israel rojas-descemer buenoPor: Israel Rojas Fiel (especial para La Joven Cuba)

No sé su caudal hereditario, ni su cuantía monetaria. Mas he visto el torrente infinito de intuición, belleza y melodía que sale de su alma. Y me he quedado como Heredia frente al Niágara, anonadado de gusto, con la única alternativa de responder con canciones, mientras orgulloso y agradecido contemplo al cubano capaz, que me compulsa a la excelencia y no a la pequeñez.

¿Será acaso dolorosamente cierta esa reflexión de Osvaldo Doimeadiós, al que le escuché decir en forma de broma, que la envidia es el sentimiento nacional? ¿Estaremos ya los cubanos en ese punto inerte en que no sabemos qué hacer con lo extraordinario? Las sobredimensiones en cualquier sentido siempre son corrosivas. Pero me consta que Descemer ha sido víctima indirecta de ambos extremos. Y sin saberlo, le granjea enemigos confesos y ocultos.

Circula por estos días vía correo electrónico un documento que llama a Descemer como diciembre en Inglés, pone en entredicho su bondad a contrapelo de su apellido y entre sorna personal, chapuza literaria y anónima cobardía hace las delicias del “chisme nuestro de cada día”.

descemer bueno

Por: La Joven Cuba

(En los últimos días ha circulado vía e-mail un texto sobre el cantante Descemer Bueno que reproducimos hoy, seguido por la respuesta al mismo que el cantante nos hiciera llegar de forma exclusiva)

Descemer Bueno millonario, pero ¿bueno?

Muchas leyendas o verdades se corren por estos días en cuanto a la condición de millonario del joven compositor Descemer Bueno. Todo parece indicar que sí, o al menos en los últimos escándalos propiciados por el Señor Bueno (de apellido, no porqué sea Bueno en realidad) él lo ha manifestado a voz en cuello, y compartimos con ustedes lo sucedido recientemente en la Lonja del Comercio, prestigiosa inmobiliaria de la Oficina del Historiador donde se encuentra ubicada la Emisora Habana Radio y donde el «importante compositor» intentaba ser entrevistado. Cuando llegó al edificio los del cuerpo de seguridad del edificio, en muy buena forma le comentaron que en la forma en que venía vestido, en camiseta sobre todo, no podía pasar al interior del edificio. Ante la llamada de atención del vigilante de seguridad comenzó a inferir groserías y a mostrar toda su prepotencia, llegando a argumentar que la Educación en este país estaba garantizada gracias a todo el dinero que él brindaba a este país. Ante los insultos el vigilante fue en la búsqueda del jefe del grupo, al cual también se le resistió gritando que era millonario, que si él era dueño de un apartamento en New York y 20 improperios más. Por supuesto y de forma muy conservadora y manteniendo el control y el respeto, no se le permitió asistir a su entrevista en la emisora mencionada, alegando que en definitiva, él le estaba haciendo un favor a esa emisora con venir a ella. Finalmente cuando fue sacado fuera del edificio, dio la vuelta y por la calle del fondo comenzó a decir los insultos y groserías más grandes, algo no habitual en ese inmueble donde radican importantes oficinas comerciales, embajadas y donde se respira un ambiente de respeto y decencia, en el cual este millonario de ahora, no puede tener cabida.
Felicitaciones al cuerpo de seguridad por su comportamiento, aunque algunos de los jefes de inmuebles plantearon que se debería haber sido más tolerante con el millonario cubanito nuestro. Sin comentarios.

Escribe lo que sabes que quieren leer y obtendrás increíbles resultados.
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Por: Osmany Sánchez

La carta perfecta

Por: Osmany Sánchez

El pasado 13 de junio de 2012, La Joven Cuba publicó un artículo (Carta a un joven que se va) de Rafael Hernández, director de la revista Temas. Unos días después se publicó la respuesta de Diosnara Ortega González, una socióloga cubana que escribió una Carta de una joven que no se va.

Desde hace unos días está circulando por la red, con un llamativo nivel de promoción, la carta que escribe desde Bulgaria un joven que se ha ido. La misiva la firma Iván López Monreal quien se identifica como un joven de 28 años que emigró de la isla en el  2010.

Quiero centrarme en los

Padura responde a Chinea ¿estamos volviendo a las grandes polémicas que existieron en los 60?

Por: Leonardo Padura Fuentes

 A: La Joven Cuba y El Caimán Barbudo

Últimamente las polémicas me persiguen. Prácticamente cada declaración que hago o texto que escribo provoca una reacción que puede ir de uno a otro extremo del diapasón de las afinidades políticas y provenir de uno u otro extremo de la geografía universal. Tirios, troyanos y hasta apacibles sumerios se sienten en la obligación de responderme, a veces con tonos iracundos y acusaciones de cualquier índole.

Hace unas semanas, a raíz de la publicación de la entrevista que me hiciera Harold Cárdenas para el blog La Joven Cuba y en la cual aparece mencionado el nombre del señor Hugo Chinea, por razones de la responsabilidad político-cultural que cumplía en la primera mitad de la década de 1980 cuando yo trabajaba como redactor de El Caimán Barbudo, recibí vía email la carta del señor Chinea que se reproduce más adelante.
En mi lamentable ingenuidad, pensé que se trataba de una carta personal y, en cuanto la leí, la respondí de la misma manera y con la mayor gentileza. Pero pronto comprendí que se trataba de una carta abierta, publicada en un blog o sitio de internet, lo cual cambiaba radicalmente el carácter de las palabras del remitente.
Seré muy breve en esta introducción necesaria y poco voy a decir respecto al contenido de la carta. He respondido a ella, creo que de manera suficiente, con mi texto “Recordar para no volver a vivir (lo mismo)”, que también incluyo al final de esta misiva. (Texto que, por cierto, se ha reproducido en diversos sitios y me ha grajeado comentarios virtuales desde fuera de la isla por mi evidente y permanente cobardía. Como era de esperar).
No obstante, la carta del señor Chinea merece algunos comentarios específicos.
El primero relacionado con su mala memoria: Chinea (no me atrevo a tutearlo), claro que usted y yo nos conocimos.

Por: Hugo Chinea Cabrera

(La siguiente carta la escribió quien fuera Jefe de la Sección de Cultura del Departamento de Ciencia, Cultura y Centros Docentes del Comité Central en respuesta a la cuarta parte de la entrevista que nos concedió Leonardo Padura)

Texto de la Carta
«Discúlpame, Padura, que te tutee en este texto pese a que no nos conocemos personalmente. Acabo de leer esta entrevista, y me dio un vuelco el corazón cuando me veo mencionado como regañón de periodistas del Caimán Barbudo. Fui durante los años de 1973 a l984, Jefe de la Sección de Cultura de un Departamento que entonces llevaba la denominación de Departamento de Ciencia, Cultura y Centros Docentes del Comité Central. Se trató de una estructura nueva -a semejanza de la existente en el otrora campo socialista- cuya función era la de ser órgano auxiliar de la dirección del Partido.

Nunca fui jefe de un departamento que en aquellos tiempos no existía.Durante mi desempeño como funcionario del aparato auxiliar del Partido, nunca cité a persona alguna, periodista o creador, de ninguna esfera de la vida cultural de nuestro país, para recriminarle oficialmente de algo. No estaba entre nuestras atribuciones. Mucho menos de organismos e instituciones dependientes de la estructura de la UJC., a quien correspondía, si era el caso del Caimán Barbudo, cualquier asunto.

No me explico de qué manera entonces mi nombre aparece en esta entrevista, nada menos que citado por ti, cuando yo ni siquiera he tenido la satisfacción de estrechar tu mano ni de conversar contigo alguna vez y mucho menos participado en un regaño por tu labor ni en el Caimán ni en sitio alguno. Ni contigo ni con nadie.