Por: David Pérez Guerra

No podían pasarlo por alto. Las transformaciones en la economía cubana, inscritas en lo que se ha llamado “actualización del modelo económico”, también han sido objeto de las tergiversaciones que gusta difundir la prensa internacional.

Entonces, no faltaron quienes dijeron  que en Cuba se estaban adoptando medidas neoliberales.

Pero, los que adoptaron tales posturas en sus análisis, cometieron un error básico: el neoliberalismo es funcional al Capital. Llegó como modelo de acumulación para salvaguardar la tasa de ganancia capitalista, y no se ha ido, aunque ya muchos saben que ha sido la base de la gigantesca crisis económica que vive el mundo.

Valorar la situación que atraviesa nuestro país, catalogándolo dentro del modelo neoliberal, es como decir que las reformas financieras o en materia de salud que ha pretendido llevar adelante el Presidente Obama, conducen a los Estados Unidos hacia el socialismo. Un gran error, aunque no pocos han disfrutado cometiéndolo.

Pero tenían que buscarle un nombre desacreditado a las necesarias transformaciones que ocurren en la economía cubana.

El “cambio de modelo”, con la cuota de protagonismo que tiene el sector privado, es precisamente el esfuerzo nacional por hacer más eficiente el funcionamiento del sistema socialista cubano. Es, en síntesis, un esfuerzo por alcanzar las cuotas de consumo y bienestar a las que aspira la población.

Para implementar este cambio -a diferencia de lo que vemos diariamente en las noticias que nos hablen de una Europa estremecida por los recortes del gasto fiscal y las protestas de “indignados”- se ha buscado

En un modelo económico como el cubano, lo principal es corregir errores y lograr la eficiencia, en este sentido están encaminados los lineamientos de la política económica nacional.

Por: Ricardo Torres Pérez (Profesor. Centro de Estudios de la Economía Cubana, Universidad de La Habana)

 

Introducción

 

Los procesos de cambio social son dilatados y en nuestro caso soportan la pesada carga de una herencia prolongada por demasiado tiempo, que ha limitado la capacidad efectiva del Estado de promover una agenda de desarrollo, en tanto las crisis recurrentes desviaron continuamente la atención hacia los aspectos coyunturales. La superación de las deformaciones estructurales de una economía es un proceso esencialmente de largo plazo, que no tiene lugar espontáneamente sino que requiere liderazgo, estrategia y capacidad de ajuste a los cambios del entorno.

 

Esta breve reflexión tiene como objetivo ilustrar de forma sintética, cuáles son algunos de los problemas más importantes que tiene que atender el país si aspira a enrumbarse por una ruta de desarrollo económico, y examinar la forma en que estos se recogen dentro de la propuesta actual de actualización del modelo económico cubano.