La solución al problema cubano, más allá de lo relacionado con el tipo de cambio, requiere de un ambiente político que favorezca transformaciones democráticas que permitan el empoderamiento de los ciudadanos respecto a su destino para que Cuba pueda volver a ser un país vivible.
En este punto, las autoridades cubanas parecen no estar a la altura de las necesidades de la sociedad y, con sus errores, son las principales responsables del agravamiento de las condiciones de vida de la población
No es admisible seguir adoptando medidas conducentes a crear mercados distorsionados, de los que se benefician unos mientras que la excesiva discrecionalidad y opacidad de las instituciones extractivas afectan a otros