La inmensa minoría

por Teresa Díaz Canals
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minoría

Dichoso tú, que no tienes el amor disperso

Dulce María Loynaz, Poema IX

***

La hormiga Z

Uno de los sociólogos contemporáneos que me resulta interesante es Erving Goffman (1922-1982). Considerado representante de la microsociología, en su obra defendió que la conducta humana depende de sus escenarios y relaciones personales. Asimismo, destacó que cada uno está siempre inmerso en un manejo constante de su imagen ante el resto del mundo.

Para este investigador, el análisis dramatúrgico constituía una variante del interaccionismo simbólico. Consideraba que la interacción era sumamente frágil y que se mantenía por las representaciones sociales. Una representación deficiente o desorganizada significa una amenaza para la interacción social, de la misma manera que lo es para una puesta en escena.

Goffman aseveró que el teatro constituía una brillante metáfora para iluminar los procesos sociales de pequeña escala. En el escenario, y en la vida misma, los actores pueden retirarse a un ámbito trasero, lo que se conoce como «tras bambalinas» o «entre bastidores». Es en ese espacio que les es posible despojarse de sus personajes y ser ellos mismos.

En los años noventa asistí a uno de los numerosos eventos organizados en la Facultad que ya no requiere de mi servicio. En ellos se producían presentaciones o pequeñas conferencias, usualmente sus ejecutores no se exponían mucho. Allí conocí a una visitante extranjera que posteriormente envió una invitación para mí y dos profesores más, con el objetivo de realizar un intercambio académico en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

El sobre con mi nombre fue dirigido del decano al entonces rector, con lo que incurrieron en algo que, en cualquier lugar del mundo, se denomina violación de correspondencia. Decretaron la cancelación del viaje hasta que uno de los miembros de la dirección del Partido Independentista Puertorriqueño se entrevistó con la máxima figura de la institución e intercedió por los profesores cubanos invitados a San Juan.

Es imposible narrar en detalles las vicisitudes que experimenté como consecuencia de aquella situación: sancionada por considerar que falté el respeto a los jefes inmediatos —le dije a uno que se comportaba como un señor feudal— y llevada al Consejo de Dirección para que leyeran mi supuesta indisciplina. Días después asistí a una pequeña fiesta de colegas de la cual debí retirarme asqueada del acoso sexual que sufrí, cuando uno de los presentes me tocó mientras preguntaba cómo me sentía después de la sanción.

 El problema no terminó ahí. Ya en Puerto Rico, en medio del tortuoso encuentro, al terminar mi intervención se levantó un cubano para increparnos con cara de pocos amigos: ¿y qué hacen los intelectuales de la Isla? Con una altanería insoportable nos reprendía porque no hacíamos nada por subvertir nuestra realidad que, en definitiva, era la de él.

Me pareció una posición muy cómoda la suya: irse y después pedir a otros que actuaran como él no fue capaz. Otra cosa sería ejercer la crítica, a lo que todas y todos los nacidos en un mismo lugar tenemos el mismo derecho. Conste que respeto mucho nuestra emigración, ella es un latido ausente imprescindible en la vida de esta nación. ¡Con tanta gente que ha vivido en mí, /y que de pronto se me vayan todos!..

Después de ese desagradable incidente, y ya de regreso a casa, mi cuerpo comenzó a sangrar durante seis meses, el estrés fue demasiado. Todo un período de enfrentamiento inútil, de incomprensiones y humillaciones terminó con un daño a mi salud.

Un día comenté a mis estudiantes que les agradecía mucho poder compartir con ellos, pues cuando pasé tres años en Moscú sentía que mis grandes momentos de felicidad eran en la cafetería, al poder saborear una exquisita torta y una smetana. En ese complejo período especial, estar en el aula con los jóvenes era el equivalente a las exquisiteces rusas.

Cuando tenía energía y no me dolían los huesos, en tiempos de grandes apagones que impedían dormir en pleno agosto, fui directo a una pared que ya no existe, otro derrumbe. El contexto me llevó «tras bambalinas»; allí escribí, entre signos de admiración una frase en la que aludía al que consideré el máximo responsable de nuestra situación.

Recuerdo un chiste que circulaba entonces, contaron que fue un hecho real pero no tengo la seguridad: un cartel apareció en una estatua de Antonio Maceo en la etapa en que se comenzaba a estimular la inversión extranjera: Maceo, levántate, los españoles están de nuevo aquí.

A pocos días de escribir aquello se llevaron a mi cuñado preso. Dos días estuvo por mi culpa en un calabozo. Me quería morir, si se alargaba la cuestión tenía que entregarme. Pero lo hicieron escribir, y con esa prueba irrebatible lo dejaron libre. La presidenta del Comité de Defensa de la Revolución (CDR) había dado su nombre.

¡Cuánta gente inocente durante décadas ha sido víctima de lo que estima un personajillo ignorante sobre otro ser humano! Lo monstruoso de ello es el embargo automático de toda posibilidad de opinión libre. Espero que no vengan por mí ahora, pues me duele hasta la ropa que traigo puesta. En las películas sale que después de veinte años el delito —en este caso el no delito— queda fuera de lugar. ¿O no?

Nunca aspiré a ser guía ni elegida de nada, todo lo contrario. Un día, una amiga se acercó para decirme: «sal del escenario». Con Dulce María, esa poetisa ninguneada por mucho tiempo, afirmo: No fue el mío el pecado primaveral de la cigarra, aquel que se comprende y hasta se ama. Fue el pecado oscuro, silencioso de la hormiga; fue el pecado de la provisión y de la cueva y del miedo a la embriaguez y a la luz.

Pero todo mi empeño —hasta el día de hoy— estuvo en ser una conciencia inquieta. En mi preocupación estaba mi acción. Ante la deformación, la desmoralización, la disgregación, el socavamiento inesencial; intenté fortalecer mi mundo interior. Me dediqué a leer en las reuniones con lenguaje asambleario.  A veces me daban deseos de correr, y en ese impulso, que aparecía en mí de manera sistemática, descubrí la raíz del cimarronaje, el legado de los esclavos: huir. 

En aquellos tiempos no existía el nivel de comunicación de hoy, lo que pasaba en Matanzas o en Santiago de Cuba se quedaba por lo general allí. Siempre me resultó más fácil ir a Argentina o Canadá que conocer Bayamo. Ahora, que poseemos mucha más información, podemos convertir la justa transgresión en ente novelable, con mayor precisión reconocernos en los otros, apoyarlos, comprenderlos.

Educar no es adoctrinar

Ética de la deferencia

Un gran cansancio de cinismos despunta ya en cierta parte de la juventud. Ante todo ese abismamiento siento que nace con potencia una voluntad que debe ser de manera ineludible de plenitud, de respeto no a la diferencia —como se repite muchas veces por todas las instancias y se convierte en falsedad e indiferencia—, sino una ética de la deferencia.

Lo que se ha hecho hasta ahora en el escenario cubano es acercar al otro que tiene un rostro con voz, palabra y escritura a la lógica de un determinado sistema. Pasa que también en ese rostro ha aparecido una apelación. Vivir es ser en situación. La deferencia implica que hay ética donde hay responsabilidad y cordialidad, porque la ética es donación y hospitalidad.

Con tristeza veo la cantidad de improperios que son arrojados sobre cubanos y cubanas que no tienen derecho a defenderse. A quienes juzgan y condenan habría que recordarles que ese acto desde el poder es injusto, que a quienes condenan es a sus semejantes en su historia cercana. El muro de Berlín desapareció el 9 de noviembre de 1989 como realidad física y política, pero existe todavía en muchos cerebros de esta Isla un muro mental como principio de visión y división.

Me gustaría que se asumiera la propuesta de un admirado artista nuestro, de sentar en programas como la Mesa Redonda o Palabra Precisa —sobre la base del respeto y la tolerancia, sin manipulaciones ni espionaje— a personas defensoras de diversas posiciones y perspectivas sobre la vida cubana.

 El excepcionalismo heroico no constituye la única posibilidad de acción. Qué bueno que un movimiento silencioso de la inmensa minoría produjera un grandioso efecto simbólico que no se traduzca solo en rebajar el precio elevado y abusivo de una mercancía, sino que también estremezca las posiciones de los de arriba, de esos jefes vergonzantes, de esas personas que miran para otras regiones, enaltecen los crepúsculos y punto, de esos asambleístas que dicen y no dicen nada.

¿Acaso no debemos tratar de reflexionar colectivamente, de unirnos para brindar un poco de fuerza social a la verdad?

30 comentarios

Alfonso Rojas Arjona (@AlfonsoRojasAr2) 25 febrero 2021 - 10:55 AM

A 60 AÑOS TODAVIA HAY SOÑADORES Y FANTASIOSOS? Eso no ocurrira, jamas o por

Alfonso Rojas Arjona (@AlfonsoRojasAr2) 25 febrero 2021 - 10:59 AM

Todavia hay quien viva de ilusiones y quimeras? Todavia hay quien no crea que el leon come humanos?por favor te moriras y eso jamas sucedera, por eso a Cuba se le cataloga su gobierno como dictadura totalitaria, un sollo pensamiento, un solo dogma y un solo discurso y punto. Lo que tu planteas se vera cuando a ese pais llegue la democracia y los actuales mayimbes esten fuera del poder #patria y #vida.

Norma Normand Cabrera 25 febrero 2021 - 11:54 AM

Gracias, Teresa, por tan valiente, certero e inteligente texto. Usted debe ser más joven que yo, que desde la altura de mis 73 años creo haber visto casi todo. Lo principal: mi generación burlada. Asi es que puedo muy bien ponerme, casi, en sus zapatos. De hecho, Ud. ha traído a mi memoria eventos en los que me vi envuelta, cuando mis intenciones siempre fueron para mejorar aquello que veía que no era lo debido. Recuerdo a mi amigo Rufo Caballero, cuando en bella crónica sobre Pedro Almodóvar escribió que «la sinceridad suele ser escandalosa». Vale aquí también, me parece.
La felicito. Cuídese mucho.
Un abrazo.

TERE 25 febrero 2021 - 3:16 PM

Tengo 71 años y si de algo me arrepiento es no haberme ido a vivir fuera de este país como se fueron muchas de mis amistades cuando todavía eran jóvenes. Ya han venido de vacaciones, las he visto tan setentonas como yo, ¡increíble! no envejecen, esperan con absoluta certeza años futuros de paz y tranquilidad, ellas mis amigas llegaron a una vejez digna, con solvencia económica, viven sus días finales con comodidad y disfrutando las cosas buenas propias de personas de la tercera edad.
Hubiera podido vivir como ellas pero decidí quedarme, yo creí en las promesas de un futuro próspero aquí donde nací, ellas no, ahora estoy pagando las consecuencias, este es un país de escases generalizada, en pandemia, con un ordenamiento económico que deprimió aún más las jubilaciones, donde cada cual anda por sus respetos haciendo y diciendo lo que le venga en ganas. Desamparada estoy yo no ellas que pueden vivir de sus retiros, yo mal puedo vivir del mío.
Cuba no va a ninguna lado, aquí seguimos de consignas en consignas dando vueltas como un trompo, jamás habrá la prosperidad a la que todos aspiran, si siguen en lo mismo la nueva generación perderá sus hermosos años jóvenes como yo perdí los míos

Alfonso Rojas Arjona (@AlfonsoRojasAr2) 25 febrero 2021 - 5:38 PM

CON TODOS MIS RESPETOS POr el dolor que lleva, ud ,ha dado una clase magistral de la diferencia entre capitalismo y ese engendro que llaman socialismo,,lo siento mucho por ud y al engaño al que fue sometida espero que se pase al bando de#patria y #vida, ahora puede luchar con su testimonio para que otros no cometan su error, suerte y cuuidese mucho con todo mi consideracion.

Orl 25 febrero 2021 - 1:30 PM

Fascinante lectura. Luego termino de leer.

Copio

En las películas sale que después de veinte años el delito —en este caso el no delito— queda fuera de lugar. ¿O no?

—-
Depende del delito. Algunos nunca prescriben en las dictaduras. Yo he preguntado hace poco a dos del PCC si todavía pudieran castigarme por haber roto un cartel del eterno imbatible colgado en los bajos de mí edificio hace más de treinta años y no han sabido o no han querido decirme.

Tania 25 febrero 2021 - 2:36 PM

Genial!!!!

Aym 25 febrero 2021 - 3:58 PM

Teresa que triste su comentario… Estoy segura de que ha tenido un mal día… No deje de hacer sus análisis profundos y optimistas…siga considerándose en el aula…de usted aprendemos…un abrazo

Esteban 25 febrero 2021 - 4:15 PM

Qué fuertes sus palabras, Tere, pero tan reales que me producen dolor. No tengo su edad pero rápido comprendí que aquello no iba a ninguna parte salvo al desastre. Y por eso me fui y no me arrepiento, quizá solo de no haberme ido antes.
Nos engañaron y engañan miserablemente.
Reciba un saludo.

Miguel Saludes 25 febrero 2021 - 4:16 PM

Plenamente identificado con lo que escribes, tanto en una parte como en la otra. O sea, las dos orillas. Por eso nunca me deje decir, ni lo admito ahora, contrarevolucionario.

Orl 25 febrero 2021 - 5:37 PM

Y yo, a mis 68, que parezco de 20, dice una chica, me fui de dos lugares. De Cuba, porque me esclavizaban y me empobrecian. De la «Yuma» a una república bananera…. porque me explotaban. Je je je

Manuel* 25 febrero 2021 - 6:10 PM

Me cuesta trabajo entender el texto.

En todo caso, creo que Teresa ha sufrido injustamente y me solidarizo con ella.

Juan 25 febrero 2021 - 7:10 PM

Muy bueno, cuanto me hubiera gustado ver a la Doctora por acá en San Juan, PR. Cuanto me hubiera gustado poder contestar al compatriota que cuestionó su participación. Saludos afectuosos Doctora

Orl 26 febrero 2021 - 4:17 AM

Diaz-Canel dijo que juntos íbamos a salir de todos estos líos. !Uf! Suerte que el lema dejó de ser «continuidad» porque la situación no hay quién la resista.

Orl 26 febrero 2021 - 4:21 AM

Bueno. Dijo que íbamos a seguir «guapeando». Así, que ahí se nota la continuidad.

Me gusta un Presidente que sepa hablar así, al nivel del pueblo.

MARLENE AZOR HERNÁNDEZ 26 febrero 2021 - 4:27 AM

A mi querida amiga Teresa, mi abrazo solidario. Ella sabe que yo sí hice lo que tuve que hacer con responsabilidad ciudadana y como profesional profesora de la misma Facultad. Para La Joven Cuba, mi respuesta a su carta incondicional a Biden y mi análisis sobre una izquierda que no se pronuncia contra la represión y por el respeto a los derechos humanos en Cuba.
La soberanía nacional descansa en el ciudadano, no en el Estado. Sin embargo, cierta izquierda se desmarca de las demandas ciudadanas.
«La posición incondicional de levantar el embargo como demanda, desconoce la posibilidad de exigir una negociación con el Gobierno de EEUU, que incluya las condiciones de respeto a los derechos de los ciudadanos cubanos. Esa es la abismal diferencia entre la Carta a Biden de La Joven Cuba, incondicional al Estado cubano, y la Carta ciudadana del Movimiento San Isidro, el Movimiento 27N y de otros disidentes y opositores cubanos. La primera desconoce los derechos ciudadanos, la segunda los reconoce y los defiende por encima de los intereses del Partido Comunista y del Gobierno. El soberano es el ciudadano, no el Estado».
Lejos de rectificar su pedido incondicional de levantar el embargo al Gobierno norteamericano, la publicación digital La Joven Cuba intenta justificar su incondicionalidad al Gobierno cubano al reproducir en sus páginas un artículo de otra publicación argentina, Crisis, que entrevista a algunos académicos de la Isla.
La Joven Cuba publica ocho interpretaciones de la realidad nacional, sin denunciar las violaciones sistemáticas de los derechos humanos en el país. No aparece la imposibilidad de defender los derechos humanos allí, por la prohibición jurídica y política del Estado cubano, algo único en el continente americano hoy.
La filósofa Alina López Hernández resalta la valentía personal del movimiento San Isidro por luchar por sus derechos de manera pública, sin embargo desliza su descontento porque: «Algunos de sus integrantes, por ejemplo, han manifestado su apoyo al bloqueo norteamericano y simpatías con el presidente Trump. No percibo en ellos un programa, una estrategia política clara, una táctica definida, ni un análisis profundo de la realidad cubana».
Así, el enfoque de esta profesora se desliza a sus simpatías políticas y exige un programa político a un movimiento ciudadano, lo cual es descabellado y sin sentido. Los partidos políticos necesitan un programa político, los movimientos ciudadanos nacen por demandas concretas, como es el caso del Movimiento San Isidro, que desde 2018 defiende sus derechos al arte y la creación libre y sin represalias. El hecho de que la libertad de expresión, de asociación y de manifestación pacífica se incluyan entre sus demandas es el resultado de comprender que unas y otras están fuertemente interrelacionadas. No se prohíbe y reprime el arte independiente si antes no se ha prohibido la libertad de expresión, asociación y manifestación pacífica.
Por otra parte, demandar el fin de las tiendas de alimentos en divisas es una exigencia ciudadana en medio de una política económica del Gobierno que aboca a la ciudadanía a la hambruna, con el hecho inédito en cualquier otro país de vender alimentos en una moneda que no se paga el trabajo y mantener un «corralito» de divisas.
El jurista Julio Antonio Fernández Estrada, de su lado, señala algunas restricciones de derechos en Cuba, pero declara: «Todas estas manifestaciones de la izquierda en Cuba se unen en la oposición al bloqueo norteamericano a nuestra isla y en la defensa de la soberanía nacional como puntos de partida para cualquier tipo de análisis de nuestra realidad». Lamentablemente, este jurista le otorga la soberanía nacional al Estado y no a los ciudadanos, con una ceguera que contradice sus anteriores posiciones con relación a los derechos humanos en Cuba.
La posición incondicional de levantar el embargo como demanda, desconoce la posibilidad de exigir una negociación con el Gobierno de EEUU, que incluya las condiciones de respeto a los derechos de los ciudadanos cubanos. Esa es la abismal diferencia entre la Carta a Biden de La Joven Cuba, incondicional al Estado cubano, y la Carta ciudadana del Movimiento San Isidro, el Movimiento 27N y de otros disidentes y opositores cubanos. La primera desconoce los derechos ciudadanos, la segunda los reconoce y los defiende por encima de los intereses del Partido Comunista y del Gobierno. El soberano es el ciudadano, no el Estado.
Por otra parte, la profesora del Instituto Superior de Relaciones Internacionales, adscrito al Ministerio de Relaciones Exteriores, Ivette García González, establece tres grupos que según ella son los existentes en el espectro político del país: los estalinistas «continuistas», los liberales y socialdemócratas, y una izquierda anticapitalista sin proyecto. Los primeros están fácilmente colocados en el PCC y el Gobierno, los liberales caricaturizados por su referencia al modelo chino y por circunscribir sus intereses a las votaciones y la representación política —se incluye a los socialdemócratas en esta caricatura—, y los terceros, sin proyecto, solo se dedicarían a atacar el estalinismo vigente, sin propuesta alternativa. Se borra en esta clasificación a la ciudadanía que defiende los derechos humanos ciudadanos, presente en todas las tendencias políticas de la discrepancia en Cuba, menos en el Gobierno.
Más allá, el profesor Julio César Guanche se olvida igualmente de la ciudadanía «realmente existente» y aboga por un ideal de «republicanismo socialista» que aún no sabe definir en positivo, sino a través de aquello que «no es», y agrega que no ha sido entendido en Cuba por el poder ni por otras corrientes de pensamiento.
La pregunta número cinco de esta publicación es abiertamente sesgada y errónea: defiende la soberanía nacional estatal, y edulcora la política gubernamental contra la pandemia de Covid-19.
Si se toman las cifras de un país muy similar en población al nuestro, como Haití, este parece tener muchos más recursos que los que posee el Estado cubano y una mejor política de prevención a la realizada en Cuba. El 21 de febrero de 2021, se reportaban en Haití solo 12.274 casos confirmados de coronavirus y 247 fallecimientos por esta causa, números que están muy por debajo de los más de 45.000 infectados en Cuba y de los 300 informados como fallecidos por esta causa. Leemos en la respuesta de la profesora de Filosofía del Derecho Milay Burgos Matamoros unas cifras cubanas sin contraste con los países de la región con similar población. Esta alabanza gratuita a la política gubernamental cubana no tiene asideros empíricos.
Por su parte, el profesor de Derecho René Fidel González García, expulsado de la Universidad en Oriente, culpa de todos los problemas centrales del país al embargo norteamericano: «el pago de un duro peaje para el pueblo cubano en términos de vidas, la deformación de su economía y la posposición y perversión de muchas de sus aspiraciones democráticas, de desarrollo social e individual». Esta posición invisibiliza las demandas ciudadanas al tiempo que oculta las fallidas políticas públicas del Gobierno cubano, sus leyes y el funcionamiento errático de sus instituciones.
La jurista Amalia Pérez Martín es la única entre los entrevistados que señala la indefensión ciudadana cubana frente a sus derechos en todos los órdenes, desde los derechos económicos, laborales, civiles y políticos, y plantea la discrecionalidad con la cual el Gobierno reprime el descontento popular. Como propuesta, señala la responsabilidad del Gobierno cubano: «No se han identificado soluciones generales y duraderas al aumento de las desigualdades. Los funcionarios encargados del ajuste parecen olvidar que el Estado cubano está obligado, según la constitución vigente, a garantizar el ejercicio irrenunciable, imprescriptible, indivisible, universal e interdependiente de los derechos humanos, bajo los principios de progresividad, igualdad y no discriminación».
También, refiere la contradicción de la Constitución al plantear un partido único por encima de la Carta Magna. «Si bien esta propia Constitución contradice dichos presupuestos al declarar el carácter superior y único del Partido Comunista, es posible y urgente bajo su vigencia profundizar la soberanía popular. A nivel institucional esto implica emitir leyes y procedimientos pendientes sobre derechos y garantías básicas como la tutela judicial ante la vulneración de derechos por autoridades estatales, el derecho de queja y petición, los derechos de reunión, manifestación y asociación, entre otros.»
El académico Hiram Hernández Castro critica las posiciones gubernamentales de linchamiento mediático contra todos los discrepantes en Cuba: «Si una confrontación ‘intelectual’ termina siendo el guión de un interrogatorio policial es porque no fue un debate, sino un duelo atravesado por la capacidad de una de las partes de imponer su verdad para inculpar al adversario. Si, suplantando procesos legales y tribunales, los medios de comunicación socializan gacetillas plagadas de inculpaciones como ‘contrarrevolucionario’, ‘mercenario’ y ‘agente de la CIA’, no presenciamos una polémica política sino un espectáculo poco edificante, un linchamiento mediático, el irrespeto a la presunción de inocencia y la imposición del reino de la discrecionalidad.» Por otra parte, sin embargo, este académico yerra sobre lo que es un derecho ciudadano y de todas las ONGs del mundo de acuerdo a Naciones Unidas: el derecho a defender los derechos y a recibir financiamiento de quien decida para hacerlo, respaldado por el derecho internacional.
Desconocimiento del derecho internacional y de los derechos humanos
Salvo una académica, Amalia Pérez Martín, los restantes entrevistados desconocen el derecho internacional y sus propios derechos como ciudadanos. Es lógico, por su formación inicial en la dictadura cubana, que prohíbe la discusión del tema en la opinión pública y en la academia, y que reprime a quien defienda sus derechos.
Sin embargo, aunque sin formación, es posible exigir condiciones de respeto a los derechos humanos violados de manera cotidiana por el Gobierno cubano, en una posible negociación futura con el Gobierno de Estados Unidos: esta es la agenda de la ciudadanía cubana, a la cual la izquierda cubana, en su inmensa mayoría, le sigue mostrando su espalda.
No es racional ni plausible que el Gobierno de la Isla continúe la represión contra los derechos humanos en Cuba, como tampoco es posible ya, hacer invisibles o tergiversar los movimientos ciudadanos cubanos. La izquierda ideológica latinoamericana debe dejar de ser una izquierda colonial que oculta las violaciones de derechos humanos en Cuba y por el contrario, puede facilitar su visibilidad y denuncia en Latinoamérica. Es algo que esta izquierda le debe a los ciudadanos cubanos desde hace seis décadas.

Rafael 27 febrero 2021 - 11:59 PM

Marlén usted está hablando de otra cosa. Y siempre es muuuyyy fácil y oportunista hablar desde lejos. Vanga a «la caliente» y exprese todo eso aquí, como todos nosotros.

tony crespo 26 febrero 2021 - 8:38 AM

Dra Azor…Ya me extrañaba que ud. no hiciera uso de este artículo de su factoría para incorporarlo a este debate que es posible gracias al disfrute de la libre expresión de ideas y pensamiento puesto en práctica por L JC…la conmino a participar activamente en este foro ya su opinión y su experiencia política da un balance a este intercambio civilizado entre ciudadanos de la nueva Republica que esta naciendo

Alina Lopez 26 febrero 2021 - 10:33 AM

Marlén Azor, siempre comentando en el artículo que no corresponde. Esta crítica debería haberla puesto en el espacio en que se publicó la entrevista grupal. Crisis es un medio de izquierda crítica y eso la invalida ante ojos como los suyos. Usted no se desliza, usted se lanza a ofrecer criterios marcados por su postura profundamente contraria a la de cualquiera que defienda, junto a los derechos ciudadanos, como hemos hecho todos los que allí respondimos, a la soberanía nacional. Usted evidentemente quiere que los cubanos seamos «salvados» desde fuera de Cuba. Jamás concordaremos en esto.

tony crespo 27 febrero 2021 - 1:02 AM

El sr embajador de UE en cuba se EXTRA LIMITÓ en sus atribuciones cuando parcialmente firmó la carta de LJC en su carácter oficial y no como ciudadano particular.: «Mañana tiene lugar el III Diálogo UE-Cuba sobre derechos humanos. Pero Cuba está bloqueando la participación de ONG muy respetadas: People in Need y Civil Rights Defenders. Esto no es aceptable. Llamamos a Josep Borrell para asegurar su inclusión, o suspender el Diálogo de Derechos Humanos», cuestionó en otro tuit.

Asimismo, Charanzová exigió la salida de su cargo del embajador de la UE en La Habana, Alberto Navarro. «Hay muchos problemas con el actual acercamiento entre la UE y Cuba. Uno de ellos es el embajador en La Habana. Yo, junto con otros europarlamentarios, pedimos su inmediato reemplazo», tuiteó.

Charanzová compartió una carta enviada esta semana a Borrell en la que casi dos decenas de europarlamentarios le pidieron cesar a Navarro por firmar, junto a cientos de cubanos de la Isla y el exterior, así como de estadounidenses, en su mayoría intelectuales, artistas y ciudadanos, una carta enviada a Joe Biden en la que se solicita que levante el embargo contra La Habana.

Varios eurodiputados del PP y del Grupo Popular Europeo suscribieron el documento, firmado además por miembros de otros grupos, como Renew y ECR, donde se condena la participación de Navarro en la misiva y sus gestiones para que otros diplomáticos europeos en Cuba la suscribieran.

«Diríase que nuestro embajador en La Habana toma posicionamientos políticos en consonancia con un régimen que no respeta ni defiende los derechos humanos ni la pluralidad democrática y se permite licencias más propias de un dirigente político que de un representante diplomático», indica la petición dirigida a Borrell.

Eric 26 febrero 2021 - 11:10 AM

Libertad en el sentido más amplio es poder actuar según tu propia voluntad. Inmediatamente le podemos poner restricciones y agregar: siempre que no limita o transgreda la libertad de otro individuo. El estado es un órgano coercitivo que establece mediante leyes el marco en el cual se ejerce la libertad individual. No confundir libertad con soberanía.

Cuando el poeta dice «vivo en un país libre cual solamente puede ser libre» podemos justificarlo dentro de una tácita licencia poética. Cuando un gobernante se apropia de esta frase la convierte en una falacia. Si el dominio en que se ejerce la libertad individual está restringido por las leyes que emiten los gobiernos entonces más o menos leyes pueden provocar que ese dominio sea mayor o menor lo que equivale a mayor o menor libertad individual. Bajo esta definición no existe una única manera de tener libertad.

Cuando el gobernante de un plumazo elimina la restricción de por ejemplo tener divisa o de viajar al extranjero nos está haciendo más libres. Ergo antes éramos menos libres.

Es el estado quien limita nuestra libertad.

Nuestra peor pesadilla debe ser aquella en la cual el estado nos quita la libertad de criticarlo por la manera en que gestiona nuestra libertad.

Ramon Izquierdo 26 febrero 2021 - 4:50 PM

Señora Marlene
La izquierda latinoamericana, izquierda tradicional, la del movimiento de los trabajadores, es solidaria con Cuba; la izquierda anticapitalista casi no existe, ni en latinoamérica ni en el mundo (un grave problema porque el capitalismo colapsa, solo un ciego no lo ve), pero la izquierda anticapitalista que existe (el neozapatismo, por ejemplo) apoya a Cuba porque el Partido Comunista de Cuba es un partido socialdemócrata de orientación social en un país de la periferia de la división internacional capitalista del trabajo (cuando eso solo es posible y práctico en las zonas centrales de dicha división del trabajo). En el caso suyo, su posición, con el mayor respeto no es de izquierda, es derecha, liberal sin «colchón» social.
Cómo va a ser de izquierda un foro que tilda al Che de asesino, y los articulistas callan. O acaso Che no era y sigue siendo de izquierda?
En el caso de Cuba existe aun la revolución porque no hay condiciones objetivas ni subjetivas para derrocarla.
Un saludo y feliz día para usted

tony crespo 26 febrero 2021 - 5:03 PM

Al comienzo de la historia del exilio cubano, las cosas se veían muy diferentes a la actualidad. Hoy, la participación cubanoamericana en el Partido Republicano parece natural; parte del ambiente del sur de Florida, como olas en el Atlántico o iguanas tomando el sol a lo largo de las orillas de los canales. Es difícil imaginar que podría haber sido diferente. Pues podría. El republicanismo cubanoamericano es el resultado de procesos sociales específicos que, cuando se analizan, pueden proporcionar a los demócratas un camino a seguir en su influencia hacia la comunidad cubana…….Guillermo Grenier

Sanson 27 febrero 2021 - 10:39 AM

En realidad el PCCes un partido que se adjudica la supremacia aun si tiene que partirle la siquitrilla a todo el que no este de acuerdo.A mi criterio es incomprensible que un partido que constituye un balisimo por ciento de la poblacion pueda gobernar y solo lo consigan con un sistema ammannado de manera que ellos solo son los que elegiran el gobierno plenamente como si ese cinco por ciento constituyera una nobleza al estilo feudal.

Romel 27 febrero 2021 - 8:58 AM

Profe me encantó, como siempre usted sorprendiéndome, mucha gente en esta universidad debería aprender de su valentía. Los cobardes también terminan siendo mediocres, eso ahoga el ambiente de esta facultad… Saludos y todo mi cariño

Ramon Izquierdo 27 febrero 2021 - 5:04 PM

Señor Crespo
Los cubano americanos militando en el Partido Republicano denota lo conservador, reaccionario y tildes ultra fascista de la parte de dicha comunidad enrolada en dicho partido responsable de agresiones, asesinatos extra judiciales, invasiones de países pobres y/o no afines a EE UU etc etc, vaya toda una cloaca. Y pensar que son los que quieren la democracia y el bienestar del pueblo cubano.
Un saludo

tony crespo 28 febrero 2021 - 1:11 PM

Sr.. Izquierdo: En la guerra como en el amor TODO está permitido…Ud . Me intriga…..y le pregunto : Es ud. Izquierdista como su apellido o está disfrazado? Como viajeros que somos, en el desierto para sobrevivir al encontrarnos con espejismos que nos dan imágenes de una realidad inexistente, solamente sobreviven los que saben la diferencia entre lo ilusorio y la realidad….igual que el pueblo De Dios que peregrino por 40 años en el desierto para al fin llegar a la tierra prometida…le aseguró como uno de los millones que somos parte de este peregrinaje que más pronto que tarde y a pesar de espejismos, contradicciones, traspiés y traiciones llegaremos a nuestra tierra prometida y emulando su buena educación le digo tenga un buen día

tony crespo 28 febrero 2021 - 1:34 PM

Con los resultados de los comicios de nov. 2020
, aumentó a 10 el número de cubano americanos en el Congreso de Estados Unidos que representa la rama del poder legislativo y está conformado por la Cámara de Representantes y el Senado.

El Congreso nacional, distribuido en 435 representantes y 100 senadores, está encargado de aprobar proyectos de ley, controlar el gasto público y supervisar las actividades del ejecutivo, entre otras funciones. De ellos . 3 Senadores federales(2 republica os y 1 demócrata) y 7 Representantes entre demócratas y republicanos…..no esta mal para unos refugiados con solo unos 50 años de participación activa en la política de EU…..y haciendo del aporte del colegio electoral del estado de Florida un factor de importancia en la elecciones presidenciales de los 2 partidos políticos nacionales

Ramon Izquierdo 2 marzo 2021 - 11:56 AM

Una Cloaca Sr Crespo esos legisladores cubanos en las dos cámaras, todos a favor del criminal bloqueo contra los ciudadanos cubanos, y pensar que dicen los quieren.
Que Dios coja a los ciudadanos cubanos de la Isla confesados si el sector liberal anexionista cubano presente en la isla se hace del poder, porque ese sector reaccionario que ha llegado al Congreso son sus mentores.
un saludo y feliz día para usted

Invitación a un espacio de palabra contra la desmentida – La Joven Cuba 2 marzo 2021 - 7:00 AM

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