El nuevo giro económico

por Samuel Farber
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Una serie de recientes acontecimientos en Cuba han castigado la ya precaria economía de la isla, lo cual ha llevado al gobierno a adoptar una serie de políticas y un giro económico que apuntan a una mayor apertura al capital mientras mantiene los controles políticos del Estado unipartidista.

El primero en la lista de recientes desastres que han sobrevenido a la Isla es la pandemia de COVID-19. En comparación con otros países caribeños, a Cuba le ha ido mejor gracias a un sistema de salud pública que, a pesar de su deterioro en los últimos treinta años, aún es capaz de organizar una respuesta adecuada a desastres colectivos como la pandemia.

Así, para detener el contagio, el gobierno cubano adoptó medidas drásticas como suspender el transporte público en su totalidad, y en respuesta a un rebrote de la infección que comenzó a finales de agosto, recurrió a medidas igualmente drásticas en muchas localidades, incluyendo el área metropolitana de La Habana, aunque a principios de octubre redujo las restricciones en la mayoría de esos lugares.

La industria del turismo, la tercera mayor fuente de divisas extranjeras tras la exportación de personal médico y las remesas enviadas por cubanos en el exterior, también se cerró, así como muchos establecimientos comerciales e industriales. La entrada de divisas a Cuba –tremendamente necesarias para adquirir esenciales productos de importación, incluyendo el 70 por ciento de los alimentos que se consumen- ya había sido restringida antes de la pandemia por la cancelación de la exportación de personal médico a países como Brasil y Bolivia, donde gobiernos de extrema derecha habían llegado recientemente al poder.

Además, los cargamentos de petróleo que la isla recibía de Venezuela ­–a cambio de la exportación de personal médico a ese país–, cruciales para el funcionamiento de la economía de la Isla, fueron reducidos como resultado de la crisis política y económica bajo el gobierno de Maduro.

Para colmo de desgracias, Donald Trump intensificó de manera decididamente agresiva el criminal bloqueo estadounidense contra Cuba –motivado en parte por el apoyo de esta al régimen de Maduro– al reducir, o en algunos casos cancelar, varias de las concesiones que Obama había hecho durante su segundo período en la Casa Blanca.

Entre otras medidas hostiles, Trump limitó el envío de remesas de cubanoamericanos a sus familiares, redujo significativamente los viajes a Cuba por parte de ciudadanos estadounidenses de origen no cubano, prohibió que los visitantes estadounidenses en la Isla se hospedaran en hoteles propiedad del gobierno cubano, e impulsó una campaña para desalentar la inversión extranjera mediante la invocación, por primera vez en la historia, del Título III de la Ley Helms-Burton de 1996 (aprobada por el Congreso e instituida como ley por el presidente demócrata Bill Clinton), la cual sanciona a compañías extranjeras que utilicen propiedad estadounidense confiscada por el gobierno cubano a principios de los años 60.

La administración de Trump también ha suspendido licencias que autorizan actividades económicas estadounidenses en Cuba, como la concedida por la administración de Obama a la Corporación Marriott para operar hoteles.

¿Cambiará la política de Washington bajo una posible administración de Joe Biden? El candidato presidencial demócrata prometió seguir los pasos del presidente Barack Obama, moviéndose hacia una normalización de las relaciones políticas y económicas con Cuba. El punto hasta el cual un gobierno de Biden podría hacerlo depende de una variedad de factores que van desde los resultados electorales en Florida hasta las relaciones con Venezuela.

Aunque lo último no fue muy importante con respecto a la política hacia Cuba durante los años de Obama, se convirtió en un aspecto primordial para Trump, quien, siguiendo el consejo del senador Marco Rubio y del entonces asesor para seguridad nacional John Bolton, hizo del apoyo de Cuba a Nicolás Maduro un asunto fundamental y lo utilizó para justificar el recrudecimiento de las sanciones. El hecho de que tanto Biden como los demócratas en el Congreso han apoyado la afirmación del líder opositor venezolano Juan Guaidó de ser el presidente legítimo de Venezuela no promete nada bueno al respecto de que una administración demócrata normalice las relaciones con la Isla.

Poderosos intereses corporativos, tales como importantes firmas de la agroindustria y la Cámara de Comercio de los EEUU, han estado por mucho tiempo en favor de sostener relaciones económicas plenas con Cuba, aunque es difícil predecir cuánto capital político están dispuestos a invertir para lograr ese objetivo. En cualquier caso, una normalización completa de las relaciones políticas y económicas requeriría que el Congreso revocara la Ley Helms-Burton de 1996.

Ello es una posibilidad dudosa, teniendo en cuenta la composición probable de ambas cámaras del Congreso tras la elección del próximo mes, a pesar de que un número significativo de congresistas republicanos han apoyado, en nombre de intereses agrícolas y de otros negocios, la normalización de relaciones. No obstante, el presidente de los Estados Unidos tiene una considerable capacidad para mejorar dichas relaciones bilaterales, aunque la Helms-Burton se mantenga como ley vigente.

Mientras tanto, todos estos acontecimientos han exacerbado considerablemente los problemas de una ya débil economía cubana que ha sufrido de bajo crecimiento por varios años (0,5% en 2019), baja productividad industrial y agrícola, y un muy bajo índice de la sustitución de capital necesaria para mantener una economía al menos en su nivel actual de producción y nivel de vida, mucho menos para lograr un crecimiento económico significativo y mejores condiciones de vida.

Para mayor desgracia, esta situación se ha ido desarrollando en el contexto de una población cada vez más envejecida, un proceso demográfico que comenzó a finales de los años 70 y que conducirá a una serie de graves problemas, como que una fuerza de trabajo en reducción tenga que sostener a un número creciente de jubilados.

En respuesta a las presiones creadas por la reciente profundización de la crisis económica, el gobierno cubano anunció una serie de medidas que harán que el país dé un importante paso más cerca del modelo chino-vietnamita, el cual combina un Estado unipartidista autoritario con un creciente papel de la empresa privada capitalista. Estas nuevas medidas representan la decisión del gobierno cubano de ceder una parte de su control económico en un esfuerzo por adquirir divisas, importar capital y promover un mayor dinamismo y crecimiento de la economía.

Desarrollo de la Pequeña y Mediana Empresa privada

Una propuesta económica que ha sido rescatada es el establecimiento de Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES) de gestión privada. Por más de una década, el gobierno cubano bajo el mandato de Raúl Castro ha permitido la existencia de muy pequeñas empresas privadas, las cuales en este momento ya emplean aproximadamente al 30 por ciento de la fuerza de trabajo. Ello incluye cerca de un cuarto de millón de agricultores privados que trabajan tierras en usufructo, lo que significa que la arrendan al gobierno por períodos renovables de veinte años, así como unas 600.000 personas que son dueñas de negocios en áreas urbanas o trabajan para ellos.

La mayoría de estas microempresas están concentradas principalmente en las esferas de los servicios gastronómicos (restaurantes y cafeterías), la transportación (taxis y camiones), y en el alquiler de habitaciones y apartamentos a turistas, probablemente la pequeña empresa privada más lucrativa de todas. En 2014, en un importante documento oficial titulado Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista, el gobierno anunció que permitiría la creación de pequeñas y medianas empresas privadas. Esta noción ha sido recientemente revivida y discutida, por ejemplo, por el presidente Miguel Díaz-Canel, quien ha afirmado que es necesario «destrabar» las PYMES y las cooperativas.

Se han ofrecido pocos detalles acerca de qué podrían abarcar estas empresas en términos de tamaño y otras características. Lo más probable es que eso se mantenga en secreto hasta que el gobierno promulgue la nueva ley, que está programada para abril de 2022, referida tanto a las empresas estatales como privadas, aunque diputados del parlamento -la Asamblea Nacional del Poder Popular- han indicado que las regulaciones concernientes a las PYMES se formularán ya este año.

Aun así, se puede obtener una idea aproximada de en qué consistirán esas medianas empresas observando cómo han sido definidas en otros países latinoamericanos. En Costa Rica, por ejemplo, donde las PYMES están muy extendidas y desempeñan un importante papel en la economía, la mediana empresa se refiere a las que emplean entre 31 y 100 trabajadores; las microempresas son las que emplean a menos de cinco personas (el grupo más nutrido de las hoy presentes en Cuba), y la pequeña empresa es aquélla que contrata de 6 a 30 trabajadores.

Chile aprobó una ley que define oficialmente el tamaño de las empresas según los siguientes criterios numéricos: Micro, hasta 9 empleados; Pequeña, de 10 a 25; Mediana, de 25 a 200; y Gran Empresa, más de 200 empleados.

Basándose en esas definiciones, está claro que por su tamaño, las firmas privadas medianas son empresas capitalistas tradicionales. Es poco probable que sean gestionadas únicamente por sus dueños y necesitarán algún tipo de administración jerárquica para conducir el negocio en términos de su planificación económica, su gestión y su producción. El establecimiento de estas firmas probablemente vaya a la par con la intervención de los sindicatos estatales oficiales para «organizar» a los trabajadores, como ya lo han hecho con los mucho menores «cuentapropistas» y sus pocos empleados.

Como en China, los sindicatos oficiales en Cuba no harán nada para representar verdaderamente a los trabajadores en sus relaciones con los empleadores.

El Código de Trabajo de Cuba de 2014

En este contexto es muy importante considerar el Código de Trabajo que ha estado en vigor desde que lo aprobó el gobierno cubano en 2014. Este Código elimina el requisito de compensar a trabajadores cuya plaza haya sido cerrada y permite a empleadores privados despedir a trabajadores sin motivo como parte de su derecho como propietarios. En el caso de empleados estatales, el gobierno también despide a trabajadores al declararlos no idóneos para sus plazas, sin que los afectados tengan mucho a qué recurrir.

El nuevo Código también relaja la jornada de 8 horas, permitiendo que los empleadores la extiendan a 9 horas sin compensación adicional. De hecho, ya hay muchos trabajadores en el sector privado que trabajan turnos de 10 y hasta 12 horas diarias sin cobrar horas extra –lo hacen de todos modos porque su salario básico es más alto que en el sector estatal-.

El Código también permite que los empleadores privados solo concedan un mínimo de siete días de vacaciones anuales pagadas en lugar de los treinta días a los que tienen derecho los empleados estatales. Igualmente, suprime la descarga académica para la superación de todos los trabajadores, así que ello debe hacerse durante el tiempo libre del que dispongan, como el acumulado de vacaciones. Se espera que este Código de Trabajo también sea aplicable al sector económico de las PYMES.

La modificación del monopolio estatal sobre el comercio exterior

Además de abrir la puerta a la empresa privada, el régimen cubano ha relajado muy recientemente su monopolio sobre el comercio exterior, es decir, el control exclusivo que, hasta ahora, ha tenido sobre todas las actividades empresariales de importación y exportación.

Hace poco tiempo, Rodrigo Malmierca, ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (MINCEX), anunció que treinta y seis empresas estatales especializadas en comercio exterior se estaban preparando para ofrecer ayuda con sus servicios a importadores y exportadores privados, con el objetivo de procesar y perfeccionar sus operaciones extranjeras.

Como un incentivo adicional para estimular estas actividades de exportación privadas -en moneda fuerte-, el gobierno ha ofrecido aplicar un descuento al impuesto sobre las utilidades de las empresas estatales, privadas y las cooperativas si demuestran un incremento en ventas de productos y servicios en comparación con el año anterior.

En 1959, el primer año de la Revolución, cuando la mayor parte de la economía aún estaba en manos privadas, el Gobierno Revolucionario, ante un brusco descenso de sus reservas de divisas fuertes extranjeras, exigió que las firmas privadas cubanas que importasen del extranjero obtuvieran el permiso del Banco Nacional de Cuba para acceder a la divisa extranjera –a menudo dólares- que necesitaban para sus transacciones.

Así el gobierno intentaba ejecutar su plan de utilizar las escasas divisas en importaciones que eran fundamentales para el desarrollo económico del país, en vez de, por ejemplo, en artículos de lujo para uso personal. Aún no se conoce cuánto control tendrá ahora el gobierno sobre las iniciativas de importación/exportación propuestas por el sector privado.

La racionalización del sistema monetario

Las nuevas regulaciones para actividades de exportación, y en especial de importación, estarán estrechamente relacionadas y se verán sin dudas afectadas por las dificultades monetarias que hoy enfrenta Cuba, en particular las concernientes a la escasez de divisas.

Esa escasez también está desempeñando un papel principal en la presente discusión de la unificación monetaria por parte del gobierno, un tema sobre el cual se ha vertido mucha tinta durante años y que adquiere cada vez más protagonismo en las nuevas políticas económicas, y cuya materialización puede que ocurra finalmente durante los próximos meses.

A medida que el gobierno cubano intente integrar cada vez más su economía con la economía internacional, más necesitará regularizar el tipo de cambio entre su moneda nacional y las divisas extranjeras utilizadas por el capital foráneo para sus transacciones. Ello permitiría un arreglo más racional para, entre otras cosas, establecer un sistema de precios e incentivos económicos, y para evaluar los datos económicos.

Por muchos años, Cuba ha tenido operando en su mercado interno un sistema de dos monedas coexistentes, con una parte en dólares y la otra en pesos cubanos. Hasta hace poco, ese sistema fue representado por el peso cubano y el CUC —una moneda cubana no convertible más o menos equivalente al dólar— que estuvo fijada a un cambio de aproximadamente 24 o 25 pesos cubanos por 1 CUC.

Pero el CUC perdió su valor y está en proceso de desaparecer debido a la falta de divisas para respaldarlo. Mientras tanto, la economía cubana se ha dolarizado directamente: los cubanos ahora obtienen acceso a artículos en tiendas especiales en dólares que venden una amplia variedad de productos, incluyendo alimentos, que son muy difíciles de obtener en otros lugares con pesos cubanos.

Los productos en esas tiendas en divisas extranjeras se compran con tarjetas magnéticas emitidas por el gobierno para evitar una especulación informal de monedas en efectivo en el mercado negro. Las tarjetas son el único tipo de pago aceptado en esas tiendas y se basan en depósitos hechos en dólares u otras divisas internacionales en los bancos cubanos, la mayoría de los cuales provienen de remesas desde el exterior.

Sin embargo, con la desaparición del CUC, ya no podemos hablar de unificación monetaria, sino de la racionalización de la política monetaria cubana, particularmente del tipo de cambio entre el peso y el dólar. Como el economista cubano Pedro Monreal ha señalado, los cambios monetarios tendrán que ser parte de un paquete más amplio que implique ajustes de precios, subsidios, salarios y pensiones.

La regularización monetaria del cambio entre el peso cubano y el dólar que se discute hoy en la Isla supone para el gobierno una serie de complicaciones que serán muy difíciles de resolver. Provienen principalmente del hecho que, mientras la población en general ha estado cambiando de 24 a 25 pesos por un dólar, las empresas estatales han disfrutado del económicamente distorsionante tipo de cambio de un peso por un dólar –una tasa que claramente ha favorecido la importación de bienes extranjeros, pero ha dañado la exportación de bienes cubanos–.

La regularización de la moneda en este contexto significa que el gobierno tendrá que intentar lograr la cuadratura de varios círculos para tanto impedir el cierre de muchas firmas estatales que se beneficiaban del subsidio para importaciones del que disfrutaban con el tipo de cambio especial de uno por uno, como para bloquear un incremento de la inflación. Debido a presiones políticas internas y a expectativas populares, es posible que el gobierno se vea obligado a conceder un tipo de cambio favorable al peso.

Si ese tipo de cambio favorable no está acompañado por una mayor disponibilidad de bienes y servicios, ello podría llevar a la inflación. Si se combinan problemas, una falta de sindicatos independientes dejaría a los trabajadores cubanos desprotegidos de las políticas monetarias de su gobierno.

Especialmente importante es el fundamental cambio de política que anunció por primera vez la Ministra de Trabajo y Seguridad Social, Marta Elena Feitó, el 6 de agosto –y que fue luego confirmado el 13 de octubre por Alejandro Gil, el Ministro de Economía y Planificación–, que aumentará sustancialmente la cantidad y variedad de ocupaciones urbanas que los cubanos podrán realizar en el sector privado.

Como parte de sus primeras reformas económicas, Raúl Castro permitió la apertura al trabajo por cuenta propia privado y a la contratación de personal en el caso de un número limitado de ocupaciones que con el tiempo se incrementó a más de doscientas, las cuales luego se reorganizaron en 123 grupos ocupacionales. Vale señalar que este incremento estuvo lejos de ser un proceso lineal y en más de una ocasión el gobierno recortó la cantidad de ocupaciones permitidas en el sector privado.

Según los ministros Feitó y Gil, esa lista de ocupaciones privadas permitidas será eliminada, y es de suponer que se preparará una nueva que relacione sólo aquellas ocupaciones que no se permitirán, tales como, por ejemplo, la práctica privada de la medicina. Ninguno de los ministros ha definido aún una fecha en la que estos cambios entrarían en vigor.

Finalmente, para facilitar tanto las operaciones del sector privado rural como del urbano, el gobierno anunció que aumentaría la cantidad de mercados mayoristas para que los pequeños y medianos emprendedores privados compren alimentos y otros productos al por mayor a precios reducidos. La falta de acceso a este tipo de mercados ha sido un gran problema que ha afectado seriamente la viabilidad de los negocios privados rurales y urbanos.

Para mejorar las cosas, el gobierno anunció muy recientemente que a partir de septiembre comenzará a funcionar un mayor número de mercados mayoristas en las capitales provinciales, aunque las transacciones se realizarán exclusivamente en divisas, lo cual ha sido claramente el principal impulso para esto y para otros cambios económicos.

Si el gobierno cubano realiza todos los cambios que ha anunciado, la economía de la Isla se habrá alejado bastante de la economía altamente nacionalizada de finales de los 80 —más nacionalizada que las economías de la URSS y Europa del Este— para convertirse en una economía fundamentalmente mixta, acercándose así cada vez más al modelo chino-vietnamita. Queda por ver hasta qué punto los cambios propuestos mejorarán el mediocre rendimiento de la actual economía cubana, en la cual el bajo crecimiento económico y la baja productividad han caracterizado tanto a la economía rural como a la urbana por mucho tiempo.

Vale señalar, sin embargo, que a pesar de una baja producción agrícola generalizada, las granjas privadas ya han superado a las estatales en la producción de varios cultivos esenciales, como sucedió en Europa del Este durante los gobiernos comunistas.

En sólo poco más de una década, desde que una cantidad sustancial de tierras fuera distribuida a agricultores privados, y a pesar de sus grandes dificultades para obtener acceso a créditos y al comercio al por mayor, instrumental agrícola y otros implementos, los agricultores privados, quienes aún poseen menos tierras cultivables que el Estado, ya producen el 83.3 por ciento de las frutas, el 83,1 por ciento del maíz y el 77.9 por ciento de los frijoles.

Sin embargo, esto no es tanto un testimonio de las maravillas de la empresa privada como del desastre que ha sido para Cuba la agricultura estatal burocrática dirigida desde arriba y de manera centralizada –también fue desastrosa para varios países que componían el bloque soviético–.

En tales sistemas burocráticos, las personas que participan del nivel productivo carecen de incentivos materiales –como un mayor poder adquisitivo– y de incentivos políticos –como autogestión y control democrático de sus centros de trabajo–, cuya ausencia ha conducido históricamente a apatía generalizada, negligencia, irresponsabilidad y lo que Thorstein Veblen llamó «retirada de la eficiencia».

Es esta experiencia vivida y no la propaganda capitalista, la que ha hecho al modelo capitalista cada vez más atractivo para los cubanos.

El contexto político

Un tema crítico que surge de esta discusión es la naturaleza y composición de la dirección política cubana que se enfrenta a la actual crisis y que conduce las propuestas mencionadas quince años luego de que Fidel Castro se retiró, por razones de salud, de su mandato directo del país y fue sucedido por su hermano menor Raúl, el jefe de las fuerzas armadas cubanas y heredero forzoso desde los primeros días del Gobierno Revolucionario.

Al asumir el mando, Raúl introdujo una serie de reformas económicas que abrieron el sistema, de manera moderada, a empresas privadas normalmente muy pequeñas. También promovió un grado significativo de liberalización como, por ejemplo, cambiar en 2012 las regulaciones que controlaban las salidas al extranjero para permitir a los cubanos viajar a otros países. Pero esta liberalización no estuvo acompañada por forma alguna de democratización política. Todo lo contrario. Por lo tanto, la represión de la disidencia ha continuado.

Así, por ejemplo, mientras liberalizaba los viajes al extranjero para la mayoría de los cubanos, el gobierno ha impuesto obstáculos para las salidas de muchos disidentes, ya sea demorando sus apariciones en tiempo en conferencias en otros países o imposibilitándoles viajar al exterior, para lo cual ha elaborado una lista de «regulados» conformada por unos 150 disidentes cubanos que no tienen permitido salir del país.

Debe señalarse que, como en el caso de muchas otras medidas represivas adoptadas por el gobierno cubano, esto sigue siendo, como en tiempos de Fidel Castro, una decisión política y administrativa al margen incluso al propio sistema judicial del régimen. Lo mismo se aplica a los miles de arrestos breves que el gobierno de Raúl Castro ha realizado cada año, en especial para impedir manifestaciones públicas no controladas por el gobierno.

El sistema de partido único continúa funcionando como bajo Fidel Castro, con su enorme control social, económico y político, implementado mediante sus cintas de transmisión, representadas por las organizaciones de masas (los sindicatos y las organizaciones femeninas) y otras instituciones, como las del sistema educativo. Los medios masivos de comunicación (radio, televisión y periódicos) continúan estando bajo el control del gobierno y siguen en su cobertura las «orientaciones» del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

La única excepción de importancia son las publicaciones internas de la Iglesia Católica, la cual, sin embargo, practica una extrema prudencia política y limita la distribución de sus publicaciones a sus parroquias y otras instituciones católicas. Internet, la cual el gobierno ha sido incapaz hasta ahora de poner bajo su absoluto control, permanece como el principal vehículo para las voces críticas y disidentes.

Mientras tanto, ha estado ocurriendo un importante cambio generacional dentro de la dirigencia cubana que plantea preguntas sobre el futuro del sistema cubano.

El nuevo presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, nació en 1960, un año después del triunfo revolucionario. El ocupante del recién creado cargo de Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, un hombre con largos años de experiencia en el negocio del turismo, nació en 1963. Se podría considerar que estos dos hombres realizan una especie de aprendizaje de prueba bajo Raúl Castro, quien a sus 89 años de edad es aún el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, aunque se retirará oficialmente en 2021.

Aún hay otros «líderes históricos» que también permanecen en lo más alto de la jerarquía política. José Ramón Machado Ventura, un médico que por un tiempo fue el número tres después de Fidel y Raúl Castro, y que es miembro del Buró Político, cumplirá 90 años el 26 de octubre. Ramiro Valdés, que ocupó muchos cargos superiores durante los más de sesenta años del Gobierno Revolucionario, incluyendo Ministro del Interior, y que hoy es miembro del Buró Político, tiene 88 años. Varios generales en posiciones de alto rango también pertenecen a la vieja generación.

El general Ramón Espinosa Martín, miembro del Buró Político del CC del PCC, tiene 81 años. En comparación, el general Álvaro López Miera, también miembro del Buró Político, es un joven de apenas 76 años. El general Leopoldo Cintra Frías, Ministro de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) tiene 79 años de edad.

Sin embargo, hay personan más jóvenes, menos visibles que Díaz-Canel Bermúdez y Marrero Cruz, quienes ahora ocupan cruciales cargos de gobierno y cuyo poder es probable que aumente en el contexto de una transición luego de que los viejos «históricos» hayan abandonado la escena. Uno de ellos es el general de 60 años Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, un ex yerno de Raúl Castro, quien es el director de GAESA, el inmenso conglomerado empresarial de las Fuerzas Armadas, el cual incluye a Gaviota, la principal empresa turística en Cuba. Varios oficiales de alto rango del ejército, retirados o en activo, ocupan actualmente cargos importantes en otras esferas clave de la economía.

Las Fuerzas Armadas han capacitado a cuadros técnicos y empresariales quienes, junto a un grupo de técnicos y administradores civiles, han desempeñado por algún tiempo un importante papel en la economía. Muchos de ellos se han convertido en empresarios internacionales que operan en nombre del Estado cubano y han desarrollado amplias conexiones con bancos y otras instituciones capitalistas internacionales.

A ellos debemos añadir a los gerentes de industrias estatales, a quienes el gobierno acaba de otorgar más autonomía. Todos estos funcionarios pueden acabar beneficiándose del anunciado establecimiento de las PYMES, mediante el uso de sus contactos de negocios para obtener el capital que les permita crear sus propias medianas empresas. Ellos constituyen el núcleo de una burguesía capitalista cubana en desarrollo que está emergiendo desde dentro del propio aparato comunista.

Oposición, desafiliación y descontento

Existe oposición política en Cuba, principalmente —pero no de forma exclusiva— en el centro y la derecha del espectro político.

Sin embargo, ha sido políticamente marginada por la represión del gobierno y por la práctica plattista –por la Enmienda Platt impuesta por los EEUU a Cuba a principios del siglo XX y que limitaba la independencia cubana– adoptada por sectores de esa oposición, que en lugar de organizarse y recaudar fondos entre los cerca de dos millones de personas de origen cubano en los EEUU y otros países —tal como hizo José Martí entre los tabaqueros cubanos en Florida para apoyar la independencia cubana en la década de 1890—, ha dependido de limosnas del gobierno estadounidense para sobrevivir a la persecución.

Aunque el gobierno puede haber marginado con éxito a la disidencia activa en la isla, no ha podido detener la considerable desafiliación política con respecto al régimen, especialmente entre las generaciones más jóvenes, que crecieron desde el derrumbe de la URSS y el campo socialista a finales de los 80 y principios de los 90. Debe apuntarse que ha transcurrido casi el mismo tiempo entre 1990 y el presente que entre el triunfo revolucionario en 1959 y el derrumbe del bloque soviético. Este colapso —y la sustancial retirada de ayuda económica a Cuba que lo acompañó— produjo una catastrófica crisis económica y una considerable erosión de la legitimidad del régimen cubano.

Desde entonces, la corrupción pública y privada se ha incrementado notablemente, un fenómeno que fue incluso denunciado por Fidel Castro en un famoso discurso en la Universidad de La Habana en noviembre de 2005, donde advirtió que podría destruir la Revolución desde adentro y así lograr lo que el imperialismo estadounidense llevaba décadas sin haber podido causar.

La actual crisis económica, considerablemente agravada por la pandemia de la COVID-19, se ha sumado al ya extendido descontento originado por la escasez de bienes de consumo. Buena parte de este descontento se ha enfocado en los «coleros» –de «cola», la línea de personas que esperan–, un término comúnmente utilizado para personas que monopolizan los primeros lugares en las omnipresentes filas que se forman  por doquier para obtener los cada vez más escasos productos de primera necesidad o para vender esos lugares a quienes llegan tarde; y para personas que, aprovechándose de ocupar, de una forma u otra, los primeros lugares en la cola, compran todas las reservas de productos para revenderlos a precios exorbitantes.

El gobierno ha sacado partido de la comprensible indignación popular que despiertan los coleros al denunciarles y arrestarles, pero evita enfocarse en las causas económicas del fenómeno, es decir, la escasez de artículos de primera necesidad debido a una insuficiente producción nacional y/o importación.

Sin embargo, el hecho es que, dada la falta de producción agrícola debido al régimen económico y político, no parece haber una alternativa práctica para este problema. Ni siquiera es probable que funcione racionar los productos en divisas que compran los coleros al incorporarlos al sistema de racionamiento en pesos cubanos que ya existe, pues puede que no haya cantidades suficientes para distribuir a todos.

Es difícil identificar las circunstancias bajo las cuales la presente desafiliación y el descontento puedan traducirse en una alternativa política —y aún menos en una democrática y progresiva— para el existente régimen antidemocrático de Estado unipartidista. Es cierto que el cierre por parte de Obama del camino de la emigración cubana hacia los Estados Unidos en los últimos días de su mandato eliminó una importante válvula de escape para la oposición y el descontento en Cuba.

Trump no revocó esta medida concreta de Obama, prueba de que su oposición al comunismo es mucho más débil que su xenofobia y su racismo. No obstante, el cierre de la emigración hacia los Estados Unidos hasta ahora no ha parecido ser suficiente para estimular ninguna novedad política significativa en la isla.

Lo que está claro es que la adopción de las nuevas medidas económicas ya expuestas, en particular la legalización de las llamadas medianas empresas, pueden extender y profundizar considerablemente la doble explotación y opresión en Cuba: la que ha ejercido por mucho tiempo el Estado unipartidista altamente autoritario, y la otra, ejercida por las futuras medianas empresas privadas ayudadas por la falsa protección brindada a los trabajadores por los sindicatos estatales, que en la práctica funcionarán como sindicatos de empresas en el contexto de las PYMES. El Código de Trabajo aprobado en 2014 ya ofrece un indicio de lo que está por venir.

La nueva distribución económica del poder que tarde o temprano se desarrollará en Cuba demostrará aún más la urgente necesidad de contar con sindicatos verdaderamente libres, y la necesidad de sustituir el Estado unipartidista antidemocrático que por su naturaleza imposibilita la existencia de sindicatos independientes, por una república verdaderamente socialista y democrática en Cuba.

*Este análisis fue originalmente publicado en inglés en la edición on line de la revista socialista New Politics.

27 comentarios

Luis 11 noviembre 2020 - 9:30 AM

Buenísimo. Sin embargo, el autor no deja claro que la posición plattista de la oposición además de ser inmoral es también ilegal,por lo tanto, no hay sólo una persecución que ha estado al margen de la ley en algunas ocasiones, también se han juzgado y encarcelado a personas que han actuado como mercenarios.

Carlos 11 noviembre 2020 - 9:38 AM

La oposición cubana, si queremos ser justos, podemos decir que tiene los mismos problemas que cualquier otra sociedad democrática. Los mismos problemas que tuvieron los mambises, o los que se alzaron en contra del comunismo a principio de los años 60. Después de 1959 la palabra mercenario se ha manipulado para conveniencia del que ostenta el poder.

Saludos.

Luis 11 noviembre 2020 - 9:50 AM

Esa es una forma simplista y equivocada de ver la historia. Recibir financiamiento en otro gobierno es ilegal. A Trump lo acusaban de recibirlo de Rusia y tremendo lío que se le formó por eso. Para lograr una sociedad verdaderamente democrática en Cuba hay que distanciarse de los dos extremos.

Carlos 11 noviembre 2020 - 10:08 AM

Y si tocamos el tema que no le gusta a los revolucionarios y decimos que el dinero que se le envía a la familia en Cuba cae en las arcas del Estado primero y luego le pasan una tarjeta a la familia para que compre, pero los dolares se usan para reprimir y oprimir cualquier intento de cambio en el país. Lo mismo ha hecho el gobierno en los últimos 60 años con los subsidios de la URSS o Venezuela … garantizar lo militar para controlar la finca, el pueblo después, las migajas.

De verdad que hay que distanciarse de los dos extremos. Esperemos que los que tienen el sarten den el primer paso.

Saludos.

Manuel* 11 noviembre 2020 - 7:07 PM

Carlos, y no nos olvidemos que los periodistas y multitud de personas que apoyan al régimen son financiados por el régimen. Por tanto, les podríamos acusar de ser mercenarios del régimen.

En fin, Randy ¿de qué vive?

Manuel* 11 noviembre 2020 - 4:55 PM

Mira Luis, haz de favor de leer el contenido del siguiente enlace: https://web.archive.org/web/20100323220432/http://www.ruleoflawandcuba.fsu.edu/documents.cfm

Contiene las sentencias oficiales a los 75 periodistas condenados el la Primavera Negra del 2003, ese año en que Cuba se convirtió en la mayor cárcel de periodistas del mundo.

Léete las sentencias con calma. Te puede llevar varios días. Y después muéstranos un solo lugar donde se condenase a algún periodista por ser mercenario; es decir, por recibir dinero de una potencia extranjera.

Jose A. Huelva G 12 noviembre 2020 - 4:14 AM

Me pregunto ¿Cuan «mercenarios» fueron esos capaces de incluir a una potencia extranjera con nombres y apellidos en nuestra Constitución anterior?, la misma «aprobada en el parlamento» por » u n a n i m i d a d «. Con el armamento recibido «free» de esa potencia nos dedicamos a hacer guerras y desestabilizar a 3ros países en América Latina y Africa. ¿Se nos olvidó esa parte?

Carlos 11 noviembre 2020 - 9:31 AM

Seguimos soñando. Soñando se nos ha ido la vida. ¿Necesitamos otros 60 años para despertar?

Nos han hecho creer que con Biden, que promete revertir las duras políticas de Trump, sus vicisitudes serán menos. ¡Como si los problemas que los agobian dependieran más del presidente de los Estados Unidos que de los dirigentes que nos han hundido en este desastre!

No olvidar, que uno de los pocos logros revolucionarios es hacer que la Cuba de hoy, sea mas dependiente que nunca del exilio, mas que el los tiempos de la Enmienda Platt.

En Cuba, en la calle y en las casas, los cubanos hablan de las elecciones en los Estados Unidos casi tanto como de la comida que escasea, del dinero que no alcanza y de los precios que no paran de subir.

Sigamos soñando con el socialismo. Ahora si lo vamos a construir!

Luisi 11 noviembre 2020 - 10:22 AM

Cuando usted va por ejemplo a un preuniversitario en cualquier parte del país,sin las cámaras del noticiero y alguien del partido,y le pregunta a los estudiantes que si desean irse del país,entonces tendrán una noción de los «logros» de la Revolución y lo que ha provocado. Estudiantes que si nunca se van, espero que sean los que traigan el cambio esta vez para bien

Carlos 11 noviembre 2020 - 10:33 AM

Luisi, una familia que pueda poner carne de res o mariscos en la mesa por las vías no oficiales, y tiene que decirle a los hijos que bajo ninguna circunstancia comenten sobre la comida en la escuela o en el barrio, tanto con familia o amigos, entonces tenemos una clara noción de los logros de la «Revolución».

Jagger Zayas Querol 11 noviembre 2020 - 10:40 AM

El intento de Socialismo en Cuba ha estado presidido, desde 1965, por una gran contradicción.
Se mantuvieron las relaciones capitalistas de producción en base al trabajo asalariado, con la propiedad totalitaria estatal (capitalismo monopolista de estado), ahora llamada eufemísticamente «Propiedad Social de Todo el Pueblo» y un amague de relaciones de distribución socialistas. Una gran contradicción que impide el normal desenvolvimiento de la economía y su desarrollo económico.
La producción sigue siendo mercantil (aunque la propaganda no lo acepta) por un solo dueño: el Estado. Sin embargo, no hay mercado. Todo el comercio interior y exterior es monopolio del Estado y por tanto, no hay la libre concurrencia que es característica del mercado. Esto conduce a que no hay incentivo para el aumento de la producción y mucho menos de la productividad del trabajo. Consecuencia: trabazón de la economia, desabastecimiento, racionamiento durante más de 60 años, inflación y descapitalizacion del país cada vez mayor, envejecimiento acelerado de la población, bajísima tasa de natalidad, no reproducción, ni reemplazo de la fuerza de trabajo y una emigración galopante, sobretodo de jóvenes y en edad reproductiva.
El autor obvia estos elementos en su análisis y la importancia de la no existencia del mercado y sólo una caricatura grotesca de él.
Es cierto que en los últimos 15 años aunque de forma zigzagueante, se autorizó el Trabajo por Cuenta Propia, eufemismo para la microempresa, pero ellas mayoritariamente en la esfera de la circulación o comercialización y sin mercado mayorista. No en la esfera de la producción, a excepción de las cooperativas de la construcción. Por tanto, poco o nada inciden sobre el aumento de la producción. Sin embargo, sí han incidido fuertemente en la ampliación y profundización del mercado negro, la malversación, el soborno y la corrupción, incluida la acaparacion y la sobredemanda.
Demasiada miopía política y dogmatismo económico subordinado a la ideología burocrática y estalinista que ya no da más. Por ello, las aperturas a regañadientes de corte chino o vietnamita pero con demasiada ilegalidad, indisciplina y marginalidad social, que conspiran contra su éxito de «realismo socialista».

Carlos 11 noviembre 2020 - 10:57 AM

Jagger el socialismo nadie sabe construirlo, no existe no es posible, entienda eso. El iluminado lo admitió varias veces. El trabajo privado, digo privado pues no me gusta la aberración del régimen de llamar a los privados «cuenta propistas», empezó a comienzos de los años 90, cuando el sistema estatal no era capaz de producir o elaborar una pan con fritura. Vi muchos profesionales huir hacia el trabajo privado, pues era mas gratificante que la miserable profesión que ejercían.

La culpa es del embargo, digo bloqueo. Pero ahora van a tener oxígeno por cuatro años mas, tal vez ocho. ya veremos. Mientras tanto siguen diciéndole al pueblo que tendremos un socialismo prospero y sostenible para el 2030, tal vez 2050, o tal vez quien sabe.

mepiamo 11 noviembre 2020 - 11:58 AM

Alguien dijo por ahí: «En todas las generaciones hay un grupo de imbéciles que creen que el Socialismo hubiese funcionado, si lo hubiesen dirigido ellos».

Jose 11 noviembre 2020 - 12:07 PM

Las PYMES no existen en Cuba todavía, los restaurantes, alquileres y otros cuentapropista no son empresas ya que no poseen personalidad jurídica, fundamental en una empresa. Se dijo que las PYMES se iban a aprobar en este año, pero eso fue antes de la victoria de Biden, ahora se van a hacer los locos y no van a aprobar nada. Una persona que trabaje para el estado es una persona k es menos propensa a protestar, ahí radica el éxito de los sistemas totalitario en el miedo de las personas.

Manuel* 11 noviembre 2020 - 6:52 PM

En Cuba existen empresas, en el sentido de que hay grupos de personas que se organizan para llevar a cabo un trabajo remunerado. Pero, efectivamente, esas empresas mercantiles carecen de regulación legal, un marco jurídico imprescindible para el crecimiento económico. Esperemos que pronto se articule.

Eva 11 noviembre 2020 - 10:25 PM

Coincido plenamente con su comentario. Es peligroso tener razón cuando el Gobierno está equivocado.

Ramón Izquierdo 11 noviembre 2020 - 12:16 PM

Actualmente, según el autor, se ha eliminado el requisito de compensar a trabajadores cuya plaza haya sido cerrada y se permite a empleadores privados despedir a trabajadores sin motivo como parte de su derecho como propietarios, se relaja la jornada de 8 horas, permitiendo que los empleadores la extiendan a 9 horas sin compensación adicional; muchos trabajadores en el sector privado que trabajan turnos de 10 y hasta 12 horas diarias sin cobrar horas extra y para colmo lo hacen «a gusto» porque su salario básico es más alto que en el sector estatal, también se permite que los empleadores privados solo concedan un mínimo de siete días de vacaciones anuales pagadas en lugar de los treinta días a los que tienen derecho los empleados estatales. Y concluye el autor: «El Código de Trabajo aprobado en 2014 ya ofrece un indicio de lo que está por venir»
Y el sector liberal burgués asociado al Partido Comunista en sus altas instancias de mando y del empresariado del sector estatal, llaman a esto socialismo!!!.
Y el otro sector, también liberal burgués, pero asociado a la empresa privada a través de sus intelectuales y medios digitales alternativos callan, se tragan la lengua y no dicen nada de los abusos a que son sometidos los trabajadores privados, solo se quejan de lo que son objeto los trabajadores del sector estatal, que es el sector que controla sus enemigos políticos (el primer sector liberal que he mencionado), nadie nunca dice nada de la sobreexplotación en el sector privado.
Los trabajadores cubanos de ambos sectores NADIE LOS DEFIENDE, nadie escribe por ellos ni una sola denuncia, solo sirven de lona de ring y cuadrilátero de boxeo para que los dos grupos políticos en pugna de la sociedad cubana actual diriman sus combates.
¡¡¡Triste, muy triste!!!, mientras sigue perdida la opción anticapitalista, porque los jóvenes cubanos lo saben, con ninguno de los dos grupos hay opción de ningún tipo para poder escalar a un nivel de vida como en el primer mundo rico, la posición que ocupa Cuba en la división internacional capitalista del trabajo lo impide.

dario45666 11 noviembre 2020 - 12:40 PM

sr.Izquierdo : muchas veces me he preguntado como desendiente de espanol y ciudadano ,como es posibe que Espana este como este,como es posibe que no haya podido avanzar,casi muy poco,desde la oscuridad de la edad media a la modernidad. Que impide el salto a la modernidad ?? Por que espana es hoy un pais al desmembrarse,casi perdiendo su lengua,su unidad,en manos de partidos de extrema izquierda y autonomicos que no desean el avance.Como es que espana sea la menesterosa de europa,con sus hijos a la desbandada,cada dia mas perdidos en un mundo cada vez mas competitivo y que ella misma se vaya corriendo al abismo ?? solamente la Union europea esta manteniendo en control el pais,pero en cualquier momento,se volveran a repetir epocas oscuras ya vividas……Pues la respuesta del por que Espana no avaza,la tengo leyendolo a usted,usted en un pais desarrollado moderno seria como un adolescente rebelde,lleno de teorias extranas,suenos de nino y planes de fin de curso. Aterrice,ni los anarquistas ni los comunistas y casi los socialistas son el futuro de nada,el socialismo se escapa por el momento de la marea liberal,porque ,mientras mas se parezca a capitalismo y a la democracia representativa y respete el estado de derecho,podra seguir subsistiendo.Estamos en la postmodernidad,aterrize !!!

Manuel* 11 noviembre 2020 - 7:00 PM

Dario, tu imagen de España no responde a la realidad. Deberías de viajar más.

Ramón Izquierdo 12 noviembre 2020 - 12:20 AM

Usted es el que está en la Luna seguramente milita en el partido ultra de Vox.
Y como siempre ocurre cuando comentó algo en este sitio, «señor Izquierdo eres anacrónico, estás desfasado, pero nadie responde a lo que comento», o lo aceptan callando por omisión.
Para solo citar un ejemplo, usted al parecer defiende y ve muy bien que los trabajadores del sector privado en Cuba solo devenguen 7 días de vacaciones en el año.
Yo estaré desfasado, pero ni en el siglo 19 los trabajadores eran explotados de esa manera, así que usted está cientos años atrás. Usted es el pasado cómo lo ves ya a todas luces el capitalismo con su liberalismo en todas partes.
En cuanto a España, es un país parecido a México, las únicas industrias que tiene son maquilas alemanas, francesas, inglesas y norteamericanas. Lo otro es que tiene excelentes guaridas en la costa mediterránea para que los ladrones mexicanos como los Lozoya, Peña Nieto y demás se escondan de la justicia. Ah, y jeques muy democráticos y liberales árabes.
Un saludo

Alina Lopez 11 noviembre 2020 - 2:45 PM

Excelente y pormenorizado análisis el de Samuel Farber, son destacables, a mi juicio, dos aspectos: el modo en que ha surgido una clase empresarial dentro del ámbito de las fuerzas armadas que, por sus amplias relaciones financieras con empresas capitalistas, pudieran crear sus propias empresas medianas y pequeñas, no debe olvidarse que la Constitución del 2019 permite que unas formas de propiedad se alíen con otras y también que en el caso de que la empresa estatal caiga en bancarrota pueda convertirse en una empresa privada o cooperativa. El otro aspecto es la situación de los trabajadores ante cambios que ya han afectado algunas antiguas conquistas, como la jornada laboral de 8 horas y el mes de vacaciones pagados, por ello es muy válida la referencia de Farber a los sindicatos independientes. Gracias por su texto, esperamos otras colaboraciones con LJC.

Ramón Izquierdo 12 noviembre 2020 - 12:24 AM

Señora Alina lo que me llama la atención de usted es la férrea crítica que hace a las empresas del sector liberal asociado al Partido Comunista por sus relaciones con el capital internacional, pero el grupo liberal burgués que usted se representa, eso es precisamente lo que añora, ansia y se acuesta todas las noches soñando en cuándo llegará para ellas ese «privilegio».
Un saludo y feliz día para usted

Ramón Izquierdo 12 noviembre 2020 - 5:25 AM

Señora Alina, el articulista Farber, ha señalado las prácticas primitivas del naciente capitalismo humano vinculado a la propiedad privada, grupo económico del cual usted es una de sus representantes.
No solo en sus artículos, sino como tendencia general en los demás que se escriben en este sitio, nunca se hacen las denuncias de la explotación a la que es objeto el trabajador cubano en estos nacientes negocios privados. De ahí la importancia de este artículo del señor Farber, qué muestra con cuántas saña se desempeña este naciente empresario privado cubano, qué a decir verdad no lo diferencia mucho de sus semejantes en el mundo entero.
En un recorrido por la isla, en las casas de alquiler al turismo internacional hemos visto prácticas como está: la señora dueña de la casa de raza blanca sentada en el salón de su casa, en una mecedora, viendo películas y series melodramaticas de folletín, y de una inigual pobreza cultural, mientras una sirvienta, generalmente de raza negra y más de 50 años es la que atiende a los turistas. Todo un estilo aristocrático, y pensar que su grupo político y los intelectuales qué tanto tiempo gastan defendiendo a esta casta de la otra casta (la vinculada a las altas esferas del Partido Comunista y el empresariado estatal) creen que van a ser los salvadores de Cuba. Pobre pueblo cubano trabajador y de a pie si cae en manos de este otro grupo, que no tiene mucha inclinación al trabajo, sino que quiere reproducir conductas y hábitos que ni siquiera los capitalistas modernos de las grandes empresas y multinacionales pueden llevar a cabo.
Porque no los defiendo señora Alina, porque se prestan y de buenas maneras a desempeñar su función, pero el capitalismo es malo, hasta para estos propios capitalistas modernos que le cuento: realizan jornadas partidas, muchas veces extenuantes, estresantes, trabajan a veces hasta sábados y domingos, no pueden atender mucho su familia, mujer e hijos, tienen hasta poco tiempo para «disfrutar» el tecnoconsumismo occidental, etc etc etc, muy pero muy alejado de lo que visto en Cuba en ese sector del turismo de alquiler, porque los clientes hasta se los buscan los llamados «jineteros», NEGROS también señora Alina, en todos los sentidos, no solo en el color de la piel.
Se extraña en el grupo de intelectuales que usted integra la denuncia de ello. En Cuba el sector privado de comporta como los empresarios de GAESA. En Cuba falta el anticapitalismo, y así dicen algunos foristas que el anticapitalismo está desfasado, cuando a Cuba está llegando el más salvaje capitalismo, propio del salvajismo que caracteriza a todo principiante.
Saludos y que pase feliz día Sra Alina.

Manuel* 11 noviembre 2020 - 6:57 PM

Es curioso como se habla de pequeñas y medianas empresas, como si diese medio legalizar empresas grandes. Las empresas grandes disfrutan de la llamada eficiencia de escala. Son imprescindibles para articular una economía desarrollada. Se asocian con personas ultrarricas. No tiene por qué ser así. Los dueños de una típica multinacional son los millones de accionistas que la poseen, muchos de ellos personas con recursos escasos.

Digo todo esto pensando que el último de los problemas de Cuba es la existencia de empresas privadas excesivamente grandes. Ese problema no existe ni existirá durante muchísimo tiempo.

Luis 11 noviembre 2020 - 7:04 PM

Mira Manuel, léete el libro Los Disidentes donde hay información de cómo recibían dinero y orientaciones muchos de esos periodistas. La SINA decía el cómo y cuándo actuar y regañaba cuando algo no se hacía acorde a lo que orientaban o cuando alguien estaba muy quieto. Léelo para que veas los recibos de los envíos de dinero a Martha Beatriz Roque de parte de Santiago Álvarez, el que mandó a poner las bombas en Tropicana. Que un terrorista financie el activismo político de un opositor es penado en cualquier lugar. Quedar como un héroe defensor de la libertad es muy fácil en un país que vive en una dictadura. Pero cuando uno ve a Coco Fariñas abrazado a Posada Carriles o a Yoani Sánchez muy sonriente con Ileana Ross, la misma que llegó al congreso con el slogan Free Orlando Bosch, se da cuenta de la tonelada de mierda que le va a caer al país cuando se abra a la democracia. Tú defiende lo que quieras. Todos esos «periodistas» están fuera ya, apoyando en su mayoría al bloqueo…por el bien del pueblo no? José Daniel Ferrer reconoce abiertamente que lo financia la FNCA(mira el debate con Edmundo y María Elvira)…la misma organización que puso las bombas en los hoteles en los 90, y ahí está…

Eva 11 noviembre 2020 - 10:13 PM

La apertura de las tiendas en Moneda Libremente Convertible (MLC) el pasado 20 de julio, ha generado numerosos cuestionamientos al gobierno cubano por condicionar el acceso a productos de primera necesidad a la tenencia de divisas extranjeras. La ciudadanía, además, se ha preguntado por el origen de muchos de los productos comercializados en estos establecimientos: ¿estaban almacenados en Cuba o fueron adquiridos expresamente para estos comercios? Ante estas interrogantes, Periodismo de Barrio indagó sobre los buques que han arribado a puertos cubanos, cuya carga podría ser de alimentos, a partir de los datos disponibles asociados al tráfico marítimo.

En el análisis fueron considerados los puertos de Mariel, Moa, Cienfuegos, La Habana, Nueva Gerona, Matanzas, Nuevitas y Santiago de Cuba, clasificados como Puertos de Primera Categoría. Según el Decreto Ley No. 230/2002 De Puertos, los puertos de interés general de primera categoría, reúnen entre sus características, funciones asociadas con a) “actividades de comercio y tráfico marítimo internacional de gran importancia económica nacional”; b) sirven “a industrias o establecimientos de vital importancia para la economía nacional”; c) sus actividades responden “a necesidades esenciales de la actividad económica general del Estado”; y d) “sus especiales condiciones técnicas, geográficas y de los servicios que prestan”, constituyen “elementos esenciales del tráfico marítimo-portuario, así como para el abrigo y seguridad de los buques”.

Respecto a la tipología de buques, se siguió la clasificación de MarineTraffic, uno de los líderes mundiales en inteligencia marítima y rastreo de barcos. Se seleccionaron aquellas embarcaciones cuyo tipo de carga podría ser de alimentos: buques mercantes, de carga general, graneleros, frigoríficos y de otras cargas.

Esta información no nos permite responder con precisión a las preguntas de la ciudadanía. Sin embargo, nos acerca a los flujos de mercancías que han llegado a los puertos cubanos de primera categoría en lo que va de año, según el puerto y el mes de arribo, el tipo de buque, y el país del puerto de origen.

https://www.periodismodebarrio.org/2020/10/2020-que-dicen-los-datos-sobre-importacion-de-alimentos-en-cuba/
Me pregunto Al comprar la poca comida que ofertan en cuc procedentes de USA Después de las largas y tediosas colas Y al leer esto que les comparto
De qué bloqueo hablan tanto?
Deberían sentir vergüenza de tanta mentira repetida. El pueblo cubano, en su inmensa mayoría está sometido por un gobierno despota y miserable
Hay que buscar la verdad y no la razón de las cosas. Y la verdad se busca con humildad pero a ellos les falta no solo humildad sino también honestidad.

MARLENE AZOR HERNÁNDEZ 13 noviembre 2020 - 3:07 AM

Lamentablemente el amigo Farber, se deja llevar por las declaraciones del gobierno no por los resultados ni por los hechos. No hay apertura económica para los productores de bienes y servicios. Siguen los cuatro monopolios estatales: GAESA, ETECSA, ACOPIO Y MINCEX, robando a los consumidores y productores porque son monopolios dizque estatales autorizados a robar y no rendir cuentas. La tarea ordenamiento y el plan SAN son dos nuevos bluff del gobierno cubano porque no liberan las fuerzas productivas y siguen tratando a los trabajadores y productores como esclavos. Yo le sugiero al amigo Farber que estudie primero todas las restricciones que tienen los productores de bienes y servicios y luego contraste con las declaraciones oficiales. Por otra parte le dejo acá al amigo Farber, mi artículo aparecido en Hypermedia, sobre la manipulación del gobierno cubano del índice de pobreza en Cuba. En un país donde no hay prensa libre, y las Ciencias sociales han sido amordazadas durante 60 años, no se puede validar las falsas declaraciones del gobierno cubano.

Cuba es el único país de las Américas que no publica el índice de pobreza. Tampoco publica el índice de desigualdad GINI o de Palma. No podremos encontrar, en las cifras oficiales de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), el salario mínimo, ni tampoco el costo de la canasta básica.

En febrero de 2019, el gobierno cubano difundió en el portal de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), un informe sobre el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible hasta 2030 en el país[1]. En él declaró que solo el 6.8 % de toda la población, y el 4.6 % de la población en las ciudades, estaba en “precariedad”[2].

La falsedad de estas cifras se debe a tres manipulaciones de los indicadores:

El indicador de pobreza desaparece del informe y aparece “la pobreza extrema”, sin definirse; es decir, la población que no tiene acceso a más de tres indicadores de la pobreza multifactorial. Para ocultar la manipulación de las cifras, en el informe no aparece la definición de pobreza y su diferencia con la pobreza extrema.
El gobierno cubano desecha el estándar internacional de medir la pobreza por los ingresos monetarios (1,90 dólares de ingreso diario); dice que no procede en el caso cubano por los derechos subsidiados a la salud y educación, la cultura y el deporte. Una decisión que contradice los estándares internacionales: salvo Cuba, ningún gobierno desecha este indicador como medida de pobreza.[3]
El gobierno cubano informa los ingresos per cápita anuales del PIB en dólares y no en pesos cubanos. Con la distorsión monetaria y cambiaria en el país, que obliga al consumidor a comprar un similar al dólar, el CUC[4], por 25 pesos cubanos (CUP), el real ingreso promedio per cápita sería de 627 CUP al mes, que al cambio actual son 25 dólares y algunos centavos. Luego, el per cápita anunciado por el gobierno en el citado informe (7,524 dólares anuales promedio), se reduciría al per cápita real de 300 dólares anuales y 96 centavos.
Esta distorsión de cifras publicadas coloca en entredicho el Índice de Desarrollo Humano, que en el informe gubernamental se anuncia en el puesto 73 de 193 países, cuando en realidad es el último de los 193 países por ingreso promedio anual per cápita (PPA)[5]. Comparte el puesto 194 por ingreso per cápita (PPA) con la República Democrática del Congo.[6]

Otros indicadores de pobreza multifactorial están distorsionados en el informe:

Con relación a la vivienda, el propio estado ha publicado que el 40 % de las existentes necesita reparación importante. El citado informe gubernamental solo se refiere a las viviendas con pisos de tierra y sin techo adecuado, pero no recoge el grave problema acumulado de las viviendas en Cuba.

Según cifras oficiales, más de un millón de personas carecería de vivienda; cifra que varía sistemáticamente, evidenciando el desconocimiento gubernamental del problema real de la vivienda en Cuba. Desde 2014 se está haciendo el levantamiento del catastro nacional, pero aún no se han publicado sus resultados. Según información de marzo del 2020, el conocimiento de las viviendas en zonas urbanas no ha concluido, y el levantamiento de las viviendas en zonas rurales se hizo en 1992.

Con relación a la salud, el informe no señala la pésima infraestructura de los hospitales, la ausencia de especialistas médicos (por ser enviados a misiones en el exterior), la escasez de insumos y la ausencia intermitente de medicamentos esenciales, además de la falta crónica de ambulancias; todo lo cual hace muy precario este derecho para la mayoría de la población.

Con relación al agua potable, en el año 2015 la directora del Instituto de Recursos Hidráulicos declaró que el 50 % del agua bombeada por el sistema nacional hidráulico se perdía por roturas de las tuberías. Este dato no aparece en las evaluaciones recientes hechas por este ministerio. Por otra parte, según los estándares internacionales, el agua no es potable en Cuba: necesita de purificación por cocción y/o filtros químicos.

Según datos oficiales de 2018, solo el 13 % de la población recibía agua las 24 horas. El resto lo recibe días alternos, algunas horas o por servicio de camiones cisternas (pipas). En el sitio oficial del Instituto de Recursos Hidráulicos de Cuba, solo aparecen datos de 2014 sobre la infraestructura hidráulica de servicio a la población. Según esos datos, solo el 16 % de la población cubana tiene acceso fácil al agua, a pesar de que el 74.4 % tiene conexión al sistema hidráulico en sus viviendas.[7]

Con relación a los salarios, otro indicador importante a medir bajo el análisis de la pobreza, el salario mínimo en Cuba es de 16 dólares mensuales: el más bajo de Latinoamérica, solo inferior al de Venezuela con 3 dólares mensuales. La Oficina Nacional de Estadísticas (ONEI) no publica el monto de trabajadores cubanos que reciben el salario mínimo estatal.

Si una parte de los sectores presupuestados, como educación, funcionarios gubernamentales, salud y dirigentes del partido, aumentaron sus ingresos con la reforma salarial de julio de 2019, otros sectores de trabajadores estatales vieron descender sus salarios por el costo creciente de la canasta básica familiar: es el caso de las relacionadas con la pesca, agricultura, ganadería, silvicultura y otros renglones del comercio y los servicios.

Pese a los aumentos nominales de salarios en los últimos 30 años, especialistas como el profesor Carmelo Mesa Lago han reiterado que los salarios en Cuba no han logrado el poder adquisitivo que tenían en el 1989, año precrisis. Según este especialista, el salario real, ajustado a la inflación del año 2019, solo representa el 46 % del salario real de 1989.

Por otra parte, según cifras de ONEI, el 35.6 % de la población en edad laboral no tiene empleo o está desocupada[8]. Este gran porciento refleja la ausencia de estímulos para trabajar debido a los bajos salarios. En días recientes se ha anunciado una gran reforma salarial; sin embargo, la propuesta aún no aplicada no tiene en cuenta la dolarización de los productos alimenticios y de aseo desde finales de julio de este año, para la compra mediante tarjetas magnéticas con depósitos desde el extranjero.

Las tiendas de alimentos en pesos cubanos están desabastecidas y la producción agropecuaria fuertemente deprimida por los problemas estructurales de las políticas agropecuarias y por la pandemia del coronavirus. Eso coloca a la población en una situación de mayor precariedad, pues el consumo está dividido entre los que reciben remesas y los que no las reciben.

La valoración de las remesas que llegan a Cuba tiene muchas estimaciones diferentes y no hay cifras oficiales; sin embargo, la Encuesta Nacional de Migración efectuada en 2016 y 2017, arroja que solo el 38 % de la población cubana tiene familiares en el exterior de manera temporal o permanente, y de ellos, no todos envían remesas de manera regular.[9]

Frente a la ausencia de oferta de alimentos producidos en el país, resultado de las políticas erradas en el campo cubano, la anunciada reforma salarial podría diluirse en una espiral inflacionaria de precios que mantendría muy bajo el poder adquisitivo de los aumentos anunciados. Para eliminar la escasez de alimentos tampoco parece posible la importación, pues la pandemia de COVID-19 ha disminuido de manera drástica el turismo, las remesas y la venta de servicios médicos al exterior, que son los tres renglones fundamentales de ingreso de divisas al país.[10]

El ingreso monetario, índice fundamental para establecer el nivel de pobreza según los estándares internacionales, el gobierno cubano lo desecha. El índice de pobreza multifactorial, con la carencia de tres indicadores —como las condiciones de vivienda, acceso a agua potable y acceso precario a la alimentación—, demuestra que los valores analizados en el Informe gubernamental de 2019 se refieren a “la pobreza extrema”, y ocultan los valores reales de la pobreza en Cuba. Según estimados indirectos, porque no hay cifras oficiales, algunos economistas cubanos han establecido un rango entre el 40 % y el 51 % de pobreza en el país.

Por otra parte, el Índice de Desarrollo Humano, en el indicador de ingreso per cápita anual promedio, no se corresponde a la realidad de este indicador en el país, pues el gobierno cubano lo informa en dólares, y la distorsión cambiaria y monetaria lo reduce 25 veces para los consumidores. El ajuste de dólar a pesos cubanos, haría descender el Índice de Desarrollo Humano para Cuba del puesto 73 a los últimos lugares entre los países del mundo.

Es imperativo que el gobierno cubano publique el índice de pobreza y el índice de desigualdad social; sin estos imprescindibles indicadores no podrán elaborarse políticas públicas, hoy ausentes, para disminuir y erradicar la pobreza mayoritaria en Cuba. Pobreza que incluye varios derechos sociales muy precarios en el país: el derecho a una alimentación adecuada, el derecho a una vivienda digna, el derecho de acceso al agua potable, el derecho a una asistencia médica de calidad, el derecho a pensiones y asistencia social que permita una existencia digna, y el derecho a un salario decente según los parámetros internacionales de la ONU.

Notas:
[1] Ver Informe nacional voluntario de Cuba sobre ODS, en https://foroalc2030.cepal.org/2019/sites/foro2019/files/informe_nacional_voluntario_de_cuba_sobre_implementacion_de_la_agenda_2030.pdf, febrero 2019.
[2] Ídem páginas 30 y 82 respectivamente.
[3] Ídem página 30.
[4] El CUC es una moneda válida solo en el territorio nacional que se implantó en los años 90 del siglo pasado, en un inicio con respaldo en el dólar norteamericano: 1 USD por 1 CUC, luego esta moneda careció de respaldo en dólares y se siguió emitiendo.
[5] Informe nacional voluntario de Cuba sobre ODS, en https://foroalc2030.cepal.org/2019/sites/foro2019/files/informe_nacional_voluntario_de_cuba_sobre_implementacion_de_la_agenda_2030.pdf, febrero 2019, página 31.
[6] Países por PIB (PPA) per cápita según cifras del 2017, en https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pa%C3%ADses_por_PIB_(PPA)_per_c%C3%A1pita, ver Cuba con su cifra falsa en dólares, y la cifra de la República Popular del Congo.
[7] Principales indicadores y datos de infraestructura hidráulica, (2016 con datos de 2014) en https://www.hidro.gob.cu/sites/default/files/INRH/Publicaciones/Principales%20indicadores.pdf página 39.
[8] Anuario Estadístico de Cuba 2019, capítulo 7 Empleo y salarios, en http://www.onei.gob.cu/sites/default/files/07_empleo_y_salario_2019_sitio.pdf, página 11.
[9] El 77 % de lo que emigraron a partir de 2008, de manera temporal o permanente, envían algún tipo de ayuda a los familiares residentes en Cuba. Ver Encuesta Nacional Migración 2016, página 53.
[10] Brasil, Bolivia, El Salvador y Ecuador, cancelaron la colaboración médica cubana en 2019.

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