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Miami en una burbuja

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Foto: CubaSí

¿Quién vive en una burbuja? ¿La Habana o Miami? La pregunta adquiere relevancia, a la luz de la campaña mediática que se ha orquestado contra el actor Fernando Echevarría, primero por protagonizar un spot televisivo contra la Ley Helms-Burton, y ahora por estar de viaje en Miami. A muchos parece dolerle el simple hecho de que el gobierno cubano tenga capacidad, medios y apoyo de profesionales para articular una respuesta a las agresiones. En el fondo, late el viejo sueño de hacer las maletas para regresar a una Cuba capitalista.

Es increíble que, en la época de Internet y las telecomunicaciones, la geografía tenga tanta influencia en la manera de pensar. Una cosa se piensa en Miami y otra se piensa en La Habana. Con una diferencia, la Isla es el verdadero país, el que progresa, o se hunde, o ambos inclusive. La “otra Cuba” de Miami está construida en suelo extranjero, y por ley de la vida solo puede sustentarse en el imaginario popular. Esto puede dolerle a alguien, pero es así.

Siempre me ha sorprendido lo rápido que, quienes están fuera de Cuba, y sobre todo en Miami, cambian su manera de pensar. Es como si los abdujera la maquinaria ideológica del capitalismo. Muchos regresan considerando evidente lo que en Cuba siempre tuvieron como absurdo. Pero esa “otra” cosmovisión no penetra con éxito en la Isla. El sentido común del cubano de adentro sigue inconmovible en sus certezas, porque es un producto orgánico de la sociedad en la que vive y de la que forma parte.

Un ejemplo de ello es el bloqueo, o sea, la Ley Helms-Burton. Muchos en Miami han terminado aprobando, considerando necesaria esa medida. Parece una nueva edición de la vieja práctica de “candela al jarro hasta que suelte el fondo”. Pero en la Isla el sentido común es aplastantemente mayoritario en contra de la Helms-Burton. Todo el mundo quiere volver al camino de convivencia relativamente pacífica y de progreso económico que se entrevió durante el período Obama.

Para la mentalidad imperante ahora mismo en Cuba, el spot de Fernando Echevarría es perfectamente comprensible. Tal vez a algunos no les guste desde el punto de vista artístico. Siempre habrá quien considere altisonante alguna de sus frases. Sin embargo, serán pocos los que puedan disentir del mensaje general. Aquí casi nadie apoya el bloqueo. Y casi nadie considerará reprensible, o éticamente cuestionable, la participación de un actor cubano en ese material.

La voluntad de querer dirigir desde EEUU el proceso histórico cubano me parece, como ya lo dije en otro lugar, absurda y criminal. Y no es solo una apreciación mía: ya son muchos los que aquí se preguntan por qué esos que tanto los invitan a la rebelión, desde la otra orilla, no vienen aquí a derrocar ellos al gobierno. Es muy fácil dársela de intransigente cuando se está bien lejos del peligro.

Otra cosa que siempre me ha llamado la atención es cómo, en los últimos años, las acusaciones que se lanzan contra el gobierno cubano parecen no venir de defensores del capitalismo, sino desde una izquierda radical. Se critica que no hay comida y que las casas se están cayendo. Sin embargo, lo normal en el capitalismo es que ninguna de esas dos cosas sea un derecho. Si quieren pregúntenle a los puertorriqueños. Donde único la alimentación y la vivienda es un derecho es en el socialismo. Entonces: ¿lo que proponen es que construyamos un socialismo más perfecto?

Evidentemente, todo es demagogia e histeria.

Por supuesto, Cuba y su sistema social tienen tantas contradicciones como grietas un edificio de La Habana Vieja. Pero, si hay un motivo por el que han aflorado las desigualdades y los males sociales, es porque el gobierno ha dejado de ser ortodoxo en su igualitarismo y ha permitido un espacio para el mercado. O sea, Cuba por pragmatismo se ha acercado al capitalismo, y cuando aparecen las consecuencias sociales, ¿los defensores del capitalismo a rajatabla se rasgan las vestiduras?

La acusación favorita que tienen contra el gobierno cubano es la de totalitarismo; sin embargo, son ellos los que últimamente pretenden que, en su territorio, dígase EEUU o Miami, todos piensen como ellos. Quieren ver expulsados o censurados a los artistas que viven en la Isla. En el momento actual, al atacar a Echevarría por visitar esa ciudad, dan a entender que los que no piensen como ellos no deben tener derecho a estar allí. Al parecer, de tanto luchar contra el totalitarismo se volvieron totalitarios.

En fin, son demasiados sinsentidos para mi humilde entendimiento. La actitud más sensata de todas a la larga ha sido la Fernando Echevarría, que ha hecho caso omiso de las jaurías mediáticas. Y para los que siguen enfrascados en imponerle su manera de ver el mundo a una nación completa, solo me queda desearles suerte en su misión imposible.

El lado oscuro de la migración

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Foto: El Comercio.

Con el rostro cubierto para no ser tomada por la cámara y la voz entrecortada en señal de dolor, una joven cubana de apenas 22 años relata el infierno vivido en la travesía hacia el «sueño americano». Junto a otras mujeres, hombres y niños, salieron de La Habana por vía legal hasta Guyana y cuando tomaron la «ruta centroamericana» para subir al norte, ahí comenzó su pesadilla. Después de mucho bregar, acompañados a empellones y tropezones por varios «coyotes», lograron llegar a México. Convertidos en mercancía y expuestos a ultrajes de todo tipo, sus vidas dependían de cuánto estuvieran dispuestos a pagar los cuasi gringos familiares del norte. Ella pudo lograrlo, del resto, no tuvo noticias…, demasiado miedo le impedía mirar atrás.

En Cuba, la migración ilegal no es un fenómeno nuevo, las rutas ilegales han fluctuado según medidas, políticas y coyunturas históricas. En enero de 2017 la administración de Barack Obama canceló la política de «pies secos/pies mojados». Junto a ello, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés) anunció un paquete de medidas relacionadas con el fenómeno migratorio que constituían pasos importantes para «garantizar una migración regular, segura y ordenada»; en cambio, la migración ilegal persiste. Las rutas migratorias han ido cambiando, cientos de cubanos han sido deportados desde países de Centroamérica, Sudamérica y México por estar indocumentados. A través de la trata ilegal, algunos no han vivido para contar sus historias, y otros se encuentran varados en una especie de limbo jurídico en varias zonas de México.

Según BBC News Mundo, ciudad Juárez se ha convertido en un hervidero ante la multitud de migrantes que pululan en sus calles. El conocido portal de noticias nos informa sobre la política establecida por la Casa Blanca para que quienes pidan asilo en EEUU esperen en esa ciudad mexicana hasta ser llamados al norte de la frontera, dependiendo del turno en una lista que, hasta mediados de julio, superaba las 17 000 personas.

La Asamblea General de las Naciones Unidas ha solicitado la cooperación de estados, organizaciones internacionales involucradas para mejorar la gobernanza de la migración y generar políticas que conduzcan a su curso legal donde se contemple la «perspectiva de los derechos humanos»; sin embargo, esto no se ha cumplido de manera óptima. Por su parte, el gobierno de Donald Trump crea nuevas barreras para la migración legal hacia los Estados Unidos. La normativa se basa en denegar visa, residencia permanente y ciudadanía a aquellos inmigrantes legales que puedan convertirse en una «carga pública». Los extranjeros que quieran residir en ese país norteño deben ser capaces de mantenerse por sí mismos, pues los programas de ayudas que proporciona el Estado deberán reservarse a los nacionales del país. Algunos sectores estadounidenses muestran su desacuerdo con la mencionada medida, como la fiscal general de Nueva York quien la ha considerado “un ejemplo más de cómo este gobierno le da la espalda a la gente que pelea para lograr una vida mejor para ellos y para sus familias”, según informó BBC News Mundo.

Como bien plantea la Dra. Ana Elizabeth Villalta Vizcarra —miembro del Comité Jurídico Interamericano— las causas de la migración a nivel mundial pueden ser «múltiples, complejas y heterogéneas», pero en el caso de América Latina y el Caribe el «factor económico constituye su principal causa, así como las brechas de desarrollo entre las naciones de origen y destino, los desequilibrios en los mercados laborales de nuestros países, y la aspiración natural de los mismos por superar la pobreza y la desigualdad».

El Norte y el Sur –vistos en su conjunto como realidades sociales y políticas al estilo de Roberto Fernández Retamar— se han estructurado a través de relaciones históricas, socioeconómicas, culturales y políticas, donde el binomio riqueza versus pobreza han ocupado un lugar fundamental. Las desigualdades entre los denominados países desarrollados y subdesarrollados se ensanchan demasiado y cada día aumentan las personas que viven en situaciones de pobreza.

Así las cosas, las brechas entre el norte y el sur, el lado oscuro de la migración, las redes de la delincuencia organizada que se llenan los bolsillos a expensas de vidas inocentes quienes, tras la búsqueda de deseos, quimeras y esperanzas, exponen sus vidas hacia un destino inseguro y desconocido.

You will win, but you will not win us over

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I

Words on the web or a web of words?

The Internet is not like Vegas. What happens in cyberspace doesn’t stay there. It spreads quickly, it is socialized, it becomes the subject of support and/or criticism; it is analyzed in homes, in the streets, among friends and colleagues; it fuels controversy and enriches —or sometimes impoverishes— common sense.

That’s why it is so important to weigh the statements made public through internet media, especially when this happens in official government outlets. There, they are no longer perceived as the opinions of one official, and are instead presented to worldwide public opinion as State policy.

The official website of the Ministry of Higher Education (MES) published a few days ago, with the headline ‘Ser profesor universitario’ (‘Being a university professor’), the unfortunate statement by the senior deputy minister of that government body, Martha del Carmen Mesa Valenciano. This official may be very skillful in other areas, but certainly not in diplomacy.

While the Ministry of Communications tried its best at negotiation —albeit with added pressures— in order to minimize tensions with those involved in the creation of SNET, the MES, with this statement about the role of Cuban university professors, harked back to the good old days of the Inquisition.

In the first case, compromises were reached about unquestionably necessary networks created for gaming and entertainment. In the second, a more terrible trap was being set, for its purpose is to immobilize thought and smother criticism. Apparently, an agreement can be reached about the former, but not about the latter. As my grandmother would say, ‘You can play with the chain, but not with the monkey.’

Several people have accused Mesa Valenciano’s declarations of being explicit Stalinism. However, to be fair, they are much more than that…

II

Different and equal, equal and different

Ideologies may show marked differences depending on the social classes which uphold them, and yet resemble each other remarkably according to their level of tolerance. Ideological and political intolerance is not exclusive to any social system. There are way too many examples to support this thesis; some of them quite close in time. Fascism, Francoism, Stalinism or McCarthyism show abysmal differences, but what brings them together is precisely their intolerance for freedom of thought.

It doesn’t matter whether one speaks in the name of God, the Motherland, Liberty, the Revolution or Morals. When this is done with the attitude of being the sole owner or truth, and denying the possibility of discrepancy, it is something blameworthy and it will constitute totalitarianism; which can be found both in right-wing movements and in left-wing movements, as history has demonstrated[1].

The senior deputy minister of MES begins by making reference to a professor who was ‘expelled from her center’, but the message being sent has collective extent and reveals a clear warning: ‘One is a university professor every day, in every response, in every phrase, and that is a position which is earned, and which can be lost.’ Such a statement is, essentially, an unveiled threat.

These are some of the requirements imposed by MES on its professors: ‘respect for decisions’, avoiding ‘positions contrary to our revolutionary principles’, defending ‘at all costs every step taken by the Revolution’, refraining from criticism by making ‘appeals to human rights’ from academia, not confusing the students by showing them ‘an erroneous path of unpleasant attacks in the media’.

And the best part: ‘A university professor creates security in the students, and achieves what is possible. Being a university professor means respect, optimism, trust!’

The intention of transmitting security, trust and optimism has been common to antithetical ideologies. That’s how a debate came up, promoted in 1963, between Blas Roca, Secretary General of the Communist Party, and Cuban filmmakers. The former, from the pages of the newspaper Hoy, opposed the exhibition of some films because, in his opinion, they could sow doubts among the audience.

His stance provoked a response, published in the newspaper Revolución, where the heads of the Department of Programming of ICAIC (the Cuban Film Institute) compared the different conceptions of cinema of Pope John XXIII (‘To teach the people, to educate them, to amuse them, to entertain them); of the Hays Code, which exercised film censorship in Hollywood in the 1930s (‘To forge character, to develop the true ideal and to instill strict principles, in the form of attractive stories, by proposing beautiful examples of conduct for the admiration of the audience’); and of Blas Roca (‘a work of distraction, of joyful and light amusement, which facilitates rest’). [2]

Let us carry out a similar exercise in comparison between the above-mentioned declarations by MES and other ideological views. For the senior deputy minister: ‘Whoever doesn’t feel an activist of the revolutionary policies of our Party, a defender of our ideology, of our morals, of our political convictions, must abandon the idea of being a university professor.’

If we examine the law passed by the Franco government on July 29, 1943 to regulate teaching in Spanish universities, we will see that ‘The Rector must be a member of the FET and the JONS’[3], and university professors were required ‘a certification by the General Secretariat of the Movement [the Falangista, the only one allowed] which accredited their adhesion to the principles of the State’[4] in order to practice teaching. The Spanish university had to instill a series of values which could be summarized as: exalted patriotism, obedience to Franco and obedience to authorities.

It is true that, as the author of the quoted article states, in Spain the intense repression of teachers was carried out through two mechanisms: ‘physical liquidation and purging’. In Cuba the first one is not used, but the second one is.

In the United States during the 1950s, numerous university professors who sympathized with communist or left-wing ideas were put under pressure. Ehsan Masood is a journalist who has carried out a diligent investigation regarding the university victims of Joseph McCarthy.

On the other hand, historian Ellen Schrecker, an expert in the era of McCarthyism, relates:

An FBI agent would come to the office of a governor or a state or college president and hand them a piece of paper that was always specified in the FBI records and watermarked ‘untraceable blind memo’.

It just listed somebody’s name and all the incriminating associations that person had, with the expectation that person would not get tenure; would not have their appointment renewed; would be eased out quietly. There was no written record that the FBI had been there.[5]

Too many subterfuges there. At MES things are sorted out openly: they either shut up or leave, senior deputy minister dixit.

III

When you lose by winning

Miguel de Unamuno, Spanish writer and philosopher, Rector of the University of Salamanca, who had initially supported Franco’s uprising, but had grown disappointed in light of its crimes, participated in a ceremony at the opening of the university’s academic year on October 12, 1936. There he said: ‘hatred that leaves no place for compassion cannot convince; that hatred for intelligence, which is critical and distinguishing, inquisitive (though not inquisition).’

In view of the jeers of the falangistas, Francoist general Millán-Astray, who presided at the ceremony, shouted: ‘Death to the intellectuals! Long live death!’ Unamuno continued his speech and uttered the famous phrase which has as much applicability now in Cuba as it had then in Spain: ‘You will win, but you will not win us over. You will win because you have colossal brute force, but you will not win us over, because to win someone over means to persuade. And to persuade you need something you lack in this fight: reason and right (…)’.

The City Hall deposed him as councilman, and explained in the expulsion report that: ‘he did not lay down affirmations, but instead suggested corrosive doubts’; a grave offence too for the senior deputy minister of MES, who condemns ‘acid criticism’.

As doctor Julio Antonio Fernández Estrada well says: ‘In the Rule of Law we are beginning to experience, political pluralism should be a principle, but that was not included in the Constitution. We must assume that as a defeat of democracy. As we gained so much with some rights, it is also fair to remind ourselves that we lost —or didn’t gain— the right to think politically unlike the State and the Party and not to be discriminated against for it.’ [6]

The senior deputy minister of MES hopes that by following these ordinances we may be able to ‘build a better society together’. The question would be: better in what respect? For if this university that’s being imposed on us —with obedient and uncritical students—, had educated the Generation of the Centenary, Batista would have died a natural death governing the fate of Cuba.

Contact the author at: alinabarbara65@gmail.com

[1] The term totalitarianism was coined by Benito Mussolini, who proposed the slogan: ‘all within the state, all for the state, nothing outside the state, nothing against the state’.

[2] Graziella Pogolotti (compilation and prologue): Polémicas Culturales de los 60 (Cultural Controversies of the 60s), Editorial Letras Cubanas, Havana, 2006, p. 155.

[3] The Traditionalist Spanish Phalanx (FET) and the Juntas of the Nationalist Syndicalist Offensive (JONS).

[4] Eduardo Montagut: “La educación en el franquismo” (‘Education during Francoism’), obtained from: nuevatribuna.es, 01/02/16.

[5] Editorial Staff of BBC NEWS Mundo: “Los inéditos testimonios de intelectuales que sufrieron el mayor caso de vigilancia masiva en la historia de EE.UU. del siglo XX” (‘The unpublished testimonies of intellectuals who suffered the greatest case of mass surveillance in 20th century US history’), consulted at www-bbc-com.cdn.ampproject.org.

[6] Julio A. Fernández Estrada: “¿Y mi Morena? Ideas sobre el pluralismo político en Cuba” (‘Where’s my MORENA? Ideas on political pluralism in Cuba’), Taken from eltoque.com, 19/08/19.

(Translated from the original)

One Network to Connect Them All

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In the last few weeks, the social networks in Cuba have seen heated discussion on one specific topic: SNET. Many people, especially those from the older generations, probably don’t know what SNET is and have never heard of it, but, to give you an idea, it’s a project that has managed to bring together around twenty thousand young people to work together and collaborate for more than 15 years. Since last July 29, the putting into effect of a batch of Resolutions by the Ministry of Communications (MINCOM) brought SNET to the brink of disappearing, and that triggered a series of actions and responses, which were politicized from different positions.

We have witnessed another round in the fight between the State and the opposition for hegemony over the movements of civil society.

What is SNET?

SNET, an acronym of Street Network, is an independent intranet set up by its users, and which encompasses a large part of the territory of Havana. It appeared spontaneously, as a response to the prevailing lack of connectivity, with the purpose of playing video games over the network and to share information of interest. Since then, it has grown exponentially, becoming one of the greatest self-management experiences of the 21st century in Cuba.

The network was distinguished at the beginning by its decentralized nature. Several independent networks appeared gradually in different places, which later found a way to connect with each other. To create these connections, the users managed to get the necessary equipment themselves: the APs, the Ubiquiti devices, NanoStations and cables. They developed further as new technology came in. In time, it became customary to see cables flying over streets and buildings.

SNET became more than just a network. With the passing of time, it became a fundamental part of many people’s lives. Gamers were able to interact with each other in real time from anywhere in the capital. They were also able to share in forums and download series. Through the network, lasting friendships have started, and even relationships. It’s been a true mass phenomenon.

Of course, it hasn’t always been smooth. Once the main pillars were consolidated (central connection points), and payment of a tax became official, SNET was centralized. There were power struggles between different administrators, the network split in two, and there were unpleasant altercations, with the issue of money in the background.

However, it must be acknowledged that SNET was always faithful to some of its foundational principles. One of them: never to share information related to politics or pornography.

The conflict

On July 29, 2019, MINCOM Resolutions 98 and 99 came into effect. They had been announced a few weeks earlier, as part of the process of computerization of Cuban society. Among other points, the resolutions involved a series of norms for the setting up and usage of private networks, bringing a new order to a world which, up until that moment, had been outside the legal scope. The days in which SNET could grow naturally and unfettered came to an end.

Among the most unpopular points of the resolutions was the impossibility to hang cables across streets, not even small inner streets, as well as the limitation imposed to the power of the equipments, which now could only be up to 100 mW. Some measures hit straight at the heart of SNET: its ability to interconnect users.

In understandable terms: by being unable to hang cables over thoroughfares, many people would be unable to connect, even if the network passed right across the street from their house. But the worst part was the one about the maximum power of the equipment, since, with a power setting as low as the one set by the resolution, it would be impossible to keep the various SNET nodes connected. The paradigm contained in the resolutions was that of a multitude of small, private, non-profit and mutually disconnected networks.

Faced with these resolutions, the Administration of SNET started to look for alternatives from the very beginning. It was then that they drew up and submitted to the Ministry some documents with proposals to modify the regulations and with possible solutions which would enable the network to survive. However, at first, MINCOM’s response was short and icy: they were going to analyze the submitted documents.

In the morning of August 9, a meeting was held between Ministry authorities and some of SNET administrators. In that meeting, an understanding was not reached. The attitude of the Ministry officials left something to be desired; they simply informed the administrators that the resolutions would be applied and that those who did not comply with them would receive written warnings. No collaboration of any sort was suggested. On the contrary, they were notified that the Joven Club de Computación (Cuba’s community computer centers) would replace the network in the offering of connection services, for which they would start running pilot tests.

The outcome of that unfortunate meeting was the call by SNET administrators to a meeting outside the Ministry of Communications on Saturday, August 10, to protest the regulations and to try to plead for a solution. From that moment on, the social networks began to heat up. Once it resulted in a public demonstration of defiance, the SNET issue began to appear on the radar of the different actors interested in either promoting or appeasing any instance of destabilization in Cuba.

On Saturday morning, many young people got to the area outside the Ministry of Communications. They were only a small fraction of the thousands of connected people. In spite of that, they were enough. Several Ministry officials responded with their presence, met with the young people, exchanged with them and committed to finding a solution.

Cuban official media reported nothing of what happened there. However, part of the opposition, which in recent years has gained in versatility and response capacity, was there that morning. The opposition medium 14 y medio was the first to cover that day’s events on the spot.

Crossed strategies

From Saturday, August 10, the issue of SNET became a priority for several groups in the Cuban opposition. It’s no secret that their strategy in the last few years is attaching themselves to other, authentic struggles of Cuban society in order to co-opt them, thus giving a social base to their activism against the Cuban State and system. This tactic already worked well for them on May 11 with the LGBTIQ movement, in what probably was their greatest victory in recent years.

The opposition immediately realized that, if it managed to dominate SNET’s struggle, it would gain access to a social base of thousands of Cuban young people of all social conditions. It was a tasty treat for them. For that reason, they started to devote coverage to the struggle, they went to their Facebook groups, they created WhatsApp groups, and they even found allies among the most unyielding SNET users. In violation of one of the foundational rules of the network, it became common in certain groups to mix the struggle for SNET’s existence with messages against the system.

Faced with this strategy, it must be acknowledged that the way the State and MINCOM acted was qualitatively superior to the response given to the events on May 11. The very next day, on Sunday, August 11, there was another meeting between officials and network administrators, in which they reached a new agreement: the resolutions would not be modified, but they would work together with SNET to transfer part of their services and infrastructure to the new network to be created by the Joven Club. These administrators were offered the possibility to become Joven Club collaborators and to receive a salary for it. Likewise, they were told about the advantages of the new network, which would cover the entire country and use fiber optic technology.

Initially, the response of SNET administrators was not unified. While those in Cerro accepted the new reality and started to work side by side in the joint tests with the Joven Club, the ones from other places declared themselves in open rebellion and called another meeting in front of MINCOM for Saturday, August 17. Deep down, the harshest aspects of the resolutions still stung; the issues of cables and maximum equipment power, together with the fact that not all users live near a Joven Club.

Nothing could serve the purposes of the opposition more than the call to another public demonstration. That’s why they intensified their efforts to create an atmosphere of opinion that favored destabilization. WhatsApp groups played a fundamental role.

On the other hand, the meddling by members of the opposition who receive funding from American sources aimed at regime change, gave the Ministry of the Interior a motive to intervene and make a strong appeal to several administrators to refrain from any type of demonstration against the Government. As it happens in this sort of conflict, someone innocent always pays a price.

What’s important is that, while this happened, MINCOM approached the various pillars of SNET and managed to attract the administrators to their proposal. The negotiated solution prevailed over impositions. Those who managed SNET were given the possibility to participate in the setting up of the new Joven Club network. It was collaboration as a response against confrontation.

In the end, the opposition groups were left without a social base, and by Saturday the public demonstration did not have the support of the vast majority of network administrators. Some went there anyway, either out of intransigence, or because they did not hear about the change in stance of the administrators, but they were received inside the Ministry of Communications and were treated to a calm discussion.

What’s true is that, during the week before August 17, most of SNET’s administrators started working with the Joven Club, preparing the servers and adding services. On Friday, August 16, an article appeared in MINCOM’s official website, in which Pedro Ernesto Pérez –known in the network as ‘Doom’– exposed some of his impressions on the process, and explained that the search for alternatives continues so that, within the framework of the resolutions, no one is left disconnected. One of those alternatives is the connection through Joven Club Wi-Fi points located at various MINCOM facilities. He also informed that the main SNET gaming platforms and services are being transferred to the new network.

This time, the State won the match.

The repressed

Since Saturday morning, Twitter was ablaze: there were images and audio recordings of the involvement of the State Security, which turned out in force to prevent that many people leave their homes and attend the public demonstration in front of MINCOM. However, from what I can see, the bulk of those who suffered ‘repression’ that day were not the guys from SNET, but people who had already took up the cudgel for the opposition to the Cuban system, and who do not mind accepting American support to carry out their activities.

Part of what they achieved was preventing the coverage which could have been provided by El Toque, Periodismo de Barrio, El Estornudo, 14 y medio and ADN Cuba, among others.

In other articles I have criticized the phobia of public demonstrations that the authorities in charge of maintaining order in Cuba have. However, this time I wish to put forth other elements.

Firstly, that people who receive money or any benefit from international institutions committed to the strategy of regime change in Cuba should not be surprised that counterintelligence consider them dangerous and take an interest in them. Such a thing they should not make news of.

Secondly, that the fact something is alternative doesn’t make it good. In that sense, I would like to know how many of those who today are tough and committed dissidents would protest the loss of social rights which would be implied by a capitalist restoration in Cuba.

Lastly, I know that some in the world of independent media are only looking for a space to legitimately express their diverging points of view. And I know that the State –and above all the most conservative elements in the bureaucracy– finds it very convenient to consider them all to be of the same ilk. But that’s why we must first fight for a legitimate space within Cuban society for independent media, and that begins with assuming a radically anti-imperialist stance (which does not mean anti-American), both in theory and in practice.

To conclude, the network

In order to conclude, I would like to say that I find it very positive that collaboration between SNET and the Joven Club prevailed. However, in the manner that the resolutions are written, if they were to be enforced today to the letter, the vast majority of SNET users would be left disconnected. My suggestion is that –if there really is a will to provide an alternative to those who spent so much time building SNET– the resolutions not be applied while the conditions to connect everyone are not created. It wouldn’t be good at all that, at the end of this story, the outcome should be that thousands of young people get disconnected.

(Translated from the original)

Risa y crítica

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Una nota recientemente aparecida en la prensa nacional arremete contra el humor más extendido que se hace en Cuba porque, según el autor, mayoritariamente se arremete contra dirigentes e instituciones. La misma ha causado estupor y rechazo justificados, no solo por lo contundente de algunas apreciaciones sino, además, por cierto tono incitador a censura.

Por eso ha resultado sumamente importante que un grupo de humoristas (que además de hacer humor poseen pensamiento crítico, o por eso mismo hacen humor) haya contestado recta y argumentadamente a las opiniones vertidas en el texto de marras publicado ni más ni menos que en el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, en Granma, el pasado 9 de agosto.

Tal reacción demuestra que no estamos en tiempos de grisura, cuando un autor oculto tras un nombre anónimo podía atacar alguna obra y no había posibilidad de réplica. Y por réplica no sugiero guerra (odio toda actitud belicosa), sino diálogo franco y constructivo que es el que permite ganar cotas de más exactitud y beneficio.

Los creadores responsables y cívicos han ganado un espacio de libertad crítica que ya nadie puede arrebatarles, pues ellos también buscan lo mejor para el país donde viven y lo mejor no se puede construir sino desde la más profunda verdad, por dura que sea. Su obra, por lo general, expresa lo que es ya vox populi, pero además evidencia un innegable sostén en la realidad palpable que todos enfrentamos cotidianamente y los inspira un honesto sentimiento de sanear el ambiente para mayor ventura. Ya lo decía Martí: “La crítica es la salud”.

No quisiera llover sobre mojado, pero siempre es bueno agregar algún matiz. El humor es un acto esencialmente humano que, mediante la exageración y el ridículo, expresa nuestra inconformidad con lo que tenemos, sobre todo cuando a esto lo sustenta la insensatez y falta de lógica. Es una forma de hallar explicaciones y soluciones favorecedoras. Resulta un intento de restablecer la sensatez y la cordura en nuestra vida. De ahí su carácter altamente bienhechor.

Como responde Guillermo de Baskerville a Jorge de Burgos, en la novela El nombre de la rosa: “… la risa es propia del hombre es signo de su racionalidad”. De aquí que obviamente todo lo que muestre falta de tal cualidad es blanco de la sátira. “Risa es crítica”, escribe Martí. Y pocos asuntos son tan irritantes para una sociedad como una burocracia cuantiosa e inoperante.

El crítico se pregunta por qué no reírse más de otros personajes que laceran nuestra vida social. Puedo afirmar que he sido testigo de muchas caricaturas, representaciones teatrales, filmes y chistes callejeros, donde se arremete contra las llamadas “jineteras”, los “luchadores” (esos que hacen cualquier cosa para ganar dinero), los chulos, los machistas, los arribistas nuevos ricos, los bodegueros y carniceros inescrupulosos, así como las actitudes agresivas de sucesivos presidentes, principalmente de Estados Unidos, entre otros temas.

Son todos aspectos que inquietan a nuestra sociedad, como también lo es la ineficacia y apoltronamiento de ciertos dirigentes. Debe subrayarse que el creador y solo el creador tiene la auténtica facultad de escoger sus asuntos, pues uno no puede hacer arte por mandato o por consigna, sino porque nace de una necesidad expresiva entrañable e impostergable. Todo el que crea algo entiende perfectamente  esto sin más palabras.

Lo que habría que preguntarse es que si el burocratismo, la disfuncionalidad de los ciertos funcionarios es o no es un problema que aqueja a nuestra sociedad. No pienso que nadie vaya a dudar que lo sea. En la calle, en numerosas asambleas, en Congresos de la UNEAC y otras asociaciones se ha planteado. El humor es, tal vez, su forma más audible y atendida, por su exposición pública y la relevancia que cobra el humor en nuestras vidas, así como en la sanidad de nuestra cordura. Bien dicen los judíos que “Cuando el hombre ríe, Dios se preocupa”.

El arte opera por intuición y percepción personal, por ahí construye sus ficciones. Sería necesario aplicar métodos de investigación sociológica para determinar con mayor exactitud si lo descrito es fehacientemente un problema. Sin embargo, el autor del artículo periodístico se funda en impresiones personales, de modo que tampoco él puede pretender tener toda la razón en este caso. Mientras tanto, el coro sigue apuntando a que hay serias dificultades en las formas y actitudes de determinados dirigentes e instituciones.

Solo hay que asomarse a las cartas que envían lectores al mismo Granma o al diario Juventud Rebelde y allí sentiremos el escalofrío de corroborar cómo funciona lo que no funciona, es decir, el burocratismo.

Sería útil revisar a lo largo de la historia del humor en Cuba (en el caso que analizamos) sus múltiples expresiones para notar cómo el mismo siempre atacó a “generales y doctores” que no hacían su trabajo del modo en que se necesitaba que lo hicieran, a alcaldes y notables arribistas y corruptos. Recuérdese al Bobo de Abela o al Loquito de René de la Nuez, por citar dos casos de humor gráfico.

Si bien no hay una zona de la conducta humana eximida de su análisis mediante el humor, cuando este se convierte en obra para compartir con grandes conglomerados humanos pues es obvio que busca temas de mayor impacto para la comunidad. No es lo mismo el chiste para consumo de un grupo de amigos en un parque, que el que se hace para promover el pensamiento reflexivo de una audiencia masiva.

Esta impone una elección temática de interés más amplio. Precisamente el que los temas que estos eligen encuentren eco en el público es síntoma del reconocimiento de que lo tratado es preocupación de muchos. El análisis es a la inversa, el problema es el que genera la reacción del humor. No es el humor el que genera la existencia de funcionarios improcedentes.

Me parece que confundir la crítica a personas que no ejercen sus funciones debidamente con una crítica a la “institucionalidad” es una aberración exagerada. Por supuesto que sabemos que no todos los funcionarios son burócratas ni deshonestos, pero igual sabemos que no todos son eficientes y honrados. Si estamos en un grupo y alguien clama: “¡Al ladrón!”, esto no tiene por qué alarmar a quién no lo es.

Ningún funcionario eficiente y decente debe sentirse aludido. Se critica lo que no anda bien o que definitivamente anda mal. Ya lo dice el refrán, “A quien le sirva el sayo que se lo ponga.” Y tal crítica no es de índole destructiva, todo lo contrario. Destructiva es una actitud que no se aviene con lo que se espera de la persona a cargo. El humor inteligente es siempre constructivo pues ataca nuestros defectos para que los notemos mejor y actuemos consecuentemente en su subsanación.

Se dice que esas personas atacadas asumen tareas “que nunca quieren ser tomadas por los más críticos”. Además de ser una hipergeneralización, es un señalamiento poco sólido. Muchos de nuestros máximos dirigentes –como Fidel, el Che, Raúl— han sido críticos de muchas de nuestras faltas. Precisamente fue Fidel quien, en un discurso en la Universidad de La Habana, hace unos años, advirtió que si algo podía destruir la Revolución era la corrupción.

Tal vez los que no aceptan tareas de dirección lo hacen precisamente por ser críticos y percatarse de que, por ignorancia o por condiciones adversas a su naturaleza, no podrían realizar una labor eficaz. Esto no los exonera de sentirse ciudadanos y, por tanto, con derecho a criticar. Aquel que acepta un cargo público sabe que estará en la mirilla de muchos y uno de sus deberes es responder por su actuación.

Pero habría que preguntarse: el mal funcionamiento, la falta de previsión, la arrogancia directiva, la asunción de posturas personalistas, el incumplimiento de lo legislado, el acomodamiento, ¿todo esto es parte de la institucionalidad o es precisamente lo que atenta contra ella y la debilita? ¿Es el humor el que lacera la institucionalidad o las actuaciones indebidas que el mismo revela? No creo que haya un creador tan irresponsable y tonto que arremeta contra lo que es adecuado y racional. Estas dos cualidades sí responden a lo que está instituido.

Por supuesto que considero que no todo lo que se hace, en el humor o en otras manifestaciones artísticas, es cualitativamente infalible. Se observan deficiencias de elaboración y falta de creatividad en algunos casos. Pero esto debe abordarse desde una perspectiva estética y no sencillamente desde una postura defensiva desde el bando de los criticados. Esto no ayuda al arte y menos a la vida. La verdad debe siempre decirse por mucho que duela. Solo la verdad, con humor o con severidad, corrige y salva.

Vivir en el error

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A la clase política mexicana se le atribuye este axioma, válido para cualquiera de sus homólogas en el continente: “Vivir fuera del presupuesto es el mayor de los errores.” A la burocracia cubana le viene como anillo al dedo, aunque los factores que lo determinan no sean los mismos en el contexto de Cuba que en el resto de América Latina.

Mientras para los demás el lema expresa el afán insaciable de los políticos de oficio por meter las manos en el presupuesto nacional, provincial o local, cuando logran vencer en la puja electoral, a los burócratas cubanos eso no les afecta. Ellos fueron designados, no elegidos, y no los tumba nadie, a no ser que los quiten sus superiores.

Tradicionalmente, esta identificación de los burócratas socialistas con el presupuesto no se manifestaba en abultadas cuentas de ahorro, ni en una vida ostentosa. A inicios de la Revolución el que los dirigentes se instalaran en las mansiones burguesas vacías de Siboney, Miramar y Nuevo Vedado, y montaran sus carros, fue percibido más como un premio merecido a su valor y decisión que como mero botín de guerra.

Después, la vocación antimercantilista del joven socialismo cubano hizo que la satisfacción de las necesidades de los cuadros y sus familias a expensas del Estado se percibiera como una manera superior de distribución, más cercana a la comunista y ajena a las tentaciones del dinero. Rara interpretación que daría lugar a toda una gama de privilegios, prebendas y beneficios que los alejaría cada vez más de las condiciones reales de subsistencia del pueblo trabajador.

Con el tiempo, la burocracia empezó a habitar en un tejido propio, como una red social cerrada que se tornaba un agujero negro para los extraños y desarrollaba un espíritu de casta. De ahí que pasara a ser representada socialmente por gran parte de la población como una cleptocracia parasitaria, ajena a las vicisitudes de las masas.

Sin tierras que rentar, capital para invertir, o inteligencia que alquilar, la burocracia solo puede vivir parasitariamente, de ahí que sus mayores ingresos le lleguen casi siempre de manera subrepticia, ilegal e inmoral, por lo que su buen vivir es sinónimo de algún tipo de corrupción, más o menos desfachatada, mediante el ordeño sistemático del presupuesto nacional.

Para reproducir sus efectivos sin poner en riesgo sus privilegios, apela a los criterios de lealtad y confiabilidad por encima de la competencia a partir del mérito individual. De ahí que, a pesar del discurso oficial de confianza y apoyo en las nuevas generaciones, durante años el poder burocrático anquilosado concibiera a la juventud en un perenne estado de adolescencia y niñez, equivalente a inmadurez política. Con esto evitó por medio siglo que los jóvenes tuvieran oportunidad de acceder a los principales puestos de dirección y desbancar a la élite burocrática de sus posiciones de privilegio.

Luego del Período Especial, nuevas camadas contribuyeron a modernizar la composición de la burocracia cubana con el arribo de figuras más tecnocráticas como la de los gerentes, ligados al mercado global y las asociaciones con el capital extranjero. Pero siempre anclados firmemente en la clase burocrática, no solo por sus orígenes familiares y clientelares, sino por provenir muchas veces de otras capas de ella y mantener vínculos de subordinación y alianza permanente con los sectores medios y altos de la burocracia tradicional.

En la actualidad se da un fenómeno muy interesante, aunque proscrito en la prensa cubana y poco estudiado científicamente, a pesar de su divulgación abierta en las redes sociales. Los descendientes de la alta burocracia cubana han abandonado las penumbras de la esotérica existencia de sus familias para salir a la luz como nuevos ricos, o mejor, hijos predilectos del magro presupuesto nacional.

En Facebook, Instagram y Youtube es posible verlos en sus yates de placer, mansiones y restaurantes de su propiedad para turistas VIP, haciendo ostentación de una vida disipada a costa de un país en crisis. ¿De dónde salen esos lujos y excentricidades si sus padres y abuelos no tienen fortuna propia, sino que han vivido del presupuesto en función de sus cargos?

Realmente la desfachatez de estos descendientes parásitos de la alta burocracia no tiene límites y la comparación con otros casos en el mundo se torna difícil. Solo con que devolvieran al presupuesto nacional lo que han enajenado al peculio de la nación durante años para su beneficio personal se podría pagar, no solo el reciente aumento salarial y pensional, sino gran parte de la deuda externa del país.

Venceréis, pero no convenceréis

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Foto: Escambray

I

¿Palabras en las redes o redes en las palabras?

En Internet no ocurre lo mismo que en Las Vegas. Lo que pasa en el ciberespacio no se queda allí. Se difunde con rapidez, se socializa, se torna objeto de apoyo y/o de crítica; se analiza en los hogares, en las calles, entre amigos y colegas; potencia las polémicas y enriquece —o en ocasiones empobrece— el sentido común.

Por esa razón es tan importante sopesar las declaraciones que se hacen en esos medios. Sobre todo, cuando son sitios oficiales del gobierno. Allí dejan de percibirse como opiniones de un funcionario para visibilizarse ante la opinión pública mundial como políticas de Estado.

El sitio oficial del Ministerio de Educación Superior (MES) publicó hace pocos días, bajo el titular: “Ser profesor universitario”, la desafortunada declaración de la viceministra primera de ese organismo, Martha del Carmen Mesa Valenciano. La funcionaria podrá ser muy hábil en otros sentidos, pero no en el de la diplomacia.

Mientras el Ministerio de las Comunicaciones intentaba una negociación —cierto que con presiones incluidas—, para minimizar tiranteces con las personas implicadas en la creación de SNET; el MES, con esta declaración sobre el rol de los profesores en la universidad cubana, reivindicaba los viejos y buenos tiempos de la Inquisición.

En el primer caso se pactaba sobre redes creadas para el juego y el esparcimiento, indudablemente necesarias. En el otro se tendían lazos más terribles, pues su función es inmovilizar el pensamiento e impedir la crítica. Todo parece indicar que se puede llegar a un acuerdo sobre lo primero, pero no sobre lo segundo.

Varias personas han acusado de estalinismo explícito las declaraciones de Mesa Valenciano. Sin embargo, para ser justos, son mucho más que eso…

II

Diferentes e iguales, iguales y diferentes

Las ideologías pueden diferenciarse marcadamente en dependencia de las clases sociales que las sostienen y, sin embargo, parecerse de acuerdo a su nivel de tolerancia. La intolerancia ideológica y política no es exclusiva de un sistema social. Ejemplos hay demasiados que sostienen esta tesis, algunos cercanos en el tiempo. El fascismo, el franquismo, el estalinismo o el macartismo tienen abismales diferencias; pero es precisamente su intolerancia a la libertad de pensamiento lo que los identifica.

No importa si se habla en nombre de Dios, de la Patria, de la Libertad, de la Revolución o de la Moral. Cuando esto se hace en actitud de único dueño de la verdad y negando la posibilidad de la discrepancia, será algo reprochable y será totalitarismo; que los hay de derechas y de izquierdas como la historia ha demostrado[1].

La viceministra primera del MES comienza por referirse a una profesora que fue “expulsada de su centro”, pero el mensaje que transmite es de alcance colectivo y revela una clara advertencia: “En cada día, en cada respuesta, en cada frase, se es profesor universitario, y es una condición que se gana y que se puede perder”. Tal declaración es, en esencia, una amenaza sin adornos.

Estas son algunas de las exigencias del MES a sus profesores: “respeto a las decisiones”, evitar “posiciones contrarias a nuestros principios revolucionarios”, defender “a ultranza cada paso que se da en la Revolución”, abstenerse a criticar haciendo “llamado a los derechos humanos” desde la academia, no confundir a los alumnos al mostrarles “un camino erróneo de ataque desagradable en los medios”.

“El profesor universitario crea seguridad entre sus estudiantes, logra lo posible. ¡Ser profesor universitario es respeto, es optimismo, es confianza!”.

La pretensión de transmitir seguridad, confianza y optimismo ha sido común a ideologías antitéticas. Así se planteó en una discusión, promovida en 1963, entre Blas Roca, secretario general del Partido Comunista, y cineastas cubanos. El primero, desde las páginas del periódico Hoy, se oponía a la proyección de ciertas películas pues, en su criterio, ellas podrían sembrar dudas entre los espectadores.

Su postura motivó una respuesta, que publicara el periódico Revolución, donde los directores del Departamento de Programación del ICAIC comparaban cuál debía ser la función del cine para el Papa Juan XXIII (“Enseñar al pueblo, educarle, recrearle, divertirle); para el Código Hays, que en los años treinta ejerciera la censura cinematográfica en Hollywood (“Forjar caracteres, desarrollar el verdadero ideal e inculcar rectos principios, bajo la forma de relatos atrayentes, proponiendo a la admiración del espectador hermosos ejemplos de conducta”); y para Blas Roca,  (“una obra de divertimento, de recreo alegre, ligero, que ayuda al descanso”).[2]

Realicemos similar ejercicio comparativo entre las susodichas declaraciones del MES y otras perspectivas ideológicas. Para la viceministra primera: “El que no se sienta activista de la política revolucionaria de nuestro Partido, un defensor de nuestra ideología, de nuestra moral, de nuestras convicciones políticas, debe renunciar a ser profesor universitario”.

Si revisamos la ley aprobada por el franquismo el 29 de julio de 1943, para normar la docencia en las universidades españolas, constataremos que “El rector debía ser miembro de la FET y de las JONS”[3] y a los profesores universitarios se les exigía para ejercer “una certificación de la Secretaría General del Movimiento [Falangista, único permitido]  que acreditase su adhesión a los principios del Estado”.[4] La universidad española debía inculcar una serie de valores que se pueden resumir en: exaltado patriotismo, obediencia a Franco y a las autoridades.

Es cierto que, como afirma el autor del citado artículo, en la Península, la intensa represión contra los docentes se realizó a través de dos mecanismos: “la liquidación física y la depuración”. En Cuba no se utiliza el primero de ellos, pero sí el segundo.

En Estados Unidos, durante los años cincuenta, numerosos profesores universitarios que simpatizaban con ideas comunistas o de izquierda fueron presionados. Ehsan Masood es un reportero que ha realizado una investigación acuciosa sobre las víctimas universitarias de Joseph McCarthy.

Por su parte, la historiadora Ellen Schrecker, experta en la era del macartismo, relata:

Un agente del FBI visitaba la oficina de un gobernador o del presidente de una universidad y les entregaba un pedazo de papel que siempre se especificaba en los registros del FBI y llevaba una marca de agua que decía «memo ciego no rastreable».

Simplemente contenía el nombre de alguien y todas las asociaciones incriminatorias que tenía esa persona, con la expectativa de que a esa persona no se le diera la titularidad de un cargo, no se le renovara su nombramiento y se facilitara silenciosamente su partida. No había un registro escrito de que el FBI había estado allí[5].

Demasiados subterfugios. En el MES las cosas se ventilan abiertamente: o se callan o se van, viceministra primera dixit.

III

Cuando ganando se pierde

Miguel de Unamuno, escritor y filósofo español, rector de la universidad de Salamanca, inicialmente había respaldado la sublevación franquista, pero ante sus crímenes se había decepcionado, participaba en un acto por la apertura del curso de dicha institución, el 12 de octubre de 1936. En su discurso expresó: “no puede convencer el odio que no deja lugar a la compasión, ese odio a la inteligencia, que es crítica y diferenciadora, inquisitiva (mas no de inquisición)”.

Ante los gritos de los falangistas, el general franquista Millán-Astray, que encabezaba el acto vociferó: ¡Mueran los intelectuales! ¡Viva la muerte! Unamuno continuó su discurso y pronunció la famosa frase que tiene tanta vigencia ahora en Cuba como entonces en España: “Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta en esta lucha, razón y derecho (…)”.

El Ayuntamiento lo depuso como concejal y argumentó en el acta de expulsión: “no asentó afirmaciones, sino propuso dudas corrosivas”.

Grave delito también para la viceministra primera del MES que deplora la “crítica ácida”.

Como bien afirma el doctor Julio Antonio Fernández Estrada: “En el Estado de Derecho que empezamos a experimentar, el pluralismo político debería ser un principio, pero eso no quedó dentro de la Constitución. Hay que asumirlo como una derrota de la democracia. Como mismo tanto se ganó en algunos derechos, también es justo que recordemos que se perdió o no ganó el derecho a pensar políticamente diferente al Estado y al Partido y no ser discriminados por esto”[6].

La viceministra primera del MES pretende que cumpliendo estas ordenanzas podamos “construir juntos una mejor sociedad”. La interrogante sería: ¿mejor respecto a qué?, pues si esa universidad que nos imponen —con profesores y estudiantes obedientes y acríticos—, hubiera educado a la Generación del Centenario, Batista habría fallecido de muerte natural rigiendo los destinos de Cuba.

[1] El término «totalitarismo» fue acuñado por Benito Mussolini, que propuso el eslogan: «todo en el estado, todo para el estado, nada fuera del estado, nada contra el estado».

[2] Graziella Pogolotti (compilación y prólogo): Polémicas Culturales de los 60, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2006, p. 155.

[3] Falange Española Tradicionalista y de las JONS [Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista].

[4] Eduardo Montagut: “La educación en el franquismo”, descargado de: nuevatribuna.es, O1/02/16.

[5] Redacción BBC NEWS Mundo: “Los inéditos testimonios de intelectuales que sufrieron el mayor caso de vigilancia masiva en la historia de EE.UU. del siglo XX”, consultado en www-bbc-com.cdn.ampproject.org.

[6] Julio A. Fernández Estrada: “¿Y mi Morena? Ideas sobre el pluralismo político en Cuba”, Tomado de eltoque.com, 19/08/19.

El modelo y las cosquillas

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A mi amiga, la periodista retirada Katia Valdés —propietaria de una de las mejores bibliotecas personales que conozco—, le debo haber visto el documental El martillo y las cosquillas, dedicado al análisis del chiste político en el socialismo.

A través de un recorrido que inicia en la Revolución de Octubre y se extiende por la conformación y derrumbe del campo socialista, el documental, del 2006 y dirigido por el canadiense Ben Lewis, demuestra la vitalidad que tuvo esta manifestación de la crítica a través del humor.

El chiste político tiene modalidades gráficas, literarias y orales. Puede ser llevado al teatro, la televisión, el cine y, en estos tiempos, también a las redes sociales. La prensa, por su parte, lo ha cobijado desde su surgimiento.

En Ciudad de México se encuentra el Museo de la Caricatura, localizado en el Centro Histórico. Los visitantes pueden conocer y disfrutar de la exposición permanente La caricatura en la historia, historia de la caricatura, que abarca la política en ese país desde 1826 hasta la actualidad.

Si nos ubicamos en la Cuba republicana, podremos citar a cultivadores de la esta manifestación artística tan relevantes como Abela, René de la Nuez o Mario Kuchilán Sol. Sobre este último, que laboraba en Prensa Libre y Bohemia, nos cuenta Ciro Bianchi en Letra con música de fondo, un conjunto de crónicas que edité el pasado año: “Desde el mismo día del golpe de Estado, al que se opuso con fuerza, Kuchilán fustigaba en la prensa a su protagonista. Batista, por su parte, lo tenía en la mira desde que lo dibujara vestido de rumbera, con el siguiente texto a pie de imagen: Amalia Batista, Amalia Mayombe, qué tiene esa negra que mata a los hombres”.

La respuesta del general a la broma no se hizo esperar. Fidel Castro denunció en La historia me absolverá: “El secuestro del periodista Mario Kuchilán, arrancado en plena noche de su hogar y torturado salvajemente hasta dejarlo casi desconocido”.

El loquito de René de la Nuez es descrito en otra crónica del mismo autor:

Es uno de los personajes más populares de la caricatura cubana. De ojos estrábicos y nariz de cucurucho, tocado invariablemente con un gorro de papel periódico, aunque no hablaba, transmitía con claridad luciferina lo que la dictadura de Fulgencio Batista pretendía ocultar mediante la represión y la censura. El Loquito hacía alusiones que el pueblo sabía interpretar.

Es evidente que el período del batistato, tan dado a la represión, hizo florecer este tipo de manifestación crítica. Bien decía nuestro Martí que el humorismo era el equivalente a un látigo con cascabeles en la punta.

En la actualidad, el presidente norteamericano Donald Trump ha sido blanco constante de chistes en la televisión, la prensa y las redes sociales. Los memes que se le han dedicado son joyas de ingenio crítico.

Los ejemplos anteriores, apenas un botón de muestra, indican que los chistes políticos no son ni por asomo exclusivos del sistema socialista. Aunque sí es cierto que en él lograron una gran expansión en número, temas y creatividad: tanto el chiste de autor, más elaborado intelectualmente; como el anónimo, que se transmitió de unas personas a otras de manera oral.

El documental comienza afirmando, de manera absoluta, que si en algo era muy superior el socialismo al capitalismo era en sus chistes políticos. Los había de diversas temáticas: chistes que se quejaban de las privaciones de la vida, el burocratismo, el voluntarismo, el culto a los dirigentes, la prensa, los ambiciosos planes y proyectos que la mayoría de las veces no eran cumplidos e, incluso, del sistema. Vean uno de ellos:

¿Puede construirse el socialismo en el desierto?

Sí, es posible, pero no aconsejable. Luego de un tiempo habrá escasez de arena.

Considero que esta era una forma de ridiculizar las limitaciones impuestas a la libertad de expresión, ya que los chistes contenían realidades que las autoridades no divulgaban públicamente; además de que denunciaban las carencias de la vida cotidiana y la falta de una crítica abierta por parte de los gobiernos y de la prensa partidista.

Funcionaban entonces como una especie de válvula para aliviar la presión social. Así lo reconoce, en entrevista para el documental, Wojciech Jaruzelski, presidente polaco en la década del ochenta: “Los chistes liberaban las tensiones entre el gobierno y el pueblo”. A eso se debió sin dudas su decisión de nombrar como vocero de comunicación del gobierno a un escritor satírico.

Uno de los entrevistados afirma: “Es la Ley de Fausto, mientras más duro el momento, más duros los chistes”. Otro, un rumano, explica que elaboró un manuscrito que contiene 950 chistes políticos de humor negro aparecidos en la década comprendida entre 1979 y 1989. Estructuró el material en doce categorías, para constatar que, de cada tres chistes, uno se refería a la calidad de la vida. El análisis estadístico le permitió concluir que, desde 1985 en adelante, los chistes que se enfocaban en la oposición al sistema aumentaron en un doscientos porciento.

Fueron entrevistados humoristas rusos, polacos, de Alemania Democrática, rumanos, checos y húngaros. Todos coinciden en que eran directamente proporcionales las etapas de agudización de las crisis económicas y la cosecha de chistes políticos.

Esta regularidad permite entender la explosión sin precedentes de chistes sobre el proyecto de criar avestruces en Cuba, que fue anunciado hace muy poco en medio de una terrible carencia de alimentos. Algunos lo entendieron como una falta de respeto a la figura política que lo expuso; sin embargo, era una crítica más profunda al sistema de economía socialista en la Isla; reacción potenciada dada la posibilidad de visibilizar y transmitir los chistes en tiempo record a través de las redes sociales e Internet, algo inédito en el campo socialista, que desapareciera antes del surgimiento de este medio de comunicación.

A partir de que Nikita Khrushchev denunciara los excesos del estalinismo en el XX Congreso del Partido Comunista de la URSS, se flexibilizó la posibilidad de hacer chistes críticos pues, primero, se dejó de encarcelar a las personas por hacerlos; segundo, en todo el bloque socialista se multiplicaron semanarios humorísticos que eran muy demandados.

Esas publicaciones se burlaban del imperialismo y también de problemas menores del socialismo: los vendedores de las tiendas, la burocracia menor, la lentitud en los trámites; entre otros asuntos que, al no dirigir las saetas hacia las causas de los problemas, sino a sus efectos externos, eran bien recepcionados por los decisores de los departamentos ideológicos de los Partidos Comunistas, que eran quienes monitoreaban tales cuestiones. En Cuba, el semanario Dedeté cumplió esa función por muchos años, pero el período especial restringió sus tiradas, que son casi intangibles hoy.

El socialismo se derrumbó a fines de los ochenta. En su caída arrastró a todos los países de Europa Oriental que habían asumido un modelo lleno de errores e insuficiencias. El tipo de chiste político era tan parecido en todos ellos pues similares eran sus desviaciones. Si hiciéramos un estudio en Cuba podríamos ver que algunos de estos chistes llegaron a nosotros.

El caricaturista Nuez explica al cronista Ciro Bianchi las razones por las que El loquito perdió su razón de ser: “La Revolución estaba en el poder y el personaje no tenía que decir en clave lo que podía gritar a voz en cuello, no debía burlar ya ninguna censura. Sus sueños se habían hecho realidad, y dejó de salir”. Se dedicó entonces a la causa del pueblo vietnamita y a la lucha de Chile contra el fascismo pinochetista.

Si bien la prensa en Cuba se ha mantenido distante de la caricatura y el chiste político, este ha reaparecido en la televisión, los teatros y en el ámbito digital, sobre todo en este último. Sigue siendo una válvula de alivio a la presión social que nuestro gobierno no debe ignorar y mucho menos, intentar prohibir. Mientras existan las carencias, los planes insensatos, el voluntarismo, las prohibiciones y la censura; con el humor político ocurrirá lo mismo que con la Ley del Valor: si lo sacan por la puerta entrará por la ventana.