Quien intente llenar con adjetivos lo que no se sostiene en el campo del pensamiento, debe pensar en primera instancia quién se beneficia con las pugnas entre revolucionarios
No se puede ser revolucionario para atacar el capitalismo y defender la integración latinoamericana, ignorando los problemas internos o callándolos bajo un errado concepto de disciplina militante
El dogma, el sectarismo y la cerrazón ideológica disminuyen la unidad y la capacidad movilizadora de las fuerzas de izquierda, generan desamparo y cansancio en la militancia, producen desgastes innecesarios. Lejos de alejar, acercan (y a paso redoblado) el regreso del capitalismo