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El Che y la historia

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La afición del Che por los asuntos históricos se manifestó desde su juventud cuando se inclinó por las lecturas de textos historiográficos, exploraciones arqueológicas y la visita a ruinas precolombinas, tanto en la América del Sur como en la Central, afición que se ligaría a la formación temprana de su ideal latinoamericanista.

En él, la identidad regional, sustentada en su historia, presente y futuro comunes, tomaría cuerpo en una concepción de naturaleza bolivariana, que plasmaba en tesis como esta, de 1954: la división de América en nacionalidades inciertas e ilusorias es completamente ficticia. Constituimos una sola raza mestiza que desde México hasta el Estrecho de Magallanes presenta notables similitudes etnográficas.

En ese año conoce a jóvenes revolucionarios cubanos emigrados que estaban convencidos de la posibilidad del triunfo de sus ideales de independencia absoluta, libertad y justicia social mediante la lucha armada de ahí que, en la medida en que su suerte quedaba ligada al movimiento encabezado por Fidel, se dio a la tarea de conocer mejor la historia de este pueblo y sus hombres más insignes.

De la mano de su amigo Ñico López, se aproxima a José Martí hasta llegar a compartir sus postulados fundamentales. Al mismo tiempo, comienza a asumir, mediante conversaciones y lecturas, el rico arsenal de tradiciones y figuras que conforman el basamento de la identidad nacional cubana.

Recién llegado aún a la Sierra Maestra, daría hermosa muestra de ello al nombrar El Cubano Libre al primer periódico de los rebeldes, en alusión histórica al órgano fundado por el Padre de la Patria, en 1869, en plena manigua. Gracias a esos estudios históricos, el Che fue consciente de la continuidad histórica de la Revolución Cubana, llegando a postular que: Para Cuba el 1ro. de enero es la culminación del 26 de julio de 1953 y del 12 de agosto de 1933, como lo es también del 24 de febrero de 1895  o del 10 de octubre de 1868.

A esto se sumaba una marcada vocación de historiador que lo hacía tratar de hacer crónicas de los acontecimientos vividos de forma casi inmediata, pero respetando los principios generales de la historia como ciencia. Por ello ha sido considerado primer cronista de la Revolución, y un texto suyo, de febrero de 1961, Pasajes de la guerra revolucionaria, se considera el primer gran exponente historiográfico de la Revolución Cubana.[1]

Según declarara el Che, el objetivo de la obra es eminentemente historiográfico: dejar constancia de sus recuerdos para incorporarlos y completar la historia. Por ello recopila: una serie de recuerdos personales de los ataques, combates, escaramuzas y batallas en que intervenimos, desde el desastre de  Alegría de Pío hasta los días previos a la ofensiva de la tiranía en mayo de 1958.

Fiel a ese afán historicista, invita a los veteranos de la Guerra de Liberación a publicar sus memorias, aún frescas. No obstante, este convite no fue promovido durante décadas en el país y, por el contrario, hubo que esperar a los años 90 para que salieran a la luz los primeros diarios y memorias de aquella gesta, escritos casi siempre por jefes y oficiales y casi nunca por hombres de filas.

Para el Che la historia de Cuba era parte de la historia americana y esta, a su vez,  de la historia del Tercer Mundo, generalización que asentaba más en los conocimientos sobre las realidades históricas y el acontecer contemporáneo de estos pueblos que en supuestos ideológicos pues, para un librepensador como él, la fidelidad a los principios no significaba fe ciega en los juicios de los hombres, aun de un clásico como Marx, por ello afirmaba: Nosotros, los latinoamericanos, podemos por ejemplo, no estar de acuerdo con su interpretación de Bolívar o con el análisis que hicieran Engels y él de los mexicanos, dando por sentadas incluso ciertas teorías de las razas o las nacionalidades inadmisibles hoy.[2]

Por su valor metodológico y educativo para todos los que pretenden escribir historia es muy útil  tener presentes estas sabrosas observaciones hechas por el Che a un compañero que le pide su opinión sobre un texto inédito que le ha enviado para revisar: La primera cosa que debe hacer un revolucionario que escribe Historia es ceñirse a la verdad como un dedo a un guante. Tú lo hiciste, pero el guante era de boxeo y así no se vale. Mi consejo: relee el artículo, quítale todo lo que tú sepas que no es verdad y ten cuidado con todo lo que no te conste que sea verdad.[3]

[1] Oscar Zanetti y Carmen Almodóvar (1989). “Presencia del Che en la historiografía cubana”, en Pensar al Che T1. Edit. José Martí.

[2] Notas para el estudio de la ideología de la revolución Cubana, Obras, T2, p. 93.

[3] Carta a Pablo Díaz González (28-10-1963), en Escritos y discursos, T9, pp.381-382.

Seamos solidarios

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solidarios
Cartel: Humberto Figueredo Acosta

Hace algún tiempo, publiqué un post con una exhortación a ser solidarios y realizar iniciativas para conseguir ayudas monetarias para las víctimas del poderoso huracán Matthew que desoló una parte importante de la región oriental de Cuba en octubre de 2016. Entonces, me llamó la atención, según pude conocer a través de los medios, que el huracán de ayuda que abrazó las zonas afectadas fue sobre todo institucional. Las personas cuyo trabajo no estaba vinculado directamente a la recuperación, no parecían participar de esa otra tormenta de amor, salvo excepciones poco divulgadas.

Entonces, propuse que los cubanos realizáramos donaciones para contribuir al pago del 50 % de los materiales que el Estado no subsidiaría. También hablé de la idea de que la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba, Sociedad Anónima (ETECSA) y RTV Comercial, casa productora del Show de talentos “Sonando en Cuba”, por ese tiempo en su 2da temporada, promovieran la iniciativa de enviar “Un SMS por Guantánamo” para ayudar a recuperar los daños.

O que paralelamente se destinara una parte de los ingresos generados por los SMS Premium enviados a “Sonando en Cuba” a ayudar a los damnificados; hice cálculos optimistas de los millones de pesos que podríamos movilizar hacia la recuperación, en 48 horas, si se alcanzaba el mismo nivel de convocatoria que el llamado a “salvar” a los artistas que habían estado “amenazados” con “salir del programa”.

A un año y días del paso de Matthew por Guantánamo, ninguna de las dos iniciativas pudo tomar forma efectiva, a pesar de que dejamos alguno que otro twitt a dos de los preparadores de los artistas, a ETECSA e incluso a RTV Comercial.  Y también a pesar de que realizamos varias consultas con distintas instituciones, bancarias y no bancarias, para encontrar una vía para donar dinero.

Algún tiempo después del paso de Matthew conocí, por el gobierno guantanamero, que había dos cuentas habilitadas para recibir donaciones: una en CUC y otra en CUP, algo que incomprensiblemente, no fue divulgado para el conocimiento oportuno de toda la ciudadanía de la isla.

La administración guantanamera, me informó que para donar, era requisito declarar antes -mediante carta de intención- la suma que se donaría y también el destino que se le quería dar a la donación. El mecanismo nos pareció participativo (puedes incidir en la decisión de qué hacer con el dinero), pero algo inconveniente, pues había pensado convocar a amigos y compañeros de trabajo a donar de acuerdo a sus posibilidades y su conciencia, por lo que no podía declarar de antemano la cifra exacta a donar.

Por su parte el gobierno de Guantánamo nos hizo saber a mediados de febrero de 2017 que la iniciativa estaba aceptada; sólo quedaba convocar, recoger los donativos, enviar la carta de intención y transferir el dinero al número de cuenta que no sería revelado sino hasta que enviáramos al consejo administrativo provincial la carta con el monto que íbamos a donar (¿?). Finalmente no se realizó la convocatoria. Circunstancias personales me llevaron a abandonar la idea antes de darla a conocer.

Por desgracia, el mes de septiembre de 2017 trajo a Irma y con ella la oportunidad de redimirnos de aquel intento fallido de cooperación. Debo confesar que la noticia de la habilitación de sendas cuentas en ambas monedas para realizar donaciones (publicada en Granma y anunciada por televisión) fue una sorpresa agradable que recibí con mucha alegría. Un día después, realicé mi aporte solidario:
Mi aporte solidario

Y tres días más tarde, aprovechando una asamblea sindical en la que se reconocía a trabajadores destacados en la preparación del centro para el paso de Irma por La Habana, tuve la oportunidad de convocar a mis compañeros a donar.

La exhortación fue muy bien acogida.  Hasta la fecha, 23 donantes hemos donado ya alrededor de 1300 pesos cubanos, en respuesta a una convocatoria realizada terminando el mes (sin cobrar aun).

Te invito a ti, cubano de cualquier parte, a donar por Cuba, por los cubanos. Y, por si te animas, te dejo este enlace para que conozcas los números de cuenta a los que puedes enviar tu aporte.

Si no puedes acceder a internet, pero te llega este post de manera alternativa, para donar en pesos cubanos (CUP), transfiere o deposita con destino en la cuenta número: 0598770001459913. Las donaciones en pesos cubanos convertibles (CUC), dirígelas a la cuenta número:  0598770000989221. Hay que aclarar que, si estás en Cuba y vas a usar un cajero automático para transferir el dinero, debes seleccionar la opción de transferir entre cuentas no entre tarjetas.

Si vives en el exterior y quieres aportar en divisas libremente convertibles, infórmate aquí.

También el show de talentos musicales de la televisión cubana anunció, al final de esta temporada, una acción benéfica en favor de los afectados por Irma: algo así como que Paulito FG y la Élite donarán a los damnificados los fondos recaudados en una presentación próxima. Perdonen la imprecisión, pero estaba distraído en ese momento y no alcancé a escuchar los detalles. Creo que será algo así como: un concierto por los 20 años de la orquesta. He buscado, la información precisa pero no la encuentro “online” ni en el propio sitio de “Sonando en Cuba”. ¡Gracias a Paulo!

Algo es Algo” diría alguien. E incluso, podría ser muchísimo. Pero yo pienso que el programa podría haber hecho más, aunque la convocatoria a donar vía sms compitiera con la destinada a rentabilizar la producción. Me parece que un concierto benéfico tiene un alcance más reducido que una convocatoria a toda una nación. De todos modos, ya sabemos la cantidad de público que sigue este programa, aunque este año, por alguna razón (o sin ninguna), los productores no hayan hecho pública la cantidad de sms recibidos.

Para terminar quisiera compartirte unas palabras de José Martí, parte de un discurso que diera en elogio de Santo Domingo.  El fragmento dice así:

Tiene el mundo dos razas: parecida a los insectos la una, la de los egoístas; resplandeciente, como si en si llevara luz la otra, la de los generosos. Los unos lo sacrifican todo: patria, amistad, estimación, hasta estimación de sí mismos a su beneficio y contentamiento; los otros, aunque en las horas de sosiego puedan pagar tributo a los apetitos y flaquezas de la naturaleza humana, cuando la hora del atrevimiento y la grandeza suena; cuando el honor humano o el honor patrio están en peligro, como arrebata el viento una paja, se sacuden de los hombros todas las preocupaciones, conveniencias o intereses que puedan estorbarla, y alegres como águilas libres, se arrojan apretadamente a la pelea, camino de la luz.”

Por favor, haz brillar en ti esa luz propia de la que hablaba Martí. Sé parte de los generosos, no de los egoístas. Atrévete a privarte en beneficio de tu conciudadano. Sé águila libre en pos de la luz. Dale la batalla a la destrucción. Ayuda a reconstruir nuestra Cuba querida.

La pirámide invertida

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Con perdón de los que odian las matemáticas, para referirme a la emigración interna incursionaré en el campo de la geometría, pues uno de los términos ininteligibles del español oficial cubano, para extranjeros y nativos, es el de la pirámide invertida. Los primeros afirman asombrados que una pirámide jamás puede sostenerse por su tope, mientras que los segundos sonríen con sorna pues saben que esos supuestos millones de trabajadores de la base bien pagados, a los que supuestamente hace referencia el término, no han existido nunca.

Realmente los trabajadores manuales que gozan de altos ingresos por propinas, utilidades y múltiples formas ilegales de redistribución, se limitan a una minoría empleada en el turismo, empresas experimentales, asociaciones de capital extranjero y el cuentapropismo, pero nada que ver con los millones de trabajadores estatales que forman la masa fundamental de los ocupados en Cuba.

No obstante, en lo ideológico lo peor es que se piense en la pirámide como figura geométrica ideal para expresar la estructura social de una sociedad socialista, y se hable de ella en la literatura científica y el discurso político oficial como si la solución fuera, nada más y nada menos, enderezar la pirámide. Las sociedades piramidales son las más desigualmente distribuidas, donde una minoría muy rica reina sobre unas exiguas capas medias y una inmensa prole de humildes explotados. Algo así como el Egipto de los faraones, o la utópica y reaccionaria República de Platón.

Esto nada tiene que ver con la sociedad socialista cubana que, fundamentalmente hasta la década de los 80, estuvo entre las más igualitarias del mundo según el Coeficiente Gini, por lo que su expresión geométrica más cercana sería la elipse, pero nunca la pirámide. Incluso, aunque desde entonces ha crecido la desigualdad, aún hoy es infeliz querer representarla con una pirámide, ni erguida ni invertida, pues Cuba sigue siendo un país de ingreso equilibrado, al menos si hacemos caso de la estadística oficial que es la única disponible.

De ese problema, que no es solo estadístico sino profundamente humano, parte la cuestión de la emigración interna, pues los profesionales (profesores, médicos, ingenieros, licenciados, empleados públicos, trabajadores de la cultura…), al no cobrar salarios que les permitan cubrir las necesidades de la canasta básica, han emigrado masivamente hacia los sectores antes mencionados, donde se les puede encontrar haciendo trabajos de porteros, camareros, almaceneros, choferes, etc.; que les permiten tener acceso a las propinas y las utilidades y, sobre todo, poder resolver productos que luego venden a hurtadillas en el mercado negro a precios inferiores a los de las TRD.

¿Cuántos trabajadores de alto nivel ha perdido Cuba por esa emigración laboral interna?: no se sabe, al menos públicamente. En particular en el sector educacional, estoy seguro de que si los maestros y profesores que trabajan en otros sectores volvieran al sistema sobrarían los docentes en todas las provincias cubanas y se elevaría sustancialmente la calidad actual de los claustros en todos los niveles.

El tema de la emigración externa copa hoy la literatura y el cine cubanos, pero pocos creadores dedican su obra a recrear el drama de los inmigrantes laborales internos, tan o más dramático que la diáspora cubana por el mundo. Tampoco los científicos sociales le dedican el tiempo y espacio que merece, pero el problema está ahí y nos salta a la vista a cada paso. Su solución estará asociada, no a que se enderece ninguna pirámide, sino a que los trabajadores cubanos puedan volver a vivir de su salario real, con honradez y orgullo, acorde a su talento y productividad.

El problema no es la doble moneda

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La doble moneda ha sido un problema constante. Se nos presenta como un elemento que dificulta el correcto desenvolvimiento de la economía cubana. De tanto mencionarlo, parecería algo que solo preocupa a los revolucionarios: una consigna, parte de un discurso político, tanto de un lado, como del otro. Entonces, ¿es realmente la doble moneda un problema?

La respuesta, al leerla seguro parecerá descabellada. No lo es, o al menos, ese no es el verdadero problema. Creo que es evidente, al bolsillo le es lo mismo 2 CUC que 50 CUP. Para reflexionar sobre la cuestión, se pudiera ver un poco en la historia de Cuba y por qué no, del socialismo real.

Los rusos utilizaron esta forma de manejar la moneda, para resolver algunos problemas internos de su economía, en sus primeros pasos de construcción del socialismo. A la par del rublo, crearon el rublo chervonets.  El primero era la moneda real que utilizaban para el intercambio con el exterior, y para evitar el caos en el comercio interno y la hiperinflación, usaban el segundo. Establecieron para ello una tasa de cambio fija, manteniendo una razón de equivalencia constante entre ambas monedas. Dicha medida tuvo un carácter temporal y volvieron a la normalidad: una sola moneda.

Justo al comparar con la práctica cubana, es donde se pueden resaltar los defectos de nuestra “dualidad”. Sin dudas, esta fue una medida que vino a resolver necesidades objetivas de sostener nuestra economía y que no distaba mucho su condicionamiento del caso anteriormente mencionado. Pero la puesta en práctica de esta política monetaria tuvo sus particularidades, las cuáles permitieron un crecimiento de la economía. Son justo estas particularidades  las que han atrasado en el tiempo la tan deseada unificación monetaria.

La razón de cambio, no fue ni es  la misma para todos los agentes económicos. Se decidió que no se utilizaría  una sola tasa de cambio, sino que se usarían varias simultáneamente para lograr mayores ganancias estatales. Para las personas naturales, los ciudadados, las tasas serías de 24 o 25 por 1 (trayéndolo al día de hoy) y la tasa de cambio para las empresas estatales seria de 1 por 1. Esto hacía que los ingresos de las empresas se multiplicaran tanto como el tamaño de la tasa de cambio, tapando la verdadera eficiencia productiva que estas pudieran alcanzar. Así, una parte de la rentabilidad de la empresa estatal socialista  queda subordinada a esta anomalía del sistema, retrasándose  bajo la búsqueda del beneficio económico: la unificación. Si esta ocurriera ahora mismo, significaría una caída para nada despreciable de la rentabilidad empresarial. Para ser más concreto: dejarían de ser rentables alrededor de un 35% por ciento de las empresas que hoy lo son.

Esto es solo el efecto en el sentido del beneficio económico, en aspectos como la unidad de cuentas, hace que factores como el PIB y otros indicadores de valor se distorsionen, evitándose una medida eficiente de la economía.

Pero las cosas van más allá. No tenemos 2 tasas de cambio, sino 5. En dependencia de si se es persona natural, jurídica, la Zona especial de desarrollo del Mariel o cooperativa no agropecuaria, opera un tipo de esta. Esto casi triplica la complejidad del asunto.

Comprender esto, nos muestra la necesidad que representó el uso de la doble moneda, cómo la multiplicidad cambiaria fue y es fuente de ganancias para el Estado y que una desaparición adelantada de este fenoméno, sin tener todas las condiciones creadas, sería peor incluso que la actual doble moneda.

Revista LJC 7

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Compartimos con los lectores el séptimo número de nuestra revista. Dedicada una vez más al Che y la herejía en el pensamiento socialista. Celebrando que septiembre fue un mes estable en la publicación de contenidos en LJC. La versión más ligera a los que prefieran tenerla en un formato más reducido ya está siendo enviada por correo electrónico, si desea recibirla así puede escribirnos a jovencuba@gmail.com. O descargar la versión completa en el siguiente link: https://goo.gl/dJLFLV

La Joven Cuba es una plataforma abierta a colaboraciones para todos los que deseen publicar en ella. Si tiene alguna propuesta o texto puede enviarla a nuestro correo.

Los que regresan (actualizado)

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regresan
Dwamons Boylan/Reuters/Landov

Según los datos arrojados por nuestra Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), solo en el pasado año (2016) visitaron otros países más de 723 844 cubanos. Ahora analicemos el comportamiento estadístico de los cubanos que visitan otros países al año.

2012 2013 2014 2015 2016
213.027 286.167 354.786 580.117 723.844

Podemos evidenciar que solo en un año Cuba ha presentado un crecimiento marcado y atípico para países en vías de desarrollo como el nuestro. Por ejemplo tomemos en cuenta el comportamiento de viajes al exterior de dominicanos que residen en su país. Escogí a este hermano país ya que es demográficamente similar al nuestro, aproximadamente 10 millones de habitantes. Claro, tuve que escoger un país que no lleva más de 50 años bloqueado por la mayor potencia económica de la tierra. Sería interesante saber a ciencia exacta cuántos regresan a Cuba.

Según la Oficina Nacional de Estadística de Republica Dominicana (ONE)

2012 2013 2014 2015 2016
417.613 436.154 427.238 477.918

500.271

Algunas cifras hablan por sí solas. La emigración cubana es y seguirá siendo un tema candente, pero algo está ocurriendo definitivamente.

Esperando por Miami

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Foto: AP/Alan Diaz

El viejo apotegma dice que cuando los buenos no hacen nada, los malos se salen con la suya. Durante décadas, desde Miami algunos nos han querido dar lecciones de libertad y democracia, sin embargo no han sido ejemplo ni una sola vez. Con la excepción de las brigadas de solidaridad con Cuba que sobreviven entre tanta intolerancia en esa ciudad.

Cuando alguien de allá me dice que los cubanos no tenemos libertad para protestar, les digo que nos sirvan de modelo, que vayan a manifestarse frente a las casas de los terroristas que viven libremente allá, a pesar de ser los responsables de la muerte de cientos de cubanos. Algunos, hipócritamente me dicen que esos terroristas no eran responsables de nada pues ningún jurado los había condenado.

Tampoco van a protestar frente a las oficinas de los congresistas que han hecho fortunas y carreras políticas hostigando al pueblo cubano y diciendo que el bloqueo no existe, que es un invento del gobierno cubano para justificar sus errores. Hasta ahora, se escudaban detrás de esas justificaciones, pero los últimos acontecimientos les han quitado la careta. Ya no pueden seguir fingiendo.

Las medidas tomadas por el gobierno norteamericano, retirando su personal de la embajada, son una puñalada directa al corazón de las familias a ambos lados del estrecho de la Florida. Nada justifica esas acciones. Incluso la mayoría de esos funcionarios no querían retirarse y la medida ha sido ampliamente rechazada dentro de los Estados Unidos.

¿Le importa a Marco Rubio –principal promotor de estas medidas- el sufrimiento de las familias cubanas? Nunca le ha importado, de hecho, ninguno de ellos tiene familiares en la isla.

La inmensa mayoría de los cubanos en Miami recibió con beneplácito el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos y en manos de ellos está detener las acciones de los intolerantes de siempre contra las familias cubanas. Estamos esperando que nos den una lección desde Miami  y con sus acciones frenen esta nueva ola de odio.

Los que se van

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van
Foto: Reuters

No voy a hacer historias de la emigración cubana. Eso ya está a montones en el cine y la literatura. Voy a referirme a lo que más pica: la profusa y poco estudiada emigración económica. Para restarle importancia de nada vale que se digan verdades de Perogrullo, como que en todos los países hay gente que emigra en pos de mejores condiciones externas de trabajo, o que existe un complot mundial imperialista para el robo de cerebros. La emigración de trabajadores cubanos hacia cualquier lugar del mundo en pos de mejores salarios –haya, o no, Ley de Ajuste Cubano– me quita el sueño.

La cuestión no puede tomarse a la ligera, y menos darle cierto tono triunfalista que noto en algunas interpretaciones que asumen la diáspora actual de trabajadores cubanos como un tema común a cualquier país del Tercer Mundo y de menos connotación ideológica que el llamado exilio político de las primeras décadas de la Revolución.

Es que Cuba no es cualquier país, sino el símbolo vivo de que un modelo alternativo al capitalista es posible, y el hecho de que miles de trabajadores cubanos se marchen todos los años a entregarse voluntariamente a las fauces de la explotación burguesa da que pensar. No es lo mismo que se vayan los opositores políticos a que, tras medio siglo de resistencia, lo hagan hombres y mujeres de  ideología revolucionaria que solo buscan afuera un ingreso acorde a su trabajo que no encuentran adentro. Vaya, no juega la lista con el billete.

Es cierto que en todos los países hay un balance entre gente que emigra y otros que inmigran, pero en Cuba se van decenas de miles y vienen pocos. En su mayoría, estos últimos son ancianos y ancianas que vendieron lo mejor de su fuerza de trabajo juvenil en mercados externos y ahora vienen a pasar sus últimos años en Cuba para disfrutar del sistema de salud pública cuando más falta les hace, y gastar más rentablemente sus jubilaciones, que allá serían magras y aquí son pequeñas fortunas al lado de las de las de sus coetáneos que se quedaron.

Este menosprecio del estado cubano a la atracción de la inmigración extranjera siempre me ha parecido extraño, pues sus grandes aportes a la historia y la cultura cubanas son reconocidos y muchos de los grandes revolucionarios criollos han sido hijos de inmigrantes (Varela, Martí, Mella, Guiteras, Fidel, Raúl), o lo fueron ellos mismos, como Gómez, Pablo, o el Che. Vaya usted a saber. Es un tema a investigar.

Otra cuestión peculiar es la alta calidad promedio de los emigrados cubanos. Entre ellos son numerosos los jóvenes profesionales, graduados en carreras muy demandadas y es apreciable la alta cantidad de especialistas maduros, doctores, masters y profesores universitarios, cuya formación es altamente costosa en cualquier lugar del mundo. Todos hombres y mujeres saludables, educados, emprendedores, llenos de sueños e ideas creativas que bien podrían ayudar a paliar los problemas de Cuba si pudieran realizar aquí sus proyectos de vida.

migracion cubana
Foto: Cubadebate

El tercer aspecto que me preocupa es que el estado cubano parece desentenderse de su emigración. En momentos en que muchos países de la región crean ministerios para atenderla, Cuba realiza pocos esfuerzos por mantener vínculos, atraerlos a regresar, brindarle condiciones excepcionales para invertir sus ahorros, o venir a trabajar en áreas donde sus habilidades son demandadas y, menos aún, darles participación en la vida política y social de su país de origen. Claro que, en esas condiciones, muchos emigrados económicos terminan sintiéndose como exiliados.

No obstante, creo que el mayor problema económico social de la emigración cubana no es a lo externo, sino a lo interno del país. Así, con trabajadores más preocupados por emigrar que por producir en sus correspondientes ocupaciones, difícilmente volverá Cuba al camino del crecimiento económico.