Intelectuales y extremismos políticos

por Mario Valdés Navia
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Intelectuales

El empeoramiento de la crisis económica y social del país a partir de la demora en reformar el obsoleto modelo de socialismo estatizado y burocrático, las limitaciones y gastos de la pandemia y el incremento del bloqueo estadounidense con las medidas de la administración Trump —incólumes aún en la de Biden—, han enrarecido el clima político nacional y potenciado las posturas extremistas.  Una consigna tan de izquierda como: «Socialismo sí, represión no», pareciera una opción inaceptable y archi-peligrosa para los oídos radicalizados.

Es que si para los extremistas oficialistas no hay otro socialismo que este modelo estatizado; para muchos de los que optan por su destrucción cualquier opción socialista equivale a totalitarismo y pobreza. La superación de ese entorno sofocante requiere de la participación activa de los trabajadores intelectuales, si es que aspiran a enriquecer la crítica de la nación.  

El problema referido al rol del intelectual en la sociedad, y en particular a su relación con las clases populares y la revolución, es bastante antiguo. El pensamiento cultural de los siglos XIX y XX le consagró especial atención. Antonio Gramsci, pensador marxista italiano, dedicaría al mismo gran parte de su reflexión teórica.

Para él, en principio, todos los seres humanos son intelectuales por ejercitar el pensamiento como función vital. Sin embargo, trabajador intelectual —filósofo, científico, escritor o artista—, es aquel que se dedica al estudio y la reflexión crítica sobre la realidad, y comunica sus ideas con la pretensión de influir en ella, alcanzando cierto estatus de autoridad ante la opinión pública.

En la visión gramsciana fue medular la distinción entre los intelectuales tradicionales —consagrados a sus roles profesionales, sin compromiso abierto con determinadas fuerzas sociales— y los orgánicos, que actúan de manera consciente y militante a favor de los intereses de determinada clase o sector social.

Los intelectuales orgánicos de hoy

En el escenario cubano actual, hegemonizado por el extremismo político, lo mismo entre detractores que defensores del Gobierno/Partido/Estado, tal tema hace latir angustiosamente las conciencias de muchos de los hombres y mujeres que se pretenden intelectuales.

Ante los discursos extremistas que intenten presentar sus dogmas, mitos, creencias y estereotipos como verdades irrefutables, ha de primar en nuestro culto pueblo la capacidad intelectual de pensar con cabeza propia. Debe superarse el pensamiento mágico por el científico, sustituirse la amenaza por la persuasión y la confrontación física por el debate de ideas.

Reniegan de la capacidad intelectual del pueblo cubano aquellos que rechazan el diálogo con los que sostengan criterios divergentes al suyo. Lo usual es negarles el derecho a existir al calificarlos a priori de enemigos, adversarios o traidores.

De nada vale trabajar en una institución cultural prestigiosa, pertenecer a organizaciones gremiales o a la misma UNEAC,  si el país clama por el aporte de los intelectuales al debate público frente a los extremismos políticos y los convocados hacen oídos sordos.

Tampoco es válido incorporarse a la moda de la reasignación de roles como víctimas o victimarios. O se suman al ataque en manada contra un colega declarado disidente, o adoptan posturas quejumbrosas ante las críticas a sus tesis. Así, en lugar de ripostar con argumentos, tratan de silenciar los argumentos contrarios, dándose por ofendidos y/o refugiándose en su zona de confort.

Tales actitudes no tienen nada que ver con la justa indignación de los agraviados por las ofensas y descalificaciones a las que suelen acudir los extremistas políticos ante su incapacidad de sostener un verdadero debate ideológico con intelectuales críticos. En estos casos, solo es válido el enfrentamiento resuelto y público hasta desmenuzar y superar los argumentos extremos. Como dijera Martí: «Ni pueblos ni hombres respetan al que no se hace respetar».  

Intelectuales 2

«Ni pueblos ni hombres respetan al que no se hace respetar»

En un contexto de extremismo desbocado, la intelectualidad debe aportar a la solución culta, pacífica y consensuada de los problemas nacionales. Mientras el extremismo se nutre del odio a lo diferente y el aplauso de sus iguales, el pensamiento intelectual ha de ser tolerante en el concepto martiano de que: «Tolerancia no quiere decir simpatía: quiere decir miramiento en todo igual a uno y a otro punto».

Cuando los extremismos políticos hunden sus raíces en la desinformación, educación dogmática y falta de espíritu cívico, aún pueden ser superados y reformados mediante el dialogo y la persuasión. A diferencia de ello, lo peor que tiene la parte más visible  del extremismo cubano actual, dentro y fuera de la Isla, es que sus voceros ni siquiera lo asumen de buena fe, sino que lo hacen por satisfacer intereses egoístas y mezquinos, como el oportunismo arribista, interés económico, soberbia elitista y clientelismo político.

De ahí que la labor de los intelectuales críticos, que opten por la creación de espacios libres de reflexión y debate, requiera cada vez más del correspondiente acompañamiento de las demás clases y sectores sociales que conforman el pueblo, en su doble sentido de toma y daca. Trabajadores manuales e intelectuales han de unirse y apoyarse en sus luchas en pos de un socialismo verdadero, participativo y democrático.

El denominador común de estos tiempos ha de ser la opción civilizada y pacífica que conduzca al bien común de las mayorías, allende las estrechas preferencias ideológicas. Debe crearse un entorno de diálogo nacional, libre y abierto, donde todos puedan participar en igualdad de condiciones, sin la amenaza de represalias por expresar criterios divergentes, en particular de los poderes del Estado que están concebidos para servir al pueblo, no para acosar, ofender y deslegitimar impunemente a sus detractores.

En última instancia, los intelectuales que combatan resueltamente los extremismos políticos habrán de asumir las consecuencias de sus actos, ponerse a la altura de sus deberes sociales y pagar el precio que haya que pagar por su derecho a existir. Para ser fieles a sí mismos y al pueblo, siempre será mejor decir como Francisco de Quevedo:

No he de callar, por más que con el dedo,

Ya tocando la boca, ya la frente,

Me representes o silencio o miedo.

¿No ha de haber un espíritu valiente?

¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?

¿Nunca se ha de decir lo que se siente?

20 comentarios

Carlos Alzugaray 5 mayo 2021 - 7:07 AM

Excelente texto, Mario. Lo apoyo y comparto

Orl 5 mayo 2021 - 7:20 AM

Razonemos. Si ese joven mentía y está como una Pepa, ?por qué lo mantienen internado?

Se encuentra sedado a base de fuertes tranquilizantes y parece que no lo quieren soltar hasta que no grité !Viva Díaz Canel. Esto es continuidad!

Alicia 5 mayo 2021 - 7:47 AM

Excelente.

Osvaldo Ferrari Diez 5 mayo 2021 - 8:10 AM

Sugerente trabajo.
¿Lograremos alcanzar un día lo que usted propone?
Ojalá sea así y no como profetiza la estrofa final del poema de Quevedo:
Mandadlo ansí, que aseguraros puedo
que habéis de restaurar más que Pelayo
pues valdrá por ejércitos el miedo
y os verá el cielo administrar su rayo.

Mario Juan Valdés Navia 5 mayo 2021 - 8:31 PM

Jjjj, me descubriste! Espero le cambiemos el final..Es.un placer que me.comenten lectores.que han leído a Quevedo.

Orl 5 mayo 2021 - 8:13 AM

Hasta donde yo sé, solo en Checoeslovaquia los intelectuales lograron temporal influencia en el sistema comunista de gobierno….hasta la entrada de los tanques rusos. En Cuba tal influencia me parece imposible. Pero sigan dándole a ver ….esto debe ser como la técnica de doblar el alambrito hasta que se caliente y se rompa.

Manuel Figueredo. 5 mayo 2021 - 8:29 AM

Buen escrito. Se hace difícil clamar por agua en el medio del desierto. El gobierno y su PCC que es lo mismo nunca se sentará en la mesa con los Intelectuales a la búsqueda de una solución o al menos enfrentarla,a los graves problemas por los que atraviesa Cuba.Tiempo al tiempo. No hay peor gestión que la que no se hace,pero…Siempre hay un pero.

Alheli 5 mayo 2021 - 9:02 AM

No les conviene. Les es mas productivo dejarlos con su farándula, su ciudadanías españolas y sus proyecticos apadrinados por ONGs. Que jueguen con la cadena todo lo que deseen mientras no toquen al mono, a fin de darles el grado mínimo de ‘escape’ que precisan para que sus insatisfacciones politicas queden enmarcadas en el post, la ingeniosidad de tertulia o la obra artística, y no en la accion civil organizada. A todo el que no quepa en este marco o no esté tan necesitado/desesperado/corrompido como para dejarse comprar con un carrito o una misión oficial, los presentan como mercenarios. Así alimentan la leyenda que multiplica exponencialmente el número y alcance de los tentáculos reales conque cualquier administracion estadounidense trata de promover un cambio de régimen en Cuba. Por demás, en la casta dirigentil no hay hábito ni deseo de un diálogo con quienquiera que espere respuestas e intercambio desde la interrogante lógica, la búsqueda de compromisos concretos y la voluntad primordoal de erradicar las causas de los problemas. Se lo están jugando todo a vender las futuras y probables vacunas, a que el año próximo los brasileños boten a Bolsonaro y pongan a alguien que vuelva a pagar por 10 000 medicos anuales, y a que Biden ‘no es tan malo ná’ y se va a compadecer del horror que vivimos.

Norma Normand Cabrera 5 mayo 2021 - 9:29 AM

«¿No ha de haber un espíritu valiente?» Lamentablemente, cuando se ha manifestado alguno, lo han acallado por la fuerza, el atropello, la incomprensión, la castración mediática…
Un abrazo.

Gladys Marel Garcia 5 mayo 2021 - 9:50 AM

Mario muy acertado. La labor de un intelectual organico en LJC, es la de luchar por un proceso de conciencia t cultura, que conduzca a luchar contra el dogma y el extremismo.

Armando Perez 5 mayo 2021 - 10:06 AM

Los textos que leo hoy en día en LJC son muy diferentes de los que leía hace algunos años. Ahora me recuerdan mucho a los artículos del periódico Novedades de Moscú y la revista Sputnik antes de la caída de la URSS. ¡Cómo cambian los tiempos Venancio!

Mario Juan Valdés Navia 5 mayo 2021 - 10:32 AM

Gracias a todos por sus comentarios. Armando. Yo publiqué los.dos éxitos más leídos.del 2011. Trataban sobre la historia y el oficio de.historiador. Desde entonces publico en LJC. Mis ideas son las mismas, solo cambian las temáticas según lo.hace el contexto. Quizás te.refieras a los temas pero diez años.no han pasado por gusto,.menos en Cuba. Saludos

Luis Enrique 5 mayo 2021 - 2:31 PM

¿Han «cambiado» porque no se denuncia lo evidente? ¿Le parece que si además de estos textos, se replicaran artículos de Cubadebate y Granma estaría aún en la línea de su agrado?
Yo lo que aprecio es una evolución en el enfoque al origen de los problemas domésticos. Si en vez de solo mirar el «antes» y «después», usted también se fijara en el «entre», se podría percatar que LJC ha ido tomando partido, esencialmente con la ciudadanía. Nunca fue un medio de prensa del gobierno, aunque es entendible que estudiantes univeristarios(en sus orígenes) tuvieran como fuentes fundamentales a los medios nacionales. No sé si recordará que incluso dedicaban posts a responder a comentaristas del blog… Eso puede parecer hasta gracioso, pero además de inmaduro, demuestra que tenían poco acceso a información o tiempo, o capacidad de hacer periodismo.
No puede tampoco pretender que un medio no madure, y más si también lo hacen sus autores. Tampoco la Cuba actual es la de hace unos años, ni su gobierno lo es. Pero algo se mantiene: los planes de la gente y sus aspiraciones y por supuesto, las promesas incumplidas de los burócratas.
Me preocuparía realmente si LJC hiciera como Granma o Cubadebate, que no reflejan absolutamente nada de lo que siente y aspira el ciudadano común.
PS. De todos modos le recomiendo los artículos del Consejo editorial de, por ejemplo 2012 y me dirá si también le recuerdan algo.
https://jovencuba.com/author/jovencuba/

Armando Perez 6 mayo 2021 - 9:36 AM

Luis Enrique y Mario Juan: Tal vez mi redacción no fue lo suficientemente clara. Yo leo y comento de LJC desde su inicio y en cierto momento fui hasta censurado del sitio por mis críticas en contra del gobierno cubano. Hoy en día, muchas de las cosas que hicieron que se me censurara se dicen en este sitio en artículos que se discuten sin censura. A eso me refiero. No estoy criticando la evolución del sitio, sino todo lo contrario.

dario45666 5 mayo 2021 - 1:20 PM

ese es el principal problema de la inteectualdad cubana,o gran parte de la que se visualiza…..invocar el nombre de Gramsci, para hablar de libertades,derechos,dialogo,democracia,valores de la «etapa burguesa» para lsmarxistas,lastra el dialogo.El dialogo tiene que ser en libertad,con derechos y no suscritos obligatoriamnete a una doctrina filosofica o escuela economica.Dejar expresarse a los cidadanos,reunirse,agruparse,poder decidir….Si se valida la opcion de que el gobierno tiene que ser «de izquierdas» o que el partido unico debe obligar a la fuerza bruta o,como decia un comentarista el otro dia en esta publcacion : «llamando aparte a la gente»,usando la coacion o/y el chantaje,no habra ni derechos,ni democracia.Quiza seamos prosperos,pero esclavos como los chinos ,rusos,vietnamitas,etc,etc.Intelectuales que no hablan de libre concurrencia,mercados,lbertad de creacion,partidos polticos,separacion de poderes,son los intelectuales que queria,un marxista como Gramsci….mas de lo mismo..Espero me pongan visible este comentario….Gracias

Victor Manuel 5 mayo 2021 - 2:13 PM

La consigna de “Socialismo si, represión no” solo es inaceptable hoy en Cuba por quien apoya la represión.
De lo que se trata no es de consignas, se trata de derechos, y esos debería tenerlos tanto quien prefiere el socialismo como quien no lo acepta.
Hay una diferencia notable entre quienes no comparten una idea, y quienes por no compartirla, llegan a reprimir, o a apoyar la represión sobre quienes manifiestan opiniones contrarias a su ideología.
La violacion del gobierno cubano a muchos de los derechos de sus ciudadanos, demanda hoy de respuestas enérgicas por parte de todo el pueblo. Pero en particular los intelectuales cuentan con herramientas para elaborar sus discursos, llegar a muchísimas mas personas, y con cierta inmunidad que sus funciones les otorgan. Penosamente muchos eligen el silencio, pero mucho peor resulta el comportamiento burlesco de otros, que ponen su intelecto en función exclusiva de sus intereses personales, llegando a manifestar bárbaramente sus puntos de vista sin mostrar un mínimo respeto a los derechos de los demás. Esos realmente me causan vergüenza. Esos por los que un día senti admiración por su arte, hoy no siento más que pena. No se puede ser buen artista sin ser buen ser humano.

Ivette Garcia Gonzalez 6 mayo 2021 - 5:27 PM

Excelente texto Mario. Es un tema sobre el cual he comentado en algunas ocasiones porque me preocupa y me parece importante. Hoy Cuba es un laboratorio y esta es una arista qu vale la pena examinar dada la función social del intelectual. Gracias..

MARLENE AZOR HERNÁNDEZ 7 mayo 2021 - 4:27 AM

EL ASUNTO NO ES SEGUIR HACIENDO DECLARACIONES GENERALES MUY VÁLIDAS. LAS GENERACIONES ANTERIORES LAS HEMOS HECHO Y SÓLO HEMOS RECIBIDO REPRESIÓN. EL ASUNTO ES ¿QUÉ ESTÁN DISPUESTOS A HACER FRENTE A ESTA SITUACIÓN QUE DURA DÉCADAS, AUNQUE NO SE HAYAN ENTERADO?

DE LOS DETENIDOS EL DIA 30 DE ABRIL SIGUEN CINCO JÓVENES EN DETENCIÓN ARBITRARIA.
El Centro de Información Legal Cubalex informó que cinco de las personas detenidas por participar en la protesta realizada en la calle Obispo de La Habana Vieja el pasado 30 de abril se encuentran detenidas de forma arbitraria, y uno de ellos, el reportero Esteban Rodríguez, en situación de desaparición forzada.

Los que se encuentran detenidos todavía son Thais Mailén Franco, quien está en la estación de 7ma y 62, en el municipio Playa, al igual que la periodista Mary Karla González.
Yuisan Cancio Vera, por su parte, está en la estación policial del Capri, en el municipio Arroyo Naranjo, e Inti Soto Romero, quien se declaró en huelga de hambre, permanece detenido en la unidad ubicada en Santiago de las Vegas, en el municipio Boyeros, todos en la capital.

Los liberados serían Joeluis Cerutti Torres, Félix David Rodríguez Estévez, Douglas Batista, Leonardo Romero Negrín, Nancy Vera, Lara Yumila, Félix Modesto Valdés Díaz y Luis Ángel Cuba Alfonso.

ELCÓDIGO PENAL cubano es inconstitucional, y las autoridades sigue aplicando medidas ilegales e inconstitucionales.

Manuel figueredo 8 mayo 2021 - 4:14 PM

Muy bien

Nilda Bouzo 9 mayo 2021 - 7:39 PM

Gracias por tu excelente artículo, estimado Mario

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