Padura responde a Chinea ¿estamos volviendo a las grandes polémicas que existieron en los 60?

Por: Leonardo Padura Fuentes

 A: La Joven Cuba y El Caimán Barbudo

Últimamente las polémicas me persiguen. Prácticamente cada declaración que hago o texto que escribo provoca una reacción que puede ir de uno a otro extremo del diapasón de las afinidades políticas y provenir de uno u otro extremo de la geografía universal. Tirios, troyanos y hasta apacibles sumerios se sienten en la obligación de responderme, a veces con tonos iracundos y acusaciones de cualquier índole.

Hace unas semanas, a raíz de la publicación de la entrevista que me hiciera Harold Cárdenas para el blog La Joven Cuba y en la cual aparece mencionado el nombre del señor Hugo Chinea, por razones de la responsabilidad político-cultural que cumplía en la primera mitad de la década de 1980 cuando yo trabajaba como redactor de El Caimán Barbudo, recibí vía email la carta del señor Chinea que se reproduce más adelante.
En mi lamentable ingenuidad, pensé que se trataba de una carta personal y, en cuanto la leí, la respondí de la misma manera y con la mayor gentileza. Pero pronto comprendí que se trataba de una carta abierta, publicada en un blog o sitio de internet, lo cual cambiaba radicalmente el carácter de las palabras del remitente.
Seré muy breve en esta introducción necesaria y poco voy a decir respecto al contenido de la carta. He respondido a ella, creo que de manera suficiente, con mi texto “Recordar para no volver a vivir (lo mismo)”, que también incluyo al final de esta misiva. (Texto que, por cierto, se ha reproducido en diversos sitios y me ha grajeado comentarios virtuales desde fuera de la isla por mi evidente y permanente cobardía. Como era de esperar).
No obstante, la carta del señor Chinea merece algunos comentarios específicos.
El primero relacionado con su mala memoria: Chinea (no me atrevo a tutearlo), claro que usted y yo nos conocimos.

«(…) los cubanos hemos vivido demasiados olvidos (…)»

Por Leonardo Padura Fuentes

(Aquí publicamos este reciente artículo en el que el escritor hace referencia indirecta a varios temas que Hugo Chinea mencionaba en su carta. El próximo lunes publicaremos la respuesta en forma de carta abierta de Leonardo Padura a Hugo Chinea de forma exclusiva)

Este año se festeja en Cuba, y en otros lugares del mundo, el centenario del natalicio de uno de los escritores emblemáticos de la cultura cubana. Virgilio Piñera, nacido hace cien años en la matancera ciudad de Cárdenas, constituye, gracias a su obra, uno de los monumentos insoslayables de la espiritualidad nacional.
Poeta, novelista, dramaturgo, fue siempre un innovador, un inconforme, un provocador con su arte y con su vida. Y en más de una ocasión, en tiempos incluso bien diferentes, pagó una cuota -a veces elevadísima- de marginación y desprecio por haber escrito como lo hacía, por haber vivido como había elegido.

Quizás la más benévola de las evaluaciones que se pudieran hacer sobre el carácter vital y artístico de Piñera y algunas de las respuestas que provocó, sería considerar que habitó en un tiempo equivocado.