Al parecer a nuestra Prima Bloguerina Assoluta Yoani Sánchez se ha tomado en serio su nueva faceta de escritora, pues ya prepara su próximo libro, que será de ciencia ficción.
La trama de su próxima entrega trata sobre la vigilancia electrónica que se lleva a cabo en la capital del país con la instalación de cámaras: “Decenas, cientos de cámaras regadas por toda la ciudad como si ya no fueran suficientes los camiones cargados de policías, los CDR en cada cuadra y los segurosos con camisas a cuadros”.
El estudio de las numerosas intersecciones del vínculo entre cultura y política se ha abordado, sobre todo desde la perspectiva del llamado compromiso del intelectual, al margen de un análisis de las circunstancias de una sociedad concreta. Así se establece una confrontación reduccionista entre buenos y malos, entre triunfadores y perdedores, entre militantes y quienes se preocuparon por los problemas de la polis, afincados en su quehacer específico. Instalados en un tribunal, contemporáneos e historiadores asumen el papel de fiscales y abogados defensores en detrimento de la búsqueda de la verdad. El desenfoque del punto de vista conduce a centrar el debate en el ámbito de la creación, mientras se desconoce el papel esencial del estado, de las instituciones y de la prensa en la construcción de los canales de difusión de los valores de la cultura.
Los pensadores cubanos del siglo XIX, en intento por formular un proyecto de nación, intuyeron con lucidez en fecha temprana la naturaleza del vínculo entre cultura y sociedad. Encontraron soluciones prácticas para influir en la opinión pública, de limitado alcance en el contexto colonial y esclavista, libraron batallas en el seno de las instituciones, impulsaron conceptos avanzados de educación. Sin acceso a la participación política directa, vieron en la cultura un medio para diseminar ideas, forjar conciencia, unir voluntades y contribuir al diseño de un proyecto.
Los acontecimientos de la historia desplazaron a los reformistas cuando en La Demajagua, Carlos Manuel de Céspedes cortó de un solo tajo el nudo gordiano que ataba la posibilidad de la lucha por la independencia de Cuba. La emancipación de los esclavos redefinía el proyecto de la nación. Para la sociedad y la cultura, el problema se tornaría aún más complejo al implantarse, con la intervención norteamericana en 1898, el experimento neocolonial. A la dependencia económica se sumaban las estructuras deformantes de un capitalismo periférico y un modelo político similar al estadounidense.
Este pudiera ser el titular de cualquiera de los periódicos que sirven de voceros a los disidentes, a juzgar por las últimas noticias. Ya estamos acostumbrados a que los aguerridos disidentes pidan dinero para trabajar, recordemos a Marta Beatriz Roque diciendo que le recargaran el teléfono, pero de verdad que lo que acabo de leer, le pone la tapa al pomo. En el sitio http://www.cubasindical.blogspot.com/ se puede el llamado de auxilio.
“Sus necesidades son muchas, pero estas valerosas y trabajadoras personas no quieren un modos vivendi, sino su asistencia humanitaria para mantener y avanzar por el camino de la justicia social, el respeto a los derecho humanos y vivir en un país en democracia”
Hace unos días ha circulado el reporte de Amnistía Internacional sobre la libertad de expresión en Cuba, la cual hace una caracterización de la valoración de esta afamada organización sobre este medular tema y su forma de aplicación en la sociedad cubana.
Se hace especial énfasis en la destinación de los medios de comunicación a favor de fuentes diferenciadas del gobierno, como premisa esencial para el logro de la “verdadera libertad de opinión y criterio” ya que se fundamenta que la subordinación de la prensa al gobierno impide la plena libertad de criterio pues solo se comunica lo que interesa a estos, impidiendo que diversos grupos no encuentren posibilidades de expresar opiniones a través de los medios.
Reproducimos este post de Lagarde que tomamos de cubaperiodistas.cu, donde se habla de la libertad de expresión en los Estados Unidos.
M. H. Lagarde
El presidente estadounidense, Barack Obama, acaba de destituir al general Stanley McChrystal como comandante de las tropas de EE.UU. y la OTAN en Afganistán, por críticas formuladas por el militar contra altos cargos del Gobierno.
Aunque el mandatario norteamericano ha tratado de dorar la píldora al afirmar que no había despedido a McChrystal por «insultos personales», sino porque su conducta no encuadraba en los “criterios requeridos”, tratándose de un general, la realidad es que McChrystal ha sido «tronado» por hablar de más.
Fue difícil la entrevista al principio. Nos costaba trabajo romper el hielo inicial, para que el agente Saúl nos contara sin presiones, sin tener que extraer las palabras como quien saca muelas.
Poco a poco la conversación comenzó a fluir y descubrimos a un hombre con una memoria prodigiosa, que puede reseñar situaciones con los detalles esenciales y los adjetivos precisos, de tal manera que nos parecía estar mirando las escenas que contaba.
¿Quién es Pedro Serrano Urra? ¿Por qué eligió Saúl como nombre de guerra? La respuesta pudiera ser la sinopsis de un libro: “Saúl es el protagonista de una novela policiaca cubana de los años 80. Me gustó el libro y convertí a ese personaje en el abogado de los ‘disidentes’ de Pinar del Río.” Aquí está la nueva historia.