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Nuevos lineamientos, deuda y feminicidios crecientes y más

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lineamientos y programa de estabilización macroeconómica
Imagen: Félix M. Azcuy

Nuevos lineamientos y el esperado programa de estabilización macroeconómica

Es noticia que este 15 y 16 de diciembre se reunió en La Habana el VII Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC). Y esta no fue una reunión de rutina. La crisis del país quedó totalmente expuesta, incluso en su dimensión política.

Según la web del PCC, los principales problemas planteados por los militantes estuvieron relacionados con «la situación de las pensiones de los jubilados y asistenciados, la necesidad de una atención diferenciada a los sectores de la salud y la educación, el funcionamiento de las mipymes, la burocracia en los trámites de la vivienda, los precios elevados, la implementación de la Ley de Soberanía Alimentaria en los municipios, el sistema de comercialización de los productos agroalimentarios y la situación del transporte público».

La crisis económica, como era de esperar, fue el gran asunto debatido en el pleno. El ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil, llegó a admitir tácitamente que la denominada «Tarea Ordenamiento» ha fracasado y que se implementará, en consecuencia, un «programa de estabilización macroeconómica». De esta última opción no se reveló información muy detallada.

El pleno tuvo entre sus tareas la revisión de los Lineamientos de la Política Económica y Social y del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030. Luego de ser analizadas más de 68 000 propuestas provenientes de núcleos del PCC en todo el país, Gil anunció la modificación de 36 lineamientos, la adición de 15 y la eliminación definitiva de tres.

Precisamente el que se refería al seguimiento de la «Tarea Ordenamiento» fue uno de los eliminados, porque esa política económica «no ha cumplido todos los objetivos trazados».

El ministro de economía explicó que adicionarán nuevos lineamientos asociados al «programa de estabilización macroeconómica». También afirmó que se debe lograr que las «principales variables precios no estén fijadas administrativamente y reflejen las condiciones de la economía». ¿La mano invisible del mercado?

En líneas generales, el programa de estabilización anunciado aspira a establecer «un entorno monetario, cambiario, financiero y fiscal para impulsar la recuperación y el crecimiento de la economía, la convertibilidad y funciones de la moneda nacional y la reducción de la inflación».

El pleno, por último, decidió no realizar la Segunda Conferencia Nacional del PCC, prevista para 2024, «para ser consecuentes con la situación económica del país».

Esto significa que los grupos dirigentes están empezando a aceptar, a regañadientes, que los discursos políticos triunfalistas cada vez pierden más sentido para la ciudadanía ante la evidente gravedad de la crisis, que exige una estrategia clara para su solución.

Esto fue parcialmente reconocido por Roberto Morales Ojeda, miembro del buró político y secretario de Organización y Política de Cuadros del Comité Central del Partido Comunista de Cuba al afirmar que «la opinión del pueblo refleja que la situación socioeconómica resulta cada vez más difícil y compleja. Este escenario nos convoca cada día a convertir en resultados concretos el concepto de resistencia creativa».

Opinamos que, si bien el mercado —entendido como categoría transversal— no es una receta mágica para los problemas económicos y sociales de Cuba, hay reglas básicas que no se pueden evadir. Cada minuto que se pierde para estabilizar la crisis económica cuesta vidas.

Por otro lado, para la actualización de los nuevos «lineamientos», el debate se circunscribió a los militantes del PCC, no obstante, su diseño e implementación afectan a toda la ciudadanía. Asimismo, aún no se informan —ni mucho menos se ponen a consulta popular— las modificaciones de este documento rector de la política del país. La transparencia y participación ciudadana sigue siendo una asignatura pendiente.

 

La deuda que crece

Poco antes del pleno del PCC, fue noticia que el Consejo de Estado aprobó un incremento del déficit presupuestario.

El déficit declarado en 2023, según el decreto-ley «modificativo del Presupuesto del Estado» que publicó la Gaceta Oficial, asciende a 98 363 millones 800 000 pesos. La cifra es muy superior a los alrededor de 68 000 millones de pesos acordados.

En resumen, la deuda pública de este año que casi termina, alcanzó los 151 104 millones 900 000 pesos. Este monto es el resultado de la suma entre el déficit presupuestario y el pago de las deudas que vencieron en 2023. La propuesta de poner en ley el incremento del déficit procedió del Consejo de Ministros, a instancias del ministro de Finanzas y Precios, Vladimir Regueiro Ale.

Sobre este tema el economista cubano Pedro Monreal en su página El Estado como tal analizó «En un entorno de crecimiento económico que probablemente sería inferior a 2% en 2024, no cabe esperar a corto plazo que un incremento de ingresos del presupuesto pudiese hacer una contribución significativa a la reducción del déficit. La disminución de gastos sería crucial».

Asimismo, añadió que el Parlamento debería tener más participación en la gestión de los presupuestos «la única decisión económica que en Cuba se adopta en forma de ley de manera repetida cada año es la relativa al presupuesto. Debería existir una comisión permanente de presupuesto en el parlamento cubano. El presupuesto es el “esqueleto” que sustenta la acción del Estado».

Esto significa que el sector presupuestado tiene cada vez menos posibilidades de recuperarse. Mientras esta deuda crezca de año en año, numerosos servicios y actividades que dependen del Estado se verán más limitadas.

Opinamos que elevar el límite del déficit es una mera formalidad, algo inevitable. Es legalizar un hecho que no se puede resolver de inmediato. La verdadera noticia sería el tamaño de la deuda pública, una cifra multimillonaria que resulta inversamente proporcional a cualquier pronóstico de recuperación de la economía cubana. Esta es una señal a tener en cuenta para valorar el éxito de los planes de estabilización anunciados.

 

Con azúcar ¿hay país?

Es noticia que la actual zafra azucarera podrá garantizar, al menos, el consumo nacional. Eso dijo a los medios oficiales Dionnis Pérez, funcionario del Grupo Empresarial Azcuba.

De los 56 centrales que tiene Cuba, sólo 25 estarán fabricando azúcar. Del resto, 23 producirán «meladura» y ocho quedarán inactivos.

Pérez explicó que últimamente la caña no tiene la calidad requerida y eso se traduce en un rendimiento menor. Añadió, como otra de las razones que explican la escasa producción azucarera, que no se cuenta con los herbicidas y fertilizantes necesarios.

En cualquier caso, a pesar de todo lo expuesto, la zafra será superior a la anterior, podrá abastecer al país y destinar algo a la exportación, aseguró recientemente en la Televisión Cubana Julio Andrés García, el presidente de Azcuba.

Esto significa que la industria azucarera cubana se esfuerza por recuperarse, así sea en indicadores mínimamente rentables. Si, como se anunció, logran abastecer al país y realizar alguna exportación, se habrá dado un paso muy significativo. Esto suena inaudito para el país que alguna vez fue el mayor productor de azúcar del mundo, pero en la situación actual sería una excelente noticia.

Nuestra opinión es que las grandes producciones no volverán a ocurrir. Una industria obsoleta y una agricultura descapitalizada no dejan oportunidades. No obstante, sabiendo que Cuba ya ha tenido que importar azúcar, y que en varias ocasiones ha habido atrasos y reducciones de este producto en la canasta familiar normada, la aspiración de abastecer al mercado nacional es una meta básica que la reducida industria azucarera está obligada a resolver. 

 

El Estado frente a la violencia de género

Fueron noticia esta semana, también como parte de los informes presentados en el VII Pleno del Comité Central del PCC, las estadísticas oficiales sobre feminicidios y otras violencias motivadas por el género, además de la estrategia de las autoridades para enfrentar este grave problema.

Yamila Peña Ojeda, la fiscal general de la República, informó que hasta el cierre de octubre de 2023 se reportaron 117 muertes violentas de mujeres. La nota no precisa el plazo en que ocurrieron estos crímenes, aunque se infiere que el recuento comenzó a hacerse en 2021.

El 7% de los hechos ocurrieron en viviendas que las mujeres compartían con sus parejas. 70 niños y adolescentes quedaron huérfanos de madre.

Las cifras no se corresponden con las que manejan los observatorios independientes de violencia de género. Esas organizaciones han verificado 81 feminicidios hasta lo que va de 2023.

Suponiendo que para conformación del dato oficial se haya mantenido la misma metodología implementada en el Observatorio estrenado en junio del presente año, la disparidad se debería a que los registros oficiales cuentan el femi(ni)cidio cuando el proceso es resuelto en tribunales, y los independientes, desde el momento en que hay información suficiente para afirmar que el crimen fue cometido por motivos vinculados al género. Por tanto, esos 117 casos podrían incluir hechos pasados que no tuvieron sentencia firma hasta octubre de 2023.

Asimismo, tampoco hay paridad entre lo que entiende el Estado como femi(ni)cidio y lo que asume el activismo independiente.  

Dice el Observatorio de Género de Alas Tensas (Ogat) que esta cifra duplica la del año anterior y que, por tanto, 2023 ha sido «el año más mortífero para las mujeres cubanas» desde que existen registros. Alas Tensas añade que Cuba es el país latinoamericano que registra un mayor aumento de feminicidios a la vista de la información disponible en la región.

Teresa Amarelle Boué, la secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), afirmó en el pleno que los protocolos de actuación para enfrentar la violencia de género no han sido correctamente implementados en el país. Comentó también que se han reportado «situaciones incorrectas» en el actuar de las instancias correspondientes.

En la reunión trascendió que la fiscalía está impulsando la creación de un Registro Administrativo Interoperable que permita registrar y procesar los feminicidios «en tiempo real».

Amarelle Boué reveló que ya se realizá una evaluación mensual sobre la violencia de género, a cargo del Comité Central del PCC y con la participación del Ministerio del Interior, el Ministerio de Justicia, la Fiscalía General de la República y el Tribunal Supremo.

Esto significa que el Estado cubano, sus instituciones y organizaciones asociadas, tienen la aspiración de articularse para comprender y resolver la violencia de género. El discurso y las preocupaciones feministas han calado en varios espacios de la política institucional.

Opinamos que todavía no se ve el fruto de las estrategias que están en marcha. Ante el desajuste que hay entre las estadísticas oficiales y las que manejan los observatorios independientes, valdría la pena que ambas partes colaboraran y compartieran la información que manejan.

El único impedimento es que las interlocutoras son organizaciones no reconocidas y sin posibilidades de obtener reconocimiento legal en las circunstancias de Cuba.

Todo indica que hay voluntad política para enfrentar la violencia de género y un compromiso de rendir cuentas sobre este problema. Resolver las contradicciones que impiden que el Estado y los diferentes grupos de la sociedad civil trabajen mancomunadamente sería un buen camino que permitirá hallar soluciones certeras y sostenibles.

De soslayo

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Ilustración: Brady

Como es natural, pronto tendré que escribir sobre las últimas películas de Scorsese (Killers of the flower moon) y Ridley Scott (Napoleon), porque se suele tener la impresión de que, si no ves los últimos estrenos publicitados urbi et orbi, estás atrás del palo, desactualizado, neanderthálico. De la misma manera, se da por obligatorio echarse lo más reciente de Marvel, aunque sea para luego decir que es una tontería. En el paquete semanal hay piezas europeas, asiáticas, latinoamericanas y africanas, pero cuando la gente toma de ahí lo que estima interesante, por lo general las desdeña. Cuando alguien va a copiar películas a mi casa o me pide le lleve algunas obras buenas y le pregunto unos días más tarde, es usual que responda que ya vio aquellas producciones norteamericanas, o por lo menos con actores famosos; acerca del resto asegura las miraré luego con más calma.

No es que lo antedicho carezca de lógica: es humano seguir la corriente; buscar, por instinto, lo que resulta familiar. Todos lo hacemos, todos hemos escuchado hoy lo que quiero es despejar o bien ponme ahí cosas con el actor este, cómo se llama, el que hizo… etcétera, o, en el mejor de los casos, cópiame los Oscar de este año. Y es cierto que a veces nos arriesgamos con obras de las que no sabemos nada y a los 10 minutos ya se han revelado como cabales porquerías. Sin embargo, también lo son a menudo las películas de directores famosos y, casi siempre, los estrenos del verano pero, como queda dicho, esas sí las vemos.

Hoy quisiera romper una lanza a favor del cine de las márgenes. No solo del Tercer Mundo (concepto que, en la percepción de mucha gente acerca del séptimo arte, incluye también a Europa), sino de producciones norteamericanas con distribución y presupuesto relativamente menores. No garantizo, claro está, que en ese conjunto sea todo bueno, así que lo haré recomendando dos piezas recientes dirigidas por mujeres: You hurt my feelings (2023), de la neoyorquina Nicole Holofcener, y The blue caftan (2022), de la realizadora marroquí Maryam Touzani.

Estrenada en el Sundance de este año, You hurt my feelings tiene el sabor de un Woody Allen renovado, con una saludable perspicacia para construir y echar al ruedo personajes verosímiles, de clase media y con ambiciones intelectuales: esto es, hondamente frágiles. No digo que la Holofcener copie al otro; en todo caso, es fiel a sí misma. La protagonista de su comedia (o drama-comedia, o dramedy) es una escritora que ha publicado un primer libro con aceptable éxito, y ahora está terminando el segundo, de cuya eficacia no está segura. Ese es su estado de ánimo cuando escucha sin querer a su marido, un sicoanalista no demasiado brillante, comentarle a un amigo lo que realmente piensa del nuevo libro de su esposa.

Me confieso un entusiasta de ese cine alejado del gran espectáculo, intimista, que nos coloca con ingenio ante preguntas incómodas y respuestas más incómodas todavía; por ejemplo, ¿es decir la verdad siempre recomendable, por dura que sea? Si tu pareja te dice que tu peinado o tu camisa no te asientan, puedes vivir con eso; en cambio, si desaprueba una obra en la que has invertido tiempo y energía, que consideras tu obra maestra (uf, spoiler alert), ¿se lo agradecerías, o lo tomarías por una especie de traición, una puñalada por la espalda asestada por aquella persona que se supone te comprenda mejor? Por otra parte, la escritora de marras (Beth, interpretada por Julia Louis-Dreyfus) tampoco es objetiva cuando su hijo asegura estar escribiendo una pieza teatral: por el contrario, ella, sin haber leído un párrafo siquiera, da por sentado que será una maravilla, como si la inseguridad del chico no tuviera sentido…

De inseguridades y reafirmaciones va, pues, You hurt my feelings, repleta de escenas brillantemente escritas, diálogos estupendos e interpretaciones convincentes: no solo la escritora, el esposo y el hijo, sino la hermana de aquella, que vende lámparas de diseño que a nadie gustan; su marido, un actor que los directores no suelen precisamente disputarse, los pacientes del cónyuge sicoanalista, etcétera, todos son piezas de ese mosaico social que podemos reconocer en cualquier aquí y ahora, y aun en nuestro subsuelo personal.

The blue caftan no es una comedia, sino un drama rebosante de insólita ternura. Halim y su esposa Mina tienen una pequeña tienda de confecciones; él sigue la tradición familiar, con clientes del barrio. En cierto momento contratan a un joven aprendiz, y Halim, que siempre ha vivido en el closet, siente que ya no puede ocultar por más tiempo su auténtico yo, que necesita a ese chico en su vida… Ahora bien, es la reacción de Mina, cuya salud se deteriora rápidamente pero es de esas personas que no se dejan abatir, lo que en verdad importa, lo que confiere a esta pieza cinematográfica su especial tesitura. Presentada en Un certain regard de Cannes el pasado año, esta es una de esas películas que el espectador promedio ignora, mira de soslayo o simplemente deja para después.

El tempo de la película, lento pero hipnótico; el caftán azul (una prenda hermosísima que Halim cose y borda a lo largo del relato, y que funciona como un símbolo, ya verán de qué), las sutilezas y verdades a medio decir (que por momentos me hicieron evocar In the mood for love, el clásico de Wong Kar-Wai) y, las actuaciones, en especial de Lubna Azabal y Saleh Bakri, que encarnan a la pareja protagónica, son algunas de las especias que aderezan este gustoso plato, no apto para quienes buscan en exclusiva rostros anglosajones familiares y comandos en combate.

A mi modo de ver, lo que une a estas obras (además de lo obvio, esto es, el género de sus realizadoras, la fecha de estreno, su carácter y destino) es el acercamiento, desde tonos y realidades diversas, a la necesidad humana de comprensión y apoyo, a la flaqueza esencial del individuo más allá de las poses sociales. Me tocan más de cerca que cualquier superhéroe ficticio o histórico. Y, si se anima a verlas, a usted también: no se haga el invulnerable…

Yo me pregunto

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Ilustración: Brady

La humanidad ha llegado a donde está hoy a base de hacerse preguntas y encontrar respuestas. Respuestas erróneas a veces, pero útiles durante un tiempo. Hay interrogantes que han sido universalmente compartidas y otras que han partido de un único individuo. En mi opinión, ningún ser humano debería rechazar, sin considerarla antes, pregunta alguna que le venga a la mente, por rara que parezca. Digo más: creo que deberíamos alimentar concienzudamente a ese bicho interior que genera interrogantes.

Deberíamos darle valor no solo a esas: «¿Habrá vida inteligente en otra parte del universo?» o «¿Cuál es el destino de la humanidad?», sino también a cosas como: «¿Por qué no hay pepinos de malta?». Yo he hecho una listica, con algunas que tengo permanentemente en la memoria caché.

En el mundo vivo, por ejemplo:

  1. Antes de que se inventaran los baños de azulejos ¿dónde vivían esas guasasitas pequeñas cuyo papel en la naturaleza parece ser meramente verlo encuero a uno?
  2. Esas hormigas largas y negras, conocidas como «muerdeyhuye», que le caen a uno encima irremediablemente cuando nos detenemos en algún lugar que tenga al menos dos árboles medianos, ¿esperan a que uno pase para saltarle arriba, o es que resbalan y caen (o se tiran) con una abrumadora frecuencia, aunque no esté pasando ningún humano?
  3. ¿Por qué el perro, con un olfato que supera al nuestro por goleada, viene a joder y a pedir también cuando estoy, digamos, por ejemplo, picando col?
  4. ¿Cómo se le dice al caracol gigante africano en África? ¿Caracol normal de aquí?
  5. ¿Hasta qué punto es cierto que para eliminarlo se necesite una jaba de nylon, un hoyo con cal, y después fuego? ¡Coño, Drácula, y a ti que había entrarte con una estaca y ya!
  6. ¿Por qué, siendo tan peligroso el caracol, el spot de alerta de la TV cubana era algo tan lindo, que daba la impresión de que los propios caracoles se lo habían encargado a un director bueno para competir en Lucas?
  7. ¿Por qué cuando fallece un gallo o una jicotea de muerte natural en la calle, siempre es en la esquina y nunca a mediación de cuadra?

O de música: ¿A los cuántos elefantes ya la canción infantil no se puede cantar porque pronunciar el número fastidia el ritmo? ¿Cómo cantaba el Rey David Las Mañanitas? «Estás son Las Mañanitas, que cantaba…» ¿yo? «Te llamas Rosa y yo Esperanza pero mi nombre olvidarás…». No. Si se me olvida vuelvo a poner la canción. Es Esperanza.

Si se han ido cerca de trescientas mil personas de Cuba, ¿por qué hay más basura? ¿Qué ha pasado con los mandados de las personas que se fueron? ¿Por qué, si hay menos personas y menos comida, también hay menos papel sanitario?  

¿Por qué se sigue cogiendo día tras día un porcentaje importante de un periódico cortico para hablar de un logro alimentario insignificante, en la época en que menos alimentos hay? ¿Por qué nunca se ha logrado tener un baño público limpio? ¿Por qué no tenemos en todos estos años, ni un solo audiovisual de ficción con un policía malo?

¿Por qué la gente se sopla la nariz y chequea el pañuelo? ¿Qué esperan encontrar ahí? ¿Una entrada para el teatro? ¿Curry? ¿El sentido de la vida? ¿Por qué a cada rato uno se encuentra gente que deja de creer en la Revolución, pero nunca a nadie que empieza a creer en este momento?

¿Cuál es el misterio de esos tipos que pasan pregonando espejuelos, y delante de ti les doblan las patas, le sacan los cristales, los tiran al piso y quedan intactos, y entonces tú le compras un par y a los tres días se le cae sola una pata viendo la novela? Yo me imagino que tal vez la NASA tenga la tecnología de la autodestrucción, pero caramba, ¿cómo les llegó a los vendedores de espejuelos? Y más: ellos mismos son desechables, porque nunca vuelve a pasar el mismo tipo.

¿Y si muchos de los sacrificios aztecas no eran tales, sino gente que se caía por las escaleras de las pirámides, que son empinadísimas? ¿Y si muchos de los coches bomba en otros países son simplemente gente que se compró un carro, con la misma batería de las motos eléctricas que explotan aquí? ¿Cómo se desaparecieron de un tirón millones y millones de pullovers Supreme? ¿Cómo es posible que en un viaje por la Habana de cuatro horas, te encuentres doce veces en siete municipios diferentes, al tipo que vende el pay de coco y guayaba, el sabroso pay?

Si cuando teníamos más, porque nos lo regalaban, hacíamos poco (tenemos libreta de abastecimiento desde hace décadas), ¿cómo es que ahora tenemos que hacer más, con menos? ¿Por qué la libreta se llama de abastecimiento si lo que hace es racionar? ¿Por qué cuando viene un visitante ilustre siempre lo llevamos a un policlínico lindo, y no a uno al azar?

Esta es mi lista. O una muestra. Haga la suya, le prometo que viene bien. Recuerde que con preguntas, la humanidad ha llegado a donde está.

¿Zara se burla de las muertes palestinas en una campaña publicitaria?

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Polémica de Zara por su abordaje al conflicto en Gaza entre Israel, Palestina y Hamás
Foto: Laura Vargas

El actual conflicto armado entre Israel y el grupo paramilitar palestino Hamás, que comenzó otra fase el 7 de octubre, sigue amplificando sus efectos perjudiciales. Numerosas empresas occidentales se han encontrado en el centro de la polémica, acusadas de apoyar e incluso financiar al gobierno y al ejército israelíes en su acción militar en Gaza. Estas acusaciones han dado lugar a fuertes y decididos boicots contra ellas por parte de diversos países del mundo, y ahora un nuevo boicot se dirige contra la marca de moda española Zara, cadena insignia del grupo español Inditex.

Recapitulando brevemente, varios países árabes convocaron a boicotear empresas internacionales como McDonald´s, Starbucks y H&M, entre otras, acusándolas de apoyar a Israel en su incursión en Gaza, lo cual provocó fuertes reacciones y el rechazo de la población local hacia estas cadenas y sus productos.

En el pasado mes de octubre, líderes tecnológicos israelíes llamaron al boicot contra la conferencia Web Summit a raíz de las declaraciones de su director general, Paddy Cosgrave, sobre las acciones de Israel tras el atentado de Hamás. Empresas como Amazon, Google, Meta, Intel y Siemens retiraron su participación en el evento, lo que en última instancia condujo a la dimisión de Cosgrave de su cargo de director general de la conferencia tecnológica.

Teniendo en cuenta todas estas circunstancias, llegamos al pasado jueves 7 de diciembre, cuando Zara decidió lanzar la cuarta y última colección de su serie «Atelier Colección 04_The Jacket» como parte de la temporada Otoño/Invierno 2023/2024. Esta línea de edición limitada celebra su cuarto lanzamiento presentando una última colección cápsula que se centra en la reimaginación de la chaqueta como prenda. Para ello, el equipo creativo de Zara ha diseñado un total de seis piezas que la marca ha presentado a través de una serie de fotografías protagonizadas por la modelo estadounidense de 58 años, Kristen McMenamy, captadas por el reconocido fotógrafo británico Tim Walker.

Las fotos muestran a McMenamy luciendo las prendas —chaquetas, abrigos y cazadoras— en lo que sugiere ser un almacén «artístico». Sus vestimentas oscuras contrastan sobre un fondo de personajes o estatuas polvorientos e inmóviles, envueltos en plástico o tela blanca. En la fotografía más controvertida, la modelo lleva al hombro una estatua cubierta de blanco. Para numerosos internautas, estas instantáneas parecían representar cadáveres envueltos en bolsas blancas, que recuerdan el atuendo funerario tradicional musulmán, en el que los difuntos son amortajados con sábanas blancas. El polvo y los escombros del decorado evocan aún más la atmósfera de Gaza.

Foto de Zara que generó la polémica
Foto de Zara que generó la polémica / Foto: fashionunited

Zara y las polémicas derivadas del conflicto palestino-israelí

Más allá de este reciente boicot contra la cadena española, no es la primera vez que Zara se ve enredada en el conflicto en Gaza.

En 2021 se vieron envueltos en una polémica después de que su diseñadora jefa, Vanessa Perilman, enviara mensajes controvertidos a la modelo palestina Qaher Harhash. Harhash había publicado contenido pro palestino en su cuenta de Instagram, y Perilman respondió a una publicación mediante un mensaje directo.

«Tal vez si su gente tuviera educación, entonces no volarían los hospitales y escuelas que Israel ayudó a pagar en Gaza», dice una captura de pantalla del mensaje de Perilman a Harhash. «Los israelíes no enseñan a los niños a odiar ni a tirar piedras a los soldados como hace tu gente». La diseñadora concluyó su ofensiva antipalestina con un comentario islamófobo: «También me parece gracioso que tú seas modelo porque en realidad eso va en contra de lo que cree la fe musulmana y si salieras del armario en cualquier país musulmán te apedrearían», escribió Perilman.

Las capturas de pantalla se compartieron en historias de Instagram, por lo que caducaron a las 24 horas. Harhash publicó más tarde más capturas de pantalla de mensajes de Perilman en los que cuestionaba por qué Harhash había subido las capturas de pantalla a sus historias de Instagram, y le decía que había recibido amenazas contra sus hijos.

«Lamento si esta pelea comenzó algo más de lo que debía, pero ahora se está saliendo de control», escribió. «Estoy recibiendo literalmente amenazas de muerte contra mis hijos». Añadió que se sentía «terrible y muy mal» en un hilo de mensajes. «Esto no es lo que soy, lo siento mucho… Realmente espero que puedas perdonarme».

Perilman eliminó su cuenta de Instagram y las publicaciones produjeron que muchos internautas llamaran a tomar medidas contra Perilman y que se boicoteara a Zara.

En octubre de 2022, resurgieron los llamamientos al boicot debido a que Joey Schwebel, el empresario que dirige sus franquicias en Israel, declaró su disposición a apoyar en las elecciones a Fuerzas Judías, el partido ultranacionalista dirigido por Itamar Ben Gvir. En respuesta a este apoyo, cuestionado por las incendiarias declaraciones del político contra los Derechos Humanos, que incluían mensajes homófobos y abogaban por la expulsión de los ciudadanos árabes de Israel, la población palestina decidió reeditar boicot y esta vez alcanzó niveles sin precedentes después de que Mahmoud Habbash, asesor para asuntos religiosos e islámicos del presidente del Estado de Palestina, Mahmoud Abbas, y juez jefe de los tribunales de la Sharia de la Autoridad Palestina, emitiera un edicto religioso, fatua, llamando al boicot de todos los productos de Zara hasta que la empresa retirara su apoyo a Ben Gvir.

La nueva colección y los llamamientos al boicot

Según Israel, 1 200 personas, en su mayoría civiles, murieron en los ataques de Hamás del 7 de octubre. En represalia, Israel juró «aniquilar» a Hamás y está ejecutando una acción militar con bombardeos devastadores sobre Gaza y cifras de muertes sin precedentes en la historia del conflicto. Según el Ministerio de Sanidad gazatí, el martes 12 de diciembre, se contabilizaban hasta la fecha un total de 18 412 fallecidos, en su mayoría mujeres y niños, a causa de los bombardeos.

Dado el actual clima político internacional, muchos usuarios en redes sociales han encontrado paralelismos entre las imágenes publicadas por Zara y las devastadoras fotografías del conflicto entre Israel y Palestina, considerándolas una clara referencia a la guerra de Gaza. Esta percepción se debe en parte al hecho de que a algunas de las esculturas representadas les faltan miembros, mientras que otras están envueltas en tela blanca, en consonancia con las tradiciones funerarias islámicas.

Polémica de Zara por su abordaje al conflicto en Gaza entre Israel, Palestina y Hamás
Foro: fashionunited

Debido a las comparaciones entre las imágenes de Zara y las procedentes de la Franja, no son pocos los clientes que han decidido dejar de comprarle a la marca. Consideran inhumana la publicación de este tipo de imágenes, e incluso afirman que la empresa es «cómplice» del sufrimiento del pueblo palestino. Tachan a la marca de «hipócrita» e «insensible», y a la estrategia de marketing de «desacertada».

La Autoridad de Normas de Publicidad de Gran Bretaña ha recibido 110 quejas sobre la campaña del minorista, según declaraciones de un portavoz de la organización a CNN: «Los denunciantes argumentan que las imágenes hacen referencia al actual conflicto entre Israel y Hamas y son ofensivas. Estamos revisando estas quejas (para enfatizar, actualmente no estamos investigando este anuncio) y, como tal, no podemos hacer más comentarios en este momento».

La cuenta de Instagram de Zara ha recibido decenas de miles de comentarios sobre estas fotos, muchos de los cuales incluyen banderas palestinas, mientras que el hashtag #BoycottZara es trending en la plataforma X (antes Twitter). Artistas, periodistas, figuras reconocidas internacionalmente e incluso portales de noticias y medios de comunicación musulmanes se han unido a la campaña, así como artistas árabes, empezando por el artista palestino Hazem Harb, que reside en Italia. «Hay una depravación real siniestra en la mente del comercial que produjo esos anuncios». «¡Es imposible que no sea intencionado!», escribió en Instagram.

Pero las reacciones han trascendido las redes sociales y se están expresando en las calles. Algunos activistas propalestinos están organizando protestas ante las tiendas de Zara, como ha ocurrido ya en Montreal (Canadá), denunciando las imágenes de la campaña o pintando con spray los escaparates de las tiendas.

La respuesta de Zara

Dos días después de que estallara la campaña contra la marca —el sábado 9 de diciembre—, Zara retiró las fotografías de sus plataformas de redes sociales y ocultó las imágenes de su sitio web, aunque las prendas siguen accesibles en el catálogo. La empresa declaró en su cuenta de Instagram que, «desafortunamente» algunos clientes se sintieron ofendidos porque vieron en esas imágenes «algo muy alejado de lo que se pretendió cuando fueron creadas».

La campaña, asegura la empresa, recogía esculturas inacabadas en el estudio del escultor, con el objetivo de mostrar productos hechos a mano en un contexto artístico. La cadena de ropa declaró que la campaña se concibió en julio y las fotografías se tomaron en septiembre, antes de octubre, cuando empezó la nueva fase del conflicto. En su mensaje, Zara no hizo ninguna referencia a la guerra entre Israel y Gaza, lo que también ha provocado críticas entre los usuarios.

La reciente decisión de Zara de retirar su controvertida campaña pone de relieve los retos y responsabilidades a los que se enfrentan las marcas mundiales cuando se trata de cuestiones delicadas como el actual conflicto en Gaza. La decisión de Zara, uno de los principales minoristas de moda del mundo, de tomar una medida tan drástica tras las críticas por lo que algunos han considerado publicidad insensible es una clara indicación del poder y la influencia que tienen las marcas a la hora de moldear la opinión pública.

El debate sobre la campaña de Zara también ha sacado a la luz la importancia de la sensibilidad cultural y la necesidad de que las marcas sean más conscientes del impacto que sus acciones y mensajes pueden tener en distintas comunidades. En un mundo cada vez más interconectado, en el que las redes sociales y otras formas de comunicación digital permiten un alcance global instantáneo, las marcas deben ser más conscientes que nunca de las posibles consecuencias de sus estrategias comunicativas.

Muchos consumidores también son más conscientes del impacto que sus acciones —en cuanto a consumo y compras— tienen en el mundo, y esperan que las marcas adopten una postura sobre cuestiones críticas. Ya no basta con que las empresas sean neutrales y guarden silencio sobre asuntos importantes. No son pocos los consumidores que quieren que las empresas actúen, marquen la diferencia y sean parte activa de la solución.

Para satisfacer esta demanda, las empresas deben conocer a fondo los matices culturales y las sensibilidades de las distintas regiones y comunidades. Existen valores universales, como el derecho a la vida, que deben ser protegidos en cualquier tipo de comunicación, no solo como una táctica de marketing, sino como un valor auténtico. El derecho a la vida es un principio consagrado en diversos documentos y marcos jurídicos internacionales, y se considera uno de los derechos humanos más básicos. Es un principio que reconoce el valor y la dignidad inherente a todo ser humano, independientemente de sus antecedentes, creencias o circunstancias.

En el contexto de la comunicación, el derecho a la vida significa que debemos ser conscientes del impacto que nuestras palabras y acciones pueden tener en los demás. Debemos tener cuidado de no incurrir en comportamientos dañinos o abusivos que puedan amenazar la seguridad o el bienestar de alguien. Esto incluye no solo actos manifiestos de violencia, sino también formas más sutiles de agresión, como el ciberacoso, la incitación al odio o la discriminación.

Exportaciones entre Estados Unidos y Cuba y más

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exportaciones Estados Unidos - Cuba
Exportaciones Estados Unidos-Cuba

Exportaciones entre Estados Unidos y Cuba: vendo pero no fío

La noticia es que las exportaciones de Estados Unidos a Cuba decrecieron en el mes de octubre un 23.6%, según explica el blog especializado en estos temas Cuba Trade.

Si bien el régimen de sanciones de Estados Unidos sobre Cuba dificulta el comercio entre los dos países, y el existente está marcado por anomalías impuestas por el marco sancionador, las exportaciones de Estados Unidos hacia Cuba en el último mes se mantuvieron, aunque decrecieron en poco más de 5 millones de dólares.

Entre los productos que arribaron a puertos cubanos provenientes de Estados Unidos en el pasado mes de octubre, se encuentran el pollo, café, detergentes, aires acondicionados, tractores eléctricos, cocinas y vehículos usados.

Sin embargo, las cifras totales del año indican un crecimiento. En 2022, entre enero y octubre, se exportaron productos por un valor de un poco más de 256 mil millones, mientras que en el mismo período este año las cifras ascienden a más de 268 mil millones.

Esta noticia puede interpretarse en dos sentidos. Primero que el comercio entre Estados Unidos y Cuba sí sucede, aunque en condiciones de absoluta anormalidad. Una larga lista de exenciones y regulaciones permiten este intercambio que debe ser pagado en un banco de un tercer país, con respaldo en cash y por adelantado a la ejecución de la exportación, condiciones completamente excepcionales para Cuba, considerando que el comercio a nivel internacional no opera de esa manera.

Este discreto intercambio es autorizado por la Ley de Sanciones Comerciales e Incremento del Comercio, firmada en el año 2000, también la Ley de la Democracia Cubana (Ley Torricelli) aprobada en 1992, y regulaciones implementadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros de la (OFAC).

En otro sentido, también significa que Cuba sigue dependiendo de las exportaciones para la alimentación. De acuerdo a informaciones ofrecidas por el Gobierno, la producción agropecuaria cayó un 35% entre 2019 y 2023, mientras que la mayor parte del pollo, el arroz y el frijol se importa, en un contexto de severa crisis económica y una inflación que ha empeorado la calidad de vida de los cubanos.

La disminución de las importaciones de Estados Unidos en el mes de octubre tuvo un impacto en la disponibilidad de pollo, que estuvo menos presente en tiendas y ventas a trabajadores. Su ausencia ha sido suplida en alguna medida por las importaciones de pequeñas empresas privadas exportadoras, que poco a poco han adquirido un rol protagónico en la distribución y venta de alimentos de importación en el país.

Nuestra opinión es que esta disminución en el mes de octubre es coherente con el discurso oficial que ha repetido la falta de divisas en las arcas nacionales, citando como causas el peso de las sanciones, la inclusión de Cuba en la Lista de Estados Patrocinadores del terrorismo, y la lenta recuperación del turismo.

Sin embargo, mientras que las inversiones en la agricultura siguen en su mínimo histórico comparado con otros sectores, como el inmobiliario, por ejemplo, la importación de alimentos profundiza la dependencia del país de mercados extranjeros y desaprovecha los potenciales domésticos para ello, cuando la carencia de maquinaria y fertilizantes, así como una disminución en la fuerza de trabajo, debilitan el campo cubano como principal proveedor que debería propiciar el camino entre el surco y la mesa.

Moscú y La Habana: desandando el camino que nos separó

La noticia es que el Ministerio de Emergencias de Rusia e instituciones cubanas acordaron desarrollar la cooperación en el ámbito de la protección de la población y los territorios.

«Se alcanzaron acuerdos entre los departamentos de rescate de Rusia y Cuba para el desarrollo de la cooperación en la protección de la población y los territorios», cita Sputnik un comunicado del gobierno ruso.

Según la información de ese medio ruso con versión en español, ambas partes expresaron interés en la cooperación en el sector educativo, aunque es conocido que decenas de cubanos estudian en Rusia, y que el actual encargado de los programas de superación de pre y post graduados cubanos que van a Rusia a estudiar, es el ex-rector de la Universidad de la Habana, Gustavo Cobreiro.

El Ministerio de Emergencias ruso tiene como interlocutores en Cuba al Ministerio del Interior de Cuba, el Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil cubano y el servicio de bomberos del país, que también envía a jóvenes a formarse a Rusia.

Por otro lado, en las últimas semanas también ha sido noticia que se oficializó el pago en Cuba de tarjetas del Sistema Nacional de Pagos por Tarjeta ruso, con el uso de las tarjetas Mir, una alternativa a las visas y mastercards.

Los pagos en tarjetas de Mir fueron afectados después de la aplicación de más sanciones por parte de EEUU a Rusia a raíz de la crisis en Ucrania. Buena parte de los países del mundo cerraron esa forma de pago y solo funcionan en unos 10 países. En el caso de Cuba las primeras locaciones serían La Habana y Varadero, destino de turistas rusos que podrían utilizar las Mir como medio de pago.

La crisis con esa forma de pago empeoró a raíz de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluyera en su lista de sanciones a la institución que las emite, y advirtieron que los trabajadores del Sistema Nacional de Pagos por Tarjetas también pudieran sufrir restricciones que dicte el Departamento del Tesoro.

En el caso de Cuba, las puertas están abiertas. A principios de año, el director de Sistemas, Tecnologías y Desarrollo del Banco Central de Cuba afirmó que «nuestro motivo siempre será que sea una aceptación total, en todos los puntos de venta».

Y al parecer, ya ese camino está avanzado: Greicher La Nuez Gambino, directora general de Servicios de Pagos (RED S.A.), aseguró que hasta el momento las operaciones con tarjetas rusas Mir transcurren sin inconvenientes en las terminales de Punto de Venta (POS). Según esa funcionaria, desde el pasado 2 de noviembre cuando iniciaron las pruebas pilotos, hasta el día 7 de diciembre, en el país se efectuaron 1 400 operaciones de este tipo.

Ambas noticias significan que el camino trazado de acercamiento con Rusia continúa. En un contexto de aislamiento para Rusia es muy importante el vínculo con su aliado histórico en el Caribe, aunque la participación de ese país en la economía cubana es aún discreta y sin perspectivas de ofrecer soluciones significativas a los acuciantes problemas que enfrenta Cuba.

La implementación del pago a través de tarjetas Mir levanta gran polvareda entre los medios de prensa occidental que siempre tienen apetito por noticias relacionadas con la cercanía entre Moscú y La Habana, pero la realidad es que si bien puede ser una facilidad para los turistas rusos que visitan Cuba, cuya cifra no es tan significativa como los canadienses, o los cubanos residentes en otros países que visitan la Isla, no establecerá un verdadero cambio ni una significativa recaudación para las arcas de los bancos cubanos.

Nuestra opinión es que para Cuba el acercamiento con Rusia representa una oportunidad, y un costo.

Sin lugar a dudas, es una oportunidad de encontrar mercados y zonas de cooperación con un país con el que hubo una estrecha relación en el pasado, aunque en un contexto sociopolítico completamente distinto. Esta no es la comunista Unión Soviética que subsidiará productos para su aliado caribeño.

Tiene el costo de vincularse con un país criticado por su irrupción en Ucrania, una guerra que aún no termina, a pesar de los esfuerzos de paz de varios actores involucrados, y que sigue siendo el enemigo en la narrativa occidental post-guerra fría.

Es también una forma para el gobierno cubano de demostrar que el vacío en términos económicos y políticos que deje Washington, toda vez que no haga el más mínimo intento por salir del trumpismo rosa que aún sostiene la administración de Biden, será llenado por otros, en este caso Rusia, ofreciendo un palco de honor frente a una puesta en escena en que no se avizora un diálogo conciliador con Cuba, sino todo lo contrario, por lo que puede interpretarse que la distancia forzada entre Washington y La Habana ofrece una oportunidad a Moscú, que Cuba no está en condiciones de rechazar, y que Washington observa inerte, y secuestrado en una política fallida.

Ayuda mexicana para el campo cubano

La noticia es que México donó a Cuba tractores e insumos para zonas agrícolas y un vivero para zonas rurales del occidente. La donación es parte de un programa llamado Sembrando Vida Cuba, el cual pretende beneficiar a 5 000 campesinos de Artemisa y Mayabeque.

De acuerdo con la información oficial, los productores recibirán apoyos en semillas, plantas y agroquímicos y acompañamiento técnico personalizado. El programa inició en junio pasado y en el momento de la inauguración, la Dra. Laura Elena Carrillo dijo: «Nunca hemos pensado que México puede desarrollarse solo».

La cooperación entre México y Cuba se ha ido expandiendo significativamente en los últimos años, a raíz de la voluntad política de Andrés Manuel López Obrador, quien con relativa frecuencia condena las sanciones de Estados Unidos contra Cuba, y critica la posición hostil de Washington hacia el «digno pueblo de Cuba».

El intercambio que más cobertura y controversia ha creado ha sido el acuerdo firmado en mayo de 2022, que permitió la contratación de 806 médicos cubanos de 36 especialidades, lo cual fue duramente criticado por sectores opositores al gobierno de AMLO y algunas organizaciones sindicales médicas.

La noticia significa que la cooperación entre ambos países continúa y que México pone su cooperación en un sector clave de la economía cubana: la depauperada agricultura descapitalizada por la poca inversión y golpeada severamente por la falta de insumos, como fertilizantes o maquinarias.

La voluntad de cercanía entre ambos países sobresale en discursos políticos de ambos mandatarios y también en otro proyecto con gran rédito político y socioeconómico para México: la construcción de la ruta el Tren Maya, una inmensa obra que tendrá piedra-rajón cubana importada al país azteca desde la provincia cubana de Cienfuegos.

Nuestra opinión es que si bien México ha sido un aliado de Cuba por años, especialmente durante los años de las administraciones del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el actual gobierno ha mostrado un particular interés en expandir el vínculo con Cuba, y en demostrar las coincidencias políticas. AMLO ha sido el presidente mexicano en la historia que con más vehemencia ha condenado las sanciones contra la Isla, y se ha ofrecido incluso como mediador para establecer un diálogo.

A su vez, esa donación también responde a una intención de mitigar las causas que impulsan a miles de cubanos a sus fronteras con el fin de emigrar a Estados Unidos. De hecho, esta voluntad amistosa contrasta con el hecho de que México comenzó a exigir visa de tránsito para aquellos que usan México como parada para llegar a un tercer país, una trayectoria usada por muchos para viajar a Nicaragua y luego terminar en México y cruzar la frontera. No obstante, los cubanos que porten un pasaporte oficial, dígase emitido para ser usado con fines profesionales o laborales desde una institución cubana hacia otra, no necesitan visa para entrar a México.

Breve análisis de «La futura esclavitud», de José Martí

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Jose Marti
Foto: Wendy Perez Breijo

«La futura esclavitud» es uno de los textos de José Martí más utilizados al valorar sus consideraciones acerca del socialismo, por lo que en este acercamiento al tema comenzaré por algunas precisiones sobre la publicación de tan polémico artículo. 

Los textos

En el tomo 15 de las Obras completas, páginas 387-388, se halla el título «Herbert Spencer», y de la 388 a 392, «La futura esclavitud». El equipo dedicado a compilar las Obras completas. Edición crítica [1] transcribió la totalidad de los textos del número de abril de 1884 de la revista La América, en el que fue publicado por primera vez el artículo martiano, y fueron superadas múltiples imprecisiones, como puede apreciarse en el tomo 19, páginas 142 a 153 de esa compilación.

Todo indica que Martí leyó el comentado ensayo de Spencer en el Mensuario de Ciencia Popular, seguramente reproducido de la revista británica Contemporary Review. Era el segundo de la tetralogía concebida por el autor, quien los reunió en su libro El individuo contra el Estado, publicado ese propio año. [2] La fecha ha sido confirmada por la afirmación del filósofo británico, quien en el «Prefacio» del libro expresa: «escribí los cuatro opúsculos siguientes, que vieron por vez primera la luz en los números de la Revista Contemporánea, correspondientes a los meses de Febrero, Abril, Mayo, Junio y Julio del corriente año». Y en la línea final: «Bayswater. Julio 1884».[3]

El título original en inglés es The man versus the State, y desde la primera traducción conocida la palabra man fue interpretada como individuo. El ensayo que Martí denominó «La futura esclavitud», aparece en su idioma original como «The coming slavery», generalmente traducido como «La esclavitud del porvenir». [4]

Jose Marti
Foto: Wendy Perez Breijo

Coincidencias y divergencias

Reitero la idea expresada en una publicación anterior —«Spencer apreciado por Martí», LJC, 30 de noviembre de 2023—: el Apóstol valoraba con imparcialidad y justeza los múltiples aspectos del pensamiento y el proceder de las personalidades sobre las que escribió, coincidieran o no con sus propias ideas. Lo veremos a continuación.

Spencer se proponía influir en la opinión pública para lograr la limitación del poder de los parlamentarios y reducir al mínimo indispensable la intervención del Estado en la sociedad, particularmente en la economía, mediante la defensa a ultranza de la doctrina del laissez faire, propia del liberalismo de la etapa de libre concurrencia. Los estudios de la evolución del capitalismo evidencian la inutilidad del intento, pues el proceso de concentración capitalista es indetenible, característico de los monopolios.[5]

Dicho propósito no era objetivo de Martí, quien alertó que «Herbert Spencer quiere enseñar cómo se va, por la excesiva protección a los pobres, a un estado socialista, que sería a poco un estado corrompido, y luego un estado tiránico». [OC.Ed.C., t. 19, p. 144] Debe prestarse especial atención al calificativo excesiva, pues el humanista cubano era partidario de la atención de las necesidades más apremiantes de los desvalidos, a diferencia del inglés, quien los estudia «a manera de ciudadano griego que contaba para poco con la gente baja». [Ibid, p.145]

Coincide en un tema válido: «Teme Spencer, no sin fundamento, que al llegar a ser tan varia, activa y dominante la acción del Estado, habría este de imponer considerables cargas a la parte de la nación trabajadora en provecho de la parte páupera».[Ibid., p. 149] Tal anomalía debía evitarse, y advierte que «esto ha de hacerse de manera que no se trueque el alivio de los pobres en fomento de los holgazanes». [Ibid., p. 146] 

Es acertado precisar que el socialismo al que se refería el destacado positivista no era —no podía serlo en su época— el sistema que en la primera mitad del siglo XX fue denominado «socialismo real» o «estalinista», entre otros términos. Lo que cuestionaba eran las leyes que el Parlamento británico discutía y aprobaba, dirigidas a establecer el control del Estado sobre algunas formas de propiedad, y otras de beneficio social, lo que causaba temores a Spencer: «los cambios realizados, los que están en vías de operarse y los que se proponen, nos llevarán no sólo al Estado propietario de las tierras, edificios y vías de comunicación, sino a la absorción de todas las industrias por el Estado». [I vs E, p. 83]

Jose Martí
Foto: Wendy Perez Breijo

El analista cubano descarta la aseveración sobre el abandono de la construcción de casas para los necesitados cuando el Estado asumiera la dirección de esta esta tarea: «el cual argumento, aunque viene de arguyente formidable, no se tiene bien sobre sus pies».

Tampoco le parece acertada la tesis spenceriana sobre los medios de transporte: «Y el día en que se convierta el Estado en dueño de los ferrocarriles, usurpará todas las industrias relacionadas con estos, y se entrará a rivalizar con toda la muchedumbre diversa de industriales,—el cual raciocinio no menos que el otro tambalea; porque las empresas de ferrocarriles son pocas y muy contadas, que por sí mismas elaboran los materiales que usan». [OCEdC, t. 19, p. 148]    

Coincide con Spencer en el temor al surgimiento de una legión de burócratas: «Con cada nueva función, vendría una casta nueva de funcionarios».  Con el crecimiento excesivo del funcionariado «claro está que el nervio nacional se pierde:—¡mal va un pueblo de gente oficinista!», no por dedicarse a asuntos improductivos, sino porque «Todo el poder que iría adquiriendo la casta de funcionarios, ligados por la necesidad de mantenerse en una ocupación privilegiada y pingüe,—lo iría perdiendo el pueblo». [Ibid, p. 151]

He aquí el temor mayor, por sus consecuencias para el presente y futuro de la nación: «De ser siervo de sí mismo, pasaría el hombre a ser siervo del Estado.—De ser esclavo de los capitalistas, como se llama ahora, iría a ser esclavo de los funcionarios.—Esclavo es todo aquel que trabaja para otro que tiene dominio sobre él: y en ese sistema socialista dominaría la comunidad al hombre; que a la comunidad entregaría todo su trabajo». Los funcionarios, «abusadores, soberbios y ambiciosos», aplicarían «entre los oprimidos el terror, prestigio o habilidad de los que mandan», [Ibid, p. 152] con lo que «sería a poco un estado corrompido, y luego un estado tiránico».  [Ibid, p. 144]

Aunque esta amenaza es legítima, el patriota cubano objeta a Spencer no señalar con energía similar «los modos naturales de equilibrar la riqueza pública dividida con tal inhumanidad en Inglaterra, que ha de mantener naturalmente en ira, desconsuelo y desesperación a seres humanos que se roen los puños de hambre en las mismas calles por donde pasean hoscos y erguidos otros seres humanos que con las rentas de un año de sus propiedades pueden cubrir a toda Inglaterra de guineas». [Ibid, p. 153]

Las profundas desigualdades sociales y la explotación despiadada son males mayores que Martí denunciaba y para los que proponía soluciones, sin que lo arredrara peligro alguno, pues en sus proposiciones ofrecía los medios para conjurar los errores previsibles en el intento de fundar sociedades donde los seres humanos alcanzarían una vida plena mediante la aplicación de métodos democráticos, contra toda forma de centralización en una persona o pequeño grupo de funcionarios las decisiones que a todos compete y afecta a las grandes mayorías.

En la futura sociedad no habría confusión entre la propiedad social y la estatal, ni de estas con la individual;  los verdaderos dueños de los medios de producción no serían una casta de funcionarios, sino los trabajadores, creadores verdaderamente interesados en el desarrollo social y personal, quienes sustituirían el sistema verticalista de órdenes inapelables por la dirección colectiva, en la que primarían la cooperación y la discusión de las posibles decisiones; la pasividad impuesta sería sustituida por la participación consciente; la represión a las opiniones diferentes por las más amplias libertades de expresión, comunicación y asociación.([6]) Por creerlo posible, Martí concluyó: «Nosotros diríamos a la política: ¡Yerra, pero consuela! Que el que consuela, nunca yerra». [OCEdC, t. 19,  p. 153]

 

[1] Las compilaciones mencionadas son: José Martí: Obras completas, Editorial de Ciencias Sociales, 27 tomos, La Habana, 1975; y Obras completas. Edición crítica, Centro de Estudios Martianos, La Habana, tomos 1 a 29: 2009-2019.

[2] Ver Rafael Almanza Alonso: En torno al pensamiento económico de José Martí, La Habana, 1989, p. 229. En las pp. 229 a 237 se encuentra el análisis más profundo del tema que tratamos.

[3] Utilizo la que parece ser la primera traducción al español, publicada con el título El individuo contra el Estado, versión española de A. Gómez Pinilla, Arte y Libertad, F. Sempere y C.a, Editores, Calle del pintor Sorolla, 30 y 32, Valencia [1884]. El año de publicación es validado por la “Ficha del texto” de la Biblioteca Digital de la Fundación Rama, de la Universidad de Sevilla, de donde lo hemos tomado, y que da como fuente  http://fama2.us.es/fde/individuoContraElEstado.pdf. (En lo adelante, esta fuente será citada como “I vs E”, seguido de la página.)

[4] La única observación que he encontrado acerca de este aspecto se encuentra en “Herbert Spencer”, Nostalgia Cuba, abril 13, 2020, en https://www.nostalgiacuba.com/herbert-spencer/

[5] Rafael Almanza: ob. cit., p. 231.

[6] Sobre este tema, ver Rafael Almanza: ob. cit., pp. 235-236, y Luis Toledo Sande: “Luces de José Martí para el socialismo”, 28 de enero de 2013, en http://www.cubadebate.cu/opinion/2018/09/06/luces-de-jose-marti-para-el-socialismo/

Iván Giroud: el problema de fondo es de política cultural

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Iván Giroud
Iván Giroud / Foto: LJC

En días del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano La Joven Cuba entrevista Iván Giroud, promotor y gestor del cine cubano, quien además fuera durante muchos años presidente del mencionado Festival. Exploramos su relación con el cine cubano y el Festival, los desafíos y retos que identifica para el desarrollo del séptimo arte en Cuba y sus criterios sobre las problemáticas que han provocado las últimas crisis en el campo de la cultura.

 

¿Cómo se inicia su relación con el cine y cómo llega al Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano?

Mi relación con el cine está desde niño, pues mi papá y mi mamá me llevaban mucho. Al terminar el sexto grado me bequé en los Camilitos, pero iba al cine casi todos los fines de semana. Cuando tengo que elegir una carrera no sé por qué decidí estudiar Ingeniería Civil, tal vez porque era bueno en las matemáticas.  Da la casualidad de que un compañero de aula, casado con una prima de Lourdes de los Santos, nos convocó a un grupo a irnos de extras para la filmación de Cecilia. Ahí empecé a conocer personas del Icaic (Instituto de Arte e Industria Cinematográfica).

Me gradué, empecé a trabajar, me fui al Departamento de Proyectos y Construcción del Ministerio de Cultura a remodelar teatros… En esa etapa conozco a Daisy Granados y Pastor Vega; coincidimos mucho en casa de Pepe Horta y nos hicimos amigos.

Cuando decido dejar la ingeniería, Pastor me propone ser su asistente. Eso fue en 1987; en octubre del año siguiente entro a trabajar en el X Festival como asistente de Pastor. Me ocupaba de tramitar las visas de los invitados, de recibir las películas, entre otras tareas. Luego, Alfredo Guevara, que ya me conocía, me pide que lo ayude a organizar un seminario de la Unesco en el marco del Festival. 

Pastor renuncia en el año 90. En el 91 viene la crisis de Alicia en el pueblo de Maravillas, sale Julio García Espinosa, regresa Alfredo, y en el 94 tengo que empezar a responsabilizarme con el Festival, porque el director —en aquel momento era Pepe Horta— se queda en México. Yo siempre he dicho que no estaba preparado para dirigir, me interesaba más un trabajo organizativo. A partir de ese momento, primero dirijo la oficina del Festival del Cine y luego me nombran director del Festival, desde 1994 hasta 2010. Alfredo era el presidente y yo el director.

En 2002 la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) le propone a Alfredo coordinar la parte de América Latina en una enciclopedia del cine. Él empieza a trabajar, pero llegado un momento se da cuenta de que no tenía tiempo, y me da la tarea a mí. En 2007 Teddy Bautista, presidente de la SGAE, me propone irme a Madrid como director de un proyecto de comprar varios cines en España para programar cine latinoamericano, y en América Latina para cine español. Hasta 2010 estuve llevando, desde la distancia, el diccionario y el Festival.

En 2010 hubo una crisis entre Alfredo y yo, y en 2011 por correo me propone que me quedara solo como asesor a distancia, y decidí retirarme. Me quedé entonces en Madrid con el proyecto que te comenté y dirigiendo una sala que ponía cine de autor.

En diciembre de 2012 quise regresar. Tenía mi casa en Cuba y era complicada la relación con mi pareja a distancia. Al retorno, Omar González me deja como asesor de relaciones internacionales en el Icaic. Luego fallece Alfredo. Fernando Pérez, Daniel Díaz Torres, Manolito Pérez, Juan Padrón y otros cineastas le hacen una carta al ministro de Cultura para pedirle que me nombraran director del Festival.

Era un momento de crisis, estaba el germen de lo que después fue el G20, había una crisis en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio (EICTV) también. Entonces me toca ser director, presidente y coordinador del evento. Estuve desde 2013 hasta 2022, cuando me jubilé.

 

El Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano surge cuando una zona de la producción cinematográfica en la región buscaba diferenciarse de las tendencias internacionales que dominaban la industria. ¿Cuánto de eso se mantiene hoy? ¿Podemos seguir hablando de un nuevo cine latinoamericano en la actualidad?

Sobre 2015 o 2016 se nos ocurrió cambiarle el nombre al Festival. No cambiar el nombre oficial en los documentos, sino a nivel comunicacional, y llamarlo Festival de Cine de La Habana porque Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano era demasiado largo también para redes sociales. Aparecieron unos «viudos»: «¡¿Cómo íbamos a cambiar eso, que lo creó Alfredo?!». El motivo era que en el mundo se conocía de esa forma; no se trataba de la esencia, porque siempre nos hemos interesado mucho en buscar lo más auténtico del cine latinoamericano.

festival cine lahabana
Foto: Perlavisión

El Festival es heredero de un movimiento que es artístico, pero además político. Era un cine que se quería diferenciar de los cines industriales de la región, que siguieron existiendo, y estaba muy emparentado con la acción política de llevar este arte a las comunidades, de registrar lo que no se podía ver, en un momento en el que todavía quedaban dictaduras en América Latina.

El origen de todo está en Viña del Mar. Luego llega el golpe de Estado de Pinochet y los Comités de Cineastas de América Latina organizan reuniones en Caracas, Mérida, México durante los años 70. En el 78 Cuba hace un Festival de la Juventud y los Estudiantes, que venía con el formato de la Unión Soviética. Ese festival tenía la obligación de hacer una muestra de cine de los países socialistas, pero Alfredo siempre tenía su mirada en América Latina, y convirtió ese festival en otro donde no solo había películas de los países socialistas, sino del Tercer Mundo y sobre todo de América Latina. Ahí se comprueba que hay una capacidad organizativa y se decide para 1979 crear el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

La vida cambió —y Cuba también— y ese movimiento se fue transformando. Algún cineasta en el continente había ido a estudiar a París o a Londres, pero en su gran mayoría eran autodidactas, y por eso se crea la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, que es en cierta medida hija del Festival. Luego surgen otras escuelas en América Latina, todo se transformó. Con esto van tejidos los cambios tecnológicos, las caídas de las dictaduras…

Cuando yo regreso al Festival hago un seminario que se llamó ¿Nuevo? ¿Cine? ¿Latinoamericano? Los tres componentes del nombre en interrogación, porque son tres elementos que pueden cuestionarse. ¿Es nuevo? ¿Es cine lo que estamos haciendo? ¿Tiene sentido hablar de lo latinoamericano en un mundo tan transnacional, donde una película argentina tiene coproducción con Taiwán?

No obstante, sigue habiendo algo en el cine latinoamericano que lo distingue: una preocupación y compromiso con lo social, en algunos países más que en otros; sobre todo en el cine documental se nota mucho. Aun así, es muy diferente, porque las realidades de hoy son también muy diferentes.

Iván Giroud
Iván Giroud / Foto: LJC

¿Cuánto ha cambiado el cine cubano desde los primeros tiempos del Icaic?

El cine que crea el Icaic se propone empezar de cero. Hay una especie de negación de lo hecho en Cuba hasta el momento. Ahí empiezan fuertes contradicciones, también de carácter ideológico y político, entre diferentes tendencias. Porque los grupos que conforman la Revolución tienen diferentes líneas. 

Se dice que el primer cine que hace el Icaic es muy neorrealista, mas si uno revisa los textos de la revista Cine Cubano, se percata de que estaba abierto a otras experiencias. La Nouvelle Vague (Nueva Ola) también tuvo un impacto. Pero la clave de todo es que el Icaic se entiende como un monopolio, porque concentra casi toda la producción. Hay otros centros de producción, como la Fílmica del Minfar, el Cine Educativo, y un pequeño departamento en la televisión, pero tenían un carácter más sectorial. El Icaic era el verdadero poder.

Ocurren varios fenómenos. Uno de los primeros es la aparición del video a mediado de los 80. Surge también la asociación de jóvenes —se llama primero Brigada y después Asociación Hermanos Saíz—, que empiezan a hacer sus trabajos vinculados a las instituciones de las cuales formaban parte, o sea, eran asistentes de cámara o de dirección, pero hacen sus primeras obras con lo que sobraba de la filmación.

Se empieza a gestar un movimiento de construcción de cine dentro de las instituciones, pero con relativa independencia. Se hace una primera Muestra de Cine Joven en enero del 88 en el Museo Nacional de Bellas Artes. Ahí comienza a evolucionar cada vez más el formato del video, y en cierta medida a romper los compartimentos estancos del Icaic —como un organismo de producción grande y con proyección nacional e internacional— y de una televisión muy manejada por las estructuras políticas. Asimismo, se hacen difusas las fronteras entre el video y el cine, y empezamos a hablar de audiovisuales.

A esto se suman los primeros graduados de la EICTV y Famca, que no tenían entrada en instituciones con una estructura muy rígida. Los propios ejercicios de estas escuelas van construyendo un discurso nuevo. Paralelamente, hay mucha influencia de la generación de los 80, que tuvo un impacto muy grande, con artistas que ya habían nacido en la Revolución, y con mucho movimiento en la plástica y el teatro.

El Icaic sobrevive el «período especial» de los años 90 haciendo servicios cinematográficos. Casi todas las industrias de la cultura se paralizan, menos el Icaic. Eso permitía mantener la producción viva, pero fue muy mal visto, porque la mayoría eran películas en coproducción. Decían que no estábamos contando las verdaderas historias del país.

En la década del 2000 el cine empieza a perder el formato tradicional en la producción. Ya no necesitas el negativo en 35 mm, ya puedes filmar en digital, y en la segunda década del siglo xxi la exhibición es digital también. Ahí pasa algo clave: la generación que decide, que es analógica, no comprende estos movimientos.

A medida que el desarrollo tecnológico abarata los costos de producción se va generando un cine en la periferia que va ganando en calidad y en contar otra realidad que no estaba en lo que producía el Icaic. Es lo que se comienza a denominar cine independiente cubano. 

En 2013 se muere a Alfredo y quieren hacer cambios en el Icaic sin contar con los directores. Ahí surge la primera Asamblea de Cineastas, ese G20, con reflexiones que vienen desde la base, las experiencias y las necesidades. Se produce un cisma en cómo se comprenden las demandas de los los cineastas, y sus necesidades, resultado del desarrollo. Aflora entonces el cine independiente de forma alegal, y por eso la Ley de Cine ocupaba el centro del debate. Los acusaron de hacer una quinta columna, pero lo que sucedía era que la superestructura no comprendía lo que estaba sucediendo en la base. No había una comprensión ni cultural, ni económica, ni evolutiva del proceso.

No obstante, gracias a eso se creó el Fondo de Fomento, uno de los grandes logros del G20; no se llegó a la Ley de Cine pero sí al Decreto Ley 373, anterior incluso a la aprobación de las mipymes en Cuba. El problema es que el Fondo se aprueba casi con la pandemia, y viene la inflación. El dinero que habíamos soñado para hacer cuatro, cinco o seis películas al año, hoy no permite terminar ni una. Por otro lado, ya se camina hacia que esos colectivos tengan personalidad jurídica y con una capacidad de maniobra financiera y organizativa muy superior. Eso es lo sucedido hasta hoy.

Iván Giroud
Iván Giroud / Foto: LJC

Hace unos meses en un titular del diario Granma se leía que «El cine cubano es el gran cine hecho por el Icaic». ¿Cómo se posiciona ante esa afirmación?

Eso es un disparate. Una cosa es el cine histórico, que es incuestionable, los grandes clásicos, y otra cosa es lo que está pasando hoy. Creo que fue una opinión dada muy a la ligera, y no una posición de gobierno, porque hay un Decreto 373 que implica una comprensión-aceptación del cine independiente. Es la visión de uno, dos, tres o cuatro funcionarios. Está claro que el país no puede volver al Icaic de los años 60 o 70, aunque lo quisiera. Sería un suicidio a nivel de realidad.

Por otra parte, se ha acusado mucho a los jóvenes y no jóvenes de que pretenden desaparecer las instituciones. No; quieren reformarlas, quieren que las instituciones sean el reflejo de la realidad, no de un mundo que ya no existe.

Lo que se ha propuesto siempre es una reformulación del Icaic como un ente regulador, como existe en otros lados. Y ahí vienen las atribuciones que tendría ese organismo hacia el futuro: qué le compete, qué debe hacer y cómo puede ser más efectivo en una nueva realidad y nuevas circunstancias. ¿Debe producir o debe convocar a que se produzca?  

La misma administración de los cines es algo muy debatido. ¿El Icaic puede sostener toda la infraestructura de salas del país si apenas puede mantener las del circuito 23? Hay que ver cómo se piensa esa nueva realidad. Es lo que ha estado siempre en la discusión. Lo que piden no es que desaparezcan las instituciones, sino que quienes están al frente bajen a la tierra y comprendan cómo están o no funcionando las cosas.

 

En su último libro, Expediente Alicia, aborda un caso paradigmático de un intento de censura y a la vez la unidad que generó entre los cineastas. ¿Cuánto se parece a lo que tenemos hoy?

Yo no quería meterme en el libro, entre otras razones, porque estaba en el Icaic cuando sucedieron los hechos, aunque no fui protagonista. Pero Manolito Pérez, fundador del Icaic y director del grupo de creación que hace Alicia en el pueblo de Maravillas, conserva un archivo inmenso sobre todo el proceso y me insistió. Creo que encontré una fórmula de mantener una distancia muy prudente, porque solo hablan los protagonistas. Yo soy un articulador.

Mi conclusión es que detrás de cada censura escandalosa, nunca está la película: siempre hay otros movimientos. No lo estuvo en PM, ahí había un conflicto de poderes entre las tendencias políticas de aquel momento, y la película fue pretexto.

Igual pasó con Alicia. Pero las cosas son muy distintas a lo que estamos viviendo hoy. Porque en Alicia se da un fenómeno muy complejo también. Es una censura mediatizada: se decide estrenar, pero en condiciones de anormalidad. Muy parecido a lo que quisieron hacer con La Habana de Fito: dicen que no se censura y se pone en televisión sin en el consentimiento del autor.

En el caso de Alicia ese proceso se da muy mezclado a otro, que era la pretensión de disolver el Icaic y unirlo a la Fílmica de las Minfar y el ICRT. Eso provoca la chispa, porque había un sentido de pertenencia muy fuerte.

Los cineastas, cuando vieron que con el ministro de Cultura no se iba a resolver la crisis, se dirigieron a Fidel. En menos de 24 horas Fidel respondió creando una comisión que estudiara lo sucedido. Eso no ha pasado ahora. Hay una parte del gobierno que está ocupándose de la estructura con el Grupo Temporal de Trabajo, hay una preocupación, pero el problema de fondo, que es de política cultural, se está evitando. Hasta que no se discuta eso con toda la transparencia que requiere, las crisis serán más seguidas, más agudas y más profundas.

¿Cómo entonces mediar mejor esa contradicción de fondo entre la libertad de creación y la política cultural del Estado? ¿Cuánto puede aportar la actual Asamblea de Cineastas?

Sé que estoy pensando ahora desde afuera y no manejo todos los elementos, pero creo que la única solución a las crisis es dialogar. No hay otro camino. Puede ser complejo y difícil, más cuando uno empieza a poner condiciones de «yo hablo, pero hasta aquí», «yo hablo con aquel y no con el otro», realmente no hay una voluntad de diálogo.

La asamblea da continuidad a demandas que quedaron inconclusas y ahora resucitan ante una medida desproporcionada. Se hace una primera declaración que la firman unas 700 personas y que no ha tenido una verdadera respuesta, luego de varios meses.

Uno también puede entender que hay otro tipo de respuestas. El Grupo Temporal de Trabajo está haciendo una excelente labor con los cineastas involucrados, en el campo organizativo y estructural. Pero los temas de políticas culturales que llevaron a tomar una decisión, siguen intactos. Y estos son los más serios y necesarios.

Siempre se dice que hay una política cultural, y realmente no la hay, hay muchas políticas. La clave está muy explicada en el principio. Hubo una reunión en la Biblioteca Nacional en 1961, Fidel improvisó —como él podía hacerlo— bajo una serie de circunstancias muy específicas, a un mes de la invasión por Girón. Trató de convocar a la unidad, trató también de marcar ciertas pautas en ese momento. Dos años después, en diciembre del 63, Blas Roca daba una interpretación a esas palabras de Fidel y Alfredo Guevara otra, ambas totalmente opuestas. Por tanto, no podemos decir que ese discurso es la representación de una política cultural. Ni que hay una política cultural clara; hay muchas, y se interpretan de acuerdo con el funcionario que esté y las presiones que tenga.

Ha habido grandes gestos culturales como la campaña de alfabetización, la creación de las escuelas de arte, pero en el fondo no hay una comprensión de lo que es el arte. Se ve solo como un instrumento político. Lo más grave entonces ha sido evadir esa discusión.

Iván Giroud
Iván Giroud / Foto: LJC

Estamos en tiempos de Festival. La ciudad respira un ambiente distinto y es inevitable que una zona de la sociedad se contagie con los días de cine. No obstante, este Festival y su pasada edición han estado marcados por tensiones a partir de la exclusión de obras de cineastas cubanos con miradas críticas o disidentes al poder en la Isla. ¿Cómo han afectado estas tensiones al evento?

No quiero meterme mucho a juzgar el Festival, pues acabo casi de salir de este. Pero responderé someramente. Un festival de cine no censura, sino que debe seleccionar. Te llegan 2 000 películas y tú tienes espacio para seleccionar un grupo. En esa selección hay decantaciones por diferentes razones. Hasta tanto se vea algo manifiesto, que es intencional, no se puede decir que es censura.

Ese fenómeno se hace más radical en esta edición, pero ya hubo problemas en ediciones en las que yo fui presidente, cuando mandaron a retirar Regreso a Ítaca para seis meses después ponerla en el Festival de Cine Francés, porque la película no tenía nada, era como un tiro en el pie. También fue conocido lo que ocurrió con Vicenta B.

Son decisiones que vienen desde otro lugar, muchas veces no queda muy preciso de dónde vienen; tendrán unas razones que nunca se explican, pueden incluso ser reales, no voy a a cuestionar eso, pero le hacen un daño muy grande al evento, porque los artículos que salen al mundo después del Festival son sobre la censura. Debe tenerse en cuenta que se trata de un evento internacional con un prestigio. Una película dentro de un festival no es una obra aislada, sino que está en relación con el resto.

Además, evitar que se vean las películas es inutil. Las van a ver, y van a opinar. Vas a generar un especial interés y atención sobre una obra. La vas a maldecir de por vida. Pero lo único dañado es la política cultural. Porque la censura de forma tan burda solo hace daño al ecosistema de la cultura. Hoy todavía hablamos de PM y no lo podemos separar de lo que fue.

¿Entonces qué más podemos hacer por nuestro cine?

Es muy complejo porque el sistema está muy dañado y el país también tiene otras prioridades. La única fórmula que veo es en la que se está avanzando ahora: permitir que estas estructuras independientes sean capaces de captar divisas para producir cine, pues el país no tiene cómo apoyar más ahora mismo.

Pero el cine no es solo producir. Es que se vean las obras, que haya una crítica que permita valorarlas en perspectiva… Hay mucho por hacer y se está haciendo en el momento más difícil. Pero no se puede parar ni se pueden seguir aplazando las discusiones de fondo. Estas son las que terminan dividiendo cada vez más, provocando más emigración, desconcierto y radicalidad.

Personas en situación de calle: entre los sedientos y los buenos samaritanos

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No importa de qué manera llegue al Parque de la Fraternidad con rumbo a mi trabajo cada mañana, él siempre está ahí, con la mirada vuelta hacia la cúpula del Capitolio, cargado de sacos de los que sobresalen latas de cervezas, papeles y pomos plásticos; parece que no se ha movido durante semanas del mismo sitio. A veces menos sucio, a veces con un H. Upmann sin filtro entre los labios, Omar, El Chino para los viandantes, es una de las tantas personas sin hogar que andan por las calles de La Habana y que sobreviven gracias a la caridad de una sociedad que, incluso en crisis, no ha perdido su espíritu solidario.

Desde mediados del 2021 la situación de estas personas (denominadas muchas veces como deambulantes, vagabundos o «buzos») se ha vuelto crítica. Si bien muchos ya permanecían en una situación de vulnerabilidad, hoy se encuentran en un estado crítico debido a la contracción atómica de la economía nacional. Omar es ingeniero —dice a todos los que quieran escucharlo—, cumplió misión militar en Angola durante dos años y a su regreso se dedicó a la docencia. Tuvo un hijo que en 1998 se lanzó al mar en una balsa y nunca dio noticias de su llegada. En el alcohol descarga esa pena y la de su familia, que lo expulsó de su casa y hoy lo obliga a que viva en las calles.

Su caso no es sui géneris; como él existen cientos de hombres y mujeres que erráticamente buscan socorro para sus situaciones, a cada cual más diversa y problemática sin otro hogar —si es que puede llamársele así— que el asfalto a cielo abierto.

Desde el Censo de Población y Viviendas de 2012, no se actualizan las cifras sobre la cantidad de ciudadanos en dicha situación. En esa fecha, se registró que 1 108 personas vivían en las calles: 958 eran hombres y 150 mujeres; 641 tenían entre 16 y 59 años de edad, y 467, de 60 y más años

Ante esta realidad surgen varias preguntas, colocándose como la más inmediata la relacionada con la labor gubernamental ante tal incremento. Qué soluciones se tienen frente a una situación que no es solo de carácter social, sino que atañe a lo higiénico y lo cívico.

En el reportaje Habitar la calle, publicado por el medio estatal Cubadebate hace cuatro años, encontramos, no solo respuestas a esta interrogante, sino también una detallada descripción del protocolo establecido a partir del 2015 para recogida, admisión, diagnóstico, atención y reinserción social de este tipo de personas. Se analiza la situación desde una perspectiva holística y, sobre todo, se plantean los retos que en aquel ya lejano 2019 representaba su situación en el país. Sin embargo, tras el impacto de la covid-19, la implementación de la Tarea Ordenamiento, con todo lo que ella trajo consigo, además de la emigración de cifras récord de cubanos, ese texto ha perdido actualidad.

Más cercano en el tiempo, en julio pasado, Prensa Latina informó sobre la apertura de un centro para personas en situación de calle en Ciego de Ávila, con capacidad para albergar 16 personas.

La experiencia empírica nos demuestra que La Habana se mantiene como la provincia cubana con más ciudadanos en esta condición. Este incremento se ha dado, incluso, luego de la aprobación del Código de Familias, en el cual se establece la protección de todas las personas como un principio básico que rige la dinámica social.

Bajo esta realidad, el gobierno poco puede hacer, empantanado en una crisis inflacionaria sin precedentes, castigado con una emigración en edad laboral, cercado económicamente y con déficit en casi todas las esferas de la vida social; la solución que en 2019 parecía dar cierre finalmente a un problema ético y nacional, se convirtió en algo más a resolver dentro de la larga lista de pendientes. Es aquí donde entran a jugar un grupo de comunidades y agrupaciones que, movidos por una vocación religiosa o moral, se echan sobre sus hombros la grandísima responsabilidad de apoyar de todas las maneras posibles a los deambulantes de la ciudad.

Uno de ellos es el liderado por Enrique Alemán Gutiérrez: el Cabildo Quisicuaba, en el barrio de Los Sitios. Bajo el lema «Luz y Amor», el proyecto desarrolla un programa de reinserción social en el que, entre otras minorías desfavorecidas, se encuentran los habitantes de la calle. Su labor ha sido destacada a lo largo de casi una década, teniendo un momento cúspide durante la pandemia de coronavirus, cuando se instaló una cocina-comedor que redimensionó su función social. En mayo del 2022, en este local —que ya había desbordado su espacio físico— se abastecía de tres comidas diarias a más de 2 500 personas vulnerables de la zona de Centro Habana y Habana Vieja.

El espacio, no solo brinda alimentación, también funciona como entorno seguro para las personas sin hogar de lugares aledaños, quienes acuden a recibir amor y atención, algo que por diversas razones les ha sido arrebatado. En ellos se nota un brillo diferente cuando se identifican como sujetos reconocidos en su individualidad y no como miembros de una masa amorfa de seres despreciables. El trabajo del Cabildo, de conjunto con un grupo considerable de vecinos de la zona, cubre un terreno que ha ido quedando pendiente dentro de la agenda social gubernamental.

Existe, sin embargo, una comunidad de apoyo y acompañamiento a personas vulnerables que no ha tenido la visibilidad y el impacto que envuelve al Cabildo. Una iniciativa donde la caridad cristiana y el amor, en su concepción más socrática, se convierten en un nexo entre todos. Se trata del servicio Los amigos de la calle, en la comunidad de Sant’Egidio (ubicada en Compostela, entre Luz y Acosta, Habana Vieja), donde, con un espíritu de integración, se incluye a las personas que, por una razón u otra, habitan las calles de la ciudad. En este lugar, que surge como comunidad en Cuba en el año 1992, desde el 2009 enfoca gran parte de sus servicios en estos ciudadanos.

No existe una jerarquía; funcionan como un grupo que se nuclea alrededor de un responsable, que en este momento es Innaris Suárez Cárdenas, quien se encarga de la organización de todo el trabajo. En todos los casos son voluntarios, movidos por la convicción de que aún en situaciones de vulnerabilidad, las personas no pierden el derecho natural de ser amados.

Una de las situaciones que más golpea a quienes no tienen hogar es la cuestión de qué llevarse a la boca cada día, por lo que, en el servicio de la comunidad, la logística gira en gran medida en torno al aseguramiento de su alimentación. Cada viernes el proyecto Los amigos de la calle realiza una distribución de alimentos por arterias cercanas como Obispo, Compostela y Galiano, e incluyen pomos de agua y medicamentos. El presupuesto para todo esto se logra, muchas veces, mediante colectas o donaciones de los integrantes de la comunidad. En los últimos tiempos han ido logrando apoyo de negocios particulares de la zona.

Otra de las labores que realizan —y una de las más valiosas— es, al decir de Rolando Garrido, quien durante varios años fue responsable de la comunidad, la de insertarlos en la vida social con el objetivo de acompañar los sueños y las esperanzas de las personas, incluso para comunicar una nueva esperanza, y que sean ellos mismos los que se perciban como seres humanos dignos y capaces. Así, se organizan actividades a lo largo de todo el año: cine debates, conversatorios e intercambio de experiencias y el «día del baño» —una jornada en que no solo se lavan, sino que se les corta el cabello y se le dan ropas nuevas—. Este trabajo específicamente se intensifica en los días previos al 25 de diciembre, fecha en la que tiene lugar el momento más importante de la comunidad: la cena de Navidad, a la que asisten entre 700 y 900 personas cada año y que muchas veces se realiza en dos sedes. En ella trabajan intensamente todos los miembros, así como vecinos y otras personas que deseen integrarse.

Esta labor tiene, como un primerísimo valor, el lograr articular un trabajo no jerárquico donde cada uno de los miembros es protagonista y pieza clave de todo lo que allí se realiza. Sin formar parte de una estructura burocratizada, logran integrar las personas que se acercan a su espacio, y a través de la caridad y el trabajo personalizado hacia cada individuo, se enfocan en reconocerlos como personas dignas, que merecen de atención y cuidados. Según José Luis García Cortés, integrante de la comunidad de Sant’Egidio, lo que muchas veces ha salvado a estas personas de tomar decisiones a veces irreversibles en la vida, ha sido que en este lugar encuentran la atención y el cariño que han perdido.

Las personas en situación de calle son vulnerables de convertirse en objeto de burlas, abuso, maltrato o desprecio. Pueden también ser víctimas de la violencia empleada para detenerlos y recluirlos en centros temporales. En cualquier caso, siempre salen perdiendo mientras no haya un trabajo focalizado en la intervención y para transformar sus condiciones de vida.

Por eso es tan importante la labor de proyectos como Los amigos de la calle o Cabildo, emanados al fin y al cabo de la articulación de la sociedad civil, y porque logran atender las urgencias de personas a quienes el resto de la sociedad muchas veces no ve como un semejante.