La economía cubana está en un círculo vicioso, y aunque el presidente ha hecho un llamado a convertirlo en «virtuoso», no es por sus deseos, consignas o llamado que se va a lograr.
Mientras la gira, negociaciones, acuerdos y memorandos no se traduzcan en mejoras concretas de la calidad de vida de la gente, la sensación generalizada de zozobra y la necesidad de escapar a cualquier precio del barco que se hunde, permanecerán
No pone un gol, no lo busca, pero las asistencias aumentan. Mira la que logró de su contraparte: cien millones de dólares que «utilizaremos, por supuesto, en prioridades de nuestro pueblo».
De nada vale que le llene un método con antidepresivos cuya ausencia lo deprima. Convendría lo alegrara con una buena noticia, como la entrada triunfal de una nueva central flotante para la generación eléctrica.