No hay vocero, por brillante que sea, capaz a abarcar la totalidad de la voluntad de un «pueblo», pues no existe discurso posible que pueda agotar la totalidad de lo que un grupo humano representa, y los deseos o convicciones de quienes lo forman.
Es imprescindible que el pueblo pueda ejercer de forma directa su soberanía, siendo responsable de la elección libre de sus representantes por períodos delimitados de tiempo
Interesante artículo tomado de la revista Temas y que aborda el polémico tema del modelo económico a seguir en Cuba.
Julio A. Díaz Vázquez
Profesor Consultante....
Por: Harold Cárdenas Lema
Hace unos días me referí al síndrome de la sospecha, específicamente la sospecha respecto a la Revolución y sus líderes. Limitarse...