Para superar este empobrecimiento generalizado es preciso que se asuma un proyecto de país genuinamente popular y nacional, no oligárquico y antinacional.
A falta de una videollamada, que suele ser la forma en que más cerca nos sentimos de la otra, le pedí a mi mami que me enviara fotos viejas al menos, y que me contara una vez más sobre esos tiempos en que fuimos felices. De ese intercambio salió este intento de ensayo fotográfico familiar
¿Por qué no probar con la cooperativa obrera y la inversión del capital extranjero de origen cubano antes de seguir privatizando a dedo, como dicta el recetario ruso?
¿Si el socialismo nunca se ha construido, entonces lo que hemos vivido los cubanos por cuatro generaciones es como El cuento de nunca empezar, de Joaquín Sabina?
Rusia no es un modelo deseable para Cuba si el objetivo fundamental es iniciar una senda de desarrollo económico y social, y no conservar el autoritarismo a toda costa.