¿Valores estéticos, Educación Artística? Apuntes al vuelo

por María Victoria Oliver
Valores estéticos

Es importante  establecer  la diferenciación entre dos conceptos instituidos por la praxis educativa cubana posterior a 1959: Enseñanza Artística y Educación Artística. La primera se dirige a la formación de artistas o profesionales del arte propiamente dicho: actores, pintores, músicos, etc., que desarrollan sus aptitudes en escuelas, academias o conservatorios especializados, con niveles de enseñanza que presuponen necesidades  formativas concretas.

La segunda tiene el objetivo de contribuir a la formación de una personalidad preparada integralmente; encaminada al adiestramiento de un público receptor con altos valores estéticos, lo que garantiza la cadena comunicativa. En ella se centrarán estas reflexiones.

La responsabilidad fundamental de la Educación Artística ha recaído, desde su concepción, en el proceso de enseñanza-aprendizaje desarrollado en las escuelas de enseñanza general del Sistema Nacional de Educación. Ha tenido un carácter organizado y dirigido centralizadamente, en correspondencia con los presupuestos ideológicos definidos por el Estado.

No obstante, es acertado acotar que una actitud coherente hacia la apreciación de lo bello, —que abarca la naturaleza, la sociedad y las expresiones del arte por los individuos—, no es responsabilidad privativa de la escuela. La formación del gusto estético está condicionada por múltiples influencias y actores; por lo cual su complejidad debe ser analizada desde diversos factores.

En primera instancia la sociedad, que con su nivel de desarrollo económico marca directrices a los componentes que participan en la dinámica de su evolución e incide de forma pluridimensional en la formación del sujeto. Los cambios que se han ido operando en la economía insular han tenido su reflejo y consecuencias, positivas o negativas, de forma mediata, en las transformaciones del gusto estético de los cubanos.

Si bien es cierto que antes de 1959 la enseñanza no era una prioridad, dependía del nivel adquisitivo de las familias, era escasa o nula en las áreas rurales y la Isla exhibía altos índices de analfabetismo; hay que reconocer que en las escuelas existentes, tanto públicas como privadas, se daba atención a la formación de valores estéticos en los estudiantes.

Valores estéticos

Banda Infantil del pueblo de Los Palos, en Mayabeque, en los años veinte.

En muchas de las escuelas privadas se enseñaba canto, piano o violín, y poseían sus propias bandas o coros. En las escuelas públicas, sobre todo las de enseñanza primaria, además del maestro de Manualidades, había otro que ejecutaba correctamente el piano y era el encargado de montar la interpretación  —desde los primeros ciclos—, de cantos infantiles en correspondencia con los niveles e intereses de los educandos.

Era común que cada centro tuviera su himno. Muchas veces la creación de este  era encargada a compositores de experiencia. Se escribieron himnos y marchas  para las fechas patrias y las figuras históricas locales. En fin, a través de la música se formaban valores éticos. El Himno Nacional era dirigido por una profesora de música y cantado por todos diariamente. No es ocioso recordar que los egresados de las Escuelas Normales para Maestros tenían en su plan de estudio las asignaturas correspondientes al área artística.

Con el triunfo de la Revolución se elevó el nivel de instrucción del pueblo por la campaña de Alfabetización; fueron eliminadas las academias y la enseñanza privada, y el Estado asumió la responsabilidad de buscar vías pertinentes para suplir las necesidades espirituales de las personas y contribuir a la formación de su gusto estético.

Figuras que tenían gran experiencia pedagógica en la formación estética y la enseñanza del arte aportaron a tales empeños. Durante las décadas de los sesenta y setenta del pasado siglo, aparecieron programas como el de La Profesora Invisible, que se radiaba para todas las escuelas como parte de la educación artístico-musical de los niños de enseñanza primaria, con su hora-clase dentro del horario del Centro. Sin embargo, esto no satisfacía la demanda de ese rubro educativo.

Valores estéticos

Durante 26 años ininterrumpidos, Cuca Rivero impartió clases por radio. (Foto: Tomada de EcuRed)

Por otra parte, se impulsó la enseñanza artística y, en el segundo lustro del  sesenta, se fundaron Escuelas Provinciales de Arte con nivel elemental. En los ochenta, las mismas pasarían a ser Escuelas Vocacionales y los alumnos que por diversas razones no continuaban hacia el nivel superior profesional, fueron engrosando las filas de un público con valores estéticos incorporados.

Súmese a ello la fundación de la Escuela Nacional de Instructores de Arte, cuyos titulados ejercieron influencia educativa hacia la comunidad desde las Casas de Cultura, apoyados fundamentalmente por promotores y portadores naturales de cada barrio.

En el período 1980-1990, a partir de las condiciones económicas signadas por el papel que desempeñó la industria azucarera en el mercado socialista y la participación de Cuba en el CAME; mejoró el nivel de vida social y, como consecuencia, se elevaron las demandas estéticas de la sociedad.

El Estado, a través de los Ministerios de Educación y Educación Superior, aprobó entonces la carrera de Educación Artística —con las menciones de Música y Artes Plásticas— en los Institutos Superiores Pedagógicos. A los estudiantes de las carreras de Pre-escolar y Licenciatura en Primaria, se les incluyó en sus currículos elementos de Apreciación Artística con la finalidad de que estuvieran capacitados para educar el gusto estético de los niños desde edades tempranas.

En los planes de estudio de la enseñanza general fue incorporada  la asignatura Educación Artística, con objetivos definidos por niveles y años. Se publicaron libros de esas especialidades para alumnos y docentes y se adquirieron instrumentos y equipos, destinados no solo a las carreras sino también a las escuelas de enseñanza general. Además, en las provincias se instauraron Escuelas de Superación para la Cultura, que graduaron gran cantidad de aficionados adultos en distintas manifestaciones del arte.

Otra realidad económico-social muy distinta distinguiría la vida en Cuba a partir de los años 90: el llamado Período Especial; crisis de la cual, si bien se ha  sobrevivido, aún sus esencias constituyen un lastre del que la sociedad no ha podido reponerse. La caída del campo socialista, una economía centralizada en manos del Estado que no logró reformarse exitosamente, y el recrudecimiento del bloqueo; condujeron a una profunda crisis económica. Uno de sus resultados, escasamente tratado, es el modo en que ella afectó el nivel cultural del pueblo.

Valores estéticos

Las actuaciones de las Bandas Infantiles eran tradiciones arraigadas en los municipios. En la foto, la Banda Infantil de Los Palos, desfila por la avenida principal del pueblo.

La tarea de primer orden en los noventa fue la lucha por sobrevivir. La escasez de todo lo esencial para el hombre, acarreó un estado de retrogradación social. La familia, célula fundamental de la sociedad, tuvo que volcarse a búsquedas alternativas para su sustento. Se jerarquizó en los hogares el sostenimiento básico de los hijos, lo que conllevó a la desatención en la formación de  esferas de la personalidad de niños, adolescentes y jóvenes. Como es lógico, ello deprimió y modificó el sistema de valores: en la carrera por la subsistencia no es prioridad el desarrollo de una sensibilidad direccionada a la apreciación de lo bello.  

Los niños, adolescentes y jóvenes de entonces, son los adultos de hoy, con treinta y cuarenta años de edad. Herederos de aquella época, presentan grandes carencias educativas y exhiben una lamentable pérdida en su sistema de valores. Pero no se les puede responsabilizar del todo. El ser humano es ente social, personalidad y, como tal, producto de las relaciones sociales del contexto histórico concreto en el cual ha vivido. Lo neurálgico de la situación reside en el papel que desempeña esa generación en la constitución actual de las familias y la sociedad.

Fue en este período aciago de los noventa, que se produjo un éxodo de docentes hacia otras fuentes de empleo mejor remuneradas. Se marcharon profesionales de experiencia y nivel académico. La imposición de la llamada integralidad del maestro, como paliativo al déficit profesoral, aceleró el abandono de las aulas.

Los maestros que quedaron en ejercicio tuvieron que asumir áreas completas de las ciencias o las letras para las cuáles no estaban preparados. Los profesores de las especialidades artísticas en los distintos niveles de enseñanza que se mantuvieron en sus centros, en su gran mayoría, pasaron a impartir asignaturas básicas y, paulatinamente, a la Educación Artística se le fue restando importancia dentro del currículo. Sus horas clases, en la práctica, eran asignadas a otras disciplinas.

El trabajo de otros actores, como los  instructores de arte,  también sufrió los embates del descalabro económico. En la medida que sus potencialidades artísticas lo permitieron, al igual que ocurrió con otros profesionales del sector artístico, muchos instructores se vincularon a la producción y comercialización de un  arte para el turismo, cuya factura no se corresponde aún con lo más genuino de nuestra cultura. Es a partir de este instante que la dirección del país  constata la posibilidad de convertir el arte y los artistas, fundamentalmente músicos, en una mercancía exportable.

A mediados de los noventa se llevan a cabo modificaciones al sistema económico: despenalización del dólar, apertura a las inversiones extranjeras, constitución de sociedades mixtas, etc. La aparente recuperación que esto produjo, posibilitó al Estado el financiamiento de diferentes empeños sociales.

Con el advenimiento del siglo XXI, los Ministerios de Educación y Educación Superior convocaron a la gestión de formas de superación postgraduada con el fin de elevar el nivel de los docentes que quedaron en las aulas. Así nacieron las maestrías en Ciencias de la Educación a nivel nacional, la maestría en Trabajo Comunitario en la Universidad de Las Villas, o la maestría en Música, Educación y Sociedad, que solo se lleva a cabo en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, entre otras.

Valores estéticos

El movimiento de instructores de arte tuvo como elemento contraproducente su masividad en menoscabo de la calidad. (Foto: Canal Caribe)

Se promovió la revitalización del movimiento de instructores de arte, que tuvo como elemento contraproducente su masividad en menoscabo de la calidad, y se garantizó su formación con el  inicio de la Licenciatura en Instructores de Arte. De igual forma, se retomó la carrera Licenciatura en  Educación Artística, pero la  inestabilidad en el desarrollo de ambas ha sido una constante. Fueron reabiertas las Casas de Cultura y se trató de activar actores claves para el desarrollo cultural del país. Sin embargo, todos estos emprendimientos se han limitado por las constantes carencias y recortes de presupuesto.

Las transformaciones ocasionadas durante los primeros años del presente siglo en la base económica, no conducen a pensar en una perspectiva de desarrollo social que posibilite la recuperación del sistema de valores que en algún momento estuvo «instituido» en la sociedad por el proceso revolucionario.

En este punto es oportuno señalar que —amén de lo que representa el bloqueo—, las reformas internas al sistema económico acaecidas en los dos últimos años, han acentuado la crisis que vive la sociedad cubana  hoy. Estamos en recesión, sufrimos la inflación y se trata de subsistir en medio de una  pandemia.

Dicha circunstancia propicia la emergencia del gusto por expresiones artísticas que poco o nada aportan al acervo cultural y los valores estéticos que otrora caracterizaron a la Isla; algunas, representativas de subculturas y contraculturas foráneas, que han sido asumidas como propias por jóvenes y no tan jóvenes pues se sienten identificados con ellas. Son condiciones criticables ciertamente, pero que instan a un análisis profundo que contribuya a develar las razones por las cuales este fenómeno social se produce.  

El discurso crítico sobre esta realidad, en muchas oportunidades, es epidérmico y atribuye el fenómeno a la influencia  y posibilidades que hoy brindan las redes y a la calidad de lo que ellas promueven en cuestiones del arte. Al respecto se debe señalar  que la sociedad cubana contemporánea no posee un nivel cultural que permita al individuo discernir lo positivo o negativo que promocionan las redes. La solución no se encuentra en coartar las oportunidades que ofrece la información, sino en educar para saber acceder y decantar lo valioso de sus propuestas.

Una posición aún más desacertada y contraproducente es aquella que responde a un pensamiento verticalista de carácter prohibitivo. No hay nada que conduzca más a la exacerbación de un hecho que prohibirlo. Más coherente sería que los difusores de las artes cumplan con el deber de  promover productos de calidad en función de la educación del gusto estético de las personas. Pero cabe cuestionarse si verdaderamente están preparados para ello.

Otro elemento a tener en cuenta es que en la trama burocrática que participa de las gestiones de la cultura, una  parte representativa de sus  decisores son desconocedores, a veces sin la más mínima sensibilidad, hacia las manifestaciones de lo bello.

El restablecimiento de la cultura cubana, así como la reconstrucción definitiva de los valores que la caracterizaron, y dentro de ellos la solución a la  crisis existente en la formación de los valores estéticos, tendrá un carácter mediato; partirá de la recuperación  económica que logre alcanzar la sociedad y, por ende, del bienestar material de sus individuos.

Precisará de una visión sistémica que implique la responsabilidad de todos los actores que confluyen en ello y no puede ser un proceso responsabilizado y dirigido centralizadamente solo desde los presupuestos de la Educación Artística.  

En la contingencia actual, se debe tener en cuenta que el Estado dirige los gastos de su presupuesto, prioritaria y estratégicamente, a resolver las necesidades más elementales; de ahí que una proyección que conduzca a paliar la situación existente, con relación a la formación de valores y específicamente los estéticos, no tendrá una concreción y mucho menos soluciones inmediatas. 

8 comentarios

Carlos 26 marzo 2022 - 10:05 AM

Mirad en las fotos de antes de la “Revolucion” como tambien habian niños de piel negra. Una observacion nada mas.

Sanson 26 marzo 2022 - 10:36 AM

Vieron las fotos ?. Vieron los uniformes y los instrumentos musicales. Como dice Carlos no todos eran blancos ni ricos.
Ahora despues de 63 annos de esta basura, no hay ni uniformes escolares para los ninnos y jovenes a no ser a los que se los mandan desde cadenas miamenses que los fabrican exprofeso y los comercializan.
Ah! y l eso si. Se siguen fabricaando Hoteles para que cuando la cosa cambie la familia castro y sus esbirros preferidos los heredan y los pongan a su nombre.

Manuel Figueredo 26 marzo 2022 - 11:37 AM

… Trataron a seres vivientes como a una cruda
materia en un experimento de laboratorio,trabajando sobre la tierna masa
maleable con martillos, cinceles, ácidos y lluvias de rayos propagandisticos de variable
longitud de onda. Para el observador superficial el método tuvo éxito.El pueblo
aparentemente creía en todo lo que se decía, saludaba a sus líderes, trabajaba como un robot y moría como héroe.
Arthur Koestler.

Manuel Figueredo 26 marzo 2022 - 12:49 PM

Pero un día llegó alguien que todos conocemos y en una reunión con los intelectuales puso su pistola encima de la mesa, y le aclaró al pueblo de Cuba una frase
que lo define todo : Con la revolución todo
contra la revolución nada. Lo demás ya es harto conocido por el pueblo de Cuba. Hoy al hombre nuevo, al formado por la revolución, le gusta admirar los volcanes de Nicaragua y desafiar los tiburones en el estrecho de la Florida. En definitiva, ya la guitarra se quedó sin cuerdas y no hay comandante que la mandé a arreglar.

mepiamo 26 marzo 2022 - 3:35 PM

Me dijo el italero de mi barrio que ese “hombre que todos conocemos” era una re-encarnación de un tal Benito Mussolungo…

Antonio Rodríguez 26 marzo 2022 - 3:13 PM

En un panorama tan deprimente en el que sobrevivir es la tarea urgente, por supuesto que el arte y todos los valores que no estén entroncados con un mercenarismo oportunista que resuelva el día a día, quedan relegados no solo de la política oficial, sino de la escala de valores de cada familia, que tiene que priorizar hacer lo necesario para subsistir, y no lo correcto. Hemos visto con los años como el concepto de masa devora al del individuo, y sin contrapesos desaparece en un bulto amorfo, manipulado, y violentado, desde que amanece hasta que cae el sol. Como por “priorizar” una entelequia denominada “masa”, destruimos todo vestigio del hombre. Claro está que con semejante tragedia a nivel país, es imposible no solo revertir las secuelas de la improductividad, y la desmotivación, sino que estamos condenados a una rutina destructiva, en la que cínicamente todas las diatribas oficiales, culpan invariablemente al enemigo externo de nuestras desdichas. En el que una mesa redonda analiza los problemas de otras latitudes, y miran hacia el piso cuando se trata de discutir nuestros errores políticos, económicos, y sociales. nos hemos convertido en un pais donde cada ves más las voces criticas son silenciadas a golpe de gritos e insultos, y el barullo de la horda cómplice, silencia los vestigios de honestidad que aun perviven. Entonces me pregunto, si en un panorama tan degradado, ¿acaso el arte, la enseñanza, el culto a la belleza. y a los valores humanísticos que nos distinguen de las bestias, es posible? No lo creo, hace rato abandonamos los ideales, los sueños quedaron deshechos, y cada año que transcurre, aplasta a una desvencijada ideología, que lo único que logra es reafirmar su inoperancia. El Titanic a medio hundir, tenía mas esperanza de salvación que nuestro pais. La aplicación de formulas inservibles, gastadas, que en una demencia inaudita pretenden una trasformación, no solo son ridículas, sino que a estas alturas son una falta de respeto, con las generaciones que se inmolaron por una promesa de felicidad y desarrollo, que jamás llegó. Que semejante farsa en donde único ocurre es en los discursos de los ideólogos, pero que la realidad destroza sin piedad.. Eso es lo que siente en la barriga y el corazón el ciudadano común, su tragedia permanente, su desesperanza, no tiene consuelo. Todo lo demás es una quimera ante este desastre. Semejante realidad abre los caminos para un reguetón cada vez más soez, para un oportunismo mas impúdico, donde la grosería, y lo marginal en sus peores expresiones, encuentran el nicho perfecto para corroer el buen gusto, y nuestras tradiciones culturales más genuinas. y así de la mano, van en tumulto todas las voces del coro de eunucos, hacia el abismo inmenso y profundo. Mientras un gobierno o un partido estigmatice la riqueza, y persiga la abundancia a priori, solo generará la pobreza, y clausuran por decreto la ventana de sueños. Lápida pesada que debería tener una inscripción, “había una vez un país que se devoró así mismo, que se puso de rodillas ante sus falencias, y adorando a falsos dioses, cercenó el árbol de la libertad de su corazón”

Maria V Oliver 27 marzo 2022 - 3:41 PM

Antonio Rodriguez, mi maestro; sabía yo q cuando escribiera este articulo y él lo leyera su respuesta no se haria esperar, ” los hijos somos de los padres” , y no porque de la misma sangre estemos hechos, sino de la savia digna con la q alimentaron nuestro intelecto y corazon. Como siempre, mi agradecimiento

Jorge R 29 marzo 2022 - 5:12 PM

Antonio Rodriguez. Las palmas. Gracias por complementar este artículo. Saludos

Los comentarios están cerrados.