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Hinchado de vientos pendientes

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Foto: Néster Núñez

Atardece y estás —pongamos por caso— en el Muelle Real de Cienfuegos, en el malecón de La Habana, de Matanzas o de Santiago. Lo tuyo es contemplar la puesta del sol hoy sábado que no tuviste trabajo. Hoy sábado que fuiste a visitar a tus padres y, de regreso a casa, te regalaste esos quince o veinte minutos solo para ti.

— A los niños no les pasará nada —te dices para no sentirte culpable. Dejaste la comida hecha y ya hicieron las tareas de la escuela—. Cuando regrese les digo que se bañen. No estoy haciendo nada malo…

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Foto: Néster Núñez

El mar y la bella vista logran relajarte. Sientes deseos de tomar algo, pero llegar a la casa con olor a cerveza sería un problema mayor que la tardanza. Cierras los ojos y escuchas hasta el aleteo en pleno vuelo de una gaviota que pasa. El aire puro te llena los pulmones y te recuerda la voz de tu abuela cuando te cantaba «la pájara pinta posada en su verde limón. Con el pico recoge la rama, con la rama cortaba una flor». Una flor que en tu mente siempre fue blanca. Después, otra canción sale desde no sabes de qué parte recóndita de tu cerebro. No sabes cuándo la oíste ni por qué la memorizaste: «Mañana partirán las despedidas hacia los lugares transparentes, y yo quedaré como un paracaídas hinchado de vientos pendientes».

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Foto: Néster Núñez

Los muchachos llegan desinhibidos, frescos, saludables. Se desnudan hasta la cintura y se lanzan al agua con esa espontaneidad tan adolescente, tan falta de ansiedades y de esquemas mentales. Son cuerpos que necesitan agua, refrescar, divertirse, cansarse. Saltan desde los lugares más altos. Se adentran en el mar a nado. Se persiguen y ríen como si no hubiera un mañana, como si la vida estuviese transcurriendo ahora mismo y no antes ni después, sino justo ahora. Se ve que no tienen grandes preocupaciones.

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Foto: Néster Núñez

Tus hijos estarán jugando pelota o fútbol en la calle. Imaginas el sudor en sus caras, el churre en sus manos, sus gritos, la pasión que le ponen a todo, la bronca cuando pierden un partido o no batean el jonrón que el equipo necesitaba. Si estuvieras, desde hace rato habrían entrado a bañarse. Si estuvieras en casa y no en el malecón o en el muelle regalándote esos minutos, no te darías cuenta de que alguna vez tú vivías del mismo modo apasionado. No te darías cuenta de que has venido reprimiendo durante muchos años los deseos de jugar con ellos y reír también, como en tu niñez, porque se supone que los adultos son responsables, comedidos, y esas necesidades son secundarias, descartables. Demasiados años entrenando para no mostrarte, para cumplir las expectativas de otros.

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Foto: Néster Núñez

Es el sol en el horizonte, es que te despeina el aire o que alguien pasa y se queda mirándote unos segundos con ojos color del mar cuando atardece… Es que un muchacho salta al agua cerca de ti y te salpican las gotas y en lugar de molestarte o de secarte con una toallita húmeda, pasas la lengua por las partes húmedas. De inmediato, el sabor salado te recuerda tu primer noviazgo, tu primer beso en la playa. Te recuerda la vez que soltaste el timón de la bici a toda velocidad, loma abajo. La vez que hiciste el amor rapidísimo, intensísimo, en la oscuridad de un callejón cualquiera después de la fiesta. Son pasajes que te afligen.

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Foto: Néster Núñez

«Siento que mi trazo hasta hoy hace un largo camino de miel. Por qué duele mirar el reloj cuando dice lo tarde que es». La canción desconocida tiene ese estribillo triste. El tiempo no pasa igual para los muchachos, que ahora cantan a pleno pulmón un reguetón machista. Piensas otra vez en comprarte la dichosa cerveza. Sabor a agua de mar en tu boca.

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Foto: Néster Núñez

Infeliz no eres. Amas a la familia que fundaste, solo que ya no haces cosas que creías importantes. Hasta de ti las ocultas para  evitar el conflicto. «Eso es convertirse en adulto», te dijeron y luego, que no afinabas bien y que tu voz era un poco molesta, por lo que ya no cantas ni en la ducha. Total, puedes prescindir de eso y de lo otro y de lo otro. Quizás lo hagas cuando los niños crezcan. 

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Foto: Néster Núñez

Es la hora azul: el crepúsculo. Los muchachos se visten para regresar a sus casas. Tú también echas a andar. El cielo se ha nublado. Si toda la lluvia cayera de pronto no te esconderías bajo un portal ni tomarías un taxi: seguirías caminando. «Con el pico recoge la rama, con la rama alcanza la flor. Ay, dios, ¿cuándo vendrá mi amor?» Sabes que se trata de amor propio. Hace rato estás deseando bañarte sin ropas en un aguacero, en el patio de tu casa, donde solo tu familia puede verte. Que los niños esperen, si tienen hambre. Que se sumen, si quieren. Que se rían todos compartiendo esa especie de locura que últimamente te ha dado.

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Foto: Néster Núñez

Espiral del silencio y polarización afectiva: aproximaciones al caso Cuba

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espiral del silencio

Cuando se habla de opinión pública, en el sentido de la autora alemana Elisabeth Noelle-Neumann, se entiende como una fuerza de control social que presiona a las personas hacia la conformidad. En este proceso, los medios de comunicación, como estructuradores del modo de ver el mundo, legitimadores de conductas y de climas de opinión, constituyen un factor clave.

En la sociedad contemporánea, el auge de Internet y las redes sociales condiciona las opiniones de los usuarios sobre temas de cualquier índole, es notable cómo si una persona expresa una opinión contradictoria con respecto a la «consensuada», corre el riesgo de ser rechazado, y por tanto, los restantes usuarios o bien se abstienen de emitir una opinión o se unen a la de la mayoría.

Aunque los estudios científicos sobre espiral del silencio y polarización afectiva en el caso cubano son pocos, dispersos y mayoritariamente sesgados, los indicios evidencian que es un fenómeno presente tanto entre quienes residen en la Isla como fuera de ella. De ahí que los párrafos siguientes buscan exponer sus fundamentos, cómo se expresa y cómo hacerle frente.

Una mirada panorámica a los postulados de la espiral del silencio

Los estudios sobre opinión pública realizados por la investigadora alemana Elisabeth Noelle-Neumann concluyeron que los individuos, cuando se perciben como minorías, tienden a ocultar sus opiniones en el escenario público por miedo a ser aislados socialmente. Así surgió una de las teorías más influyentes en los estudios de comunicación política de las últimas décadas, denominada espiral del silencio.

De acuerdo con sus postulados, las personas temen ser aisladas en la esfera social por manifestar opiniones contrarias a las que presuntamente han asumido las mayorías, a partir de la percepción del clima de opinión derivado de la vigilancia del entorno. Es en correspondencia con lo anterior, que se origina un fenómeno en espiral silenciosa, transversalizado por la voluntad de expresar las opiniones y conductas en público.

Cuando una persona se auto percibe como minoría, es propensa a autocensurar su opinión o conducta en presencia de otros individuos, principalmente si son desconocidos. Por otro lado, quienes se auto perciben como mayoría, expresan su opinión en presencia de otros, sean conocidos o no.

La espiral del silencio indica que las opiniones minoritarias tienden a desaparecer en la esfera de lo público, en detrimento de las mayoritarias, pues la presión a la que se ven sometidas esas personas las conduce al miedo al aislamiento. Noelle-Neumann indica que esta «es la fuerza que pone en marcha la espiral del silencio», pues las personas se motivan por los sentidos de pertenencia a los grupos sociales y la necesidad de ser tolerados por los demás. Ello conduce a que los individuos identifiquen cómo minimizar las inseguridades que genera tener una opinión que no coincida con la de la mayoría, a través de la identificación del clima de opinión.

Espiral del silencio
Imagen: Ovidiocortazar

Como sostiene el investigador español Felipe Alonso, «en función de la percepción del clima de opinión, es decir, a partir de la percepción de la distribución de las corrientes mayoritarias y minoritarias de la opinión pública respecto a temas con alta carga emocional, el individuo elige expresar en público su propia opinión y mantener su propia conducta o permanecer en silencio».

Sin embargo, la teoría también reconoce la existencia de dos grupos:

  • Las vanguardias: héroes de la opinión pública, porque son capaces de cambiarla.
  • Los núcleos duros (hardcores): ocultan sus opiniones al encontrarse con una mayoría distinta a las suyas.

La autora alemana establece que el segundo grupo «se puede encapsular como una secta y orientarse hacia el pasado o hacia el futuro más lejano», por lo que la diferencia entre uno y otro reside en la voluntad de hacer uso de la libertad de expresión.

El miedo al aislamiento también genera temor a ser sancionado socialmente, condenado al ostracismo y a correr el riesgo de ser despreciado y rechazado por sus semejantes. Se trata de un estado al que constantemente los seres humanos se exponen —de acuerdo con la teoría de la espiral del silencio—, lo que les otorga la habilidad para detectar las tendencias futuras de las opiniones que podrían surgir en el organismo social, y cuáles de ellas podrían imponerse como dominantes.

Espiral del silencio y polarización afectiva: posibles interrelaciones

En tiempos recientes, los estudios en el campo de la política apuntan a un marcado interés por estudiar el fenómeno de la polarización afectiva. La polarización no es un término nuevo, pues una sociedad tiende a ella cuando los individuos —organizados o no en partidos políticos— se sitúan en los extremos ideológicos más comunes: izquierda-derecha.

Los investigadores españoles José Miguel Rojo e Ismael Crespo, apuntan que el interés por estudiar la polarización afectiva inició una vez que el ex presidente estadounidense Donald Trump resultó electo para desempeñar su cargo en 2016. Este tipo de polarización no renuncia a su carácter político, más bien «se caracteriza por una creciente animadversión personal entre partidarios de diferentes opciones políticas». Es decir, se establecen distintos niveles de afecto hacia los grupos políticos, resumidos en el binomio agrado/desagrado.

Polarización afectiva
Imagen: El Pais

Quienes han profundizado en el estudio del concepto, indican que sobre la base de identidades partidistas cruzadas, se evalúa negativamente a quienes abrazan una ideología contraria, considerándolos integrantes de grupos sociales externos; mientras los que coinciden con su modo de pensar se asumen como miembros con los que se establecen patrones de identificación.

Es la investigadora Liliana Mason quien expone los tres elementos constituyentes de la polarización afectiva:

1) el prejuicio mutuo de los partidarios, como consecuencia de una identidad social que crea grupos en competición;

2) la predisposición al activismo político y a la defensa de las propias posiciones entre quienes más se identifican con un grupo;

3) la reactividad emocional presente en los individuos fuertemente identificados, tanto en forma de respuesta iracunda ante posibles derrotas como entusiasmada ante las victorias de quienes forman parte de su grupo interno.

De esta manera, los niveles de hostilidad de los miembros de un grupo hacia otro se concretan en las reacciones emocionales en contextos no siempre políticos: las actitudes discriminatorias hacia miembros de la familia, trabajadores o aspirantes a puestos de trabajo que simpatizan con grupos políticos contrarios, la búsqueda de pareja que pertenezca al mismo signo político o la necesidad de contender con personas apegadas a la opción política contraria.

En estos casos, José Miguel Rojo e Ismael Crespo advierten que «se comienzan a vislumbrar modelos de división social pro-homofilia que tienen su origen más relevante en la identidad política y ya no en las habituales líneas fronterizas étnico-culturales», por lo que la polarización afectiva adquiere un carácter interpersonal mediado por los niveles de aceptación y rechazo (agrado/desagrado) hacia las opciones presentes en el escenario político.

En el plano de las relaciones interpersonales la polarización afectiva puede provocar sentimientos de miedo al aislamiento en personas que pertenecen o han mostrado afecto explícitamente hacia el grupo político marginado, por lo cual, aunque estén en desacuerdo con determinadas posturas del grupo dominante, optan por el silencio como garantía de seguir perteneciendo a ese signo y ser aceptados o tolerados.

Breve análisis del fenómeno en Cuba

En el contexto nacional, las muestras de espiral del silencio y polarización afectiva tal vez se han vuelto más notorias en los últimos tiempos, en los que el escenario político interno ha estado cada vez más marcado por la existencia del binomio gobierno/oposición. Esta realidad provoca que los sectores de la sociedad cubana apoyen a uno u otro, incidiendo en bajos niveles de tolerancia y exacerbada afectividad negativa hacia los grupos contrarios.

Precisamente, la pertenencia a un grupo político y la discriminación hacia quien no se identifique con él, marcan la pauta en la sociedad cubana actual para generar conflictos y rivalidades, que se vislumbran con mayor énfasis en el escenario digital, por ser espacios donde se generan opiniones que enfatizan o no los niveles de cercanía afectiva hacia las políticas, las tomas de decisiones, las expresiones y los modos de pensar con relación a la Isla.

Al respecto, persisten en algunos sectores vinculados al gobierno o la oposición expresiones directas o indirectas del miedo social a expresar públicamente criterios que pudieran denotar preferencias o simpatías de índole política hacia el grupo contrario. Ello se evidencia en el escaso reconocimiento a los aciertos del otro o propuestas que pudieran resultar interesantes para la construcción plural de la nación.

Sucede tanto dentro como fuera de la Isla. El grupo dominante —entiéndase hegemónico— censura las opiniones que no son bien acogidas por considerarlas contrarias a sus políticas o ideologías, por lo que los sectores afiliados a ellos se autocoaccionan a guardar silencio, aún a sabiendas de que sus ideas pudieran ser tomadas en cuenta si se abren al debate, pero les limita el temor al aislamiento social.

Es así como los contextos sociales, laborales y escolares tienen marcada influencia en términos de ejercicio de la opinión. Las personas se limitan de expresar ideas que puedan ser contrarias a la que propugna el poder hegemónico para no ser señalados como simpatizantes de uno u otro bando político y conservar de ese modo su estabilidad social.

Esta práctica se vuelve más naturalizada tanto en Cuba como en el sur de la Florida cuando se hace noticia que personas públicas han perdido oportunidades de empleo luego de expresar una opinión política que molestó al grupo hegemónico.

Cancelaciones
Ejemplos de cancelaciones a cubanos por opiniones políticas en Cuba y La Florida

Aunque en Cuba no suelen hacerse públicos estudios de opinión para intentar medir los niveles de afección/desafección con relación al gobierno o la oposición, la presencia de cuentas a nombre de miembros de uno u otro bloque político en las redes sociales, y las consecuentes reacciones o comentarios que generan sus publicaciones, constituyen indicadores —si bien de muy poca fiabilidad aún— para identificar indicios de polarización afectiva.

El notorio boom de los llamados influencers de la oposición —con un marcado auge durante la administración de Donald Trump—, que construyen discursos vinculados a una u otra ideología política, evidencian la polarización afectiva por los niveles de agrado o desagrado que son capaces de generar sus publicaciones. Un ejemplo es el expresentador, influencer y candidato a alcalde de Miami- Dade Alexander Otaola, con más de 252 000 seguidores en la red social Instagram y 490 000 en Facebook, quien genera publicaciones polémicas que suelen ser comentadas por cientos de usuarios que en unos casos ratifican su postura de agrado hacia el activista de origen cubano y en otros rechazan o refutan sus opiniones.

Si bien la figura ha sido ampliamente criticada, incluso por miembros de la oposición, por su estrategia centrada en el descrédito de sus adversarios a partir de elementos como su vida sexual, la forma de sus cuerpos, informaciones no verificadas o de índole personal, la mayoría de sus seguidores no se cuestionan las falencias éticas de sus programas, pues priorizan el afecto ante la figura y las ideas que defiende por encima de cualquier argumento racional.   

Asimismo, la polarización afectiva puede evidenciarse en momentos repentinos, cuando figuras públicas de la cultura o el deporte, por desacuerdos con políticas gubernamentales, emplean el espacio de las redes sociales para exponer criterios sobre determinadas cuestiones de la agenda pública nacional.

Por otro lado, es más creciente la tendencia de atacar a figuras públicas que ostentan cargos gubernamentales por medio de caricaturas o imitaciones buscando ridiculizarlas a través del humor. Como estrategia discursiva, en estos casos el humor es un vehículo para promover interacciones que dan cuenta de los patrones de aceptación o rechazo que puede tener un individuo en la sociedad.

La reciente comparecencia del presidente cubano Miguel Díaz-Canel en televisión nacional fue empleada por influencers y grupos de la oposición para desacreditarlo a través de la creación de memes humorísticos. En casos como este, muchas reacciones emocionales de los individuos de la oposición se orientan a fortalecer el tratamiento despectivo que se les confiere a estas figuras. En tanto, el gobierno reforzó una estrategia comunicacional encaminada a mostrar la relación de empatía del presidente cubano con el pueblo.

Por parte del gobierno, resulta evidente cómo a nivel discursivo son expuestos los grupos que no se identifican con la postura del Estado, a través de las cuentas en redes sociales vinculadas al poder político o los medios de comunicación, considerándolos más como enemigos irreconciliables que como adversarios con los que pudiera entablarse un diálogo basado en la discrepancia respetuosa.  

Un ejemplo de esta estrategia está en el canal de youtube Cuba no es Miami con más de 24 800 subscriptores. El espacio dedicado a desacreditar principalmente a figuras y medios de la oposición, utiliza un lenguaje popular que en determinados momentos roza con lo grosero, asimismo se vale de géneros musicales como el reparto que son del agrado de una buena parte de los jóvenes cubanos para ganar audiencias entre esta franja generacional. No hay una figura pública detrás del canal, pero sus videos han sido compartidos por cuentas vinculadas a instituciones del Estado.

En su táctica discursiva utiliza elementos activadores de prejuicios arraigados en parte de la ciudadanía como pueden ser el machismo. Un ejemplo de ello fue el video realizado a raíz de la polémica por el presunto golpe que le diera el campeón mundial Mijaín López a un activista opositor. La mayor parte del material se centra en ridiculizar al golpeado insinuando que no tenía la suficiente fuerza física o «valor» para enfrentarse al atleta, lo cual naturaliza que la violencia es una forma legítima para resolver los problemas, sobre todo entre las personas del género masculino.

Los seguidores de este, como sucede con los de Alexander Otaola, casi nunca se cuestionan la violencia velada que promueve esta línea de mensajes, que entra, incluso, en contradicción con varios de los postulados que enarbola el Estado cubano en su propia constitución o principios democráticos básicos de respeto al otro. Se limitan a secundar lo expuesto y amplificarlo.

Ambos grupos políticos buscan la profundización de los niveles de animadversión y desconfianza de los individuos que les son afines, con respecto a los que son considerados rivales, y por tanto, esa antipatía y desafección se genera, a su vez, hacia los individuos que, a pesar de no mostrar explícitamente afiliación hacia algún grupo político, simpatizan con alguno de ellos y, por temor al aislamiento social o a recibir algún tipo de sanción en el espacio público, perciben el clima de opinión imperante antes de comentar o reaccionar, o evitan hacerlo.

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Ante el interés creciente que despierta el tema debido a la arena política diversa y en constante cambio en el espacio internacional, cabría reflexionar brevemente en cómo hacer frente al tema de marras en el contexto cubano. Si se trata de trabajar por el bien común el primer incentivo sería valorar el pluralismo de ideas en la sociedad, considerando que es necesaria la diversidad de opiniones para fomentar debates constructivos para evitar el deterioro de la democracia.

La violencia política o coacción social que han identificado las teorías sobre la espiral del silencio y la polarización afectiva son caldo de cultivo para la proliferación de posturas políticas extremas, al erosionar la voluntad de los individuos de identificarse con puntos de vistas políticos diversos o expresar opiniones que, si son dichas por el bien común, difícilmente hagan peligrar la nación.

 

 

Relaciones con Rusia y China dan frutos, pero la estampida hacia el norte continúa

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La Joven Cuba

Marrero en China

La noticia es que el primer ministro cubano, Manuel Marrero Cruz, culminó su visita oficial a China, con el fin de fortalecer relaciones y buscar nuevas oportunidades de negocios e inversiones para la Isla. A nivel diplomático, entre los saldos más importantes que deja la visita, está el encuentro con el presidente chino Xi Jinping, en Pekín, en el cual se resaltó que Marrero fue el único jefe de Gobierno de un país latinoamericano invitado a la VI Exposición Internacional de Importaciones de China (CIIE), celebrada en Shanghái.

Allí, el titular cubano se entrevistó con su homólogo chino, Li Qiang, quien abogó por aumentar la cooperación en campos como las nuevas energías, la biomedicina, la agricultura y la economía digital. Por su parte, Marrero ratificó la disposición de «ampliar las relaciones bilaterales en sectores de interés común». En el encuentro firmaron acuerdos en diferentes sectores, como el transporte, la biotecnología, el agroalimentario y la televisión digital.

Esto significa que Cuba lleva una agenda enfocada en fortalecer relaciones con aliados importantes para impulsar un comercio bilateral que logre beneficios palpables para la economía nacional. No es asunto baladí, la Isla depende en gran medida del hecho de ser percibida como un país de oportunidades para inversores y con posibilidades de desarrollo.

Para impulsar dicho interés en el terreno turístico, Marrero Cruz también se reunió con turoperadores chinos, representantes de líneas aéreas y trabajadores del sector turístico. En un Foro de intercambio en la sede de la Embajada cubana en Beijing, los instó a aumentar de manera significativa la cantidad de visitas de turistas chinos a la isla en un año. Asimismo, expresó el interés del Gobierno cubano por establecer vuelos directos entre China y Cuba, una medida que facilitaría el comercio y el turismo: «desafortunadamente, aún no tenemos un cronograma claro. Pero creo que podría comenzar el próximo año», declaró en el evento.

Nuestra opinión es que la relación con China siempre ha viabilizado inversiones y desarrollo de proyectos, aunque Cuba tiene cierta fama negativa de no contar con liquidez suficiente para pagar sus deudas. Este precedente ha derivado en que se mire con cierto recelo a la Isla por parte de los empresarios chinos, no obstante, el trabajo en el terreno diplomático y las acciones encaminadas a llamar la atención sobre las posibilidades de invertir en Cuba pueden resultar en acuerdos beneficiosos para el país.

En adición, los mecanismos y procesos para ello deben ser despojados de trámites burocráticos innecesarios y actualizados para que, sin violar estándares internacionales, se faciliten dichas inversiones y se acorten los tiempos de implementación, puesto que el saldo positivo de cualquier relación comercial no termina en firmar acuerdos y traer empresarios, sino también en las condiciones y garantías que pueda presentar Cuba.

 

Rusia y Cuba repitiendo en ser comidilla de titulares

La noticia es que la relación de cooperación Rusia-Cuba sigue creciendo y ya da las primeras muestras de resultados concretos. En los últimos días han sido titulares que más de 20 empresas de ese país están en la 39ª Feria Internacional de La Habana (FIHAV 2023), que Rusia ha triplicado en un año la emisión de turistas a la Isla, y la firma de un plan de cooperación comercial y económica hasta 2030 entre ambas naciones.

Durante la apertura del Pabellón de Rusia en FIHAV, el embajador de Moscú en La Habana, Víctor Koronelli, afirmó que las compañías presentes en este evento desarrollan diferentes esferas, como energía, industria química, tecnologías informáticas, construcción, sector automotriz, producción de alimentos y servicios logísticos, y ratificó que esto es fruto de los compromisos emanados de la XX Reunión de la Comisión Intergubernamental Ruso-Cubana para la Colaboración Económico-Comercial y Científico-Técnica, celebrada en mayo.

Koronelli aseguró, además, que gracias a la reapertura de la comunicación aérea regular entre las dos naciones, desde el 1 de julio pasado, continúa el aumento de los flujos turísticos destinados a los balnearios cubanos, y proyectó que para el próximo año podría alcanzarse la cifra de 200 000 visitantes rusos anuales.

Precisamente este jueves, la Asociación de Turoperadores de Rusia informó que entre enero y octubre de 2023, Cuba acogió a 146 300 turistas desde Rusia, lo cual es casi 3,5 veces más que durante el mismo periodo de 2022, y esperan que en la primera mitad de diciembre se supere el récord de 2019 —previo a la pandemia de covid-19—, cuando casi 178 000 turistas rusos llegaron a la isla.

Esto significa, por un lado, que la cooperación entre Rusia y Cuba empieza a dar señales positivas que pudieran incidir de manera significativa sobre algunos sectores de la economía, uno de ellos el turismo, y por otro, que existe una voluntad clara de acercar las comunidades empresariales de ambos países y lograr inversión directa procedente del sector privado ruso.

Nuestra opinión es que el encuentro reciente en Moscú entre el vice primer ministro ruso, Dmitri Chernishenko, y su homólogo cubano, Ricardo Cabrisas Ruiz, tras el cual se firmó un programa de cooperación comercial y económica hasta 2030, es otra acción encaminada a acercarse más a Rusia para lograr acuerdos salvavidas que le permitan a Cuba dinamizar sectores fundamentales y reanimar —o resucitar— su endeble economía.

No obstante, teniendo en cuenta el carácter imperial que ha caracterizado a Moscú en su política de expansionismo estratégico, es imprescindible operar con cuidado y transparencia en la forma en que se firman estos acuerdos para que no afecten la soberanía económica de la Isla. En una situación de desigualdad y desespero, no es raro que el más fuerte intente aprovecharse del más débil. La Rusia actual no es la URSS.

 

Sigue la estampida por Nicaragua

La noticia es que el subsecretario de Estado estadounidense para Asuntos del Hemisferio Occidental, Bryan A. Nichols expresó estar «preocupado por informes de un aumento dramático en vuelos chárter con destino a Nicaragua que facilitan la migración irregular desde Cuba y otros lugares hacia Estados Unidos». El funcionario agregó que la administración actual está explorando «toda la gama de posibles consecuencias para quienes facilitan esta forma de migración irregular» y que apuesta por el «uso de vías seguras y legales».

Esto significa que las medidas aplicadas por la administración Biden como el Parole Humanitario no han sido del todo efectivas para contener la oleada migratoria por vías informales, pues la demanda siempre ha superado la oferta.

Según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, la cantidad de migrantes irregulares provenientes de la Isla que se han interceptados en la frontera se elevó a unos 185 000 en el año fiscal culminado el 30 de septiembre. El tema de la emigración irregular será el centro de las conversaciones que tendrán lugar en La Habana el próximo 14 de noviembre entre funcionarios estadounidenses y cubanos para seguir con el proceso de implementación de los Acuerdos Migratorios.

Opinamos que la oleada migratoria seguirá mientras en Cuba se mantenga la fuerte crisis económica imperante. Además de buscar vías seguras para la emigración, algo totalmente útil y necesario, ambos gobiernos deberían avanzar en acuerdos económicos que permitan aliviar la situación de los residentes en la Isla para que la salida del país no se presente como la solución o la única vía de sobrevivir a carencias y prosperar. Mientras eso no ocurra, será imposible encontrar una solución sostenible a la gran cantidad de cubanos con aspiración a establecerse en la nación norteña.

La estrategia de la administración Biden para frenar la emigración centroamericana ha consistido en aumentar las inversiones en los países de origen con el objetivo de atajar las causas económicas que impulsan a los nacionales a emprender la estampida. En el caso cubano, levantar o al menos flexibilizar las sanciones económicas —como ocurrió en la época de Obama— sería un buen paso.

Cinco preguntas incómodas sobre el ¿bloqueo?

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Bloqueo
La Joven Cuba


Nota del Editor:

Luego de las votaciones en la ONU, de las cuales Cuba sale habitualmente victoriosa, es común encontrar en redes sociales y algunos medios de la oposición una reacción a los resultados.

Por otro lado, los medios de comunicación estatales tienden a evitar preguntas incómodas y a culpar a las medidas unilaterales coercitivas de problemas internos o sobredimensionar sus efectos. Esto no ayuda a tener una visión compleja sobre el asunto.

Por esta razón, La Joven Cuba pidió a uno de sus expertos en el tema que respondiera a los argumentos y preguntas que habitualmente se mueven en el espacio público para arrojar luz sobre el asunto.  

Bloqueo - sanciones - ONU
Votaciones históricas ONU
  1. ¿Es embargo o bloqueo?

A mi criterio, si fuéramos a ser técnicamente precisos, los términos que habría que usar serían uno de estos tres: sanciones económicas, comerciales y financieras; medidas coercitivas unilaterales; o guerra económica. Tanto las categorías «embargo» como «bloqueo» son imprecisas, pero una lo es más que la otra. Las razones son las siguientes:

  • Bloqueo es el término que aparece en la Resolución que acaba de aprobar por 32da. vez la Asamblea Nacional de Naciones Unidas. Se viene haciendo desde 1992 por mayorías casi unánimes. Desde el punto de vista del Derecho Internacional eso da legitimidad al término.
  • Las medidas coercitivas contra Cuba, trascienden las funciones, objetivos y alcance de un embargo, son una compleja y abarcadora madeja de Proclamas presidenciales, decretos y leyes que prohíben o entorpecen toda relación económica, comercial y financiera entre Estados Unidos y la Isla, incluso afectan a terceros países. Son unilaterales porque no las ha adoptado ningún otro país ni están refrendadas por ningún organismo internacional capacitado para ello. Y, por añadidura, son extraterritoriales porque Estados Unidos prohíbe esas actividades por parte de subsidiarias de empresas norteamericanas en terceros países —ignorando así las leyes de estos— para que se abstengan de realizar cualquier actividad económica, comercial y financiera con la Isla.
  • Las medidas coercitivas han sido dilatadas en el tiempo, pero sobre todo vinculadas a una estrategia agresiva de «cambio de régimen». Datan de 1962 (hace 61 años), pero fueron adoptadas después de un proceso más o menos largo de elaboración en 1959, 1960 y 1961 con las administraciones de Dwight Eisenhower y John F. Kennedy. Han sido integradas con otras de carácter bélico (Playa Girón), diplomático (intentos de aislamiento de Cuba), político (formación y apoyo a organizaciones de oposición) y propagandístico (creación de Radio Swan[i]). Asimismo, han sido fortalecidas con las de carácter financiero como la inclusión de Cuba como «Estado Promotor del Terrorismo» en la Lista que a tales efectos publica el Departamento de Estado y que tiene un impacto directo en las transacciones bancarias que puedan hacerse para o desde Cuba.
  • Aunque dirigidas contra el gobierno por elevación, su blanco inmediato es el pueblo cubano. En su elaboración tuvieron una influencia decisiva los argumentos desarrollados en el Memorándum del Secretario Adjunto de Estado Lester Mallory del 6 de abril de 1960. En este documento se aboga por el uso de instrumentos económicos, comerciales y financieros con el fin de restarle apoyo al gobierno cubano «a través del desencanto y el descontento basados en la insatisfacción y las penurias económicas».
  • La literatura especializada actual considera las sanciones como una forma de guerra: guerra económica. Para aplicarlas, el presidente Kennedy tuvo que invocar la «Ley de Comercio con el Enemigo de 1917» e incluir a Cuba en esta, a pesar de que Estados Unidos no estaba formalmente en guerra con ningún otro Estado, mucho menos con Cuba. Esa es la ley que creó la llamada Office of Foreign Assests Control, más conocida como OFAC, que tiene como misión supervisar toda actividad económica, comercial y financiera con Cuba, único país incluido en ese instrumento que debe ser renovado anualmente por el presidente norteamericano.

En la literatura especializada se entiende por embargo la medida de suspender el comercio, mas ello no abarca otras actividades económicas de las relaciones internacionales como las económicas y financieras que se aplican a Cuba.

Los elementos antes mencionados demuestran que utilizar esa etiqueta es un intento de minimizar el carácter agresivo y excesivamente hostil de las medidas. El gobierno norteamericano ha utilizado esta táctica en otros momentos, por ejemplo, en 1962, cuando la Crisis de Octubre, Kennedy estableció un bloqueo naval alrededor de Cuba, pero al elaborar su proclama decidió llamarle «cuarentena», un término correspondiente más al terreno de la salud que a una medida de guerra.  

  1. ¿El gobierno cubano puede importar medicamentos y alimentos de Estados Unidos?

Teóricamente sí, pero en la práctica resulta muy complejo y engorroso. Es necesario contextualizar el asunto. A Cuba se le prohibió comprar alimentos y medicinas en Estados Unidos desde la proclamación de las primeras sanciones en febrero de 1962. La autorización para que lo pudiera hacer data del año 2000, cuando el Congreso de Estados Unidos aprobó el título IX de la Ley de Reforma de Sanciones y de Mejora de Exportaciones (Trade Sanction Reform and Export Enhancement Act (Title [X]) por el cual se permitió la venta a Cuba, de manera restringida y solamente previo pago en efectivo, de ciertas productos alimenticios y farmacéuticos, especificados en una lista que emitió la OFAC.

Esto no tuvo nada que ver concretamente con Cuba. Se trataba de que en el Congreso había crecido el sentir de que era inhumano incluir alimentos y medicinas en las medidas coercitivas unilaterales de manera general contra cualquier país.

No obstante a ello, los congresistas y senadores partidarios de las sanciones lograron introducir enmiendas que obligaron a que estas compras sólo podrían hacerse mediante licencias aprobadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), pagando en efectivo incluso antes de que se embarcaran los productos y siempre evitando que las instituciones bancarias norteamericanas fueran parte de la transacción. Esto es sumamente inusual en el comercio internacional, donde se ha establecido como norma que estas compras se hagan mediante cartas de créditos establecidas entre instituciones bancarias y que el pago se haga efectivo mediante transferencias al recibo de la mercancía por el importador.

Uno de los temas que siempre llama la atención es que uno de los productos que más importa Cuba de Estados Unidos sea precisamente el pollo, sin dudas la carne más importante de la canasta básica en la Isla. Ello se explica en gran medida porque Estados Unidos es el segundo mayor exportador de dicho producto del mundo gracias a sus precios competitivos.

El vecino del norte realiza el 16% de la producción mundial de pollo y sus exportaciones alcanzan 4.4 mil millones de dólares anuales. Por tanto, no tendría sentido que Cuba renunciara a importar el producto. Ahora bien, de lo que sí se puede estar seguro que las importaciones están afectadas por las limitaciones de las que se hablaba arriba sobre el pago en efectivo por adelantado, a precios competitivos, pero superiores a los que pagan otros países. También se la han llevado a cabo por las presiones de los productores norteamericanos por ser Cuba un gran comprador.

Unido a esto, los barcos la mayoría de las veces deben irse vacíos del puerto cubano por las limitaciones a comprarle productos a la Isla, lo cual encarece grandemente la transportación y dificulta encontrar navieras que quieran hacer la operación. 

Adicionalmente, la venta de medicinas está sujeta a una regulación específica que establece que sólo se puede vender si la entidad cubana importadora acepta una cláusula en el contrato que permita a inspectores norteamericanos escudriñar el uso final «in situ», o sea en los hospitales cubanos, que se le dé a los medicamentos, lo cual obviamente es inaceptable para un Estado soberano, no solo por humillante, sino porque implicaría reconocer y autorizar la injerencia de otro Estado en los asuntos internos.

  1. Últimamente se han visto productos cubanos en supermercados de Europa y Estados Unidos, también empresas norteamericanas que operan en Cuba ¿Esto significa que no existen o no afectan las sanciones?

Realmente esto es poco relevante. Habría que investigar de dónde se importan esas mercancías y como llegan a esos mercados y si esa exportación es permanente y sostenible y no un caso aislado, lo cual siempre puede pasar. Que aparezcan en Europa no es ningún problema. De hecho uno de las empresas internacionales que opera en Cuba es el consorcio de licores francés Pernod-Ricard, que ha invertido en la producción y comercialización del Ron Havana Club, con el cual le ha presentado batalla a Bacardí, empresa originalmente asentada en Santiago de Cuba, que hoy tiene su casa central en Bahamas y que mayoreó la producción y exportación del ron de esa marca. De ahí el pleito entre esas dos firmas por el derecho a usar la marca en Estados Unidos.

Por cierto, se sabe que Bacardí logró que en la Ley Helms-Burton se incluyera una cláusula que le permitiera a las empresas propiedad de ciudadanos originalmente cubanos que se convirtieron en norteamericanos llegar a acuerdos con inversionistas extranjeros en Cuba para que le pagaran ciertas cantidades a cambio de no demandarlas ante tribunales estadounidenses bajo el amparo del Título III de la Ley Helms Burton.

  1. Cada país tiene derecho a poner reglas a sus empresas para el comercio. Por tanto ¿las sanciones violan el derecho internacional o son medidas soberanas?

La idea del libre comercio es consustancial con el desarrollo del capitalismo y ha sido particularmente importante para Estados Unidos, el que ha defendido el concepto de que nada debe interferir con el flujo internacional de mercancías. De hecho, cuando el capitalismo norteamericano comenzó a expandirse hacia otras tierras más allá de las Américas y Europa a fines del siglo XIX, se encontró con que los demás países capitalistas desarrollados habían copado el comercio con China, el más grande mercado de esa época. Estas naciones se habían dividido el mercado chino y habían establecido zonas de influencia en las que no permitían el comercio de sus competidores. Estados Unidos había llegado tarde y ya los principales puertos de China estaban «ocupados». Como resultado, el gobierno norteamericano enunció «la política de puertas abiertas», que defendía que todos debían tener acceso al mercado del gigante asiático sin corta pisas.

La defensa del libre comercio estuvo en el centro de muchas de las disputas de la década de 1930 del siglo pasado. Algunos argumentan que esa fue la causa profunda de la Gran Depresión y, posteriormente, de la Segunda Guerra Mundial.

En 1945, después de terminada la conflagración, se creó el Acuerdo General de Aranceles Aduaneros y Comercio, más conocido por sus siglas en inglés: GATT. El objetivo principal del GATT fue la eliminación de barreras al comercio mundial. Los miembros del GATT, Cuba uno de ellos, se comprometieron a eliminar cualquier cortapisa al intercambio de mercancías. Sin embargo, esto resultó muy difícil debido a que los países y grupos de países establecieron todo tipo de trabas.

Para resolver esos problemas se creó a fines de la década de 1990 un nuevo organismo internacional, la Organización Mundial de Comercio o WTO (por sus siglas en inglés). El principio rector de la WTO es el libre comercio, defendido por igual por todos pero particularmente por Estados Unidos. Las sanciones contra Cuba, y especialmente su carácter extraterritorial, constituyen una grave violación de ese principio.

En un mundo globalizado, en el cual todas las economías están interconectadas, ningún país se puede arrogar el derecho de limitar a otros el ejercicio de sus derechos comerciales. No es un principio del derecho internacional, sino una regla que está implícita en el sistema de arbitraje de la OMC o WTO. De ahí que la comunidad internacional condene el bloqueo contra Cuba porque se trata de un conjunto de medidas coercitivas unilaterales que van contra el principio de que no se pueden aplicar sanciones con carácter extraterritorial.

  1. ¿Las sanciones han impulsado el desarrollo de la democracia en Cuba?

Esa es una pregunta viciada de origen porque presupone que el verdadero objetivo de las sanciones es promover la democracia en Cuba. Y eso es totalmente falso. Cualquier estudio de la política general de sanciones norteamericanas demuestra que la democracia no tiene nada que ver con la aplicación de este tipo de medidas coercitivas unilaterales. Estados Unidos no ha sancionado a países que están bien alejados de las prácticas democráticas.

Lo que prima en la política de sanciones estadounidense son intereses de seguridad nacional. Se aplican según convenga a esos intereses sin tener en cuenta el carácter del sistema político.

El Irán del Shah, por ejemplo, nunca fue sancionado a pesar de que se sabía que era una tiranía basada en el poder de Mohamed Reza Pahlevi. Las dictaduras latinoamericanas y caribeñas de derecha favorables a Estados Unidos jamás fueron sancionadas. No hay tampoco ningún país al que se le haya impuesto un régimen de sanciones tan abarcador y prolongado como Cuba.

Quizás sea interesante estudiar el caso de la Sudáfrica del régimen del apartheid.

Se ha dicho falsamente y se repite a menudo que las sanciones de los países occidentales jugaron un papel en el derrocamiento de ese régimen anti democrático. La evidencia no soporta ese hipótesis. Las sanciones contra el régimen de Pretoria tardaron mucho en llegar y su aplicación dejó mucho que desear. En 1962, las Naciones Unidas adoptaron una Resolución instando a los países occidentales a imponerle sanciones a Sudáfrica, pero estas no comenzaron a materializarse sino hasta más de 20 años después.

Estados Unidos, por ejemplo, no vino a aplicar una Ley de Sanciones contra el Apartheid hasta 1986, cuando ya el régimen estaba llegando a su fin gracias al efecto combinado de la lucha armada del Congreso Nacional Africano, encabezado por Nelson Mandela desde la prisión, y a las derrotas que sufrió su Ejército en Angola. De ahí que el propio Mandela se quejara de que cuando pidió ayuda nadie se la dio, a diferencia de Cuba, que siempre se solidarizó con las luchas anti coloniales, anti neocoloniales y anti apartheid de África.

Personalmente tuve la oportunidad de comprobar esta actitud ambigua en 1994 cuando participé, junto a otros 19 cubanos, en la Misión Observadora de las Naciones Unidas en Sudáfrica (UNOMSA) que supervisó las primeras elecciones libres en esa nación después de la caída del régimen de Pretoria. Nos alojamos en hoteles de la cadena Holiday Inn que se veían llevaba tiempo establecida en ese país y nos movimos en automóviles BMW ensamblados en una fábrica que tenía esa empresa alemana occidental en el país.

A pesar de todos estos argumentos que cuestionan el verdadero objetivo de las sanciones estadounidenses y su aplicación de manera imparcial y justa, me gustaría hacer algunos comentarios sobre el tema, suponiendo que fuera cierto que el objetivo de las medidas coercitivas unilaterales de Estados Unidos contra Cuba fuera realmente el de «promover la democracia».

Creo que el propio Memorándum Mallory de abril de 1960 pone en evidencia la esencia realmente anti-democrática de las sanciones cuando afirma «la mayoría de los cubanos apoya a Castro (la cifra más baja que he visto es de 50%)» para añadir a continuación: «El único medio previsible para alienar el apoyo interno es a través del desencanto y el descontento basados en la insatisfacción y las penurias económicas». O sea, las sanciones estaban diseñadas para restarle el apoyo popular a la Revolución y así revertirla.

Pero si venimos al presente, lo que ha pasado en los últimos 61 años, y especialmente después del 2019, es que Estados Unidos ha basado su política hacia Cuba en dos carriles: aplicar sanciones para promover la insatisfacción y el descontento y así la oposición al gobierno cubano; y financiar esa oposición de cualquier signo con fondos millonarios. Eso «per se» es anti democrático.

Pero hay algo más, esas políticas convierten a Estados Unidos en un actor que domina el campo de la oposición y, por ende, deslegitima a toda oposición. Le da la razón al gobierno cubano en argumentar que Cuba es un país asediado por un enemigo poderoso y a utilizar el argumento que «en toda plaza sitiada la disidencia es traición», además de ofrecerle en bandeja de plata un «chivo expiatorio» que sirve para justificar las penurias por las que pasamos como el resultado único y total del «bloqueo».

[i] Emisora dedicada a la propagación de noticias falsas sobre el gobierno cubano

Dîner en Blanc o la inesperada moral socialista de las derechas cubanas

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Foto: La Joven Cuba

No se sabe en qué lugar de La Habana se celebrará Le Dîner en Blanc (La cena de blanco), si será muy público como en París, donde miles de personas han comido bajo un sol insoportable frente a la Cúpula de los Inválidos, el equivalente francés de los jardines del Capitolio de La Habana.

Es casi seguro que París no será el mejor referente para una cena a cielo abierto en La Habana. Lo que en Francia es exhibición aquí sería considerado exhibicionismo.

Un país que avanza por el camino de la inseguridad alimentaria, no debería organizar una cena de ese tamaño y con esos precios, ha dicho buena parte de la prensa no estatal. La estatal, mientras tanto, hace silencio. Porque es mejor ni hablar de eso, al menos por ahora.

La politización de La Cena de Blanco, una vez más, distribuye a «anticastristas» y a «castristas» en mesas distintas de la fiesta. En el esquema ideológico habitual: de un lado están los capitalistas y del otro lado los socialistas, pero este «party» se vuelve cada rato un baile de máscaras. Ponte donde yo estaba, por favor. Dame esa silla, que también es mía.

No es la primera vez que los opositores y sus medios, por interés político, se visten por un rato de anticapitalistas y enarbolan la bandera de la desigualdad, aunque paradójicamente muchos de ellos defiendan o hagan silencio ante medidas neoliberales que provocan efectos similares en otras partes del mundo.

«No es a los habitantes de la Isla, pobres y hambreados, a quienes apunta la publicidad del exclusivo evento Le Dîner en Blanc», afirma un reportaje publicado por Cubanet.  Esto suena tan anticapitalista que «exclusivo evento» parece un insulto.

El reportaje asume que el gobierno cubano y sus presuntos testaferros empresarios están detrás del evento, porque se trata de una conspiración para defraudar a una ciudadanía empobrecida.

Con ese discurso, sostenido por la especulación y prácticamente sin ninguna evidencia, el periódico da un paso más en su campaña contra los pequeños y medianos empresarios privados que han decidido apostar por vivir e intentar prosperar en Cuba, y que, como cualquier negociante, aprovechan las oportunidades para insertarse en los pocos huecos que le deja el precarizado mercado cubano. 

Este evento lujoso, una idea muy francesa que nació en 1988 y se convirtió en una empresa de alcance mundial, ¿en qué defrauda exactamente al pueblo cubano? ¿Es Cuba el único país empobrecido que le hace el juego a esta, digámoslo como no lo dice la prensa no estatal, iniciativa capitalista?

Le Dîner en Blanc ha servido mesas en decenas de países. La mayoría se ubican en el mundo desarrollado. Pero también ha tenido lugar en ciudades como Kigali (Ruanda), Abidjan (Costa de Marfil) y Nairobi (Kenya), metrópolis africanas que Occidente percibe como símbolos del hambre más deprimentes que La Habana.

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Le Dîner en Blanc en Kigali (Ruanda) Foto: Instagram dinerenblanckigali

Otro destino de la celebración ha sido la ciudad de Sao Pablo en Brasil, un país latinoamericano que, a pesar de tener grandes tierras cultivables, tanto con gobiernos de izquierda como de derechas, no han podido eliminar el hambre de sus problemáticas sociales, aunque unos lo han hecho mejor que otros.

Las críticas que hacen las derechas cubanas a Le Dîner en Blanc no están muy bien empaquetadas. Algo se les pudre bajo el celofán, a pesar del argumento aparentemente solidario con la falta de oportunidades de los trabajadores.

A estos promotores del capitalismo les molesta que los grandes capitalistas hagan su trabajo, solo en un caso puntual, el de Cuba. Cuando señalan que la gran cena significa una ofensa al pueblo cubano, lo que están diciendo realmente es que ningún empresario debería invertir en Cuba. ¿Pero sí en otro lado del mundo?

La mayoría de los indignados ante la cena planificada para La Habana, irían gustosos a la de Addis Abeba, Bombay o Sao Pablo sin cuestionarse las hambrunas periódicas o la inseguridad alimentaria que enfrentan esos países por culpa de los fondos de inversión capitalistas y las empresas trasnacionales que explotan la tierra sin «derramar» muchos beneficios en los nacionales.

El gobierno cubano, a diferencia de la vez anterior en 2019, no ha hecho propaganda de Le Dîner en Blanc. Tampoco se sabe dónde servirán la cena, y no porque los conspiradores quieran esconder el dato. Una de las reglas del evento es que el escenario elegido no será revelado hasta el momento de sentarse a comer.

Le Dîner en Blanc 2019 Habana
Le Dîner en Blanc en La Habana en 2019 / Foto: Cubadebate

La promoción del evento y las ventas han estado a cargo de empresas internacionales que organizan la misma cena de lujo, tanto en ciudades ricas como pobres, todo el año.

Se estima que los asistentes a esta nueva edición habanera no serán muchos. Menos de 500 personas, en cualquier caso. Será una cena mínima en comparación con la que reunió a alrededor de 17.000 comensales en París.

Como indica el capitalismo ecofriendly, Le Dîner en Blanc tiene un código ambiental a primera vista muy cuidadoso. Los asistentes no sólo tienen prohibido botar desechos. Ni siquiera pueden hacerlo en contenedores ubicados en las cercanías. Deben cargar con su bolsa de basura y llevarla consigo a la salida del evento.

Los eventos concebidos para el reducido público que consume productos de lujo, un mercado pequeño tanto en Cuba como en cualquier parte, si no dejan un daño ambiental, si no implican una «higienización» del espacio social, como la que acompaña a determinada gentrificación, no pasan de un incidente rentable, que, de no existir, tampoco cambiaría mucho el panorama socioeconómico de la ciudadanía.

Cuba enfrenta la peor crisis de su industria turística en las últimas décadas. Si los trabajadores cubanos nos fuéramos a molestar porque se celebre una cena de lujo que sirva para capitalizar, aunque sea marginalmente, la economía del país, no será porque —como pasa en cualquier otro lado el mundo— no podamos ir a comer junto a un puñado de ricos.

La principal molestia que podría dejarnos es no saber claramente cómo el Estado realiza la distribución de estos ingresos y, en resumen, en qué benefician estos proyectos al pueblo cubano.

También podríamos señalar el extremismo selectivo de algunos ideólogos partidistas quienes, enarbolando la bandera de la «colonización cultural», se horrorizan porque los jóvenes decidan celebrar el Halloween con los pocos o muchos recursos que tienen disponibles, mientras hacen silencios convenientes ante otras formas de «penetración ideológica». La coherencia no es algo que abunde en nuestros actores políticos, de cualquier signo.

Tal vez la respuesta debería estar en que cada cual, mientras no dañe a otros, celebre lo que quiera como quiera —o pueda.

Sentir que la cena nos perjudica o nos humilla, como han defendido los voceros de la asfixia económica, es algo que ni a los mejores críticos del capitalismo se les hubiera ocurrido en medio de la actual crisis cubana. ¿Qué otra alternativa le ha dejado a un Estado asediado, que agarrarse a cualquier clavo ardiente para sobrevivir?

Es divertido cuando la derecha promotora de las sanciones económicas empieza a hablar en un tono ético y adolorido que recuerda a la vieja moral socialista. ¿No era capitalismo lo que querían? Páguense el boleto a la cena ¿qué están esperando?

En el país que quieren construir con la estrategia de empobrecer al que tenemos ahora, habrá tantas cenas de lujo como para repugnarnos. Hasta el momento, de ellos tampoco ha salido un proyecto sólido que explique cómo lograrán revertir la inseguridad alimentaria para las mayorías en una Isla, que, como a cualquier nación latinoamericana y caribeña, le tocó estar en el bando de los repartidos y no de los repartidores.

Ahí sus periódicos hablarán del evento elogiosamente, pues los comensales «no le quitan la comida a nadie», aunque probablemente la mayoría de los cubanos siga sin llegar a fin de mes.

En ese Paris que nos prometen, no será un pecado comer pasteles. Al final, en la democracia que sueñan y enseñan —como hoy ocurre en nuestro continente— todos pueden ganarse el pan, y los pobres, son pobres porque quieren.

Voleibol femenino cubano: apuntes sobre la «chiquitica» por el centro de Regla Torres

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Foto: La Joven Cuba

Escribo estas líneas desde la vergüenza, el dolor y golpeado por el desarraigo. Confieso que venero a las espectaculares Morenas del Caribe del voleibol femenino cubano, y lo haré siempre. Por eso me ha impactado la «chiquitica» por el centro propinada por la estelar Regla Torres, considerada la mejor jugadora del siglo XX, quien desde 2008 había fungido como entrenadora de las escuadras nacionales hasta justo antes de los Juegos Panamericanos de Santiago de Chile.

Torres puso al descubierto una realidad con la cual coincido y que, desde hace tiempo, había estado dilucidando desde la línea exterior del mondoflex. Por ese motivo no vi ninguno de los partidos de nuestra escuadra femenina en el recién finalizado torneo de los Juegos Panamericanos de Santiago de Chile. Las chicas de hoy no me cautivan, por disímiles razones, amén de que la varilla colocada por las Morenas se antoja un rascacielos infranqueable.

Regla Torres
Regla Torres / Foto: Play-Off Magazine

En este certamen, la disciplina de la malla alta tocó fondo como nunca antes, pues quedaron octavas, última posición de la justa. No ganaron siquiera un set y su media fue de 20.4 errores no forzados en cada desafío, por solo citar una de las falencias de la actual selección nacional élite que, de seguro, descenderá del actual puesto 23 que ostenta en el ranking mundial (147.03 puntos). Semejante rendimiento condujo a Torres a detonar con una radiografía sobre las causas del descalabro, desde su experiencia de casi tres lustros moviendo los hilos de nuestras preselecciones nacionales, en esa forja de talento denominada Escuela Nacional de Voleibol. En consonancia, analicemos sus palabras desde varias aristas y con la convergencia de criterios que este cronista establece con ella.

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La escuadra femenina cubana no pudo siquiera ganarle un set en Santiago de Chile a otras rivales a las que históricamente ha dominado como las mimas anfitrionas, Argentina, Puerto Rico y Brasil. / Foto: @Voley_FeVA

Deportiva

Los resultados son un termómetro indiscutible para conocer si un deporte marcha o no por buen rumbo. Para materializar rendimientos positivos debe conjugarse el talento individual, con horas de entrenamiento sacrificado, saberes certeros, dinámicas de equipo consolidadas en el tiempo, disciplina, sentido de pertenencia y responsabilidad, amor patrio y mentalidad ganadora, entre otras variables.

De acuerdo con Torres y otras miembros de esa generación dorada, la alquimia que de una forma u otra poseían las Morenas del Caribe, no es la filosofía que practican las actuales miembros de nuestras escuadras.

Aquellas jóvenes poseían un áurea especial que las impulsó a alcanzar tres títulos y un bronce olímpico, y tres cetros universales. Juntas eran «una manada de leonas en un zafari de caza» en cuanta competición se presentaban, incluso fuera de cancha. A su talento natural sumaban el beber, sudar, sangrar y llorar voleibol, un sentimiento especial inculcado por Eugenio George, Nico Perdomo y Luis Felipe Calderón.

Ese ingenio se alcanzó en condiciones de entrenamiento hasta menos favorables que las que patentaron sus sucesoras en la Escuela Nacional. Eso sí, el equilibrio entre querer ganar, saberse con todos los recursos como jugadoras, creérselo y salir a morir en la cancha, lo patentaron como ningún otro elenco. Quizás el último vestigio de ese «naipe» deportivo a nivel de escuadra se patentó en el ciclo que culminó con el cuarto escaño de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Un año antes, le arrancamos el orgullo a Brasil en el mismísimo Maracanãzinho, al dominar en un épico 3-2 y agenciarnos lo que fuera nuestro octavo y último cetro en lides multideportivas continentales.

Junto a Yumilka Ruiz y Zoila Barros, en dicho plantel aunaron esfuerzos atletas de mucho talento como Nancy Carrillo, Rosir Calderón, Kenia Carcasés, Daimí Ramírez, Yanelis Santos, Yaima Ortiz, Liana Mesa y Yusidey Silié.

Último vestigio de las espectaculares Morenas del Caribe: campeonas panamericanas en Río de Janeiro 2007 y cuartas Olímpicas en Beijing 2008. Foto: Ecured.
Último vestigio de las espectaculares Morenas del Caribe: campeonas panamericanas en Río de Janeiro 2007 y cuartas Olímpicas en Beijing 2008. Foto: Ecured.

Como sucede en muchas otras disciplinas, el voleibol se sumerge en un pantano de apatía y desprendimiento, similar al que experimenta la nación. Las generaciones nacidas entre el epílogo de los ‘90 y el nuevo milenio, han roto a gran escala con ese sentimiento de identidad nacional, patriotismo y el consecuente sentido de pertenencia expresado en sacrificio, paradigmático de sus predecesoras.

A tono con pensamientos y procederes que dicta una contemporaneidad cada vez más deshumanizada e individualista, visten su uniforme tricolor y lejos de armonizar como equipo en el tabloncillo, funcionan como una lluvia de electrones caóticos bajo la presión de un émbolo.

Si desde los entrenamientos se asume el voleibol con una actitud en la que prima el concepto de la actividad deportiva profesional sobre la pasión, el colectivo como familia, el sacrificio conjunto por encima de las diferencias individuales, entonces se va a la batalla desde el minuto cero presto a claudicar y entregar su bandera.

Años después y pese a sus diferencias, las Morenas del Caribe son una familia fuera de la cancha. Foto: Cortesía de La Fela.
Años después y pese a sus diferencias, las Morenas del Caribe son una familia fuera de la cancha. Foto: Cortesía de La Fela.

Es cierto que los tiempos que corren son diferentes y que el voleibol —y el deporte en general— intenta nadar a contracorriente y no naufragar en un escenario país crítico y distante de aquel donde se desarrollaron Regla Torres, Mireya Luis, Regla Bell, Zoila Barros, Yumilka Ruiz, Marlenis Costa, Idalmis Gato, Raiza O´Farrill, Tania Ortiz, Imilsys Téllez, Mercedes (Mamita) Pérez, Mercedes Pomares, Marta Sánchez… y muchas otras.

Aun así, las escuadras actuales no se entregan ni sienten el voly a la altura del legado y prestigio que ganaron sus predecesoras; es notable que se preocupan más por brillar en el plano personal para acceder a la rúbrica de un contrato en el exterior con algún club y, de esa manera, satisfacer sus necesidades económicas personales y familiares, que por preservar la mística de la leyenda. En lo personal, considero que no se trata de demonizar esos pensamientos, que están en sintonía con la adquisición del bienestar, sino también de equilibrar la balanza con otros ya mencionados y colocar como premisas el interés por el aprendizaje y el crecimiento, la necesidad de éxito y la dedicación.

Institucional y de saberes

El hastío de Torres respecto a la inercia creciente de entrenadores, gurúes de la Federación Cubana de Voleibol y el Instituto Nacional de Deportes (INDER) retumbó como esa Mikasa que solía estrellarse contra la muralla color chocolate. Hablamos de renunciar por completo a la filosofía de juego del 6-2 (dos pasadoras atacadoras) implementado por Eugenio George y su colectivo técnico, y que tantas glorias nos hizo vivir.

Al leer sus palabras, percibo entre líneas la huella de heridas acumuladas durante años. No sé si calificar de incompetencia, ingenuidad o tozudez de timoneles e instituciones, el hecho de obviar lo positivo de ese exitoso sistema de juego previo y adaptarlo a las actuales condiciones del voleibol cubano, considerando las individualidades de cada pieza de las preselecciones nacionales en las distintas categorías, y el talento urgido de captación, guía y modelaje de evolución. Su voz ha retumbado como ese llamado de atención luego de constantes intentos, seguidos de ataque por la zona dos sobre pase telegrafiado que, infructuosamente, no lograron hacer diana en cancha rival.

Torres puso al descubierto lagunas agudizadas en los componentes técnico-táctico, psicológicos y hasta físicos de las jugadoras actuales. Lo recalca desde su condición de segunda o tercera entrenadora en las mismas entrañas del fenómeno. El gran poder de fuego al ataque fue siempre el trazo reforzado de las armadas cubanas en su condición de temibles. Pero, actualmente, andan con la pólvora humedecida en ese sentido, al extremo de que en Chile apenas se comportaron para un 37% de efectividad como promedio, en tan crucial indicador de juego.

A ello hay que sumar las debilidades con que se asumen los procesos de captación de talento y su tránsito por las distintas categorías, lo cual hace que lleguen a la escuadra élite con lagunas marcadas en cuanto a fundamento, accionar y variantes de juego.

Las Morenas, de la mano de Eugenio, intentaron extender su legado a las generaciones noveles en disímiles rincones de Cuba. Foto del autor.
Las Morenas, de la mano de Eugenio, intentaron extender su legado a las generaciones noveles en disímiles rincones de Cuba. Foto del autor.

Recuerdo que hace unos años participé en un proyecto con las Morenas del Caribe para incentivar y rescatar la práctica del voly femenino en diferentes provincias de Cuba. Pretendían entonces mitigar ese declive que ya se patentaba en las escuadras nacionales y que resultaba difícil de contener. Entre otros motivos, por contar con una Liga Nacional que entonces no sobrepasaba los 12 partidos y que, en más de una ocasión, definió su sede sin una planificación precisa dentro del cronograma anual de eventos deportivos del INDER.

Considero urgente invertir en capacitación de cuerpos técnicos y no dar la espalda a los criterios, experiencias y fórmulas de éxito de esa generación dorada. El llamado de atención de Torres y el contundente respaldo que ha encontrado, no ha sido más que un reflejo del sentimiento de sus coequiperas estelares de antaño y de la filosofía de juego, implementada y perfeccionada por Eugenio George y compañía.

Oleada migratoria

Otra cuestión que lastra considerablemente la estabilidad de un conjunto se halla en la creciente oleada migratoria que se experimenta a nivel de país, de la que el deporte no escapa.

Para contextualizar, de ese equipo de Beijing 2008 que mencionábamos, a excepción de Yumilka Ruiz y Zoila Barros, el resto enrumbó el barco de sus vidas y carreras deportivas fuera de Cuba.

De la mano de la cubana, nacionalizada turca, Melissa Vargas, Turquía se proclamó campeona mundial y del europeo de voleibol femenino. Foto: Marca.
De la mano de la cubana, nacionalizada turca, Melissa Vargas, Turquía se proclamó campeona mundial y del europeo de voleibol femenino. Foto: Marca.

Desde entonces, esa ha sido la premisa de muchas estelares jugadoras que les han sucedido. El ejemplo más connotado es la cubana, nacionalizada turca, Melissa Vargas, quien se ha convertido en una de las jugadoras de voleibol más prominentes del mundo.

A esa realidad, que constituye otro indicador de desprendimiento de las raíces, se une la incapacidad de las instituciones deportivas cubanas para lidiar con los fenómenos de mercantilización en esa esfera, amén de la apertura a la contratación de deportistas cubanos en el exterior, aprobada desde septiembre de 2013.

Desde el dolor,egla Torres puso al desnudo el sentir y el cansancio en torno a una situación que ha lastrado al voleibol durante años, pero que bien pudiera aplicar a otras disciplinas colectivas, como el béisbol y el baloncesto.

El primer rival al que se enfrenta el voly femenino cubano, incluso antes de pisar el mondoflex, es la legión demoniaca interna de diversa índole que sobre él gravita. Urge evitar las fallas a los remates, la imposición de bloqueos y los saques más allá de la línea. Regla Torres alzó su voz, creo que en nombre de muchos.

 

 

Congreso, cena de blanco, castigos y más

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La prensa que no llega

El XI Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec) es noticia esta semana.

La cita comenzó el 2 de noviembre y concluyó al día siguiente con la presencia del presidente Miguel Díaz-Canel, además de otros altos funcionarios del gobierno.

En los debates se reconoció la «crisis del modelo de prensa cubano». En particular, la falta de credibilidad, el éxodo de profesionales y la urgencia de que los medios tengan una economía sostenible.

Díaz-Canel aseguró en su intervención que el gobierno impulsará, como parte de sus políticas de comunicación social y desarrollo digital, «el proyecto de perfeccionamiento de la prensa».

Esto significa que a pesar de tantas propuestas teóricas y normativas para renovar el periodismo cubano, cada vez se hace más evidente la caducidad del modelo de prensa partidista. Periodistas y públicos reclaman una prensa más profesional y comprometida con las agendas ciudadanas.

Por otro lado, el sector de la comunicación no ha estado exento de la crisis que viven las organizaciones estatales: exiguos salarios que pierden su poder de compra ante la inflación, exceso de burocratismo, malas condiciones laborales, verticalismo… No es de extrañar entonces que muchos profesionales hayan decidido salirse de las redacciones y probar suerte en otros empleos o fuera del país.

Opinamos que este congreso de la Upec, como ha ocurrido en anteriores ocasiones, permitió un debate bastante sincero sobre la situación actual del periodismo cubano; sin embargo, no basta con señalar recurrentemente los problemas obvios de los medios estatales si las causas estructurales que los provocan se mantienen intactas. Es el ciclo sin fin de la serpiente que se muerde la cola.

La prensa estatal, si quiere ser realmente una prensa pública, necesita modificar su subordinación al Partido Comunista de Cuba y transitar a un modelo autónomo, sin supervisiones excesivas, que privilegie el servicio a la ciudadanía.

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Castigo o advertencia

En la semana que concluyó también fue noticia la polémica provocada por el joven que usó como disfraz un uniforme de las SS nazi en el centro cultural Maxim Rock, de La Habana.

El Instituto Cubano de la Música decidió cerrar el sitio hasta que se esclareciera lo que calificó de «deleznable suceso».

A lo largo de la semana prosperó la discusión sobre el incidente y algunos detalles fueron saliendo a la luz. Una revista cubana sobre rock logró entrevistar a la persona que provocó tanto revuelo con su vestimenta: «Me resulta sumamente sorprendente la enorme controversia generada en torno a mi disfraz. Si te soy sincero, elegí esa opción porque el espíritu de Halloween implica representar la maldad», dijo.

Aunque la revista protegió su identidad, finalmente trascendió a los medios no estatales que se trata de Josué Forcelledo, un estudiante de educación artística residente en la provincia de Mayabeque.

Finalmente, el 3 de noviembre el Instituto Cubano de la Música anunció la reapertura del centro cultural, después de expulsar al subdirector de la Agencia Cubana de Rock y a dos especialistas. Otros cuatro funcionarios fueron sancionados con medidas menos drásticas.

Esto significa que el hecho causó tanto repudio en las autoridades culturales cubanas no solo porque se interpretó como una apología al nazismo, sino por el contexto en el que trascendió. No es la primera vez que la fiesta de Halloween es criticada por la prensa estatal por considerarla una práctica extranjera impuesta. El término de «colonización cultural» volvió a sobresalir en el comunicado del Instituto Cubano de la Música, sin que quedara claro si la «violación de las directivas para la programación cultural» fue el disfraz en sí o el hecho de celebrar Halloween.

Nuestra opinión es que, si bien puede ser preocupante la banalización de algo tan serio como el nazismo, el castigo no puede ser la única forma de evitar que actos similares ocurran. La mayoría de los jóvenes que estaban en el lugar, y no vieron nada ofensivo en el disfraz, seguirán pensando exactamente igual.

La política cultural y educativa debe buscar la reflexión profunda que promueva un sujeto crítico capaz de comprender las complejidades de fenómenos como el fascismo, que no murió con el suicidio de Hitler y la disolución de las SS. Las medidas anunciadas hasta ahora no parecen aportar mucho en este sentido.

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Mariel, 10 años después

Es noticia que la Zona Especial de Desarrollo de Mariel (ZEDM) cumple 10 años. El aniversario fue celebrado con un acto al que asistieron el expresidente  Raúl Castro y el actual mandatario Miguel Díaz-Canel.

La presencia de Raúl Castro, que sólo acude a señalados eventos, significa que el gobierno cubano sigue atribuyendo un papel central a la ZEDM en su proyecto económico, a pesar de que las expectativas iniciales no se han cumplido.

Opinamos que despertar el potencial del Mariel requerirá una política más abierta, menos normativa, que la implementada hasta ahora. Según expertos, la ZEDM ha recibido inversiones 25 veces menores a las aspiraciones que se tenían en 2013.

Inspirada en experiencias de China, la ZEDM ha tenido que sobrevivir en una Cuba descapitalizada, donde, además de las sanciones de EE. UU., las autoridades demoran en otorgar licencias y desestimulan a numerosos inversores. Así no fue como lo hizo China.

 

La Cena de Blanco, otra vez

También fue noticia que La Habana volverá a ser sede, este 11 de noviembre, del evento Dîner en Blanc (Cena de Blanco), un peculiar banquete que se ha celebrado en muchos países desde 1988 e involucra a miles de personas.

Se trata de una cena de lujo con más de 350 invitados todos vestidos de blanco que deben reservar previamente su participación. Los platos y bebidas costarán desde 65 USD y 18 USD respectivamente, y sobre el precio de inscripción circulan varias cifras en medios no estatales que rondan entre los 140 USD y los 170 USD.

El evento ya había tenido su sede en La Habana en abril de 2019, y a diferencia de la actual edición, fue incluso reseñado por medios oficiales en la Isla. Ahora involucrará a empresas estatales y privadas junto a agrupaciones insignias como Van Van.

Esto significa que Cuba sigue haciendo alianzas con organizaciones y grupos extranjeros influyentes para atraer grandes eventos que puedan captar turismo, sector por el que apuestan las estrategias de gobierno para reanimar la economía.

No obstante, el acontecimiento no ha estado exento de polémica, y medios afiliados a la oposición han criticado la realización una cena opulenta en un país que atraviesa una crisis de seguridad alimentaria.

Otros usuarios en redes sociales, incluso cercanos a la postura del Estado cubano, también han expresado su molestia por el «halo burgués» que envuelve la actividad y se han preguntado qué cabida debería tener en un país declarado socialista.

Nuestra opinión es que cancelar la cena no tendrá ningún efecto sobre la crisis alimentaria que vive la Isla. Por otro lado, el evento ha sido celebrado en otros países en los cuales también una franja de la población tiene restringido el acceso a los alimentos, sin que haya provocado esa oleada de críticas.

Lo que sí debiera exigirse en todo momento es transparencia a las empresas estatales involucradas sobre la redistribución de los beneficios de estos grandes eventos y cuánto de lo recaudado se invierte en medidas para superar la crisis.  

Sobre el «peligro» de darles cabida a narrativas burguesas en un Estado declarado socialista y que ha hecho del anticapitalismo su principal bandera política, cabría preguntarse qué posibilidad tiene un modelo socialista «puro» de sobrevivir en un mundo —y un mercado— dominado por las lógicas del capital. Tal vez lo que se deba cambiar sea el discurso.

Alfonso Larrea: los funcionarios del Departamento de Estado fueron los primeros decepcionados

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Alfonso Larrea
Foto; 23yFlager

En septiembre fue noticia la expedición inédita a Estados Unidos de 50 emprendedores/empresarios cubanos del sector privado para intercambiar con empresarios y funcionarios norteamericanos en Miami. El sábado 28 de octubre tuvo lugar un encuentro de los invitados cubanos a la cita, junto a otros colegas, en el bar privado 2.45, perteneciente al campeón olímpico Javier Sotomayor.

La Joven Cuba aprovechó el espacio para contactar con Alfonso Larrea, socio principal de la mipyme Evexcon SRL y organizador del evento por la parte cubana. Nuestra intención fue explorar sus criterios sobre el acontecimiento, además de las polémicas relativas a este y al desarrollo del sector privado en la Isla.

Más allá de las discrepancias que pueda haber con sus opiniones, creemos que son de interés público y necesarias para comprender los escenarios actuales y futuros del sector privado en Cuba.

¿Qué importancia le concede a un evento como este para el desarrollo del sector privado y en general del país?

Tenemos un sector privado que está resurgiendo ahora. En 1968 prácticamente había desparecido. Generalmente son emprendedores, todavía a muy pocos podemos llamarlos empresarios; son personas que tienen deseos de hacer, vocación, pero a muchos les falta preparación.

Por otra parte, el contexto no es el más favorable. Por eso estamos tratando de abrir estos canales para que lleguen a los mercados externos con varios objetivos, desde la búsqueda de suministros, ya sea para vender aquí o de materias primas, hasta las exportaciones y las asociaciones económicas internacionales.

La importancia es elemental: tenemos una situación económica bastante difícil, con una industria prácticamente paralizada y este es un sector que puede ayudar mucho a que se reanime esa economía. Lógicamente, hay otros factores externos que conspiran contra ello, pero cada cual debe ir trabajando donde le es posible, en su entorno, en lo más inmediato, y creo que este sector puede aportar mucho en esa dirección.

Va a llevar tiempo conformar lo que podemos llamar a un verdadero sector empresarial privado, estamos dando los primeros pasos. El evento de Estados Unidos ayudó mucho porque es un referente para el sector empresarial en el mundo, y además es el mercado natural nuestro.

No hay nada en concreto, pero lograrlo marca un punto en el proceso de las mipymes. Hay mucho que hacer allá y aquí para poder lograr que esa maquinaria engrane y las cosas comiencen a funcionar.

¿Cuáles son los principales incentivos y trabas para emprender en Cuba hoy?

Hay varios incentivos, como la obtención de beneficios, contar con un establecimiento propio, desarrollar esa actividad de comerciantes que muchos llevamos dentro, pero pienso que el estímulo principal es el deseo que tenemos todos de comenzar a prosperar en nuestro país, que las cosas cambien, que podamos tener más estabilidad, lograr bienestar para todos.

A mí me atrae mucho la idea de parar y revertir los procesos migratorios de los jóvenes cubanos, que encuentren en su país una oportunidad y se puedan desarrollar; no solamente que dejen de irse, quizás que algunos decidan regresar y contribuir a nuestro desarrollo.

Las trabas fundamentales están dadas por el proceso lógico del desarrollo del sector. Tiene que haber una asimilación de muchas personas de estos procesos. Por otro lado, en Estados Unidos todavía no es posible establecer una relación comercial normal con nuestro sector, si bien la voluntad también existe y quedó manifestada, todavía no hay una línea clara en ese sentido.

También los empresarios norteamericanos temen establecer relaciones con nosotros por posibles consecuencias que puedan tener. Lo que llamamos embargo o bloqueo es un es un entramado de leyes, no una sola ley. Puedes pensar que estás autorizado a trabajar sobre la base de una y te sorprende otra. Te pueden autorizar a establecer relaciones comerciales con una determinada empresa privada que produce leche en Cuba, y de pronto cuando estás en ese proceso, por otra de las leyes alguien te dice que esa finca fue expropiada y por lo tanto te van a demandar. Es complejo y crea muchos temores.

Por la parte de Cuba nos hemos dado cuenta de que hay que rebasar la simple importación y comercialización en el país, hay que ir a tratar de exportar. Esa exportación pasa por muchos procesos, entre ellos, asociaciones económicas. Necesitamos maquinarias, materia prima, envases, apertura al mercado. Consideramos que la mejor herramienta para eso son las asociaciones económicas. Sin embargo, hoy para el sector nuestro no está definida esa política. Han existido pronunciamientos, incluso se habla de la inversión de los cubanoamericanos, pero el Mincex (Ministerio de Comercio Exterior) no tiene un procedimiento claro.

Otro de los obstáculos está en la limitación de espacios en los cuales podemos operar sectores de mercado. Creo que se deben potenciar mucho más las relaciones entre el sector estatal y el privado, en búsqueda de echar a andar industrias y procesos paralizados. Somos lentos a la hora de tomar decisiones, existiendo las opciones para echar a andar esa industria y esa economía que hoy tenemos en un estado crítico. Aquí estoy obviando los factores externos, me estoy refiriendo a lo que está en nuestras manos.

En septiembre varios medios de prensa anunciaron un grupo de medidas que llevaría a cabo la administración Biden para apoyar al sector privado en la Isla. Sin embargo, hasta ahora no han sido tomadas. ¿Por qué cree que ocurrió esto? ¿Qué implicarían?

Hay dos misterios grandes en el mundo, uno es quién mató a Kennedy y el otro es por qué no se pronunciaron las medidas. Hoy no sabemos cuáles fueron las razones. Me consta, por la presencia en el evento de funcionarios del Departamento de Estado, que ellos estaban preparados para las medidas. Creo que los primeros decepcionados fueron ellos.

Era algo que todos esperábamos con mucha ansiedad; lo esperamos nosotros porque supuestamente nos iba a dar ciertas facilidades, como la apertura de cuentas, y había también mucha expectativa en los empresarios norteamericanos, sobre todo en los cubanoamericanos, que estaban ávidos de poder dar inicio a esta relación y se sintieron de cierta manera impotentes.

La apertura de cuentas bancaria era una de las medidas más esperadas, pues facilitaría mucho las relaciones comerciales. No obstante, hay factores que considerar; de nada nos sirve a nosotros poder abrir cuentas en los bancos norteamericanos, si esos bancos no tienen relación con los bancos cubanos, y si a su vez, los bancos cubanos no nos permiten a nosotros, como sector, usar cuentas en divisas. Tiene que ser un acuerdo entre partes que cree un canal para que esas cosas sean posibles.

A veces vemos un pedacito que pensamos como solución y es solamente una parte de la solución. También había mucha expectativa con los créditos. ¿Para qué necesitamos cuentas bancarias, si no tenemos una relación interbancaria que nos permite cerrar las operaciones; para qué necesitamos créditos, si no tenemos una exportación que nos permita devolverlos? Se trata de tener todo un engranaje que te permita cerrar los ciclos.

Entre los argumentos empleados para defender el freno de las medidas en apoyo al sector privado cubano está la relación de las mipymes con empresas del Estado cubano. El otro es que muchos empresarios son agentes de la Seguridad del Estado encubiertos. ¿Qué cree de esto?

Había personas de Estados Unidos que pensaban que éramos una isla dentro de otra Isla. «Yo hago negocios con el sector privado, pero si rozas el sector público, no voy a hacer de negocios contigo». Eso es un error, es no darse cuenta de que nosotros formamos parte de un todo, un sistema que tiene empresas públicas y privadas, y la interacción entre estas es lógica y necesaria. Es algo que deben entender los empresarios norteamericanos y el gobierno de los Estados Unidos; pretender otra cosa es condenar al sector privado cubano a la extinción.

En cuanto al otro tema, a mí me recordó mi infancia y el cuento del «hombre del saco». Temores infantiles con los cuales nos pretenden controlar.

Cincuenta cubanos habladores se prepararon durante dos meses para ir a los Estados Unidos. Dos meses en los que estuvieron intercambiando con sus familiares en Miami. Luego se bajan en el aeropuerto, van en autobuses a su hotel y durante dos días realizan un evento en el corazón de esta ciudad, y nadie se enteró.

¿Nadie se enteró? Nosotros no fuimos clandestinos con una capucha, pero toda la algarabía comienza luego del evento. ¿Por qué? ¿Qué influyó? ¿La buena voluntad de youtubers e influéncers que querían que el evento saliera adelante? Yo pienso que no. Hasta un escolar se daría cuenta de que una mano estuvo ahí presente para que no hubiera obstrucciones.

oficina larrea
Empresarios cubanos en una de las actividades del evento / Foto; OnCuba

Eso dice que las autoridades de ambos países protegen sus intereses. Dentro del grupo pudo haber una, dos, tres personas que en un momento determinado le comentaran a las autoridades cubanas lo sucedido, no lo dudo, como tampoco dudo que dentro de la parte norteamericana hicieran lo mismo con sus autoridades.

Por otro lado, la mayoría de nosotros nacimos en un país con un sistema político y social determinado, así nos criaron, así nos educaron, formamos parte de todo ese proceso. Entonces es imposible pretender que las mipymes vayan a estar conformadas por opositores o apolíticos. Las empresas privadas cubanas están conformadas por toda esa sociedad que de una manera u otra está integrada al sistema. No es raro encontrar una mipyme cuyo dueño sea militante del Partido o haya sido militar, parte de los CDR (Comités de Defensa de la Revolución) o la UJC (Unión de Jóvenes Comunistas). Es imposible que esto no se así, porque si no, no vas a tener mipymes. ¿Dónde las vas a hacer?

Por otra parte, si comenzamos con esa política de exclusión, no vamos a llegar nunca a un entendimiento.

Yo no me encontré ningún empresario cubanoamericano que me dijera «yo estoy a favor de la Revolución y por eso conmigo sí puedes hacer negocios». Ellos también están integrados a la sociedad norteamericana y tienen su visión y postura política. Por eso tenemos que buscar ese punto intermedio para lograr un entendimiento en aras del bien común, la prosperidad de nuestro país.

Uno de los momentos más polémicos del evento fue el encuentro con Santiago Álvarez Magriñá. ¿Qué nos puede decir de esto? ¿Qué repercusión tuvo en Cuba?

Hay una visión equivocada de lo sucedido. Había muchas personas que no sabían quién era Santiago Álvarez. Él y un grupo de otros más que tienen una posición política bastante fuerte hacia Cuba, incluso con acciones armadas, participaron durante todo el evento desde el primer día. Nosotros nos percatamos de eso.

Pero yo siempre he dicho que la intención nuestra en los Estados Unidos no era hacer política, era tratar de impulsar un proceso económico. Por lo tanto, no vi lógico llegar con una postura de exclusión. Los problemas de Santiago Álvarez con las autoridades cubanas, son problemas de Santiago Álvarez con las autoridades cubanas.

No es que nosotros impulsemos o favorezcamos ese tipo de relaciones, simplemente estaban en ese contexto y no las rechazamos. Como dije en la entrevista que me hicieron allá, yo escuché respetuosamente a todo el mundo. Después cada cual decide lo que va a hacer. Como también, escuchar a todos los sectores —desde los más hasta los menos radicales— debe ser la política que implementen ellos hacia Cuba.

Así yo interpreto lo sucedido; otras personas en Cuba lo hicieron de forma diferente. Algunos le dieron un matiz político bastante fuerte. No obstante, fueron más las agresiones políticas que recibimos desde los Estados Unidos, que las que recibimos desde Cuba. En ConFilo y el noticiero se habló del asunto, se destacó la figura de Magriñá y su historia, y una postura política del país, pero en ningún momento se agredió a las mipymes.

Lo sucedido tuvo un cierre feliz con la entrevista que le hicieron a nuestro presidente Díaz-Canel. Y digo nuestro presidente, aunque algunos pueden molestarse por eso, pues es el presidente constitucionalmente electo; tú puedes tener un criterio u opinión, pero es quien está legalmente al frente del país, eso no lo puedes cambiar. Afortunadamente, en las intervenciones abordó el tema y le dio un cierre feliz. Lo más importante fue ratificar el apoyo al sector privado cubano, lo necesitábamos.

El tema de la moneda es uno de los que hoy más sobresale cuando se habla de los problemas del sector privado, principalmente quienes necesitan importar y deben usar una tasa informal aproximada por la ausencia de un cambio real en las instituciones bancarias. A esto se suman los problemas que ha traído la bancarización. ¿Cómo se debatió ese punto en el evento? ¿Cuál es su opinión?

No se pueden ver de forma desconectada. No se puede recitar una poesía mientras te aprietan la garganta. Es imposible. Es verdad que no tenemos un mercado cambiario, que sufrimos problemas financieros, pero eso está dentro de un contexto. Mañana pueden decir «vamos a establecer un mercado cambiario», independientemente de cuál sea la tasa, ¿y dónde están los dólares? No existen. Primero tiene que haber una inyección de dólares al país, lo cual solamente es posible con la reactivación de su economía y sobre todo el turismo. Lo otro sería irreal.

Hoy el mercado que hay es totalmente informal. Sobre la tasa de cambio, en el evento estuvo Jasán (José Jasán Nieves) de elToque, que decía: «Ustedes son un sector importante, mi objetivo es interactuar con ustedes». Cuando las personas se enteraron, hubo una revolución.

Yo al principio no entendía lo que decían algunos empresarios. Ellos afirmaban que «el problema es que mientras nosotros estamos trabajando, hay un gran número de especuladores que están traficando con esta moneda, las estadísticas que tú tienes son sobre la base de lo que deciden los especuladores, y eso está falseado, porque hay muchas personas trabajando en las redes para especular, y de cierta manera, esto se “legaliza” en esa tasa». Yo creo que él entendió y se dio cuenta de que es una realidad, que nos muestra que todo ese mercado informal está viciado, pues funciona sobre la base de la especulación, y afecta a nuestro sector, aunque no sea el mecanismo que debamos utilizar.

¿Y sobre los efectos de la bancarización?

Fue como fusible que abre un circuito: invierto en divisa, compro, vendo en el país, voy al mercado informal, recupero mis dólares y ya cerré el circuito. La bancarización abrió el circuito. El mercado informal funciona únicamente con efectivo, al limitar el acceso al efectivo, limitas el acceso al mercado informal, ese es el fusible que se fue.

La bancarización como tal es buena. Es impensable que tú puedas planificar un país si tú no tienes todos los elementos en la mano y el elemento bancario es vital. Entonces, lo que se hace es formalizar todos estos procesos financieros. Pero dadas las circunstancias del país, para la situación nuestra, que tiene un segundo circuito informal, es un desastre, pues no puedes cerrar tus circuitos comerciales.

Hoy Cuba vive una crisis que ha acrecentado problemáticas sociales como la pobreza y las inequidades. ¿Qué papel desempeña el sector privado en esa crisis?

Ves constantemente el criterio en las redes de que «las mipymes no resuelven el problema»; las mipymes no pueden resolver el problema. Nosotros somos una parte de la estructura económica del país, no somos los designados para resolver los problemas del país. Nosotros podemos ayudar a la solución de los problemas. Podemos ser una especie de vanguardia, un motorcito auxiliar o hasta un motor más grande — depende las posibilidades que nos den— que impulse ese cambio económico, pero ese cambio económico es imposible si no se trabaja de conjunto entre todas las estructuras.

En este contexto de desabastecimiento y problemas, la cara visible son las mipymes, todos nos remitimos a los precios de las mipymes, o a las cosas que ahí suceden. No es mentira que hay quien evade el fisco, que trata de enriquecerse, pero eso no son «las mipymes», es un grupo determinado de empresarios. Eso sucede en cualquier parte del mundo y en el sector público también.

Lo relativo a los precios, es muy difícil, pues para hacer una operación de compra en el exterior necesitas tener el dinero en el exterior, y sacarlo de Cuba es prácticamente imposible, hay que buscar muchos mecanismos que son caros. Hoy un préstamo para una operación de estas puede llegar hasta a un 30 %.

Por otra parte, todavía nuestros canales comerciales no están bien establecidos. Cuando usted llega lo primero que se tropieza es con los intermediarios, que a veces no es el primero ni el segundo, sino el tercero. Hay comerciantes hábiles que se procuran las relaciones con las importadoras cubanas, obtienen el famoso «Código Mincex» sin el cual no puedes importar; los que desconocen el mecanismo tienen que importar a través de ellos. El Mincex y las importadoras deben ser más hábiles en eso y abrir las puertas, además de actuar para quien quiera convertirse en suministrador, y así quitar esa cadena de intermediarios.

A eso hay que sumar el costo del resto de los servicios en Cuba, sacar un contenedor del Mariel y llevarlo a Santiago de Cuba cuesta una fortuna. Además, están los impuestos que son fuertes, aunque yo no soy un opositor a los impuestos porque sé que son necesarios, los salarios de médicos y maestros salen de ahí.

Hay que tener en cuenta también que existe un mercado cambiario informal e inestable, por tanto, en el momento en que un empresario compra los dólares, estos se cotizaban a 200, pero en los tres meses que demoró en llegar el contenedor, ya están en 250. Quien hace los cálculos lo asume siempre por arriba.

Todo eso va sumando al precio final, que es alto, sobre todo para quien vive de un salario en el sector estatal que no crece, mientras los precios sí suben por todos estos factores. No hay una voluntad de «Alí Babá y los 40 mipymeros» que queremos desangrar a la gente, no es la generalidad.

En relación a la equidad, yo no soy partidario de las reglas impositivas que digan que un tanto porciento del personal tiene que ser mujeres, personas negras… Pero sí creo que hay que hacer un trabajo bien fuerte y lamentablemente en las fases iniciales hay que imponerlo.

Hoy vas a una cafetería y te puedes encontrar a una muchachita bonita y probablemente te sientes a hablar con ella y no tenga ninguna preparación para los servicios gastronómicos, mientras tanto, hay personas graduadas de escuela que están sin trabajo porque no tienen esa imagen. Hay que trabajar mucho en ese sentido, no solo con quien emplea personal, sino con quien consume el servicio.

Algo que conspira mucho es que no haya organización y gremios dentro del sector. Cada vez que proponemos hacer un gremio se piensa que es para traer problemas o ponernos de acuerdo para subir los precios o protestar por medidas. No se dan cuenta de que hay otros factores que son necesarios, como poner condiciones para el trabajo.

Hoy el sector privado no tiene órgano de relación: ni es el Ministerio de Economía y Planificación, ni es la Cámara de Comercio, ni son los gobiernos que están para las estrategias de desarrollo local. Es importante crear esa organización, pero también que haya gremios. Porque hoy en el sector de los servicios el problema está en el personal, pero en la construcción pueden ser dificultades con los medios de protección.

Lo otro es el exceso de control, que al final genera corrupción; a los famosos inspectores, la gente les tiene terror, no porque te puedan crear un problema, sino porque son más a «comer». No cumplen su objetivo, pero se te convierten en una dificultad, entran en la cadena de alza de precio. No funciona. Tenemos que ir a lo que es natural, que dentro de un sector se asocien, piensen y tomen decisiones.

Otras visiones sobre el evento aquí La hora política de los empresarios