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La dimensión digital

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Dimensión digital

El ser humano ha tenido que concebir realidades a través de los tiempos. A estas las llamó dimensiones y son infinitas. Le permiten moverse por nuevos entornos, desde las físicas con las que comenzó a existir, hasta las de su propio pensamiento. Pero quizás la más actual y la que cambiará su realidad para siempre es la dimensión virtual.

Todo parece indicar que esta le gusta de manera particular porque ha mudado allí todo su universo y ha adaptado su dimensión física –la de siempre– a una nueva forma de concebir sus relaciones, semiótica, felicidad e, incluso, el modo en que tramita sus sociedades.

El mundo se ha volcado a vivir a través de sus terminales electrónicas: allí comercia, tiene éxito, fracasa y hace sus guerras. Pero lo más interesante no es la invención de esta dimensión virtual, sino que ella ha devenido gestora de la existencia: quien se abstenga de participar en ella, sencillamente, existe menos o no existe.

Con este afán, Cuba se ha dado –aunque tarde– al universo virtual que trasciende los perfiles en Facebook, las fotos en Instagram y los comentarios en Twitter, y llega a la forma en que el Estado y los propios ciudadanos se relacionan o en como la economía se mueve, crece o decrece.

La velocidad del mundo ha aumentado tanto gracias a la dimensión virtual, que ninguna nación que prescinda de ella puede ser competitiva ni eficiente. El establecimiento de una sociedad digitalizada y de un gobierno electrónico es, por tanto, prioridad actual, y en los últimos cinco años se han visto más avances en ese sentido que en décadas completas. Las ventajas de una sociedad digitalizada son abrumadoras.

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La primera es la simplificación de los mecanismos de administración pública, algo que en Cuba tiene un significado especial dada la complejidad y el surrealismo burocrático que los rodea. La máxima expresión de esta digitalización sería la extinción del papeleo, la minimización de las colas –y quizás, de los episodios cardiovasculares. Además, permitiría la inmediatez de la información, la autogestión de la economía e ingentes cantidades de tiempo devueltas al ciudadano, acostumbrado a dejar horas de su vida en el histórico entramado burocrático del país.

La dimensión digital es la nueva realidad

Por si fuera poco, facilitaría el control interno, además de abaratar los costos de muchos sectores. La salud pública puede ser una de las principales beneficiarias –y lo está siendo de hecho– si se usa la inmediatez e interactividad de la información para crear modelos epidemiológicos, páginas con información actualizada y plataformas de autodiagnóstico que son ya comunes en las aplicaciones por defecto de muchos teléfonos inteligentes.

Evidentemente la completa implementación de esta utopía de digitalización es un proceso largo, recorrido con apuro por las autoridades cubanas dado su atraso y la amenaza de la no existencia en el mundo actual. En este proceso pueden observarse cuatro etapas: presencia, interacción, transacción y transformación. Actualmente Cuba se encuentra en algún punto entre la segunda y la tercera etapa, la que puede describirse como esa donde la mayor parte de los trámites asociados a la vida cotidiana se completan en línea –transacciones como pago de impuestos o multas, y todos los servicios de la administración pública.

Llevar la sociedad a la digitalización es una apuesta, más que acertada, obligatoria. Depende, es evidente, de grandes inversiones aunque a nivel tecnológico existen alternativas para su ejecución: adoptar productos existentes como algoritmos, aplicaciones e interfaces –esta opción tiene una velocidad de implementación y actualización muy alta, y bajos costos ya que crearlas desde cero implica gran complejidad monetaria y temporal–, o bien desarrollar tecnología a la medida, hecha en casa –con velocidades de implementación y actualización muy bajas y costos altos. Realmente por las condiciones económicas y tecnológicas de la Isla es mucho mejor la adaptación de soluciones preexistentes.

Pero no es sólo el presupuesto y la tecnología quienes pueden demorar el proceso. La concepción de que el mundo digital ya no es una opción, a veces no está presente en quienes dirigen. Décadas de ausencia en el mundo digital y la costumbre a esa dimensión física de siempre logran que las estrategias gubernamentales y empresariales muchas veces omitan el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación como principal plataforma de gestión.

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Por ello, los ciudadanos encuentran páginas web sin actualizar, botones sin hipervínculo, hipervínculos que conducen a ninguna parte y servicios esenciales que no se ofrecen en línea. No basta con crear una plataforma por mandato estatal, esta debe ser actualizada y puesta a la altura de las necesidades de la ciudadanía.

Incluso los cajeros automáticos –pioneros de la digitalización en Cuba– después de casi dos décadas de funcionamiento son una muestra de mala gestión de las tecnologías por escasos, desabastecidos, fuera de línea, o por regirse por horarios laborales –quizás tengan su propio sindicato–.

En la Era Covid –tiempos de las larguísimas colas y el confinamiento– la digitalización ha demostrado ser una ventaja. El comercio electrónico, si bien comenzó modestamente antes de la pandemia, fue durante esta que tomó protagonismo dado el desabastecimiento y la inconveniencia del roce humano. Las numerosas aplicaciones y páginas encargadas de gestionar las transacciones han demostrado su buen funcionamiento. Es una tecnología que no ha requerido grandes innovaciones, puesto que ya tiene décadas de existencia en el mundo aunque en Cuba sea nueva.

El problema aquí radica en esa dimensión que trasciende una interfaz y se realiza en el mundo objetivo, material, donde la existencia o inexistencia de un producto, y sobre todo, la logística de la entrega, hasta ahora no han podido emular con la rapidez y eficiencia de los softwares. Tendrían que hacerse los pedidos por cartas –a la usanza decimonónica– para que esas dos dimensiones, la virtual y la física, estuvieran emparejadas.

Eso es lo que los usuarios identifican como fallos del sistema en línea, caídas y defectos de las páginas no son más que ralentizaciones deliberadas por parte de sus gestores para poner el sistema electrónico, ese que se mueve a la velocidad de la luz –literalmente, gracias a la fibra óptica–, a la par del modesto sistema de reparto y distribución que no puede actualizarse escribiendo un código HTML, ni moverse a 4G por las calles del país.

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Plataformas como Transfermóvil gozan de una eficiencia que, si bien no es perfecta, ha cumplido con creces sus expectativas.

No obstante, plataformas como Transfermóvil, que prescinden de la dimensión física y trabajan estrictamente con datos electrónicos, gozan de una eficiencia que, si bien no es perfecta, ha cumplido con creces sus expectativas con más de 68 000 usuarios y cerca de 11 millones de operaciones mensuales.

El problema con estas y otras plataformas que no dependen de productos o flete es distinto y otra vez impuesto por la dimensión física. Las terminales para lograr acceder a cualquiera de ellas –a saber, teléfonos móviles– actualmente se encuentran en una tercera dimensión, desconocida para la mayoría de los cubanos: la dimensión MLC.

Si bien siempre ha sido difícil obtener uno de estos aparatos, era posible con esfuerzos, ahorro, inventos, regalos. En cambio no se puede intentar digitalizar una nación e implementar algo como el gobierno electrónico si cuando la existencia se muda a la dimensión digital, lo digital se muda a la dimensión MLC, de la que la mayoría de los cubanos no puede llegar.

Entonces la revolución digital, los pagos y los trámites administrativos pueden andar todo lo en línea que quieran, que si los ciudadanos tienen vedada esa dimensión en la que se venden las terminales móviles, no hay una verdadero avance. Hay que tener en cuenta que lo que se propone es que un teléfono móvil sea parte de la vida de la gente: sea sus colas, su dinero, su abogado, su constitución, su escuela, su periódico, un poco su médico, su policía, su ambulancia, esa dimensión virtual que gestiona la existencia. Si los ciudadanos no pueden comulgar en ella, sencillamente existen menos o no existen.

Prensa y censura en tiempos de la NEP

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Prensa 1

La Nueva Política Económica (NEP) fue la estrategia implementada por Lenin a partir de marzo de 1921 para recuperar la vitalidad de un país devastado por una cruenta guerra civil, en la que el Ejército Rojo derrotó a las fuerzas reaccionarias y nacionalistas que intentaron detener el avance de la Revolución Socialista de 1917.

El crecimiento de los sectores estatal y privado que se alcanzó durante ese período, propició el aumento de la calidad de vida y un despertar cultural. «Nadie puede negar ?afirmó el sociólogo ruso Boris Kagarlitski?, que los años veinte (del siglo pasado) fueron una época extremadamente fructífera para la literatura, la pintura, la crítica de arte y la vida espiritual rusa, en general».

No obstante la amplia libertad de expresión, creación y hasta de prensa de que gozaron diversos grupos de artistas e intelectuales en aquella etapa; el ejercicio de esos derechos no se extendió en igual medida al periodismo diario. La relativa autonomía del campo cultural ?considerado por los comunistas como un nicho de pequeño-burgueses que con el desarrollo del socialismo se extinguiría?, contrastaba con la subordinación de la prensa y la política informativa a la cúpula del Partido y con la disciplina soldadesca impuesta a los periodistas e intelectuales partidistas.

Vladimir Ilich Lenin era defensor del carácter propagandístico de los periódicos. Los medios revolucionarios ?decía? debían actuar como orientadores (informar), organizadores y movilizadores de la clase obrera. En las jornadas que precedieron a la Gran Revolución Socialista de octubre de 1917, ya había elaborado una parte de los principios que orientarían la labor de la prensa cuando los bolcheviques tomaran el poder político.

  • En cualquier sociedad la prensa sirve a la clase dominante.
  • El financiamiento de los periódicos debe ser controlado por el Estado, dirigido por el partido que representa al proletariado.
  • Los periódicos forman parte de las organizaciones políticas y sus periodistas son activistas políticos.
  • La libertad de prensa depende del acceso y uso, por parte de todos los segmentos de la sociedad, de los medios tecnológicos para la publicación de periódicos.
  • Permisibilidad de la diversidad de opiniones solo dentro de los límites del pensamiento tenido como marxista.

Después del derrocamiento del gobierno provisional, y a la espera de la contraofensiva de las fuerzas burguesas encabezadas por Kerensky, los aliados de Lenin presentaron ante el Comité Ejecutivo Central Panruso (TSIK) un proyecto de resolución sobre la prensa.

Prensa
Alexander Kerensky

El documento denunciaba los vicios de la libertad de prensa burguesa y aseguraba que para el gobierno de obreros y campesinos ese concepto significaba liberar a la prensa de la dominación del capital. En consecuencia, se proponían estatizar las imprentas y fábricas de papel, y ponerlas al servicio de aquellos grupos de ciudadanos que tuviesen un mínimo de 10 mil integrantes.

El proyecto no contó con el apoyo unánime de todos los bolcheviques ni de las distintas agrupaciones que participaron en el llamado Octubre Rojo. León Trotski argumentó que los adversarios de la revolución aún no habían sido derrotados, que los periódicos eran armas en sus manos y, por tanto, su clausura era una «medida de legítima defensa».  

Lenin, por su parte, consideró que no se podía brindar a la burguesía la posibilidad de calumniar a los revolucionarios y que, como cuestión de principios, la libertad de la prensa dependiente del capital no debía ser admitida.

Tras una intensa deliberación ?documentada por el periodista John Reed en Diez días que estremecieron al mundo?, el proyecto de resolución fue aprobado y dio paso a la publicación de un decreto. A tenor con ello, desde el 10 de noviembre de 1917 fue prohibida la circulación de cualquier órgano de prensa que abogara por la oposición abierta o la insubordinación al gobierno, faltara a la verdad en la cobertura de eventos o promoviera cualquier actividad criminal.

Antes de concluir el convulso 1917, los bolcheviques tomaron otras medidas para asegurarse el control de la palabra impresa. El 21 de noviembre, una norma legal dispuso la estatización de los servicios publicitarios con el fin de privar a la prensa burguesa de su principal fuente de ingresos y, consecuentemente, abolir la propiedad privada sobre los medios de comunicación. En tanto, el 18 de diciembre fue establecido el Tribunal Revolucionario de la Prensa, cuya función era investigar y punir los delitos cometidos contra el pueblo, mediante el uso de la misma. La corte podía imponer a los infractores sanciones que iban desde multas y confiscación de imprentas hasta cárcel y destierro.

El investigador británico Brian McNair explica que la bolchevización de la prensa en la Rusia soviética significó la virtual eliminación de los medios de comunicación privados. Entre 1917 y 1918, unas tres mil doscientas publicaciones fueron clausuradas, por medio de medidas legales y administrativas dictadas por el gobierno, y otras cerraron por falta de financiamiento y por la disminución de ventas.

Aunque las primeras que desaparecieron fueron las publicaciones antisoviéticas y antibolcheviques ?durante la guerra civil (1918-1921) ?, el resto de los partidos socialistas fueron excluidos igualmente del juego político y sus órganos de prensa censurados primero y prohibidos después.

En marzo de 1919, el aparato mediático del país ya estaba en manos de los bolcheviques y se consolidó un sistema de prensa al servicio exclusivo del partido en el poder. Finalmente, en 1922 todos los partidos de oposición fueron ilegalizados.

La bolchevización de la prensa no estuvo exenta de críticas. A las suscitadas durante la sesión que en noviembre de 1917 había discutido el referido proyecto de Resolución sobre la Prensa, y las provenientes de los periódicos burgueses afectados por las medidas impuestas después de la publicación del citado decreto, se añadió la asumida por el escritor Máximo Gorki, el cual se opuso públicamente a la censura y el control estatales de los medios de comunicación.

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Máximo Gorki

El autor de La madre argüía que las medidas decretadas comprometían la democracia revolucionaria y creaban mártires políticos. Fue previsor cuando expresó que en el futuro las restricciones a la libertad de prensa provocarían «una vileza que no solo se volverá contra toda la democracia, sino principalmente contra la clase obrera», y sentenció que «la clase obrera será la primera en pagar y pagará más que nadie por la estupidez y los errores de sus dirigentes».

El canto de cisne de la libertad de prensa

Durante los meses previos a la implementación de la Nueva Política Económica, las restricciones a la libertad de prensa impuestas en el curso de la guerra civil serán relegadas temporalmente. En ese período resurgieron editoras privadas y publicaciones no bolcheviques que permitieron la difusión de los intensos debates. Tal escenario contrastará con el silencio y el unanimismo que poco después, y por más de seis décadas, distinguirán a los medios soviéticos.

Este brevísimo oasis de libertad de expresión y prensa dentro de la Revolución rusa, tenía sus días contados. En el X Congreso del Partido, celebrado en marzo de 1921, Lenin logró que fuera aprobada una resolución encaminada a prohibir el divisionismo y a limitar el debate en las filas de la organización. Es probable que los máximos dirigentes soviéticos pensaran que las desavenencias políticas e ideológicas entre las diversas tendencias que existían al interior del Partido podrían salirse de control y provocar luchas por el poder, un cisma, e inclusive, un nuevo conflicto armado.

En ese mismo año, Gavril Myasnikov, obrero metalúrgico en los Urales y militante comunista, envió un manifiesto al Comité Central del Partido para demandar que los propios soviets de productores administraran la industria y que fuera restaurada la libertad de prensa para todos los trabajadores. Myasnikov consideraba que con la victoria de «los rojos» en la guerra civil y el fin de la situación de emergencia, nada justificaba la restricción de ese derecho.

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Gavril Myasnikov

Lenin objetó la afirmación de que la libertad de prensa ya no existía en la Rusia soviética y la redujo a la categoría de «eslogan mundial» que «expresaba las ideas de la burguesía progresista, en su lucha contra reyes, sacerdotes, señores feudales y terratenientes». Desde esa perspectiva, profundamente instrumental y simplista, la reclamación Myasnikov no tenía lugar, pues en la Rusia soviética, según el líder soviético, se estaban empleando otros métodos para liberar a las masas de la influencia de clérigos y terratenientes.

Finalmente, explicó que la burguesía continuaba siendo muy fuerte fuera de las fronteras de Rusia, y que poner en sus manos un arma como la libertad de organización ?que él igualaba a la libertad de prensa por su papel en la organización política?, facilitaría la tarea del enemigo de clase.  

Insatisfecho con la respuesta de Lenin, Myasnikov realizó una campaña por el restablecimiento de la libertad de prensa a nivel local. Con ese fin publicó, al margen de las editoriales partidistas, el libro Materiales de debate. El trabajador metalúrgico, acusado de cometer esa y otras indisciplinas, fue expulsado del Partido en 1922.

La censura de prensa sería restablecida también en ese año. Entre sus primeras víctimas estuvo las revistas disidentes Mysl (Pensar) e Economist. El Partido decidió clausurarlas y expulsar a sus principales colaboradores.

Fiel a los postulados que había elaborado para orientar el funcionamiento de los medios en un estado socialista, Lenin nunca aceptó que la libertad de prensa era un derecho vulnerado en la Rusia soviética y, hasta su muerte, se resistió a restablecer lo que, en sus palabras, era «un mito burgués».

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Tal vez no imaginó, o quizás sí, que de la total subordinación de la prensa al Partido surgiría un aparato mediático que en lugar responder a la institución, se supeditaría a la de sus máximos dirigentes. La falta de autonomía de los medios de comunicación los hizo muy vulnerables al abuso de Stalin y sus acólitos.

Bajo el terror estalinista, la libertad de prensa no fue permitida ni siquiera en los términos definidos por Lenin. Su idea de un monopolio mediático en manos de la clase obrera ?justo lo que Myasnikov defendió a su manera?, fue subvertido y la libertad de expresión absolutamente eliminada.

A medida que el exseminarista georgiano consolidó su liderazgo en el Partido Comunista, los medios comenzaron a funcionar como instrumentos de su poder personal. El «nuevo zar de todas las Rusias», apunta el comunicólogo Mark Hopkins, instituyó un modelo que exigía una prensa funcional, ideológicamente pura y que actuara como un obediente servidor del Partido.

Durante casi tres décadas, la crítica constructiva y partidista prácticamente desapareció de los medios. Stalin usó el monopolio mediático contra el Partido y el pueblo, concluye el investigador inglés.

Ese modelo de prensa fue el paradigma de los adoptados en los países que, por voluntad propia, coerción o al borde de la debacle económica, asumieron regímenes políticos y modelos económicos inspirados en la experiencia soviética, sobre todo del período que se inició después del ascenso de Stalin y el desmontaje de la NEP.

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Referencias

Hopkins, M.: Lenin, Stalin, Khrushchev: Three Concepts of the Press. Journalism & Mass Communication Quarterly ,42, 4, 1965.

Mcnair, B.: Glasnost, perestroika and Soviet media. London & New York: Routledge, 2006.

Lenin, V.I.: Acerca de la prensa. Moscú: Editorial Progreso, 1979.

Desterrada

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Desterrada
Cuba regula la entrada por sus fronteras, pero privar a un ciudadano cubano de la posibilidad de regresar a su patria no es facultad de un funcionario.

Hace hoy una semana, a Karla María Pérez González la convirtieron en una desterrada. Si bien en Cuba esa categoría no inicia con ella, la tiene por su víctima más renombrada en los últimos tiempos. En su caso no fue suficiente con que le atribuyeran los calificativos usuales –mercenaria, apátrida, gusana y cualquier otro de los que alimentan esa jerga siempre a mano– y prefirieron dejarla fuera de su país sin que mediaran resoluciones, cargos o procesos legales.

La joven cienfueguera de veintidós años había comenzado su camino al destierro cuando fue expulsada de la Universidad Central «Martha Abreu» de Las Villas por publicar en el blog de una organización opositora al gobierno. Debido a eso, hace cuatro años, se fue a Costa Rica a cursar la carrera de Periodismo. Antes del 18 de marzo pasado, ?fecha en que quedara en un limbo migratorio en el Aeropuerto Internacional de Tocumen, en Panamá, que la llevara a solicitar asilo en el país del que venía?, Karla era, para la mayoría de los cubanos, una desconocida.

Ese mismo día, y en los sucesivos, la prohibición de su entrada a la Isla, consiguió crear lo que los voceros oficiales han catalogado de «show mediático». Pero, ¿quién lo armó?, ¿qué intereses pueden existir detrás del mismo?

La palabra show es un préstamo del inglés y significa espectáculo. El término mediático remite a la idea de que ese acto no tiene lugar en los escenarios de un cabaret, sino en los medios de comunicación.

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Karla María Pérez González en el Aeropuerto Internacional de Tocumen, Panamá. (Foto tomada del perfil de Facebook de KMPG)

Los voceros oficiales culparon a los medios extranjeros e independientes –¡novedad!– de hiperbolizar con fines políticos un hecho puntual que tuvo a una ciudadana cubana como protagonista. Sin embargo, la parte acusatoria no ha explicado aún las razones y medios legales para sancionar a una persona sobre quien no pesaba cargo alguno, a quien no le había sido notificada la prohibición de entrada al país y que, incluso, poseía su pasaporte debidamente prorrogado por las autoridades migratorias de la Isla y la reservación en un hotel donde pasaría la cuarentena –ambas cosas indican que además de desterrada, fue también estafada.

Las razonas esgrimidas por la directora general de Prensa, Comunicación e Imagen del Minrex, para el destierro son, en esencia, que la «intención de reinstalar a Karla en el país cumplía propósitos subversivos», dado que ella es un «instrumento y no es la primera vez que es utilizada para este tipo de manejos y acciones fuera de la ley y desestabilizadoras contra Cuba».

Sin embargo, hasta la fecha no consta en el expediente de la muchacha cargo alguno por el que haya sido procesada, como ya se dijo. Por tanto, es válido concluir que el castigo en este caso ha sido impuesto no por un delito consumado, sino por la posibilidad de que se consumara. «Prevenir es mejor que lamentar», parece haber sido la máxima seguida.    

Como cualquier país, Cuba regula la entrada por sus fronteras, pero privar a un ciudadano cubano de la posibilidad de regresar a su patria no es facultad de un funcionario, sino que debe hacerse mediante un proceso judicial, como está establecido en el artículo 94 e) de la Constitución de la República[1], cuyo resultado sea notificado de manera oficial, no mediante una declaración televisiva o una directa de Facebook. La ley no es patrimonio de la burocracia del que se pueda disponer a capricho, pero ese análisis jurídico ya ha sido hecho brillantemente antes[2].

El show

En torno al tema ciertamente se montó un espectáculo, pero lo curioso es que, contrario a lo que se afirma, no fueron los medios extranjeros ni los independientes los que concibieron la coreografía.

La primera condición para que se produzca uno de estos escándalos que se han tornado tan comunes, es la existencia de un hecho explosivo que lo detone. ¿Quién prohibió a una muchacha casi desconocida la entrada a Cuba después de haberle aprobado todos los permisos necesarios para viajar? Ahí está la génesis. Después vienen las oscuras declaraciones de funcionarios –con manipulaciones para enredar la madeja y un discurso que solo tocó el tema central de forma tangencial ante la imposibilidad de explicar lo inexplicable– y, finalmente, la llegada al estrellato definitivo: el momento en que los medios oficiales se involucran. Pero, ¿por qué?

En política todo debe verse en una relación costo/beneficio. ¿Qué se ganaba desterrando a esta muchacha, recién graduada, con una historia de expulsión de la Educación Superior cubana que ya casi nadie recordaba, y sin liderazgo demostrado? Si era parte de las «estrategias de golpe blando», como se dijo en un inicio, blando entonces es el sistema que deba su estabilidad a que una joven sin antecedentes entre al país. Si se tenían noticias de que pensaba atentar de alguna manera contra el Estado cubano una vez dentro, pues existe un Código Penal y los suficientes tribunales para juzgarla.

Como no creo factibles ninguna de esas posibilidades, se me ocurren cuatro explicaciones –podrían perfectamente ser diez o quince, pues resulta imposible saber qué se esconde bajo la manga de cualquiera de los que moran en las alturas del poder– a una actuación que, además de arbitraria, se me antoja rara por desmesurada y cuyo costo político a primera vista parece tan negativo, pero que se inscribe en una serie de hechos de índole similar. 

La primera explicación es la más obvia: se actuó de esa manera por torpeza, crueldad o bravuconería –o todas juntas. Podría ser la decisión errada de un alto funcionario que no se rectificó para no demostrar titubeos o la de algún representante de un sector del poder, de cuyas fracturas no conocemos nada, que opta por la línea dura del estalinismo. Podría explicarse de este modo tamaña chapucería, mantenida para no demostrar fisuras.

La segunda va al otro extremo, al de la teoría de la conspiración, y se inscribe en una tesis que señalé en otro artículo aquí publicado el mismo día que sucedieron los hechos: puede ser un golpe contra el sistema y lo que le resta de credibilidad, gestado desde dentro del sistema mismo.

https://jovencuba.comyo-soy-cubano/

Existen indicios de que algo así pueda estar sucediendo, dado que se han comenzado a dinamitar las bases simbólicas que sustentaron por años el discurso político de la Revolución: la preocupación por el bienestar de los ciudadanos –Estado paternal que atiende la salud, la seguridad social, que escucha las quejas y peticiones de sus hijos–; el respeto por la historia y los veteranos; el consenso –real o aparente–; el uso de la violencia por parte de cuerpos militares uniformados –resalto el término uniformados– para reprimir sin temor al escarnio público. Si este fuera el caso, no lo sabríamos hasta dentro de unos años, cuando algunos de los actores implicados lo confiesen satisfechos.

Otra de las explicaciones posibles es que tales determinaciones se tomen pensando, honestamente, en que redundan en bien de la nación; no obstante, confieso que me resulta complejo entender la lógica que se mueve detrás de esta posibilidad. No es falso, y no lo ha sido nunca, el escenario hostil en el que se encuentra inmersa Cuba, que no solo padece el bloqueo/embargo, sino también agresiones de tipo político; pero esta sería una débil justificación en un caso como el que nos ocupa.

Si tomáramos a un clásico de la política, que desde la lejanía del Renacimiento italiano aún dicta cátedra, se entendería una actitud como esa; sin embargo, para ello primero debemos despojarnos de todo el ideario ético y espiritual heredado de nuestro Martí. Dice Nicolás Maquiavelo que «en las deliberaciones en que está en juego la salvación de la patria, no se debe guardar ninguna consideración a lo justo o lo injusto, lo piadoso o lo cruel, lo laudable o lo vergonzoso, sino que, dejando de lado cualquier otro respeto, se ha de seguir aquel camino que salve la vida de la patria y mantenga su libertad».

La última de las posibilidades que identifico es también maquiavélica. Para explicarla debemos remitirnos a hechos del pasado reciente. ¿Qué hubiera sucedido si en lugar de dejar esperando hasta la madrugada a los artistas e intelectuales que se congregaron frente al Ministerio de Cultura el 27 de noviembre –por no hablar de cordones policiales, arrestos domiciliarios o uso de gas pimienta–, el presidente de la República hubiera ido personalmente a escuchar qué tenían que decir, cuáles eran sus inquietudes?

No sería nada nuevo, pues todavía están frescas las imágenes de Fidel aplacando, sin arma alguna, a quienes se manifestaban de forma violenta durante el Maleconazo, en agosto de 1994. Seguramente el escenario de cultura e intelectualidad sería menos peligroso para la integridad física del actual jefe de Estado.

A pesar de ello, desde ese 27 de noviembre y hasta hoy se ha optado por algo diferente y sumamente peligroso. El Estado/Gobierno se ha encerrado en una atalaya desde la que vigila y castiga. Siendo David en las relaciones internacionales, se yergue cual Goliat bravucón en el trato con su ciudadanía.

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Siguiendo esta lógica se llega a la conclusión de que la medida tomada contra Karla –así como las detenciones arbitrarias, las expulsiones de centros de trabajo, los actos de repudio, los linchamientos mediáticos, etc.– tiene sus miras mucho más lejos. Ella fue solo una oportunidad bien aprovechada para hacer una demostración de fuerza a una sociedad civil cada vez más presente y articulada. No era suficiente con regular a un grupo la salida del país, sino que ahora también se puede prohibir la entrada a quienes están fuera. Es una espada de Damocles que pende sobre cualquiera que salga de la Isla.

Dignidad desterrada

Se ha intentado poner en práctica –y el caso de Karla Pérez es ilustrativo al respecto–, la máxima de Maquiavelo de que «(…) la ofensa que se hace a un hombre debe ser tal que le inhabilite para hacerlo temer su venganza». Solo que, para ello, en el camino también se ha ofendido e inhabilitado una Constitución en cuya discusión y aprobación participamos muchos.

Aun cuando tiene evidentes sombras y contradicciones, debe ser el deseo de que Cuba se constituya en Estado Socialista de Derecho lo que prime en las políticas públicas de nuestro gobierno. Quizás ahora, más holgado de tiempo después de haber discutido su tesis doctoral, el presidente Miguel Díaz Canel pueda ocuparse de estos asuntos que competen al Estado que dirige.

Intentar impedir desde el poder la exigencia de derechos constitucionales y humanos por parte de la ciudadanía es un método que ha demostrado ser fallido. El efecto de este deseo de estrangular la sociedad civil generalmente redunda en una articulación y radicalización que crea enemigos donde antes había posturas reformistas. Léase con cuidado la historia de Cuba y se encontrarán muchos ejemplos de eso.

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La acumulación de errores políticos, independientemente de las causas que los provoquen, es nefasta para cualquier gobierno pues mina la base de credibilidad y ata su accionar. Cualquier gota puede ser la que colme el vaso. Con estas decisiones que se han sucedido una tras otra, no necesita la CIA tener espías aquí, ni la NED destinar un solo dólar a la subversión. Flaco favor le hacen a Cuba, a los ciudadanos y al propio gobierno que representan.

En medio de este campo de batalla donde cualquiera puede resultar una víctima, no debe olvidarse –a veces la política diluye esa realidad– que hay personas que cargan a cuesta como una cruz muy pesada los resultados de esos errores que rara vez se rectifican y por los que nunca se pide perdón.

Sin ánimos de parecer inocente ante las muchas implicaciones que tiene asumirse como sujeto político, no puede desconocerse que la desterrada no fue solo una opositora al gobierno, sino una muchacha que no pudo abrazar a sus padres que la esperaban después de cuatro años; quien sufrió un acto de repudio no fue solo una activista, sino una madre que difícilmente logró calmar a sus hijos ante la turba que les gritaba las peores ofensas; el médico que no pudo regresar no es un desertor, es una persona que quizás tenga familia y que optó por una camino diferente y no por ello, menos legítimo.

La confrontación es una apuesta peligrosa. Transitar dejando víctimas y dignidades humanas laceradas es más efectivo que cualquier campaña mediática para desvirtuar un proyecto que pretenda ser humanista. No bastan las buenas intenciones declaradas desde el discurso si no se acompañan además de prácticas que dignifiquen al ciudadano como soberano y razón de ser de un Estado. Es difícil mantener la fe cuando el medio es tan hostil. Una nación fracturada carece de las fuerzas para enfrentar los peligros que la acechan desde fuera y se recompone con lentitud y trabajo esmerado. No parece ser halagüeño el horizonte, pero como diría Heredia en su desgarrador Himno, «elevemos los ojos al cielo, y a los años que están por venir».

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[1] Artículo 94. Toda persona, como garantía a su seguridad jurídica, disfruta de un debido proceso tanto en el ámbito judicial como en el administrativo y, en consecuencia, goza de los derechos siguientes: e) no ser privada de sus derechos sino por resolución fundada de autoridad competente o sentencia firme de tribunal.

[2] Comparto los links a los análisis realizados por Julio César Guanche, Harold Bertot y Eloy Viera.

Los veteranos de la Revolución Cubana demandan justicia social

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Los veteranos de la Revolución esperan ser escuchados (Foto: Cuatro)

Hace más de medio siglo, un grupo de jóvenes, la vanguardia política de su tiempo histórico, decidió derrocar a un tirano —Fulgencio Batista—, y enrumbar la patria hacia lo que percibían como un futuro de justicia social. Muchos murieron en ese empeño, otros fueron torturados y sufrieron prisión.

Tras el triunfo revolucionario, Fidel Castro reconoció sus méritos. No les dio privilegios, pero sí prestigio social. Hoy todo es parte de un pasado que muchos desconocen y, lamentablemente, la historia se ha repetido, porque similar a lo ocurrido con los veteranos de la Guerra por la Independencia de 1895, está resultando ahora que los veteranos de la Revolución también quedan desamparados con las pensiones recibidas.

Después de dirigirnos a todos y cada uno de los niveles correspondientes del Ministerio del Trabajo y Seguridad Social y de la «Casa de los combatientes», sin que ninguno haya brindado una solución coherente y práctica, acudimos Natalia Bolívar[1], Norma Porras[2] y Gladys Marel García[3] al Presidente de la República, primer servidor público de nuestro país. Esperábamos su atención y respuesta ante la dramática situación que los actuales veteranos afrontan. Por su vocación y funciones debía conocer, a través de nuestras voces, lo que estaba ocurriendo.

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Gladys Marel García

La «Tarea ordenamiento», sin dudas necesaria, ha afectado a muchos ciudadanos, en especial a los más pobres y necesitados, en su mayor parte ancianos porque nuestra población está envejecida. Se transgrede así la justicia social por la que hace tantos años arriesgamos nuestras vidas.

Los precios de los servicios públicos han subido aceleradamente, igual ha ocurrido con los alimentos, las medicinas y otras necesidades, que se venden en comercios estatales, tanto en pesos como en dólares. En ese contexto, el ingreso económico de los veteranos y combatientes, antes ya restringido, se ha visto muy perjudicado.  

Las modestas subvenciones que recibíamos han sido afectadas. ¿En que se basa una decisión política que desconoce la precaria situación de ancianos que dedicaron sus vidas a trabajar en aras de lo que creían una sociedad más humanista? Para la real comprensión de lo que afrontamos es preciso explicar algunos aspectos esenciales.

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Natalia Bolívar

Los veteranos y la «Tarea Ordenamiento»

La «Tarea Ordenamiento» ha ignorado tres factores relacionados con los veteranos, luchadores clandestinos y combatientes del Ejército Rebelde. Esto se evidencia en los siguientes aspectos:  

  1. La escala básica de jubilación estipulada está por debajo del salario mínimo del país, establecido en 2100 pesos. (Ver primer resuelvo de la Resolución 29 de 2020 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social).
  1. La llamada Prestación Monetaria Transitoria (PMT), o sea, la Chequera del Combatiente —para los que la recibían—, se concretó de manera igualitaria, al disponer la cantidad de 1260 pesos, tanto para los veteranos como para los impedidos físicos que recibían el mínimo de la Asistencia Social.
  1. La Asistencia Económica Permanente, —que oscilaba entre 300 y 400 pesos—, establecida por el comandante Fidel Castro para contribuir a gastos por enfermedades, medicinas, alimentación, transporte, u otros, fue suprimida.
Veteranos
El personaje interpretado por Isabel Santos en el filme Clandestinos estuvo inspirado en Norma Porras.

Estas decisiones contradicen la Resolución 28 del Ministerio del Trabajo y Seguridad Social que, en su primer resuelvo, establece «como cuantía de la pensión mínima por edad e invalidez total del Régimen General de Seguridad Social, y de los regímenes especiales de los Ministerios de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Interior», la cifra de 1 528 pesos. 

La «Tarea Ordenamiento» desconoce además el segundo resuelvo de la ya mencionada Resolución 28, según el cual «las pensiones concedidas por el Régimen General de Seguridad Social se incrementan en correspondencia con la escala siguiente»:

Veteranos

Si se atiende a la estructura de las pensiones y al porciento de las categorías en cada renglón, se observará que el grupo de personas que recibe las pensiones superiores a 501 pesos mensuales constituye apenas el 7.1 % del total y percibe un incremento de 1528 pesos; en tanto, al 92.9%, que son los que reciben menos de 500 pesos, no se les incrementa la cifra de 1528 pesos.

Veteranos
Natalia Bolivar y Gladys Marel García en la actualidad.
  • Esta irregularidad se mantuvo y, a partir de la actual revisión de la «Tarea Ordenamiento» —que supuestamente atendería las dificultades que evidenció su aplicación—, se decidió pasar a los veteranos atendidos por las FAR al grupo encargado de dicha Tarea por las direcciones nacional, provincial y municipal de las «Casas de los Combatientes». De tal forma, continuó el error de no analizar de manera integral el problema y se ofrecieron diferentes informaciones contradictorias a señalar:
  • Los veteranos que habían recibido, desde enero del año actual, la Atención Económica Permanente por las FAR, continuaron percibiendo la misma cantidad que en el 2020, sin incremento. Mientras, a los que la recibían por la «Casa del Combatiente» y el Poder Popular les fue suprimida.
  • Esta decisión desconocía el primer resuelvo de la Resolución 28 del Ministerio de Trabajo, antes mencionada.
  • A principios de marzo se les comunicó lo contrario, o sea, que la Atención Económica denegada se les pagaría a partir del 15 de marzo. Además, se les notificó que dicha asistencia sería reevaluada en noviembre, para lo cual tomarían en cuenta la «vulnerabilidad» del núcleo familiar al que pertenecían. Tocaría responder a esto que los veteranos no lucharon en la guerra como núcleo familiar. 
  • La Dirección Nacional de los Combatientes de nuevo reorientó volver a notificar a los veteranos, antes del 15 de marzo, que se les eliminaría la Asistencia Económica Permanente a los que recibían la jubilación y el PMT o Chequera del combatiente.
  • A los que no recibían el PMT y sí la jubilación y la asistencia económica  entre 300 y 400 pesos hasta el 2020, se les mantuvo la misma cantidad, sin incremento. Dicha medida provocó, en el Municipio Playa, el desacuerdo de los veteranos. 
  • Otra dificultad presentada en el Municipio 10 de Octubre, consistió en que el 15 de marzo, cuando fueron a cobrar en el banco metropolitano los 1260 pesos del PMT, no había dinero, lo mismo acaeció en los otros bancos del municipio.
  • A esto se suma que la Dirección Provincial de la Casa del Combatiente planteó resolver la asistencia social a los familiares de los veteranos que hubieran renunciado a sus empleos para dedicarse a la atención total de los mismos. Tarea pendiente de resolver.

Estas supuestas soluciones no sólo violan los derechos individuales, de estas personas, sino que constituyen una falta de respeto y de consideración a los que, en su momento, pusieron en un primer plano los intereses patrios.

A tres meses de expresadas tales quejas y planteamientos por parte nuestra, no se ha llegado a una conclusión ni hay seguridad en los esclarecimientos y las definiciones. La solución integral del problema no debe esperar más.

Desde el punto de vista político, es preciso reconocer que los veteranos de guerra conforman un grupo minoritario por su avanzada edad. Sus miembros, ya escasos, merecen ser honrados y reconocidos de manera adecuada, tanto por su entrega a la Patria, como por el trabajo realizado durante toda su vida. Por este motivo, deben recibir una asistencia económica capaz de responder a sus necesidades, en lugar de ser considerados bajo una vulnerabilidad que, en su caso, resulta impropia por irrespetuosa. Sus edades oscilan entre los ochenta y más de noventa años. No debieran ser condenados a ser pobres de solemnidad en el ocaso de sus vidas.

Veteranos
Norma Porras y Gladys Marel García en la actualidad.

Consideramos que la solución de este asunto amerita un análisis particular, que debiera ser realizado por una comisión especializada capaz de tener en cuenta todos los aspectos, objetivos y subjetivos.

Fue esa la intención que nos decidió a solicitar una reunión con el Presidente Miguel Díaz Canel, el cual, —posiblemente agobiado por las múltiples tareas que afronta—, tras un mes de espera no ha podido recibirnos. (La solicitud de entrevista fue enviada el 16 de febrero del 2021, el acuse de recibo data del 17 de febrero y la nueva solicitud de recordatorio y respuesta de la fecha de reunión fue enviada el 22 de febrero del año en curso).

Tal desatención nos precisa a hacer pública nuestra situación. Los Veteranos de la Patria necesitamos ser escuchados. 

***

[1] Natalia Bolívar: Se integró al Directorio Revolucionario en 1955 con José Luis Gómez Wanguemert y Faure Chomón. Fue cofundadora de la organización Mujeres Oposicionistas Unidas y miembro del Buró Ejecutivo y del Grupo de acción del DR. El 18 de julio de 1958 fue arrestada (nº de presa 24837) y trasladada al Buró de Investigaciones por los coroneles Orlando Piedra y Laurent, ambos al servicio de Fulgencio Batista.

Posteriormente pasó a la clandestinidad. El 17 de noviembre de 1958, como miembro del grupo de acción y sabotaje, participó junto a Raúl Díaz Argüelles, Gustavo Machín y Amaury el Troyano, en el atentado al capitán Diéguez, jefe de la XV estación de policía de Miramar (62 y 7ma A).

Entre las actividades que desarrolló pueden mencionarse: apoyo a los asaltantes al Palacio Presidencial, alquiler de apartamentos, traslado de compañeros al Escambray, traslado y salvaguarda de armas, impresión y reparto de proclamas, asilo a compañeros en embajadas amigas, estudio de operaciones para atentados a lugares estratégicos, venta de bonos, búsqueda y envío de medicinas, suministró información vital a las jefaturas de la Sierra y el Llano. El 1ro. de enero de 1959 tomó militarmente Bellas Artes para impedir la fuga de los valores que este museo atesoraba.

***

[2] Norma Porras: Ingresó en el Movimiento Revolucionario 26 de Julio entre los años 1955 y 1956. Participó, desde la segunda enseñanza, en actividades estudiantiles contra el régimen de Fulgencio Batista, y clandestinas desde 1957, fecha en que fue detenida por primera vez. Esta actividad culminó con los acontecimientos de O’Farril y Goicuría, lugar en el que, en noviembre de 1958, luego de un largo enfrentamiento con los esbirros de Esteban Ventura Novo, recibiera cuatro impactos de bala en el vientre, estando embarazada.

Fue detenida junto al resto de sus compañeros, los cuales serían torturados y posteriormente asesinados. Estos hechos fueron recreados en el filme Clandestinos. Salvó la vida y estuvo presa hasta el 1ro. de enero de 1959. Participó en la toma de los cuarteles de Columbia y San Ambrosio. Se incorporó a las filas de la policía con Efigenio Ameijeiras.

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[3] Gladys Marel García: Dirigente estudiantil en la Escuela Normal de Maestros de Las Villas contra la dictadura de Fulgencio Batista (1953-1957). Ingresó en las Brigadas Juveniles del MR-26-7 (1955) e integró la Brigada de Acción y Sabotaje La Pentarquía. En su última misión, (26/5/1957) y producto de una explosión, murieron dos de sus compañeros y ella resultó gravemente herida, prisionera y torturada. Resultó absuelta y remitida a prisión domiciliaria.

De nuevo fue presa (5/9/57) cuando se dirigía a la Sublevación de la ciudad de Cienfuegos, fue maltratada y sufrió violencia. Liberada días después, fue remitida a prisión domiciliaria. Ese mismo mes, la dirección del 26 de Julio de Las Villas y de Matanzas, en conjunto con la municipal de Yaguajay, prepararon su rescate. Operó en el clandestinaje de la provincia matancera. Fue nombrada jefa de la región de Cárdenas para preparar la huelga del 9 de abril de 1958.

Entre otros frentes reorganizó, junto a Amador del Valle, el Gallego, el movimiento obrero insurreccional, las Milicias y los grupos guerrilleros que operaron en la región, dirigidos por Enrique Hart, Jefe Militar de la provincia. Acorralada por la jefatura militar de Matanzas, Santa Clara y La Habana –el SIM, el Buró de Investigaciones, Pilar García y Ventura Novo– fue trasladada y designada miembro de la Dirección Provincial de La Habana. Ocupó la responsabilidad de Finanzas y la jefatura de las Células Revolucionarias de Base (CRB), y creó, con su ejecutivo, una red en los municipios capitalinos.

El 1ro de enero de 1959, con un grupo de milicianos y el ejecutivo de las CRB, ocupó un local donde se estableció la dirección política del Movimiento en la capital. Ha participado en misiones internacionalistas en Angola y los campamentos del movimiento de liberación en Namibia.     

La etapa actual de la covid-19 en Cuba

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Covid
Desde hace más de un año, el Dr. Francisco Durán es la cara visible del enfrentamiento a la pandemia en Cuba. (Foto: YouTube)

El 2021 se nos vino encima teñido de Tarea Ordenamiento, pero la covid-19 seguía aquí y nos golpeaba con su tercera ola, iniciada en noviembre. A un año de que fuera detectada la presencia del virus en Cuba, su creciente expansión ya supera lo acontecido en 2020 y alcanza, de manera sostenida, a todas las provincias y al municipio especial.

Entre el 3 y el 16 de marzo se acumularon 11.411 nuevos casos positivos, más de ochocientos diarios. El 13 de marzo, Cuba entraba en el aciago Top 100 de la lista de contagiados por países (lugar 99, con 62 206). Considero entonces, basado en este escenario, que es hora de declarar el arribo del país a la etapa epidémica de Trasmisión comunitaria, o sencillamente Pandemia, porque ya esta «situación complicada» ha rebasado con creces la llamada Trasmisión autóctona limitada.

Según el «Plan para la Prevención y Control de la covid-19 en Cuba» —que diera a conocer, en febrero de 2020, el Grupo Temporal de Trabajo del Gobierno para el control del nuevo coronavirus (GTTG)—, se establecían cuatro etapas en su enfrentamiento: Pre-epidémica, Epidémica de trasmisión autóctona limitada (ETAL), Epidémica de trasmisión comunitaria (ETC) y Endémica, post pandemia. Las diferencias entre ellas son diáfanas: pre-epidémica, cuando son viajeros infectados, o casos relacionados directamente con ellos; ETAL, casos confirmados en una localidad sin relación directa con viajeros infectados; ETC, cuando los casos no tienen nexos con el exterior y aparecen en diferentes localidades del territorio nacional de manera sostenida.

El 28 de marzo del 2020, el ministro de Salud explicó las etapas y declaró que el país se encontraba en la pre-epidémica dada la existencia de un evento de trasmisión local en Matanzas ante el contagio de un animador en Varadero, y sus contactos, por el intercambio con turistas italianos. Dos días después, quedaron cerradas por completo las fronteras a vuelos comerciales y embarcaciones. Entre abril y mayo se enfrentó la primera ola de la c  ovid-19, que alcanzó su pico el 24 de abril y comenzó a descender tras las cuarentenas locales, el pesquisaje activo y el confinamiento de los contagiados y sospechosos.   

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La Dra. Carissa F. Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), alabó en junio la estrategia asumida:

«Cuba adoptó un enfoque diferente. Amplió el sistema de salud sumamente fuerte que ya tenían, y ampliaron esta red con más trabajadores de la salud y estudiantes de medicina, e incorporaron herramientas digitales para mejorar el seguimiento de contactos y casos. Se valieron de un sistema de salud muy bien establecido y que ya incluye nuevos elementos a partir de esta pandemia». (Andar la salud, boletín de la OPS/OMS en Cuba, vol. 24, no.2, mayo-junio 2020).

Desde la crisis de inicios del 2020 en Europa, hasta ahora, cincuenta y seis brigadas del contingente internacional Henry Reeve han colaborado en cuarenta países y territorios, y salvado miles de vidas. La humanidad les agradece al apoyar, desde diferentes naciones, la propuesta de la institución para Premio Nobel de la Paz 2021.

En junio parecía que la covid-19 estaba «derrotada» en Cuba y algunos se lanzaron a cantar victoria. En un artículo de entonces señalé:

«La amplia y eficaz experiencia criolla en la lucha contra huracanes nubla el entendimiento de muchos sobre qué es la covid-19 y provoca un falso trasplante de fases. Para algunos meteorólogos epidemiológicos ya pasamos la etapa de seguimiento (pre-epidémica, o contagio externo), estamos en la alerta (trasmisión local limitada) y aún no sabemos si habrá o no alarma a nivel nacional (epidemia), la que daría paso —más o menos rápido— a la bienvenida recuperación. Error, nada será así. Si el ciclón afecta por unos días, esta pandemia lo hará por años, y no pasará por determinados lugares, sino que llegará a todos y se quedará después como una endemia más».

El 26 de junio, tras ciento siete días de enfrentamiento a la pandemia en cuarenta y cinco eventos locales, y pasado un mes de resultados positivos, el ministro de Salud informó cuáles serían las «Prioridades y medidas del Sistema Nacional de Salud para la Etapa Pos-COVID-19 en Cuba» en las tres fases de la Nueva Normalidad. En aquel momento, solo La Habana permanecía en la fase de TAL.

Ante el bajo nivel de contagios logrado con el pesquisaje activo, el confinamiento riguroso y el cierre de fronteras; en julio de 2020 el GTTG acordó declarar al país —con excepción de La Habana y Mayabeque— en la tercera fase de la recuperación postcovid, que permitía la reanudación de actividades económicas y sociales con determinadas precauciones.

Se inició la ansiada Nueva Normalidad postcovid-19, marcada por la desescalada de las medidas de confinamiento y la disminución de la percepción de riesgo, tanto a nivel poblacional como de las autoridades. Sin embargo, desde fines de julio se evidenciaron los rebrotes de una segunda ola, sobre todo en La Habana y Ciego de Ávila, que alcanzó picos mayores que la anterior en agosto y septiembre. Para controlar el contagio en la capital fue preciso regresarla a la TLC y establecer el toque de queda nocturno, al tiempo que se multiplicaban las pruebas PCR en todo el país para revelar nuevos contagios.

La tercera ola de la covid-19

En noviembre, el control logrado sobre la pandemia, la necesidad de reabrir la actividad económica y explotar en lo posible la temporada turística invernal, llevó a que se reanudaran los viajes internacionales y la recepción de viajeros del exterior tras ocho meses de cierre. Su corolario inmediato fue el rebrote de contagios en una tercera ola, mucho más fuerte que las anteriores. De acuerdo a las autoridades sanitarias, su causa fue la indisciplina mostrada por familiares y amistades ante el arribo de cubanos residentes y/o varados en el exterior; de ahí que se manifestaran más casos en las comunidades que en los hoteles.

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Desde aquel momento, la tendencia fue in crescendo hasta el día de hoy. En correspondencia, los territorios retornarían a fases anteriores de la Nueva Normalidad y de la TAL, aunque sin declararse nunca en la TAC.

En diciembre los contagios alcanzaron la cifra más alta de todo el 2020: 15 356. Cuando la trasmisión se había extendido a todas las provincias, y treinta y cuatro municipios se encontraban en TAL, se decidió retrotraer a La Habana a esta fase. Aunque los aeropuertos permanecen parcialmente abiertos, al establecerse el confinamiento obligatorio de viajeros, los casos importados disminuyeron radicalmente, en tanto, los autóctonos se incrementaron hasta inéditos promedios diarios de 501.2 en enero y 822.9 en febrero.

No obstante la tensa situación actual, el sistema público cubano de Salud, que une atención primaria de calidad, instituciones científicas de alto nivel e industria farmacéutica desarrollada —aunque limitada en su producción por la falta de insumos—; muestra logros que superan los de cualquier otro país subdesarrollado, y su estrategia para enfrentar y controlar la covid-19 con sus propias fuerzas ha dado resultados positivos.

Lo más importante es que no hayan colapsado los cuidados intensivos, y que de los 62 998 contagiados hasta el 17 de marzo, 58 610 ya se hayan recuperado. En tanto, la cifra de fallecidos hasta esa fecha: 376, es similar a los que murieron quincenalmente de influenza y neumonía en 2019. Vale recordar que, de acuerdo al Anuario Estadístico de Salud 2019, en Cuba esa categoría creció entre 2018 y 2019 desde 8.701 hasta 8.923 fallecidos (24.5 diariamente) y se afianzó como la cuarta causa de muerte. Cada día normal del 2019, falleció una media de 299.6 compatriotas por diversas causas.

La experiencia cubana en el enfrentamiento a enfermedades infecciosas y en la fabricación de vacunas, representa una base sólida para confiar en el control de la covid-19. En el archipiélago se mantienen eliminadas catorce enfermedades de este tipo, otras nueve no constituyen problemas de salud por presentar tasas inferiores a 0.1 por 100 000 habitantes, y cinco tienen tasas de incidencia muy bajas. Existen veintinueve enfermedades transmisibles y formas clínicas bajo control, de ellas, dieciocho por vacunas.

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El candidato vacunal Soberana 02 induce respuesta a nivel celular capaz de evitar las formas graves de la covid-19 (Foto: Roy Leyra)

 Cinco candidatos vacunales aprobados —dos en la tercera fase de ensayos clínicos—, constituyen la mayor esperanza de la población. Su producto estrella es la  Soberana 02, que induce respuesta a nivel celular capaz de evitar las formas graves de la covid-19, y se comprueba también en Irán. Como su aplicación masiva no será antes de junio-julio, para proteger al personal de salud y a los grupos vulnerables sería idóneo adquirir vacunas chinas, o la Sputnik-V rusa, pero todo parece indicar que las escasas reservas financieras del país no lo permiten.

A los candidatos vacunales se suman otros resultados científico-tecnológicos de primer nivel, como la fabricación de varios equipos (medios de transporte para virus, diagnosticador para la extracción masiva de ARN con nanotecnología, ventiladores pulmonares y otros equipos para salas de terapia intensiva) y dispositivos médicos (hisopos).

La cuestión de dilucidar con precisión la etapa en que nos encontramos es muy importante para la psicología social, en momentos en que los estadísticos de la UH pronostican una larga etapa de meseta con cifras de contagios similares a las actuales. La percepción de riesgo en la población —sobre todo en las localidades que tienen pocos contagios o una tendencia decreciente—, se elevaría si se comprende por todos que la trasmisión actual es autóctona comunitaria, no es cuestión de algunas localidades aisladas, se extiende a todo el país y solo terminará con la ansiada inmunidad del rebaño, tras la aplicación masiva de vacunas eficaces al alcance de todos.

El ocaso de la NEP y el debate entre Bujarin y Preobrazhenski

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NEP

En los primeros años del poder soviético, entre los principales teóricos y gestores de la política económica dominaba la idea de que en el socialismo el producto del trabajo no tenía un carácter mercantil, ya que el objetivo de la producción era la satisfacción directa de las necesidades sociales.

Tal criterio les llevaba a considerar solo el valor de uso de los bienes y no su valor monetario. El consenso teórico era, entonces, que el Estado estaba en capacidad de asumir todas las funciones ligadas a la organización social de la producción, distribución y consumo, como una empresa unificada. (Kolakowski, 1985, t.3: 40).

El libre comercio era asociado al capitalismo, de ahí que la lucha contra este sistema tenía su expresión económica en la lucha contra el mercado. Es llamativo que en las obras de Lenin se encuentren referencias que identifican el libre comercio de cereales con los intereses del capitalismo y de Kolchak y Denikin —jefes de los ejércitos rusos «blancos» que se enfrentaban a los bolcheviques en la guerra civil— y otras en las que se afirma que la libertad de comercio del grano es una vuelta al capitalismo y al poder absoluto de los terratenientes (Lenin, Obras, vol. 29: 352, 525-526, 570, citado por Kolakowski, 1985, t. 2: 472-475).

En consecuencia, si bien la adopción del «Comunismo de Guerra» respondió a las condiciones extraordinarias de la guerra civil, en realidad, la mayor parte de los líderes bolcheviques, en su «enfermedad infantil del izquierdismo», al decir de Lenin, creía que ese era el camino más rápido para llegar al comunismo.

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Del Comunismo de Guerra a la NEP

Como es sabido, el «Comunismo de Guerra» permitió la sobrevivencia del régimen soviético pero a costa de lacerar la llamada «alianza obrero-campesina» y de sumar a los socialistas no bolcheviques al campo de la oposición política. En solo tres años se había erosionado considerablemente el apoyo popular al régimen soviético. Con el fin de evitar su derrocamiento, la dirigencia bolchevique apeló, por una parte, a una Nueva Política Económica (NEP) y, por otra, al reforzamiento del poder a través de una dictadura, que más que «del proletariado», como sostenía la teoría marxista, era en realidad del grupo dirigente del partido bolchevique sobre el resto de la sociedad.

Al mismo tiempo que se desarrollaba la NEP, de la que resurgió con fuerza el sector privado, se suprimían los demás partidos, incluso los progresistas que habían participado en la revolución. La unidad bolchevique se planteó al suprimir todo tipo de oposición dentro del partido gobernante que, en aquel momento, tuvo sus principales expresiones en la Oposición Obrera y en la Oposición de Izquierda.

En esencia, la NEP consistió en el restablecimiento de las relaciones monetarias y mercantiles y de la propiedad privada en ciertas actividades económicas no estratégicas (pequeña y mediana industria, pequeños comercios y agricultura), aunque la gran industria, la tierra, los bancos, el transporte y el comercio exterior, continuaron en manos del Estado. En los inicios se le consideraba un «retroceso estratégico», pero poco después, tanto Lenin como Bujarin, sus principales impulsores, llegaron a la conclusión de que debería durar «al menos una generación».

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«De la NEP en Rusia vendrá la Rusia de los socialistas» (Ilustración: Gustav Klutsis/1930)

Con el objetivo de aumentar la producción agrícola y mejorar las relaciones con el campesinado, se suspendieron las requisas de productos agrícolas y se reemplazaron, primero, por un impuesto en especie, y, tiempo después, por un impuesto en dinero, mientras que los campesinos pudieron vender sus excedentes en los mercados libres que comenzaron a autorizarse. Además, se frenaron los intentos de colectivizar las tierras debido a la oposición campesina.

Se realizó una reforma monetaria con el objetivo de contener la inflación galopante causada por la emisión exagerada de circulante. En consecuencia, en 1922, se introdujo el chervonetz, respaldado en oro, para las transacciones de alta denominación y para el comercio internacional, junto con medidas de ordenamiento fiscal que ayudarían a reducir el abultado déficit de las finanzas públicas.

A pesar de que mediante esta reforma se establecía nominalmente el patrón cambio-oro, en la práctica no existía libertad de comprar y vender dicho metal. El Estado mantenía el control monopólico del comercio exterior y de las transacciones internacionales. El rublo de papel continuó circulando internamente para la mayor parte de las transacciones domésticas. En 1924, un nuevo rublo se cambió por 50.000 rublos de 1923 y, a su vez, este último equivalía a 1.000.000 de rublos de 1921 (Nove, 1992: 86).

En 1922 se autorizó la creación de empresas mixtas con participación de hasta un 50% de capital extranjero. En la gran industria se mantuvo el predominio del sector estatal, sin embargo, en la pequeña y mediana industria y el comercio doméstico, el capital privado nacional resultó predominante. Reapareció entonces una pequeña burguesía que se conoció con el nombre de nepmen —los hombres de la NEP—, formada por campesinos medios y ricos, por comerciantes y pequeños y medianos empresarios de las ciudades. Nove (1992: 92) menciona que en 1926-1927, las empresas privadas aportaban el 77,5% de toda la producción de pequeñas y medianas industrias.

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Por otra parte, en las empresas estatales se reemplazó el control obrero por la dirección personal única y se debilitó el papel de los sindicatos en las decisiones de las empresas.

La economía soviética mejoró significativamente a partir de la NEP. La producción industrial creció entre 1921 y 1926 a un ritmo promedio anual del 41,0%; aunque solo en 1926 logró superar el valor alcanzado en 1913. Durante el período mencionado, también se lograron altos crecimientos en las producciones físicas de carbón, hierro, acero, tejidos de algodón, así como en la cosecha de cereales; sin embargo, debido al estado crítico de los niveles de producción en 1920 y 1921, y no obstante los altos crecimientos alcanzados durante la etapa de esplendor de la NEP, aún en 1926 los niveles de producción de estos bienes estaban por debajo de los de 1913.

A pesar de los avances mencionados, no todo fue bueno en la NEP desde el punto de vista económico. La profunda reforma de la industria, en función de la sostenibilidad financiera y la rentabilidad, llevó a altos niveles de desempleo en las ciudades y al establecimiento de salarios que, en términos reales, estaban por debajo de los de 1913. Esta situación, unida al aumento de las exigencias de disciplina laboral, prohibición de las huelgas y reforzamiento del papel de los gerentes —algunos de ellos antiguos empresarios— sobre los sindicatos, condujo a altos niveles de descontento en la clase trabajadora y a la aparición de grupos de oposición como Verdad Obrera y el Grupo de Trabajadores, para quienes la NEP expresaba la restauración del capitalismo y la «nueva explotación del proletariado». (Carr, 1954: 93).

La NEP produjo asimismo fuertes tensiones al interior de la sociedad soviética. A diferencia de la pretendida alianza obrero-campesina, ambas clases sociales se encontraban enfrentadas; mientras los campesinos tenían la posibilidad de incrementar sus ingresos al producir para un mercado que demandaba sus productos, los obreros industriales padecían el temor al desempleo, y sus bajos salarios les obligaban a una vida llena de privaciones.

El debate entre Bujarin y Preobrazhenski en el contexto de la NEP

En las nuevas condiciones económicas, se produjo, a mediados de la década del veinte, el conocido debate de la Academia Comunista sobre los mecanismos de regulación de la economía socialista, el contenido de la planificación y el carácter de sus proporciones.

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El mismo inició con la publicación del libro de Evgeni Preobrazhenski, La Nueva Económica. Contra las tesis de Preobrazhenski polemizó Nikolai Bujarin, que no participó en las discusiones verbales pero publicó un artículo en Pravda, diario del Partido Comunista, titulado «Observaciones críticas sobre el libro del camarada Preobrazhensi – La Nueva Económica», en el que fundamentó sus discrepancias. Ambos eran importantes dirigentes bolcheviques en aquella época, destacados economistas y compartieron el martirio impuesto por los falsos juicios de Moscú de 1936-1938.

Preobrazhenski consideraba que las relaciones mercantiles en la esfera de la propiedad estatal tenían un carácter formal y ajeno a esta y derivaban de las relaciones recíprocas de la esfera estatal con la economía privada. Respecto al desarrollo, expuso su teoría sobre «la acumulación primitiva socialista», según la cual, en los países atrasados en los que se construía el socialismo había que crear las condiciones para un desarrollo económico basado en la industrialización acelerada, lo cual requería una alta tasa de acumulación, que no necesariamente respetara las proporciones del mercado.

De acuerdo a este análisis, entendía necesario priorizar las ramas de la industria pesada que aseguraran la producción de maquinarias de todo el sector industrial. Para lograrlo, se debía obtener recursos mediante intercambios no equivalentes, extrayéndolos de la producción campesina, que había sido uno de los sectores más beneficiados en términos de ingresos durante la NEP (Preobrazhenski, 1926: 166-167).

En la práctica, ello significaba que el Estado debía imponer precios altos —por encima del valor— a los productos industriales que demandara el campesinado, produciendo así una especie de redistribución de rentas del campo a favor de la industrialización. En resumen, el contenido fundamental de la «ley de la acumulación primitiva socialista», podría definirse como «la formación de proporciones de intercambios y, correlativamente, de una estructura de división social del trabajo distintos a los que se formarían como consecuencia de la acción (…) de las fuerzas del mercado» (Brus, 1960: 71).

En opinión de Bujarin, la ley del valor dejaba de funcionar como regulador espontáneo en la economía socialista, lo cual no significaba necesariamente que dejara de actuar como regulador particular dentro de la planificación. Fundamentaba el criterio de que en el socialismo, la ley del valor se transformaba en «ley de la proporcionalidad en la distribución del trabajo social», es decir, en la ley económica que aseguraba el equilibrio de la economía (Brus, 1960: 72).

NEP- Bujarin
Nikolai Bujarin (1888-1938)

En ese sentido, el plan no debería infringir las proporciones que creaba el mercado, por lo cual resultaba erróneo establecer intercambios no equivalentes entre la ciudad y el campo, o incluso, entre diversas ramas de la industria, a riesgo de amenazar sus condiciones normales de reproducción, así como las relaciones necesarias entre la industria y la agricultura. La perturbación de las interdependencias económicas que aseguraban el equilibrio económico podían, según Bujarin, afectar el equilibrio político del país.

Mientras Preobrazhenski defendía el desarrollo a partir de la ruptura del equilibrio y las proporciones entre los sectores industrial y agrícola y al interior de la industria misma; Bujarin era partidario de un desarrollo equilibrado, a partir de la detección, a través del plan, de conexiones adecuadas entre las diversas ramas de la economía.

El camino que proponía Preobrazhenski conducía necesariamente a una transformación drástica de la estructura económica a favor de la industrialización, lo cual significaba, en aquellos tiempos, la adopción de métodos administrativos de gestión; en tanto, las ideas de Bujarin estaban orientadas hacia cambios estructurales más lentos, impuestos por la evolución de las proporciones económicas objetivas.

Como quiera que el socialismo se había impuesto en un país con una economía relativamente atrasada y, en ese período, bastante aislada de los principales centros financieros del mundo, existía un consenso en la dirección política en el sentido de que el desarrollo económico pasaba, necesariamente, por el desarrollo industrial en condiciones de relativo aislamiento económico, ausencia de tecnología, escasez de fuerza de trabajo calificada y de recursos financieros. Ello supuso un alto nivel de centralización de los recursos económicos y se tradujo en la decisión de aplicar mecanismos de regulación consciente en la dirección económica.

Como es sabido, la NEP fue abandonada en 1927 con la aprobación del primer Plan Quinquenal de 1928-1932, que coincidió, además, con la consolidación de Stalin en el poder. La estrategia de desarrollo adoptada consistió en la industrialización acelerada y la colectivización forzosa de la agricultura, lo que eliminaba cualquier vestigio de propiedad privada en la economía.

NEP
«Enemigos del plan quinquenal». (Texto: «El terrateniente mira como un perro guardián malvado, el kulak respira con fuerza por la nariz torcida, el borracho es como un pez adolorido, el sacerdote aúlla frenético, el periodista corrupto silba, el capitalista está enseñando los dientes, el menchevique está furioso, el guerrero blanco está maldiciendo. Como perros sin jaula, todos aquellos que defienden las viejas costumbres. ¡Maldita sea el plan quinquenal y viva la guerra! ¡Amenazaron con arruinarlo, entendiendo que el plan significa su muerte inminente!») (Caricatura: Demian Bednyi/The Menshevik Herald/1929).

Esta misma situación se repetiría posteriormente en la mayor parte de los países donde se estableció el sistema del «socialismo real». Dicho escenario, unido a las condiciones políticas particulares en las que se erigió el sistema institucional y político en la URSS bajo el estalinismo, determinó que el modelo de desarrollo adoptado, y difundido, estuviera basado en un alto grado de centralización de las decisiones económicas en ausencia de libertades políticas.

Cuba tuvo su primer debate sobre el desarrollo económico en el socialismo en los primeros años sesenta. A partir de entonces, se ha mantenido una discusión permanente sobre temas relacionados con el modelo de funcionamiento de la economía, el papel del mercado y su relación con la planificación, el alcance de la planificación centralizada, la estrategia de desarrollo, las relaciones de propiedad y un amplio número de temas concretos.

En los últimos tiempos esa polémica se ha vuelto especialmente intensa, sin embargo, ha faltado la voluntad de los gestores de política económica para debatir abierta y libremente con sus contradictores. Mientras tanto, la política económica actual del gobierno cubano parece acercarse a esa práctica de «acumulación originaria» propuesta en su tiempo por Preobazhensky y que se basaría en la extracción de recursos, tanto desde los actores privados de la economía como desde parte de la emigración. En consecuencia, más que «acumulación originaria» encaminada a propiciar un crecimiento acelerado de sectores estratégicos para el desarrollo, se trataría de una opción de supervivencia de las estructuras de poder.

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Referencias

Brus, Wlodzimierz (1969) El funcionamiento de la economía socialista, Oikos-tau. Barcelona, 1969.

Carr, Edward H. (1950) A History of Soviet Russia. The Bolshevik Revolution, 1917-1923. (I, II, III) W. W. Norton and Company, New York.

Carr, Edward H. (1954) Historia de la Rusia Soviética. El Interregno, 1923-1924. Alianza Universidad, Edición 1974, Madrid.

Carr, Edward H. (1958-63) Historia de la Rusia Soviética. El socialismo en un solo país, 1924-26. (I, II, III.1, III.2). Alianza Universidad, Edición 1964, Madrid

Kolakowski, Leszek (1982) Las principales corrientes del marxismo. (3 Tomos). Alianza Universidad, Madrid.

Nove, Alec (1992) An Economic History of the USSR, 1917-1991. Penguin Boooks, London.

Respuesta rápida

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Acaparador por su cuenta. (Ilustración: Javier/Vanguardia)

Qué respuesta darle, periodista. No quiera ver usted cómo era esto cuando empezó la pandemia. Los coleros marcaban cinco o seis días antes. No solo sabían cuándo iban a venir los productos desde la empresa mayorista, sino hasta la procedencia del barco, día, hora y nombre de la brigada que iba a descargarlo en el puerto.

No puede negarse que tenían una inventiva tremenda, porque concibieron unos monogramas de los CDR para espantar a quienes sospecharan que hacían algo diferente de cumplir con la vigilancia revolucionaria. Una vez tuve la suerte de ser la segunda en la cola, pero no quise discutir con aquella señora que me miró atravesado para asegurarme que con ella venían cuarenta y tres personas.

Cuando comenzó la lucha contra los coleros, los compañeros del municipio me propusieron ser doble agente a partir de mi conocimiento de las causas objetivas y subjetivas que influían en el desenvolvimiento de esta larga fila que, cual ostentoso collar, le da la vuelta a la manzana. El pago era magnífico, no crea, les importaba poco si me tomaba o vendía el medio termo de café que me propusieron.

Respuesta
Coleros profesionales (Ilustración: Martirena/Vanguardia)

Lo rechacé, pues no comulgo con la combatividad, soy flojita en eso, puedo ver un buldócer de Comunales acabando con una esquina y en vez de llamarle la atención al conductor, quedarme en éxtasis por si el susodicho logra descubrir un pozo con alguna paletada.

Lo mío es marcar y dorarme, me queda todavía medio pomo de bronceador de los últimos que sacaron en la tienda. Descubrí un día que no vale la pena preguntar qué producto vino y cuál se retrasó, porque al final cualquier cosa que sacan está perdida y va a hacer falta hoy, mañana y siempre.

Aplaudo lo de permitir solamente la compra a los que viven en el municipio. Es verdad que tuve que zumbarme otra cola en la oficina del carnet de identidad para actualizar el mío, ya vencido, y que hube de lidiar con coleros que no conocía, pero aquello fue solo un traspié de la existencia que hay que asumir con el espíritu de Mariana.

También es cierto que por culpa de esa disposición perdí en la cola a mi mejor amiga, una muchacha de Cascajal que, gracias a las zancadillas de la inexistencia venía dos veces a la semana en la guagua de Santa Clara que coge por la Central, arribaba después del mediodía a La Habana, marcaba, se pasaba la madrugada conversando conmigo en las afueras de la tienda, compraba por la mañana, y a las dos y media de la tarde del otro día viraba en esa misma ruta, cansada y feliz, de vuelta a su terruño, donde la esperaba en su morada otra cola de gente que adquiría a sobreprecio lo que ella revendía.

Respuesta - listero
Colero listero (Ilustración: Cabrera/Vanguardia)

Han hecho bien en aumentar las fuerzas del orden, porque tres policías no dan abasto para controlar las trifulcas donde hasta los agentes de la PNR cogen lo suyo. A más de uno le han robado el spray de gas pimienta, dicen que le da un sabor muy rico a la comida. Ahora son como veinte y tienen todos los medios técnicos a su alcance, como esa aplicación que te escanea el carnet e impide volver a hacer la cola sin soltar nada a cambio.

Siempre habrá quien critique el uso excesivo de la fuerza, como el del otro día en que sacaron hígado de pollo y tuvieron que intervenir las BTR de Tropas Especiales, pero la población debe concientizar que en tiempos como estos las colas son la plasmación estratégica de la Guerra de Todo el Pueblo.

¿Qué si estoy contenta? Claro que lo estoy. Con estas últimas medidas la organización es tremenda, son siete horas a lo sumo lo que uno está en las afueras de los establecimientos para adquirir un producto. No imagina lo feliz que me hacen estos cuatro paqueticos de refresco Piñata que me llevo a casa para alegrar a mis nietos y mucho más a mi hija, quien se quita de la cabeza por quince días lo de la merienda de los chamas. Este kilogramo sabor melón es un mentís a los que intentan desacreditar el esfuerzo que hace el Estado por echar palante la economía. Ya las colas son prósperas y sostenibles, y por algo se empieza, ¿no?

Una tarifa que vuelve impagable la electricidad

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Tarifa
(Foto: Radio Reloj)

Desde que comenzó la aplicación de la Tarea Ordenamiento muchos y por variados asuntos han sido los reclamos de la población, entre ellos, la tarifa eléctrica. Sin embargo, en este caso la queja viene de las instituciones religiosas y fraternales, que se han visto afectadas por otra tarifa de cobro de ese servicio que pone en números rojos las finanzas de muchas.

Estas instituciones –dentro de las cuales se encuentran no solo las iglesias, sino también fraternidades como la masonería– deben efectuar sus pagos a partir de la tarifa B1, correspondiente al sector productivo, entre otros. Dicha tarifa tiene la particularidad de poseer un cobro fijo por KW, variable cada mes.

En el mes de enero ese cobro fue de 3.13 CUP por KW, y en febrero, de 2.90 CUP. Por ejemplo, una de estas instituciones que haya gastado 100 KW en enero debió pagar 313 CUP, mientras que para igual consumo el sector residencia debe pagar solo 33 CUP, casi diez veces menos.

Con una simple cuenta matemática se advierte lo excesivo de la aplicación de esa tarifa para organizaciones sin fines de lucro, que en muchos casos son mantenidas únicamente con lo que sus miembros puedan aportar. La labor de esas organizaciones las convierte en actores sociales de mucho valor, merecedoras de apoyo y consideración. Este es sin lugar a dudas, otro de los fallos que deben ser corregidos en la aplicación de la Tarea Ordenamiento.

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MTSS responde a la familia de Mairiobis

Familia
Mairiobis y la más pequeña de sus hijos (Foto: Nester Núñez)

El pasado 18 de marzo, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social dio respuesta en la red social Twitter al caso publicado aquí con el título «La agonía de una madre», con el cual iniciáramos esta sección el sábado 20 de febrero. Agradecemos a los funcionarios de ese ministerio por la deferencia de su respuesta. Sin embargo, consideramos importante señalar en ella algunas inexactitudes.

Efectivamente, el núcleo familiar recibe un ingreso mensual, como se declaró en la reseña del caso, pero resulta insuficiente por tratarse de tan numerosa familia. La prestación aprobada correspondiente al mes de enero a la cual se hace referencia, fue de 4460 CUP asignada a la familia el martes 22 de febrero, tres días después de aparecido aquí el caso. Antes de eso, el lunes 21, Mairiobis Zamora Hechevarría, madre de la familia, había sido visitada por un trabajador social.

Con respecto a la protección previa con recursos y avituallamientos, Mairiobis asegura que en mayo de 2017 le fueron entregados por la Seguridad Social: una cama camera con colchón, una cuna con colchón, cinco mudas de ropa –una para cada niño– y una para ella, seis pares de zapato, seis toallas y cuatro frazadas.

Ciertamente le fue ofrecido un círculo infantil para su niño de 3 años, pero debió rechazarlo porque la distancia entre el sitio donde viven —el Castillito, finca Monticelo, Canímar— y la institución —Círculo Infantil Estrellitas Nacientes, en Ave. General Betancourt, No. 22206, ciudad de Matanzas—, hacía imposible el trayecto diario. Mairiobis afirma no haber recibido nunca una oferta de empleo.

En visita del delegado y de una representante del Gobierno Municipal de Matanzas, a la familia se le informó la asignación de una vivienda. Esperan ser trasladados en breve a su nueva casa.

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Cartas a La Joven Cuba es una sección de correspondencia cuya intención es visibilizar quejas y solicitudes de nuestros lectores, así como recepcionar las respuestas de las instituciones involucradas en darle seguimiento y solución a los problemas aquí planteados, si las hubiese.

Cartas a La Joven Cuba, a diferencia de otras secciones de igual índole existentes en la prensa cubana, no tramita las situaciones aquí expuestas con las instancias pertinentes, solo ofreceremos el espacio para hacerlas públicas.

Para comunicarse con la sección, nuestros lectores pueden escribir al correo electrónico: cartasalajovencuba@gmail.com