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jueves, octubre 22, 2020

Paréntesis

Alina Bárbara López Hernández
Alina Bárbara López Hernández
Profesora, ensayista e historiadora. Doctora en Ciencias Filosóficas

Los personalismos en política casi siempre conducen a incondicionalidades ciegas o fidelidades acríticas. En consecuencia, creo más útil debatir respecto a opiniones o criterios ineludibles para la sociedad y las urgencias de estos tiempos que dedicarme a crear partidarios o seguidores propios. Por esa razón es que hay que considerar este artículo solamente como un paréntesis entre mis colaboraciones con LJC.

Ocurre que a raíz de los dos últimos trabajos que he publicado, mi correo está cargado de mensajes que preguntan sobre todo dos cosas: mi edad y si resido en Cuba. Varias de las personas argumentan, al aclararle que ya pasé el medio siglo de existencia, que les parecía más joven debido al contenido de mis artículos. Otros juraban que vivía, como tantos compatriotas, fuera de la Isla.

Es triste que no se piense, a priori, que las personas de mi edad podamos ser representativas en la difusión de un pensamiento progresista pero independiente de los cánones ideológicos potenciados desde el poder. Sin embargo entiendo la sorpresa, nuestras inquietudes y preocupaciones quedaron invisibilizadas demasiado tiempo por unos medios fiscalizados, y ahora, en época en que otras plataformas mediáticas le dan voz a quien desee expresarse, es lógico pensar que no seamos nosotros, inmigrantes a la era digital, los que también sostengamos estas controversias.

Es un error de apreciación, actualmente en Cuba son numerosos los intelectuales miembros de generaciones diferentes que participan activamente en una red informal de pensadores cuyo objetivo es aportar al debate sobre el presente y el futuro de Cuba. En otro post afirmé:

Tras tantas décadas de experimentos y retrocesos, en un proceso que se considera de cambios, y a través de medios que ya no pueden ser controlados; ha emergido una generación que está proponiendo qué hacer, pero debe ser escuchada, sin prejuicios, en pie de igualdad, de lo contrario será un monólogo y no un diálogo lo que presenciaremos. Los que no somos cronológicamente sus coetáneos pero concordamos con sus ideas debemos apoyarlos.

Gracias de nuevo al equipo de LJC, que ha preferido sumar a personas de varias generaciones a fin de acceder a un amplio espectro de puntos de vista.

Respecto a la segunda interrogante, solo he salido de mi país en una ocasión, como invitada a un evento científico en EE.UU. donde expuse una ponencia que criticaba las reformas económicas en Cuba por la carencia de un método materialista y dialéctico apropiado a la ideología marxista de la que nos afirmamos seguidores. Para esa fecha aún no había comenzado a colaborar con LJC.

Yo vivo y trabajo aquí, y para ser honesta debo reconocer —y tranquilizar a los lectores y a algunos amigos queridos que han manifestado preocupaciones en tal sentido—, que nunca he sido cuestionada o molestada por manifestar mis opiniones con absoluta libertad.

No soy ingenua, comprendo perfectamente que el entorno laboral en que me desempeño ayuda. Colegas que laboran en universidades u otras áreas estratégicas no disfrutan de tanta tolerancia y han sufrido en carne propia el resultado de ejercer ese derecho constitucional. Tampoco he militado nunca en las filas del PCC para evitar algún tipo de imposición ideológica por el errado principio del centralismo democrático.

Pero ahora hablo basada en mi experiencia, y es justo que reconozca que en Ediciones Matanzas, en la Empresa del Libro y la Literatura a la que esta pertenece y en la Dirección Provincial de Cultura de mi provincia, no me han discriminado jamás por mis ideas. Al contrario, me han estimulado por mis logros profesionales y cuentan conmigo para cualquier proyecto. Así mismo ha ocurrido en el ámbito académico, donde he obtenido significativos reconocimientos.

Yo soy el simple caso de una persona que ha decidido no autocensurarse, pues la libertad de pensamiento ya me la garantiza la Constitución que acaba de aprobarse y que en su artículo 54 expresa: “El Estado reconoce, respeta y garantiza a las personas la libertad de pensamiento, conciencia y expresión”.

Vivir en Cuba y ejercer la libertad de expresión no son realidades excluyentes. Claro que falta mucho por conseguir, por ejemplo, que podamos acceder a todo tipo de medios y no solo a los digitales; aunque la cantidad de personas que se suscribe a estos últimos crece exponencialmente. Pero lo principal es el sentido de responsabilidad cívica, también de valor personal para desafiar viejas costumbres que en algunas ocasiones son más condicionamientos mentales que jurídicos.

Lo otro es la cuestión crucial de la ética. Y aprovecho para responder a cierto forista con nombre de personaje de historietas mambisas que me trata de señora y afirma que recibo “oro del imperio”.

Mi salario como editora es de 395 pesos y 150 por mi grado científico, para un total de 545 pesos (poco más de 21 cuc mensuales). Mi mansión es un deteriorado apartamento en un antiguo edificio de un reparto soviético, mi celular es 2G y no puedo acceder con él a internet, mi computadora tiene más de quince años, no tengo auto ni aire acondicionado y la silla donde me siento para escribir estos artículos tiene roto el espaldar.

El tipo de opiniones que defiendo se aleja demasiado de los dos extremos ideológicos en Cuba que son los que sufragan las fidelidades (de diferente forma pero las sufragan). Si algún dinero proveniente del imperio recibo es la modesta pero permanente mesada que desde hace años mis tres tías jubiladas envían a la familia cada mes.

Y ya es suficiente personalismo, que los paréntesis no deben extenderse tanto.

8 Comentarios

  1. Hola. Solo quiero saludarla, agradecerle y felicitarla por escribir tan excelentes articulos. Cada semana espero con relativa ansiedad que se publique porr La Joven Cuba uno de sus textos que abordan nuestra realidad cubana tan compleja. Muchas gracias.

  2. Aclaraciones generales muy válidas sin ninguna duda, a más de uno el estigma de la “generación olvidada” como yo le llamo esa a la que usted y yo formamos que hoy pasamos de la media rueda y seguimos sin callarnos la boca y analizando desde el razonamiento aprendido no el forzosamente heredado, nos desubican en tiempo. Felicitaciones para usted y esa claridad de pensamiento y escritura que denota cada una de sus entradas.

  3. Muy bien dicho todo profesora Alina, como siempre.

    Ese comentarista mambi es obvio que es un troll, no hay que discutir con el asi que ni se moleste en responderle.

  4. Precioso texto de Alina López. Me ha encantado y desde 2010, fecha en que aparezco en LJC, siempre me han gustado muchos los textos que aportan algo de la historia personal de quien escribe. Lo solía hacer Edu, el profe, y sus textos narrando su pasado familiar, sus dedicación en tiempo presente, etc. eran una joya. Habla de uno, de una misma, no es algo que deba verse negativo, al contrario, contextualiza y aporta mucha información para entender desde donde se escribe,
    Respecto al comentarista que mintió cuando dijo que estaba en la isla, no hay que hacerle mucho caso. Cuando despotrica de Harold o de quien sea, lo hace desde la desinformación, el deseo de «defender» el socialismo cubano a su manera y de alguna forma, hay que dejar que diga las tonterías que dice…porque también dice cosas que son correctas y quedan fuera de juego debido a lo mal que expresa otras. Creo que se trata de una persona mayor, con mucho tiempo libre, que se entretiene aportando ortodoxia pasada de moda, no compartida en general nada más que por cuatro nostálgicos de la guerra fría.

  5. Bravo Alina! Este es un tapabocas para los celosos «guardianes de la fe» que a veces aparecen por estos lares y tienen la mania de tratar de usar el arma del descredito cuando sus argumentos en el debate se les tornan insostenibles.

  6. Marzo 28 2019
    La critica constructiva es un derecho de todos, mucho mas cuando en epocas de sitio economico, financiero, commercial, social, politico e ideologico por el gobierno de los Estados Unidos de America, esta se hace necesaria e imprescindible, lo relatado aqui por la senora Alina, no deja de ser interesante y al mismo tiempo preocupante, pues segun ella el utilizar la libertad de expresion para dejar sentado su desacuerdo con el proceso cubano es un derecho, como lo es el mio de senalare lo que considero un hecho no adecuado dentro de la libertad de expresion que ella senala como importante, en un periodo peligroso y agresivo hacia Cuba y los paises del Alba por el enemigo numero uno de la humanidad, El Gobierno de los Estados Unidos de America.

    Todo en esta vida tiene su momento, lugar y necesidad de ser expresado, y todo esta regulado por las condiciones subjetivas y objetivas que nos rodean, esto es fundamental en cualqjuier analisis que se quiera hacer del proceso revolucionario cubano, pues ignorar fases y situaciones solo lleva a quienes los obvian a errores o horrores en sus analisis y conclusiones, pues en Cuba no ha habido paz para la revolucion desde el mismo primero de enero de 1959, y los que hemos participado en este proceso desde su comienzo, si sabemos lo que ha acaecido y nunca ha sido conocido, pero lo conocido si esta al alcance de todos y por ello obviarlos para tener, supuestamente un basamento politico e ideologico para la critica, no es justo y ademas peligroso.

    Es extremadamente facil sentarse frente a una PC y escrbir lo que se percibe desde una posicion intelectual y teorica, pero hacerlo desde una posicion ligada a las masas de trabajadores de todos los sectores del pais, da la posibilidad de conocer sus mas intimos problemas, preocupaciones, aspiraciones y carencias de todo tipo y al mismo tiempo sentir que todo ello unido no ha mellado el apoyo de esos, que como yo somos defensores totales y absolutos del proceso cubano y sus coyunturas de todo tipo cuando ha enfrentado y enfrenta con pasion y decision corajuda al imperio mas poderoso de los ultimos tiempos, imperio que nos ha impuesto destruccion, asesinatos, sufrimientos de todo tipo y lo mas importante obstaculos que en momentos hemos tenido la sensacion de no ser posible vencerlos, y sin embargo lo hemos hecho y esto nos da la posibilidad de tener una vision de la vida y la revolucion diferente a las que pueden y tiene un intelectual dentro del proceso cubano, esto no quiere decir que no sean antagonicos en muchos casos y en otros coincidentes, pero lo que los de abajo vemos es en vivo y en directo y basado en estas vivencias , los analisis teoricos, en este caso de la senora Alina, en muchas ocasiones no han sidoi para el beneficio del pais y su pueblo.

    Algunos nos han criticado por nuestras opiniones sobre los articulos de la senora Alina, es su derecho hacerlo como es el mio responderlos y darle los argumentos que tengo en mi poder, y hasta el presente han sido pocos los que me han respondido con argumentos que rebatan lo que he senalado en todos mis comentarios y para ello es que existe este sitio y la batalla de ideas que nuestro Comandante en Jefe senalo como un factor importante en el fortalecimiento del pueblo en nuestra lucha contra el enemigo numero uno de la humanidad, El Gobierno de los Estados Unidos de America.

    Pienso que el momento actual es de una peligrosidad tal, que todo argumento que nos debilite es un crimen contra el pais y el pueblo cubano de a pie, es el momento de la union y el trabajo diario productivo, eficiente y constante, asi como la preparacion en todos los sectores del pais, para enfrentar el monstruo que tenemos a 90 millas, una vez que desaparezca ese monstruo y sus agresivas y criminales politicas, todo puede ser debatido abiertamente y sin cortapizas, pues ya no tenemos enemigos externos que nos puedan destruir, entonces tendremos el enemigo interno y con ese podemos debatir y enfrentar en todos los campos de las ideas, pues nunca hemos temido hacerlo aun en momentos como este.

    Gracias y que tengan todos un buen dia en Cuba libre, soberana, independiente y socialista.

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