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Teófilo

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Ilustración: Brady

Ya he dicho alguna vez que el deporte, sea cual sea, no está entre mis 300 prioridades más acuciantes, ni como practicante ni como espectador. Simplemente, no comprendo la emoción deportiva, o qué tienen que ver conmigo esas personas que corren, saltan, nadan o persiguen una pelota. Solo en contadísimas ocasiones el deporte logró galvanizarme, y casi todas fueron viendo una película con ese tema. Sospecho que Teófilo, de Alejandro Gil, volverá a operar ese milagro.

Hace unos días hablé con Alejandro —el cineasta, ¿bien?— acerca del proyecto en marcha. Hasta hoy, mi película favorita entre las suyas es Inocencia (2018), una de esas piezas en que una pequeña parte de ti confía en la posibilidad de que al final no suceda lo que sucedió; que la película, de puro eficaz, logre echar el tiempo atrás y conjurar la injusticia y el crimen. Por otra parte, incluso alguien tan desvinculado del acontecer deportivo como yo recuerda perfectamente la efervescencia nacional ante las victorias del púgil, como también evoco a Juantorena-con-el-corazón, a Sotomayor y un par de momentos de similar calibre. En suma, que tengo muchos deseos de ver la película de Stevenson. Dejemos que sea Alejandro quien hable.

Háblame de la génesis del proyecto.

Yo tenía en la parrilla la idea de hacer una película sobre Teófilo, pero otras se fueron imponiendo, fundamentalmente Inocencia, y después otra en post-pandemia, AM PM (2023). Quería hacer una sobre el deporte, pues el cine cubano no atiende el deporte desde hace mucho tiempo, con todo lo que le gusta a la gente. Las películas de tema deportivo, da igual si es de natación o esgrima, tienen un rating altísimo. Estuvieron el documental Redonda y viene en caja cuadrada (Rolando Díaz, 1979), En tres y dos (Rolando Díaz, 1985), el personaje de Luis Alberto García en Plaff (Juan Carlos Tabío, 1988), El acompañante (2015) de Pável Giroud en que Yotuel interpreta a un boxeador en baja, y otras, pero en el caso de Teófilo me refiero directamente al ícono, al símbolo deportivo. Me leí el libro de Manuel Cabalé sobre Stevenson, empecé la investigación y comprendí que debía poner un límite a lo que iba a narrar, y decidí terminar en el 80, con la tercera medalla olímpica de pesos completos, por tercera vez consecutiva: me pareció un buen lugar a donde llegar, porque después Cuba no fue a las Olimpiadas del 84 en Los Ángeles ni a las del 88 en Seúl, por razones políticas, con lo que perdimos dos ciclos olímpicos, y la posibilidad de una cuarta medalla en el 84, porque Teófilo gana después, en el 86, el Mundial.

La película no es un biopic de Teófilo. Documenta sus éxitos fundamentales, que fueron las tres Olimpiadas (Munich 72, Montreal 76 y Moscú 80), un tope bilateral con Estados Unidos y un Córdova Cardín en que pierde. Paralelamente trabajé la línea familiar, una narrativa del hombre en el centro de la época, la década del 70, con el deportista sometido a presiones de la Guerra Fría… Era un hombre con extraordinarias condiciones físicas, y se sabe que los pesos completos en el boxeo son como los jonrones en la pelota, toda la propaganda se centra en ellos. Estados Unidos había dominado siempre las olimpiadas en esa categoría, y Cuba ve en Teófilo la posibilidad de poner un freno a esa supremacía… y lo logra. Es una época en que se vibraba de otra manera.

También estuvo Milián, el pinareño…

Sí, se enfrentaba a Stevenson, ganaba y perdía… Pero las apuestas, por sus condiciones y habilidades técnicas, siempre fueron por Teófilo.

Yo mismo estudié en la EIDE cuando chiquito, quería ser pelotero… Luego no seguí por ahí, pero el símbolo, el más universal de los deportistas cubanos desde entonces fue siempre Stevenson.

Háblame del actor que lo interpreta.

Ese muchacho, Alejandro Philips, merece un documental. Estoy en la nave Oficio de Isla, el proyecto de Doimeadiós, y se me acerca un tipo, me pregunta si no me acuerdo de él, le respondo con toda sinceridad que no, y me dice que hizo de estudiante de Medicina en mi documental del 92, que es quien coge la flor… Me cuenta que es ahora vicedecano del ISA, y entonces le digo «Tú eres quien puede ayudarme. Necesito a un actor para interpretar a un boxeador de pesos completos» e inmediatamente me replica «Yo tengo al muchacho». Nos reunimos en un café, y él trae al actor: negro, alto, flaco… y yo tuve una especie de revelación, me tiré con la guagua andando y me dije «este es el tipo». No les revelé aún de quién se trataba, pero el muchacho se veía entusiasmado, tenía una mirada intensa. Afirmó que le gustaba el deporte, pero no sabía jugar ni parchís.

Poco después nos reunimos de nuevo los tres en el mismo lugar, yo voy con la primera copia bajo el brazo, armo un poco de atmósfera, explico que se trataba de un proyecto de envergadura con el que estaba obsesionado… y entonces le di el guion y le dije «Mira, hermano, es Teófilo Stevenson». Por poco se muere. Luego me contaron él y Jochi, el vicedecano, que se fueron para un parque cercano y se sonaron el guion entero en un par de horas.

El muchacho empezó a entrenar. Yo no tenía en ese momento posibilidades de producción para encaminarle el entrenamiento, pero él me dijo que no me preocupara, se fue para el Rafael Trejo, habló con Alberto, un preparador veterano, y empezó a prepararse, a conocer el boxeo… Cuando entramos en la película ya tenía un bagaje notable, y de hecho descubrimos que tenía posibilidades reales para el deporte: en una de las sesiones de Teo (ya yo lo llamaba así) se me acerca un boxeador viejo (teníamos un par de profesores, un diseñador de combate que nos puso el INDER) y me dice «¿Usted es el director de la película? Ese muchacho ya es un boxeador. Me acerco a usted porque queremos que él vaya al equipo de La Habana, porque en ese peso no tenemos a nadie, y ese muchacho puede dar qué hacer ahí». Tuve que decirle que no, no podíamos arriesgar a Teo, pero fue un piropo tremendo.

Reescribimos, debatimos, yo ni siquiera tenía computadora por un tiempo, tenía que trabajar en horas prestadas. Fuimos a las Tunas, a Las Delicias en Puerto Padre, para encontrarnos con la familia y visitar la tumba del campeón; para el joven actor aquello tuvo un tremendo impacto emotivo. No queríamos edulcorar, idealizar al símbolo, sino mostrarlo en su dimensión humana, que le hable también a nuestra época.

Tres años y medio estuvo Teo Philips preparando su personaje.

Pasado la fase de tu esfuerzo independiente, ¿cómo armaste la producción y configuraste el equipo técnico?

Había que empezar por tener la aprobación de la familia, muy importante. Conversamos con ellos, y la viuda firmó un documento para el ICAIC dándome permiso para acercarme a la figura de Teófilo. La hija vino de México y pudo estar durante los días finales el rodaje en Cuba.

La fotografía la hizo Ángel Alderete, a quien conozco desde la Fílmica y había trabajado conmigo en Inocencia y AM PM; la producción fue de Grisel González, Rafael Zarza en dirección de Arte, Liz Álvarez en el vestuario, el maquillaje corrió a cargo de Magdalena Álvarez, el grupo Remache asumirá los efectos digitales… Kike Quiñones interpreta estupendamente a Alcides Sagarra, que fue entrenador, profesor, amigo, que modeló a esos muchachos no solo como deportistas, sino como personas; Rosalí Suen hace de la novia, una relación que inventamos y hubo que negociar con la familia para que nadie se sintiera aludida; Jorge Martínez encarna a un rígido comisionado del INDER, Yordanka Ariosa a Dolores, la madre de Teófilo, Alfredo Felipe Pérez al padre, Pablo Menéndez a un periodista norteamericano…

Fue Ramón Samada, entonces presidente del ICAIC, quien echó a andar el proyecto. Es una coproducción con Rusia, a raíz de una propuesta de Alexis Triana, el actual presidente; hay un actor ruso, Alexéi Ryzhkov, que interpreta al entrenador soviético de Teófilo, y varias escenas filmadas en Moscú.

Supongo que sería un rodaje complejo, toda vez que es de época y realizado en la Cuba actual…

Muchos problemas, problemas financieros que en algún momento pusieron el proyecto en crisis. Por otra parte, es un equipo que ama el cine, le gusta trabajar, no quedarse en casa quejándose de la situación. Y hubo mucha solidaridad: en una reunión planteé que necesitaba 80 metros de tela roja. Al lado mío estaba Pichi Perugorría; un rato después me llamó, me dijo que me iba a ayudar en eso… y me resolvió los 80 metros con un productor en México. ¿Cómo puedes hacer una película sobre deporte sin monos deportivos? Yo pude hacer los uniformes del equipo Cuba gracias a él.

Son los detalles que la gente da por sentados…

Eduardo, ¡yo no tenía ring, asere! El INDER se portó muy bien con nosotros, la Ciudad Deportiva postergó eventos en función de la película. A través de ellos pudimos conseguir un ring que tenía una mipyme en Varadero, y fue esa mipyme la que lo construyó en los distintos escenarios, porque es el mismo ring siempre, pero el departamento de Arte le cambiaba los logos… ¡No teníamos guantes de época! ¡Ni zapatillas! Hubo que llevarle los diseños de Liz a mipymes que los hicieron, después de varios intentos fallidos. No teníamos las camisetas, los tenis deportivos de época: tuvimos algunos adidas reales y también imitaciones…

Todo se filmó en el 2025, según plan; sólo perdimos un día. En Rusia tuvimos la ventaja de contar con la estructura productiva de Mosfilm. La preparación fue espectacular, nos hizo sentirnos seguros. Allí la escena más importante fue la de la pelea olímpica por el oro.

¿Piensas estrenar Teófilo este año?

No, en el 2026. La posproducción será larga y complicada.

¿Tienes nuevos proyectos?

Dos. Uno de época, en tiempos de los mambises. Otro en el presente. Esto hay que cogerlo con calma.

Y vaya si es así. Esperemos unos meses para el reencuentro con Teófilo. Como dije, a mi edad no creo que vaya a cogerle la vuelta al deporte, pero creo que ambos Alejandros conseguirán que vuelva a emocionarme.

That´s all, folks!

Una semana para resolver problemas estructurales

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Foto: Cubadebate

La noticia es que esta semana comenzó en todo el país el Tercer Ejercicio Nacional de prevención y enfrentamiento al delito, la corrupción, las drogas, las ilegalidades y las indisciplinas sociales, previsto hasta el sábado 28 de junio.

La iniciativa busca incrementar «las acciones de las organizaciones políticas, sociales y de masas, de los órganos del Estado, del Gobierno, del Ministerio del Interior, comunicacionales, y de participación y control popular». De acuerdo con la información oficial, esta edición da continuidad al ejercicio realizado en marzo pasado.

En videoconferencia coordinada con autoridades de todos los territorios, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel llamó a que esta edición sea «superior a la anterior», evitando «caer en la rutina» y asumiendo el proceso con «creatividad y responsabilidad». También orientó «continuar el trabajo que desde el Partido se ha estado haciendo en la comprobación de las relaciones contractuales entre el sector estatal y no estatal», fortalecer la prevención y la articulación entre todas las estructuras del país, con énfasis en el nivel municipal, a fin de garantizar «un verano tranquilo y ordenado».

Durante la semana, el ejercicio contempla operativos contra el consumo y tráfico de drogas en los barrios, auditorías internas, inspecciones fiscales, juicios por hechos de connotación y acciones de control de precios. También incluye la supervisión de consumos energéticos en entidades estatales, formas de gestión no estatal y hogares, así como la revisión de los sistemas de vigilancia en redes eléctricas y parques solares.

El programa abarca, además, visitas a personas desvinculadas del estudio o el trabajo, y a quienes cumplen sanciones en libertad, y prevé la reactivación de estructuras de vigilancia comunitaria para enfrentar los fenómenos que afectan la seguridad y el orden interno.

Como parte de estas acciones, fue noticia esta semana la celebración de un juicio oral y público en la sala primera de lo penal del Tribunal Provincial Popular de Matanzas por el delito de tráfico de drogas, en específico cannabinoides sintéticos («químico»).

Según reportó el periódico Girón, la Fiscalía Provincial solicitó sanciones de nueve y ocho años de privación de libertad para dos acusados, identificados como YGR (22 años, residente en La Habana) y AVU, alias «El Abuelito» (24 años, de Cárdenas), respectivamente.

Durante la detención en el punto de control de Bacunayagua, se ocuparon 10.10 gramos de droga sintética, lo que, según cálculos presentados, equivale a más de mil cigarrillos. De acuerdo con la investigación, se comercializaban a $300 CUP cada uno, en una actividad descrita por la Fiscalía como «lucrativa, pero con alto costo social por los efectos nocivos de estas sustancias sobre la salud».

Asimismo, el periódico cienfueguero 5 de Septiembre informó también recientemente la realización de un juicio «ejemplarizante» en el que un ciudadano fue sancionado a ocho años de privación de libertad por delitos relacionados con drogas sintéticas.

Estos casos se inscriben en una serie de procesos judiciales que han sido reportados en distintos territorios del país en lo que va de año, como parte de la estrategia de enfrentamiento al tráfico de drogas y reafirmación de la política de «tolerancia cero» en Cuba.

En otro orden, en el marco del diagnóstico sobre fenómenos delictivos en el país, se reportó un incremento reciente en los robos de ganado, tras una breve disminución al inicio de 2025. El Grupo de Trabajo para la prevención y enfrentamiento al delito, la corrupción, las ilegalidades e indisciplinas sociales afirmó que investigaciones realizadas en algunos lugares del país detectaron baja efectividad en el esclarecimiento de los casos y una percepción de impunidad entre campesinos, quienes expresaron inseguridad y malestar.

Además, señalaron irregularidades en las contrataciones entre entidades estatales y pymes. Auditorías realizadas a 50 000 pequeñas y medianas empresas revelaron carencias en las fichas de costos y en el cumplimiento de encadenamientos productivos. También se detectó, según el informe de este Grupo, que no siempre se realizan procesos de licitación con los requerimientos mínimos de transparencia, insistiendo en que los contratos deben guiarse por la legalidad y funcionar como hoja de ruta para las relaciones económicas entre actores públicos y privados.

Esto significa que durante esta semana se están llevando a cabo acciones coordinadas en todo el país para atender fenómenos que afectan la seguridad y el orden social.  

Uno de los más preocupantes es el auge del consumo de lo que se conoce comúnmente como «químico», sobre todo por su impacto entre los sectores más jóvenes y vulnerables de la población. Este tipo de droga ha ganado espacio entre personas con menos recursos debido a su bajo precio, sin embargo, el costo para la salud es muy elevado.

Entre sus efectos más frecuentes se encuentran trastornos del sistema nervioso, episodios psicóticos, alteraciones de la memoria, ansiedad, comportamiento desorganizado, y alucinaciones. El consumo problemático también se asocia con un posible aumento de hechos violentos, ya que la dependencia a estas sustancias puede conducir a acciones delictivas.

En 2024, más de mil personas fueron sancionadas en Cuba por su relación con el tráfico de estupefacientes. Aunque Cuba sostiene una política de «tolerancia cero» y es parte de convenios internacionales sobre extradición y asistencia judicial, la detección de los componentes usados en drogas sintéticas requiere capacidades técnicas complejas, difíciles de asumir incluso para países con mayor desarrollo tecnológico. El rastreo se complica aún más porque muchos de estos compuestos ingresan por separado y se ensamblan localmente.  

Como parte de los esfuerzos institucionales, a comienzos de 2025 se anunció que en julio comenzará a funcionar el Observatorio Nacional de Drogas, una iniciativa del Ministerio de Justicia con el respaldo del programa COPOLAD III (Programa de Cooperación entre América Latina, el Caribe y la Unión Europea en políticas sobre drogas). Este observatorio tendrá entre sus funciones monitorear el comportamiento del mercado de drogas, emitir alertas tempranas y generar información útil para el diseño de políticas públicas efectivas en materia de prevención y control.

Nuestra opinión es que el Tercer Ejercicio Nacional revela una intención del Estado cubano de mostrar capacidad de respuesta ante fenómenos complejos como el tráfico de drogas, la corrupción y los delitos.

Pero su efectividad no puede medirse solo por la realización de operativos de una semana, sino por la capacidad sostenida de generar resultados estructurales, con mecanismos de control transparentes, prevención real y participación ciudadana efectiva.

En particular, el aumento del tráfico y consumo de drogas sintéticas pone en evidencia que gran parte de la población —en la que se incluyen adolescentes y jóvenes, principales grupos de riesgo— ni siquiera sabe qué es exactamente el llamado «químico», ni cuáles son sus efectos reales sobre la salud. El desconocimiento, sumado a contextos de pobreza y falta de oportunidades, deja a muchos jóvenes expuestos. Educar sobre los efectos de estas drogas, explicar qué son y qué provocan, debería ser una prioridad en las escuelas, en las familias, en los medios y demás iniciativas desde las instituciones.

Perseguir el delito es necesario, pero también lo es preguntarse qué oportunidades y perspectivas reales de acceder a un futuro digno tienen los jóvenes que permanecen en Cuba, donde los salarios no alcanzan y las opciones de desarrollo personal y profesional son cada vez más limitadas.

Además, el enfoque predominantemente punitivo que se aplica en Cuba ha demostrado en otras realidades igualmente empobrecidas, que no resuelve el problema de raíz. Enfrentar el tráfico de drogas requiere, sí, de firmeza legal, pero también de un abordaje sostenido, multisectorial y a largo plazo. Eso implica hablar con seriedad de pobreza, desigualdad, precarización del sistema de salud y ausencia de programas de atención integral.

No es casual que el consumo y el tráfico de estas sustancias aumente en un momento en que el país vive una de las peores crisis socioeconómicas, de ahí que los juicios ejemplarizantes por sí solos no resuelvan los problemas estructurales que atraviesa Cuba en este y otros frentes.

Por otro lado, y sobre las irregularidades señaladas por el Grupo de Trabajo para la prevención y enfrentamiento al delito, la corrupción, las ilegalidades e indisciplinas sociales, es necesario decir que la transparencia y el apego a la legalidad deberían ser principios ineludibles en la gestión de sectores estratégicos, sobre todo los que impactan directamente en la vida de la población, pero resulta contradictorio que se fiscalice con tanto rigor y se exija transparencia a las mipymes, mientras que en niveles superiores de gestión, como en el caso reciente de ETECSA, no se aplican auditorías con el misma severidad, ni se brindan explicaciones claras ni se rinde cuentas a la ciudadanía, pese a tratarse de decisiones con implicaciones millonarias para Cuba y el bolsillo de la gente. Si la transparencia es una exigencia para los actores económicos privados, con mayor razón debería serlo para quienes gestionan los recursos públicos del país.

Visita oficial a Belarús apuesta por integración euroasiática

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Foto: Cubadebate

La noticia es que el presidente cubano Miguel Díaz-Canel inició esta semana una visita oficial a la República de Belarús, como parte de una agenda que incluye su participación en el Consejo Supremo de la Unión Económica Euroasiática (UEEA) y actividades destinadas a ampliar los vínculos económicos, comerciales y políticos entre ambos países.

Antes de partir a su segunda visita oficial a ese país —la anterior fue en 2019—, el mandatario cubano publicó en la red social X que una «larga historia de cooperación y amistad» une a la Isla con esa «hermana nación».

Al llegar a Minsk, Díaz-Canel sostuvo conversaciones oficiales con su homólogo Aleksandr Lukashenko, quien expresó ante la comitiva cubana que «están visitando a un amigo, si algo podemos hacer por el pueblo cubano lo vamos a hacer», según reportes de medios oficiales.

En las conversaciones bilaterales, ambos jefes de Estado reafirmaron la voluntad de fortalecer la cooperación en sectores estratégicos como la biotecnología, la producción de alimentos, el turismo, la educación, la industria y la salud. En este sentido, Díaz-Canel recorrió la planta farmacéutica Belmedpreparaty —la más grande del país—, acompañado por la Doctora en Ciencias Mayda Mauri Pérez, presidenta de Biocubafarma y otros miembros de la delegación.

El presidente cubano subrayó que, en un contexto internacional complejo, «Cuba y Belarús pueden convertirse en un ejemplo de cooperación desde una visión humanista de la salud y la ciencia». El ministro bielorruso de Salud, Aleksandr Jodzháyev, expresó a su vez que su país está dispuesto a garantizar insumos para el sistema de salud cubano y avanzar en proyectos conjuntos.

La colaboración en el sector biofarmacéutico se destaca como uno de los pilares más prometedores entre ambos países. Cuba exporta a Belarús productos como Heberprot-P, LeukoCim y EpoCim, y se han registrado recientemente vacunas como QuimiHib y Heberbiovac.

En Belmedpreparaty, Díaz-Canel propuso ampliar los ensayos clínicos conjuntos, facilitar la entrada a nuevos mercados y fortalecer la cooperación regulatoria, insistiendo en que ambos países priorizan el bienestar de sus pueblos sobre los intereses comerciales de las grandes farmacéuticas.

En su segundo día de visita oficial, recorrió la Planta de Tractores de Minsk (MTZ), una empresa con vínculos históricos con Cuba. Destacó la calidad de los productos y expresó la disposición de Cuba a ampliar la cooperación en este ámbito. También se abordó con la contraparte la necesidad de agilizar proyectos en curso, entre ellos el ensamblaje de tractores bielorrusos en la planta 26 de Julio de Holguín.

Como parte de su agenda, el presidente cubano participará, además, en calidad de observador en la reunión del Consejo Supremo de la Unión Económica Euroasiática, un mecanismo de integración conformado por Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Armenia y Belarús, país que ejerce actualmente la presidencia pro témpore del bloque.

Según Alejandro Simancas Marín, subdirector general de la Dirección General de Asuntos Bilaterales del MINREX, en declaraciones al equipo de prensa de la Presidencia: «Nuestra presencia no es un mero hecho formal. Aspiramos a una participación efectiva, desde la condición de observador, para fortalecer el diálogo político, el intercambio y, en especial, dinamizar los vínculos económicos y comerciales con este espacio integrador y sus cinco países miembros, con los que sostenemos una relación histórica, de amistad, de colaboración».

Previo a la reunión del Consejo Supremo de la UEEA, se desarrollará en Minsk el IV Foro Económico Euroasiático, en el que Cuba estará representada por una delegación empresarial organizada por la Cámara de Comercio. Aunque conformada por un grupo reducido de entidades de los sectores biofarmacéutico, logístico, de servicios y sideromecánico, la participación cubana prevé una sesión dedicada a exponer las oportunidades que ofrece la Isla tanto para la inversión directa como para establecer conexiones comerciales con América Latina y el Caribe.

Esto significa que la agenda del presidente cubano en Belarús busca fortalecer los vínculos económicos y comerciales de la Isla con ese país y con el bloque euroasiático.

Cuba y Belarús mantienen relaciones diplomáticas desde 1992; ambas naciones han compartido posiciones internacionales alineadas con Moscú y sostenido intercambios frecuentes en los últimos años.

La primera visita oficial de Díaz-Canel a Minsk en 2019 fue un paso importante en la consolidación de los vínculos bilaterales entre ambos países. Durante su estancia, se firmó una Declaración Conjunta que estableció los principales objetivos de colaboración entre Cuba y Belarús. Esa relación bilateral se consolidó posteriormente con la visita a La Habana del entonces canciller Serguei Aléinik y, más adelante, con el viaje del primer ministro Manuel Marrero Cruz a la capital bielorrusa.

En 2024, ambas partes acordaron una agenda económica que establece las líneas estratégicas de cooperación hasta 2030, y en mayo de 2025 sesionó en La Habana la XII sesión de la Comisión Intergubernamental cubano-belarusa para la colaboración económico-comercial, con el objetivo de consolidar una hoja de ruta para el desarrollo conjunto.

Además del plano económico, el diálogo se ha consolidado mediante mecanismos formales de consultas entre cancillerías, el último de los cuales también se celebró en La Habana en mayo pasado. En estos espacios se han abordado temas de interés común tanto en el ámbito bilateral como en el escenario internacional.

Un elemento constante en esta relación ha sido la postura de Belarús de apoyo a Cuba frente a las medidas unilaterales coercitivas de Estados Unidos y su inclusión en listas como la de países patrocinadores del terrorismo. A su vez, La Habana ha expresado su respaldo a Minsk ante las sanciones occidentales.

Nuestra opinión es que el Gobierno cubano continúa apostando por el acercamiento con sus aliados euroasiáticos, tanto para dinamizar relaciones económicas en un contexto de crisis interna, como para reforzar una narrativa geopolítica de respaldo mutuo frente a las sanciones impuestas por EE.UU. y la Unión Europea.

La visita también forma parte del intento de La Habana de posicionarse como socio confiable y puente hacia América Latina para los países de la región euroasiática. El acercamiento permite explorar nuevas vías de cooperación, especialmente en sectores como la biotecnología, la industria farmacéutica, la agroindustria y la producción de maquinarias, donde ya existen antecedentes de colaboración.

Estos vínculos pueden generar oportunidades puntuales de inversión o cooperación científica, lo cual siempre será bienvenido. Pero, por muy significativas que sean estas cooperaciones, convertirlas en beneficios reales y sostenibles requiere de decisiones internas impostergables. Es urgente una reforma económica integral que genere condiciones favorables para la productividad, brinde garantías y confianza a los actores económicos y establezca incentivos que estimulen la inversión y el crecimiento sostenido.

Sin esas transformaciones estructurales, el país seguirá dependiendo de alianzas externas que, por sí solas, no resolverán sus vulnerabilidades internas. Más allá del simbolismo diplomático, el verdadero reto está en traducir estos intercambios en mejoras tangibles para la vida de los que cada día en la Isla enfrentan escasez, inflación y una creciente falta de perspectivas.

El precio de Gaza para la imagen de Israel

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La ya interminable guerra de exterminio desatada por Israel tras la incursión de la organización palestina Hamás el 7 de octubre de 2023 suscitó —como nunca antes— masivas y múltiples manifestaciones de apoyo a la causa palestina en las principales capitales de Europa Occidental y de los EEUU. Notable ha sido el activismo estudiantil solidario en numerosas y muy prestigiosas universidades en este último país, destacándose, entre otras Harvard y Columbia. A eso le ha las múltiples críticas a Israel por violar el acuerdo del cese al fuego de enero, y los impedimentos de dejar pasar ayuda humanitaria y alimentos.

El apoyo que hemos visto a la causa palestina en los últimos tiempos ha sido inédita, y no solo porque esta vez esté más presente y más visible por las potencialidades de las redes sociales, sino por otras razones. Consideremos los siguientes elementos: 

a. Las potencias occidentales se alinearon siempre del lado de Israel y sus aparatos mediáticos crearon siempre una imagen favorable a ese país. El lobby judío-sionista en EEUU —particularmente poderoso e influyente en todas las esferas— desempeñó un papel crucial en todo ello;

b. La imagen del país pequeño y democrático (Israel) enfrentado al Mundo Árabe compuesto por monarquías reaccionarias y gobiernos corruptos, concitaba todo tipo de simpatías a favor de Israel, además del legado propagandístico en torno al Holocausto de los judíos en Europa durante la IIGM y que buscaba —y todavía intenta— justificar todas las acciones militares que emprendidas por el Estado sionista de Israel;  

c. Las sucesivas derrotas árabes reforzaban la imagen «justiciera» del Estado de Israel; 

d. El protagonismo de las monarquías y gobiernos árabes, que en no pocas ocasiones han optado por anular la identidad y personalidad propia de la causa palestina, manteniéndolos bajo el estigma de refugiados en campos de refugiados, buscando mantener viva la causa palestina como herramienta política, pero sin resolver su situación humana, por ejemplo, preocupándose por brindar garantías permanentes a los palestinos que residen en otros países.

e. Todo esto comienza a modificarse lentamente a favor de los palestinos luego de la Guerra de junio de 1967, cuando la resistencia palestina comienza un lento y complejo proceso de formación de su propia identidad política como alternativa legítima de los palestinos (lucha de las primeras organizaciones y figuras palestinas independientes como Al Fatah, Yasser Arafat, la OLP, Frente Popular y otras junto con las dos grandes rebeliones masivas conocidas como Intifada). 

El auge solidario en el mundo occidental, y en especial en EEUU, ha llevado a la maquinaria política-mediática y de los gobiernos aliados de Israel, así como al gobierno del actual primer ministro, Benjamín Netayahu, de echar mano a un argumento con la pretensión de anular este inusitado clímax solidario: el de que tales acciones a favor de los palestinos son de carácter antisemita, o sea, acciones contra los judíos. Esto apela a la retórica post II GM para justificar la creación del Estado de Israel, pero nada más alejado de la realidad.

Cualquier observación cuidadosa de las manifestaciones pro-palestinas organizadas en los últimos tiempos no encontrará consignas, acciones ni reclamos anti-judíos. Dominan las consignas contrarias a Israel y su política de agresión, contra el sionismo (proyecto ideológico y político surgido a fines del siglo XIX entre los sectores judíos aliados al gran capital británico representado por los Rorthschild, que promocionaba el establecimiento de un Estado judío en la región histórica de Palestina), contra el gobierno de Netayahu, y de apoyo a la causa palestina. Muy notable han sido los reclamos a favor de la creación de un Estado palestino, tal cual lo definió las Naciones Unidas desde sus orígenes en 1947.  Nada de esto es, por definición y práctica, ser anti-judío ni practicar el antisemitismo.

El sionismo y sus ideólogos fabricaron el estereotipo de que los judíos de hoy son los descendientes de uno de los hijos de Noé (el famoso personaje del mitológico biblíco relato del Arca de Noé) llamado Sem (según pasajes bíblicos del Antiguo Testamento de la Biblia) y de su derivación hacia el término semítico que identifica el tronco lingüístico común del hebreo, pero también del árabe y el arameo. Esto «hermana» a judíos, árabes y arameos en sus orígenes más remotos. El uso y abuso propagandístico del antisemitsimo, lo caracteriza hoy la Enciclopedia Británica como un término «obsoleto».

Desde muy temprano en la Edad Media quien fabricó el odio y las persecuciones contra los judíos fue la iglesia católica y su institución papal. El concepto y la práctica discriminatoria del ghetto fue inventado y fomentado por la misma iglesia católica durante siglos. Las cruzadas europeas en su marcha por Europa hacia Jerusalén arrasaban a su paso con cuanta comunidad judía se encontraban. La mal llamada Reconquista por los Reyes Católicos de España (término muy cuestionado por un creciente número de historiadores españoles) supuso la represión y expulsión de los judíos sefarditas de España. Los pogromos (masacres en masa de comunidades judías de origen hazaro) no fue obra de árabes y musulmanes, sino del muy sacrosanto imperio zarista de Rusia.

No es ocioso recordar que durante muchos siglos las relaciones entre judíos y árabes y musulmanes fueron armoniosas (España recién produjo un excelente documental sobre este tema bajo el título de Coexistencia), que expulsados de España encontraron asilo y apoyo entre los pueblos árabes y musulmanes hasta los inicios del siglo XX. No es tampoco ocioso recordar que bajo los sultanatos turco-otomanos, las comunidades judías fueron reconocidas y respetadas, sumando no pocos judíos al aparato estatal otomano. La irrupción del proyecto británico-sionista de implantar un Estado judío en tierras de Palestina como importante paso en su penetración y dominio de la región, marcan la ruptura de esa relación armónica y produce los niveles de conflictos que hasta hoy dominan el escenario meso oriental.

El autor de estas líneas visitó en misión oficial gran parte de esa región en los meses y semanas anteriores a la guerra de junio de 1967. Desde Egipto hasta Yemen, desde Marruecos hasta Iraq era posible encontrar comunidades compuestas por decenas de miles de judíos, así como sus sinagogas, en las que practicaban libremente sus cultos. No se observaba ninguna hostilidad anti-judía, ni marcados sentimientos anti-norteamericanos, ni acciones terroristas contra estos, salvo los rencores por los sucesos de 1947-1948 y la agresión a Egipto de 1956. Todo esto entra en crisis y la totalidad de la región registra una espiral de hostilidad, violencia y conflicto hasta hoy a partir de la agresión israelí contra Egipto, Siria y Jordania en junio de 1967 y la aplastante derrota de los gobiernos árabes de estos tres países.

La hostilidad hacia el Estado de Israel y sus agresiones, hacia la ideología sionista, hacia sus pretensiones expansionistas y anexionistas maduraron aceleradamente. En esos años no se magnificaba el término de antisemitismo ni nada parecido. Nunca la cultura política occidental ni sus dominantes medios hablaban de un evidente «anti-arabismo» o «anti-islamismo» de parte de Israel y sus soportes occidentales; solo cuando era útil echaban mano al término de antisemitismo. Precisamente es lo que hacen ahora para intentar descalificar las protestas contra la guerra de exterminio desatada por Israel contra los palestinos tanto en Gaza como en la margen occidental del rio Jordán, con la explícita intención de lograr la anexión total de la margen occidental y de Gaza. Pero esta vez la batalla mediática y de imagen política no ha podido ganarla Israel, muy a pesar de sus esfuerzos publicitarios con la manipulación del término antisemitismo.

Un último aspecto a considerar es el inicio o causa de la etapa actual del conflicto. Israel y sus aliados insisten en argumentar que fue el ataque del 7 de octubre de 2023 lanzado por Hamás lo que llevó a este último a desatar la guerra. Responsabilizar a Hamás ha sido en los últimos tiempos un argumento clave, que intenta disimular toda una historia de agresiones anteriores. Esto no significa que las acciones de Hamás que han causado muertes de civiles sean justificables, pero sin duda no puede compararse la fuerza militar del ejército israelí, con las capacidades mucho menos de Hamás. Las cifras de muertes a manos de Israel en Gaza son más que prueba suficiente.

No obstante, es indispensable considerar la siguiente reconstrucción cuidadosa de los antecedentes de Hamás:

1. Es un movimiento de resistencia islámica fundado a fines de 1987 como subproducto de la primera gran rebelión palestina conocida como Intifada, que pronto derrota a la OLP en las elecciones celebradas en ese territorio palestino. Su brazo armado son las Brigadas Qassam. Una figura dirigente clave y fuente de inspiración por su prédica del islam fue el jeque (dirigente) Ahmed Ismael Hassan Yasin, de enorme respaldo popular. Yassin fue asesinado por Israel en marzo del 2004, con el repetido intento de dejar el movimiento sin liderazgo.

2. Al 7 de octubre le antecede un historial de agresiones de Israel contra la población palestina en Gaza y la margen occidental, que siguieron a la Intifada de 1987:

a. 2008-2009. Agresión israelí con una duración de 23 días

b. 2012. Duración 12 días

c. 2014 Duración 50 días

d. 2021 Duración 11 días

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Miles de palestinos fueron masacrados en el curso de cada una de esas operaciones. Téngase en cuenta que la Margen Occidental en 1967 era un territorio palestino sin población judía alguna. Hoy más de 500 mil judíos se han establecido como colonos que han arrebatado las mejores tierras de manos de los palestinos, y que asesinan a cientos impunemente.

Frente a este escenario, el creciente apoyo solidario a la causa palestina en amplios sectores de la opinión pública mundial —particularmente en el ámbito académico y juvenil— ha erosionado de forma significativa la imagen internacional de Israel. La narrativa que por décadas presentó al Estado israelí como una víctima solitaria rodeada de enemigos ha perdido fuerza ante las imágenes de destrucción, muerte y desplazamiento masivo en Gaza. Cada vez más voces denuncian los crímenes de guerra y la ocupación como una realidad incompatible con los valores democráticos que Israel dice defender. Lejos de ser una ola de antisemitismo, este despertar solidario expresa un reclamo ético por justicia, dignidad y autodeterminación para el pueblo palestino.

Cooperación internacional ¿motor de arranque o dique de contención?

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cooperacion union europea
Foto: Cubadebate

La noticia es que la cooperación internacional de varios actores —la Unión Europea, el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid y el Gobierno de Rusia— inyectó recursos en sectores de la vida cubana fuertemente afectados por la crisis que atraviesa la Isla.

El anuncio más voluminoso procede de Bruselas: el programa Biotec-Cuba, lanzado esta semana en La Habana, aportará 8.5 millones de euros de fondos europeos para impulsar la investigación, la producción y la regulación de biofármacos en Cuba y el resto de América Latina y el Caribe.

El plan se articula en torno a dos pilares. El primero, dotado con 6.625 millones de euros, fortalecerá las capacidades de I+D+i (investigación, desarrollo e innovación) de BioCubaFarma y la Universidad de La Habana, además de modernizar la planta industrial CIGB-Mariel SA, clave para los ensayos clínicos de nuevos medicamentos. El segundo, con 1.875 millones, se concentrará en mejorar los laboratorios del Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (CECMED) y digitalizar sus procesos con apoyo de OPS/OMS y del Ministerio de Salud Pública, de modo que la autoridad reguladora cubana se alinee con los estándares de referencia de la OMS y de la región.

La iniciativa prevé también la capacitación internacional de especialistas y la creación de redes con homólogos europeos, lo que, según la nota publicada por la agencia estatal Prensa Latina, «facilitará el acceso a productos sanitarios seguros, producidos en Cuba o importados, bajo los mejores estándares internacionales».  

Con ello, Bruselas refuerza la cooperación sectorial establecida en el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación (PDCA), vigente desde 2017 y que ha canalizado más de 200 millones de euros hacia proyectos cubanos en la última década.

Por otro lado, en España, la Junta de Gobierno Local de Rivas Vaciamadrid aprobó 176,000 euros para nueve proyectos de cooperación, entre los que destacan dos iniciativas cubanas: el fortalecimiento de comunidades energéticas rurales en Santiago de Cuba (23,500 euros) y la puesta en marcha de un policlínico en Báguanos, Holguín (9,500 euros). Ambas acciones, encabezadas respectivamente por Sodepaz y Medicuba España ONGD, apuntan a mejorar la autosuficiencia energética y la atención primaria de salud en zonas con carencias estructurales.

En una cuerda más asistencialista, Moscú enviará 469.2 toneladas de aceite de girasol a través del Programa Mundial de Alimentos, con la promesa de un cargamento adicional de 187 t en las próximas semanas. Según el embajador de Rusia en Cuba, Víctor Koronelli, la donación está destinada a «los sectores sociales más vulnerables, incluidos niños y ancianos», y se inscribe en la ayuda humanitaria que ese país suministra regularmente a su aliado caribeño.

Esto significa que la cooperación internacional está tratando de tapar varias brechas simultáneas en la policrisis cubana, pero cada actor lo hace por motivaciones y con impactos distintos.

Uno de los sectores más sensibles es el de la salud, especialmente por la escasez de medicamentos. El propio gobierno reconoció a finales de 2024 que apenas un 30 % del cuadro básico está garantizado, lo que desplaza el suministro de medicinas imprescindibles al mercado informal. Esta situación no solo deja sin cobertura a un importante segmento de la población, sino que tiene fuertes implicaciones en materia de seguridad.

Por tanto, el programa Biotec-Cuba puede convertirse en un salvavidas parcial. Al inyectar capital y know-how en BioCubaFarma y modernizar CIGB-Mariel, la Unión Europea espera que la industria local reanude líneas paralizadas por falta de insumos y vuelva a producir genéricos esenciales como enalapril o metformina, cuya ausencia tensiona hospitales y farmacias desde la crisis pandémica. La creación de capacidades regulatorias en el CECMED, por su parte, busca acelerar la aprobación de lotes y garantizar trazabilidad, un cuello de botella que hoy ralentiza la llegada de medicamentos incluso cuando hay materias primas.

Sin embargo, el programa no está exento de controversias. Organizaciones opositoras sostienen que el Acuerdo con la Unión Europea no ha generado avances tangibles en libertades cívicas, y reclaman que Bruselas use la condicionalidad prevista en el acuerdo para presionar por la liberación de presos políticos.

El propio Parlamento Europeo ha llegado a pedir la suspensión temporal del tratado si La Habana no mejora su historial de derechos humanos. Por el contrario, la Comisión Europea defiende la estrategia de «engagement crítico» y señala que proyectos como Biotec-Cuba demuestran su capacidad para aliviar necesidades básicas en la población y mantener una vía de interlocución con el Gobierno y la sociedad civil.

En el frente energético, la micro-inversión de Rivas Vaciamadrid —pese a su tamaño modesto— introduce un modelo novedoso: comunidades solares rurales que pueden reducir la dependencia de grupos electrógenos diésel y de la red nacional, actualmente sometida a déficits de generación superiores a 1 000 MW en gran parte de 2025. Al proveer equipamiento y asistencia técnica, el proyecto apunta a que vecinos de zonas montañosas de Santiago de Cuba gestionen su propia micro-red, replicando experiencias latinoamericanas de transición energética comunitaria. Si prospera, serviría de laboratorio para iniciativas similares en otros territorios —principalmente rurales— afectados por apagones prolongados.

En cuanto a la ayuda rusa, si bien está centrada en el asistencialismo, incide sobre un insumo alimentario más escaso y más caro, que, además, ha desaparecido de la lista de productos subsidiados en la libreta de abastecimiento. La donación de 469.2 t de aceite equivale aproximadamente a medio millón de litros, lo cual podría cubrir algunos hogares puntualmente, aunque no representa una inversión que se enfoque hacia la autosostenibilidad, ni que forme capacidades de producción dentro del territorio.  

El gobierno ruso ha mantenido una estrecha relación con Cuba, que se ha afianzado aún más luego de que el bloque occidental se distanciara de Moscú por su invasión a Ucrania, y, en cambio, Cuba respaldara o se abstuviera de hacer críticas a su aliado por una acción que le ha valido el repudio de occidente, incluso dentro de partidos y movimientos de izquierdas.

Durante el Foro Económico Internacional de San Petersburgo que tuvo lugar esta semana, el ministro de Energía ruso, Serguéi Tsiviliov, y el ministro cubano de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva Fraga acordaron profundizar una «cooperación energética integral» y se recordó que la ayuda rusa incluirá la construcción en la Isla de una nueva unidad generadora de 200 MW y la reparación mayor de varios bloques de 100 MW. El diálogo también abordó la aplicación de inteligencia artificial y la ciberprotección de las infraestructuras, así como futuras alianzas en exploración petrolera y energías renovables.

Para Cuba diversificar fuentes de cooperación resulta vital. Con Washington aferrado en aumentar las medidas unilaterales coercitivas y el turismo en descenso, el acceso a créditos blandos y donaciones se convierte en un mecanismo de supervivencia macroeconómica. Pero la diversa naturaleza de los donantes también exige capacidad de absorción y transparencia, dos aspectos débiles en la gestión estatal. BioCubaFarma, por ejemplo, opera con un esquema de negocios que combina exportaciones y convenios de inversión extranjera; aun así, reconoce que las carencias de medicamentos derivan de la falta de insumos importados y de divisas para pagarlos.

El éxito de la colaboración europea ante la ciudadanía será visible solo si la empresa logra mantener una cadena de suministros estable en las farmacias del país, que hoy exhiben anaqueles vacíos.

Nuestra opinión es que toda cooperación internacional es bienvenida, sin embargo, esto no sustituye la necesidad de reformas internas que, no solo hagan a la Isla menos dependiente de la «caridad» de otras potencias, sino que le permitan aprovechar aquellas inversiones —tanto de dinero como de saberes— para que sus empresas se desarrollen y sean capaces de cubrir las necesidades básicas de la población.

Sin cambios profundos en la gestión empresarial, los proyectos corren el riesgo de diluirse en la ineficiencia burocrática.

La inversión en un segmento tan sensible como el de los medicamentos refuerza la importancia de mantener el PDCA, no solo como una forma legítima de soft-power dentro de la diplomacia pública para impulsar cambios democráticos, sino que además incide directamente sobre la vida de la población en problemáticas —como el acceso a los medicamentos— para las cuales las líneas de «mano dura» tienen muy pocas o ninguna alternativa.

Esta actitud contrasta con la de la Embajada norteamericana, cuyo máximo representante se pasea por los lugares más pobres de La Habana, habla con familias en situación de vulnerabilidad, y culpa constantemente al gobierno de la Isla de estas carencias, pero no ofrece ninguna alternativa o ayuda a los cubanos, que no sea «sublevarse» para derribar al Estado, sin ninguna garantía tampoco de que puedan lograr este objetivo.

Del lado español, el ejemplo de Rivas refleja cómo gobiernos locales aprovechan competencias de solidaridad para apuntalar la Agenda 2030, pero el impacto agregado sobre los territorios acá dependerá de cómo estas iniciativas escalen para ser sostenibles en el tiempo y de la coordinación con actores nacionales para mantenerlas con recursos propios.

Por otra parte, la pluralidad de socios coloca a Cuba ante un delicado equilibrio diplomático: la UE insiste en un «compromiso crítico» que mezcla cooperación sectorial y diálogo sobre derechos humanos; Rusia consolida su influencia geopolítica con ayuda humanitaria; y los gobiernos locales europeos se alinean con la Agenda 2030 promoviendo iniciativas de desarrollo de base.

De momento, la cooperación internacional actúa como dique de contención frente a la crisis, aun cuando las corrientes subterráneas —falta de divisas, inflación y migración masiva— sigan erosionando la base económica del país. Sin embargo, para hacer sostenibles estos beneficios como un motor de arranque que permita salir de la crisis, es imprescindible transformar la cooperación en autonomía productiva, y no contar con ella como un salvavidas perpetuo.

Llamado de los obispos cubanos a «cambiar el rumbo»

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La noticia es que la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) emitió este domingo un comunicado en el que llama a «cambiar el rumbo» del país ante la grave crisis que atraviesa la nación.

En el mensaje titulado Peregrinos de esperanza, con motivo del Año Jubilar convocado por el Papa Francisco, los obispos cubanos califican la situación actual como «dolorosa y apremiante» y advierten que no basta con seguir «únicamente en los análisis, descripción de los problemas y sus múltiples causas». Urge tomar decisiones que transformen de raíz las condiciones de vida de la población. La realidad «nos exige cambiar el rumbo de esta situación», afirman.

«Las cosas no están bien. No podemos seguir así. Hay que hacer algo para salvar a Cuba y devolvernos la esperanza», agregan.  

El mensaje interpela a toda la sociedad, pero señala especialmente a quienes ostentan «las responsabilidades más altas a la hora de tomar decisiones para el bien de la nación», haciendo un llamado explícito a la acción, el compromiso y la responsabilidad política, en términos excepcionalmente directos para la jerarquía eclesiástica.

«Entre nosotros son muchos los que viven desesperanzados, aprisionados por la incertidumbre y la confusión ante un presente dramático y un futuro que no se acaba de ver con claridad, porque se tiene la impresión de que hemos perdido los resortes, el dinamismo y la voluntad para cambiar las durísimas condiciones de vida del pueblo», señalan.  

Según los obispos, ha llegado el momento de abandonar el inmovilismo y crear «un clima, sin presiones ni condicionamientos internos o externos, donde se puedan llevar adelante los cambios estructurales, sociales, económicos y políticos que Cuba necesita».

El texto denuncia la precariedad de los servicios básicos, los apagones prolongados, la pobreza creciente, la migración que divide a las familias, y el desgaste emocional de una ciudadanía agobiada por promesas incumplidas y la falta de horizontes.

Destacan que no hay salida posible si no se reconocen y aprovechan las múltiples voces y saberes de la sociedad. «La diversidad de puntos de vista es una necesidad y una riqueza cuando se busca el interés más grande de la patria, por encima de los intereses particulares», afirman.

La declaración concluye con un llamado al diálogo y a la construcción colectiva. Los prelados sostienen que optan «siempre por el diálogo, por el respeto a la dignidad de cada ser humano y por la confianza en las enormes posibilidades del pueblo cubano». Y dejan una exhortación final: «No tengamos miedo de emprender nuevos caminos».

Esto significa que la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba lanzó un llamado claro a favor de cambios profundos ante la crisis del país.

El comunicado de la COCC se inscribe en un contexto signado por el deterioro de las condiciones sociales y económicas, pero también en medio de un movimiento diplomático entre el Estado cubano y la Santa Sede, que este año celebra el 90 aniversario del restablecimiento de relaciones diplomáticas plenas en 1935.

Las relaciones entre Cuba y el Vaticano han estado marcadas por momentos clave en los que la Iglesia Católica ha propiciado espacios de interlocución y cooperación. Su rol ha ido más allá de lo religioso para convertirse en un espacio de mediación y, en determinados momentos, una voz que pide cuentas al poder desde la ética y la defensa del bien común.

Tres visitas papales —Juan Pablo II en 1998, Benedicto XVI en 2012 y Francisco en 2015— reflejan la constancia de ese vínculo. Significativo fue el papel del Papa Francisco en el deshielo entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos en 2014, un proceso que no solo tuvo impacto geopolítico, sino que abrió un breve periodo de esperanza en la relación entre ambos países. La diplomacia vaticana también intervino en negociaciones humanitarias que facilitaron la excarcelación de presos en Cuba.

Más recientemente, el secretario para las Relaciones con los Estados del Vaticano, monseñor Paul Richard Gallagher, visitó La Habana con motivo del aniversario de las relaciones diplomáticas entre ambos Estados, y se reunió con los obispos católicos. También sostuvo encuentros con el presidente Miguel Díaz-Canel y otros altos funcionarios y destacó el compromiso de «trabajar junto a la Conferencia Episcopal de Cuba para definir con mayor claridad las relaciones y promover la cooperación de la Iglesia en el país, en beneficio de toda la población».

La COCC está integrada por los arzobispos y obispos titulares de cada diócesis del país, así como por los administradores apostólicos o diocesanos que, de forma provisional, asumen la dirección de una diócesis cuando no hay obispo en funciones. Su propósito es coordinar esfuerzos en toda la isla y, en situaciones críticas, ofrecer una voz conjunta de la Iglesia con miras al bienestar social y espiritual del país.

Nuestra opinión es que el mensaje de los obispos es uno de los más directos y frontales que ha emitido la COCC.

Aunque sus pronunciamientos suelen centrarse en temas espirituales y sociales, solo en momentos particularmente críticos han hablado con un nivel de firmeza y claridad como el que refleja su comunicado reciente. Eso dice mucho sobre la gravedad con que perciben la situación del país y sienten la urgencia de dirigirse de forma directa a quienes hoy tienen en sus manos las decisiones que afectan el destino de Cuba.

El reclamo de «cambiar el rumbo» no responde solo a un gesto simbólico, es, sobre todo, una demanda política dirigida a un gobierno que sigue ignorando propuestas de reforma estructural planteadas desde hace años por economistas, académicos, artistas, ciudadanos en general y, más recientemente, estudiantes.

Ya no bastan los análisis si no van acompañados de cambios reales y decisiones que permitan sacar al país de la policrisis en la que está sumido, donde se pierde toda perspectiva de presente y de futuro. En palabras de los representantes de la Iglesia Católica en Cuba, «sin esperanza y sin alegría no hay futuro para ningún pueblo».

Bahamas redefine las misiones médicas y docentes con La Habana bajo presiones de Washington

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misiones médicas cubanas
Imagen de referencia. Misiones médicas cubanas. Radio Habana Cuba, 2016.

La noticia es que Bahamas anulará los convenios estatales que mantenía con el Gobierno cubano para las misiones médicas y docentes, y que de ahora en adelante formalizará contratos individuales con los profesionales de la Isla que deseen continuar trabajando allí.

Según Reuters el ministro de Salud, Michael Darville, explicó ante la Cámara de Representantes que los actuales 35 especialistas cubanos —tres oftalmólogos, tres enfermeras, diez ingenieros biomédicos, ocho técnicos de laboratorio y once radiólogos— podrán aceptar el nuevo arreglo o regresar a Cuba tras concluir sus compromisos.

La cartera sanitaria bahamesa también congeló la llegada de nuevos galenos y maestros cubanos mientras se redefine el modelo de cooperación. Para cubrir el déficit estructural de personal, el gobierno bahamés está abriendo convocatorias para profesionales de África, Filipinas e India.

El giro responde a conversaciones sostenidas con Washington y a las presiones directas del secretario de Estado, Marco Rubio, quien calificó las misiones médicas de Cuba como una «práctica atroz» y prometió «dialogar» con los países caribeños que emplean médicos provenientes de la Isla.

EE. UU. sostiene que la mayoría del salario que cobran los cooperantes es retenida por una agencia gubernamental en La Habana y que el esquema equivale a trabajo forzoso, argumentos recogidos en un reciente informe del Departamento de Estado.

Sin embargo, ese «diálogo» no ha sido precisamente respetuoso. En febrero, el Departamento de Estado advirtió que impondría restricciones de visado a los funcionarios extranjeros que facilitaran el programa cubano, escalada que ahora se materializa en el Caribe. Aun así, durante su visita a La Habana a finales de abril, Darville y el ministro cubano José Ángel Portal habían ratificado públicamente la voluntad de «seguir trabajando juntos por el bienestar de nuestros pueblos». Al parecer, las gestiones estadounidenses alteraron aquel compromiso.

Aunque la presencia de galenos en Bahamas es relativamente pequeña, esta noticia podría significar un precedente de «éxito» de la política de máxima presión y chantajes implementada por Estados Unidos en cuanto a disuadir a receptores de las misiones médicas, y que incluso pudiera lograrlo con socios tradicionales de La Habana.

Para Rubio supone una victoria tangible ante el «exilio histórico» de Miami, en un momento en que sus logros en política exterior han sido limitados, y ha estado excluido por Trump de varias negociaciones de primer orden para la política norteamericana.

Este caso hace recordar el final del programa Mais Médicos en Brasil, cuando en 2018 Jair Bolsonaro canceló los acuerdos colectivos y exigió contrataciones individuales. El exmandatario prometió dar acogida a aquellos que quisieran quedarse. Más de 8 000 cooperantes partieron, pero unos 2 500 optaron por no regresar; sin embargo quedaron atrapados entre la etiqueta de desertores impuesta por Cuba y la burocracia brasileña que no revalidó sus títulos. Aquella crisis redujo en miles de millones los ingresos sanitarios de la Isla y dejó vacías centenas de plazas en la Amazonía brasileña.

Las misiones médicas son blanco recurrente de EE. UU. Se cuestionan los contratos colectivos, la retención de salarios y la restricción de ocho años sin regresar para quienes abandonan la misión por emigrar. Rubio añadió un nuevo argumento, que el envío masivo de doctores priva al pueblo cubano de servicios básicos, algo que ignora los propios efectos de las medidas unilaterales coercitivas que él mismo defiende sobre la adquisición de insumos médicos y tecnología hospitalaria.

Cuba niega de plano que sus brigadas médicas equivalgan a trabajo forzoso. El vicecanciller Carlos Fernández de Cossío en una reciente entrevista para la agencia EFE aseguró que «no se trata de trabajo forzado, se trata de cooperación médica que la comunidad internacional —incluyendo por lo menos dos secretarios generales de Naciones Unidas— han celebrado durante décadas».

El diplomático subrayó la naturaleza soberana de los convenios: «Son acuerdos bilaterales soberanamente firmados… No es una imposición de Cuba, no es una entrada por la puerta trasera de Cuba en ningún país». A su juicio, Washington «se ha encaprichado en atacarlas con dos propósitos: tratar de desprestigiar un aspecto de la política exterior solidaria de Cuba… y, en segundo lugar, cortar ingresos que recibe el sistema de salud pública cubano, que son absolutamente legítimos».

Fernández de Cossío reprochó además que EE. UU. difunda «falacias» para poner en duda la legitimidad de un programa «que es absolutamente legítimo y que salva vidas». Reconoció que «hay países donde, por decisión de la cooperación médica, se han agrupado los pasaportes», pero precisó que «en la mayoría de los casos eso no sucede», y eludió comentar si aceptarían pagos directos: «Si yo respondo esa pregunta, parece que es ilegítimo lo que hace Cuba en los lugares donde no se paga directamente»

Para Cuba la preocupación no es menor, la exportación de servicios de salud es uno de los principales ingresos al presupuesto nacional, y que según autoridades contribuye a financiar los servicios de salud, ya golpeados en cuanto a falta de insumos por la escasez de divisas.

En abril último, un texto del diario Granma informaba que «se aprobó el esquema cerrado de financiamiento para el reaprovisionamiento del ramo [de la salud], a partir de sus propios ingresos». Aunque no se especifica si los ingresos por misiones médicas formarían parte de este esquema, privar a Cuba de esos ingresos agudizaría un poco más la ya tan marcada crisis que vive la Isla, no solo en el sistema de salud.

Nuestra opinión es que esta decisión confirma la voluntad y el puntual éxito de Washington de interferir en acuerdos soberanos entre terceros países y La Habana. Extender sanciones a funcionarios extranjeros ha abierto una nueva fase en la política de «máxima presión» porque no solo castiga a Cuba, sino también a quienes se atrevan a cooperar con ella.

Resulta paradójico que el mismo Departamento de Estado que coopera con gobiernos cuestionados por violaciones de derechos humanos intente presentarse como garante ético en materia laboral cuando su historial con trabajadores migrantes es, como mínimo, discutible.

Ahora bien, la Isla no puede limitarse a denunciar la injerencia. Urge un debate interno —abierto y transparente— sobre las zonas opacas del programa.

Los médicos siguen sin negociar directamente sus contratos, una parte elevada del salario se queda en manos estatales, el acompañamiento familiar está restringido y la sanción de ocho años sin reingreso resulta desproporcionada. Además, hay denuncias de sobrecarga laboral y malas condiciones de vida en ciertos destinos. Estas críticas no invalidan el valor de las brigadas, pero deben analizarse con la ciudadanía cubana, no así con un gobierno extranjero que ni participa, ni tiene por qué ser garante de estas misiones.

Revisar los porcentajes retenidos, permitir la reunificación familiar y publicar un desglose del uso de los ingresos contribuirían a legitimar el programa ante la ciudadanía cubana y ante la opinión pública internacional. Esa transparencia no neutralizará la ofensiva de Rubio, pero reforzará la posición de La Habana ante espacios multilaterales donde sean discutidas.

Calificar las misiones como «esclavitud moderna» o «trabajo forzoso» desvirtúa el concepto jurídico. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el trabajo forzoso implica coerción bajo amenaza; sin embargo, incluso en las campañas organizadas por la Embajada de EE. UU. no se ha probado que los cooperantes sean obligados a participar.

Reducir un fenómeno tan complejo a un eslogan puede servir a intereses electorales, pero ignora que en muchas comunidades rurales la única atención médica que ha estado disponible es la de profesionales cubanos.

Si las presiones acabaran eliminando las brigadas, los primeros perjudicados serían esos pacientes. Estados Unidos no ha ofrecido un plan alternativo para reemplazar los servicios que pretende erradicar, y su reciente abandono de la OMS —justificado por motivos presupuestarios— demuestra que la cooperación sanitaria multilateral no es una prioridad. Los gobiernos caribeños lo saben y por eso, pese a las amenazas, la mayoría sigue defendiendo la utilidad de los doctores de la Isla.

Reformar el programa —sin renunciar a él— es la vía más eficaz para quitarle fundamento a la campaña de EE. UU., proteger a los médicos y blindar una fuente imprescindible de divisas. Significa negociar mejores salarios, transparentar el destino social de los ingresos y poner fin a la penalización del «abandono de misión», que impone un exilio forzado a quienes simplemente buscan otras oportunidades.

Al final, la pregunta no es si Cuba debe exportar servicios de salud, sino cómo hacerlo de forma ética, beneficiosa para todas las partes y sin explotación laboral. La Isla necesita recursos y los pacientes del Sur global necesitan médicos; la solución pasa por acuerdos transparentes que respeten los derechos laborales de los cooperantes.

Mientras Washington continúe usando la coerción y no ofrezca alternativas sanitarias creíbles, la denuncia ética suena hueca. Pero mientras La Habana no ajuste su modelo y comunique con claridad, seguirá dejando la puerta abierta a quienes, desde fuera, buscan politizar la solidaridad médica y vaciar las arcas del país.

Cómo va la economía cubana en el 2025

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economia cubana
Ilustración: Félix Azcuy

La situación de la economía en el 2025 sigue siendo muy desalentadora, nada ha cambiado de manera positiva en datos concretos con respecto al año 2024. Se siguen repitiendo las mismos desequilibrios y distorsiones de los últimos años.

La economía cubana según las pocas estadísticas globales que se publican se mantiene en recesión, lleva más de 12 trimestres consecutivos que no se crece, y aunque no se han dado las cifras concretas del decrecimiento del 2024, esta podría estar en el entorno del -3 a -5 con respecto al 2023.

El alto déficit fiscal se mantiene, aunque ha bajado con respecto a años anteriores, pero en ello influye no solo que los ingresos han crecido por la vía tributaria, sino que han aumentado las inejecuciones de gastos por falta de materiales necesarios. Igualmente, se ha contraído el gasto real de los hogares, y esto es lo que ha permitido contener la inflación desde la demanda reprimida —menos capacidad de compra. Sin embargo, ambos elementos tienen fuertísimos costos sociales, menos personas con acceso a subsidios necesarios y unas familias más empobrecidas sin poder consumir a una canasta básica de bienes y servicios.

Evidentemente el exceso de emisión monetaria no se logra recuperar por la de vía ingresos al presupuesto estatal, y esto es resultado de la baja oferta estatal de bienes que es suplida por el sector privado. La producción de bienes es limitada y es lógico su comportamiento por la falta de recursos financieros externos para adquirir bienes intermedios necesarios en el proceso de producción.

La zafra azucarera que acaba de concluir es una de las más baja de los últimos 100 años, varias estimaciones calculan que la producción es inferior a las 100,000 toneladas de azúcar, mucho menos que las  265,000 planificadas. A esto se le suma que los centrales comenzaron con atraso, un reporte del diario Granma a inicios de enero informaba que «solo seis de los 14 centrales previstos están en funcionamiento».

El resultado: un continuo deterioro del poder adquisitivo de los salarios y pensiones, ya que la mentalidad rentista del gobierno sigue incidiendo en el incremento de algunos precios y tarifas. El más reciente ejemplo fue la polémica subida de los servicios de telecomunicaciones con paquetes que se venden por más del salario medio en el país.

La llamada canasta básica sigue presentando grandes dificultades para su completamiento a las familias cubanas.  Su coste supera los 24 mil pesos para dos personas precios de mercado, y aquella parte que es subsidiada por el Estado tiene múltiples afectaciones en cuanto a tiempo de entrega y cantidades muy distantes de las que se entregaban en el pasado. Componentes básicos de la dieta cubana como el arroz tienen bajísimos niveles de producción en el país, lo que obliga al Estado a depender de las importaciones, o incluso de las donaciones, sin embargo, esto trae como consecuencia que pueden pasar meses sin que se distribuya el producto, lo que dispara su precio en el mercado liberado e informal.

Asimismo, por las bajas producciones se mantienen incumplimiento de los ingresos de los rubros exportables como níquel, azúcar, miel, ron y camarones de mar. El turismo está en retroceso, lejos de alcanzar los planes y niveles históricos de visitas, en lo cual influye principalmente el estado de deterioro de la economía en general.

Veremos a continuación algunos temas más específicos con cifras actualizadas:

Inflación

Aunque se mantiene una tendencia a la desaceleración desde 2024, se manifiesta una resistencia a su reducción. La tasa inflacionaria se encuentra en el entorno del 16.43 %. Esto no significa que bajen los precios, sino que siguen creciendo, pero a un ritmo menor.  Así en mayo del 2025 el Índice de Precios al consumidor se ubicó en un 475.88 respecto al año base de 2010, con una variación interanual del 16.43 % según tabla siguiente.

 IndicesMensualInteranual
IPC General475.880.8316.43
Alimentos y Bebidas no alcohólicas812.721.3414.62
Transporte629.150.505.54
Restaurantes y Hoteles512.931.4023.62

Índice, Variación mensual, acumulada e interanual por división al cierre mayo del 2025

Pero de acuerdo a las cifras ofrecidas por la ONEI[1], en su último informe de mayo, hay un ligero repunte de la inflación de los alimentos, especialmente el precio de los tomates, huevos, arroz, papa, aves vivas. Según estos datos, el arroz tuvo el mayor efecto en el alza mensual de la división de «alimentos y bebidas no alcohólicas».

ArtículosVariación Mensual
Arroz17.44
Huevos de gallina7.80
Carne de cerdo7.13
Aves vivas de consumo2.83
Ajo2.48

Artículos con mayor efecto a la variación mensual de la división de alimentos y bebidas no alcohólicas en mayo del 2025.

El indicador general a lo largo del tiempo se observa cómo sigue creciendo, según se puede observar en el grafico siguiente. Es decir, el aumento de precios, que no ha sido compensado con un incremento salarial significativo, impacta directamente en el poder adquisitivo de la familia cubana, por ende, se evidencia un deterioro del nivel de vida con respecto a los estándares alcanzados en el pasado.

Como se dijo anteriormente, el costo social de esto se refleja en el aumento vertiginoso de la pobreza que puede verse cada vez más en las calles cubanas. Dicho de otra manera, es el empobrecimiento de sectores poblacionales lo que puede estar funcionando como un programa antinflacionario, los precios no suben tanto, no porque haya más producción, sino porque menos personas pueden comprar.

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Índice de Precios al Consumidor

Turismo

Una de las entidades llamadas en el pasado como la nueva locomotora de la economía, desplazando a la producción azucarera que tenía ese rol, está en situación de emergencia. No se puede decir que el 2024 fue un buen año para el turismo, sin embargo, al compararse el primer trimestre del 2025 con el del 2024 los visitantes han caído en un 30 % aproximadamente. Si se le agrega el cuarto mes, el número de visitantes sigue decreciendo, se han recibido 741 106 visitantes hasta abril, que representa el 72.4 %, por tanto, 282 983 visitantes menos que el año 2024.

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Principales indicadores del turismo internacional. Enero Marzo

Según datos oficiales, la ocupación hotelera retrocedió hasta el 24.1 % en el primer trimestre de 2025 —once puntos porcentuales menos que hace un año—, de modo que tres de cada cuatro habitaciones quedaron vacías en plena temporada alta.

El desplome es generalizado: Canadá redujo sus llegadas un 31.8 %, la comunidad cubana en el exterior un 20,4 %, y la Federación Rusa más de la mitad (-50,1 %), mientras los modestos repuntes de mercados como Turquía (+32,8 %) o China (+18 %) no compensan la pérdida de los mercados tradicionales.

En este vertiginoso decrecimiento, que debería merecer todo el análisis de las autoridades teniendo en cuenta que ha sido el sector en el que más se ha invertido, influyen varios factores que van desde la política agresiva de Estados Unidos, que pone restricciones de visa a los viajeros que pisen suelo cubano, hasta otras internas que no son pocas: largos apagones, calles en mal estado, aumento de la percepción de inseguridad, debilitamiento de los servicios extrahoteleros…

Transporte

Unos de los temas sensibles para la población, son tanto la alimentación como el transporte, en este último por disimiles motivos, entre los que se encuentra la baja disponibilidad de los medios, tanto por deterioro, como insumos básicos elementales como ómnibus, neumáticos, baterías, etc., ha llevado a una disminución de los pasajeros transportados, que en el caso de los ómnibus es 14 millones menos de pasajeros.

Concepto  2023202420252025/ 2024 en %
Pasajeros transportados247.5221212.296
Transporte por omnibus124.89681.584.9
Uso publico  82.559.74677.1

Pasajeros transportados. Enero Marzo

En el sector productivo también ha habido una diminución considerable de la transportación por déficit de combustible. Esto tiene un impacto directo en las cadenas de valor: las cosechas se pudren en los campos porque los camiones no llegan a tiempo; los transportistas que logran circular compran diésel en el mercado informal a precios mucho más altos que el oficial, de modo que el flete incorpora un sobrecosto que luego se traslada al precio mayorista y minorista de los productos.

En adición, la drástica reducción de rutas de transporte público obliga a los trabajadores a invertir horas y pagos adicionales en desplazarse, acortando la jornada efectiva y restando productividad a las empresas.

Apagones

No es nada nuevo que en lo que va del año 2025 con honrosas excepciones el déficit de generación eléctrica ha estado siempre por encima de los 1000 Megawatts lo que marca una situación más que critica, por lo que afecta a la sociedad en general, con provincias y municipios que han tenido más de 20 horas seguidas de apagones diarios.

El déficit sostenido de casi un tercio de la demanda pico deja a muchas provincias con más de 20 horas sin servicio eléctrico. En esas condiciones la actividad industrial y agropecuaria se frena: líneas de producción detienen turnos completos, sistemas de riego automatizado quedan inactivos y se pierde la cadena de frío, provocando merma de cosechas y de alimentos ya procesados

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En otras áreas, tanto en el sector estatal como en el privado, se sienten los cierres de bares, restaurantes y talleres… El turismo, que depende de una ciudad iluminada y servicios estables, pierde atractivo cuando las calles permanecen oscuras. Su efecto: la contracción de divisas que el país necesita.

Por el lado del trabajo, la falta de electricidad reduce la productividad individual: dormir mal en noches de apagón o lidiar con calor extremo resta rendimiento laboral, mientras que múltiples procesos inherentes al empleo contemporáneo —altamente dependiente de la digitalización— quedan paralizados cuando faltan computadoras y conectividad, por lo que, no solo se afectan las empresas, sino trabajadores autónomos como programadores, diseñadores, creadores de contenido… que hoy también contribuyen a dinamizar la economía.

Todo esto impacta directamente sobre la inflación, pues al producirse menos, también disminuye la oferta de bienes y servicios. Igualmente, varios negocios trasladan los costos de generar la electricidad —con plantas de diésel— al producto final.

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En este texto solo se han analizado algunas áreas de la economía cubana a partir de las cifras en el año 2025, y solo con estos datos es posible demostrar que la economía cubana no remonta periodos anteriores, sin embargo, las autoridades cubanas, si bien reconocen los malos indicadores, no exponen con claridad las insuficiencias que presenta el esquema de planificación centralizado que hoy se mantiene vigente. Por otro lado, el llamado programa de estabilización macroeconómica sigue solo en anuncios generales, y no se ven sus resultados positivos hacia el crecimiento económico.

La inflación, aunque creciendo a menores ritmos que años anteriores, sigue subiendo cada mes, disminuyendo el poder de compra de los cubanos y golpeando acentuadamente a los jubilados, y los que tienen salarios mínimos o incluso promedios en el sector estatal, muy lejos de cubrir la canasta básica de bienes y servicios.

La evidencia de la situación económica cubana impone que el estado acabe de tomar medidas redistributivas en la sociedad. A corto plazo urge una estrategia que permita dejar de subsidiar empresas irrentables recurrentes, incrementar las jubilaciones otorgadas antes del ordenamiento monetario, y terminar con los subsidios generalizados por el subsidio a los grupos sociales más bajos.

La elevación de precios públicos debe seguirse con lupa, la población ya está en el tope de las afectaciones de un individuo, y cualquier subida brusca puede provocar una oleada de descontentos que terminen desestabilizando, no solo el sistema económico, sino el sistema político. Ejemplo de esto fueron las reacciones al recién tarifazo de ETECSA, especialmente en los jóvenes universitarios.

Seguir poniendo parches sin cambiar el modelo es lo que nos ha llevado hasta acá: apagones masivos,  transporte público prácticamente inexistente, baches en la entrega del combustible domestico como el gas, falta de agua, canasta básica con distribución intermitente, basuras en las calles, incremento de la violencia… suficientes solo esos, para darnos cuento del momento en que se vive. Seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes solo agravará, todavía más, la situación.

Hace poco se celebró el noveno congreso de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores (ANEC), varios colegas expusieron a las autoridades preocupaciones fundamentadas en análisis científicos, que son escuchadas, pero no tenidas en cuenta para la toma de decisiones.

Existen muchas propuestas sobre la mesa, pero casi todos los expertos coinciden en que es impostergable implementar la reforma integral de la economía, pospuesta una y otra vez, a la par de darle al mercado el papel que debe ocupar en una sociedad. Y para los malentendidos, no es pasar al capitalismo neoliberal, si no un modelo social con mercado, no estamos inventando nada nuevo, China y Viet Nam ya lo han aplicado con resultados positivos, que distan mucho de los aquí expuestos. ¿Qué más tiene que pasar para tomar las acciones necesarias?


[1] Boletín Índice de Precios al Consumidor – Mayo 2025 | Oficina Nacional de Estadística e Información