Por Eduardo
Hay un tema recurrente en estos días, en que casi no he tenido tiempo de escribir algo en serio para La Joven Cuba, el tema de la leche. Parafraseando a Marx, un fantasma recorre el mundo de La Joven Cuba, ese fantasma es un vaso de leche.
Es costumbre por parte de mis habituales contendientes, referirse a este servidor como un bolchevique furibundo, incapaz de hilvanar un pensamiento crítico hacia la realidad cubana, y nada más alejado de la verdad. Yo en lo personal soy muy crítico de algunas, o corrigiendo, de casi todas nuestras debilidades. Lo que pasa es, como ya he dicho otras veces, que la única condición que puse al unirme al equipo de La Joven Cuba, es que nunca bajaría bandera de la Revolución Cubana en Internet. Mis críticas en este blog serán siempre dirigidas hacia las políticas yanquis, y a quienes desde afuera, o desde adentro, las apoyan, ya que estas son la principal causa de los sufrimientos de mi pueblo.