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«Más se perdió en Cuba». Racismo y xenofobia a la española

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Ilustración: Félix M. Azcuy

Emigrar es, probablemente, una de las decisiones más duras y definitivas que tiene que tomar cualquier persona. Conocemos las razones de quien se va pero pocas veces hablamos de lo que se enfrenta ya cruzada la frontera. El fenómeno de la migración te sobrepasa por más que lo proyectes, por más que vayas sola o en pareja, con o sin familia, con estatus regular o no, como estudiante o exiliado. Emigrar te cambia la vida, te arranca de raíz y probablemente estas palabras resultan conocidas a la mayoría de lectores que tendrá este texto.

En mi caso, España fue el lugar. Años de desgaste, inversiones y un inhumano sol frente al consulado en La Habana. Atrás dejé mi casa, mi novio, mis libros, mi país… lo de tantos. Hice de Madrid mi hogar y en el proceso me di cuenta de que mis problemas se iban transformando. Tenía comida pero no tenía casa, tenía estudios pero no tenía trabajo, tenía sueños pero no tenía tiempo.

Intenté seguir el consejo de tantos: «no te empieces a mezclar con el cubaneo», decían, pero la sociedad española comenzaba a parecerme hostil. Yo entendía que Cuba era racista, pero descubrí que aquí esa palabra tiene otro contenido, otras texturas. Retorné entonces a aquel consejo de «huirle al cubaneo» y lo hice añicos, me arropé con la historia de los 20 000 que somos en Madrid, el cuarto de millón que somos en toda España, y me sentí aliviada. Saber que mis problemas no eran exclusivos me permitió descansar, superarlos en comunidad fue mi método. Comencé entonces a reconstruir mi red social, casi toda de emigrados, y eso me salvó.

Yo entendía que Cuba era racista, pero descubrí que aquí esa palabra tiene otro contenido, otras texturas.

Son tantas las historias que no basta un texto ni dos. Viene a mi memoria una noche en la que me lanzaba a conocer Barcelona, a solas, atravesando el Passeig de Gràcia, y decidí meterme en una callejuela bastante pintoresca. Quise entrar a cierto bar, llegué al umbral y el portero me detuvo, me preguntó si tenía reservación, yo le dije que no «pero de todas formas sería rápido, podía quedarme en la barra», mientras señalaba las sillas vacías. El chico se echó a reír y apenas sin mirarme me dijo que imposible «y vestida así, mucho menos». Con un gesto me pidió que me moviera de la puerta, un gesto de franco desprecio. Recuerdo que me sentí mareada, perdida, vulnerable. Retorné al Passeig de Gràcia llorando amargamente, buscando en los cristales qué de malo tenía mi aspecto, no encontré nada pero me vi, eso sí, muy sola, completamente ajena.

Claro que me han pasado cosas mucho más importantes, desde la espera injustificada por mi licencia para ejercer Medicina, hasta la imposibilidad de acceder a ciertos servicios. Claro que me han dicho en múltiples ocasiones que me devuelva a mi país, que he tenido personas que no me dirigen la palabra si escuchan mi acento, claro que algo en mí duele si atravieso El Retiro y encuentro a la Marianne republicana erguida sobre el agua, con su sobrio llamado «A Cuba», e inmediatamente al General Martínez Campo, una inmensidad de bronce y piedra caliza, «modelo de patriota y soldado».

Marianne Cuba

Sin embargo, los peores episodios de racismo y xenofobia que me ha tocado vivir no han sido contra mí, sino frente a mí. Trabajo como enfermera en una clínica a la que cada día van cientos de mujeres de todos los orígenes, colores y acentos. Mis compañeras me buscan a mí para que sea quien atienda a las mujeres africanas, a las musulmanas, a las latinas, a las gitanas. Mis compañeras rocían con alcohol las habitaciones cada vez que una mujer negra se acuesta en las camillas, les llaman «negritas» para referirse a ellas, se ríen de sus nombres y apellidos, se ponen doble guante para tocarlas, despotrican de sus olores, les cuelgan el teléfono. El dolor ante estos episodios puede ponerte en situaciones de mucha fragilidad, enfrentarlo una y otra vez significa poner en peligro tu trabajo, el que te resuelve el techo y te da de comer. Entonces, te sientes una mierda dos veces, por presenciarlo y por no hacer nada al respecto; acaso un terrible silencio.

Y sí, es cierto, España tiene tipificado en su Código Penal los actos de discriminación. Las leyes españolas protegen los derechos fundamentales, la incitación al odio basado en criterios tales como el origen étnico o la nacionalidad. La Ley Orgánica 4/2000 sobre derechos y libertades de los extranjeros complementa las medidas contra la discriminación, asegurando derechos a los inmigrantes. Además, por supuesto, de las tantas normativas internacionales.

¿Y qué?

Las voces de los otros

«La mayor parte del tiempo que llevo en España (dos años y medio) he trabajado en hostelería», me cuenta Laura Bustillo, cineasta, mudada recientemente a Barcelona, desde Madrid. «Gran parte de los empleados del sector son inmigrantes, es un trabajo brutal, mal visto y mal pagado que casi siempre es cubierto por extranjeros con o sin papeles. La tasa de alcoholismo en España es la segunda más alta de Europa. Hago esta acotación porque trabajar en servicios implica lidiar con clientes en estado de embriaguez constante. He trabajado siempre en bares de zonas caras de Madrid y con una clientela de “españoles de bien”, como les gusta llamarse a sí mismos. Gente que proviene de familias acomodadas, tienen asientos reservados en el Bernabéu y van a misa los fines de semana. De parte de todos ellos he experimentado maltrato con carácter xenófobo. Una vez que ya no están sobrios y se permiten abandonar los protocolos comienzan a despotricar contra el que viene a “vivir de sus impuestos”.

»Recuerdo en una ocasión que un grupo de señores de alrededor de 60 años hablando sobre cómo ya las mujeres no atendían a los hombres como antes y cómo eso atenta contra la estructura familiar católica. En el grupo de señores había dos mujeres, una era mi entonces jefa y la otra una amiga suya. La respuesta de la amiga fue: “búscate una cubana para que te haga las cosas”. La señora a la que yo le había estado poniendo tragos toda la noche sabía perfectamente de dónde yo era».

Una vez que ya no están sobrios y se permiten abandonar los protocolos comienzan a despotricar contra el que viene a “vivir de sus impuestos”.

Me cuenta Alejandro Escobar, escritor cubano asentado en Galicia, que él no recuerda algún episodio en el que se haya sentido víctima de un acto de racismo o xenofobia, «sin embargo, el matrimonio que me recibió aquí en Ourense [Galicia], durante la espera de un trámite comentaban acerca del clima al que estamos desacostumbrados los cubanos y la persona que los atendía respondió algo así como “para qué viniste entonces”. La empleadora de este matrimonio, que es gallega, les comentó que fácilmente si lo deseaban podían acusar a esta persona por su comentario, lo cual también es un medidor de que, si bien existen personas con prejuicios o comportamientos racistas o xenófobos, también hay mecanismos legales para castigarlos».

Milene Medina, periodista y comunicadora que vive en Madrid, lo percibe diferente. «Yo siento mucho el hecho de ser una persona migrante cuando tengo que hacer trámites, cuando por ejemplo, no entiendo nuestro proceso para el NIE (número de identificación extranjera). Nosotros para ese plástico tenemos que someternos a un proceso de documentación extrema, autogestionado, y luego de la demora de tantos meses para una resolución, tienes que volver a pedir una cita (a sus tiempos) para recogerlo. Sin embargo, una persona que sí es española, que tiene el mismo documento plástico que nosotros, saca una cita y ese mismo día obtiene su documentación. Ya eso para mí es un índice de marginación contra personas migrantes: jugar con los tiempos, las incertidumbres».

Milene cuenta que uno de los momentos más incómodos que le tocó vivir fue precisamente en una comisaría gestionando su número de identidad: «hice los pagos necesarios desde mi teléfono y cuando voy a hacer el trámite, el oficial me dice que yo no lo había pagado, que me lo estaba inventando. Básicamente me dijo que necesitaba más comprobación que esa, que saliera y pidiera otra cita. Yo le dije que ni iba a volver a pagar, ni me iba a ir, ni iba a pedir otra cita. Pero nada, tuve que hacer todo de nuevo. Para colmo, no me podían dar la otra cita en horario de la tarde, tenía que ser obligatoriamente en la mañana y en un plazo tan corto como dos días. Yo tuve que volver a faltar al trabajo, volver a pedir permiso, arriesgándome a todo por ir a ese lugar, otra vez».

Hice los pagos necesarios desde mi teléfono y cuando voy a hacer el trámite, el oficial me dice que yo no lo había pagado, que me lo estaba inventando.

Alberto Toledo Cazorla, habanero, de 34 años, vivió sus primeros años en Teruel, un pueblito al sur de Aragón cuya población escasamente sobrepasa las 30 000 personas. Alberto cuenta que allí es bastante peor que en Madrid: «es una población muy rural, envejecida, prejuiciosa. Teruel ha sido una experiencia bastante chocante. Recuerdo una vez que tuve una oferta de trabajo y la única casa [para rentar] en la que aceptaron siquiera a entrevistarme, cuando se percataron de que yo era extranjero comenzaron a buscar excusas para no alquilarme. Tuve que decirle directamente “usted no me quiere alquilar porque soy extranjero”. La señora, entre aliviada y apenada me dijo “sí, es que no me fío”».

Cuando se percataron de que yo era extranjero comenzaron a buscar excusas para no alquilarme.

Todos los entrevistados coinciden en la dificultad de buscar piso siendo inmigrante, sobre todo en ciudades tan densamente pobladas como Madrid y Barcelona, cuya deplorable situación de vivienda es mundialmente conocida. Incluso teniendo ahorros suficientes, si eres recién llegado las posibilidades de vivienda digna prácticamente son nulas, tanto por cuestiones burocráticas (cuentas bancarias, nóminas laborales, arraigo) como por el miedo irracional de los dueños de pisos a que seas un «okupa». Pero, ¿cómo vas a tener casa si no tienes nómina?, ¿cómo vas a tener nómina si no tienes cuenta de banco?, ¿cómo vas a tener cuenta de banco si eres ilegal?.

Gente sin casa, casa sin gente

«Paradójicamente en la búsqueda de vivienda pude resolver en cuestión de días, teniendo en cuenta la gran dificultad que supone este aspecto a la sociedad incluso nacional. Jamás por mi procedencia se me puso obstáculo o reparo alguno. Importante el detalle: la experiencia y la suerte no transcurre del mismo modo para todos. Vivir en una ciudad pequeña ha ayudado», dice Alejandro Escobar sobre su ciudad en Galicia, sin embargo, no es así para la gente de Madrid. En el caso de Laura Bustillo, cuya situación legal es irregular, la vivienda se le complejiza en extremo: «recuerdo haber hablado telefónicamente con una persona que rentaba una habitación y al escucharme lo primero que me preguntó era mi lugar de procedencia (antes de poder hablar de pagos, estatus, tiempo de renta, etc.), le cambió el tono completamente y de inmediato terminó la llamada».

En 2024 solo, la Comunidad de Madrid superó el millón de residentes latinoamericanos, número que supone un hito y pone al gobierno español en una situación compleja, incluyendo la alta demanda de viviendas. El estatus migratorio y la discriminación llegan entonces como primer obstáculo: la situación administrativa irregular dificulta la obtención de contratos de alquiler formales, limitando el acceso a vivienda digna y volviéndose caldo de cultivo para «pagos en negro», espacios inhabitables, trasteros oscuros, sin ventilación y con precios exorbitantes.

«Me viene a la mente la historia de una pareja amiga que presentó todos sus papeles, dijeron que podían adelantar los pagos, lo habitual. Cuando se presentó finalmente ante la dueña a cerrar contrato ella se echó para atrás y dijo que no, que directamente no aceptaba cubanos». Me dice Leandro Ávalos, cineasta cubano residente en Madrid, que a su vez tuvo que pagar cuatro meses de adelanto a la dueña de la renta en la que vive hace un año con su pareja, como garantía del cumplimiento a su palabra, o sea, todos sus ahorros.

Cuando se presentó finalmente ante la dueña a cerrar contrato ella se echó para atrás y dijo que no, que directamente no aceptaba cubanos.

«Una de las cosas que más me ha sorprendido de saberme extranjera es que me pone en una situación muy vulnerable. Si tengo que llamar a un piso y concertar una visita porque estoy interesada en esa habitación, básicamente tengo que lidiar con el hecho de que soy inmigrante, por lo tanto problemática, una mierda de persona que vengo a este, su país, a coger cosas “y si te alquilo a ti corro el riesgo de que no me pagues el alquiler” y demás» cuenta Milene Medina.

Según Cadena SER, «el 72,5 % de extranjeros han sufrido en algún momento discriminación absoluta, es decir, el bloqueo total en el acceso a una vivienda. En cuanto a la discriminación relativa, la que trata el aumento de requisitos específicos en el acceso a la vivienda el 81,8% lo ha sufrido».

Las políticas de Madrid respecto a la vivienda son una puja constante entre la especulación inmobiliaria, la turistificación, la falta de control de los alquileres. Al gobierno de la Comunidad, liderado por el Partido Popular, no le interesa hacer concesiones que pasen por encima de la empresa privada. Añadido a esto, los representantes de la derecha española alimentan constantemente los discursos de odio contra la comunidad emigrada.

«Transitar por España siendo una mujer blanca, de ojos verdes y seis pies de estatura es bastante fácil. No entras en el estereotipo de latina que desde su racismo y xenofobia conciben… hasta que abres la boca. Ahí depende de qué tan interesante le resultes, te preguntan tu origen y rematan con un ¡pero no pareces cubana!, seguro que hay algún español en tu familia». Así me dice Laura Bustillo, que primero vivió en una habitación de dos cuartos, junto a su pareja y otra compañera, igualmente cubana, en una buena zona de Madrid, y luego se mudó a Vallecas, durmió par de semanas en un sofá y compartió casa con cuatro personas, hasta que decidió mudarse a Barcelona.

Cada cual a su oficio

Otro de los grandes obstáculos de quien emigra es la desprofesionalización. Las estadísticas señalan que la mayoría de cubanos que llegan lo hacen por tres vías: cruzando fronteras, fundamentalmente desde Serbia, Grecia o Rusia; gracias a la Ley de Memoria Democrática o por los programas de posgrado. Aunque no existen estadísticas oficiales que indiquen el número exacto, se ha observado un aumento significativo en la cantidad de estudiantes cubanos que buscan oportunidad académica en España, tanto por los bajos precios (si se compara con otros destinos académicos) como por la afinidad cultural, los programas de becas de la Fundación Carolina y otras iniciativas que ofrecen apoyo financiero para cursar estudios de posgrado en instituciones españolas.

Claro, que vengas a estudiar a España no garantiza que puedas trabajar, mucho menos quedarte. Ahí empieza la batalla.

«Tengo una amiga filóloga de 24 años que vino a hacer una maestría. Obviamente decidió quedarse. En su tránsito como emigrante ha trabajado en varias cosas, entre ellas la limpieza. En una de las casas que tenía que limpiar le prohibieron tomar agua del refrigerador (agosto en Madrid) y le vetaron hablar dentro de la casa porque no les gustaba su voz. Llegó a este país a través de la RAE pero aparentemente no está calificada para hablar castellano… o hablar en absoluto», cuenta Bustillo.

En una de las casas que tenía que limpiar le prohibieron tomar agua del refrigerador (agosto en Madrid) y le vetaron hablar dentro de la casa porque no les gustaba su voz.

Otro ejemplo es el de Milene: «en mi primer trabajo, cuando me iban a hacer mi contrato indefinido, que de eso dependía mi estancia en el país y pasar de un estatus no de estudiante sino ya de trabajadora por cuenta ajena, me puse en contacto con Recursos Humanos de la empresa. Esta persona empieza a dudar si me puede o no hacer el contrato porque supuestamente yo no tenía estudios superiores. “Claro que sí tengo estudios superiores”, le digo, “sí, pero son en La Habana, esto no cuenta”, y yo tener que explicarle que además de la Universidad de La Habana, soy Master en Medios de Comunicación por la Universidad Carlos III y que en mi expediente estaba la documentación. “Pero de todas formas esto hay que verlo, porque tiene que estar muy bien justificado”, me repita ella».

«De repente esa extraña lógica: si no tenemos nada, no aprendemos nada, somos inferiores», me dice Leandro. «Y es verdad que no teníamos nada, pero sí aprendimos y muchos de nosotros incluso mejor porque al no tener recursos potenciamos la creatividad, el margen de respuesta, aprendimos a ser resolutivos, etcétera. Me ha pasado en los rodajes: de repente me dicen “cómo dominas esto si en Cuba no lo hay”. Yo domino casi todas las cámaras del mercado, incluso las de gama alta porque las he estudiado al detalle, porque tuve la posibilidad de usarlas fuera de Cuba. Me siento a nivel de los españoles en el manejo tecnológico, sin embargo, ellos no lo valoran o concluyen que no, sin preguntar. Creo incluso que he tenido bastante más preparación que personas que en una producción están jerárquicamente por encima de mí y, como tal, actúan. Eso acentúa el sentimiento de inferioridad que llevamos a cuestas».

De repente esa extraña lógica: si no tenemos nada, no aprendemos nada, somos inferiores. Me dicen “cómo dominas esto si en Cuba no lo hay”.

La desprofesionalización es un obstáculo obligado para quien emigra. Hay carreras en peor situación que otras, por su posibilidad de ejercicio o su remuneración. Los de peor solución suelen ser los artistas y los graduados de humanidades, por ejemplo. Para que ellos ejerzan y vivan de sus carreras tienen que verdaderamente dar un golpe de suerte. En igual situación estamos los profesionales sanitarios, que tenemos que esperar años por la habilitación de nuestra licencia médica, de nuestra colegiatura, mientras nuestras habilidades se anquilosan entre la burocracia y la marginalización. Reinventarse en la migración, más que una virtud es la máxima para salir adelante.

Sin embargo, hay matices; la propia Katherine se siente privilegiada: «la condición de blanca, universitaria y con herramientas sociales fortalecidas para enfrentarme con algo de fluidez en esta sociedad clasista, racista, colonialista y en extremo conservadora, me colocan en una posición de privilegios en relación a mestizos, negros, personas no universitarias entre otros. Pero la nostalgia monárquica, supremacista blanca de la sociedad española a la que me he visto obligada si bien no a aceptar, al menos a lidiar constantemente, hace que incluso con mis privilegios sienta mis capacidades limitadas o sobrepasadas».

La contribución de los inmigrantes al Producto Interno Bruto de España, en especial de la Comunidad de Madrid, ha sido significativa sobre todo después del 2020. En el tercer trimestre de 2024 la economía española creció un 0,8%. La parte que de ello corresponde a lo privado se debe, entre otros factores, a la entrada de población inmigrante, lo que ha dinamizado la demanda interna y la disponibilidad de fuerza de trabajo. El país ha experimentado un crecimiento económico del 5,7% desde el año 2019, superando el promedio de la Eurozona, y la integración de migrantes en sectores laborales críticos como la agricultura y la construcción, ha sido fundamental para este avance. Igualmente ocurre si miramos específicamente a la Comunidad de Madrid, cuyo crecimiento en el primer trimestre de 2024 ha superado incluso a Cataluña como la mayor economía regional.

Del 1 al 10…

¿Cuánto sientes que la sociedad española es racista/xenófoba?

«Diez. España es un país hermético, por más que deseen mostrar lo contrario. Entienden el nacionalismo desde la raza más que desde las fronteras geográficas», dice Bustillo, «en España nadie habla de los miles de refugiados ucranianos que se acogieron desde el inicio del conflicto con Rusia en febrero del 2022. Varios españoles fueron incluso hasta Ucrania a buscar personas; a todos les otorgaron asilo de manera inmediata y ayudas. No he escuchado a nadie quejarse aún sobre ello ni decir que es un mal uso de sus impuestos. Madrid es una ciudad hostil en donde viví dos años y a la cual escojo no volver».

A Katherine le parece un nueve, si tiene que valorar, prefiere dejarle un punto a la pequeña parte de la población que considera excepcional: «no podría afirmar que España toda lo sea, pues hay muchas comunidades que no he visitado, aunque intuyo que sí. Hace dos días participé como parte de la audiencia, en una charla de antropología y descolonización desarrollada por el programa Cataluña antirracista en el Instituto de Estudios Catalanes. Allí me enteré de una festividad organizada por la oficina de turismo de Begur, Girona, también conocida como la Fiesta del Mojito. Las imágenes hablan por sí solas». Ella considera que este tipo de celebraciones son incoherentes con el discurso estatal en favor de la inclusión, «demuestra la nostalgia colonial, la ligereza en el abordaje de ese pasado por las instituciones, por los ciudadanos y la supremacía de lo comercial ante los valores en los que una sociedad debería enfocar sus esfuerzos en pleno siglo XXI».

Pero Alejandro Escobar, desde su Galicia adoptiva, lo ve diferente. «Por edulcorada que te parezca la respuesta, para mí es cero —afirma sin asomo de duda—, no percibo a la sociedad española como racista. Por supuesto, siempre hay comportamientos clasistas o reprochables como los ejemplos que te cité anteriormente, pero en general no siento a los españoles como xenófobos o racistas. En particular, aquí en Ourense, la gente es tan amable que uno, proveniente de la hosquedad de la situación cubana, siente un poco de extrañeza por la manera de ser suya con desconocidos».

Por su parte, Alberto recuerda una escena en específico: «Yo tuve a una señora en la Plaza de Teruel que por algún motivo intentaba explicarme qué era un impuesto, tuve que decirle a la señora que yo soy Licenciado en Derecho y tengo un posgrado en Comercio internacional, tuve que explicarle, además, que en Cuba existen los impuestos, que no era un invento exclusivo del «primer mundo».

Yo tuve a una señora en la Plaza de Teruel que por algún motivo intentaba explicarme qué era un impuesto, tuve que decirle a la señora que yo soy Licenciado en Derecho.

«Yo le doy un once, un doce. Es un país muy racista, muy xenófobo –dice Milene– sobre todo con colectivos migrantes que proceden de otros lugares como ecuatorianos, peruanos; son muy cerrados ante este tipo de colectivos y a la hora de tratarlos tienen muy en cuenta esta distinción de sus orígenes. España es tan racista que un nacional no puede entablar una conversación sin preguntar “¿pero tú de dónde eres?”, no ya por tu acento sino por tu físico. Si tienes rasgos más indígenas, más achinados, el pelo afro, ya dan por sentado que no son de aquí, y resulta que muchas veces sí lo son. Total, que cuando comienzo un diálogo con alguien por primera vez, la primera pregunta es “¿eres canaria?” [acentos y vocabulario bastante similar], lo siguiente es opinar sobre Cuba; siempre tienen algo que opinar, ya sea asociado al romanticismo revolucionario o al exotismo que tiene una solo por ser de esa isla. Se les hace la boca agua. No sé por qué sucede pero por ser de ese pedazo de tierra en el mar Caribe nos asocian a cierta “autenticidad” que no tienen otros países de América Latina. Puedo interpretar que está asociado a la Revolución cubana y todo lo que eso trajo, el recorrido de la educación, la medicina, el deporte, la cultura y otros elementos que nos ubicaron “en el mapa” de cierta manera. Ah, eso sí, para darnos visado, abrirnos las puertas, todo eso se olvida».

***

Llegados hasta aquí la situación se presenta como insalvable pero, por algún mecanismo emotivo, psicológico y/o social y, muy importante, con algo de tiempo a tu favor, todo mejora. Mucha gente construye su camino mientras tropieza. Hay tropiezos que no duelen tanto, otros que te atraviesan el alma y otros que directamente deben ser castigados. Pero todos deberían cambiar de una vez y por todas, incluso más en una tierra cuya mayor riqueza es la diversidad, la multiplicidad.

Cómo enfrentar entonces esos problemas que tan nuevos nos resultan. Lo cierto es que no hay método preciso. La migración es un viaje en soledad, una tarea de introspección en la que sentirás que no puedes darte el lujo de parar, de quejarte, incluso de regresar. Debes saber que es habitual y que la incertidumbre suele menguar con el tiempo.

Larga exposición: el síndrome de la rana hervida.

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No tengo fotos de parejas, jóvenes o no, abrazándose o besándose al aire libre, en la calle. Me pregunto si ese amor espontáneo se ahogó una noche de apagón cualquiera con el humo de las cocinas de carbón y de leña. Me pregunto si nuestro carácter mutó y la Cuba sensual es ahora pacata y los besos solo se dan, si acaso, al interior de los bares nocturnos y refugiados en las casas. Antes de afirmar que ese tipo de felicidad y de enamoramiento probablemente está esperando tiempos menos oscuros para manifestarse de nuevo, prefiero pensar que sí existe y que la limitación es mía, que no lo veo.

De hecho, creo es eso: mi estado de ánimo y mis preocupaciones habituales enfocan mi percepción hacia ciertas partes de la realidad, y excluyo otras. Tengo evidencias. Casi no hago esas postales turísticas del sol apareciendo sobre la bahía, y cuando estoy en La Habana no paso por el malecón al atardecer para fotografiar bajo esa luz cálida a los pescadores… Tampoco me atraen el Capitolio ni los almendrones coloridos en los que pasean los turistas que aún nos visitan. Cuando salgo en función de documentar con mi cámara lo que vivimos, lo más alegre que capturo es la risa de los niños cuando juegan, aunque no tengan zapatos, aunque los parques infantiles estén rotos, aunque ya no sepan lo que es empinar un papalote y las bolas, los trompos, las pelotas y las muñecas para jugar a las casitas…  

larga exposicion 5
Foto: Néster Núñez

En fin, como hago las veces en que me alejo hacia un monte o al mar, hoy quise rehuir del pesimismo, pero sin escapar de la ciudad. Tomé esa foto bonitilla de los cocoteros que enmarcan a los cazadores de camarones, unos tipos a los que no los detiene el agua fría porque de a todas tienen que llevar dinero y comida a sus casas. No quise ver de cerca sus rostros para que las arrugas de su piel por el sol y la sal no alteraran la paz del paisaje urbano. En cambio, imaginé yates a un costado y algunos rascacielos allá en el fondo. Todo bonito y feliz en una mañana cualquiera, como era el propósito.

larga exposicion 7
Foto: Néster Núñez

Después me llegué a la feria, por los colores, por la energía intrínseca del buen comercio, de los que venden y de los que compran. Otra vez sin acercarme demasiado porque las expresiones particulares de la gente me hacen pensar más allá de lo que veo, tratar de descubrir los sacrificios y el esfuerzo para adquirir un cartón de huevos o unas libras de arroz un poco más baratas. Escogí hacer planos generales y probar otra habilidad que no fuera congelar ciertos instantes. Al contrario, para hacer visibles el movimiento y el caos, me decidí por la larga exposición.

larga exposicion 10
Foto: Néster Núñez

Sin entrar en muchos detalles, esta técnica implica el uso de una velocidad de obturación larga. Así, los elementos estáticos quedan enfocados, y difuso todo lo que se mueva. En dependencia de la cantidad de luz en el entorno, se necesita un filtro y, siempre, un trípode. Por lo general, me gusta pasar inadvertido cuando ando por la calle haciendo fotos para que la presencia de la cámara no modifique el actuar de los sujetos. Después quizá converse con ellos y les agradezca. Un trípode, sin embargo, es un foco fuerte de atención.

larga exposicion 9
Foto: Néster Núñez

Así estaba yo en la feria: feliz, experimentando. Probé con medio segundo de exposición, con un octavo… Cambié varias veces de lugar… Comprobaba los resultados y volvía a cambiar. En una de esas, me tocan el hombro desde atrás y una voz iracunda me dice:

-¿Por qué estás haciendo fotos? ¿Eres de algún órgano de prensa? Porque la nueva Ley de Comunicación dice bien claro…

Era un señor de unos sesenta años acompañado por una mujer más o menos de la misma edad. Él, con una actitud beligerante. Ella, como secundándolo a un paso de distancia.

-Sí, ¿dígame qué dice la ley? Porque yo sí sé lo que dice –respondí.

-¿Pero eres de algún órgano de prensa? –insistió, con menos agresividad-. Porque ahorita había un sujeto haciendo fotos y mandándoselas a su familia en Miami y le buscamos a la Seguridad y tuvo que dejar de hacerlo…

-No tengo que responderle. No sé quién es usted.

-Yo soy el administrador de la feria –y me dijo un nombre que no recuerdo.

-Y yo soy fotógrafo independiente –dije, cargué con mi cámara y mi trípode y me alejé del lugar.

larga exposicion 8
Foto: Néster Núñez

No hui de la feria porque sería el colmo de la cobardía. Seguí haciendo fotos, pero, lo confieso, con el susto, la impotencia y la rabia recomiéndome. No me inventé una película mental con lo que debí hacer y decir y no hice ni dije; una película donde yo era el héroe. En estos casos, mi impresión es que en el 99% de las veces salimos perdiendo. Respeto mucho a los que, aun sabiéndolo, optan por enfrentarse al abuso y al autoritarismo, sean cuales sean las consecuencias, pero no soy de esos. Cuando más, lucho por ser consecuente con lo que pienso y porque no se note el temblor de mi voz y mis rodillas. En la jerga de un amigo joven que le hago el cuento: «estoy hervío». Le doy la razón, y además agrego: «Hervío como la rana».

En realidad, no es un cuento. Es un experimento y un síndrome que padecemos. La premisa es que si de pronto se pone una rana en el agua hirviendo, esta saltará. En cambio, si el agua está tibia y se aumenta la temperatura muy gradualmente hasta la ebullición, la rana, que tiene un mecanismo innato que le permite ir regulando su temperatura corporal, no percibirá el peligro y se cocinará hasta la muerte.

larga exposicion 2
Foto: Néster Núñez

Aunque el resultado de tal experimento es falso, como analogía me sirve para entender mi miedo y, de paso, el de todos. Y de paso, explicar en parte también muchos otros fenómenos que nos afectan como sociedad. Hemos sido expuestos durante un tiempo tan largo a la dominación, nos han educado tanto en la aceptación acrítica del poder, nos han quitado durante tantos años el derecho a réplica (y lo siguen haciendo), y los que se han atrevido a reaccionar en contra han sido tan efectivamente silenciados, perseguidos, vilipendiados, expatriados, incluso comprados, que ahora, en lo individual, ya es demasiado tarde.

larga exposicion 16
Foto: Néster Núñez

Súmale a la represión del disenso el adoctrinamiento, la inercia, el aquello de que es mejor malo conocido que bueno por conocer, y tendremos esta docilidad… mía, para no generalizar, para no decir que así es nuestro pueblo, que así somos ahora los cubanos. ¿Para qué, desde la escuela primaria, valoramos tantas veces la actitud de nuestros héroes, si cuando llega el momento de acercarnos un poquito nada más, un poquito, a lo que ellos hicieron, no los tenemos como ejemplo? Vergüenza conmigo mismo siento cada vez que recuerdo la tembladera de piernas en la feria. Pero es lógico: tocaba enfrentarse a la «autoridad», y no estaba preparado. Nadie nos enseña. Si algo hemos aprendido durante todos estos años es a evadir la confrontación, no a defender nuestros derechos con argumentos y respeto, sin violencia.

El «no te metas en problemas, no vale la pena, no vas a cambiar nada» ha marcado generaciones, y si después de los 90 o del 2000 nacieron los que podían ya tener una mentalidad diferente, salieron de la isla en la primera oportunidad que tuvieron. Nosotros mismos, como padres, preferimos tenerlos lejos antes que en una cárcel. Porque no se fueron solo por una cuestión económica: el agua estuvo siempre calentándose y ellos lo notaron, por eso saltaron fuera del caldero.

larga exposicion 3
Foto: Néster Núñez

A los que quedamos aquí nos quitan la dignidad, más que el gas y la corriente. Un día no hay harina para el pan de la cuota y no pasa nada, aunque los niños se vayan una semana sin merienda a la escuela. Después ya importan la harina, pero temporalmente es necesario, dicen, reducir el gramaje, y así se queda para siempre. O una empresa estatal contamina con parásitos de heces fecales el agua de cien mil personas, ¿y los responsables? Bien, gracias. Después de cinco días restablecen el servicio, resuelto el problema, dicen. Pero, ¿a dónde voy si dudo y quiero comprobar que consumir esa agua ya no es un peligro? ¿Existe la institución que atienda los reclamos de un simple ciudadano? Explotaron aquellos tanques de petróleo, ¿qué respuestas le dieron a la madre del adolescente que murió enfrentando a aquel monstruo? El ministro de economía está preso, ¿ya se dijo por qué? ¿Y el que no confía en los resultados de las elecciones, qué hace, dónde y cómo manifiesta su inconformidad, esperando se le atienda?

La Ley de Comunicación, dijo el administrador de la feria. ¿Y la Ley de Empresas? ¿Y la Ley de Asociaciones? ¿Y el artículo de la Constitución de la República sobre el derecho a manifestarse pacíficamente? ¿Somos o no somos tratados como culpables, hasta que se demuestre lo contrario? ¿Dónde están los mecanismos o las instituciones, o la voluntad de crearlos, que nos salven de la indefensión como ciudadanos, como trabajadores? ¿Los sindicatos? ¿La Fiscalía? ¿La PNR? Estamos hervidos como la rana.

larga exposicion 4
Foto: Néster Núñez

«A quién le regalé mi tiempo» será una serie en blanco y negro. Emplearé la técnica de larga exposición, aunque, o debido a que, somos como fantasmas. Si el arte, la fotografía, tienen una misión social, si el arte debe ser comprometido, elegí hace mucho contar las historias de la gente de a pie, los de la base de la pirámide, los que sostienen, para bien o para mal, todo. Ojalá sirva para tomar conciencia, para llamar la atención, para curarnos. Y ojalá un día no muy lejano las historias de amor sean tan sólidas y abundantes que me ganen. Alguna espectacular, como la de un campesino que besa una rana y se convierte en princesa.

larga exposicion 1
Foto: Néster Núñez

Réquiem

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requiem
Ilustración: Brady

Los meses recientes estuvieron henchidos de pérdidas lamentables. Vale, cada día fallece gente, y siempre es un suceso doloroso para sus allegados, pero ahora casi cada semana perdemos a un artista (nacional o no) significativo para mi generación (y, presumiblemente, para las que vendrán), lo que no por lógico deja de golpearte de muy diversas maneras en las partes blandas del espíritu.

Al ver una película realizada en, digamos, los años cuarenta del siglo pasado, sabemos que nos es dado asistir a una resurrección tan milagrosa como efímera: todos los actores y actrices que aparecen en pantalla están hace tiempo bajo tierra, pero la magia del cine los transporta a nuestra habitación para recordarnos lo que fueron capaces de hacer. Salvo contadas excepciones, ninguna fotografía aislada llega tan lejos; dicho de otro modo, la conjunción de esos 24 cuadros por segundo resulta mayor que la suma de sus partes. Sin embargo, tratándose de intérpretes que no conocíamos en persona, apenas si nos detenemos a pensar en ello: todo lo más, tomamos nota de la perdida belleza de una actriz o actor determinado, y pensamos qué estupendo habría sido conocerle, cómo se vería domeñado por la moda presente, y cómo mejoraría determinada película posterior si él o ella hubiera estado vivo para protagonizarla.

Pero hay gente que conociste, y cada vez que vuelves a verlos en pantalla te invade una suerte de estupor: no puedes aceptar que se hayan ido sin remedio.

 En el caso de un realizador desaparecido, bueno, no lo ves a él, sino las películas que hizo, y es inevitable preguntarte en qué proyecto estaría enfrascado ahora mismo.

No conocí personalmente a Jonal Cosculluela y sí, aunque nunca trabamos auténtica amistad, a Jorge Luis Sánchez. Tampoco vi todas las obras de uno y otro y, a fuer de honestos, no me encandiló cada cosa que vi (como a nadie, ni siquiera a mí, tiene que gustarle todo mi trabajo) pero bastarían Esteban (2016) de Jonal y Un pedazo de mí (1989), y El Fanguito (1990) y El Benny (2006) de Jorge Luis para lamentar la pérdida de sus respectivos talentos y estar seguro de que todavía llevaban adentro un puñado de obras de igual o superior valía.

Cualquier realizador sabe que es complicado dirigir niños, y el cine cubano no es pródigo en ejemplos positivos, pero si Conducta (2014) de Daranas puso el listón altísimo, Esteban no le va a la zaga en ese rubro. A la distancia de algunos años es simplemente imposible resistirse al cándido encanto de esa película con guion de Amílcar Salatti, a la pasión del protagonista (Reynaldo Guanche) por la música, a la noción de que siguen brotando flores aun en el más descuidado de los estercoleros.

Un pedazo de mí, con su mirada honesta sobre los rockeros y los frikis, toca precisamente una parte de mí, pues ambos términos, junto a algunos más, servirían para describirme en esa época… e incluso ahora. El Benny, por otra parte, constituyó uno de esos retos que hay que tenerlos cuadrados para asumir, pues la imagen del cantante permanece en la leyenda, en un imaginario colectivo que la basura no invade. Jorge Luis consiguió entregarnos en Renny Arozarena un Bárbaro del Ritmo creíble y duradero.

También fue Jorge Luis el realizador del making off de Kleines Tropikana (Daniel Díaz Torres,1997) que tituló Konfidencial y que solo vi una vez, pues parece perdido. Dado que coescribí el guion de Kleines… en cierta ocasión le pedí una copia de dicho making al propio Sánchez y me dijo que no lo tenía.

He mencionado a Daniel, un director con quien trabajé como guionista en numerosos proyectos y cuya pérdida aún me cuesta asimilar. Luego hay actores y actrices que tuve la suerte de dirigir en algún momento, con los que sucede lo mismo: Adria Santana, Enrique Molina, Alexis Díaz de Villegas, Aurora Basnuevo… y como si la lista fuese corta, ahora se han sumado Mario Limonta y José Téllez.

Limonta es, para los cubanos, un montón de personajes entrañables, pero hay varios que sobresalen: el mambí Nacho Verdecia, el sargento Arencibia del Tercio Táctico de San Nicolás del Peladero, Sandalio el volao de Alegrías de Sobremesa. Me recuerdo de niño poniéndome un cinto sobre la camisa y un sombrero cualquiera, y agarrando un palo para salir a jugar pareciéndome a los héroes de Los mambises, las Aventuras que desde 1969 y por dos o tres años escribió Carballido Rey para la televisión. Fue Carballido también el guionista de San Nicolás del Peladero, donde Limonta encarnaba a aquel militar que era, al fondo de sus bravatas, un gallina envalentonado por el uniforme. Y cómo olvidar al asere Sandalio, el jevito de Estelvina, y a sus caracterizaciones para el cine cubano, en piezas como De cierta manera (Sara Gómez, 1977), Miel para Oshún (2001), Barrio Cuba (2005), estas últimas de Humberto Solás…

Mario y Aurora trabajaron conmigo en No somos nada (2014) junto a Cristina Obín, Carlos Gonzalvo, Jany Hernández y la también fotógrafa May Reguera. De hecho, eran vecinos míos en el Vedado, de manera que no fue raro en los años siguientes escuchar el vozarrón de Mario interpelándome desde su balcón cuando me veía transitar la acera de enfrente: Eduardo, ¿cuándo le metemos a otra película? Pero, muy a mi pesar, una serie de malditas circunstancias lo impidió, y ahora ya es muy tarde.

José (Jose) Téllez, el enano, era un viejo colega desde la época en que formaba parte del grupo humorístico Los Hepáticos, junto a Omar Franco y Otto Ortiz, en tanto yo lideraba NOS-Y-OTROS, también dedicado a la comedia. Recuerdo aquel monólogo suyo (escrito, si no recuerdo mal, por Otto) en que recién salido a escena miraba torvamente el micrófono, demasiado alto, y cuando conseguía que lo pusieran a su altura arrancaba diciendo: Miren, señores, yo soy enano. Vaya, para que no los coja de sorpresa… En 2005 tuvo un papel en la comedia Un rey en la Habana de Alexis Valdés; más tarde participaría en un puñado de producciones cinematográficas diversas.

Para mi cortometraje Brainstorm (2009) le pedí al Jose aparecer en una de las fotos que los personajes se pasan de mano en mano al principio. Aunque su presencia se reduce a eso, es importante para la trama pues aquellos se cuestionan si es políticamente correcto hacer público que el héroe de la historia es un enano. Jose también aparece en el making, explicando pormenores de su desempeño.

Con el tiempo crees que te acostumbras a la muerte de otros. No es cierto, por lo menos para aquellos que tuviste suficientemente cerca. Y, encima, las putas películas no ponen de su parte.

Vacuna contra el papiloma humano se aplicará a niñas cubanas

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La noticia es que Cuba aplicará por primera vez la vacuna para prevenir el virus del papiloma humano (VPH), principal responsable del cáncer cervical en mujeres.

En Cuba 68.524 niñas de 9 años recibirán la dosis de 0.5 mililitros por vía intramuscular, y dos dosis para aquellas que reporten problemas del sistema inmunológico, según informó la jefa del Programa Nacional de Inmunización, la doctora Lena López, citada por Cubadebate.

El propósito de esta campaña de inmunización que ya se realiza en varios países es eliminar el cáncer cervicouterino relacionado con el VPH, y la meta es que se reduzca a 4 casos en 100 mil mujeres por año.

La información publicada no especifica qué tipo de vacunas se aplicarán, cuáles son sus productoras, ni contra cuántas cepas protege. Tampoco se dice si luego se pretende extender la vacunación hacia otros grupos poblacionales.

Sí se aclara que la inmunización llega de la mano de la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización del Ministerio de Salud Pública y de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS).

En el año 2023, el gobierno cubano afirmó que una vacuna para prevenir el VPH estaría lista en 2023, pero evidentemente eso no ha sucedido y se acudió a la colaboración internacional para ofrecer esta cobertura de prevención que ya existe en buena parte de los países de América Latina.

El VPH es un grupo de 200 virus que se transmiten mediante relaciones sexuales. Se estima que casi todas las personas con vida sexual activa podrían estar infectados del virus, pero no tienen por qué presentar síntomas, pues solo algunas cepas son peligrosas y/o visibles.

Aunque puede tardar años en aparecer, el VPH es responsable de varios tipos de cáncer como el de cuello uterino, vulva, vagina, pene, ano u orogaríngeo. Las vacunas por lo general no previenen la infección, pero sí reducen considerablemente las posibilidades de que se presenten síntomas graves y lesiones que pongan en peligro la salud de la persona.

Proveer de vacunas para casi 69 mil personas supone un gran esfuerzo para el sistema de salud, severamente golpeado por la crisis económica y la falta de personal.

El cáncer en Cuba mata a una cada cinco personas. Y una cifra aún más preocupante es el hecho de que de las personas que mueren entre 30 y 69 años de edad, una de cada tres es por cáncer.

Esta noticia significa que el enfoque para prevenir las infecciones de transmisión sexual se expande, pasando de un modelo centrado en cambiar las conductas sexuales de las personas, a otro que ofrece alternativas farmacológicas para reducir la incidencia de las ITS y/o sus posibles daños a la salud.

Esta estrategia ya ha sido promovida y financiada por organismos multilaterales como la Organización Mundial para la Salud y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Tiene un antecedente importante en el acceso gratuito a la PREP, un tratamiento farmacológico para prevenir el VIH, y que en el caso cubano, se ofrecen de manera gratuita en 36 policlínicos y 7 espacios comunitarios de todas las provincias cubanas y el municipio especial Isla de la Juventud.

Sin embargo, sobre la vacuna contra el VPH, cabe la pregunta de por qué se vacunará solo a niñas, y no se incluye a los niños. En una rápida consulta en internet se observa que la práctica internacional es para ambos sexos, y se extiende la edad desde los 9 años hasta los 14. Igualmente, otros países incluyen dentro de los grupos priorizados a personas inmunodeprimidas, personas con VIH, mujeres trans, hombres que tienen sexo con hombres, y trabajadores y trabajadoras sexuales. La limitación de la vacuna para solamente niñas, deja la cobertura a medias, ya que los hombres pueden tener el virus y transmitirlo.

Esta vacuna llega además en un momento clave para el depauperado sistema de salud que tiene dificultades para asegurar la ejecución de pruebas citológicas, la primera manera de diagnosticar de manera temprano el cáncer cérvicouterino, aunque hay personas que tienen resultados negativos en su prueba y aun así pueden tener VPH.

Nuestra opinión es que esta es una buena noticia para la población cubana, y asegura la disminución parcial de un conjunto de enfermedades que una vez desarrolladas tienen implicaciones más costosas para los pacientes y para el propio sistema de salud.

Será necesario generar consciencia sobre la importancia de esta vacuna para asegurar que las familias permitan y promuevan que las niñas elegibles obtengan esta inmunización. Para ello es clave que toda la información necesaria esté disponible en aras de no dar lugar a vacíos que puedan ser aprovechados para la desinformación.

También da medida de cómo, incluso en la crisis económica más severa que ha vivido este país en los últimos 60 años, proteger a las futuras mujeres de cáncer sigue siendo una prioridad para los organismos de salud, con una acción concreta que contribuye a disminuir los riesgos que sufrirán en el futuro.

Gasolina especial en USD, la dolarización avanza

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La noticia es que la empresa Cupet y Cimex S.A han anunciado la decisión de no vender gasolina especial en moneda nacional y solamente comercializarla en USD, a través del pago de tarjetas internacionales o la tarjeta clásica, que se adquiere en Casas de Cambio como tarjeta de débito en la que se ingresa efectivo en moneda libremente convertible como dólares o euros.

El anuncio se produce en un contexto de largas filas para adquirir combustible, y de un incremento de los carros modernos que requieren esa gasolina, porque la regular disponible no tiene la calidad requerida para mantener los carros modernos sin ayuda de mecánicos. El precio del litro de gasolina es de 1.30 USD, lo cual significa que llenar un tanque de 60 litros cuesta 78 USD.

Irenaldo Pérez Cardoso, director adjunto de la Unión Cuba-Petróleo (Cupet) y Ernesto Martínez Hernández, vicepresidente primero de la corporación Cimex, fueron entrevistados en la televisión nacional, y afirman que la razón por la que solo se comercializará en USD es por el déficit de este tipo de combustible.

En el reporte, los funcionarios prefirieron referirse al tema en positivo y no en negativo: se ha decidido garantizar la red de servicentros en USD y «vamos a empezar a consumir gasolina especial por [en lugar de] este tipo de gasolina».

«Cupet hoy tiene todas las condiciones para ofrecer gasolina regular y motor», y será la única que se expenda en moneda nacional.

Ya más de una vez el gobierno había advertido que vender la gasolina en moneda nacional no era sostenible porque es considerada subsidiada si se vende en esa moneda, a pesar, incluso, de que el precio aumentó, lo cual confirma la depreciación del peso cubano.

En un comunicado de la empresa Cupet se afirma que «el sector privado no se afecta con estas medidas, pues su tarjeta accede a todo tipo de combustibles».

La comunicación oficial ha reiterado que la situación se produce por la poca cantidad disponible de gasolina especial en la refinería de Cienfuegos, y la complejidad logística que implica mover ese combustible por todo el país.

Según el ministro de economía y planificación, Joaquín Alonso Vázquez, la medida es «excepcional y temporal», y ya hubo una coordinación previa con todos los gobiernos provinciales.

De acuerdo a los reportes de televisión y a los funcionarios entrevistados, la razón principal es la persecución a buques tanqueros debido a las sanciones, que alcanza niveles sin precedentes, afirman sin dar más detalles.

Informaron además que se distribuirán 900 toneladas de gasolina regular y motor, pero no especificó si esa cantidad asegurará una distribución estable o si acaso satisfará la demanda, disminuyendo así las largas filas o los sistemas de turnos por Telegram, otra vía utilizada para evitar la aglomeración y la eterna espera.

El funcionario de Cupet se refirió a una causa concreta: la importación de dicho producto es «un verdadero problema a raíz de la entrada del presidente norteamericano Donald Trump».

La medida, que además fue filtrada a redes sociales unas horas antes de su anuncio, ha recibido múltiples críticas. La principal va encaminada a que restringe la gasolina especial a un grupo muy pequeño de personas que manejan divisas, y por el hecho de que no se vende haciendo uso de las tarjetas MLC, que ya existen muchas, y supuestamente están respaldadas en monda fuerte.

Por otro lado, ha sido noticia que arribó al país un buque ruso cargado con 750 mil barriles de petróleo, una carga estimada en 5 millones de dólares, cantidad que parece ser el crédito anunciado en noviembre por el gobierno ruso, que otorgaba Vladimir Putin a Cuba.

Esta noticia significa que el gobierno ha comenzado la comercialización en dólares y muchos especulan que este es el comienzo de un camino inequívoco hacia la dolarización, lo cual fue anunciado por el primer ministro, Manuel Marrero Cruz. Pese a la aclaración del ministro de la «temporalidad» de la medida» múltiples internautas cuestionaron que otras medidas «temporales» se han eternizado durante bastante tiempo.

Esta restricción se produce en el mismo momento en que se ha liberado la venta de automóviles nuevos que se pueden adquirir en el país; la gran mayoría requieren gasolina especial.

Significa además que el gobierno no puede sostener la distribución de bienes esenciales en la moneda nacional, en la cual paga salarios.

Este anuncio podría tener un efecto en el aumento del precio del dólar en la tasa informal, y también podría incrementar los precios del transporte privado no agenciado como taxis de aplicaciones y de grupos en WhatsApp. Tampoco se debería descartar un aumento de los precios de los taxis ruteros, pues, aunque con su tarjeta de combustible pueden acceder a este tipo de gasolina, por lo general lo expendido no es suficiente para sostener un flujo alto de viajes y los taxistas deben recurrir al mercado informal que se ajustará ahora sobre la base de los precios en dólares.

Nuestra opinión que es la venta en USD de la gasolina de mejor calidad restringe el acceso a unos pocos, y profundiza las inequidades. Por ejemplo, los médicos que tuvieron la oportunidad de comprar carros modernos ¿se supone que tengan que comprar la gasolina que lleva su automóvil en dólares o exponerse a utilizar una de menor calidad que terminará dañando el vehículo?

El proceso de dolarización en Cuba ha avanzado de manera caótica y sin transparencia. Se pasó de decir que no había tal dolarización y que las tiendas en MLC serían unas pocas y con productos de alta gama, a reconocer una «dolarización parcial» mientras se crean otros mecanismos de pago que no son homologables con el MLC, como el de la Tarjeta Clásica. Esto aumenta aún más el descontento social y la desconfianza, tanto de las personas con cierto poder adquisitivo que pudieran poner sus dólares en los bancos si estos dieran garantías creíbles, como de quienes padecen los principales efectos de la crisis y que probablemente ahora tengan un transporte más caro o escaso.  

Si bien es cierto que el gobierno no tiene condiciones para seguir subsidiando la gasolina, es importante hablarle con claridad a los ciudadanos, explicar los plazos y las decisiones que los afectan de manera directa. Pero una explicación no es una mera descripción de la decisión ya tomada, debería tratarse de un análisis a fondo de las causas y posibles consecuencias de esta. También es necesario impulsar un diálogo y debate sobre qué otras medidas se pudieran tomar para sortear los efectos de este proceso de dolarización que ha dejado y sigue dejando a muchísimos trabajadores en la total desprotección.

Mientras la escasez y la incertidumbre se prolongan, la toma de decisiones sin participación ciudadana solo contribuirá a la frustración y el descontento social. La necesidad de un modelo económico y político más inclusivo y sostenible, no es solo una demanda de quienes se ven directamente afectados por estas decisiones, sino un requisito fundamental para cualquier intento serio de estabilización y desarrollo.

¿Quién rompió el puente de Carlos Lazo?

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La noticia es que Carlos Lazo, líder del movimiento Puentes de Amor, ha emitido un comunicado denunciando que las autoridades cubanas le han prohibido a varios miembros de su proyecto entregar personalmente donaciones de leche en polvo e insumos médicos en hospitales pediátricos de la Isla.

Según el profesor cubanoamericano, desde hace varios meses, una «regulación misteriosa» les impide visitar los centros médicos, obligándolos a entregar las donaciones en el aeropuerto de La Habana sin posibilidad de verificar su destino final. En su comunicado, Lazo expresó: «Desde unos meses acá, nuestra labor se ve ensombrecida por esta prohibición que obstaculiza e impide nuestro acceso a estas instituciones. Llegamos al aeropuerto de La Habana y ahí tenemos que entregar la carga, con la advertencia clara de que no nos está permitido ir a ninguna institución médica o comunitaria».

El activista también afirmó que, a pesar de intentar esclarecer la situación con diversas instituciones y funcionarios, solo han recibido respuestas evasivas, mientras que «se ha llegado incluso a “orientar” a amigos e instituciones en Cuba, a que no nos reciban y se alejen de nosotros».

Lazo a menudo es cuestionado por el ala radical de la oposición emigrada en Miami, quien califica varias de sus acciones como una forma de «oxigenar» el sistema político cubano, le cuestionan haberse reunido con el presidente cubano Miguel Díaz Canel y lo acusan de hacer silencio ante situaciones de la política doméstica cubana, como la existencia de personas presas a raíz de causas políticas. Estos grupos en varias ocasiones han intentado entorpecer su labor humanitaria con estrategias que han ido desde campañas de boicots en redes, violencia física en Miami durante las protestas contra las sanciones, hasta amenazas de muerte, según ha denunciado el propio activista.

Sin embargo, esta vez, en su comentario afirma que «al parecer el extremismo, la sospecha y el silenciamiento contra nosotros no solamente es un fenómeno de Miami. En Cuba también ocurren fenómenos que desalientan, bloquean y ofenden a aquellos que, desde cualquier lugar del mundo, luchan cada día por la familia cubana».

En la publicación en Facebook, con más de mil comentarios, puede verse el apoyo de figuras relevantes de la cultura y la política cubana como Israel Rojas Fiel, vocalista del grupo Buena Fe, quien afirmó que: «He sido testigo de la manera irresponsable e irrespetuosa que han sido tratados miembros de ‘PdA’ en los últimos meses. Debe ser que eran demasiado útiles. Demasiado consecuentes con estos tiempos de tanto odio y desunión».

En el pasado, Lazo entregó leche, medicamentos, y hasta insumos para complejas cirugías, como el custodiol, que se utiliza en trasplantes de órganos, con un cargamento que el activista trajo a Cuba, gracias a donaciones de la comunidad de emigrados, en junio de 2022.

Esto pone de manifiesto la burocratización de los procesos cubanos para las donaciones en medio de una fuertísima crisis que afecta particularmente al sistema de salud. Carlos Lazo no ha sido el único en sufrir negativas y trabas a la hora de realizar iniciativas cívicas para ayudar a los más necesitados, pero al ser un activista visible y otras veces bien recibido por las autoridades su caso se ha vuelto más llamativo.

En un contexto de escasez las donaciones han sido un paliativo esencial ante la carencia crónica de insumos médicos y alimentos en hospitales y farmacias. Actualmente, la mayoría de los cubanos se ven obligados a adquirir medicamentos en el mercado informal, donde los precios son exorbitantes y la procedencia de los productos es incierta.

Esta situación se ha agravado debido a la combinación de medidas unilaterales coercitivas de Estados Unidos que ponen trabas para que Cuba los insumos que necesita para producir medicamentos, y una gestión estatal ineficiente que ha descuidado las inversiones en el sector de la salud.

Para que se tenga una idea de la gravedad de la situación, en diciembre del pasado año, el primer ministro Manuel Marrero Cruz afirmó que «de 651 productos que forman el cuadro básico de medicamentos, en el último mes 461 están entre falta y baja cobertura, por no contar con las divisas necesarias para financiar productos y materias primas», esto significaría que solo un 30% aproximadamente del cuadro básico está garantizado.

Las regulaciones cubanas permiten actualmente la importación no comercial de medicamentos, alimentos y productos de aseo sin límites de cantidad y exentos de impuestos, siempre que se transporten como equipaje acompañado y en bultos separados del resto del equipaje, y no sobrepasen los 500 dólares en valor y los 50 kilogramos en peso.

Sin embargo, la ausencia en farmacias y hospitales de medicamentos básicos como analgésicos y antibióticos, y la limitada capacidad de producción nacional, han fomentado la proliferación del mercado informal, que se alimenta, tanto de desvíos de donaciones y la poca producción nacional, como de personas que actúan como «mulas», compran estos insumos en otros países, sin exceder las cantidades estipuladas, y luego los revenden en territorio nacional.

Por lo general, el protocolo establecido para la recepción de donaciones en Cuba establece que el donante entrega la carga a un organismo superior y este la distribuye. Sin embargo, la negativa de las autoridades a permitir que organizaciones como Puentes de Amor entreguen directamente sus productos y verifiquen su correcta distribución genera desconfianza entre los donantes y la población beneficiaria.

Esta falta de transparencia alimenta las sospechas de que los insumos no llegan a quienes realmente los necesitan, ya sea por descoordinaciones internas o por casos de corrupción. Como señaló Lazo, «uno de los argumentos que utilizan aquellos que, en Estados Unidos, se oponen a que llevemos ayuda a los hospitales de Cuba, es que esos insumos no llegan a los hospitales». Además, Lazo destacó que «cuando visitábamos esos centros, además de documentar la entrega, podíamos constatar de primera mano, las penurias provocadas por el bloqueo».

Llama la atención por qué el cambio en la actitud hacia Lazo, cuando el ex veterano de la guerra en Irak y profesor de un preuniversitario de Seattle, estado de Washington, ha sido una de las voces contra las sanciones que más alto ha sonado en la capital estadounidense. Desde su posición de ciudadano norteamericano ha solicitado y sostenido reuniones en el Departamento de Estado, con Congresistas, para defender a la familia cubana como principal víctima de las políticas coercitivas hacia la Isla. ¿Por qué, si sus objetivos se alinean con los de las misiones diplomáticas cubanas en el mundo, a favor y por el levantamiento de las sanciones, es ahora cercado por trabas burocráticas?

Nuestra opinión es que la burocracia excesiva y la ausencia de una cultura de transparencia están obstaculizando los esfuerzos de quienes buscan mitigar la crisis en Cuba.

Si bien es comprensible que existan controles para evitar la entrega de medicamentos y alimentos adulterados o la exposición indebida de menores de edad en publicaciones, estas preocupaciones pueden abordarse mediante protocolos claros y efectivos. Por ejemplo, se podría exigir que las imágenes de menores tengan sus rostros cubiertos o difuminados en las publicaciones, garantizando así su privacidad y cumpliendo con las normativas de protección.

Muchos donantes solicitan evidencia fotográfica de la entrega de sus contribuciones debido al temor de que los insumos se desvíen o se pierdan en el proceso de distribución, ya sea por descoordinaciones o por prácticas corruptas. En lugar de imponer prohibiciones que generan opacidad y desconfianza, las autoridades deberían facilitar mecanismos de rendición de cuentas que aseguren la correcta distribución de los envíos y fortalezcan la confianza entre los donantes y la población beneficiaria.

En un contexto donde la escasez de recursos es extrema y afecta gravemente la salud y el bienestar de la población, el Estado tiene la responsabilidad de facilitar, y no entorpecer, la llegada y distribución de ayuda humanitaria de donde quiera que venga. La colaboración transparente y efectiva entre las instituciones estatales y las organizaciones solidarias es esencial para garantizar que los insumos lleguen a quienes más los necesitan y para aliviar, en la medida de lo posible, la crisis que enfrenta el país.

Es urgente e imprescindible que las autoridades cubanas aclaren lo sucedido y den respuesta a la pregunta que encabeza esta nota. En una situación en la cual personas pudieran estar en grave riesgo para la salud por la ausencia de un medicamento, o mal nutriéndose por la carencia de alimentos, cualquier traba burocrática que impida la llegada de estos productos a sus destinatarios debería tener todo el repudio de quien esté comprometido con el bienestar de la ciudadanía cubana.

Suspensión del parole y otras tragedias cubano-americanas

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La noticia es que la Administración Trump ha ordenado una pausa en los procesos de aplicación para obtener beneficios migratorios de todos aquellos migrantes que hayan ingresado al país con programas o paroles autorizados por la administración Biden.

Según el memo expedido por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS por sus siglas en inglés), la razón para la suspensión de estos servicios son los fraudes y las preocupaciones en torno a la legalidad y seguridad de dichos procedimientos. Ya en el verano pasado la administración Biden había detenido la expedición de paroles humanitarios a ciudadanos cubanos, venezolanos, haitianos y nicaragüenses por una razón similar: denuncias de fraude, auspiciadores (sponsors) en serie, y otras irregularidades.

Esto significa que una persona que haya entrado al país con parole humanitario, o con los paroles otorgados como parte del programa de reunificación, ven detenidas y sin fecha de reinicio, las ventajas que permiten esos programas de esperar la residencia bajo protecciones que garantizaban la no deportación de los beneficiados.

Si bien la Ley de Ajuste Cubano está activa, los procesos para acceder a ella y los procedimientos para regular la situación migratoria están detenidos por orden presidencial que tienen que acatar las agencias encargadas de los trámites.

Las solicitudes para la reunificación familiar y parole humanitario se pueden hacer, pero los funcionarios a cargo no pueden procesar su información ni otorgar beneficios hasta que esta detención momentánea sea levantada. Según un comunicado del grupo cubanoamericano en Estados Unidos, Café Fuerte, la Ley de Ajuste Cubano está en pleno vigor y todas las personas que cumplan los requisitos y no hayan entrado al país por órdenes ejecutivas del presidente Joe Biden, pueden seguir su procesamiento regular.

La pregunta que cabe es por qué las personas que entraron tanto con parole, como por el programa de reunificación familiar —que es previo a Joe Biden—, también se incluyen en este grupo cuyos procesos han sido detenidos.

La Ley de Ajuste cubano, como la Helms-Burton o la Torricelli, no puede eliminarse o enmendarse sin mandato del Congreso. En este caso, la Ley de Ajuste pone como condiciones para ser levantada: un llamado cambio democrático en Cuba producido a través de elecciones pluripartidistas, y la liberación de lo que Estados Unidos considere presos políticos.

Esta pausa en las solicitudes de residencia permanente no tiene fecha para terminarse, pero su tiempo no debe ser superior a los 100 días. En teoría, debe levantarse cuando los funcionarios puedan identificar los supuestos casos de fraude y los procedimientos para aceptar personas, como una forma de disminuir el riesgo de seguridad nacional o de seguridad pública provocado, según los voceros de la administración Trump, por la entrada de personas a través de paroles.

La decisión genera gran incertidumbre y temor entre cientos de miles de migrantes que están a la espera de residencias permanentes u otros beneficios que le quiten de encima el riesgo de la deportación.

La medida fue de alguna manera anunciada desde la campaña: J.D. Vance, el vicepresidente de Trump, había afirmado más de una vez que el uso de la prerrogativa presidencial de Biden de otorgar permisos de entradas era un abuso de su autoridad y que los migrantes que habían entrado así lo habían hecho de manera ilegal, una valoración cualitativa, política, pero no jurídicamente fundamentada.

La administración de Biden utilizó el parole para evitar la aglomeración de personas en la frontera, como una manera de ordenar la entrada al país, y controlar, hasta cierto punto, quién entra y quién no.

No solo migrantes latinos se afectan con esta medida, también los miles de ucranianos que entraron al país gracias a una política que ofrece refugio a los que huyen de la guerra. Al menos 240 mil ucranianos con patrocinadores estadounidenses entraron a Estados Unidos utilizando esta prerrogativa. El programa de parole humanitario admitió 530 mil cubanos, haitianos, nicaragüenses y venezolanos desde su aplicación hace ya dos años.

También se detiene el Temporary Protected Status (TPS), un programa que ofrece protección a migrantes que puedan demostrar la inseguridad o los peligros que corren en el país del que provienen, especialmente haitianos y venezolanos se beneficiaban de esta posibilidad, y ahora están en un limbo legal y susceptibles a ser deportados.

Un experto entrevistado por CBS afirma que esta medida congela efectivamente la posibilidad de obtener otro status legal, mientras tanto, pueden ser deportados si el gobierno termina (o no prorroga) su parole.

La administración Trump cumple lo que promete, afectando a la comunidad de migrantes y a familias enteras. Es importante recordar que buena parte de los cubanoamericanos con derecho a votar en Estados Unidos, eligió la opción de Trump sobre Kamala Harris.

Por otro lado, el vacío en la línea dura contra Cuba que dejaron en el Senado Bob Menéndez, exsenador condenado por corrupción y por ser agente al servicio de una nación extranjera, y Marco Rubio, ascendido a secretario de Estado, intenta ser llenado por otro político proveniente de la Florida: Rick Scott, exgobernador republicano y ahora portador del discurso extremista contra el Estado cubano como combustible para su carrera política.

La semana pasada presentó un proyecto de ley que ya antes había llevado a la Cámara alta sin éxito para rellenar alguna que otra pequeña rendija que le quede al muro de las medidas unilaterales coercitivas.

Principalmente intenta ponerle sanciones a un grupo de funcionarios gubernamentales y militares del gobierno cubano que de todas maneras nunca se les hubiese otorgado visas, y que no viajan o tienen intereses en Estados Unidos. Es reciclar otras sanciones que se han puesto sobre funcionarios venezolanos o rusos, que en el caso de Cuba tienen poco efecto.

No obstante, lo más preocupante fue la afirmación: «no creo que debamos permitir ningún viaje a Cuba. Si alguien desea regresar a Cuba, que lo haga, pero estos viajes no ayudan al pueblo cubano, sino al régimen opresor». Es decir, visitar su propio país es contribuir al régimen. La idea de limitar el regreso de cubanoamericanos a Cuba de visita se difunde en pasillos y noticias falsas, pero parece más cerca de lo que cualquiera cree.

En el pasado la administración de George W. Bush limitó la visita de los cubanoamericanos a Cuba a una vez cada tres años, y solo si tenían un familiar de primera línea de consanguineidad. Igualmente, esta iniciativa también ha sido manejada en el pasado por Marco Rubio, bajo la lógica de que los cubanos que ajustan su situación migratoria en Estados Unidos lo hacen alegando que sufren persecución o violencia en Cuba, y por tanto, no deberían regresar al lugar del que afirman huir.

No obstante, sería un duro golpe para las no pocas cantidades de familias que se reúnen en Cuba, y la limitación de esas visitas tendría un impacto en la calidad de vida y sería una limitación de las libertades de los cubanos que viven en Estados Unidos.

Todas estas noticias confirman que la situación para la comunidad cubana, y para Cuba, empeorará bajo Trump, como de una forma u otra anunció su equipo durante la campaña. Y a pesar de eso, recibió una significativa cantidad de votos de la comunidad cubana.

Pero las medidas de Trump no solo afectan a quienes viven en la Isla; pone en condiciones de vulnerabilidad a todos los arribados con el parole, eliminando las protecciones que ofrecía este programa, e igualando la situación de los cubanos emigrados a la de muchísimos otros latinos que hoy tienen miedo de salir a trabajar, ir a las tiendas, hospitales, escuelas y hasta iglesias, por miedo a ser víctimas de las redadas antiinmigrantes.

Nuestra opinión es que esta decisión de Washington, si bien pudiera ser disuasoria de la migración, también afecta la vida de muchos que ya están en Estados Unidos, intentando trabajar y emprender una vida diferente para ayudar a sus familias en el país de origen. Deja a esos migrantes desprotegidos, con mayor probabilidad de ser explotados o de no poder exigir derechos como salarios mínimos o vacaciones, y en el peor de los casos, los expone a la deportación o incluso a la cárcel en condiciones aún no esclarecidas en Guantánamo o en El Salvador.

Quedará por ver cómo estas decisiones pudieran afectar el apoyo al partido Republicano por parte de la comunidad latina y cubanoamericana. Aunque quienes pueden deportar están aparentemente libre de riesgo, muchos tienen familiares y amigos que hoy están padeciendo las consecuencias de que sus compatriotas apoyaran a un presidente que nunca escondió su xenofobia. 

Demuestra además cómo la comunidad cubana, bajo la promesa de que el gobierno cubano sería derrocado por Trump y que el precio de los alimentos bajaría en los mercados, votó por un presidente que no ha logrado el deseado decrecimiento de precios, y que no ha dicho cómo logrará esa caída, más allá de reciclar medidas ya antes ensayadas y que hasta ahora solo redundan en el empeoramiento de la calidad de vida de los cubanos y engordan las filas de los que quieren partir hacia otros destinos.

La ley presentada por Rick Scott, su discurso agresivo que parece revivir los tiempos de Ileana Ros-Lethinen y semejantes voceros políticos, demuestra que el tema Cuba sigue funcionando como elemento transaccional en el Congreso estadounidense y conserva fuelle de influencia.

Hasta este momento y de manera directa, desde la toma de posesión Trump no se ha referido a Cuba, aunque Marco Rubio y Mauricio Claver Carone, dos arquitectos de la política de máxima presión, campean a sus anchas.

Sin embargo, a efectos prácticos, las decisiones políticas de Trump hasta ahora han dado dos golpes a la oposición cubana: poner en un limbo legal a miles de migrantes llevados hacia ese país —algunos de ellos que realmente sufrieron algún tipo de coacción política en la Isla—, afectando, además, a los patrocinadores que trajeron hijos, hermanos, padres a través de este programa establecido por Biden; y detener la ayuda al exterior a través de USAID que implica el congelamiento del apoyo financiero a decenas de medios o plataformas políticas de oposición al gobierno cubano. Mientras tanto, el Partido Comunista sigue al mando en la Isla, y no hay señales del tan avisado final. Negocio redondo.