Panel “Las ciencias sociales y su reflejo editorial”, Feria del Libro, La Habana, 19 de febrero, 2014. De izquierda a derecha: Rafael Hernández, Fernando Martínez Heredia, Rolando Rdríguez y Rodolfo Zamora.
Panel “Las ciencias sociales y su reflejo editorial”, Feria del Libro, La Habana, 19 de febrero, 2014. De izquierda a derecha: Rafael Hernández, Fernando Martínez Heredia, Rolando Rodríguez y Rodolfo Zamora.

Por: Rafael Hernández

Para Pablo Pacheco

Según le aseguraba Federico Engels a Miss Harkness en su famosa carta, él había aprendido más sobre el capitalismo europeo del siglo XIX leyendo a Balzac “que en todos los libros de los historiadores, economistas, estadísticos profesionales de la época, todos juntos”. Me gusta repetir esta frase, sobre todo delante de economistas y estadísticos, o para el caso, de esos científicos que pasean a lo desconocido guiados por números, gráficos y tablas, y arrinconan al arte en la tarea más bien contemplativa de disfrutar la belleza.

Engels estaba claro. Sin embargo, ¿se imaginan que para entender la sociedad europea de la primera mitad del siglo XIX las únicas fuentes a nuestro alcance fueran las novelas de la Comedia Humana? ¿Que para apreciar la huella de la Restauración posrevolucionaria en Francia o medir la fuerza del capital sobre los ideales de libertad, igualdad, etc., solo pudiéramos recurrir a las desgracias del joven Sorel en El rojo y el negro o el aprendizaje de Lucien de Rubempré en Las ilusiones perdidas? ¿O que en vez de Las luchas de clases en Francia, para comprender la Revolución de 1848 tuviéramos que limitarnos a la transida mirada de Flaubert en La educación sentimental? Pues bien, en Cuba, muchos se han enterado del papel de Trotski y el significado de Stalin en el socialismo del siglo XX, de la guerra civil española y sus complejidades, y de sus huellas sobre el pensamiento y la práctica de la izquierda en el mundo mediante El hombre que amaba a los perros, de Leonardo Padura.

Naturalmente, ni esta novela histórica, ni ninguna otra sobre el tema, tienen la menor responsabilidad en ese páramo injustificable sobre la revolución rusa, la historia de la URSS y sus protagonistas, y del socialismo en el siglo XX, que ha prevalecido en Cuba, y que solo se explica por la renuencia a asumir el ajuste de cuentas con el socialismo soviético. Más bien todo lo contrario, habría que agradecerles a los creadores —narradores, dramaturgos, cineastas, artistas plásticos— que hayan puesto a la luz problemas como estos, y los de nuestra propia historia contemporánea, actuales o pasados, antes que las ciencias sociales, incluso desde época previa al Período especial.

Compartir esta valoración, sin embargo, no

celac-cubaPor: Edmundo García

www.latardesemueve.com

@edmundogarcia65 (Twitter)

Terminó ayer con todo éxito la II Cumbre de la CELAC que sesionó en La Habana durante los días 28 y 29 del presente enero. Dejó muchas cosas positivas. Entre ellas, un documento final de 83 puntos titulado “Declaración de La Habana” que establece un marco de consenso para declarar a América Latina una zona de paz, libre de armas nucleares. También crea un compromiso para evitar que los países de la región puedan ser atacados militarmente y sus gobernantes destituidos a través de intervenciones y golpes de estado. Y alerta sobre la necesidad de evitar que algunos conflictos intrarregionales se diriman por las armas.

Precisamente esta II Cumbre confirmó a Cuba como un escenario de confianza para que países latinoamericanos puedan ventilar sus diferencias, como ocurrió con el arribo a La Habana del Presidente de Chile Sebastián Piñera y Ollanta Humala del Perú, después que el día 27 de enero la Corte Internacional de La Haya emitiera un fallo sobre nuevos límites marítimos entre los dos países.

La “Declaración de La Habana” también establece un compromiso de lucha contra la pobreza, la desigualdad y el deterioro del medio ambiente.

La presidenta de Costa Rica Laura Chinchilla, que recibió del Presidente de Cuba Raúl Castro la nueva presidencia pro témpore de la CELAC, dijo en una entrevista a Russia Today desde La Habana que la Cumbre de la CELAC demostró un amplio poder de convocatoria y capacidad para resolver problemas prácticos debido a que trabaja por la unidad respetando la diversidad política de la región y las peculiaridades de cada país.

Pero la II Cumbre de la CELAC no solo tuvo consecuencias en La Habana y el resto de los países y pueblos de América Latina; también supuso cosas para Miami. ¿Qué trajo para el menguado exilio derechista cubanoamericano? Principalmente dos cosas: fracasos y, según los propios anticubanos, nuevas traiciones.

De las fiascos de esta gente ya les hablé en un artículo publicado el pasado 23 de enero titulado “La ‘contracumbre’ a la CELAC, otro fracaso de la derecha cubanoamericana de Miami”, que pueden encontrar en la página de La Tarde se Mueve (http://latardesemueve.com/archives/1710). De las traiciones voy a