¿Pero cuánto camino ha tenido que recorrerse para llegar hasta el referéndum para aprobar el Código de las Familias? ¿Por qué se han generado tantas polémicas, algunas muy amargas incluso, alrededor suyo? ¿Cuánto representa al pueblo? Julio Antonio Fernández Estrada ofrece sus respuestas.
Sé que muchos van a marcar el NO como voto de castigo a la mala gestión del gobierno. Comparto sus razones, pero no esa decisión. Todavía hay tiempo para leer el Código de las Familias.
Hay calor, hay dengue y los mosquitos molestan más que una piedra en el zapato. No hay ni corriente ni dinero ni tenis para mi hija. Con los zapatos muy justos, nadie anda a gusto. Justos no, apretados. Tres tallas menos.
Para algunas de las interrogantes que hoy nos atormentan tengo mis propias respuestas; para otras, solo dudas y miedos, que en este día, como aquellos que luchaban por su vida en las aguas de la bahía de Nipe, pongo a los pies de la Virgen de la Caridad.
Mi principal tarea luego de presentar mis cartas credenciales como embajador ante la Unión Europea es pedir créditos de donde sea, no importa si de amigos o enemigos.