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¿Quo vadis, Cuba? Fiesta y derroche en el Capitolio de La Habana

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Ilustración: Félix Azcuy

Una cena de lujo, reservada para los asistentes e «invitados especiales» al Capitolio de La Habana, ha desatado la polémica sobre la pertinencia o no de usar espacios públicos históricos para celebrar eventos comerciales que puedan ser contradictorios con la historia y el momento actual que vive Cuba. 

Empiezo por decir que estoy a favor de los negocios y los espacios para el networking. Son importantes y necesarios para el desarrollo económico del país. El Festival del Habano es, probablemente, el evento más exclusivo de los que se celebran a nivel comercial en Cuba, sobre todo por las características de sus participantes. A la cita vienen empresarios pudientes y artistas del más alto nivel del espectáculo a nivel mundial. Por allí han pasado personalidades de la talla de Robert Redford, De Niro, Naomi Campbell, por solo mencionar algunos nombres. Es un evento para personas que vienen a gastar grandes sumas de dinero teniendo en cuenta los estándares de un país como el nuestro. Creo que nadie puede negar la necesidad de acceder a divisas y financiamiento para reactivar la economía. En este mismo medio se ha publicado mucho sobre el tema. No obstante, me gustaría ofrecer algunas opiniones acerca de la fiesta de marras. 

La reproducción del poder conlleva ciertas liturgias que se deben cumplir para asegurar su efectivo funcionamiento. La Iglesia Católica, por ejemplo, entre otras muchas estrategias, lleva miles de años siendo influyente por tener muy claro esto. Los prelados sí han derrochado bastante a través de la historia de la Iglesia, pero en general se han cuidado de no hacerlo en público. Y los que lo han hecho, muchas veces lo han pagado caro. El mismo Papa Francisco ha reivindicado el papel de la Iglesia tratando de acercarla a los más desfavorecidos. En las antípodas, no es casual que Fidel Castro casi nunca abandonara su traje verde olivo y cuidara mucho su imagen de austeridad. Tenía sus gustos, a veces caros, era un jefe de Estado, pero se cuidó muchísimo de que no fuera a la vista de todos.   

La reproducción del poder conlleva ciertas liturgias que se deben cumplir para asegurar su efectivo funcionamiento.

Por eso me parece incongruente que haya un discurso en los medios de comunicación estatales, en los que los políticos piden sacrificio y resistencia y, al mismo tiempo, se ofrezca una fiesta de lujo de manera pública a empresarios en una edificación tan simbólica. Es importante decir que a escasos metros del Capitolio hay cubanos pobres que pasan muchísimo trabajo para comer todos los días. Habría que tener más tino y hacer estos eventos en lugares más privados en los que no sea tan obvio el contraste entre pobreza y ostentación, si es que se pretende ser coherente con el discurso oficial, ¿o no?

Es un problema de comunicación política. Otro más. No olvidemos que el Capitolio es la sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el órgano legislativo más importante del país, donde deberían estar representados los valores más altos de la nación. Si siempre hubo un circuito para este tipo de eventos, ¿por qué ahora escoger un espacio fuera de él? Y este es un caso que precisa una explicación transparente. ¿Para qué se utiliza ese dinero, qué se ha hecho con él? Hace tiempo que una buena parte de la población cubana no confía en la manera en que se conducen las finanzas públicas como para que nos quedemos solo con las fotos de la entrega de un cheque millonario por Marino Murillo, uno de los responsables del descalabro económico y político en el que estamos metidos.

Si siempre hubo un circuito para este tipo de eventos, ¿por qué ahora escoger un espacio fuera de él?

Desde el inicio debió haberse comunicado que el dinero recaudado era para la salud. Ese es un dato que la población no conoce. Ojalá sea así y no vaya para las arcas de otro hotel como la Torre de K o para algún negocio de familiares cercanos al poder. Hay que decir para qué en la salud. ¿Para los hospitales pediátricos, oncológicos, atención primaria? La confianza no se recupera con tardías declaraciones, sino con mecanismos claros de auditoría, rendición de cuentas y acceso a la información. Sin estos elementos, la transparencia es solo una narrativa, no un ejercicio de gobernanza responsable. Pero esto no elimina la incomodidad de haber escogido la sede del legislativo para una fiesta de lujo, sobre todo en medio de las condiciones actuales.

Debido a la polémica que se generó en redes, creo lógico el recelo que tengo con Marino Murillo y lo que parece ser un show de última hora, para tratar de arreglar el desatino que va en contra de cualquier sentido común de la política comprometida con los más humildes. Recordemos que en Cuba hay gente presa por salir a la calle con carteles y por hacer arte contestatario con la bandera cubana. Recordemos que mientras se hace ese evento, el resto del país está a oscuras y cocina con carbón —y esos son los que pueden.

Recordemos que mientras se hace ese evento, el resto del país está a oscuras y cocina con carbón —y esos son los que pueden.

Que quede claro que, en lo particular, no soy fan del Capitolio como símbolo. Todo hay que decirlo. Aunque con los años se ha convertido en una postal turística de La Habana, el Capitolio es una réplica del original en la capital de los Estados Unidos. Lo mandó a construir e inauguró Gerardo Machado, también en un momento de grave crisis económica y política hace casi 100 años. Lo veo como un emblema del panamericanismo y de aquella relación de Cuba subordinada a los intereses de los gobiernos yanquis. No es casual que muy pocos años después estallara una revolución. Más recientemente, a raíz de su remodelación, no simpaticé con la idea de la cúpula de oro por las mismas razones que escribo este texto.

Es verdad que es un lugar bellísimo, sobre todo su Salón de los Pasos Perdidos. Me emocioné cuando visité la tumba del mambí desconocido. No olvido que es el lugar donde se votó la Constitución de 1940, pero también fue el espacio oficial de la politiquería republicana anterior al triunfo de la Revolución de 1959. Entonces, ¿estaremos regresando a esos tiempos? ¿Qué significan estas fotos de «rumba, ron y relajo» frente a la estatua de La República?

Creo que nos vamos imaginando la respuesta.

Chelory

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Imagen: Brady Izquierdo

La semana pasada estuve trabajando en el festival humorístico Satiricón, en Holguín. Tuve la maravillosa ocasión de compartir espectáculo con La Leña del Humor, un grupo que tiene casi 40 años de fundado y por eso quiero hablar de Chelory, una figura como la que no ha habido dos en el humor cubano.

Mucha gente que ha soltado la gandinga con La Leña no sabe que Chelory se llama José Lorenzo Hernández, y que además de comediante escénico, es payaso de profesión, de los que se contratan para cumpleaños en Santa Clara y de los que si en el cumpleaños ocurre un cortocircuito y saltan chispas, cambia la nariz de payaso por el alicate y el teipe, porque también es electricista graduado.

A la segunda llave perdida que tuvo que pagar a los precios del centro del país, se hizo cerrajero empírico y nunca más una mano ajena le tocó una cerradura. Trabajó en un taller de bicicleta y en cuanto sintió que ya sabía lo suficiente, se armó la suya desde la base, enrayando las llantas y fabricando las cámaras.  Se internó en la campiña profunda por leche de vaca para revender, no sin muchas peripecias, y también fue un connotado revendedor de aguacates. Y esto que les cuento ocurrió hace décadas, para que se ubique aquel que piense que lo de revender lo inventaron las mipymes.

Todo no era revender: con una parte de la leche, Chelory confeccionaba, promocionaba y vendía las mejores cremitas de las que se ha tenido noticia en el centro del país. Cuando la escasez de leche hizo mella, se mantuvo en el giro de las cremitas, dando por su cuenta con la imbatible mezcla de zanahoria, naranja y azúcar, y ofreciendo un producto de calidad sin par. Chelory reconoce que es posible que otras mentes privilegiadas y necesitadas de efectivo hayan llegado por su cuenta a esta divina receta, y hayan expendido el producto a su vez, en otra época o región, y yo le creo, porque sé que Newton y Leibniz también descubrieron el cálculo diferencial cada uno por su cuenta, pero sobre todo, porque los tipos como el Chelo no dicen mentiras

Estudió reiki y masaje terapéutico, y durante un tiempo se dedicó a dar masajes como oficio. Asegura que tiene anécdotas muy interesantes de esa época, y asegura también que nunca ha tenido que disponer de los servicios de un diseñador gráfico, ni sus allegados tampoco, porque lo que ha hecho falta lo ha resuelto él metiendo el cuerpo, y en su opinión, muy dignamente.

Fotógrafo empírico, fue contratado para varias fiestas de 15, y para todavía más numerosos cumpleaños. Le dolía especialmente ser llamado para el mismo cumpleaños como payaso y como fotógrafo, porque reconoce que ni él era capaz de hacer las dos cosas a la vez a cabalidad, y las cosas se hacen bien o no se hacen. Soy de los pocos fotógrafos, me dice, que revelaban a color en su casa. En blanco y negro cualquiera, prosigue, pero puedes preguntar en Santa Clara, que te van a decir que Chelory era el único particular que lo hacía.

¿Cúal era el secreto de la exclusividad, Chelo? «Yo decidí hacer mis fotos a color yo mismo, para no depender del estudio de nadie. Me iba para los estudios del Estado y pedía el líquido que iban a botar; me lo llevaba y lo colaba. Y hacía mis fotos».

Se sonríe un poco cuando le pregunto si con ese líquido recuperado no se le colaban caras de fotos anteriores en las tomas familiares de él.

La humanidad implacable no se detiene, es un tren supersónico. Pero no hay tren que se le vaya a Chelory, que actualmente hace trading de criptomonedas, al punto que si le miras el teléfono, antes que el Facebook te vas a encontrar curvas verdes y rojas que te dicen, o le dicen a Chelory, si el bitcoin baja o sube. «Aunque lo que tengo invertido es una tierrita de nada, esto es más un hobby que una pincha», confiesa.

Chelory es de esos tipos únicos que tropiezan con la única raíz, que se caen en el único hueco, que confunden la sal con el azúcar al ponerle al café, y que si se sientan en un pajar se pinchan con la aguja. Cada vez que se hace un evento o se reúnen cuatro humoristas, hay un pedazo de la noche para cuentos de Chelory. Si usted conoce la obra de La Leña, déjeme decirle que el Chelory que usted ve en escena no es ningún personaje, es el Chelo de verdad. Maikel Cerralvo, el director y escritor de la mayoría de los sketchs, me confiesa que entre los mayores aciertos de su vida está el percatarse de que si incluías al Chelory de todos los días en los sketchs, sin cambiarle ni un pelo, la obra estaba condenada al éxito.

Tuve dos espectáculos con La Leña, y varios días de convivencia. Me llevé a Chelory aparte, decidido a escuchar los cuentos de su boca, para desentrañar cuánto de fantasía y exageración le había puesto la gente bien dotada que me los contó a mí. Poco, familia, poco. Los cuentos de Chelory ya son tan buenos que si tratas de mejorarlos, los jodes. Quiero dejarle alguno contado por él. Aproveche, que esto es faisán de la India. Cuenta Chelory:

«Una vez estaba trabajando en un pueblo y me voy para la terminal tempranito y marco en la cola para Santa Clara. Yo no sabía que la gente sale curdísima de los cabarets y allí había un tipo famosísimo por lo peligroso, que se llamaba Linares. Todo el mundo lo conocía, menos yo. Linares era un negro grandísimo que andaba con El Mosca, uno chiquitico que tenía los párpados caídos [de forma] tal que parecía que funcionaba con bajo voltaje. Llegan a la terminal y parece que querían ir para Santa Clara y empujan a alguna gente en la cola, guapeando. La gente murmura molesta y Linares procede a gritar, y cito textualmente: “Me cago en la madre de todo el que está esperando la guagua para Santa Clara”

»Yo no lo conocía, ni él me estaba mirando a mí directamente, pero pensé que a lo mejor podía, con mi habilidad natural, quitarle tensión a la situación, dándole el toque humorístico, así que cuando se cagó en la madre de todo el que estaba esperando transporte para Santa Clara, le digo: “¿Para cuál guagua? Porque hay una que sale a las 9 y otra que sale a las 11. El tipo no entendió el chiste a esa hora. ¿Quién lo hubiera imaginado?”

»Todo se precipitó. En su borrachera fue a darme una galleta y yo, que en esa época practicaba taekwondo, le soné una patada y le saqué el aire. Se levantó, sacó un cuchillo y yo, que traía una mochila tremenda, fui a defenderme, tropecé y me caí. Mira, estas son las cicatrices, me cortó la frente y en la segunda vuelta llegó al cuello. Yo empecé a aguantarme la cara para parar la sangre y la gente de pronto empezó a irse; parece que la idea de esperar la guagua ya no era tan buena.

»¡Alguien que me lleve al hospital, que me desangro!, grité, pero la gente daba marcha atrás. El paso al frente lo dio Linares, el agresor: “Vamos, coño, yo te llevo, que esa cortá está feísima. Tranquilo, que todo va a estar bien. Atiende, cuando lleguemos al hospital, decimos que yo soy tu hermano y que te encontré así”.   

»Otra vez, salí de un cumpleaños apurado, ni quitarme la ropa de payaso ni el maquillaje, pude, solo atiné a agarrar la bicicleta para llegar a tiempo a otro trabajo. Me crucé con una procesión para un entierro, y sin darme cuenta que seguía vestido de payaso, fui luchando con la multitud. Al otro día en Santa Clara solo se hablaba del payaso que amenizó el entierro».

Y la última: «resolví un viaje a La Habana para cuadrar unos papeles, y saliendo del Centro Promotor del Humor, me resolvieron pasaje en otra guagua que salía de inmediato para Santa Clara. Medio dormido, llegué al andén, y allí mismo un chofer me pidió el ticket y me subí a la guagua. Muerto de sueño, le pasé un mensaje a mi esposa de que le tenía una sorpresa, y en el ambiente rico del aire acondicionado, quedé roto de sueño. Desperté a las horas, ya cerca de Pinar del Río, en dirección contraria. La culpa fue también del chofer, que me enredó. Le volví a escribir a mi esposa: ¿Te acuerdas de la sorpresa? Bueno, estoy en Pinar del Río».

Chelory da para un libro. Lo juro. Fueron varios días de cuentos y vivencias. En medio de la conversación me llega por Whatsapp un video en el que mi niño me dice que tiene «tristeza de mi». Se lo muestro a Chelory, que es un padrazo, y contraataca con un video de su hijo donde le dice muy triste que desde que él se fue de gira «estamos sin papá». Respiramos hondo y seguimos.

Ojalá este texto sirva para que cuando esté anunciada La Leña, corran a sacar entrada para ver a unos tremendos profesionales, y a Chelory, el tipo que mantiene la sonrisa más sincera y más espectacular del humor cubano.

¿Qué lecciones nos deja la muerte de un adolescente durante las inundaciones?

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La noticia es que un adolescente de 13 años de edad murió de forma trágica tras caer por una alcantarilla durante fuertes inundaciones que afectaron zonas bajas de la ciudad de La Habana.

El menor transitaba por una zona a unos 3 kilómetros de su lugar de residencia, según testimonios de vecinos, regresando de la escuela, y el momento en el que cruzaba una zona con el agua a la cintura desapareció ante la vista de varias personas. El accidente fue grabado por un celular, un video que se ha vuelto viral en las redes sociales en Cuba.

Jonathan era residente en Luyanó, y el accidente ocurrió en la intersección de Vía Blanca y Villanueva, en La Habana Vieja.

Según reportes del periodista de la televisión cubana Lázaro Manuel Alonso, el Cuerpo de Bomberos de Cuba, Rescate y Salvamento, la Policía, Recursos Hidráulicos y las autoridades locales se concentraron en la zona para la búsqueda del cuerpo, y fue encontrado varias horas después en el desemboque de la bahía donde van a dar las aguas que drenan de las alcantarillas de la capital cubana.

El operativo de búsqueda fue seguido con gran atención por la población cubana, en un evento trágico consecuencia de los efectos de un frente frío y por reiteradas alertas del Instituto de Meteorología se conocía que ocurrirían las inundaciones en zonas bajas y de mal drenaje.

No pocos usuarios en redes sociales criticaron la nota del Ministerio de lnterior, donde la autoridad señalaba que «sin acompañamiento de algún mayor y contrario a los avisos emitidos durante la jornada y en días previos por la Defensa Civil y el Instituto de Meteorología, no se percató de la presencia de una alcantarilla, que con la fuerza del agua lo succionó».

En esta ocasión, la alerta del Instituto de Meteorología ocurrió días antes del evento, y se distribuyó por diferentes medios de comunicación, incluyendo WhatsApp pero ni las clases ni los trabajos fueron suspendidos, por lo cual, la vida en la ciudad transcurrió normalmente hasta la llegada del temporal. La nota del Ministerio del Interior no responsabilizó a ninguna autoridad por la falta de prevención que implica una alcantarilla abierta.

Esta noticia significa que las malas condiciones de los alcantarillados, así como el deterioro de los drenajes de la ciudad y la acumulación de basura en estos canales que deben permitir la circulación del agua han tenido parte de la responsabilidad en estas inundaciones, que en otros casos afecta viviendas, propiedades personales, es un riesgo y trae cortes del tránsito y de electricidad. En esta ocasión condujo a este fatal accidente que ha conmocionado a la población cubana, sobre todo por la viralidad de un video en el que mientras todo esto sucedía la gente grababa o conversaba a las márgenes de la inundación, pero nadie acudió a ayudar.

Nuestra opinión es que este tipo de accidentes, aunque pueden suceder en cualquier lugar, la diferencia radica en cuáles son las medidas que toman las autoridades locales para solucionarlas, sobre todo teniendo en cuenta que se han normalizado las imágenes de personas caminando con el agua muy alta en medio de inundaciones, frente a eventos climatológicos, sin que se tomen medidas preventivas y/o posterior a dichos eventos, que resuelvan o al menos mitiguen el problema.

Por años, el trabajo de prevención de estas inundaciones se ha deteriorado esencialmente por la falta de recursos como camiones, y combustible, y los gobiernos locales hacen una labor deficiente o tardía en estos casos. Y si bien en algunos municipios de la capital funciona mejor que en otros, no se garantiza la destupición de alcantarillas y la basura es abundante, lo cual ya en este momento es una crisis que está viviendo la capital cubana de inéditas proporciones.

Los llamados servicios comunales que trabajan con lentitud y encargados de mantener determinadas condiciones para las vías públicas tienen una crisis vieja y no se conoce ninguna estrategia pública que, al menos en La Habana, la más densamente poblada ciudad del país, enfrente la creciente acumulación de basura, o la disfuncionalidad de las alcantarillas.

Tampoco hay transparencia sobre cómo los gobiernos locales están trabajando en la limpieza e higienización, y estos accidentes no despiertan un debate público que ponga en entredicho a los responsables de que las alcantarillas funcionen, o de que en casos de inundación nadie transite por las áreas de mayor peligrosidad.

Como es habitual, el tratamiento comunicativo, si bien esta vez fue más ágil, puso en las primeras notas informativas la mayor responsabilidad sobre los padres, obviando la responsabilidad que toca a autoridades en un día en que no se cerraron las escuelas a pesar de que hubo alertas sobre el empeoramiento de las condiciones del tiempo, y según reportes, el niño estaba de regreso de la escuela.

La situación desigual de cada municipio requiere que ante un posible desastre o un evento climatológico de consecuencias significativas, cada administración local tome medidas para minimizar los daños y accidentes que puedan ocurrir. Suspender clases y trabajos, y emitir alertas particulares, también debería ser una prerrogativa de las administraciones locales, teniendo en cuenta las particularidades de cada territorio y que no todos corren los mismos riesgos ante un desastre natural. En aquellas zonas proclives a inundaciones se deben reforzar las medidas preventivas.

Ante accidentes como estos, más allá del duelo inevitable, la sociedad toda, y los factores que influyen en el enfrentamiento a estos eventos, deben revisar sus procedimientos y ubicar la responsabilidad allí donde esté, con el afán de diseñar mecanismos y procedimientos que mitiguen los riesgos de que niños como Jonathan mueran por una inundación avisada.

EBIORO UAB: oportunidades, riesgos y desafíos de las criptomonedas en Cuba

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Criptomonedas en Cuba
Imagen generada con inteligencia artifical

La noticia es que el Banco Central de Cuba (BCC) ha concedido una licencia a la empresa lituana EBIORO UAB para operar como proveedor de servicios de activos virtuales en el país. La Resolución 8/2025, publicada en la Gaceta Oficial de la República de Cuba, establece que la compañía podrá realizar operaciones de cobro, pago y cambio de activos virtuales y monedas de curso legal, además de ofrecer servicios de custodia y administración de estos activos a través de plataformas digitales.

Como requisito, la empresa deberá informar a sus clientes sobre los riesgos asociados a estos activos, entre ellos su volatilidad, la imposibilidad de revertir transacciones y la ausencia de respaldo por parte del BCC. Además, deberá inscribirse en el Registro de Sujetos Obligados a la estrategia nacional contra el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo.

EBIORO UAB es una pasarela de pago que promete facilitar transacciones en divisas y la compra de criptomonedas. Sin embargo, su actividad pública ha sido limitada: sus redes sociales no se actualizan desde 2023, y desde Cuba los usuarios reportaron problemas al intentar registrarse en la aplicación que permite hacer efectiva estas operaciones.

Según datos de la plataforma Okredo, el director es el cubano Yulexi Matienzo Carcasés. En la información pública en su perfil de Facebook se dice que es un ingeniero graduado del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (CUJAE) en La Habana y que continuó sus estudios en la Delft University of Technology con un Máster en Ciencias en Ingeniería de Sistemas, Análisis de Políticas y Gestión.

En 2019 el emprendedor había anunciado la creación de Ebioro, un proyecto supuestamente nacido de su «total frustración con el sistema bancario internacional» al enviar dinero a su familia en Cuba. Según explicó, la plataforma, basada en tecnología blockchain —un sistema de registro distribuido que permite almacenar datos en bloques enlazados de forma cronológica—, busca «ofrecerle a toda la comunidad cubana en el exterior una plataforma global y unificada para TODO tipo de pagos a Cuba». Prometía solucionar problemas comunes en el envío de remesas, recargas y pagos en la Isla, permitiendo a los cubanos en el exterior «comprar criptomonedas directamente con su tarjeta de crédito en más de 35 países», transferir fondos en «aproximadamente 3 SEGUNDOS» y hacer recargas de Cubacel con saldo en criptoactivos. Sin embargo, reconocía que «el uso de criptomonedas para pagos directos a Cuba es algo que aún tiene que madurar» y planteaba un despliegue en fases para educar a la comunidad y mejorar el producto con su retroalimentación.

Esto significa que el gobierno cubano sigue avanzando en la regulación y adopción de criptomonedas, un fenómeno creciente en la región, aunque sus principales abanderados han sido administraciones de derechas.

Aunque el BCC actúa como mediador de estos servicios, la autorización de una empresa extranjera para operar con activos virtuales marca un paso importante en la apertura del sistema financiero digital en la Isla.

Las criptomonedas son representaciones digitales de valor que pueden usarse para intercambios y pagos sin necesidad de intermediarios bancarios. Su principal atractivo radica en la descentralización y la rapidez de las transacciones, aunque también presentan riesgos significativos, como la volatilidad extrema y la posibilidad de fraude.

El marco regulador cubano sobre estos activos se estableció en 2021 con la Resolución 215 del BCC, que determinó las condiciones para el uso de criptomonedas y el otorgamiento de licencias a proveedores de estos servicios. El instrumento jurídico define los activos virtuales como representaciones digitales de valor que pueden ser comercializadas o transferidas digitalmente y utilizadas para pagos o inversiones. Además, establece que las instituciones financieras y demás personas jurídicas solo pueden utilizar activos virtuales entre ellas y con personas naturales para operaciones monetario-mercantiles, de canje y recanje, y para pagar servicios o deudas, siempre que cuenten con la autorización previa del BCC. Se enfatiza que las personas naturales que realicen transacciones con activos virtuales asumen los riesgos y responsabilidades civiles y penales derivadas de dichas operaciones, especialmente si se realizan al margen del sistema bancario y financiero establecido.

Posteriormente, en 2022, la Resolución 89 del BCC complementó y amplió lo dispuesto en la Resolución 215, detallando los requisitos específicos para la autorización, funcionamiento, regulación, supervisión y cancelación de licencias para proveedores de servicios de activos virtuales que operen en y desde el territorio nacional.

Entre los principales requisitos para obtener una licencia del BCC se incluyen presentar el objeto social y los estatutos de la entidad, incluyendo una descripción detallada del modelo de negocio y los activos virtuales a utilizar; describir la infraestructura disponible y los controles internos implementados, incluyendo sistemas operativos, contables, de seguridad cibernética, protección al cliente y procedimientos para la debida diligencia y gestión de riesgos; demostrar la disponibilidad de capital inicial suficiente para el desarrollo de las actividades autorizadas; establecer políticas claras para informar a los clientes sobre los riesgos asociados al uso de activos virtuales; e implementar procedimientos robustos para prevenir y enfrentar el lavado de activos, el financiamiento al terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva, cumpliendo con las normativas nacionales e internacionales

En el discurso oficial cubano, el tema ha ido cobrando relevancia. El 31 de enero de 2025, el programa Mesa Redonda dedicó un espacio a analizar el fenómeno de las criptomonedas y su influencia en la economía cubana. En este se destacó el potencial de las criptomonedas para facilitar transacciones internacionales y atraer inversiones, especialmente en un contexto de restricciones financieras, no obstante, también se enfatizó en los riesgos asociados, como la volatilidad de los mercados, la posibilidad de actividades ilícitas y la necesidad de establecer marcos regulatorios sólidos para proteger a los usuarios y garantizar la estabilidad financiera del país.

Nuestra opinión es que la autorización del Banco Central de Cuba a EBIORO UAB es un paso hacia la modernización del sistema financiero del país, aunque no exento de riesgos. El uso de criptomonedas ha ganado relevancia global, con países como El Salvador abogando por ellas y políticos influyentes en Estados Unidos planteando propuestas en su favor. Sin embargo, su adopción sigue generando dudas por la volatilidad del mercado, la falta de regulación internacional clara y la posibilidad de fraudes o usos indebidos, como el recientemente cometido en Argentina por la empresa Kelsier Ventures con su criptomoneda $LIBRA, que contó con el apoyo del presidente Javier Milei.

Para Cuba el uso de criptomonedas pudiera ser una oportunidad importante para evadir las medidas unilaterales coercitivas de Estados Unidos, muchas de ellas encaminadas a torpedear y perseguir las transacciones económicas con bancos cubanos, lo cual, además de disuadir a varios inversores, encarece enormemente transacciones tan sencillas como pagos y cobros de productos y servicios.

Si esta iniciativa facilita pequeñas transacciones y mejora el acceso a servicios financieros para los cubanos, representa una buena noticia. No obstante, en un país con poca experiencia en estos temas y con un sistema bancario debilitado, es clave actuar con prudencia. La transparencia y la educación financiera serán esenciales para evitar que esta alternativa se convierta en otro canal de incertidumbre o de prácticas dudosas.

Si la licencia a EBIORO UAB permite acceso real a dólares, facilita remesas y ofrece una solución segura para las finanzas personales, es una oportunidad bienvenida. No obstante, debe ir acompañada de una debida transparencia y fiscalización pública de por qué se eligió a esta empresa y quiénes están detrás de ella, algo que hasta ahora no ha quedado claro.

Cuba necesita modernización financiera, pero con reglas claras y mecanismos de protección para evitar que lo que pudiera ser una novedosa opción, se convierta en otro factor de inestabilidad económica.

Consumo de drogas en Cuba: ¿cómo responden las autoridades?

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drogas en cuba
Imagen de referencia / Fuente: Cubanet y redes sociales

La noticia es que el gobierno cubano ha anunciado la creación de un Observatorio Nacional de Drogas (OND) que debe estar funcionando en julio de este año bajo la subordinación del Ministerio de Justicia.

El anuncio se produce en un contexto de creciente crítica por el consumo de drogas, y la visibilidad en redes sociales de personas sufriendo ataques, espasmos o mostrando comportamientos resultantes del consumo de estupefacientes ilícitos. Si bien no hay disponibles cifras actualizadas de los niveles de consumo, la aparición con mayor frecuencia en los espacios públicos de personas bajo los efectos de narcóticos podría indicar que hay un aumento de disponibilidad, en un país que se preciaba de tener controlada esta problemática social.

Según el anuncio publicado por los medios estatales cubanos, el nuevo Observatorio está diseñado para mantener una vigilancia activa sobre nuevas sustancias psicoactivas y el fenómeno de las drogas emergentes. La idea es que el equipo del Observatorio, con un personal reducido, proporcione datos y evidencias que faciliten la formulación de políticas efectivas en la reducción de la demanda y el control de la oferta de drogas.

Esta noticia está acompañada de varios reportes sobre redadas en diferentes lugares del país en las que se detuvieron a personas que estaban vendiendo drogas, así como la incautación de varias dosis.

El compuesto químico que parece estar más difundido es el llamado «Químico» que pertenece a los llamados cannabinoides sintéticos, diseñadas para imitar los efectos de la marihuana. Sin embargo, de acuerdo a expertos, es una droga distinta, que contiene sustancias químicas muy peligrosas, y que pueden ser hasta cien veces más potentes que la marihuana, lo cual la hace también más adictiva. Su bajo precio en el mercado —alrededor de 200 pesos la dosis, lo mismo que cuesta una cerveza— lo ha masificado principalmente entre segmentos poblacionales en situación de pobreza y marginación.

Esta noticia significa que las autoridades han tomado acciones concretas, incluyendo un aumento de la visibilidad pública de esas acciones tras meses de un visible aumento del consumo, a partir de las escenas callejeras frecuentes, que muchas veces terminaban viralizadas en redes sociales.

El incremento del consumo parece estar dado por el empobrecimiento de las condiciones de vida, por la disponibilidad de la droga y su bajo precio, así como la laxitud de las autoridades para identificar las cadenas de tráfico y venta, una imagen que ahora el gobierno cubano pretende contrarrestar.

Según Cubadebate, en el año 2024 más de 1000 personas fueron sancionadas en Cuba por su vínculo con la venta de estas sustancias ilícitas.

Esta misma semana fue noticia que como resultado del trabajo de enfrentamiento a la venta de drogas, en Las Tunas se realizó un operativo en el que a siete personas se le incautaron marihuana, cocaína, y papel químico, y los imputados se encuentran detenidos en la Unidad Provincial de Investigación Criminal, donde se procesan por el delito de tráfico de drogas.

Según reportes de prensa de sesiones del Grupo de trabajo para la prevención, enfrentamiento al delito, la corrupción, las ilegalidades y las indisciplinas sociales, que lidera el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, se enfrentará el fenómeno «a sangre y fuego», citando al expresidente cubano Raúl Castro.

Marrero insistió en que la familia es un eslabón decisivo en la batalla contra las adicciones y este es un tema de seguridad nacional.

La cobertura en torno al tema parece indicar que el gobierno intenta aplicar una visión integral del problema y no solo represivo. Según el reporte de Cubadebate, recientemente en el municipio capitalino de Marianao, se visitaron varias secundarias básicas, preuniversitarios y universidades, para educar a los estudiantes en el tema, y para ello asistieron a los recintos educacionales funcionarios del órgano antidrogas del Ministerio del Interior, así como de la Fiscalía.

La cuestión educativa parece ser una de las debilidades. Así lo confirmó una especialista entrevistada en Cubadebate por la reportera especializada en temas de salud Lisandra Fariñas: «En mis primeros contactos como terapeuta de jóvenes que reconocen tener consumo desenfrenado de “El Químico” y que se encuentran ya en la triste condición de esclavizados por las drogas, la pregunta “qué es ‘El Químico’” la reitero y la respuesta siempre es “no sé”», respondió la doctora Elizabeth Céspedes Lantigua, del Centro de Deshabituación de Adolescentes del Ministerio de Salud Pública.

Desde agosto del año pasado, el Ministerio del Interior ha estado alertando en la televisión cubana sobre la situación del consumo de drogas pero a nivel mundial, mencionando marginalmente a Cuba. Sin embargo, sí mencionó que en el 2024 aumentó la incautación de cocaína, cuando la de mayor circulación era la marihuana, y agregó que los recalos en las costas cubanas continúan reportándose como intentos de introducir estas sustancias al mercado interno.

La información fue ofrecida por el encargado de estos temas en el Ministerio del Interior, el jefe de la Dirección Antidrogas, coronel Juan Carlos Poey, quien explicó que la proliferación de cannabinoides sintéticas, y su método de distribución donde la droga se pega a pliegues de papel, la hace aún más adictiva.

El coronel confirmó que la facilidad de acceso y el bajo costo de estas presentaciones, más la ignorancia sobre lo peligrosas que son, han generado un aumento de consumo entre los jóvenes e insistió sobre la necesidad de una respuesta integral en educación y prevención.

Nuestra opinión es que varias condiciones de la sociedad cubana contribuyen a este peligroso y letal incremento del consumo de drogas. En primer lugar, el empobrecimiento de la calidad de vida, la precarización laboral, la falta de opciones de realización personal, consecuencia de la severa crisis económica y social; el deterioro del sistema de educación, y la falta de información sobre estos temas, así como la incapacidad de las autoridades para responder con soluciones que pueden ser costosas, como la expansión de las capacidades en centros de deshabituación, como se les conoce en Cuba a los centros de rehabilitación para pacientes de adicciones.

Celebramos la creación de un observatorio que, desde la práctica científica interdisciplinar, retroalimente las políticas públicas encaminadas a gestionar este grave problema. También señalamos que estrategias de este tipo son efectivas en tanto se sostengan en el tiempo, y mientras las autoridades directamente vinculadas al fenómeno sean capaces de integrar estos resultados en su toma de decisiones. Igualmente opinamos que, por ser un problema tan serio y que ataña a toda la población, el referido observatorio debería publicar informes que permitan a los medios y la sociedad civil conocer sobre el estado de la situación, y además, fiscalizar el trabajo de los organismos encargados de erradicarla. 

Misiones médicas cubanas: donde DOGE no llega

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misiones médicas cubanas
Imagen de referencia / Foto: ACN

La noticia es que el gobierno de Estados Unidos ha establecido limitaciones de visado para funcionarios cubanos y extranjeros vinculados a la contratación de personal médico cubano en misiones en el exterior, según informó el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio.

En una declaración, el jefe de la diplomacia estadounidense informó que se expanden las restricciones a las familias de esos funcionarios cubanos y extranjeros, que son, supuestamente, responsables por el programa que él describe como «trabajo forzado».

Esta decisión es la última en una serie para fortalecer el régimen de presiones sobre Cuba desde que Trump asumió hace un mes y una semana. La declaración intenta intimidar también a funcionarios extranjeros y sus familias para disuadirlos de contratar los servicios médicos cubanos.

Según Marco Rubio, se debe a que «Cuba continúa aprovechándose del trabajo forzado de sus trabajadores y las prácticas laborales abusivas y coercitivas del régimen están bien documentadas». En su declaración agrega una nueva preocupación: que el número de médicos que está enviando el gobierno a trabajar en el exterior en las misiones médicas priva a los cubanos de esos servicios, una afirmación que obvia deliberadamente las medidas sancionatorias que impiden que medicinas o equipos médicos sean exportados desde Estados Unidos a Cuba, u otras que afectan la vida de los cubanos.

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, dijo en X que la suspensión de visados asociados a acuerdos de cooperación médica internacional de Cuba «representa la séptima medida de agresión injustificada contra nuestra población en un mes», y que Rubio coloca su agenda personal por delante de los intereses de Estados Unidos.

«Cuba seguirá llevando su solidaridad a todos los pueblos del mundo, en particular a nuestros hermanos», añadió el canciller en otro texto en X en el que compartía una publicación del Embajador chino en La Habana, Hua Xin.

El enviado de Beijing agradeció a Cuba su apoyo con misiones médicas en un mensaje publicado en chino y en español: «No olvidaremos que la brigada médica cubana echó la mano de ayuda al pueblo chino tras el terremoto de 2008 en Sichuan».

«Intentan cortar todo tipo de ingresos a la economía cubana en cualquier lugar del mundo, y puede continuar en las próximas semanas porque el propósito es hacer que la economía cubana colapse», afirmó Carlos Fernández de Cossío, viceministro del Minrex, en un webinar organizado por el Centro de Inversión Sostenible de Columbia y la Internacional Progresista.

De acuerdo a cifras oficiales citadas por medios de prensa, Cuba envió 22,632 profesionales médicos a 57 países en 2023, y las cifras de ingresos ascienden a 6.3 mil millones de dólares en 2018, y 3.9 mil millones de dólares en 2020, parte de esto recibido en forma de combustible de Venezuela.

El Convenio sobre el trabajo forzoso de las Naciones Unidas define el trabajo forzoso como «todo trabajo o servicio exigido a un individuo bajo la amenaza de una pena cualquiera y para el cual dicho individuo no se ofrece voluntariamente». El Convenio establece excepciones a esta definición, entre ellas se incluyen el servicio militar obligatorio, las obligaciones cívicas normales de los ciudadanos, el trabajo penitenciario realizado bajo supervisión pública y sin ser cedido a entidades privadas, servicios exigidos en situaciones de emergencia que amenazan a la comunidad, y pequeños trabajos comunales en beneficio directo de la comunidad y de naturaleza voluntaria.

Las misiones médicas cubanas han recibido críticas del personal de salud, y también ha sido un tema instrumentalizado en la polarización política de Miami que invita a leer toda acción del gobierno cubano como negativa o intrínsecamente corrupta. Sin embargo, hasta el momento no ha podido probarse un solo caso en el que un galeno haya sido obligado o coaccionado a aceptar una misión.

El personal de salud cubano ha reportado limitaciones de movimiento, la imposibilidad de viajar con su familia a pesar de que las misiones a veces se extienden por años, también ha habido denuncias de malas condiciones de vida en algunos casos, y de toques de queda que les impiden salir o relacionarse con los locales más allá de los pacientes o colegas inmediatos. Otro de los señalamientos más recurrentes está relacionado a las altas comisiones sobre el salario pagado a los profesionales de la salud, y la regulación que les impide visitar la Isla durante ocho años si deciden quedarse en territorio extranjero.

Si bien el gobierno cubano no ha reconocido estas problemáticas, muchas de ellas no pueden ser generalizadas a todos los casos y dependen del funcionario que esté a cargo de la misión. Por otro lado, esos contratos han sido una oportunidad para no pocas familias para salir de la pobreza, debido a que el salario de un médico en Cuba —a pesar de ser ligeramente más alto que el de otros profesionales del sector presupuestado—no supera los 20 dólares al mes. Estas misiones han permitido que cientos de médicos puedan comprar casas, o ser auxiliados con viviendas subsidiadas, así como importar automóviles y otros beneficios que de otra manera no hubiesen podido conseguir.

Esta noticia confirma que el camino a seguir por la Casa Blanca será el de una política de máxima presión, y que para ello no necesitarán mayores argumentos que los ya conocidos pilares de la propaganda contra el gobierno cubano.

Marco Rubio, quien ha hecho carrera con el apoyo de las figuras más extremistas del llamado exilio, no renunciará a los intereses de sus votantes y donantes. Y la prueba de ello es que ha encontrado el tiempo para enfocarse en el programa médico cubano para el exterior, en medio de una crisis política y de relaciones internacionales que hoy vive su país por decisiones sumamente controversiales de la administración Trump, como terminar una guerra en Ucrania sin la voz de Ucrania, o llamar a la expulsión de palestinos de Gaza.

No es la primera vez que Washington ha intentado limitar los programas de médicos cubanos. Durante los años del expresidente republicano George W. Bush, se instauró un programa que promovía que los médicos dejaran las misiones en el exterior bajo la promesa de regular su situación migratoria con facilidad en Estados Unidos, a lo que el gobierno cubano respondió penalizando a los médicos con una prohibición de entrar al país durante ocho años, a quienes después de abandonar una misión médica en el exterior, emigraran a Estados Unidos o a otro país.

Para Marco Rubio también esto es ya Bohemia vieja. En 2020, el ahora jefe del departamento de Estado, presentó junto al exsenador y recientemente condenado por corrupción y otros delitos, Bob Menéndez, una propuesta de ley para «combatir el tráfico de médicos cubanos», pero el proyecto no pasó del Comité de Asuntos Jurídicos. Proponía también el establecimiento de un programa de parole para médicos cubanos, que el expresidente Barack Obama había detenido.

Sobre el argumento de que dichas misiones descapitalizan los servicios médicos en Cuba, si bien puede tener parte de razón, merece recordarse el efecto que han tenido las sanciones para derrocar al gobierno cubano en la salud de los cubanos. De acuerdo a un artículo científico publicado por la revista británica de medicina The Lancet, a finales de los 90 la imposibilidad de comprar alimentos, suplementos agrícolas para la producción de alimentos, y medicinas debido a las sanciones, pero específicamente a la aplicación de la Ley de la Democracia Cubana (CDA, aprobada en 1992), contribuyó «a la peor epidemia de enfermedades neurológicas del siglo».

El resumen del texto explica que «la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos ha informado al gobierno de Estados Unidos que esas actividades violan el derecho internacional y ha pedido que Estados Unidos tome medidas inmediatas para eliminar los alimentos y medicinas del embargo».

Las misiones médicas cubanas han sido una efectiva estrategia de poder suave del gobierno cubano, pero también un ejercicio de solidaridad sin precedentes en el sur global. Han llegado a algunos de los lugares más remotos del mundo, esos a los que el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) norteamericano les ha dado la espalda, y han ayudado a las poblaciones en condiciones de normalidad y de desastres naturales, que ha incluido situaciones como un terrible terremoto en Pakistán, el cólera en Haití, el Ébola en África, o dando cobertura a quienes viven en cerros brasileños, venezolanos, mexicanos, donde los profesionales locales rehúyen ir. Los médicos cubanos son vistos a nivel internacional como una certeza de calidad en la atención, la habilidad clínica para trabajar en condiciones de guerra, o extrema pobreza, y así como el trato humano a los pacientes.

Sin embargo, las críticas sobre las condiciones de vida de ese personal, así como su tratamiento salarial nunca ha sido explicado con transparencia por el gobierno cubano, que siempre ha desestimado las críticas en vez de abordarlas y debatirlas públicamente. Tampoco ha existido una transparencia sobre cómo los fondos obtenidos bajo estas misiones se emplean en sostener el sistema de salud, que hoy vive una de sus peores crisis luego de 1959.

Nuestra opinión es que esta medida certifica el extremo al que la administración estadounidense está dispuesta a llegar para demostrar aquella creatividad que anunciaba en los primeros días de la administración el encargado de Trump para América Latina, Mauricio Claver-Carone. Sancionar a funcionarios cubanos era una práctica habitual, pero extender la sanción a los de otros países es un paso más en la cada vez menos solapada estrategia de intervención en los asuntos internos de Estados soberanos que sigue la Casa Blanca.

Se trata de un gobierno que disminuye su tamaño por día, que ha desaparecido a la agencia de ayuda exterior más importante que tiene, y que despide a trabajadores públicos en grandes números con la excusa de la optimización de los recursos, pero que, contradictoriamente, emplea personal y recursos en monitorear cada país con el que Cuba tiene vínculos y envía médicos, y a los funcionarios gubernamentales que han tenido algo que ver con la toma de esa decisión o con la ejecución de ella. Para Rubio el gasto innecesario es la subvención de antirretrovirales para sobrevivir el SIDA pero no lo es gastar dinero en tiempo, recursos, y empleados que persigan qué funcionario de qué país contrata a médicos cubanos.

Resulta más incoherente aún que el mismo secretario de Estado que se reunió amistosamente con Nayib Bukele, un presidente con múltiples denuncias por violaciones de derechos humanos en las prisiones, para «exportar» presos al Salvador como si fueran mercancía, sea el mismo que utilice, sin ningún tipo de evidencias, la figura del «trabajo forzado» para condenar las misiones médicas cubanas.

Agregar a la justificación de esta medida que la decisión del gobierno cubano de enviar médicos al exterior priva a los cubanos de ese servicio básico es una novedad en el discurso de Marco Rubio que de pronto, y solo ahora, parece preocupado por la calidad de los servicios médicos que reciben los cubanos, cuando al mismo tiempo apoya un esquema de sanciones que impide la exportación de equipos y suplementos médicos que podrían salvar miles de vidas.

Probablemente la medida tendrá poco o ningún efecto estimable en el corto tiempo, pero confirma un compromiso: que esta administración, no importa cuánto Cuba no sea ni de cerca una prioridad, hará todo para presionar al gobierno, con medidas que al final terminan presionando al pueblo cubano.

Ante esta situación, en la Isla solo queda, además de la denuncia, resolver las contradicciones económicas y políticas internas que catapultan sus efectos, e incluso, estimulan que varios residentes las justifiquen o minimicen. En el caso concreto de las misiones médicas urge explicar, revisar y restructurar las condiciones en las que se envían a los galenos. Igualmente debe haber total transparencia en cómo se emplean los dineros resultantes de estas misiones en el sistema de salud. Esto no evitará que Marco Rubio siga aplicando una política de máxima presión, pero sí contribuirá a que lo médicos sean mejor retribuidos, y a una ciudadanía más informada y consciente para poder resistir dichas medidas.

La «era» Trump

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Ilustración: Félix Azcuy

De lo que hoy somos testigos no es la simple sucesión presidencial en los EEUU; no se trata de un demócrata a ser sustituido por un republicano en un ejercicio de alternancia normal, de Truman por Eisenhower o de Bush por Obama. Se trata -según editorial del prestigioso periódico The New York Times- de toda una nueva era, la «era de Trump», lo que sugiere profundos y trascendentales acontecimientos.

No se trata de un político tradicional que emerge del «establishment» (término este que identifica la estructura de poder y su accionar en EE.UU. y que hoy los partidarios de Trump llaman «el Estado profundo (Deep State)» o más despectivamente, «el pantano (The Swamp)». El «establishment» lo percibe como un extraño, ajeno al funcionamiento normal de la política en EE.UU., el que desde 2016 ha pasado a dominar el Partido Republicano y no al revés, gozando de un mayoritario respaldo de masas como nunca antes se había visto. Cuando en el 2016 compitió por la candidatura presidencial lo hizo frente a 16 precandidatos republicanos y a todos los aventajó. Cuando fue derrotado en el 2020 incitó y exhortó a sus partidarios a desafiar y asaltar el Congreso que sesionaría en el capitolio para ratificar su derrota.

Ha sorteado con todo éxito dos impugnaciones (impeachment) gestadas por los demócratas. Ha enfrentado más de media docena de procesos judiciales por acusaciones de todo tipo (desde relaciones extra-matrimoniales hasta manejo indebido de documentación secreta) y saliendo relativamente libre de polvo y paja de todos ellos. Esto lo afirmo en el sentido de lo que no lo afectó en términos políticos ni electorales, pero sí a nivel histórico. Es el primer presidente de USA condenado por un jurado. Tiene alineada a su lado a la mayor parte de los nueve miembros que integran la Corte Suprema de EE.UU. (tres de ellos designados por él y otros tres conservadores que pueden corresponder con sus intereses). Si bien encuentra reservas y enemigos en importantes sectores de Wall Street (bolsa de valores en la que se expresan las principales tendencias económicas) que lo percibían como una especie de electrón suelto, otros lo respaldan activamente. Incluido el influyente lobby judío-sionista siempre alineado en el pasado con los demócratas. Pero, contrariando a Wall Street, los más poderosos y dinámicos sectores de la economía norteamericana representados hoy mayormente por las principales empresas de tecnología, se alineaban hasta hoy en su favor. Tras las elecciones de noviembre del 2024, Trump y sus partidarios reclamaban una victoria abrumadora, una verdadera «avalancha» (landslide), lo que distaba bastante de la realidad. Ciertamente, ganó por amplio margen a nivel del Colegio Electoral (votación por cada uno de los 50 Estados, donde la mayoría se define por el que gane 270 de los llamados votos electorales) donde se registraron 321 a su favor y 226 en apoyo a Kamala Harris, la candidata de los demócratas y vicepresidenta por entonces, pero (y este es un gran pero) a nivel del voto popular Trump ganaba con el 49.9% seguido por la Harris con un 48.3, esto es una votación popular agudamente escindida.

Es el primer presidente de USA condenado por un jurado. Tiene alineada a su lado a la mayor parte de los nueve miembros que integran la Corte Suprema de EE.UU.

A diferencia de su primer mandato (2016-2020), donde Trump se apoya principalmente en políticos y expertos conectados con el «establishment», esta vez escogería un equipo que muy poco tenía que ver con el «establishment», y sí mucho, muchísimo con su lealtad personal hacia Trump. En su mayoría conectados a la política del Estado de la Florida, empezando por su jefa de gabinete Susie Wiles, pasando por su secretario de Estado Marco Rubio y terminando por su asesor de Seguridad Nacional, Mike Waltz y por la fiscal general, Pamela Bondi. También otras muchas figuras sin credenciales políticas o profesionales previas como Pete Hegseth como secretario de Defensa y Robert F. Kennedy Jr., como secretario de Salud y Servicios Humanos, equipo en su conjunto muy cuestionado por sectores opositores e independientes.

Sus dos grandes temas de campaña habían sido la economía y la inmigración, particularmente atractivos a la mayoría del electorado, enfrentado a una inflación descontrolada, la más alta de los últimos 40 años (la gasolina en un 46% con sus efectos multiplicadores, para un promedio general del 19%) acompañada de agudos déficits en su comercio exterior (exportaba $2.1 trillones -doce ceros- frente a una importación de $3.3 trillones, creando un desbalance monumental) entre cuyos mercados principales se cuentan países como China, México, Canadá, India, Vietnam, Taiwán, Corea del Sur, y la Unión Europea (UE) junto a una «invasión» de inmigrantes ilegales por la frontera sur (México) estimada -según estudios de la BBC- en unos ocho millones. Sus acometidas iniciales se han caracterizado por una oleada masiva de arrestos de inmigrantes ilegales con elevados porcientos de personas con antecedentes penales (para ser regresados por la frontera con México, devueltos en aviones a sus países de origen como ya lo hecho con Guatemala y Colombia, unos treinta mil a ser encarcelados en su Base Naval de Guantánamo hasta tramitar sus regresos a sus países de origen y otros arreglos a ser negociados, principalmente con Venezuela y Colombia).

En el plano económico, su principal y único objetivo hasta ahora ha sido reducir sus déficits comerciales todo lo posible, pero no mediante un incremento de su productividad económica y exportaciones más competitivas o negociaciones o arreglos bilaterales con los países antes mencionados, sino que amenaza, y de hecho comienza, con una guerra comercial  que descansa en lo fundamental en incrementar sustancialmente, de manera unilateral, los aranceles entre un 10% y un 25% a las exportaciones de sus principales socios comerciales, principalmente con China (inicialmente con un 10%) y México y Canadá con un 25% (con la aplicación de una pausa por un mes hasta que estos países tomen medidas restrictivas que reduzcan sus exportaciones a EE.UU. Seguidamente, se ha anunciado la aplicación inmediata de una tarifa adicional del 25% a las importaciones de acero y aluminio, con lo que golpea directamente masivas exportaciones hacia EE.UU. de parte de Canadá, México, Corea del Sur y Brasil, entre otros, con lo que buscan ahorrar unos 50 mil millones de dólares. Las perspectivas de una complejísima guerra comercial con las principales economías del mundo aseguran una desestabilización del comercio mundial en el futuro inmediato. Pero, el objetivo de reducir la inflación se mantiene en veremos ya que no será obra de una varita mágica o un acto volitivo desde la Casa Blanca y es este uno de los temas más sensibles de su campaña. Mientras, continúa como una interrogante sin respuesta la forma en que encaminará sus acciones en esta dirección.

En el plano económico, su principal y único objetivo hasta ahora ha sido reducir sus déficits comerciales todo lo posible, pero no mediante un incremento de su productividad económica

No menos trascendental e impactante en sus primeros pasos de política interna ha sido, en primer lugar, una verdadera vendetta (venganza) en el mejor estilo siciliano contra todas aquellas figuras e instituciones que se le opusieron a sus aspiraciones reeleccionistas en el 2020, empezando por la presidenta de la comisión electoral, pasando por una depuración de figuras en los departamentos de Justicia, Buró Federal de Investigaciones (FBI), Agencia Central de Inteligencia (CIA), mandos militares como los generales Milley, Austin y otros. Esta operación vengativa no es algo a despreciar, pues Trump se enfrenta a una oposición cerrada de 22 gobernadores de Estados (de un total de 50) que se han comprometido a luchar contra todas sus políticas. A esto hay que sumar unos 300 jueces de diferentes niveles (94 de distritos y otros locales) que están, a diario, impugnando y bloqueando la ejecución o puesta en prácticas anunciadas por Trump, incluyendo la supresión de las llamadas «ciudades-santuarios», en las que los inmigrantes ilegales encuentran asilo y ayuda, contrariando abiertamente las acciones anti-inmigrantes que Trump ha puesto en práctica. A ello hay que sumar los complejos mecanismos de votación a nivel de Congreso (compuesto por la Cámara de Representantes y el Senado), en los que Trump sólo se asegura un margen muy estrecho representado por una mayoría de 8 miembros en el Senado (Republicanos 53, Demócratas 45, Independiente 2, que se alinean generalmente con los demócratas, para un total de 100 senadores)) y en la Cámara de Representantes de 220 Republicanos, 215 Demócratas para un total de 435 miembros). Esta es la actual correlación para el 119 período legislativo, estando programadas las próximas elecciones compresionales para el 2026, las que Trump deberá ganar, so pena de perder indispensable control del congreso.

Es incuestionable que uno de los temas más controvertidos de los inicios de «la era Trump», es el papel que este le ha asignado a Elon Musk y, sin discusión, su principal asesor, contra el cual se manifiestan no pocos republicanos aliados del magnate neoyorquino, como el senador Steve Cotton o Steve Bannon. Trump ha convertido —e impuesto contra todas las opiniones— a Musk como el gran auditor a cargo de un departamento nuevo creado para investigar y racionalizar de arriba hacia abajo toda la estructura de secretarías y agencias del gobierno bajo el nombre de Departamento de Eficiencia Gubernamental (siglas en inglés DOGE), apuntando inicialmente hacia el desmantelamiento del departamento de Educación (fundado durante la administración Carter, entre 1976 y 1980) y la Agencia de Ayuda al Desarrollo (USAID, fundada por John F. Kennedy, en 1961). Esto último, así como los anteriores temas ya ha comenzado a desatar no pocos conflictos de intereses, de competencias, de violaciones e intromisiones, que producirán no pocos choques entre la separación de poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial). Es probable que puedan desembocar en nuevos episodios de impugnación (impeachment) contra el presidente o algunos de sus más altos funcionarios. Serán, por seguro, cuatro años de intensas convulsiones internas en los EE.UU.

Sin quedarse atrás por su espectacularidad unilateral, sobresalen sus proyecciones en el campo de la política exterior -cuya prioridad número uno es su hostilidad hacia China en todos los planos -y que, además de la guerra comercial en ciernes, ha incluido acciones tales como sugerir la transformación de Canadá en el Estado # 51 de los Estados Unidos. Como era de esperarse ha encontrado tremendo rechazo del lado canadiense. También ha hablado de arrebatar por las buenas o las malas la isla-gigante de Groenlandia a su propietaria desde el siglo XVIII, Dinamarca. Por supuesto, esta idea ha sido rechazada por el gobierno danés, sus aliados europeos y la mayoría de la población autóctona de dicho territorio. Otra demanda ha consistido en exigirle a los estados europeos miembros de la OTAN que incrementen de un plumazo sus gastos de defensa de un 2% hasta un 5% -en una coyuntura donde la economía de la UE no registra sus mejores momentos- de su PNB (Producto Nacional Bruto), so pena de que EE.UU. abandone sus compromisos defensivos en el marco de dicha organización. Asimismo, prometió durante su campaña electoral liquidar el conflicto entre Ucrania y Rusia en 24 horas y después de un par de semanas de duda ha logrado en estos días sentarse a la mesa de negociaciones directamente con Rusia. Este movimiento ha enfurecido a los líderes europeos, que no atinan, hasta el momento en que se escriben estas líneas, una respuesta coherente. Habrá que ver si las negociaciones con Rusia llegan a buen puerto, pero ya está pactado un encuentro en Arabia Saudita entre los presidentes Trump y Putin a propósito de este y otros temas. Ahora la expectativa está en si invitan a Zelenski por la parte ucraniana o a algún interlocutor europeo y cuáles son los acuerdos. El asunto no pinta bien para Kiev.

Prometió durante su campaña electoral liquidar el conflicto entre Ucrania y Rusia en 24 horas y después de un par de semanas de duda ha logrado en estos días sentarse a la mesa de negociaciones directamente con Rusia.

La lista de lo espectacular en política exterior alcanzó una nueva cima al reclamarle a Panamá el cese de un supuesto control por parte de China sobre el Canal de Panamá, así como la supresión de los aumentos de los costos de tránsito para los barcos civiles y militares de EE.UU. Inicialmente, ¡Trump aludió incluso a la presencia de soldados chinos controlando el canal! Una falsificación total según declaró y reiteró el presidente de Panamá. Y los aumentos del costo de tránsito ha sido un proceso normal e inevitable, en correspondencia con el aumento de los costos de operación de esa vía, así como la del Canal de Suez. Trump subrayó en repetidas ocasiones que EE.UU. se vería precisado a recuperar la propiedad y operaciones del Canal de Panamá (criticando de paso a la administración Carter por haber reconocido la soberanía panameña sobre el canal). El rechazo de Panamá fue no menos enérgico y categórico, encontrando amplia solidaridad y apoyo de parte de toda América Latina y el Caribe. Y una cima de superior altura alcanza Trump cuando proclama que se apropiará de Gaza, desalojará a su población palestina y reconstruirá dicho territorio en una especie de «Riviera» a la francesa y que su control final pase a Israel, mientras los palestinos son «absorbidos» por Egipto y Jordania, desafiando así -una vez más- el ordenamiento internacional existente y la noción misma que respalda la existencia de un Estado palestino.

Para Cuba lo que parece reservarse en el «arsenal» de Trump es completar su guerra económica desatada desde el 2016. Mark Espert, quien fuera Secretario de Defensa con Trump por entonces, anotaba en sus memorias recientemente publicadas, que las tres prioridades de por aquellos años eran: a. Culminar la asfixia económica de Cuba, acosar y presionar al máximo a México por su supuesta responsabilidad con el narcotráfico, y c. Derrocar a Maduro, presidente de Venezuela. Todo parece indicar que, como hemos señalado, son otras las prioridades más señaladas e inmediatas y el enfoque en el tema de Cuba podrá demorarse un poco. Pero ahí estará Marco Rubio para recordarle a su debido tiempo sus tres prioridades del 2016-2020.  No por casualidad hace unos días, el representante cubano-americano por la Florida, Carlos Giménez -colega de Rubio- aseguraba que «lo que le espera a Cuba será de proporciones biblícas».

Para Cuba lo que parece reservarse en el «arsenal» de Trump es completar su guerra económica desatada desde el 2016.

¿Cómo explicar el fenómeno Trump en una sociedad tan institucionalizada, estable, solvente, su separación de poderes y balances entre estos, con todos sus consagrados alardes democráticos? Busco un adjetivo o término en la Real Academia de la Lengua Española y no lo encuentro. Creo que hay que echar mano a lo mejor de la sociología, y de la imaginación para procurar una respuesta atinada. Una profunda crisis de sus valores convencionales, de pérdida de confianza en Washington y lo que esta ha sido simbolizada hasta ahora, de total descrédito en el funcionamiento del «establishment» y de los hacedores de opinión pública y sus medios, todos los cuales apostaron a que Trump no ganaría…y ganó. ¿Qué lleva a una mayoría del electorado a optar por Trump y todavía concederle un respaldo mayoritario? Algo que se conecta con el ascenso en la Europa «democrática» con tendencias y partidos que se caracterizan como de ultraderecha y que requiere un análisis no menos novedoso y complejo que nos pueda acerca a una cabal comprensión de semejantes tendencias. Estas tendencias de derecha hoy en Europa enarbolan una consigna muy parecida a la de Trump. Este tiene como lema el «Hagamos a América grande de nuevo» (Make America Great Again). Hoy las derechas y ultranacionalistas de Europa proclaman «Hagamos a Europa grande de nuevo». Y así lo suscribieron en su singular cumbre sostenida en Madrid hace algunos días atrás bajo los auspicios del partido ultraconservador español VOX.

Para concluir una nota de humor, si me lo permiten. Dos de los mejores humoristas de EE.UU. y Gran Bretaña (Jon Stewart y John Oliver, respectivamente) en un animado diálogo a mediados de febrero discutían acerca de lo que estaba pasando en EE.UU., y «el desafío a todas las normas constitucionales» que se observaba y el británico Oliver sugería que «asistimos al comienzo de la monarquía de Trump» y agregando mejor «al imperio de Trump…».

Humor negro.