Dos códigos, dos métodos, ninguna explicación

por Rodolfo Alpízar Castillo
Codigos

A manera de introducción

Dos proyectos de cuerpos legales serán presentados a la Asamblea Nacional próximamente, para someterse a análisis por los diputados y ser aprobados o rechazados.

(Para nuestros medios de difusión, los proyectos van a la Asamblea Nacional «para su análisis y aprobación», «para su discusión y aprobación» o «para su aprobación»; nunca para su desaprobación).

Del primero, el Código de las Familias, se habla mucho. A cada minuto se oye, ve o lee declaraciones, análisis de especialistas, opiniones de ciudadanos o dirigentes, anuncios.

También está la consulta popular. No es vinculante, pero como modo de divulgación resulta efectivo, pues familiariza a la población con un cuerpo legal abarcador de casi todos los espacios de la vida: constitución de la pareja, responsabilidad con la descendencia, cuidado de ancianos y personas con discapacidad, adopción, gestación solidaria, formas de herencia…

Además, existe la posibilidad de que opiniones reiteradas sean estudiadas por el equipo de redacción e incorporadas al texto definitivo.

No entro ahora a analizar el contenido, motivo de discusiones que muestran cuán lejos estamos de esa sociedad homogénea de que oímos hablar a menudo. Señalo, en cambio, dos objeciones al método seguido con este proyecto, para después referirme al aplicado en el otro.

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La unanimidad es norma en la Asamblea Nacional (Foto: Roberto Suárez)

El proyecto de Código de las Familias

Curiosamente, la primera objeción circula entre potenciales beneficiarios: Los derechos no se plebiscitan.

En teoría, la afirmación es inatacable, pero la práctica no siempre sigue la teoría. E introduce una duda: Si un sector de la población carece de un derecho, y otro lo disfruta, ¿se debe imponer por decreto el derecho para todos, o se somete a discusión popular?

Dejo a los teóricos la respuesta; voy al hecho concreto. Nos guste o no, existe la disyuntiva:

a. Porque «los derechos no se plebiscitan», votamos contra el código y condenamos a un sector de la población a continuar sin ellos: Nos hacemos cómplices de la discriminación.

b. Somos pragmáticos y cedemos en lo poco para ganar en lo mucho: Reconocemos su derecho a quien lo tiene vulnerado.

Se puede argumentar a favor o en contra, pero entre votar para ver reconocido un derecho o votar contra él (o abstenerse) y apoyar su negación no caben indecisiones. En estos momentos, la consigna «todos los derechos para todas las personas» implica aprobar el código que los reconoce, aunque el método disguste.

(Hay quien se opone al código porque sí, porque considera su deber oponerse a cuanto proceda del gobierno; es un tipo de fundamentalismo, y el fundamentalista no razona ni se importa con el daño que su actitud provoque a inocentes. Por tanto, no vale la pena intentar demostrarle su equivocación).

La segunda objeción al método refleja un aspecto lamentable de la realidad nacional: Las pocas veces que los medios oficiales se refieren a criterios contra el proyecto lo hacen de manera sucinta, sin los argumentos. Recuerdo un reportaje donde al final, con voz ininteligible, alguien declaró: «Pues yo estoy en contra», nada más; subliminalmente quedaba la sugerencia de que los opuestos al código carecen de ideas.

Los medios oficiales no son la arena donde se enfrentan ideas en pro o en contra del proyecto (ni de nada). Las redes sociales, en cambio, son un verdadero campo de batalla, y muestran la fragmentación de la sociedad ante ese y otros temas.

Es curioso, pero opositores al gobierno que reclaman libertad de expresión aceptan su limitación en este caso, porque encuentran positivo el código. Pero la libertad de expresión es, ante todo, la libertad de pensar diferente y exteriorizarlo civilizadamente, nos guste o no.

Si las autoridades están convencidas de los valores del código, ¿por qué no permiten un debate televisivo civilizado, donde sectores con criterios opuestos los defiendan ante los televidentes? ¿Sería una «concesión al enemigo»? ¿Hay temor? ¿Somos los cubanos incapaces de enfrentar nuestras diferencias sin ataques personales ni ofensas?

Debates televisivos se producen en casi todo el mundo. Según la calidad intelectual y profesional del medio y de los participantes, tales debates contribuyen a que la ciudadanía se forme una opinión informada sobre un tema político, social, económico, científico…

Alguien podría argumentar que el intercambio de criterios en las asambleas populares es la verdadera democracia participativa. La experiencia de la discusión de la Constitución y lo conocido del actual proceso me muestran falta de correspondencia entre esa teoría y su aplicación en la práctica.

Para mí, la asamblea es buena como medio de divulgación del contenido del proyecto, solo eso. Es idealista imaginar un barrio reunido a las ocho de la noche para debatir con la profundidad requerida un texto voluminoso y con temas de gran complejidad.

¡Y perdiendo el capítulo de la telenovela de turno!

No obstante, admitamos en teoría que democracia verdadera es la aplicada con el proyecto de Código de las Familias. Entonces, ¿por qué no vale para el Código Penal?

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Debate del proyecto del Código de las Familias. Solo uno de los dos códigos se ha llevado a consideración popular. (Foto: Prensa Latina)

El proyecto de Código Penal

Si el de las familias es mediático, su hermano, el proyecto de Código Penal, se mueve en silencio, cual una estrella de cine esconde su intimidad del acoso de los paparazzi.

Rara vez se oye hablar de él. Circula entre especialistas (según indican las escasas menciones). No se alude a una hipotética discusión popular.

Recientemente, un programa televisivo informó de la próxima presentación del proyecto a la Asamblea Nacional, y una funcionaria de alto rango habló de sus generalidades. Alrededor de un minuto antes de finalizar, el presentador preguntó, tímidamente, si no resulta contradictorio que un proyecto se lleve a discusión popular y el otro no.

Lamento no haber grabado la respuesta, digna de estudiarse en las universidades. Según la servidora pública, no hay contradicción, pues uno es un código de los afectos, y el otro lo respalda. El presentador sonrió, complacido por la respuesta esperada, y despidió el programa.

Veamos: La población discute un código donde se reconocen derechos y se modernizan conceptos legales, incluso puede votar en contra. Pero no discute el código de las puniciones, no puede votar a favor o en contra de él; la «verdadera democracia» no se aplica en su caso.

Si la funcionaria mencionada (jurista, por cierto) afirma que no hay contradicción, estamos ante un caso de ceguera selectiva.

Tan evidente (y grave) es la contradicción, que hizo nacer la idea de que discutir el proyecto del Código de las Familias es una cortina de humo para que el proyecto de Código Penal pase inadvertido, se apruebe por unanimidad en la Asamblea Nacional, y funcione como apoyatura legal contra la oposición.

No afirmo ni niego tal idea: Expongo lo que está circulando. Tampoco me corresponde demostrar que es «un infundio» o «una patraña enemiga». Ello es tarea de las autoridades y sus voceros. Pero no la cumplen, y la bola de nieve crece.

Hay una única manera de demostrar que no hubo ocultas intenciones: Aplicar al proyecto de Código Penal un proceso similar de divulgación de contenidos, de discusión popular y, finalmente, de plebiscito.

Si se plebiscita el Código de las Familias, no hay razón para no plebiscitar el Código Penal. Así de simple.

Ello sería un tanto a favor de la buena imagen y la credibilidad del gobierno.

Para no pecar de ignorantes (e impedir desvíos de atención), reconozcamos que no es costumbre internacional someter las leyes a discusión con el pueblo, entre otras razones por impracticable: La gente no puede estar todo el tiempo legislando, alguien debe producir riquezas.

En cambio, existen plebiscitos y referendos para aprobar o rechazar algunas normas, luego de amplia divulgación de criterios a favor o en contra de lo plebiscitado.

La función legislativa cabe a los parlamentos. En una democracia bien entendida, en ellos están representados los intereses de diversos sectores de la población, por lo cual alcanzar consensos en la discusión de una ley que afecta a toda la población implica un trabajo arduo, y rara vez existe unanimidad en los parlamentos. Más tarde o más temprano, los diputados deben rendir cuenta a los electores de su actuación en tales procesos.

Sabemos que en Cuba no sucede así. Es conocido el exceso de unanimidad de criterios en nuestro parlamento (quizás exagere y alguna vez no haya sido así, pero no lo recuerdo).

Por ello, salvo modificación del actual sistema de representación popular (esto es, que los diputados representen verdaderamente los intereses de sus electores, sean realmente elegidos, no «aprobados», y deban rendirles cuenta), procesos como el seguido para el proyecto de Código de las Familias funcionarían como sucedáneos a la ausencia de la voz de los electores en nuestro parlamento.

Lo que no tiene justificación alguna es aplicar el método para el código que habla de afectos y derechos, y no para el que trata de castigos, de privación de libertad, de pena capital. Mucho menos se justifica sabiendo, por ejemplo, que la palabra «muerte» aparece 78 veces en el Código Penal, de ellas 28 como sanción. Menos todavía si se observa que una parte de las sanciones con muerte está relacionada con delitos políticos.

Para quienes no concordamos con la pena capital (es la única no reversible), y solo la aceptaríamos con muchas garantías de protección contra errores e interpretaciones sesgadas, esa cifra es, cuando menos, preocupante.

Y no olvidemos que nuestra Constitución es omisa en cuanto a la pena capital.

El proyecto está disponible en el sitio del Ministerio de Justicia. Invito a quienes no compartan mis preocupaciones a consultarlo. No encuentro mejor argumento contra el método que ese texto.

27 comentarios

Alberto Ramirez 10 marzo 2022 - 6:44 AM

Jajajaja que cómico como dice “ser aprobados o rechazados” jejejeje. El articulista debe ser comediante, el “Parlamento” del régimen jamás ha rechazado ninguna ley que decida la alta cúpula del partido gobierno.

mepiamo 10 marzo 2022 - 7:03 AM

La ANPP debería llamarse el “Mande Jefesito”.

Manuel Figueredo 10 marzo 2022 - 7:28 AM

Que triste es ver cómo se gira en torno a la órbita de la Dictadura. Un país que se sustenta en base a la represión y promueven la división de la familia, donde el pueblo en lo único que piensa es en subsistir y mucho en emigrar, se me hace imposible que pueda pensar con
entera libertad para definir su futuro.
¿ Cuál futuro ? La agonía de vivir en un país sin libertad. ? Lo siento, pero es mi modo de pensar.

IsCo 10 marzo 2022 - 8:11 AM

-Todo tiene de sacro y profano.Todo puede ser santo o mundano.- Depende del ojo con que se mire.

tony antigua. 10 marzo 2022 - 10:48 AM

Este Codigo Penal reafirma una aberración formal del procesamiento penal en Cuba: El fiscal es quien determina la prisión provisional. Es un disparate, enunciado como “excepcionalidad” de Cuba, que equivale al sinsentido de que un abogado defensor determinara la libertad provisional de su defendido.
Después se ofenden cuando se critica la forma de gobierno.

Arturo 10 marzo 2022 - 9:22 AM

Yo si aplaudo este texto. Le da visibilidad genuina a una manipulación. Es decir, muy cierto que nada se dice del Penal para entretener con el de familia q tiene pocas implicaciones políticas. Ahora, a alguien ya se le fue decir que “no es para cambiar nada”. Entonces ya sabemos lo que va a pasar. Con un poco de suerte se le añade una oración. Pero a menos que la oración digo. Será sentenciado a muerte por esto, pero puede que no si esto otro, nada relevante va a ocurrir. Ya sabemos que las órdenes ya le fueron dadas a la parlamentocracia y van. De ahí la importancia de hacer estos textos visibles.

Sanson 10 marzo 2022 - 10:07 AM

Que cara de lata es este Canel.
Quien oordeno que civiles fueran a reprimir a los manifestanteds del 11/7.
Quien despide de su trabajo o de su centro de estudios a los que prefieren no intervenir, cuando se las situa, en actos de repudio o alguna otra bajeza?
Quien no para de construir hoteles para turistas cuando las ciudades se estan cayendo a pedazos?.
Quien permite que muera un paciente con una urgencia por no contar con una ambulancia cuando existen carros nuevos solo para impedir que un opositor salga de su casa?.
Quien impide a ciudadanos cubanos con un pasaporte emitido por el Estado que el comanda regresar a su propio pais?
Quien irrespeta los derechos de los cubanos al venderles productos de primera necesidad en una moneda que el mismo llama imperialista pero que reciben muy a gusto el y su camarilla?
Dias Canel tiene a su haber el hecho de que infinidad de cubanos murieran de COVID – 19 debido a su desicion de no aceptar ayuda, como hicieron muchos paises,del fondo de vacunas ya desarrolladas?. Quien es el responsable de las carencias de medicamentos escenciales produjeran muertes cuando se tomo la equivocada desicion de sacrificar otros medicamentos para priorizar llos candidatos vacunales cubanos?. Como fue tomada esa decision de forma unilateral?
Nadie los tilda. Ustedes han establecido en cuba la dictadura mas larga, totalitaria y fracasada de este Hemisferio.

Alejandro_Vega 11 marzo 2022 - 2:09 AM

Sansón, muy poco se ha hablado de la responsabilidad del gobierno de Cuba en las miles de muertes por Covid-19 por retrasos en el inicio de la vacunación, o por otras enfermedades por falta de medicamentos e insumos médicos.
Dada la gravedad de ese hecho, supongo que la gente no comenta mucho porque no conoce del tema.
Y no es pasado, las farmacias siguen desabastecidas y los hospitales funcionando “in extremis”, hay mucha gente muriendo o sufriendo en Cuba

Sanson 11 marzo 2022 - 8:37 AM

En efecto Alejandro Vega.
Sin embargo, en momentos como este se prioriza a la costruccion de un palacio recordatorio del Dictador Castro, con parsonal empleado y con todos los recursos a su disposicion cuando no se pueden asegurar una ambulancia para alguien que se esta muriendo o los tratamientos de algo tan simple como diabetes o hipertension o hasta algo tan simple como una aspirina para calmar un dolor.
En Cuba hay una dictadura como no la hubo jamas en ningun sitio desde la epoca medieval.. No hace falta matar periodistas porque el periodismo, como tal, murio desde el principio
y tambien desde el principio se privo a los cubanos de lo que poseian, desde una empresa rentable hasta un sillon de limpiabotas para ponerlo a depender por siempre del poder politico..No hace falta trampear elecciones porque desde el principio no hay elecciones.
No existe ninguna dictadura ni ha existido jamas donde a los ninnoos se les lleve a la carcel por fotografiar un hecho, ni tampoco se les reclute en una organizacion politica a partir de los catorce annos de edad para otorgarles la funcion oprimir e incluso juzgar a sus al resto de los ninnos de su edad.
Supongo que desde el Hitlerismo no se hace jurar, de forma obligatoria, a los ninnos consignas de sometimiento y adhesion politica y social como se hace normalmente en Cuba aun en contra de la voluntad paterna.
El Mundo ha sufrido durante siglos aberrantes discriminaciones raciales y de clase, pero nunca como en Cuba donde se prioriza un simple visitante por encima de los derechos de cualquiera de sus nacionales.
Solo en las sociedades comunistas o hitleriana ha existido un culto a la personalidad tan desmedido que, como consecuencia, haya obligado a los seres humanos a mantener una actitud hipocrita 24 horas al dia, como unica via de subsistencia.
No existe un pais en todo el Planeta donde se emita una moneda para luego vender en otras, los articulos de primera necesidad y donde esta premisa sea aceptada docilmente.
La gente sabe que si ante cualquier desvio de la linea establecida, pierde los mas minimos derechos como son el derecho a habitar en su pais natal o ser victima de agresiones y expropiaciones.
El regimen cubano es no solo una dictadura. Es mas que eso es un campo de concentracion para el amansamiento y la opresion sistemetica de la especie humana.

Sanson 11 marzo 2022 - 5:16 PM

Tremenda cara.

https://www.youtube.com/watch?v=qL4FnADXNdU

Sin comentarios

Sanson 14 marzo 2022 - 9:24 AM

Nuestros antecesores se equivocaron al no pararle las patas a ese individuo desde el principio

El inagotable, Orlando J Martinez 10 marzo 2022 - 10:32 AM

Más de 100 premios Nobel, entre ellos 40 rusos, pidieron el fin de la guerra en Ucrania y advirtieron sobre la amenaza nuclear
En la declaración, los expertos instaron al presidente Valadimir Putin a respetar los acuerdos legales internacionales, a retirar sus fuerzas, iniciar negociaciones y establecer la paz

otrocesar 10 marzo 2022 - 10:55 AM

Yo no he podido seguir mucho estos temas de modificaciones del código de familia y el código legal.
Me interesan mucho más las últimas recomendaciones del compañero Frei Betto sobre como mejorar los hábitos alimenticios del cubano.
Que más que hábitos, resulta que lo que tenemos son malas costumbres alimenticias.
Pobre Betto! imagino el trabajo que le costará cambiar las costumbres del Brasil, allá si que están mal acostumbrados a comer picanha..

tony antigua. 10 marzo 2022 - 10:55 AM

Lo que viene es peor. El “baby boom” de principios de los 60s aún no ha llegado al retiro.

Ramón Izquierdo Delgado 10 marzo 2022 - 11:31 AM

Señor Alpizar
No conozco país del mundo donde una ley o un código de la familia se debata como se esta haciendo en Cuba. Y que el presidente del país se siente en una Asamblea de barrio a escuchar y participar junto a los vecinos, es un caso único. Democracia se llama eso Sr Alpízar; y coincido con usted, debiera hacerse lo mismo con el Código Penal; pero ya le digo, no es para ajusticiar y condenar al gobierno cubano por eso, porque serían los primeros en hacerlo. Ningún gobierno del mundo discute popularmente un código penal, ¡en que mundo usted vive Sr Alpízar!. Ya sabe la burguesía no cede en ningún sitio, y cuando cede es por mucha presión y bastantes muertos detrás, y ese caso no es el de Cuba.
Termino: tengo la impresión que la sociedad cubana es muy conservadora en muchos aspectos sociales, en otros es avanzada.
Y como siempre noto algo: en el primer caso (Código de la familia) usted hace lo que hace todo opositor al gobierno, lo bueno (discusión popular, presidente en los barrios y asambleas acompañando el proceso) CRITICARLO A MUERTE hasta demeritarlo con sus escritos (es una táctica que hace todo opositor); y en el segundo caso (Código penal) pese a seguir Cuba la regla mundial, imponer antes de convencer (porque esa es la regla mundial Sr Alpízar) pues demostrar con ello el CARÁCTER ANTIDEMOCRÁTICO del sistema cubano; y en comparación con el mundo usted sabe que no es cierto.
¿Qué quieren ustedes entonces? EL PODER, Sr Alpízar. ¿Para qué? Para ser igual que le resto de los gobiernos burgueses del mundo.
Un saludo y feliz día para usted

Raul Sobrino 10 marzo 2022 - 5:32 PM

Estoy de acuerdo con usted Ramón Izquierdo; sin la menor duda Cuba es el país más democrático del mundo. Fidel Castro no mintió cuando lo afirmó así, basándose en el hecho de que el pueblo es quién postula a los candidatos en las elecciones. Y eso es solo posible cuando hay gran confianza del gobierno en lo muy domesticado que está el pueblo en hacer quedar bien a sus dirigentes ante ellos; nada mal en comparación con otras formas de domesticación en el resto del mundo.

Eva 10 marzo 2022 - 8:00 PM

Sr defensor de la miseria continuada y acrecentada
No hay gente con más comportamiento de burgueses ( porque nada de mérito tienen sólo ínfulas de aldeanos que eso sí son , ni pronunciar bien saben y carecen de elementales normas de diplomacia y cultura universal) que los que mal llevan este país por la vía que los mantenga viviendo en privilegios, mientras los que de verdad han trabajado honradamente durante toda su existencia se encuentran en la más caótica y desvergonzada situación de decadencia en todos los sentidos: salud, vivienda, jubilación, consideración , humanidad
Esos si quieren vivir como burgueses y para eso mantienen la represión y la prisión y la condena a todos los que los enfrentan y demuestran con un interminable cúmulo de argumentos , que son corruptos, inmorales, incompetentes. La revolución cubana está gobernada por falsos burgueses contrarrevolucionarios acérrimos . Y se sostiene gracias a miserables que se atreven a defenderlos a vista de principios éticos y morales

Manuel* 10 marzo 2022 - 8:36 PM

El debate del código en Cuba solo se puede hacer dentro de los cauces del gobierno. El debate que se realiza fuera de esos cauces es silenciado. Por ejemplo, en Cuba no hay medios de televisión o de prensa independientes y legales que puedan articular debates al alcance de todos los cubanos. Es un debate dirigido por quienes quieren un resultado a su gusto de ese debate.

Alex Garcia 10 marzo 2022 - 12:22 PM

El autor naufraga en un escollo que el mismo pone en su ruta

…..”La segunda objeción al método refleja un aspecto lamentable de la realidad nacional: Las pocas veces que los medios oficiales se refieren a criterios contra el proyecto lo hacen de manera sucinta, sin los argumentos. Recuerdo un reportaje donde al final, con voz ininteligible, alguien declaró: «Pues yo estoy en contra», nada más; subliminalmente quedaba la sugerencia de que los opuestos al código carecen de ideas.”…..

El autor, con toda la razón por cierto, denuncia al Gobierno, su medios y sus voceros de adoptar una actitud “reduccionista” contra quienes se le oponen. Lo curioso es, que en el párrafo que antecede, peca de exactamente lo mismo y acusa a quienes se oponen a todo lo que venga del Gobierno de ser gente sin capacidad de raciocinio y los etiqueta como “fundamentalistas”, con todas las connotaciones que el término trae apareadas y que no creo que un hombre de su capacidad ignore.

…..”Hay quien se opone al código porque sí, porque considera su deber oponerse a cuanto proceda del gobierno; es un tipo de fundamentalismo, y el fundamentalista no razona ni se importa con el daño que su actitud provoque a inocentes. Por tanto, no vale la pena intentar demostrarle su equivocación.”….

El inagotable, Orlando J Martinez 10 marzo 2022 - 12:26 PM

Amalia reivindicó el halo de santidad de Fidel Castro, proclamó que era cristiana y que el nuevo Código de las Familias es inclusivo y está basado en la Biblia, que respeta a todos, cosa que aprobaría Cristo. Para finalizar, dio las gracias a la Revolución, al Partido Comunista y al fallecido Castro y clamó: “Viva Fidel bajo la mirada de Cristo”.

dario 10 marzo 2022 - 12:57 PM

si no fuera tragico seria como una pieza del domingo !!! humorismo psicodelico !! Cuba ahora debe dejar todas las tareas concentrarse en buscar como sae de la miseria y el acoso y evitar que el pais se quede sin familias !!!Una constitucio llena de reglamentos y se puede y no se puede es de risa,fijense en la constitucionmas antigua y en vigencia en un pais exitoso y copienla…Derechos,muchos derechos es lo que hace falta y nada de Poder totalitario…..

Jagger Zayas Querol 10 marzo 2022 - 2:03 PM

Si Cuba fuera realmente un Estado de Derecho, como dice el autor, habrían dos opciones: el Sí o el No.
Pero a pesar de lo cacareado por el Partido Único-Estado-Gobierno de que somos un Estado de Derecho Socialista, eso es absolutamente falso,
La consulta “popular” es solo propaganda para el Si
Nada esencial cambiarán del texto. Si embargo, lo peor no es eso. Lo peor es que si bien los Pioneros “custodian” las urnas como indicio de legitimidad de cualquier elección en Cuba, la transmisión, recolección y consolidación de los datos de escrutinios si que son fuertemente custodiados por la Seguridad del Estado y tratan con absoluto secreto los resultados en Comisiones Electorales de Distritos, Municipales y Nacional de modo que no hay ninguna transparencia y mucho menos auditorías de los escrutinios y por tanto, son aprobados los temas o candidatos que ellos deciden y con los porcientos de votos que justifiquen sus propósitos.
Por último, si Cuba no es realmente un Estado de Derecho, si el Partido Único está por encima de la Constitución y las leyes como impudicamente afirmó públicamente el Jefe de la Comisión de Asuntos Constitucionales y Juridicos de la Asamblea Nacional del Poder Popular, entonces, quién va a garantizar la exigencia y cumplimiento de lo que establezca el Código de Familias?? Nadie.
Igualmente el proyecto de Código Penal, que no se someterá a consulta popular, será aprobado unánimemente, como siempre, porque asi lo dictó el Partido Único.
Entonces, la única opción cívica es Anular la boleta para que no sea empleada (si se deja en Blanco) por los demagogos y fraudulentos gobernantes y reciban el rechazo popular a su desastrosa gestión economica, social y política.

Manuel* 10 marzo 2022 - 3:56 PM

El problema de votar SI son las ganas de anular el voto escribiendo “Patria y Vida”

No veo la importancia del Código de la Familia cuando falta libertad y democracia. Es una maniobra de distracción.

Polo Marín 10 marzo 2022 - 6:44 PM

Votar SÍ, en el plebiscito para el código de las familias, es validar un gobierno que nos ha abandonado, que nos ha lanzado al sálvese quien pueda, sería legitimar la inflación, el abandono de nuestros ancianos, la corrupción, la indecencia en el país. Opino anular mi voto porque es el arma legal con la que cuento para protestar contra el desastre que es hoy Cuba.
Por otro lado, que código de familia puede ser digno de reconocimiento cuando nuestras familias están fracturadas, rotas, la ilusión de cada familia está perdida con la ausencia de nuestros hijos, se nos han ido los muchachos y los que no solo sueñan con ello

Manuel* 10 marzo 2022 - 7:28 PM

Una familia fracturada no se arregla con leyes.

Rod Gomez 10 marzo 2022 - 6:52 PM

como siempre solo consultan con el pueblo lo que les interesa, Aun cuando solo sea datr una imagen de “democracia’. y al final NO se tome en cuenta la opinion de la ciudadania. El COdigo Penal o sus modificaciones implicara una mayor restriccion de las libertades individuales y eso no les conviene dar a conocer hasta que este aprobado por “unanimidad” en la Asamblea Nacional o cualquier otro engendro gubernamental

El inagotable, Orlando J Martinez 11 marzo 2022 - 2:52 AM

Los ataques a civiles en la invasión van a provocar que las sanciones a Rusia no se levanten mientras el asesino de Putin siga en el poder.

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