No hay país que pueda avanzar si los jóvenes no van a la cabeza, ocupando cargos importantes y preparándose para asumir cada día mayores responsabilidades, pero ¿ocurre así en Cuba? ¿Reciben los jóvenes cubanos oportunidad de participar en la construcción de un país cada día mejor? Si creemos lo que escriben algunos pensaríamos que no. Si nos guiamos por la realidad, la respuesta es un rotundo sí.


La enseñanza dogmática del marxismo a través de los manuales, la caída del campo socialista y la singularización de la situación política y económica cubana tanto en lo interno como en su enfrentamiento con Estados Unidos, provocaron un distanciamiento notable entre la juventud intelectual cubana tanto de las teorías del marxismo como de las enseñanzas del leninismo.