La brecha generacional

por Harold Cardenas Lema
Serpiente (2)

El 11 de julio una gran cantidad de cubanos salieron a las calles en una protesta política sin precedentes. Según imágenes disponibles muchos de ellos eran jóvenes. Durante años se ha hablado y advertido sobre marcadas diferencias generacionales en Cuba, ahora las encuestas y el malestar social parecen confirmar la fractura entre viejos y jóvenes. Esto puede traer esperanza para algunos, pero la falta de valores democráticos en la cultura política cubana y la creciente radicalización son un mal presagio para el futuro.

Una historia de ruptura vs continuidad

La conceptualización de generaciones en Cuba puede ser tan política como académica. Diferentes escuelas de pensamiento priorizan la continuidad generacional, mientras que otras se enfocan en el factor de ruptura. Esto se asemeja a la propaganda del gobierno en la Isla y su insistencia en la continuidad política frente al cambio. Para los propósitos de este artículo, abordaremos hasta qué punto las generaciones más jóvenes pueden estar evitando tal continuidad y abrazando una ruptura en el nuevo Zeitgeist cubano.

Durante décadas la simbología de la Revolución se ha centrado principalmente en los rebeldes que derrocaron al dictador Fulgencio Batista, y especialmente en la figura de Fidel Castro. Esto no logró transmitir un sentido de pertenencia política a las nuevas generaciones, a menudo sujetas a los caprichos de sus predecesores. Se necesitaron sesenta años para que una nueva generación asumiera el poder en la Isla y aún así ocurrió en un ecosistema político cerrado y con ciertos límites pre-establecidos.

Alabar la «generación histórica» ​​de la Revolución es un ritual necesario para todo aquel con aspiraciones políticas dentro del Estado. Las dinámicas sociales e institucionales que impiden cambios en Cuba están tan arraigadas que una transformación real requiere más que voluntad presidencial, necesita crear condiciones propicias a los sectores que buscan reformas dentro del sistema.

Los jóvenes defensores de reformas (incluso con inclinaciones de izquierda) tienen dificultades para avanzar en la escalera burocrática, a menudo excluidos de cualquier posición de poder. El liderazgo natural se percibe como problemático. En un pasado cercano, las universidades recibían órdenes de identificar «líderes negativos» y hacer seguimiento de su comportamiento.

El Partido Comunista (PCC) controla el presupuesto y el liderazgo de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), que a su vez controla la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU). Estas son las únicas organizaciones políticas legales para la juventud cubana. Las protestas del 11 de julio encontraron gran parte de la juventud desvinculada de estas instituciones, que hoy carecen de credibilidad y operatividad.

Dada la renuencia del gobierno en el pasado a extender Internet, las medidas de distanciamiento social por la COVID-19 pusieron a la Isla en la peor posición posible para una estabilidad política. Suficiente conectividad para acceder a unas redes sociales altamente politizadas, pero insuficiente para estudiar o trabajar desde casa en una escala masiva.

Para muchos, las redes sociales son su único contacto con la realidad y en un país marcado por la falta de oportunidades, el activismo político es el único control que tienen sobre su futuro. Así se van formando nuevos liderazgos en línea, más efectivos que sus contrapartes en las instituciones.

El deseo de cambio comienza en casa; muchos jóvenes solo necesitan ver el presente de sus padres y abuelos para desear algo diferente. A pesar de una serie de promesas y períodos de esperanza, la resistencia del gobierno a reformar profundamente la economía y la política interna solo agrava la desconfianza en el futuro. En este escenario, el discurso de continuidad del presidente cubano no solo es un error, sino que hizo inevitable el 11 de julio.

Los números (y los emigrantes) no mienten

La información cuantitativa sobre preferencias políticas y comportamiento social puede ser escasa y difícil de encontrar en Cuba. Las encuestas independientes no están permitidas (aunque se han realizado algunas) y la información recopilada por el Partido Comunista es solo para sus ojos. Para comprender los cambios generacionales, tenemos que mirar más allá y observar el comportamiento de los migrantes. Florida es el centro más grande de inmigrantes cubanos y la información recopilada sobre los recién llegados puede decirnos mucho acerca de lo que está sucediendo en la Isla. Datos valiosos de Florida y Cuba arrojarán algo de luz sobre las diferencias generacionales.

Una encuesta realizada en el otoño de 2016 por NORC, en la Universidad de Chicago, brinda un vistazo poco común a la opinión pública cubana. Según la investigación, «los cubanos de más edad tienen doble de probabilidad que los más jóvenes de tener una perspectiva positiva sobre la economía actual. El 23% de los cubanos de 65 años o más dice que la economía es excelente o buena en comparación con 1 de cada 10 cubanos más jóvenes». Esta brecha en expectativas y la rendición de cuentas al gobierno en lo relativo a la economía fue en 2016, antes que la administración Trump eliminara el proceso de normalización de relaciones y el COVID-19 paralizara la ya frágil economía. Podemos esperar una mayor diferencia ahora.

La encuesta Cuba 2020, de la Universidad Internacional de la Florida, proporciona datos sobre las diferencias generacionales en la diáspora. Las personas mayores adoptan políticas aislacionistas de línea dura hacia Cuba, con el 68% de los inmigrantes anteriores a 1995 apoyando las sanciones en comparación con el 54% de otros inmigrantes. La política de máxima presión para promover un cambio de régimen en la Isla tiene 64% de apoyo en inmigrantes de antes de 1995 y un 59% en los que arribaron después. Viejos rencores y traumas personales juegan un papel en este fenómeno, pero también el mito de que un cambio político está a solo un empujón.

La elección presidencial de 2016 catalizó las preferencias políticas de los cubanoamericanos.

La administración Trump creó condiciones propicias para influencers de extrema derecha en las redes sociales, la mayoría de ellos jóvenes, que a su vez lograron nuevos niveles de agitación y movilización política. Las cifras cambiaron drásticamente desde 2016: el anterior 72% de apoyo a las relaciones diplomáticas cayó a un 59% en 2020 y el 34% de apoyo a las sanciones estadounidenses aumentó también a un 59%.

La tendencia de inmigrantes sumándose a las filas demócratas y apoyando la normalización se revirtió. Hoy en día, la maquinaria republicana es extremadamente eficaz reclutando recién llegados a Miami: el 76% de los votantes registrados que entraron entre 2010 y 2015 informaron que se habían registrado como republicanos. Hasta la fecha, el Partido Demócrata muestra poco interés en romper la maquinaria de radicalización de inmigrantes hacia políticas conservadoras.

Una de las conclusiones de la encuesta es que «el Partido Republicano está recibiendo una infusión de nueva energía de los cubanoamericanos recién llegados». Si bien la encuesta de NORC sugirió años antes que la mayoría de cubanos con deseo de migrar a los EE.UU. eran jóvenes y apoyaban la normalización, una vez llegados a la Florida parecen adaptarse rápidamente al contexto político conservador y abrazar la política de máxima presión sobre sus pares en la Isla como un método legítimo. La falta de valores cívicos y democráticos en la educación y la esfera pública cubanas contribuyen a esta carencia de empatía una vez que los cubanos están fuera.

Vulnerabilidades cubanas

La trumpificación de la política estadounidense hacia Cuba y su cruel efecto en la vida cotidiana tuvo un impacto generacional en la Isla. El optimismo y la esperanza en el futuro fueron reemplazados por una inercia pesimista y crecientes esfuerzos de las generaciones más jóvenes para emigrar. El COVID-19 llegó luego para quitarles la esperanza en el presente. El 11 de julio pudimos vislumbrar el descontento y la desesperación de muchos, pero una situación tan vulnerable no está exenta de peligros.

Con más acceso a Internet, muchos jóvenes, en su mayoría de áreas urbanas, están moldeando sus ideas políticas basándose en información proporcionada por amigos y familiares en el extranjero. Esto no sería necesariamente nocivo salvo que muchas veces esta influencia proviene de ciudades como Miami y Madrid, epicentros de políticas conservadoras en Estados Unidos y Europa.

Tales interacciones crean entre los jóvenes la percepción de que la cultura política de la Florida es el paradigma en la política estadounidense o que VOX en España representa la norma europea de desarrollo político y económico. Las ideas socialdemócratas de los países nórdicos o el movimiento por el socialismo democrático en Estados Unidos son rechazadas por las autoridades cubanas y en su mayoría, ignoradas por nuevas generaciones deseosas de incorporarse a las tendencias políticas globales.

Fascinados con las posibilidades de expresión que brindan las redes sociales, los cubanos tienen poca conciencia de los peligros a la democracia y el consenso que representa la interacción digital.

En muchos países vemos cómo las cámaras de eco y las realidades alternativas en Internet contribuyen a ideas preconcebidas y radicalizan aún más a grupos con diferentes inclinaciones políticas y edades. El gobierno cubano se ha centrado en controlar el acceso y la expresión en Internet, primero cortando las redes sociales cuando lo considera necesario y segundo, con el Decreto Ley 35 que prohíbe la difusión de noticias falsas y la incitación a la violencia. El problema es que el frágil estado de derecho cubano permite a las autoridades considerar cualquier cosa como falsa o incitante.

Como el gobierno dependió del liderazgo carismático de Fidel Castro durante décadas, a menudo se ha menospreciado y descartado la ciencia de la comunicación política como una trampa burguesa. Si bien las generaciones mayores mantienen más lealtad al partido, los nuevos líderes comunistas no son particularmente cautivadores para la juventud y, como nunca han necesitado ganarse la opinión pública, les cuesta competir con jóvenes disidentes que son producto de un proceso de selección natural en las redes.

Decirle a la audiencia lo que quiere escuchar, reforzando ideas preconcebidas e imposibilitando cada vez más el consenso nacional, es una práctica común en los extremos políticos. Esta batalla por los corazones y las mentes de los cubanos tiene un público objetivo maduro para la demagogia y sin experiencia en los trucos del populismo. Pese al entusiasmo digital y las oportunidades que brinda Internet para la relevancia individual, las redes sociales ofrecen pocos incentivos para el pensamiento crítico o los matices.

El embargo estadounidense merece una consideración especial al analizar la brecha generacional. Los mayores recuerdan una vida de apoyo soviético y relativa abundancia en Cuba, mientras que los más jóvenes solo conocen la crisis y la eterna justificación del embargo estadounidense. Incluso cuando las sanciones de Estados Unidos no están dirigidas a los funcionarios del gobierno, sino que afectan a todos los ciudadanos cubanos, no todas las edades culpan por igual su sufrimiento al gobierno de los Estados Unidos. Las generaciones más jóvenes que han crecido escuchando constantemente a los funcionarios cubanos culpar al embargo estadounidense son más escépticas ante esta explicación de los males económicos de Cuba.

Muchos jóvenes intelectuales, periodistas y activistas, son conscientes de que usar presión económica para lograr objetivos políticos no es una práctica legítima a los ojos del derecho internacional, pero aún así evitan denunciarlo (o al menos lo hacen con menos frecuencia que las cuestiones internas) para evitar ponerse del lado del Partido Comunista.

Con el tiempo, el abuso del embargo por parte del gobierno cubano para explicar las penurias internas provocó rechazo y subestimación del efecto de las sanciones. Ahora que Estados Unidos continúa enfocándose en provocar mayores penurias entre los cubanos, mencionarlo es como la fábula de Esopo: el gobierno gritó «lobo» con demasiada frecuencia. Los manifestantes del 11 de julio probablemente no vieron mucha responsabilidad de Estados Unidos en sus desgracias.

Podemos encontrar una correlación directa en Cuba entre la escasez económica y el malestar político, lo que explica la determinación de Estados Unidos de continuar con las sanciones masivas contra la nación. Como lo explicó un funcionario del gobierno de Estados Unidos en un famoso memorando de 1960: «El único medio previsible de enajenar el apoyo interno es a través del desencanto y el descontento basado en la insatisfacción y las dificultades económicas».

Los acontecimientos de julio probablemente corroboran e incentivan la táctica de asfixia económica, inhumana e irrespetuosa del derecho internacional como es. La administración Biden carece de una política hacia Cuba, en cambio prioriza su estrategia electoral en Florida para las elecciones de mitad de término en 2022. En la práctica, la administración Trump no ha terminado para los cubanos y la estrategia de cambio de régimen cuenta con la brecha generacional para lograr su objetivo.

Este escenario de mala gestión gubernamental y sanciones externas dificulta determinar dónde termina el embargo y comienza la responsabilidad estatal, una pregunta que solo el fin de las sanciones respondería. Las actividades de cambio de régimen patrocinadas por el gobierno de EEUU también plantean la pregunta: ¿cuánto del 11 de julio fue un hecho doméstico espontáneo y cuánto es producto de factores externos?

Ciertamente, las dificultades económicas prolongadas y el aumento de la radicalización embrutecen el comportamiento sociopolítico y conducen al extremismo violento. Una Cuba desestabilizada, fracturada por ideologías y diferencias generacionales a sólo noventa millas de Estados Unidos es un fenómeno nuevo que podría tener cauces imprevistos.

Hay poco interés en los gobiernos de Estados Unidos y Cuba por hacer el trabajo arduo de cultivar los valores democráticos y la moderación necesaria para el consenso nacional.

Mientras muchos se concentran en la política, otros aprovechan este momento vulnerable en Cuba. Cada día las iglesias evangélicas se expanden y su agenda socialmente conservadora se enfoca en todas las generaciones. Hemos visto históricamente lo que sucede cuando un gobierno comunista comienza a colapsar: la religión llena el vacío ideológico como hizo en los países postsoviéticos. El contribuyente estadounidense ya está ayudando a financiar estas actividades, en la última década Evangelical Christian Humanitarian Outreach for Cuba ha recibido millones de dólares de USAID para proyectos que combinan religión con activismo político.

Recientemente, el gobierno cubano propuso un Código de Familia que legaliza el matrimonio igualitario. Los grupos conservadores y particularmente las iglesias evangélicas se movilizan ya en su contra, tal como hicieron en 2018 cuando obligaron al gobierno a eliminarlo del proyecto de Constitución. En Washington se presta poca atención a que los contribuyentes estadounidenses financien una agenda conservadora anti-LGTBQ+ en Cuba.

Un último factor que contribuye al malestar social es el propio comportamiento del gobierno cubano. Con una población sedienta de cambios, cualquier político decente se embarcaría en un programa de reformas para aumentar el apoyo social. El Partido Comunista ha prometido esos cambios una y otra vez, pero ha cumplido muy poco.

Cuando Raúl Castro asumió el poder en 2008, inició un proceso de reformas limitadas que el pueblo celebró como una señal positiva, pero luego fueron frenadas por la línea dura dentro del partido. El actual presidente Miguel Díaz Canel es vulnerable, carece del poder simbólico (y posiblemente la capacidad o voluntad) de ir mucho más lejos que Raúl Castro. Esta dinámica institucional y el fortalecimiento durante los años de Trump de los ideólogos comunistas formados en la Guerra Fría, disminuyen las posibilidades de cambio interno.

Una señal positiva para recuperar los corazones y las mentes de los cubanos sería tomar un enfoque inclusivo hacia los exiliados cubanos y la oposición, celebrando la unidad nacional en lugar de exacerbar las diferencias políticas. Las autoridades cubanas están haciendo lo contrario, radicalizando aún más a su pueblo y alienando a la juventud que protestó el 11 de julio.

Zeitgeist

Los manifestantes del 11 de julio probablemente se sintieron la vanguardia de la nación. Después de todo, cuando Fidel Castro asaltó el Cuartel Moncada en 1953 con 135 hombres y mujeres, la mayoría de los jóvenes en Santiago de Cuba estaban celebrando el carnaval de verano. Un pequeño grupo definitivamente puede cambiar el curso de la historia de Cuba, como ha sucedido una y otra vez. Pero atribuir representación generacional a un grupo específico o una generación específica significa privar de sus derechos a otros. Los líderes de la Juventud Comunista y los jóvenes disidentes tienen algo en común: ambos afirman ser la voz de la juventud y se consideran a sí mismos el futuro de la nación. Ambos no pueden tener razón.

Los medios estadounidenses se centran en activistas de oposición en las zonas urbanas, dando poca o ninguna voz a los grupos rurales o activistas no opositores. Este comportamiento imita la práctica del gobierno cubano de dar voz solo a sus seguidores. El caso es que Cuba es una nación dividida por generaciones e ideas, algunas a favor y otras en contra del gobierno. Un activista arrestado y abusado el 11 de julio es Leonardo Negrin, un estudiante socialista de 21 años de La Habana que se opone tanto al embargo estadounidense como a la represión gubernamental de los manifestantes. No obstante, está lejos de ser el luchador por la libertad promedio que imaginan las élites políticas en el Estados Unidos.

La realidad a menudo supera las expectativas y los estereotipos extranjeros sobre Cuba. Entre el extenso metraje de la protesta, podemos encontrar a padres y abuelos. Hay una inclinación a la crítica entre los jóvenes pero la protesta no parece generacional per se, ni puede ser simplificada en sus objetivos y composición social.

La brecha generacional es una realidad, pero es difícil medir qué tan lejos y profundo se extiende. Los comunistas todavía tienen organizaciones juveniles con seguidores, algunos movilizados por interés propio y creencias verdaderas. El futuro del gobierno cubano depende de su capacidad para transformarse y reconstruir el consenso nacional. El primer paso sería reconocer que los cambios son una oportunidad de renovar su mandato, pero el Partido Comunista sigue obtuso.

Con cada generación, las alternativas son más sesgadas y extremas entre la izquierda y la derecha, pero los desafíos que enfrentan los partidarios del gobierno y la oposición siguen siendo los mismos de hace mucho tiempo. Los comunistas son incapaces de combinar su deseo de justicia social con normas democráticas y prosperidad económica. Muchos disidentes no pueden conciliar su búsqueda de libertades individuales en Cuba con la preservación de la soberanía nacional. Irónicamente, el Héroe Nacional José Martí tenía una visión que incluía ambas, las libertades individuales y la independencia, particularmente de Estados Unidos. El hábito de elegir a dedo cuáles libertades y derechos son válidos defender y cuáles no, es un problema nacional.

La oposición gana impulso y la desobediencia social denota diferencias generacionales, pero tiene sus límites. Los críticos al gobierno pueden reclutar eficazmente en la crisis actual, pero parecen depender de la angustia económica para ser efectivos en traer seguidores a su causa. A pesar de las afirmaciones, el 11 de julio no fue planeado por ningún grupo político, sino que fue principalmente una movilización espontánea. Los disidentes hasta ahora han carecido de un plan de gobierno específico; la mayoría de ellos no van más allá de abogar por derrocar al gobierno. Lo que traerá la oposición a la mesa como alternativa al estado comunista es una excelente pregunta, hasta ahora ha habido poco escrutinio en su agenda.

Dada la naturaleza radical de las fuerzas políticas compitiendo en Cuba, ¿qué tan diferente sería reemplazar un gobierno autoritario de izquierda por un gobierno autoritario de derecha? ¿Un burócrata estalinista con un clon de Bolsonaro en el Caribe? ¿Son la extrema derecha y la extrema izquierda las únicas alternativas, o simplemente las más incentivadas en este momento? ¿Cuál es la responsabilidad propia y la de otros en la miseria de los cubanos?

Las diferencias generacionales y el rechazo al Partido Comunista van en aumento, pero no es el caso con los valores democráticos. Distraídos por los eventos del 11 de Julio y el anuncio del 15 de noviembre, los analistas deberían jugar un rol menos propagandístico de las fuerzas políticas en pugna y prestar más atención al comportamiento radical proveniente de ambos extremos, así como la falta de empatía que provoca la polarización. La brecha entre generaciones e ideas no será particularmente útil para construir un consenso democrático en Cuba.

(Texto traducido y revisado del original publicado en el dossier The Road Ahead: Cuba after the July 11 protest, organizado por el Centro de Estudios Latinoamericanos y Latinos de American University en Washington DC)

42 comentarios

otro cubano mas 8 noviembre 2021 - 7:48 AM

Sin dudas un articulo correcto politicamente. Por momentos da la sensacion de estar escrito con alejamiento, con cierta frialdad, escrito desde el espacio o por un extranjero. Todo un analisis dirigido a otros analistas, y donde probablemente el autor tenga razon en sus diversos puntos de vista. Sin embargo a mi entender le falta compromiso (de derecha, de izquierda, de centro o del que sea) y le falta empatia.

Esteban 8 noviembre 2021 - 8:56 AM

Sentí lo mismo que OTRO CUBANO MÁS.
Si bien agradezco al autor la cortesía, debo decir que el artículo me dejó un sabor agridulce. El autor parece más preocupado por mostrarse equidistante y lejano que en ofrecer soluciones a pie de obra.
El escrito parece transmitir la idea de que todo el mundo es culpable de la situación y que las diferentes tendencias ideológicas, dentro y fuera del país, parecen únicamente interesadas en “reclutar” gente para su causa como si pudiéramos reducir el tema Cuba a una buena o mala ejecución de un plan de “marketing ideológico”.
En mi opinión la problemática cubana es tan simple como peligrosa: una élite monopartidista atrincherada y sin ideas que usa la represión como único método de supervivencia.

Taran 8 noviembre 2021 - 9:00 AM

Ya ni los propios editores de LJC son lo suficientemente contrarevolucionarios y anticomunistas como para estar a la altura de sus propios comentaristas, pronto podrian ser expulsados de su propio sitio.

Esteban 8 noviembre 2021 - 9:07 AM

TARAN, ¿qué es ser revolucionario o contrarrevolucionario en la Cuba actual?

Taran 8 noviembre 2021 - 9:53 AM

Esteban, facil.
Revolucionario:No ir a ninguna marcha,seguir apoyando al gobierno y cambiar todo lo que puede ser cambiado en el socialismo.
Contrarevolucionario: Buscar que te echen 20 años, esperar que Noruega te de tambien el Nobel de la Paz y rezar porque los marines vengan a liberarte.

Esteban 8 noviembre 2021 - 10:51 AM

Vale, TARAN, gracias por aclararme cuáles son tus ideas al respecto.
Me has ayudado mucho a comprenderte.

Andres 8 noviembre 2021 - 2:16 PM

O sea Taran, que ya ser revolucionario no es cambiar lo que deba ser cambiado ni tener sentido del momento histórico….mira tú….ahorita Fidel Castro no era lo suficientemente revolucionario para sus fanáticos. Ahorita lo expulsan hasta de su propia historia

Sanson 8 noviembre 2021 - 9:37 AM

Interesante. Resulta que los cubanos prefieren la derecha desde que llegan y por eso se suman a los Republicanos. Por eso el Presidente Biden ha movido su posicion hacia el rechazo al regimen y mantiene intactas las sanciones a la cupula dictatorial ya que los que van llegando hablan pestes del regimen y cuentan las privaciones y los abusos lo cual , hara que los que tienen dinero como para pasar ua temporada en un hotel de lujo busque en otros paises del area.

Manuel* 8 noviembre 2021 - 5:32 PM

Os olvidáis de que Harold no es un activista sino un analista político. Al menos eso es lo que se lee en la firma: Analista Político, Editor de LJC, Master en Relaciones Internacionales por la Universidad de Columbia. Un buen analista debe distanciarse.

Tengo que añadir que recuerdo perfectamente al Harold activista de hace muy poco. La gente evoluciona al aprender. Quien no evoluciona es porque no aprende.

La brecha generacional — La Joven Cuba | Cuba Nuestra: Ùltimas noticias 8 noviembre 2021 - 8:49 AM

[…] La brecha generacional — La Joven Cuba […]

cubano47 8 noviembre 2021 - 8:57 AM

Buen articulo lo unico que sobra es: Estado de derecho.

Manuel Figueredo 8 noviembre 2021 - 9:03 AM

No puede haber continuidad cuando la miseria y la opresión es el pan nuestro de cada día.
El 11 de Julio se demostró las razones que tuvo el pueblo para tirarse a la calle y la
dictadura para reprimir y encarcelar a la ciudadanía.

Manuel Figueredo 8 noviembre 2021 - 9:06 AM

Taran podemos tomar tus palabras como una amenaza, una advertencia o un abrazo ?

Gat 8 noviembre 2021 - 9:10 AM

Coincido con Otro cubano y Esteban, al articulo le falta sentimientos y compromiso , es como escrito por un extraterrestre que desde allá ve algo y no como un cubano que se sienta parte de un problema y se identifique con él y su solución, es como un arbitro extranjero.

JOSE 8 noviembre 2021 - 9:42 AM

Todo el que vierta una amenaza en este blog, DEBE SER EXPULSADO SIN POSIBILIDAD DE RETORNO. Aviso a Taran, no es aceptable tu amenaza. Puedes discrepar de todos, hasta de la línea editorial, es democrático, pero no puedes imponer tus dogmas de extrema izquierda y mucho menos si son de tipo fascistoide o reaccionario. Hasta ahí hemos llegado

Taran 8 noviembre 2021 - 10:12 AM

Jose no es mi intencion amenazar a nadie, aqui sí se han emitido amenazas mucho mas grandes, aparte de que no escucho ninguna condicion que no venga del consejo editorial, los dueños del sitio.

juanaBacalao 8 noviembre 2021 - 10:38 AM

si si lo es.

Manuel Figueredo 8 noviembre 2021 - 1:43 PM

Taran es correcto aquí se han emitido amenazas mucho más grande, sobre todo la que le hizo tú compañero de armas el señor Izquierdo a la doctora Ivette y eso es inaceptable desde cualquier ángulo político y moral.

Manuel* 8 noviembre 2021 - 5:35 PM

No acabo de ver ninguna amenaza en las palabras de Taran

juanaBacalao 8 noviembre 2021 - 10:38 AM

sorprendente como harold ha abierto los ojos! debe ser que el aire que ahora respira esta contaminado.

Harold Cárdenas Lema (@haroldcardenasl) 8 noviembre 2021 - 12:01 PM

Gracias por el tono condescendiente, a esos que “abren los ojos” José Martí les llamaba aldeanos deslumbrados. Después de vivir en Nueva York y Washington DC, creo que estoy menos deslumbrado que muchos de mis coterráneos en la Florida. Si coincido en algo, es importante respirar otros aires para contrastar la realidad nacional con la de otros países, pero la actitud siempre debe ser crítica, todos los países tienen sus demonios y yo llegué acá en la era Trump.
Saludos

Evelio 8 noviembre 2021 - 12:10 PM

Y en la era de Trump pudiste escribir en tu muro de Facebook que olia a Azufre porque Trump anduvo por ahi celebrando no se que fechas, lo firmaste con tu nombre ya apellidos y no te paso nada. En la era de Fidel, en la de Raul, en la de Diaz Canel, ese derecho que se te respeto en la USA, en la era Trump, no se respetaba en Cuba. En fin, si, los contrastes son importantes. Como te lo deciamos desde el inicio los viejos comentaristas de LJC, te acuerdas Harold?

Pero todavia te falta, te falta llamarles tiranos, que es lo que son en Cuba. La brecha generacional? Si, pero tambien la brecha entre “sueño revolucionario” y realidad. Antes habian mas engañados, entre los que estabas tu, ahora hay menos. Todo fue una mentira y esa es la brecha fundamental, la que existe entre “la revolucion” y la verdad.

Manuel* 8 noviembre 2021 - 5:38 PM

Evelio, no le acabo de ver la utilidad de culpar a alguien de cambiar de opinión, cuando su opinión se va acercando a la tuya.

Pérez 8 noviembre 2021 - 11:40 AM

El artículo me aparece balanceado. Hace un análisis de la realidad actual. Quien viva en Cuba lo entenderá fácilmente. No veo xq deba dar sugerencias, cómo indican algunos. Muy cierto eso de la no existencia de programas x los que se oponen al Gobierno. Aunque no se relaciona con el artículo, me gustaría alguien me dijese qué papel juegan los autollamados opositores políticos. No he visto o leído nada de Elizardo Sánchez, La Roque, etc etc sobre el 11J. Apoyan a los del 11J o los ven como algo que les quita el protagoni$$$mo en el pa$$$tel?? Gracias

Alex Garcia 8 noviembre 2021 - 1:02 PM

Eso de seguir repitiendo que la oposicion en Cuba carece de programas es incierto. Varias organizaciones opositoras e individuos, los tienen y son publicos, estan disponibles en la red. Ya en una ocasion comente sobre eso por aca; muchos continuan haciendose eco de esta afirmacion, una que de de vez en cuando tambien esgrime el gobierno cubano, no se si lo hacen por desinformados, porque les resulte mas facil que hacer una simple busqueda en internet o de mala fe. Sin ir mas lejos, una de las autoras mas publicadas aca, Prof. Ivette Garcia G., hace muy poco presentabaa un esbozo de Programa para Cuba, ahi se los dejo.

https://jovencuba.com/imagina-sonar-proyecto-pais/

Manuel* 8 noviembre 2021 - 5:45 PM

Es cierto, existe una oposición histórica en Cuba que ha perdido protagonismo. El 11-J les cazó tan desprevenidos como a todos. Parece que ha nacido una nueva oposición mas joven, mas activa, mas inteligente y más activa en Internet, una generación que está magníficamente representada dentro de Archipiélago. Su idea de informar a las autoridades de la manifestación del 15-N es una jugada maestra.

La sugerencia de que actúan por dinero es un insulto. Yunior García está arriesgando su libertad e incluso su vida con su activismo político. De hecho, me extrañaría muchísimo que no acabase encarcelado.

A ver Pérez, ¿por cuánto dinero estarías dispuesto a pasar veinte años en la cárcel? Por favor, pon una cifra.

Harold Cárdenas Lema (@haroldcardenasl) 8 noviembre 2021 - 11:46 AM

Gracias por los comentarios sobre el texto y las opiniones sobre el tono, que interpreto de buena fe. Entiendo que el análisis pueda parecer “falta de sentimiento y compromiso” cuando durante tanto tiempo a los analistas cubanos se les ha exigido (y han asumido) posiciones más cercanas al activismo y la agitación en favor de su bando que la sobriedad y ecuanimidad que requiere un comentario profesional sobre la realidad nacional. Aún hoy, desde los medios partidistas hasta los independientes, la mayoría de los textos sobre el 11J y el 15 de noviembre tienen un tono gratuitamente descalificatorio o propagandístico de estas acciones sin profundizar en los resortes y actores políticos en pugna. El analista se deja llevar por sus preferencias políticas para legitimar una narrativa predefinida en lugar de problematizar el fenómeno.
Por otro lado, este es un texto publicado originalmente en inglés, para una universidad y un público estadounidense, difícilmente el sentimiento y compromiso facilitarían la comprensión del lector o mi credibilidad. Igual me pareció importante ponerlo al alcance de la audiencia de LJC.
Saludos a todos.

andresdovale 9 noviembre 2021 - 1:24 AM

Harold, considero que has cometido un error en publicar en español un texto escrito en inglés para un público muy diferente que el lee Joven Cuba. Tú, como cubano, como revolucionario, a una semana de la marcha patriótica y revolucionaria del 15N, has hecho muy mal en tomar distancia y no apoyar a tu pueblo en este enfrentamiento histórico contra la tiranía estalinista que oprime nuestro pueblo por 62 años y que pretende mantenerse indefinidamente en el poder. Cuba no es un país socialista y mucho menos de derecho, son dos mentiras. ¿Quiénes eligieron a Díaz-Canel y a todos los miembros de Buró Político de Partido Comunista de Cuba, que son los que realmente gobiernan en Cuba, como lo establece el Artículo No. 5 de la Constitución?, ¿A quiénes realmente ellos defienden y representan? Tú, que eras un fiel representante de las ideas revolucionarias de tu generación, ¿por qué razón has perdido esa condición durante tu estancia en Estados Unidos? Realmente me has decepcionado. Cuba no es un país socialista, mucho menos comunista, en Cuba lo que realmente existe es una tiranía estalinista, que no respeta los más elementales derechos humanos. La salida democrática a la crítica situación política y económica de nuestro país solo se podrá lograr con la unidad de todas las fuerzas opositoras que apoyen un programa mínimo de transición, que respete los avances que se habían logrado en educación, salud pública, deportes y cultura, ahora muy deteriorados por la profunda crisis de estos dos últimos años. La solución tiene que ser martiana y revolucionaria, todos sabemos que los gobernantes actuales son opuestos a ambas condiciones.

Jose A. Huelva G 8 noviembre 2021 - 12:17 PM

“La elección presidencial de 2016 catalizó las preferencias políticas de los cubanoamericanos.”

Pues si, es muy cierto. Ocurre que hasta la llegada de Trump el Embargo se veía poco efectivo y como algo que no tenía sentido (sobre todo para los cubanos, porque a los de EEUU realmente es algo que nunca le ha afectado). Hasta el momento de la entrada de Trump se había “recrudecido” a veces pero sin serias intenciones. Las medidas de Trump simplemente hicieron al Embargo mas efectivo. Y lo otro que ha ayudado mucho al cambio de mentalidad (de conjunto con las meteduras de pata de la TIRANIA) es la apertura a Internet y el surgimiento de los los ya muchos youtubers y blogueros hablando de la realidad cotidiana en la isla. Ya no se trata de que ellos tengan la verdad. Se trata de que hay una gran parte de la misma población cubana dentro de la isla que está cansada y hace las denuncias en estas plataformas. Hablo de gente que ni siquiera es opositora, pero que está bien cansada de perder el tiempo y sus vidas escuchando mentiras por años que a día de hoy son mas que evidentes. A veces denuncian de forma anónima, otras veces dan la cara, pero ha sido la forma de que mucha gente dentro (y fuera) de Cuba abra los ojos a la realidad nacional.

“Fascinados con las posibilidades de expresión que brindan las redes sociales, los cubanos tienen poca conciencia de los peligros a la democracia y el consenso que representa la interacción digital.”

Creo que de lo que los cubanos tenemos plena conciencia ya, es del peligro de quedarse callados obedeciendo la “Democracia Socialista”. Ese si es un peligro real. Ahí si que no hay consenso ninguno y estamos sufriendo las consecuencias en carne propia. Fraude político, corrupción, negligencia, falta de compromiso con un larguísimo etc, ocurren cada día y no pasa nada. Los medios que deberían estar a favor del pueblo, están en su contra descaradamente. Las redes pudieran ser una amenaza a las democracias donde estas existen, pero tener una DEMOCRACIA es una tarea pendiente para la Cuba actual. Y eso no va de derechas o izquierdas. Tenemos una tiranía a la que no le importan los criterios de la misma Izquierda (imaginen los de derecha). Estamos hartos de ver los ejemplos mas que abundantes en este mismo blog.

“Hay poco interés en los gobiernos de Estados Unidos y Cuba por hacer el trabajo arduo de cultivar los valores democráticos y la moderación necesaria para el consenso nacional”

Es que eso es una tarea del Gobierno de Cuba, no del de EEUU. ¿No se trata de que los EEUU no deben estarse metiendo en los problemas nacionales? Entonces acabemos de cortar el cordón umbilical.

Livio Delgado 8 noviembre 2021 - 1:56 PM

Usted se encargó en su respuesta a un comentario de aclararme que sigue viviendo en EU y por ello creo su muy frio análisis y esta idea escrita sobre el tan importante detalle de la confrontación actual basada en la problemática generacional, cuando leí esta idea suya,

“El deseo de cambio comienza en casa; muchos jóvenes solo necesitan ver el presente de sus padres y abuelos para desear algo diferente. A pesar de una serie de promesas y períodos de esperanza, la resistencia del gobierno a reformar profundamente la economía y la política interna solo agrava la desconfianza en el futuro. En este escenario, el discurso de continuidad del presidente cubano no solo es un error, sino que hizo inevitable el 11 de julio.”

Rápidamente me vino la mente lo que escribió el líder juvenil del momento Yunior sobre su radicalización de pensamiento, su creo muy acertado lenguaje y debate dentro las redes sociales y esa acertada visión y debate de la realidad que se vive hoy en Cuba con sus coterráneos, esa misma que usted y yo por vivir fuera de nuestra tierra no podemos marcar como experiencia vivida, y ayer escribió con mucha visión.

“No hay que pasar un taller para llenarse de coraje y romper el silencio ante la desastrosa realidad que vivimos. Murillo y su Tarea Ordenamiento influyeron más en mis decisiones y en mis actos que cualquier taller, en cualquier parte. No hay que cruzar el Atlántico para darse cuenta de que es antipatriótico ser indiferente y quedarse de brazos cruzados ante la situación lamentable del país donde nacimos. Se llama DIGNIDAD.”

El tema de las generaciones o mas bien el forzar a obediencia las nuevas generaciones a esas ideas que sus padres y abuelos, en los que me incluyo, pensamos que son las correctas, no es mi caso que emigre por frontales desacuerdos con el poder de aquel momento, en estos jóvenes creo pesan mucho los resultados ofrecidos en sus propios padres, las reiteradas promesas casi todas incumplidas o al menos postergadas que esta 3ra generación van viendo que sus vidas se parecen cada día mas a las de sus padres que se quedaron solo en la esperanza y por ello levantan la voz y enfrentan la intolerancia, los reiterados equívocos que pasan factura, la marcada incongruencia de deseos y acción, esa intención de continuidad que deja a una gran mayoría fuera de cualquier debate en donde increpar las carencias y dificultades a que se ha llegado.
A diferencia suya y desde la distancia creo que nunca estuvo más presente y palpable un debate democrático y plural en la Cuba que yo he vivido, gracias al mundo digital y el debate en las redes hoy Cuba luce más ese arcoíris de colores políticos que inclusive creo sobrepasan el que ya se tienen por el color de la piel, no creo como usted afirma que la contraparte de la izquierda estalinista radical y el poder supremo del PCC único hoy se contraste con una derecha también radical, fuera de los programas de televisión de esa otra Cuba que viven en la otra orilla, las expresiones y grupos de influencia como es “Archipiélago” no creo puedan ser más plurales y alejadas de esos extremos que a usted preocupan, escuche nuevamente la canción de Pedro Luis Ferrer “Abuelo Paco” que nació hace casi 30 años vera que la casa sigue igualita.

Armando Perez 8 noviembre 2021 - 2:34 PM

Interesante artículo de Harold. Por decir cosas simliares en este sitio me bloquearon por un buen tiempo hace años. ¡Cómo cambia la gente! La realidad es muy terca y las entrañas del monstruo no son tan tenebrosas como las pintan en Cuba.

Manuel* 8 noviembre 2021 - 5:18 PM

Madrid no es el epicentro de políticas conservadoras en Europa. El epicentro está en Europa del Este y ciertas zonas de Francia donde domina el Frente Nacional. Lo que sí es cierto es que los inmigrantes cubanos en España tienen una ideología muy conservadora. Pero no la adoptan por influencia del entorno político sino como reacción a lo que ven mal en Cuba.

También hay que decir que muchos inmigrantes adoptan formas de pensar muy conservadoras e incluso racistas y xenófobas como un medio de sentirse super-integrados en una nueva sociedad. El líder de Vox en Cataluña es negro y una de las más destacadas dirigentes de Vox, Rocío Monasterio, es cubana. El nuevo líder de la extrema derecha en Francia es Éric Zemmour, un judío descendiente de inmigrantes argelinos.

Observador 2021 8 noviembre 2021 - 6:55 PM

Me gustó el artículo, concebido desde una óptica analítica y dirigido principalmente a un ámbito mas desligado del torbellino nacional que nos embarga. Claro que hay un conflicto generacional, común en cualquier sociedad, que se agudiza en Cuba por los factores del mayor o menor compromiso con el proceso que condujo al derrocamiento de la tiranía batistiana, por la enorme crisis economica y la insoluble falta de un proyecto de futuro para los jóvenes. Es Cuba un inmenso pueblo blanco al que se refería Serrat. Un pueblo blanco que necesita un cambio que no importa demasiado si de derechas o de izquierdas, porque ese cambio exigirá como elemento indispensable la eliminación de un poder que se pretenda perpetuar y eluda el escrutinio popular. El fantasma del imperio yanqui intentando tragarse el pais ya queda en el estéril imaginario del poder actual y solo la inercia y la desidia prolongan su vigencia. Que mayor mentis que cientos de miles de cubanos intentando ir a vivir a ese monstruo, que mayor desprestigio que ese poder haciendo coqueteos para aprovecharse de su riqueza. Patetico que hayan logrado una simpatia intima y oculta en muchos cubanos hacia ese aberrante enemigo del que no se cansan de atacar pero del que se añoran sus remesas, su turismo y su mercado, como si fuera posible fragmentar ese conjunto. Ya no es un caso de infantilismo de izquierda, es un ejemplo de idiotismo politico, que los ha llevado a un escenario de orfandad ideológica y les exige enfrentarlo con la conocida represión y evasión del debate y el diálogo.

Parece que el conflicto en Cuba desborda el ámbito de la discusión de si izquierda o derecha, por lo pronto es mas urgente decidir sobre democracia o dictadura, derechos humanos o derechos de castas, libertades de expresión y políticas o continuidad de instituciones serviles e indignas. Con eso tenemos bastante.

Daniel Torres 8 noviembre 2021 - 7:12 PM

Qué bueno leer un post de Harold nuevamente.
Interesante, saludos.

JOSE 8 noviembre 2021 - 7:36 PM

HAROLD, el ciclón Trump llego y se fue, pero quedan otros autocratas nacionales que lo antecedieron y lo precedieron. Trump no pudo meter en la cárcel a los miles y miles que le protestaron frente a su mansion La Casa Blanca a lo largo de 4 anos. Ni la policía de Washington, ni la Guardia Nacional molieron a palos a los manifestantes. Mire en que situación están los cientos que protestaron el 11 J , que se les piden unas penas de cárcel desproporcionadas , aunque generalmente fue una protesta pacifica. Todos estos excesos y anomalías judiciales muy a pesar de Trump.
Dejen a Trump tranquilo y miren de cerca, con lupa los que dirigen.

Comunista hasta la Muerte 8 noviembre 2021 - 8:06 PM

El problema de Trump fue que no logro apoderarse del sistema juridico. Nuestros lideres han demostrado que para gobernar de por vida se necesita el control militar, juridico, de los medios de comunicacion y el control economico.
Solo a travez de una Revolución y un gobierno militar se logra este tipo de control.
Mientras existan espacios donde construir nuevas carceles la Revolución se mantendra triunfante.

Shyri 8 noviembre 2021 - 7:59 PM

Muy objetivo y mesurado su análisis Sr. Cárdenas.
En los hogares cubanos se viven por estos meses pandémicos, una suerte de batallas campales intergeneracionales entre los más jóvenes y los más viejos. Los primeros muy decepcionados de tanta desidia, corrupción, falta de oportunidades y ausencia de democracia, con la mente puesta solo en hacia donde emigrar y cómo. Los más viejos (padres y abuelos), de espectadores de una Revolución que se derrumba ante sus cansados ojos, sin que le hayan dado la oportunidad de ser escuchados. No es que el Partido haya perdido la vanguardia, eso es una ficción: el Partido solo fue un instrumento del Poder Supremo. Me sonrio al escucharle hablar de “la línea dura dentro del partido”, eso es irreal, no existe porque hay un líder a quien seguir ciegamente sin posibilidades de confrontar ideas, es la autoridad máxima y no puede ser cuestionado ni criticado porque se considera el heredero universal y dueño de la Revolución.
Es lógico que esta dificilísima situación, haya atraído la atención de los más extremistas de la diáspora cubana, a quienes les importa tres pepinos la vida y el destino de más de once millones de compatriotas y se frotan las manos avizorando el fin de la Revolución cubana, que sí existió y no debe morir.
De la otra orilla llegan los cantos de sirena induciendo y seduciendo a nuestros hijos y nietos. ¡Qué canallada! Como si el fin justificara los medios.

Sanson 8 noviembre 2021 - 9:10 PM

Dice Shyri que ………

“Me sonrio al escucharle hablar de “la línea dura dentro del partido”, eso es irreal, no existe porque hay un líder a quien seguir ciegamente sin posibilidades de confrontar ideas, es la autoridad máxima y no puede ser cuestionado ni criticado porque se considera el heredero universal y dueño de la Revolución.”
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SHYRI, eso de lo que hablas se llama TIRANIA MONARQUICA asi que me parece que al o a la (no se)que le importan tres pepinos la vida y el destino de mas de 11 millones de compatriotas es a ti que quieres que sigan viviendo en este siglo bajo esa forma de gobierno que no existe hace mas de 200 annos en al Mundo civilizado

Javier el otro 8 noviembre 2021 - 11:01 PM

Bienvenido de vuelta, Harold. Hace rato se extrañaba un articulo suyo. No ha desmerecido la espera.
Lo del conflicto generacional lo he experimentado, en version reducida en mi propio seno familiar. Desde hace dos decadas, cuando los mas viejos decidieron echar raices en Cuba e irnos a despedir al aeropuerto, uno por uno, a los mas jovenes. Ninguno de ellos “seducidos”, ni “confundidos” sino que simplemente, cansados de arar en el mar y con deseos de darnos una oportunidad en ese mundo largo y ancho que esta ante nosotros. Yo, que soy ateo y no creo en la re encarnacion, creo que me toca una sola vida y mas me vale vivirla lo mejor que pueda. Que me discuplen si sueno egoista para algunos (o descreido para otros).
Ciertamente ayuda estar fuera de esos focos que mencionas (yo mismo vivo bien lejos de ambos y eso te hace ver otras aristas y ver las cosas desde otras perspectivas) ; eso ayuda a un analisis mas balanceado y desapasionado, algo que se extraña por estos tiempos de colera. Hay mucha estridencia y mucho ruido en la “blogosfera” que poco aportan, asi que se agradece de vez en cuando un poco de balance (aunque parezca “frio”, para algunos). Podria decir que los analisis de Alzugaray estan en esa misma longitud de onda. Lastima no ver mucho de el publicado por aqui. Saludos.

Pérez 9 noviembre 2021 - 8:25 AM

Manuel*, pues claro que la cárcel no lo vale ningún dinero, sea un devaluado pesito cubano o un millón de bitcoins, si lo hubiere. Me refiero al hecho de los que se han pasado años y años declarándose opositores y nunca han tirado un chícharo. Han vivido de recepción en recepción y sus articulos leídos por ellos mismos o sus familiares y amigos cercanos. Desde mi punto de vista, solo vivieron de y para eso. Nunca les importó Cuba ( aunque lo repitan a diario). Nadie los conocía, solo tenían su momento de gloria cuando salían por el NTV. Muchos lo que hacían era recopilar puntos para poder fácilmente emigrar. Otros les resultaba más economico seguir aquí, viviendo de lo mismo. Saludos

Nilda Bouzo Torres 10 noviembre 2021 - 1:19 PM

Magnífivo artículo, Harold. GRACIAS.

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