Por: Felipe de J. Pérez Cruz

Hoy sin dudas, asistimos en el país a un rearme de la historia como proyecto científico y como proyecto social, avanza la excelencia de la historiografía cubana, y sobre todo está en marcha una notable recuperación del papel de las disciplinas históricas en el currículo docente de la enseñanza general y universitaria, aspecto este que se precisó con particular fuerza en los objetivos aprobados por la Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba, el pasado enero (2). Este crecimiento con calidad, tiene por correlato el compromiso de la inmensa mayoría de los historiadores e historiadoras con la sociedad revolucionaria.

Tan positivo escenario regocija y a la vez impone para avanzar  con paso seguro, repensar los aciertos y fijar las debilidades y sus cursos de solución. Es que los logros del momento actual se entienden con mucha más plenitud, si los vemos en su movimiento real, como aciertos en el concierto de las contradicciones existentes, en medio de los crecimientos humanos y organizacionales por adelantar, las fragilidades a resolver y los consensos a construir. En Cuba por demás, nada escapa al cruento enfrentamiento con el imperio estadounidense y sus aliados ideológicos y políticos.

Indiferencia política
«Para nuestra conciencia, nosotros no tenemos la culpa ya que cambiar la situación no estaba a nuestro alcance. Entonces, por fin, tras la queja diaria, nos hemos acostumbrados a la realidad…»

Por: Vincenzo Basile

Especial para La Joven Cuba

La indiferencia sociólogica, en el sentido de que nos convierte en hombres blasé, es causa y a la vez consecuencia de otro tipo de mal, la indiferencia política. Giorgio Gaber, un histórico compositor italiano, burlándose del ‘libre hombre occidental’ dió una precisa definición de libertad política:

Querría ser libre, libre como un hombre que necesita viajar con su propria fantasía y que encuentra este espacio solamente en su democracia, que tiene el derecho a votar y que pasa su vida a delegar; y que en hacerse gobernar ha encontrado su propria libertad.

La libertad no es escalar un árbol; ni siquiera es tener una opinión; la libertad no es una espacio libre; libertad es participación”.

Aunque no se trate de una definición propiamente ortodoxa, esas palabras marcan claramente los conceptos de democracia representativa, de democracia participativa y de lo que -durante siglos- ha sido la historia del pensamiento político y del desarrollo de los altos conceptos de ciudadanía y derechos políticos.

Esa banal reflexión nada más es que una descripción de la consecuencia de un enraizamiento de la obsesiva repartición del ser humano entre el bourgeois y el citoyen, es decir, entre el burgués y el ciudadano. El primero es el hombre privado, el hombre que vive para satisfacer sus proprias necesidades individuales (materiales o espirituales) ; el segundo es el hombre público, el que participa a la vida colectiva de su propria ciudad. Esta dialéctica, en la ideología liberal, se resuelve con

Por: Marlon Enrique García

No siempre basta comprobar el pulso o los latidos del corazón para determinar si una persona está viva, ya que hay personas que están muertas en vida. Tampoco basta con comprobar el brillo de la mirada, porque mucha gente ha sabido falsear ese brillo y aparentar que viven.

Vivir es haber encontrado, y por tanto entregarse, no a un sentido de vida, sino al verdadero sentido de esa vida. Llamémosle a esto vocación. La vocación es la fuerza vital para vivir la vida. Para encontrarla es necesario ejercitar el discernimiento, entiéndase, evaluar y diagnosticar de entre todos los atractores (tentativas o tentaciones, cosas que me atraen) cual es el que va bien con mi vida.

Este discernimiento no se hace por el método prueba y error, tan de moda hoy, sino que se trata de la capacidad de saber desde la primara vez y para siempre que se ha tomado la elección correcta. Ya que se trata de erigir el proyecto de mi vida, errar es, muchas veces, morir (vivir con tibieza, sin sentido o con un sentido falso).

La Joven Cuba releyendo al ChePor: Ernesto Che Guevara*

Otro aspecto es el de la técnica; conciencia más producción de bienes materiales es comunismo. Bien, pero qué es la producción si no el aprovechamiento cada vez mayor de la técnica; y qué es el aprovechamiento cada vez mayor de la técnica si no el producto de una concentración cada vez más fabulosa de capitales, es decir, una concentración cada vez más grande de capital fijo o trabajo congelado con relación al capital variable o trabajo vivo. Este Fenómeno se está produciendo en el capitalismo desarrollado, en el imperialismo.

El imperialismo no ha sucumbido gracias a su capacidad de extraer ganancias, recursos, de los países dependientes y exportarles conflictos, contradicciones, gracias a la alianza con la clase obrera de sus propios países desarrollados contra el conjunto de los países dependientes. En ese capitalismo desarrollado están los gérmenes técnicos del socialismo mucho más que en el viejo sistema del llamado cálculo económico que es, a su vez, heredero de un capitalismo que ya está superado en sí mismo y que, sin embargo ha sido tomado como modelo del desarrollo socialista.

Debiéramos, pues, mirar en el espejo donde se están reflejando una serie de técnicas correctas de producción que todavía no han chocado con sus relaciones de producción. Podría argumentarse que no lo han hecho por la existencia de este desahogo que es el imperialismo en escala mundial pero, en definitiva, esto traería algunas correcciones en el sistema y nosotros solamente tomamos las líneas generales. Para dar una idea de la extraordinaria diferencia práctica que existe hoy entre el capitalismo y el socialismo se puede citar el caso de la automatización; mientras en los países capitalistas la automatización avanza a extremos realmente vertiginosos, en el socialismo están mucho más atrasados. Se podría argumentar sobre una serie de problemas que afrontarán los capitalistas en el futuro inmediato, debido a la lucha de los trabajadores contra la desocupación, cosa aparen­temente exacta, pero lo cierto es que hoy el capitalismo se desarrolla en ese camino más rápidamente que el socialismo.