Inviabilidad

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Reformar la economía nacional ha sido una especie de Santo Grial para la dirigencia del país. A pesar de ello, el término reforma no es comúnmente utilizado en el discurso oficial. Según explica el sociólogo y politólogo Juan Valdés Paz: «En la historia del socialismo real las escasas reformas o políticas de reformas, han respondido a crisis económicas o a cambios en las estrategias de “transición socialista”, tales como en la experiencia cubana».

Sin denominarlos como reformas, treinta y cuatro años atrás, con Fidel al frente, fue anunciado el «Proceso de rectificación de errores y tendencias negativas». Hace trece años, esta vez con Raúl al mando, se declaró el «Proceso de actualización de la economía cubana». Ante el destino de tales propósitos, ya es hora de que pensemos que algo se está haciendo mal. La cuestión a dilucidar es: ¿qué ha fallado?

Las medidas económicas anunciadas por el presidente distan mucho de ser nuevas.

Varias generaciones de compatriotas pasamos por medidas similares en los duros años noventa. En todo caso, el cambio fundamental es del entorno, con otro tipo de complicaciones añadidas. Más allá de las tarjetas para comprar en dólares —una especie de corralito financiero que tendrá una peligrosa incidencia social, que ya la está teniendo—, recuerdo que tras la caída del socialismo europeo se fue aquí más expedito en los cambios. No se había declarado aún la consigna “Sin prisa pero sin pausas” que ha mostrado ser la maquillada tesis del inmovilismo.

El economista Juan Triana Cordoví en su artículo: “Marchas y contramarchas: el pa’trás y pa’lante de la política económica. Si todos estamos de acuerdo, ¿por qué no sucede lo que debe ocurrir?”, analiza con certera mirada la fuente de las contradicciones entre el declarado deseo de avanzar y los retrocesos:

«Con la existencia de culturas políticas e ideológicas resistentes a “actualizarse”, con comportamientos incluso personales marcados por aprendizajes anteriores, con prejuicios, con legislaciones muchas veces obsoletas, pero aún vigentes, con espacios grises que permiten “interpretaciones personales” y que condicionan, dificultan, retrasan los mejores propósitos que un país pueda tener y hacen extraordinariamente difícil alcanzar la coherencia deseada y con intereses personales creados difíciles de renunciar».

Varios países del antiguo campo socialista europeo intentaron procesos reformistas sin que pudieran evitar finalmente el colapso del sistema. Alguna experiencia debió dejarnos aquello. A mí me inquieta desde hace mucho esta interrogante: ¿Se puede reformar la economía de un país socialista sin proponer también reformas políticas? Cuando el periodista cubano-holandés Sergio Acosta me solicitó una pregunta para la conversación que tendría con el economista Janos Kornai[1] fue esa la que le entregué.

Kornai respondió: «Poder se puede, pero no tendrá éxito […] Si preguntas si puede funcionar, pues le cuento que en su momento también hubo ese debate en Hungría. Depende de qué usted define por la expresión “funcionalidad”.

Sergio Acosta: ¿Viabilidad?

Kornai: Exacto, viabilidad. Puede funcionar pero no funciona bien […]».

Mi duda se acrecentó más. La Nueva Política Económica (NEP) proceso de reformas puesto en práctica en la URSS entre 1921 y 1927, tuvo indudables éxitos al liberalizar el comercio interior, aceptar la creación de pequeñas empresas privadas y la colaboración con capitales extranjeros a través de formas mixtas de propiedad, aplicar el sistema de autogestión empresarial para luchar contra el burocratismo y las tendencias autoritarias de la administración y reconocer el interés personal en los resultados del trabajo. A pesar de sus efectos positivos, el paulatino fortalecimiento de Stalin frente al Partido tras la muerte de Lenin influiría decisivamente en el fin de estas reformas.

En 1928, durante una reunión, el secretario general del Partido dijo: “mandemos al diablo a la NEP”, cosa que, de hecho, había determinado el PCUS unos meses antes en su XV Congreso (diciembre de 1927), al aprobar las directrices del Primer Plan Quinquenal. Se iniciaba así el denominado modelo económico estalinista, férreamente centralizador.

Seis años de reformas se desplomaron ante la voluntad de una persona.

Ocurre que la propia NEP llevaba en sí la semilla de su destrucción. Un interesante debate me aportó otros elementos a la hora de enjuiciarla. Se produjo entre el profesor, historiador e investigador Samuel Farber, nacido en Cuba y residente desde muy joven en EE.UU. y John Marot, profesor del departamento de Historia de la Universidad Riverside de California.[2]

Farber sostiene que la NEP debió estar resguardada por una apertura política que permitiera la organización independiente de trabajadores y campesinos para oponer resistencia al estalinismo: « […] la adopción de la NEP debería haber sido acompañada de lo que llamé una Nueva Política Política (NPP). Esencialmente, de la libertad de organización política pacífica para todos aquellos grupos dispuestos a respetar la forma original de democracia soviética que llegó al poder en octubre de 1917».

Lenin, en la misma medida que había abogado por las concesiones económicas de la NEP, defendió la restricción de libertades políticas: eliminación total de partidos y grupos de oposición, control de los sindicatos obreros y del campesinado en los límites establecidos por el Partido y monopolio de los medios de comunicación.

En consecuencia, el Partido se tornó una organización cada vez más burocrátizada y antidemocrática, mientras que el resto de la sociedad derivó en una disciplinada colectividad, incapacitada para organizarse y presionar por cambios. Así fue en todos los países que aplicaron el modelo de socialismo burocratizado. Así sería hasta la implosión del socialismo, al que nadie defendió pues no habían sido convocados a su defensa.

Como dice Kornai, un proceso reformista exclusivamente económico «no funciona bien». Creo que una de las razones de su inviabilidad es el riesgo de que, aun marchando exitosamente en apariencia, puede ser desmontado por obra y gracia de una decisión de gobierno.

Cuando no se implica activamente a la ciudadanía como controladora de la dirección, resultados y velocidad de las transformaciones económicas, estas corren el riesgo de ser desmanteladas, como sucedió en la URSS. Pero no solo allí. En Cuba también «mandamos al diablo» un proceso de reformas que se inició en los noventa y que —si bien no tuvo nombre propio ni bautismo oficial— fue la respuesta del gobierno a la situación pos-derrumbe del socialismo europeo.

Sobre todo en la segunda mitad de esa década, se sintió una mejoría gracias a la relativa descentralización de la economía, un mayor peso del mercado, el permiso a la iniciativa privada y la diversificación de sus socios comerciales. Sin embargo, después del acercamiento a la Venezuela chavista se fueron abandonando aquí ciertas políticas de flexibilidad en la economía.

El acercamiento a Venezuela regresó a Cuba hacia sus fueros centralizadores.

La iniciativa privada sería frenada aunque no desapareció. Cuba se alejó con rapidez del relativo pragmatismo que emergió por poco tiempo en el último lustro del XX y que generara incipientes índices de reactivación económica y confianza en encontrar una salida propia.

Un gran conflicto irresuelto donde quiera que se entronizara el socialismo burocrático es el de convertir la propiedad estatal en verdadera propiedad social. Esta aspiración ha sido utópica por la falta de democratización, los fallos de la participación ciudadana en las decisiones económicas y el hecho de que los sindicatos dejan de ser organizaciones que defiendan los intereses de los trabajadores.

Cuba no ha sido una excepción. La burocracia se ha convertido entre nosotros en una «clase para sí» y obstaculiza cambios y reformas que, aunque acepta en el discurso, ralentiza en la práctica en perjuicio de la mayoría. Las reformas económicas concebidas doce años atrás no han demostrado su eficacia pues la mayor parte de lo deseado ni siquiera se ha implementado. Y esto avizora un futuro incierto para un proceso de cambios que se apoyaba en la concepción de una economía abierta a la entrada de capitales foráneos. Esos capitales, reacios desde antes de la pandemia, ahora lo serán mucho más.

Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL, señaló que los efectos de la pandemia «generarán la recesión más grande de la región desde 1930 (la Gran Depresión) y desde 1914, con la Primera Guerra Mundial». La CEPAL considera así mismo que la salida de la crisis dependerá de la fortaleza económica de cada país, su capacidad productiva instalada, el acceso al financiamiento de los organismos internacionales (FMI, Banco Mundial) y la contundencia de su respuesta económica, en la que la política fiscal tendrá un papel fundamental.

Para Cuba se anuncia un decrecimiento de – 8% respecto al PIB, muy drástico en términos de una economía pequeña y ya deprimida. No quedará otra salida que echar a andar las reformas, de una vez y por todas, si no queremos someter a los cubanos a un proceso de privaciones al estilo del sufrido en los noventa, o mucho peor.

La Constitución cubana de 2019 es mucho más flexible en materia económica y de formas de propiedad que su antecesora, pero mucho más rígida en materia política. El Partido no solo es declarado como antes la fuerza dirigente, sino que se le adicionó el apelativo de superior respecto a la sociedad y al Estado.

Esta actitud arrogante del Partido fue propia de un modelo político que fracasó.

En febrero de 1989, la revista soviética Sputnik dedicó un número al inmovilismo que caracterizara al período de dirección de Leonid Brezhnev, allí se hacían estas preguntas: « ¿Debe la dirección del Partido convertirse en un órgano especial del poder, que estará por encima de los restantes órganos? ¿Si el Comité Central es un órgano especial de poder, cómo controlarlo? ¿Se puede protestar su resolución por inconstitucional? ¿Quién responde en caso de fracasar una medida decretada? Si este órgano superior de hecho dirige al país, ¿no debe entonces todo el pueblo elegirlo?».

En este modelo político el Partido es selectivo, «de vanguardia», y no un partido popular abierto a todos, entonces, si se declara como fuerza Superior a la sociedad también se erige por encima del pueblo. Para que no fuera así el pueblo debería poder elegir a los que encabezan al Partido, y ello no ocurre. Si está por encima de todos, y no es «un partido electoral», queda fuera del control popular.

En la Constitución del 2019 aumentaron los cargos por designación y se blindó a la burocracia ante la ciudadanía al considerar contenidos pétreos o inmutables cualquiera de los concernientes al sistema político. Ello, unido a la relativa apertura en cuanto a las formas de propiedad, y a la posibilidad de que unas formas se conviertan en otras, le otorga un peligroso estatus a los dirigentes políticos, sean o no de la denominada generación histórica. Así se fortalece una clase política que condiciona los cambios a la posibilidad de ver afectados sus privilegios.

Ante el disturbio que significa, para este modelo y para la clase política establecida por él, la visibilidad de opiniones ciudadanas a través de medios digitales —que debilita su control monopólico de los medios de comunicación— la respuesta ha sido represiva (Decreto 370) aunque infructuosa. Ahora podemos influir en las decisiones políticas y ser un factor significativo en la marcha de las reformas.

Un proceso de reformas no es una meta sin fecha de vencimiento.

Los que dirigen las reformas deben mostrar competencia y efectividad para realizar lo acordado. Deben establecerse plazos para vencer los objetivos y, sobre todo, debe ser posible demover de sus cargos a aquellos que no evidencien su compromiso real con las trasformaciones. Pero nada de eso es posible en un modelo político como el que tenemos.

Han tratado de convencernos durante mucho tiempo de que renunciar a ese modelo político es abrirle las puertas al capitalismo. Ya es hora de que tomemos conciencia de que ese modelo lo que ha logrado en realidad es cerrarle las puertas al socialismo al evitar que ese sistema se reforme y se torne verdaderamente participativo y próspero.

[1] Importante economista húngaro de 93 años de edad. Profesor emérito de la universidad Corvinus de Budapest y de la universidad de Harvard, donde enseñó por casi quince años. Es autor de textos como Economía de la escasez (1988) y El sistema socialista, la economía política del comunismo (1988). En este último argumenta que la economía de control de un partido comunista lleva al predominio de una administración burocrática de empresas estatales, con planificación centralizada y la fijación de precios para eliminar los efectos del mercado, lo que conduce a la economía de la escasez. Fue el principal experto consultado por China para sus reformas de la década del ochenta.

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128 COMENTARIOS

  1. Julio a mi el artículo no me transmite la idea de que defiende la inviabilidad del socialismo. Sí del «como» lo estamos haciendo y en eso concuerdo con la autora. A mi modo de ver tenemos que revisar el «recurso del método» o como alguien dijo terminaremos descubriendo el capitalismo por la parte más dolorosa.

    • Es como dices Diuber, si pensara que el socialismo es inviable haría ya mucho rato que no viviera en Cuba, pero de que el modelo que tenemos no funciona, creo que no tengo que convencer a nadie de eso.

  2. Profe he leído unos artículos de LJC y me han gustado por su rigor y respeto a los demás incluso y sobre todo a los destinatarios de las críticas. Pero aprecio un enfoque hacia dentro en exclusivo. Me parece imprescindible que limpiemos la casa pero manteniendo al vecino en la suya. Una pregunta con ánimo de obtener información: hace algo LJC para que el vecino sepa que las suciedades de nuestra casa es una responsabilidad nuestra quitarlas?

  3. Muy buen artículo Alina, aunque discrepo con el sr Janos, pues en China y Vietnam las transformaciones económicas no implicaron una pérdida en la hegemonía Partidista sino una sustución de la ideología dominante dentro de la nomenclatura en el poder, si bien no es menos cierto que ante la pérdida del fervor y dada la tardía aplicación de reformas necesarias estamos más cerca del camino del socialismo europeo que del asiático, y ya sabemos donde termina. Por lo tanto creo que las reformas políticas se hacen necesarias, creo que el reto está en comenzar a innovar y reinventar nuestro propio modelo y democratizar horizontalmente a fin de que entre todos podamos decidir cómo y hacia donde debe avanzar Nuestra Cuba. Es imperativa la reconciliación nacional entre los de dentro y de fuera, el discurso de odio y el fuego cruzado entre las dos orillas está creando un abismo que conspira contra la supervivencia de nuestra nación. El llamado al entendimiento por el bien de la Patria basado en la tolerancia y el respeto a la heterogeneidad ideológica es esencial, esperemos que la nomenclatura partidista sea capaz de entenderlo y deje de aferrarse a su hegemonía ideológica pues ni ellos ni nadie tienen la verdad absoluta sobre cómo construir el socialismo. Ojalá nuestra Santa Patrona nos guíe con su amor y su luz, evitando el naufragio ante la mar revuelta.

  4. Ernesto, realmente me asombra en estos momentos de la vida economica y politica de nuestra Cuba leer tu comentario tan optimista, pero lo asimilo sabiendo que un optimista es por lo general un pesimista mal informado, y de la nocividad que provocan altas dosis del NTV, ahora reforzado con incorporaciones fatales al staff internacional y nacional y tras la separación (quizas temporal, aqui nunca se sabe) de Boris Fuentes por motivos de salud a causa de una intoxicación citrica-presidencial.
    Para empezar el pluripartidismo lejos de dividir, multiplica y garantiza el debate y no es antagónica a la unidad. Si en una familia la diversidad de criterios y enfoques es fundamental
    bajo la imprescindible unidad y liderazgo de quien la merezca y la respete, como no la va a ser necesaria en la nación. No extrapolemos ni tergiversemos el pensamiento extractado de Marti, cumplámoslas en todo su rigor y amplitud, que eso si merece un doctorado.
    Por si fuera poco, lo que tenemos aca no es un partido sino un club elitista que decide lo trascendente y decisivo en un núcleo que para contarlos sobran los dedos de una mano y sobran. Si lo dudas, te remito a la entrevista que Raul Castro le otorgó a Mario Vázquez Raña en su condición de presidente de la cadena periodística El Sol en 1993. Para no hablar del caracter selectivo de la membresia, del centralismo democrático, del papel supremo por sobre las instituciones de la nación y demasiadas etceteras que han ayudado enormemente a hundirnos en esta crisis.

    Es cierto que hay diferencias entre el escenario economico actual y el de 1990. Saltandole por encima al designio del CAME de limitarnos a lo que esa comunidad estimaba adecuado y que no se diferenciaba mucho del monocultivo ni del determinismo geográfico, Cuba tuvo que cambiar de estrategia al primer síntoma de asfixia economica y acudió a las bondades de los recursos y la moneda del enemigo. Claro que hubo que engavetar la imagen de que todo lo que olia a capitalismo era toxico y todo el que emigraba era un detritus ideológico, ahora eran simples emigrados económicos a los que se les podían aceptar remesas sin enlodarnos automáticamente en un conflicto político.

    La gran mayoría de los ocho ejemplos que citas no son solo frutos del talento y sudor de los cubanos (que nadie puede poner en duda) sino tambien por esa inyección de remesas, de la ayuda casi milagrosa del mejor amigo de Cuba y de las crecientes necesidades economicas de muchos sectores de la población.
    La diversidad energetica del pais no creo que sea mejor que en los 90. El bagazo de las zafras azucareras aportaba muchisimo mas que los parques eolicos y la suma del resto de las energias alternativas. Las misiones medicas siguen teniendo un motor de desarrollo a la vez que un componente nocivo e inestable gracias a la pirámide invertida y sin desconocer el caracter humanista intrinseco en cada medico, no creo que esa fuente de ingresos existiera si ellos pudieran satisfacer sus necesidades y aspiraciones en su país, al margen de aquellos que por disciplina militar tienen que cumplirla.
    No se si te olvido en tu comentario, pero no aludes a las crecientes diferencias de clases, la indetenible emigración de jovenes y profesionales que no ven futuro en su país y otros indices adversos a la estabilidad socioeconómica del pais y que al parecer ese partido unico, autosuficiente (en el sentido que se le quiera dar) y visionario no lo tiene muy claro de como asimilarlo.
    Aun hoy hay escepticismo entre muchos de cómo se construyeron las piramides de Egipto, se desconocen algunos aspectos. Pero sobre como invertir nuestra pirámide y colocarla como debe ser, eso si que creo no lo sabe nadie.
    No sabemos si un nuevo milagro, salido de las urnas en noviembre del vecino pais, vuelva a sacar las castañas del fuego a nuestra dirigencia, pero si no se produce, junto al naufragio inminente de Venezuela, nos urge mirarnos bien y prescindir de escenarios virtuales y doctrinarios.

  5. Profe fui al quién somos y obtuve parte de la información que quería. Pero es claro que nuestro proceso de mejoramiento tiene que ocurrir en paralelo a una guerra con EEUU. Mi pregunta es cómo contribuye LJC a esa guerra?

    • Pero Diuber,

      ¿Ud está hablando en clave, en sentido figurado o está delirando?
      ¿De qué guerra contra EEUU ud habla?
      ¿Ud es masoquista o quiere morirse?

      Si está hablando en serio deje de fumar y tomar esas cosas que hacen daño.

    • Diuber, LJC ha sido una plataforma de rechazo al bloqueo y a la política exterior imperialista, deberá leer muchos de los artículos aquí publicados a lo largo de los años, pero jamás restringiremos los análisis de la realidad política cubana a su relación con EE.UU. eso sería de pigmeos, aquí hay mucho que cambiar internamente sin atarnos «al hermano mayor del norte», como hizo la Cominterm en tiempos pasados.

  6. Profe los seguiré en adelante porque me gusta lo que hasta ahora he leído sin que ello implique concondar con todo como es lógico. Mi pregunta era a modo informativo como dije y no provocativa. Orlando demuestre que Ud puede ser digno de una Cuba mejor y sea respetuoso con la opinión ajena. Por actitudes como la suya, tan frecuente en estos foros, se hace más difícil el camino del diálogo.

    • Vamos Diuber, hombre, en ocasiones un poco de humor no viene mal.

      Pero es que ahora habla de diálogos respetuosos y anteriormente de guerra contra EEUU y el problema es que en EEUU habitamos casi un 20% de cubanos.

      Mire Diuber, yo quiero una Cuba mejor para todos incluyéndolo a ud y el único problema entre ud y yo es el camino a seguir para lograrlo. Ud lo ve como una continuidad de lo mismo y yo lo veo con cambios radicales, ej.: tiene que existir pluripartidismo obligatoriamente, ahí empieza el respeto hacia una opinión diferente al PCC, libertad de asociación, expresión, de prensa, de credo, etc, etc.
      ¿Por qué en la Cuba actual no todos tenemos los mismos derechos si la revolución se hizo para eso?
      ¿Por qué ud puede asociarse al PCC y yo no puedo asociarme a otro partido? Yo le respondo, porque modificaron la constitución para limitar los derechos, por ley, a todo pensamiento distinto al comunista. Es por eso que si yo militara en algún partido sería uno anticomunista. En cada país que los comunistas llegan al poder lo primero que quieren hacer es modificar la constitución e implantar el unipartidismo para que quede fuera de la ley todo opositor.

      Le repito, Diuber, yo si quiero una Cuba mejor para todos uds pues yo jamás volvería a vivir allá pues mi hija menor nació en EEUU y ya he echado raíces acá.

      Saludos Diuber y deje la guerra a un lado, luche pacíficamente por el respeto y la igualdad de derechos a todos sus coterraneos.

    • Será bienvenido siempre al foro, no hay que concordar en todo, ni siquiera en una parte, para aportar, bien decía Mariátegui que la unanimidad es siempre infecunda. Saludos.

  7. “Se equivocó la paloma, se equivocaba…” Rafael Alberti.

    La Constitución de 2019 no tuvo la luz larga que se necesitaba y que el pueblo masivamente reclamó en las asambleas, quedaron muchas asignaturas pendientes y “la comisión” no tuvo la voluntad política de escuchar al pueblo, que habló muy alto y muy claro.
    En realidad, no era imprescindible un nuevo texto constitucional, para emprender las transformaciones que requería y sigue requiriendo nuestra sociedad. Un atropellado cronograma de pasos previos delataba unas premuras más motivadas por consideraciones biológicas y de continuidad, que necesidades reales de eliminar obstáculos que impidieran los cambios que demandaba la sociedad y el pueblo todo. Los problemas que teníamos y seguimos teniendo hoy, no son constitucionales, ni los resolvía una nueva Constitución.
    En aquel momento escribí en Cubahora:
    “Nuestro socialismo, no ya como etapa de tránsito a los desconocido, sino como sistema político, económico y social que se ha dado a sí mismo la mayoría del pueblo, será capaz de avanzar en la medida en que consolide su DEMOCRACIA (en mayúscula) y la UNIDAD (también en mayúscula) de la mayoría del pueblo alrededor de su vanguardia política, que deberá estar cada día más a la vanguardia para poder perfeccionar el proyecto y enrolar a los más jóvenes en él, premisa fundamental para la continuidad, de lo contrario no saldremos adelante y no habrá futuro socialista «porque democrático no significa solamente que se gobierne para el pueblo, sino por el pueblo. Y sin los mecanismos que aseguren al pueblo una participación competente y efectiva en la toma de decisiones, es decir, en el ejercicio del poder, no será socialista nuestra sociedad» Prof. Aurelio Alonso Tejada El desafío. La Habana 2012.

  8. Es increible como algunos tratan todavia de justificar e incluso enaltecer el unipartidismo cuando se sabe que este por definicion conlleva a constituirse en dictadura independientemente del sistema economico que la sostenga.
    Es por eso que jovenes nacidos en Cuba y cuyo abuelo se crio dentro de la llamada revolucion escapan por miles a paises multipartidistas como pueden a pesar de tener un muro de contencion natural por estar rodeados de mar. Por que se cree que en el Berlin socialista hubo que construir un muro para que le gente no escapara al Berlin del multipartidismo?.
    Por que piensa Usted que de esa China que dice ser el motor de Asis vienen miles de mujeres a parir a USA o incluso a Canada para que sus hijos posean la ciudadania de un pais multipartidista?
    No conozco aqui en Canada ni en Estados Unidos ninguna mujer (ni siquiera las chinas) que vayan a parir a sus hijos en China.

    • La Economía de Mercado no es ni será la panacea que nos conduzca a la prosperidad prometida, ansiada y merecida. Regresar al Capitalismo, no hay duda que sería lo más fácil de hacer, hay muchísima experiencia sobre eso en este mundo, donde el Capitalismo es la regla y el Socialismo la excepción: privatizarlo todo incluyendo la Salud y la Educación, los puertos y aeropuertos; vender al mejor postor las termoeléctricas, las fabricas, los centrales azucareros, los hoteles, reducir aún más las pensiones, devaluar más el CUP para tapar el hueco fiscal y seguir al pie de la letra las instrucciones del Fondo Monetario Internacional y los viejitos, nuestros amados viejitos, que en paz descansen, que ya han vivido lo suficiente! Esperar que lleguen los yanquis y los no tan yanquis, con su dinero y su poder, su soberbia, su prepotencia y su desprecio por todo lo que huela a latino o a mulato o a negro. No quisiera parecer apocalíptico pero no me imagino otra cosa si la tentación nos llevara por esos derroteros.

      Otra cosa sería si, como se ha analizado, discutido y aprobado, desde hace ya muchos años, utilizáramos adecuadamente mecanismos de la economía de mercado para la estimulación al trabajo, la producción, la productividad, que han demostrado su eficacia durante mucho tiempo en el mundo entero. Demorar las decisiones impostergables que deben tomarse valientemente ya, más que un garrafal error político, sería un suicidio. Nuestro pueblo no tiene vocación eutanásica.

  9. Alina, Excúsame por la tardanza de mi comentario. pero es que estoy semiconfinado por la COVID – 19 y en mi casa no puedo gozar de los avances de la arrolladora revolución tecnológica de nuestros tiempos, pero de todas maneras: MÁS VALE TARDE QUE NUNCA .
    Rú artículo llama al pensar y reflexionar objetiva y seriamente, sin apasionamientos contrarios fundamentalistas de ningún tipo, como espresan algunos en sus comentarios y no obstante el pesimismo de Kornai, diría yo, porque si analizamos bien lo escrito por ti aquí, se puede apreciar llegar a la Conclusión de que estas abriendo las puertas para lo que otros intelectiales de izquierda ya han percibido en su sentipensamiento y se han dado cuenta a partir del derrumbe del socialismo soviético monopolista de Estado: que simplemente OTRO SOCIALISMO ES POSIBLE.
    El que tenga todo lo que tiene que tener para percibrlo. ! QUE LO PERCIBA !, con toda la carga histórica, filosófica, política, social y en úñtima instancia, económica, que se debe tener para llegar a esta Cpnclusión, que aunque se parodie a un simple lema, no lo es. vayan mis saludos y afectos de mi sentipensamiento
    Nyls

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Alina Bárbara López Hernández
Alina Bárbara López Hernández
Profesora, ensayista e historiadora. Doctora en Ciencias Filosóficas

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