Tengo la certeza de que Brasil, la quebrantada nación de ayer, no será el país de hoy y del mañana que espera, y merece, este pueblo divino y maravilloso…pero sin dudas queda mucho por (des)hacer.
Luchar contra el bolsonarismo, es tal vez el mayor desafío, no solo de Lula con sus habilidades para encantar serpientes, sino de todo el campo democrático brasileño