gaceta-oficial-auto-cubaPor: Osmany Sánchez (jimmy@umcc.cu)

Mi salario no me alcanza para hospedarme en un hotel, comprarme una casa o hacerme de un carro. Ni pensar con viajar con mi familia a hacer turismo extra fronteras. Nada de eso puedo hacer, sin embargo recibo con alegría la noticia de que se eliminan las prohibiciones que durante tanto tiempo -muchas veces sin sentido- se mantuvieron en Cuba. Quiero que mi país no sea el de las prohibiciones sino el de las posibilidades, que siga siendo un referente en materia de justicia social y donde el trabajador honesto no sea el que tenga las privaciones.

Durante los años más duros del período especial, uno de cada tres profesores dejó la Universidad de Matanzas para irse para otros sectores más lucrativos. En la actualidad muchos de ellos han regresado pero aún sigue el éxodo, sobre todo de los más jóvenes, una vez concluido su servicio social.

Hablo de los profesores porque es el sector que conozco y muchas veces sufro. Sin moverme de mi asiento he estado escuchando criterios sobre los precios de los carros que han puesto a la venta y la mayoría coinciden en que es un abuso y se preocupan por el grupo de asesores que tienen nuestros dirigentes. Dónde tienen los pies, en qué país vivenalgunos me dicen que esos precios son los iniciales pero que luego bajarán, otros aseguran que si bien es posible que eso suceda, los precios nunca debieron ser tan altos, o para decirlo con sus palabras: escandalosamente altos.

Luis Silva - Turrón Don PánfiloLuis Silva - Turrón Don PánfiloPor: Luis Silva (Hoy compartimos con los lectores del blog este mensaje que anda circulando vía e-mail y se atribuye al humorista cubano Luis Silva, que se encuentra de visita en los Estados Unidos y cuyo programa televisivo Vivir del Cuento goza de una inmensa audiencia de 6 millones de espectadores en esta isla tan pequeña)

Amigos de Facebook, solo 6 días de visita en los Estados Unidos, y cuántas noticias me llegan de Cuba. Primero que si los carros, que si las cartas, que si los precios de los carros en la calle, que si van a priorizar las cartas. No saben la alegría que tiene mi carta, cuando se enteró que va a ser priorizada. Y pensar que ya había gente hablando boberías. Si es que solo son noticias buenas, las que me llegan de allá.

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Por: René Fidel González García (especial para La Joven Cuba)

Amado hijo mío:

El problema es que desde aquí, desde lejos, uno descubre, o mejor, redescubre, así, con asombro, la espiritualidad de nuestro pueblo. Una espiritualidad que se expande interminablemente como un Big Bang muy íntimo y al mismo tiempo desconcertante, o tan sólo como los caminitos de las hormigas; y no te lo digo por nostalgia, como mamá quizás pudiera pensar, en verdad, aunque se tarda mucho en saberlo, la clave que arma esa espiritualidad nuestra es la vocación por la libertad, nuestra necesidad de ser libres.

Creciste en estos años, y desde pequeño te hablé de unos hermanos nuestros que estaban atrapados en la impotencia del odio del enemigo. Es verdad que puse mucha imaginación, que te los describí, sobre todo cuando eras muy chiquitico, como gigantes valientes, fuertes y alegres ( uno de ellos muy flaquito, era el más poeta entre ellos); también es verdad que te hablé, para darle sentido a todo, del enemigo, (ah, el enemigo!) y el por qué de su odio, de su impotente venganza contra nuestras esperanzas, ahora mismo recuerdo lo difícil que fue explicarte qué era una cárcel, qué era la libertad. Eras muy niño, y mis dotes de profesor, o de padre, fueron retados siempre por tus preguntas, que fueron y son grandes preguntas, las más auténticas de todas las preguntas.