Cuba 11J aborda los acontecimientos de 2021 en sus múltiples narrativas. Como proceso, en este estallido social y en sus consecuencias a largo plazo, no se puede pasar por alto a qué estado responde, a quiénes, en qué contexto —dentro y fuera del territorio nacional— y cómo lo hace.
No es el tipo de herida que sana en unos años. Es una herida histórica. Pudiéramos empezar a comprenderla un poco, aprovechando la pequeña distancia que significan dos años. La verdad del 11j no cabe en ningún discurso oficial ni en la propaganda antigubernamental.
Los discursos del arzobispo de Santiago de Cuba y del profesor de Historia de la Universidad de La Habana describen a la libertad como la oportunidad de ser nosotros mismos.
Si no se renueva, la izquierda continuará prisionera de un imaginario político arcaico y será cada día más irrelevante en tanto hipotética propuesta emancipatoria
La no-vida cubana está marcada por la desigualdad, el complejo acceso a los alimentos, que incluye demasiado tiempo perdido en filas, y los extensos apagones que en verdad azotan con mayor ensañamiento a las regiones del interior del país
La frase: «Permítanos a nosotros tomar decisión por nuestras propias vidas», más allá del contexto de pobreza, represión y migración en que se produjo, funciona como resumen de una contradicción política que se hace cada vez más importante en Cuba
Los objetivos de la nueva generación deben ser la reforma desde abajo, con su participación cívica, todo lo que contribuya a solucionar la crisis por la que atraviesan la Nación y el pueblo de Cuba.
Llamado internacional desde la izquierda, en solidaridad con las y los manifestantes de julio del 2021, promovido por diferentes activistas y colectivos en Cuba