He traído a la ciudad lo más importante de aquello que viví durante una semana en las Lomas de Banao: la actitud calmada y contemplativa, la paz, la fantasía y la belleza.
Ellos, los novios, Yoelkis e Israel, Israel y Yoelkis, encendieron cada uno sus velas, y luego las juntaron para dar vida a un fuego nuevo, una vela mayor.