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sábado, octubre 31, 2020

Tres cartas para servir a Cuba

Delio Orozco González
Delio Orozco González
Licenciado en Historia. Director del Archivo Histórico de Manzanillo

El 11 de junio del año en curso, el blog La Joven Cuba publicó el artículo «El Día Cero y una carta al Presidente»; antes, lo había enviado a mis contactos vía correo electrónico. Más de uno me hizo llegar sus opiniones; empero, ninguno como el compatriota MDE quien haciendo uso de un derecho inalienable no solo se adhirió a las ideas generales del documento; sino, que me llamó la atención sobre el uso incorrecto del verbo «palear» en el sentido que quise darle y, lo más importante, disintió de una afirmación hecha por mi en la misiva a Díaz-Canel. Su carta y mi respuesta constituyen el núcleo de este
intercambio de ideas.

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Guáimaro, 5 de mayo de 2020

Estimado amigo, Delio Orozco:

Hoy tuve la satisfacción de recibir y leer su mensaje «El Día Cero y una carta al Presidente», lectura que me dejó la impresión saludable de que hay no pocos buenos cubanos sintiendo, pensando y actuando por el bien de todos; y a uno de ellos he tenido el gusto de conocerlo: usted.

Por mi parte, no he podido acceder al citado video que, versando sobre temas tan calientes y cruciales, usted pudo conocer. Igual, no pude ver otros videos que han sido «dirigidos» a los «cenáculos» privilegiados de los que, usted bien dice: cuando la información y la participación se quedan en ellos como patrimonio exclusivo (deviniendo así mecanismo excluyente), solo resulcae con mucha frecuencia en la cuenta de «tan emanaciones amargas. No obstante, gracias a su mensaje, me entero –desde aquí, mi Guáimaro, Nación Minúscula y matria entrañable– de esos procesos y de sus sinceras inquietudes al respecto. Le agradezco como cubano, de corazón, su actitud y proactividad martianas.

Los mensajes, muy bien escritos y con la elocuencia que ya usted nos ha probado en su oratoria de manzanillero cabal, punzan y empujan a mover el cerebro y la mano. Apenas si, en la escritura que se deja adivinar febril y urgente, se salta una letra u otro signo, sin que ello baste a manchar ni lastimar la elegancia del texto y, sobre todo, sin demeritar su poder de convocatoria. Quizá deba revisar un verbo: «palear», que usted empleó un par de veces, cuando creo que debió escribir «paliar», cuya entrada en el Diccionario Actual de la Lengua Española acabo de revisar y aquí le copio:

paliar (del lat. palliare, tapar) tr. Encubrir, disimular. || Mitigar, atenuar la violencia de ciertas enfermedades graves.

Pero, a un detalle que mucho importa: sí me pinchó, con savia urticante, una afirmación suya que pudiera (y debiera) impugnarse, y la cito: «… de nada sirve denunciar o alertar si no se ofrecen remedios»… (El subrayado, mío, es la punta de marabú). La frase dice algo que no es verdad, ni a medias. No lo digo yo, que lo juro; lo han dicho otros más sabios y profundos intelectuales, pensadores, gente poeta como usted mismo. Me lo confirman mis estudios de ciencias, de los que también he sacado algunas verdades: el primer paso para poner remedio a un error, es descubrir (quitar la cubierta, denunciar, alertar) su carácter falso, errático, y sin ese primer paso es casi imposible adelantar hacia el remedio necesario. Claro, lo ideal, lo más completo y útil, es dar alarma y presentar de inmediato el arma de combate. Pero, aun cuando no se tenga la solución a mano, ¡la denuncia del problema es vital! y no debe nunca desecharse porque no se tenga todo el trabajo hecho de una buena vez. Los grandes problemas, en un mundo como es: más y más complejo a cada instante, casi nunca son formulados junto con las soluciones deseables. Y no por eso deben desestimarse las denuncias, las alertas, sobre dichos problemas.

Y le digo, poniéndome la mano en el corazón: yo he visto, desde muy joven, en ciertas reuniones («cenáculos», «conciliábulos») donde se analizan y debaten problemas de nuestra realidad sociopolítica, emplear ese argumento que usted mismo esgrimió (y que quizá no lo pensó demasiado, pues se ha naturalizado como un cliché en cierta zona del «discurso a lo cubano»), y quien lo ha esgrimido con afilado cinismo, espera y casi siempre consigue vetar las exposiciones críticas, los criterios alarmados, las inquietudes sinceras vertidas antes de la formulación de soluciones, respuestas que, en el mejor de los casos, tarde o temprano sobrevendrán. Usted disculpe mi crítica al respecto, pero hay
líneas deslizadas ya en nuestros mejores discursos, que deben repensarse detenidamente, cuestionarse con honradez, hasta revelar su fondo. Eso también, y sé que usted lo comprende y practica, contribuye a afincar el grano limpio de la idea en el surco patrio. Entonces, con respeto y cariño le enmiendo: «… siempre será útil denunciar o alertar los problemas, mucho mejor aún si con el toque de alarma se ofrecen remedios».

Le quiere y abraza, por razones de historia, complicidad de matrias y compañerismo de viaje, desde Guáimaro,

MDE.

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Manzanillo de Cuba, 17 de julio del 2020.
«Año de la Covid-19»

Mi querido M:

Burlarse sana y responsablemente de la muerte nos ayuda a vivir; así pues, empieza esta respuesta parodiando un hábito que, felizmente, ha ido perdiendo terreno entre nosotros porque es un absurdo creer que los años han de llamarse por los intentos de proezas o los aniversarios de triunfos; aunque, preciso es reconocerlo, esa costumbre no la inventaron los hombres vinculados a la Revolución del 1ro. de enero en Cuba; resulta herencia de otro cambio violento: la Revolución Francesa.

Agradezco por más de una razón su carta y créame, el aliento poético y la manera cariñosa en que señala los yerros y expone criterios ejerció sobre mi tal efecto apaciguador -las palabras suaves aplacan la ira, dicen los evangelios-, que estuve a punto de no responderle; empero, mi salvaje naturaleza, independiente e indomeñada, me anima a responder sus líneas en idéntica tesitura, como si fuera un hermano que escribe a otro, que aquellos que han peleado en la oscuridad, aunque no se conozcan, son hermanos.

Su misiva alegra, primero, porque confirma que entre los cubanos de hoy existe tropa suficiente para el honor; segundo, porque la prosa del «regaño» demuestra que podemos opinar, discutir e incluso disentir sin injuriar o lastimar; tercero, porque emplearé la carta (sin mencionar el remitente), para exponer en intercambio público que sostengo en la UNEAC, ideas y propuestas públicas que desde hace años blando en nombre del procomún (el espacio se titula «Verbo, letra y más…») y cuarto, porque brinda en bandeja de plata la oportunidad de explicitar, no ripostar ni contradecir, las ideas que me enmiendas en la plana.

M…, del mismo modo que los meteoritos troquelan cráteres en la luna, parece que el equívoco de reemplazar el verbo «paliar» por «palear» está grabado en mi subconsciente, como si no supiera yo que palear es trabajar con una pala; y es que en más de una ocasión he cometido ese gazapo y más de uno lo ha señalado. Parece que la urgencia por dar clarinada y evitar la implementación de medidas que dañarían a no pocos cubanos puede explicar el equívoco; pero no lo justifica, del mismo modo que no puede disculparse la poesía por ser patriótica; pues, toda vez que es arte, debe ser brillante como el bronce y sonora como la porcelana. Agradezco entonces tu llamado de atención a ver si
de una bendita vez acabo de «palear» tierra sobre el uso incorrecto del verbo «paliar» y entierro el error gramatical que puede servir de excusa a los adversarios porque en verdad, solo escribe claro quien piensa claro.

Toda palabra que se respete ha de tener filo y punta, así corta y penetra. No quise yo que, como el marabú, mi aserto hubiera rasgado tu sensibilidad y si bien es cierto que para curar es preciso conocer y en el caso que nos ocupa criticar, denunciar o alertar, nada más pasivo que dicha postura. El asunto no estriba en interpretar el mundo; sino, en transformarlo y la transformación es acción, no parlamento. Permíteme una vulgarización para que entiendas el punto de vista al cual me adhiero: de nada sirve que vayas al médico con una dolencia y este diagnostique tu enfermedad para luego retornarte a la casa sin tratamiento alguno, tal proceder no aliviará tus males y estoy seguro preferirás no acierte en el diagnóstico; pero, aunque sea por carambola, indique un medicamento capaz de devolverte la salud. Lo mismo sucede en el cuerpo social, por lo menos así piensan y sienten quienes sufren la historia.

Enrique José Varona, ilustre camagüeyano y mentor de la juventud cubana hacedora de la Revolución de los años 30, mejor poeta, pensador, filósofo y educador que tu y que yo juntos, dijo: «Piensa mal y acertarás» Esa máxima acompaña mis batallas ciudadanas porque sé cumplidamente que las estructuras de poder, para evitar salirse de su zona de confort, acostumbran tildar al libre pensador, al hombre que vive sin precio, al patriota, de francotirador, de subversivo, de problemático; por tanto, para restar fuerza a sus falacias, junto a la denuncia de los males que nos asedian, ofrezco soluciones para intentar quebrarles el hábito de deslegitimar la crítica buscando segundas intenciones, veladas acechanzas o torcidos propósitos en ideas que tienen una sola lectura: servir, que será siempre más hermoso que brillar. Ese mismo cubano, avezado conocedor de la naturaleza humana, también sentenció: «Todo el mundo anuncia catástrofes, pero nadie ofrece soluciones» Es pues, esta norma del sentido común -lamentablemente el sentido que más comúnmente falta a los hombres-, la que impulsa mi acción ciudadana. Por cierto, la frase aparece en libro «Con el eslabón», publicado por la editorial El Arte de Manzanillo bajo el sello de la Biblioteca Martí.

Y de José Martí, el hombre que más me ha dado después del Cristo y guía de mis obsesiones por Cuba, quien entendió como nadie a los hombres de su tiempo,  he aprendido más de una lección en cosas de gobiernos. Es cierto, su tiempo no es el nuestro, empero los hombres siguen siendo los mismos, cargados de pasiones, miedos, sueños y ambiciones y se ha de aprender a adivinarles el alma y espolearles la honra para que desempeñen su puesto en el gobierno de la mejor forma posible; además, y no pierdas de vista esto, la respuesta a un problema no es única y si estamos interesados en un tipo de solución específica, debemos hacérsela ver para después evitar las lamentaciones acusándolos de haber implementado la peor solución o una que no satisface nuestras expectativas.

Decía el más querido de los cubanos en el mayo mexicano de 1875: «Si el gobierno yerra, se le advierte, se le indica el error, se le señala el remedio, se le razona y se le explica […]» como puedes ver, son ambas cosas al mismo tiempo, látigo y cascabel, y como si predijera que hablaríamos de esto casi siglo y medio después, explana en junio de ese mismo año: «Cuando el acto de una administración es malo, no ha de corregirse con injuriar al que es responsable de él, sino con señalar sus defectos, y enseñar la manera con que el que lo censura lo corregiría». Al poder de tal carga pedagógica solo puede oponérsele la razón de la fuerza y en el caso de los gobernantes cubanos actuales, esa estrategia no le es dable.

Mi caro compatriota, no desestimo para nada tu propuesta; de hecho, la considero óptima, pero como tal situación no deviene regla mas bien excepción, entonces denuncio, porque elaborar una crítica sin ofrecer remedio o denunciar un mal sin proponer cura, viene a ser como mercancía sin realización o acto sexual sin orgasmo; o sea, algo sin o con muy poca utilidad y nosotros, empeñados en el servicio a nuestros semejantes, tenemos la obligación de ofrecer soluciones, no es hora del diagnóstico, es tiempo de la cura, mucho se ha padecido y padece, crueldad sería seguir hablando de la llaga cuando el dolor nos come cual fiera el costado.

Recibe un abrazo en Cuba y el sincero deseo de Paz y Salud para ti y tus seres amados, estén donde estén.

8 Comentarios

  1. La idea central de Martí no fue la de reformar la manera en que España nos gobernaba como colonia, si no la de zafarnos de la metrópoli que nos apretaba el cuello para ganar en dignidad. Por eso a nuestra segunda guerra de independencia que él organizó junto a otros patriotas la llamó «la guerra necesaria».
    Me quedo estupefacto cuando veo a nuestros intelectuales coquetear con la idea de que el sistema y modelo impuestos en Cuba es mejorable luego de 61 años de deformaciones en el ejercicio del poder, y, sobre todo, en el ya proverbial mal manejo de la economía por parte de nuestros líderes, tan «revolucionarios y socialistas» como son.
    61 años es mucho tiempo en la vida de un ser humano. ¿Cuántos más necesitamos para terminar de comprender que nuestro Frankestein sencillamente no funciona? ¿Por qué se tiene tanto miedo de siquiera pensar que como nación necesitamos otra cosa, que lo que tenemos no nos sirve para nada y que hay que extirparlo de nuestra realidad si queremos salir del profundo hueco estructural y modélico en que esos señores nos han metido?
    ¿Hasta cuándo vamos a transferir a Washington las culpas de La Habana? ¿Por qué los revolucionarios del pueblo no quieren ver el férreo bloqueo que los líderes del partido único ejercen sobre el pueblo de Cuba hasta neutralizar casi por completo cualquier posibilidad de salir de esta asfixia desmoralizante con nuestras propias fuerzas? ¿Hasta cuándo vamos a maquillar o esconder la realidad?
    Los líderes revolucionarios y socialistas que gobiernan Cuba hace mucho tiempo que son una clase en sí y para sí. No nos representan hace tanto tiempo que no pocos hablan de su profunda desconexión con la realidad que viven sus gobernados. Pocos dudan ya que a estas alturas solo les interesa mantener el poder a toda costa.
    Como también dijo el Apóstol refiriéndose a lo que hoy vemos en Cuba:Todo el poder que iría adquiriendo la casta de funcionarios, ligados por la necesidad de mantenerse en una ocupación privilegiada y pingüe, lo iría perdiendo el pueblo, que no tiene las mismas razones de complicidad en esperanzas y provechos, para hacer frente a los funcionarios enlazados por intereses comunes.

    • Entonces se va uno hasta el website del Granma y como una bofetada aparece en la portada de la edición de hoy el siguiente titular:

      El Moncada ilumina el destino de Cuba. Al principio se lee: «Llena de fuerzas y de energías renovadas arriba la Revolución Cubana al aniversario 67 de los hechos del Moncada.

      Y en otra parte: «A partir del cumplimiento del Programa del Moncada, el pueblo fue dueño de la tierra, las industrias y las viviendas, se alfabetizó y se construyeron escuelas y universidades, se prepararon médicos para Cuba y el mundo, y se sentaron las bases para democratizar los espacios de creación, difusión y acceso a la cultura. En esencia, se hizo realidad el profundo anhelo martiano, que preside la nueva Constitución, del culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre.»

      Estoy por comenzar a creer que mis familiares y amigos en Cuba son unos mentirosos. Cada vez que nos comunicamos me dicen: «esto está en candela». 😕

      • En fin, que les voy a sugerir que se vayan a vivir al Granma. Allí todo marcha sobre rieles igual que en el Noticiero «Estelar» de la TV cubana. 😀

  2. el sentido comun es el menos comun de los sentidos,eso dijo alguien en alguna parte,la critica,no conlleva dar una solucion,claro que no y menos en la relacion gobierno-pueblo.El gobierno es el ente que recibe un mandato del pueblo que lo autoriza a resolver problemas y aumentar el bienestar de todos,mantener la seguridad,etc,etc.El gobierno tiene la obligacion de gobernar y el pueblo tiene el derecho de criticarlo.Si se presentaran opciones ,el pueblo pudiera optar,si no,pues seguir criticando,hasta que ,en el caso de Cuba,a uno de los Mejores se le ocurra algo mejor.Los ciudadanos saben cuando no hay carne en la carniceria,pero quizas sea mucho pedir que sepan dar una solucion a un probema ta vez complejo y fuera de su alcance analitico por falta deacceso a variables.Los ciudadanos optan por propuestas ofrecidas por los encargados de hacerlas,despues critican si no ven resutados y vuelven a optar y asi indefinidamente.Ejemplo : los ciudadanos sienten el apreton del Embargo/bloqueo,el gobierno debe tratar de que no lo siga sintiendo…….al menos,asi creo debia ser.

  3. Castellanos: En ese artículo lo que hace Martí varias veces es suscribir lo que Spencer ya había dicho. Fíjate que siempre se refiere a un sistema con poder absoluto del Estado. Se refiere al Estatismo. Es necesario comprender que la estatalizacion absoluta a la que acudió el gobierno cubano es lo que detuvo una posible salida verdaderamente radical, nueva. La estatización es la forma más elemental de socialización no es la única y mucho menos la correcta. Martí está advirtiendo que si ese modelo sociopolítico se implementa ocurrirá lo que finalmente, ciertamente, indefectiblemente sucedió. Pero fíjese como también el apóstol señala que tampoco es deseable una sociedad donde unos pocos vivan como reyes mientras las mayorías se comen los puños. Recuerde que las ideas anarquistas ya se mueven por el mundo y tienen influencia. Cuando Martí hace ese escrito Bakunin con su visión anti estatista había ganado terreno. Por lo menos en los círculos de la vanguardia intelectual. Spencer no está diciendo nada nuevo y Martí seguramente lo sabía. Lo infiero porque confío totalmente en la genialidad extraordinaria de Martí y más sabiendo que él siempre estuvo » arriba de la bola». Con «la bola» me refiero a que Martí desde niño fué una esponja que absorbía cuánta corriente de pensamiento anduviera revoleteando por ahí para extraer lo mejor de esta.
    No hay positivismo en el apóstol por cuanto en esa época Iósif Vissariónovich Dzhugashvili sólo tendría unos 6 años. La genialidad de Martí radica en su capacidad de ver algo tan complejo y advertir. Fíjese si es complejo que a estas alturas del juego ni siquiera la dirección del gobierno cubano y los que piensan como usted, son capaces de cuestionarse la » cuestión de fondo» y de manera tan acertada. Es increíble como Martí se mete de lleno a tocar la «candela» y logra desentrañarla. Pero resulta Castellanos que el tiempo pasó y pasó y varios pensadores ofrecieron variantes para lograr una vida más armónica y sostenible y evidentemente la estatización no sería la vía adecuada. Esos pensadores no se creyeron los descubridores del agua tibia o se pusieron a llorar. ¿Por qué ? Porque haciendo catarsis diariamente sobre nuestros problemas no se resuelve nada. Hay que transformar las cosas y hacer eso requiere crítica pero también propuestas. Fué lo que hizo, por ejemplo, Rosa Luxemburgo. Esta señora propuso otra alternativa que debe ser valorada, estudiada y criticada por todo nuestro pueblo. Seguir proponiendo que nuestra solución está en seguir anclados al estatismo remendado y mezclado con las aguas de
    el golfo de Tonkin es una prueba de que no se comprendió ese trascendental mensaje del apóstol.

    • Muy bueno su comentario, Marxismo callejero.
      Seguramente usted conoce un refrán que dice «es mejor pájaro en mano que cien volando». Pues bien, el modelo de sociedad y la forma de implementarla que usted prefiere es ciertamente deseable. Vamos, ¿a quién no le gustaría una sociedad justa y abundante con un gobierno de abajo hacia arriba?
      Pero la experiencia humana ha demostrado su imposibilidad hasta el momento. Basta meter a tres excelentes personas en un mismo lugar para que al cabo de unos pocos días uno de ellos sea el jefe, el otro el que trabaja y el tercero un intermediario entre el jefe y el obrero. 😀
      Lo que quiero decirle es que la naturaleza humana, al menos hasta este minuto que hablamos, no ha llegado a los niveles de consciencia necesarios para la implementación del tipo de sociedad que usted desea.
      En lo que ese estado llega, ¿qué tal si echamos mano de la democracia representativa con economía de mercado?
      Le aseguro que está llena de defectos, que es perfectible, que no es justa al 100 %, pero ha sido la causante de que el mundo se desarrolle y que millones de personas hayan salido de la pobreza.
      Por el momento es el único tipo de sociedad en que los gobernados cuentan con mecanismos para hacer saltar del poder a quienes lo hagan mal. En ese tipo de sociedades la gente se puede reunir y expresar sin sufrir persecución por ello y hay leyes que limitan el abuso de poder. Y para colmo, esas sociedades son las más desarrolladas del mundo y las que mejor funcionan.
      Probablemente no le guste ese modelo, Marxismo callejero, pero hombre, si lo compara al Frankestein cubano es como la noche y el día.
      De momento me complace saber que usted, aunque por otra vía, ha descubierto que lo intolerable es mantener «eso» hoy existe en Cuba.
      Saludos.

  4. Amigo Castellanos: El problema radica en que de los cien pájaros que vuelan usted ofrece uno solito. Ese, tal y como creo entender usted sugiere, pudiera abrirle las puertas a fuerzas poderosas y presumiblemente siniestras. Esto lo digo a juzgar por algunas declaraciones. Eso asusta al gobierno cubano y pone en guardia a millones de personas que tienen otros ideales y cuando estas dos fuerzas usan la balanza, parece que todavía, a pesar de los pesares, pesa más para el lado izquierdo.

  5. Castellanos, que bueno piensa usted!!. Siempre leo sus comentarios, a veces mejores o mas profundos que el articulo en si y rara vez difiero de ellos, como es bueno y como es normal para comprobar que tenemos cabeza propia. Le agradezco como cubano de a pie su participación.

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