Las tormentas de los hijos de la Caridad

por José Manuel González Rubines
Virgen de la Caridad

Cuando hace once años la imagen de la Virgen de la Caridad recorrió gran parte de la Isla con motivo de los cuatro siglos de su hallazgo, Cuba era un país muy diferente. Con esa costumbre tan nuestra de exagerar el pasado, para endulzarlo o acidificarlo, según convenga, mi abuela llama a aquellos días —que son los de antes de la Coyuntura, la pandemia y el Ordenamiento— los «tiempos de la abundancia».

De acuerdo con la austeridad cuasi franciscana a la que está acostumbrado el pueblo del que ella y la mayoría somos parte, esa «abundancia» no es otra cosa que tener electricidad, medicamentos en la farmacia, carne en la mesa alguna vez a la semana, y otros pequeños lujos por el estilo.

En 1914, el sabio español José Ortega y Gasset acuñó en sus Meditaciones del Quijote, una muy debatida frase: «Yo soy yo y mi circunstancia». Según la Real Academia de la Lengua Española, la tercera acepción de la última palabra de esa máxima, asegura que es el «conjunto de lo que está en torno a alguien, el mundo en cuanto mundo de alguien».

Hoy, 8 de septiembre, cuando muchos celebran a la Patrona de Cuba, pienso en cuánto nuestras circunstancias influyen en las lecturas que damos a ese símbolo, puesto que uno de los elementos que históricamente ha contribuido a su arraigo entre los cubanos, poco dados a iglesias y dogmas, es el hecho de que en su imagen se materializan dos ideas acaso confluyentes: la Madre y Cuba como hogar, al cual se pertenece aun más allá de sus fronteras.

Virgen de la Caridad

Obra Santísima composición con bote #2, de Sergio Lastres.

Bajo la mirada serena con que los artistas han representado a la Virgen de la Caridad, ruegan tres de sus hijos de diferente origen étnico, que se debaten sobre un pequeño bote en medio de un mar permanentemente tormentoso. Es ese relato de padecimiento y salvación, el de un amor mutuo signado por la dificultad, como ha sido gran parte de la historia de Cuba y los cubanos.

Hoy los ruegos no son los de aquellos tres Juanes. Sin embargo, las preguntas que nos atormentan —más allá de los apagones y la falta de alimentos—, son igual de importantes, ya que en la respuesta que les demos y en el modo en que gestionemos sus resultados, va la vida del país.

¿Cómo solucionar el conflicto que enfrenta a compatriotas ubicados en diferentes puntos del espectro político y cuyas posturas se han radicalizado peligrosamente? ¿De qué forma resolver sin violencias, con civismo, el diferendo entre una parte del pueblo y el gobierno —expresado en forma de protestas y actos de sabotaje? ¿Sobre qué principios, legítimos para todos, emprender un proceso de reconciliación nacional que tenga en cuenta a quienes viven dentro y fuera de los límites geográficos del país? ¿Cómo neutralizar a las fuerzas que se oponen a esa reconciliación y que lucran con el conflicto de un lado u otro del tablero político?

¿Cómo desarrollar la economía sin desmantelar o abandonar —como se ha venido haciendo en los últimos años, según puede verse en la estructura de las inversiones— los logros sociales que alguna vez alcanzamos? ¿Qué mecanismos de control, transparencia y rendición de cuentas deberían implementarse para empoderar al pueblo, soberano de la República y víctima tanto de estrategias mal concebidas y chapuceramente implementadas, como de burócratas que mientras alzan las banderas del socialismo se llenan los bolsillos?

¿Qué hacer para detener la sangría migratoria que ha llevado a la frontera sur de Estados Unidos a alrededor de 180 mil cubanos en solo unos meses? ¿Cómo proteger a los ancianos que se han quedado solos de este lado del Estrecho de la Florida? ¿Cuál puede ser la estrategia para, sin prohibiciones ni limitación de derechos, asegurar la permanencia en el país de esa parte de su población calificada y laboralmente activa, que es la que en su mayoría ha emigrado? ¿Se resolverá con medidas económicas la crisis espiritual y de expectativas que sufren muchos jóvenes?

El tema migratorio nos pone ante otras interrogantes también con respuestas complejas: ¿Quiénes están comprando las propiedades que venden los que se van? ¿Qué pretenden hacer con ellas? ¿Cómo gestionará el gobierno los probables intereses económicos y políticos que sobre la Isla puedan tener dentro de algunos años esos cubanos que hoy se han ido? ¿De qué forma influirá en la política exterior de los Estados Unidos una comunidad de cubanos en permanente y considerable aumento? ¿Hasta cuándo se coartarán los derechos políticos de los emigrados? ¿Cuál será su papel en la Cuba del futuro?

Para algunas de las interrogantes que he planteado tengo mis propias respuestas; para otras, solo dudas y miedos, que en este día, como aquellos que luchaban por su vida en la barca batida por las aguas de la bahía de Nipe, pongo a los pies de la Virgen de la Caridad. Lo hago junto con el deseo contenido en las estrofas de uno de sus himnos: «Todos tus hijos a ti clamamos: ¡Virgen mambisa, que seamos hermanos!».

27 comentarios

Tony crespo 8 septiembre 2022 - 6:37 AM

….,,QUE SE VÁYAN….NO LOS NECESITAMOS

El inagotable, Orlando J Martinez 8 septiembre 2022 - 7:18 AM

Impacta ese dramatico parrafo final:
¡Virgen mambisa que seamos hermanos!

A esta pregunta

¿De qué forma resolver sin violencias, con civismo, el diferendo entre una parte del pueblo y el gobierno —expresado en forma de protestas y actos de sabotaje?

La respuesta dada por el Gobierno ha sido que van a tener muy dura mano. Se veran horrores

Esteban 8 septiembre 2022 - 7:55 AM

El sistema socialista de corte comunista resultó un fracaso en todas partes y Cuba no podía ser la excepción.
El felizmente desaparecido dictador Fidel Castro, con el aplauso de millones, decidió combatir a los Estados Unidos, nuestro poderoso vecino y mercado natural, porque comprendió bien pronto que solo el comunismo podía satisfacer sus ambiciones de poder. En el comunismo la presidencia del país no está en juego y quien gobierna lo puede hacer hasta que muera aunque vaya de disparate en disparate.
El resultado es un país destrozado y una población que vive en la miseria y sin esperanzas. Bastaron unas pocas décadas para demoler hasta los cimientos un país que antes de 1959 estuvo, a pesar de sus problemas, entre los más avanzados de esta parte del mundo. Ni la industria azucarera escapó de las destructoras manos de los comunistas en el poder.
Hoy son pocos los cubanos que no aún no comprenden que estos 63 años no han sido más que una estafa en toda regla que en realidad encubría la construcción de un negocio familiar cuya base es la permanencia en el poder. Díaz Canel no es más que el administrador ideológico del negocio de la familia Castro y por eso desde que lo pusieron ahí se apresuró a decir que era una simple “continuidad” de lo mismo que ya conocíamos.
Si algo le pidiera a Cachita es que le de valor al pueblo cubano para iniciar la carga para matar bribones de la que habló Rubén y que no se nos olvide que adorar personalidades es el autosabotaje más grande que puede cometer un pueblo.
No elegimos a un presidente desde 1948. Y de eso hace ya ¡72 años!

Yosnier Biquillón Agüero 8 septiembre 2022 - 2:15 PM

No es cuestión de ideología, los sistemas políticos funcionan si su sociedad coopera eficientemente en su construcción y mejoramiento contínuo.

Esteban 8 septiembre 2022 - 4:32 PM

Han pasado 63 años y el comunismo implantado en la isla ha demostrado cualquier cosa menos funcionar para bien. Excepto la represión todo es un desastre.
Y sí es cuestión de ideologías porque de no ser por la que nos toca sufrir Cuba no sería la debacle que hoy vemos.
Y pruebas son las que sobran.

Manuel* 8 septiembre 2022 - 7:49 PM

Los sistemas políticos funcionan cuando integran a todos los ciudadanos, sea cual sea su opinión política.

Estoy pensando por ejemplo en Michael Moore, un crítico durísimo del sistema político y económico de su país. A pesar de todo, le escuchan y le premian sus películas. Michael Moore se ha enriquecido criticando al país que le enriquece, porque es un país que acoge a todos sus ciudadanos y se aprovecha de su talento.

¿Por qué no hay un Michael Moore cubano? Me refiero a un cubano que prospere y sea escuchado en Cuba a pesar de criticar duramente el sistema político de su país. ¿Por qué los Michael Moore cubanos tienen que irse al extranjero para que allí se aprovechen de su talento?

juanaBacalao 9 septiembre 2022 - 10:58 AM

cuba no tiene un sistema elegido por su pueblo sino un sistema impuesta, no hay que “cooperar” con lo que no se desea.

El inagotable, Orlando J Martinez 8 septiembre 2022 - 9:42 AM

Un cubano preocupadisimo porque un tipo intento matar a Cristina y porque los europeos sean tan tontos como para dejarse arrastrar por los EE UU en contra de Rusia. Tambien, mientras se estaba preocupando del problema del agua en Misisipi y de los cortes de electricidad en Puerto Rico , puf, le metieron un apagon

Sanson 8 septiembre 2022 - 9:44 AM

Diario de CUBA
‘Le cayó una pared podrida encima en su escuela’: así habría muerto una niña cubana en Guantánamo”
Pero esos bastardos siguen en su carrera desenfrenada por construir hoteles que ya, debido a las tragedias ocurridas y el Dengue, nadie visita
Piensan “heredarlos” cuando cuba sea un pais capitalista otra vez y decir, BORRON Y CUENTA NUEVA.
Que ilusos. Les vamos a pasar la cuenta.

maría teresa* 8 septiembre 2022 - 11:30 AM

A su pregunta de quienes están comprando las casas de los que se van, le diré con conocimiento de los hechos.
1. Un joyero, teniendo casa propia, muy buena por ciento, le compró una a su mamá y otra al hermano, ambas en proceso de mejoras constructivas, compró un carro para él y oro para el hermano. El pregón de “se compra cualquier pedacito de oro” se oye en toda Cuba.
2. Un comunitario se compró casa a nombre de su hermana y compró otra en la playa, ambas en proceso de mejoras constructivas.
3. Un cuenta propista con patente de cafetería compró una casa para él y otra para su hija y nietos, ambas en proceso de ampliación y mejoras. Este es un caso de veras interesante, el individuo compra en tiendas mayoristas y según las existencias le venden cajas de pollo de 10 kg, cajas de cerveza, refrescos y maltas, está acogido al pago de electricidad especial para los cuentapropistas y le permiten la compra la balita de gas con prioridad sobre los núcleos familiares, correcto todo legal, hasta ahí todo muy bien, lo que pasa que el susodicho NO TIENE NINGUNA CAFETERIA, nada de nada, ni un mostrador, ni mesas ni sillas, ni siquiera un local destinado al efecto para disimular, entonces va y compra 20 cajas de pollo e inmediatamente avisa por el móvil y los puntos vienen cómpralas, vuelan en un santiamén, así pasa con las cervezas, y refrescos. Las cajas de pollo llegó a venderlas en $4 200 (20 x $ 4200) $84 000 en menos de 24 horas y lo hace días tras otro mientras halla en existencia. No es difícil imaginar cuanta corrupción hay por el medio para que se posible, el negocio genera ganancias para muchas personas.
4. Tres hijos comunitarios compraron casa a sus padres, en este caso para disfrute de los ancianos.

MAURICIO DE MIRANDA PARRONDO 9 septiembre 2022 - 11:33 AM

Muy interesante, María Teresa.

Yerenia 10 septiembre 2022 - 1:54 PM

Siento que se me abren un poco más los ojos con su comentario. Muchas gracias María Teresa

Manuel Figueredo 8 septiembre 2022 - 12:09 PM

Venerada Vigen de La Caridad patrona de Cuba, le pido humildemente para que le dé fuerza y sabiduría al pueblo y lo ayude a liberarse de la miseria y de los malos gobernantes. Bendita madre celestial el pueblo Cubano no se merece ese dolor. AMÉN 🙏
¡ DIOS, PATRIA Y LIBERTAD !

Manuel Figueredo 8 septiembre 2022 - 1:50 PM

Falleció la Reina Isabel monarca de Inglaterra. Dios la acogerá en su santo seno. EPD.

Yosnier Biquillón Agüero 8 septiembre 2022 - 2:16 PM

Con una sociedad activa políticamente, participativa y consciente de su papel en la política nacional. Empoderar al pueblo, democratizando más la sociedad, haciéndola partícipe de la mayoría de las decisiones nacionales y fiscalizando desde las bases populares toda actuación pública y privada de interés popular.

Esteban 8 septiembre 2022 - 4:38 PM

¿Y cómo piensa usted que se puede lograr lo que usted desea bajo un sistema/modelo que es la antítesis de su planteamiento?
Cuba lo que necesita es una democracia aunque sea rudimentaria al principio, donde se respete el deseo de la mayoría expresado en las urnas y donde podamos elegir a quienes deseamos nos gobiernen.
Bajo una dictadura que constantemente coarta derechos humanos y civiles básicos y siempre atenta a cualquier desviación del guión del PCC para reprimir, lo que usted expresa es sencillamente demencial.

Sanson 8 septiembre 2022 - 9:57 PM

Pregunto:.
Los que son dirigentes del partido en matanzas como la yal Morfa y demas fotografiados todavia conservan sus cargos?
No han tenido que rendir cuentas por el descalabro y la tragedia ocurrida?
Los que tenian que asegurar los sistemas de prevencion y extincion de incendios en el lugar, no han sido citados a declarar o preferiblememte a juicio ?..
Ya no se habla de los muertos ni se ha comenzado a decantar responsabilidades?
Hay alguien haciendo algo para que siniestros como las de la base de tanques y el Hotel Saratoga dejen de ser comunes en el pais ?.
Ninguna Virgen, por muy idolatrada y querida que sea, ni siquiera el mismo Dios, lograra sacarlos de la situacion de desamparo y miseria en que estan viviendo si no comienzan a exigir que los responsables sean llevados a los tribunales y los que dirigen sean fuertemente criticados hasta ser removidos

Eva 8 septiembre 2022 - 2:52 PM

Que lo único qué hay que hacer para cambiar este país y hacerlo vivible y humano es extirpar el poder a esa lacra de mafiosos
Cerrar todas las edificaciones que viven parasitas y reconstruir en ellas lugares habitables para el pueblo
MININT MINFAR PCC CTC FMC UJC CDR ANPP MNCULT MINSAP MINED
MINAGRI MINAL Etc, etc, etc.
Confiscar todos los inmuebles y bienes mal habidos de dirigentes corruptos y familiares
Justicia, patria y libertad
Todos a sus lugares de orígenes del n cuentas millonarias en bancos del país o fuera de él
Reconstruir y volver a dar sentido moral a la patria cubana
Que el trabajo sea fuente de bienestar y no la corrupción y la mentira

Eva 8 septiembre 2022 - 3:01 PM

Cuba: ¿se está cayendo el castrismo?

La situación actual es peor y distinta a cualquiera de las previas agudizaciones de la sempiterna crisis que desde 1959 padece Cuba. Incluso las dudosas estadísticas oficiales dibujan un cuadro estremecedor: La oferta agropecuaria total de hoy es la mitad de la de 2018. Hay hambre en Cuba. Ni el Covid-19 ni el «bloqueo» explican que de entre seis y ocho millones de toneladas anuales de producción azucarera se haya bajado a menos de medio millón

Rafaela Cruz – Diario de Cuba
Una sensación se generaliza entre los cubanos: tanto los que viven costas afuera como los que sobreviven costas adentro presienten que algo está a punto de pasar. Los del exilio ya lo debaten abiertamente; los del insilio —aquellos en Cuba forzados al silencio— son más conservadores, quizás para no fomentar falsas expectativas, y apenas lo barruntan, pero atestiguan el agotamiento extremo del país e intuyen que la actual crisis del régimen es diferente a otras previas.

Incluso las dudosas estadísticas oficiales dibujan un cuadro estremecedor.

Entre 1990 —año del propagandístico «31 y pa’lante»— y la actualidad, la industria cubana se ha reducido a la mitad. La mayor debacle sucedió en la fabricación de bienes intermedios y de equipo, que cayó, respectivamente, en un 80 y un 94% —casi desapareciendo—, cuando son los sectores industriales tecnológicamente decisivos y de mayor valor agregado.

La agricultura, peor. Con respecto a 2013, se obtienen hoy menos viandas, hortalizas, arroz, maíz, frijoles y frutas… algunos renglones han caído entre un 70 y un 80%. En los últimos seis años, la producción de arroz se contrajo un 60%, la de cerdo un 70%, la de res un 22% y la de harina de trigo un 32%. La oferta agropecuaria total de hoy es la mitad de la de 2018. Hay hambre en Cuba.

Lógicamente, esa reducción brutal de producción agrícola e industrial se refleja en el valor de la circulación mercantil minorista que, medida como porciento del PIB, ha pasado del 38,4% en 2010 al 22,7% en 2021 (aun con un PIB bastante menor), un declive constante donde cada año ha ido peor que el anterior.

Para compensar la improductividad nacional, el Gobierno comprometió la balanza comercial del país hasta un déficit en 2021 de 1.300 millones de dólares. El peso relativo de la producción nacional de alimentos y bienes industriales se reduce con respecto a lo que se importa. Crece la deuda externa.

Caer enfermo espanta a los cubanos. Si en 2018 se pensó que un faltante de 150 fármacos del cuadro básico del Sistema Nacional de Salud era dramático, ahora faltan 324, casi el 40%. Entre ellos hay anestésicos, antibióticos y algunos de los principales medicamentos para controlar la epidemia de trastornos cardiovasculares y psiquiátricos. La gente sufre y muere.

No fue el Covid-19, sino la ruina del sistema de salud, lo que provocó que en 2021 fallecieran 167.645 cubanos, superando en más de un 50% la media histórica. Un genocidio que los medios estatales obvian.

Y ni el Covid-19 ni el «bloqueo» explican por qué, cuando más producción hace falta, los salarios de los obreros agropecuarios e industriales, que antes de la Tarea Ordenamiento superaban la media nacional en un 34 y un 35%, respectivamente, ahora están por debajo, mientras que los salarios en administración pública (burocracia) y en defensa (represión) sí superan la media.

Ni el Covid-19 ni el «bloqueo» explican que de entre seis y ocho millones de toneladas anuales de producción azucarera se haya bajado a menos de medio millón, lo que traducido a precios actuales significa una pérdida de ingresos superior a 3.500 millones de dólares.

Ni el Covid-19 ni el «bloqueo» explican tampoco los apagones, relacionados, sí, con una reducción del 50% de la inversión en suministros de electricidad, gas y agua durante los últimos seis años, al mismo tiempo que la inversión en turismo crecía un 15%, acaparando casi la mitad de la inversión nacional. A más hoteles, más apagones.

La manía hotelera abulta el PIB, pero este agregado macroeconómico no informa sobre la sostenibilidad del crecimiento, por lo que Cuba, aun «creciendo», tiene un costo de oportunidad superior a la utilidad perdida en la descapitalización de sectores vitales que impactan directamente en la población, como la propia agricultura y la industria.

Pero incluso inflando el PIB con el sobredimensionamiento de la planta hotelera (sin hacer inversiones complementarias que la hagan sostenible), la Economist Intelligence Unit, en su serie hasta 2026, estima para Cuba crecimientos inferiores al 5%, mínimo imprescindible que debería crecer la economía para que el pueblo note alguna mejoría. No habrá tal mejoría a corto o medio plazo.

Entre mala inversión y poca renta, una formación bruta de capital crónicamente negativa ha llevado el país a la actual desinversión, descapitalización, desindustrialización y desconexión de las cadenas de valor internacionales, que diferencia esta crisis de las anteriores. Ahora, a la ineficiente gestión centralizada de la economía, se suma un capital físico improductivo, corroído y obsoleto.

Y no es solo material lo envejecido e improductivo. Casi uno de cada cinco cubanos supera los 60 años, que es lo esperable cuando, en 2021, nacen 34.000 niños menos que una década antes. De 2016 a la fecha, el país perdió 126.009 habitantes; de estos, más de la mitad desaparecidos en 2020, un récord que, debido a la emigración, se superará este año, confirmándose que la situación actual es peor y distinta a cualquiera de las previas agudizaciones de la sempiterna crisis que desde 1959 padece la nación.

La extrema urgencia económica y demográfica se potencia con una degradación antropológica, obra y gracia de un sistema de adoctrinamiento que comienza en el útero y se corona con un diploma universitario cada vez más insignificante. El alma cívica de la nación es sensiblemente corrupta, notablemente soez y agresivamente insolidaria. La arcilla de la Revolución resultó un fango pestilente en el que apenas creen algunos nostálgicos recalcitrantes. Cuba hoy es descreimiento y desesperanza, pero también anhelo de cambio.

Aun en medio de esta tormenta perfecta de la cual es difícil ver salida, el castrismo conserva intacta su estructura política. Su monopolio informativo, adoctrinador y propagandístico, ensombrece cualquier pequeña libertad que se cuele por las redes sociales; sus órganos de vigilancia y represión están afilados y, lo más importante para su sostenibilidad, la sociedad civil cubana permanece atomizada por un sistema curtido por 62 años de experticia totalitaria.

No parece que baste el absoluto fracaso económico y moral de la Revolución cubana; el castrismo no se rendirá. Concretar esa sensación de que queda poco, depende de un levantamiento popular sostenido o una fractura en la cúspide del poder. De momento, ambas alternativas parecen precarias, aunque es cierto que el río está sonando: cada vez más gente le planta cara al régimen, y cada vez es más palpable la tensión entre las facciones mafiosas de la cúpula castrista.

Pero lo «cercano» en términos políticos e históricos puede ser lejano para la perspectiva individual. Un riesgo enorme es caer en la desilusión luego de esta semieuforia que hoy se respira, peor aún sería si la impaciencia se traduce en culpabilizaciones mutuas. ¡Aquí hay un solo culpable!

Desde Dionisio de Siracusa a hoy, todas las tiranías han caído. Todas. El castrismo se está desmoronando desde el día en punto, hace bastante tiempo ya, en que la mayoría de los cubanos dejaron de creer en él, pero eso no quiere decir que vaya a terminar de caerse ya o que vaya a caer por su propio peso.

La Revolución sobrevivió a los 60 porque llegó Kruschev, sobrevivió al Periodo Especial porque apareció Chávez; nada garantiza que no surja ahora otro mecenas internacional, o una coalición de pequeños interesados (China, Rusia, Brasil, Venezuela, México) que pueda coordinarse —formal o informalmente— para sostener al régimen. Tampoco es descartable que algo de inversión foránea cuaje en más aceite, pollo, detergente y una disminución de los apagones que provoque que la gente vuelva a resignarse a su infortunio conocido, el cual puede parecer menos amenazador que una libertad jamás experimentada.

Es cierto que el castrismo es hoy más débil que nunca, pero el pueblo aún no tiene fuerzas. El pueblo es un gigante dormido; que despierte depende tanto del hartazgo material, como de aprender a soñar con libertad y prosperidad. Ustedes, los que lograron escapar, pueden manejar esas dos palancas. No se cansen de hacerlo, no nos dejen solos… aunque a veces lo merezcamos.

Manuel* 8 septiembre 2022 - 7:42 PM

Este es un gran texto de José Manuel.

Pero no tengo respuesta a sus preguntas.

JOSUEL 8 septiembre 2022 - 7:46 PM

Contundente, usted ha expresado el sentir de millones, gracias 🙏🌻🇨🇺🌻🙏

Eva 8 septiembre 2022 - 9:44 PM

Este país no se va a reconstruir mientras el poder de decidir lo que es humano y Justo no sea ejercido por el soberano pueblo cubano .
Hoy Cuba es moral , social, política y económicamente un país en decadencia a todas luces y sombras. Mientras no se les arrebate el poder a los mafiosos corruptos e incompetentes que reprimen la libertad y pisotean la dignidad de las personas honradas, este país seguirá siendo mendigo y marioneta de los demagogos privilegiados y sus socios Es imposible avanzar en un país donde el derecho humano elemental de la libertad está reprimido y arbitrariamente respaldado por leyes que no se acatan en una constitución inservible . Mientras se mantengan los parásitos del PCC, CTC UJC FMC CDR MININT MINFAR MINCULT MÍNAL MINAGRI ANPP gastando y despilfarrando las riquezas de lo poco que se produce este país no tendrá esperanzas de volver a ser una nación empoderada por el trabajo honrado de sus habitantes
Cuando el trabajo sea fuente de bienestar cuando sea verdad que la salud y la educación son prioridad, cuando las personas sientan que su trabajo les permite vivir con honradez y prosperidad , cuando todas esas instituciones corruptas y parásitas se conviertan en inmuebles para que los cubanos puedan vivir decentemente sean rentados o comprados entonces empezará a recuperarse la Patria Cubana que es de todos los nacidos en ella y no de quien decida un gobierno discapacitado e incapacitado para servir a su pueblo .

Cuba: ¿se está cayendo el castrismo?

La situación actual es peor y distinta a cualquiera de las previas agudizaciones de la sempiterna crisis que desde 1959 padece Cuba. Incluso las dudosas estadísticas oficiales dibujan un cuadro estremecedor: La oferta agropecuaria total de hoy es la mitad de la de 2018. Hay hambre en Cuba. Ni el Covid-19 ni el «bloqueo» explican que de entre seis y ocho millones de toneladas anuales de producción azucarera se haya bajado a menos de medio millón
Rafaela Cruz – Diario de Cuba

Una sensación se generaliza entre los cubanos: tanto los que viven costas afuera como los que sobreviven costas adentro presienten que algo está a punto de pasar. Los del exilio ya lo debaten abiertamente; los del insilio —aquellos en Cuba forzados al silencio— son más conservadores, quizás para no fomentar falsas expectativas, y apenas lo barruntan, pero atestiguan el agotamiento extremo del país e intuyen que la actual crisis del régimen es diferente a otras previas.
Incluso las dudosas estadísticas oficiales dibujan un cuadro estremecedor.
Entre 1990 —año del propagandístico «31 y pa’lante»— y la actualidad, la industria cubana se ha reducido a la mitad. La mayor debacle sucedió en la fabricación de bienes intermedios y de equipo, que cayó, respectivamente, en un 80 y un 94% —casi desapareciendo—, cuando son los sectores industriales tecnológicamente decisivos y de mayor valor agregado.
La agricultura, peor. Con respecto a 2013, se obtienen hoy menos viandas, hortalizas, arroz, maíz, frijoles y frutas… algunos renglones han caído entre un 70 y un 80%. En los últimos seis años, la producción de arroz se contrajo un 60%, la de cerdo un 70%, la de res un 22% y la de harina de trigo un 32%. La oferta agropecuaria total de hoy es la mitad de la de 2018. Hay hambre en Cuba.
Lógicamente, esa reducción brutal de producción agrícola e industrial se refleja en el valor de la circulación mercantil minorista que, medida como porciento del PIB, ha pasado del 38,4% en 2010 al 22,7% en 2021 (aun con un PIB bastante menor), un declive constante donde cada año ha ido peor que el anterior.
Para compensar la improductividad nacional, el Gobierno comprometió la balanza comercial del país hasta un déficit en 2021 de 1.300 millones de dólares. El peso relativo de la producción nacional de alimentos y bienes industriales se reduce con respecto a lo que se importa. Crece la deuda externa.
Caer enfermo espanta a los cubanos. Si en 2018 se pensó que un faltante de 150 fármacos del cuadro básico del Sistema Nacional de Salud era dramático, ahora faltan 324, casi el 40%. Entre ellos hay anestésicos, antibióticos y algunos de los principales medicamentos para controlar la epidemia de trastornos cardiovasculares y psiquiátricos. La gente sufre y muere.
No fue el Covid-19, sino la ruina del sistema de salud, lo que provocó que en 2021 fallecieran 167.645 cubanos, superando en más de un 50% la media histórica. Un genocidio que los medios estatales obvian.
Y ni el Covid-19 ni el «bloqueo» explican por qué, cuando más producción hace falta, los salarios de los obreros agropecuarios e industriales, que antes de la Tarea Ordenamiento superaban la media nacional en un 34 y un 35%, respectivamente, ahora están por debajo, mientras que los salarios en administración pública (burocracia) y en defensa (represión) sí superan la media.
Ni el Covid-19 ni el «bloqueo» explican que de entre seis y ocho millones de toneladas anuales de producción azucarera se haya bajado a menos de medio millón, lo que traducido a precios actuales significa una pérdida de ingresos superior a 3.500 millones de dólares.
Ni el Covid-19 ni el «bloqueo» explican tampoco los apagones, relacionados, sí, con una reducción del 50% de la inversión en suministros de electricidad, gas y agua durante los últimos seis años, al mismo tiempo que la inversión en turismo crecía un 15%, acaparando casi la mitad de la inversión nacional. A más hoteles, más apagones.
La manía hotelera abulta el PIB, pero este agregado macroeconómico no informa sobre la sostenibilidad del crecimiento, por lo que Cuba, aun «creciendo», tiene un costo de oportunidad superior a la utilidad perdida en la descapitalización de sectores vitales que impactan directamente en la población, como la propia agricultura y la industria.
Pero incluso inflando el PIB con el sobredimensionamiento de la planta hotelera (sin hacer inversiones complementarias que la hagan sostenible), la Economist Intelligence Unit, en su serie hasta 2026, estima para Cuba crecimientos inferiores al 5%, mínimo imprescindible que debería crecer la economía para que el pueblo note alguna mejoría. No habrá tal mejoría a corto o medio plazo.
Entre mala inversión y poca renta, una formación bruta de capital crónicamente negativa ha llevado el país a la actual desinversión, descapitalización, desindustrialización y desconexión de las cadenas de valor internacionales, que diferencia esta crisis de las anteriores. Ahora, a la ineficiente gestión centralizada de la economía, se suma un capital físico improductivo, corroído y obsoleto.
Y no es solo material lo envejecido e improductivo. Casi uno de cada cinco cubanos supera los 60 años, que es lo esperable cuando, en 2021, nacen 34.000 niños menos que una década antes. De 2016 a la fecha, el país perdió 126.009 habitantes; de estos, más de la mitad desaparecidos en 2020, un récord que, debido a la emigración, se superará este año, confirmándose que la situación actual es peor y distinta a cualquiera de las previas agudizaciones de la sempiterna crisis que desde 1959 padece la nación.
La extrema urgencia económica y demográfica se potencia con una degradación antropológica, obra y gracia de un sistema de adoctrinamiento que comienza en el útero y se corona con un diploma universitario cada vez más insignificante. El alma cívica de la nación es sensiblemente corrupta, notablemente soez y agresivamente insolidaria. La arcilla de la Revolución resultó un fango pestilente en el que apenas creen algunos nostálgicos recalcitrantes. Cuba hoy es descreimiento y desesperanza, pero también anhelo de cambio.
Aun en medio de esta tormenta perfecta de la cual es difícil ver salida, el castrismo conserva intacta su estructura política. Su monopolio informativo, adoctrinador y propagandístico, ensombrece cualquier pequeña libertad que se cuele por las redes sociales; sus órganos de vigilancia y represión están afilados y, lo más importante para su sostenibilidad, la sociedad civil cubana permanece atomizada por un sistema curtido por 62 años de experticia totalitaria.
No parece que baste el absoluto fracaso económico y moral de la Revolución cubana; el castrismo no se rendirá. Concretar esa sensación de que queda poco, depende de un levantamiento popular sostenido o una fractura en la cúspide del poder. De momento, ambas alternativas parecen precarias, aunque es cierto que el río está sonando: cada vez más gente le planta cara al régimen, y cada vez es más palpable la tensión entre las facciones mafiosas de la cúpula castrista.
Pero lo «cercano» en términos políticos e históricos puede ser lejano para la perspectiva individual. Un riesgo enorme es caer en la desilusión luego de esta semieuforia que hoy se respira, peor aún sería si la impaciencia se traduce en culpabilizaciones mutuas. ¡Aquí hay un solo culpable!
Desde Dionisio de Siracusa a hoy, todas las tiranías han caído. Todas. El castrismo se está desmoronando desde el día en punto, hace bastante tiempo ya, en que la mayoría de los cubanos dejaron de creer en él, pero eso no quiere decir que vaya a terminar de caerse ya o que vaya a caer por su propio peso.
La Revolución sobrevivió a los 60 porque llegó Kruschev, sobrevivió al Periodo Especial porque apareció Chávez; nada garantiza que no surja ahora otro mecenas internacional, o una coalición de pequeños interesados (China, Rusia, Brasil, Venezuela, México) que pueda coordinarse —formal o informalmente— para sostener al régimen. Tampoco es descartable que algo de inversión foránea cuaje en más aceite, pollo, detergente y una disminución de los apagones que provoque que la gente vuelva a resignarse a su infortunio conocido, el cual puede parecer menos amenazador que una libertad jamás experimentada.
Es cierto que el castrismo es hoy más débil que nunca, pero el pueblo aún no tiene fuerzas. El pueblo es un gigante dormido; que despierte depende tanto del hartazgo material, como de aprender a soñar con libertad y prosperidad. Ustedes, los que lograron escapar, pueden manejar esas dos palancas. No se cansen de hacerlo, no nos dejen solos… aunque a veces lo merezcamos.

Eva 8 septiembre 2022 - 9:52 PM

Por qué en Cuba no ha surgido un Gorbachov | Opinión

por Alejandro Armengol
ACTUALIZADO 06 de septiembre de 2022 9:59 AM
OPINIÓN Y COMENTARIO
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A la salida del salón principal del restaurante Quanjude en Pekín hay una gran tarja de bronce que recuerda al visitante una anotación en el diario de Mao Zedong. El Gran Timonel señala que el Quanjude es una gloria de China y como tal debe existir por siempre. Mijaíl Gorbachov, por su parte, se limitó a participar en un comercial para McDonald’s.

Fidel Castro —quien por cierto comió en el Quanjude— decidió seguir tras las huellas de Mao y nunca las de Gorbachov. Un McDonald’s en la Plaza Roja, qué tiempos aquellos. Vladimir Putin ha terminado por complacerlo.

Castro escribió en 2012: “El alemán más revolucionario que he conocido fue Erich Honecker”. No era más que otra prueba del carácter reaccionario del fallecido gobernante cubano. El mandato de Honecker fue particularmente represivo para los alemanes orientales, que sufrieron los rigores de una Stasi más poderosa.

Lo más interesante venía después, al añadir Castro: “Me correspondió el privilegio de observar su conducta cuando este pagaba amargamente la deuda contraída por aquel que vendió su alma al diablo por unas pocas líneas de vodka”.

¿A quién se refería? Por la época, y por las diferencias de entonces, entre los gobiernos de la República Democrática Alemana (RDA) y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), resultaba indudable que a Gorbachov. Pero la acusación de borrachín a quien cuadraba era a Yeltsin.

Difícil precisar si mezclar dos políticos tan disímiles obedecía a un desliz o a una actitud soez, aunque es totalmente secundario. Lo importante es que Fidel Castro elogiaba al retrógrado y denigraba al reformista. Hay que recordar que Honecker siempre se negó a poner en práctica las reformas que propugnaba Gorbachov.

No fue solo contra las reformas en la URSS que “reflexionó” Castro. El 9 de junio de igual año, en otro texto, citaba profusamente un artículo de la BBC, que bajo el título ¿Se desinfla la economía de China? presentaba un escenario de posible crisis económica en el país asiático. Al final, y en un único párrafo, Castro buscaba distanciarse del análisis demoledor de la BBC: “Estoy lejos de compartir este siniestro infundio yanqui sobre el destino de China”.

Pero entonces, ¿por qué lo incluía en un texto que comenzaba tratando otro tema? Y lo que es más importante: ¿por qué no lo analizaba y criticaba? Solo ese párrafo oportunista, en que hasta parece arrepentirse de lo que acaba de reproducir; que por cierto, no está tomado de la prensa “yanqui” sino la británica.

Nunca hasta entonces, desde que supuestamente renunció al poder, Fidel Castro había hecho tantas referencias reiterativas en contra de un pensamiento reformista. Que estas se manifestaran de forma indirecta no les restaba importancia, en un país donde es costumbre la lectura entre líneas y la interpretación de gestos.

¿Evidenciaba todo ello un desacuerdo o disputa entre Fidel y Raúl Castro? Siempre he tenido la sospecha que fue todo lo contrario, que el hermano mayor estaba protegiendo al más chiquito, para que no lo criticaran por no hacer más para cambiar la situación del país. Porque ningún Castro es reformista, ni el que murió ni el que está vivo.

Ni tengo esperanzas en el sucesor de dedo, incluso tras la muerte de Raúl. Acomodo a las circunstancias sí, verdadero reformismo no.

Entre equívocos e ilusiones construyó el régimen de La Habana su base de sustentación. Fue una opción arriesgada y poco promisoria, pero que en la práctica le brindó resultados excelentes, y nunca han pensado en cambiarla.

Las posibilidades del surgimiento de un reformista nunca dependen solo o principalmente del individuo, sino de las circunstancias —la situación del momento— y en la isla tanto el territorio como las fronteras conspiran para que ello no ocurra.

Por décadas Fidel Castro impidió el más mínimo avance de un verdadero movimiento reformista, e incluso en durante su deterioro físico persistió en detenerlo. El adaptarse al momento que practicó Raúl no significó un verdadero reformismo, sino simplemente muestras de conveniencia y temor.

En Cuba no ha surgido un Gorbachov —por favor, no me vengan con el cuento de Ochoa— ni parece posible que aparezca pronto en el escenario. Cabe la eventualidad de que primero surja un Putin.

Alejandro Armengol es un escritor cubano radicado en Estados Unidos. Director editorial de Cubaencuentro.com.

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de septiembre de 2022 1:40 pm.

Eva 8 septiembre 2022 - 11:18 PM

Denuncia de Annarella Grimal
Siempre supe que la represión tocaría a mi familia. Era cuestión de tiempo y la soga se reventó por ti, un niño de un barrio olvidado, un niño con un corazón inmenso.
No he podido escribirte ni una línea, mi niño bueno. Pero puedes vivir convencido que estoy moviendo cielo y tierra por ti.
Jimmy Johnson Agosto es mi primo. Fue detenido, descalzo, cuando acababa de llegar del hospital de hacerse un electroencefalograma por un episodio de epilepsia.
Seguridad del Estado, la periodista que llamó al centro de torturas que tienen ustedes en Camagüey fui yo.
Fue a mí a la que dijeron, con tono inseguro y furtivo, que no podían dar información del detenido; un muchacho al que negaron sus medicinas, sus zapatos, y su derecho a recibir visitas y a tener un abogado desde el inicio; un joven al que han sometido a interrogatorios sin darle la posibilidad de que se cambie de ropa en los últimos dos días.
Ustedes han violado la Constitución de la República y el debido proceso, como acostumbran a hacer con todos los ciudadanos y presos políticos.
A ustedes, que constantemente evaden su responsabilidad como funcionarios públicos de brindar información a la ciudadanía, que tratan a los civiles como si fueran bestias y a los militares como si fueran dioses porque no tienen la más mínima idea de lo que es servir al pueblo; a ustedes, que sienten el rechazo de un pueblo y se saben con los días contados, pero se aferran con sus garras a un poder inmerecido, les digo:
No hay nada más socorrido que un día tras otro.
Constitución de la República
ARTÍCULO 42. Todas las personas son iguales ante la ley, reciben la misma protección y trato de las autoridades y gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación por razones de sexo, género, orientación sexual, identidad de género, edad, origen étnico, color de la piel, creencia religiosa, discapacidad, origen nacional o territorial, o cualquier otra condición o circunstancia personal que implique distinción lesiva a la dignidad humana.
Todas tienen derecho a disfrutar de los mismos espacios públicos y establecimientos de servicios. Asimismo, reciben igual salario por igual trabajo, sin discriminación alguna. La violación del principio de igualdad está proscrita y es sancionada por la ley.
ARTÍCULO 53. Todas las personas tienen derecho a solicitar y recibir del Estado información veraz, objetiva y oportuna, y a acceder a la que se genere en los órganos del Estado y entidades, conforme a las regulaciones establecidas.
ARTÍCULO 95. En el proceso penal las personas tienen, además, las siguientes garantías:
a) no ser privada de libertad sino por autoridad competente y por el tiempo legalmente establecido;
b) disponer de asistencia letrada desde el inicio del proceso;
c) que se le presuma inocente hasta tanto se dicte sentencia firme en su contra;
d) ser tratada con respeto a su dignidad e integridad física, psíquica y moral, y a no ser víctima de violencia y coacción de clase alguna para forzarla a declarar;
e) no declarar contra sí misma, su cónyuge, pareja de hecho o parientes hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad;
f) ser informada sobre la imputación en su contra;
g) ser juzgada por un tribunal preestablecido legalmente y en virtud de leyes anteriores al delito;
h) comunicarse con sus familiares o personas allegadas, con inmediatez, en caso de ser detenida o arrestada; si se tratara de extranjeros se procede a la notificación consular; y
i) de resultar víctima, a disfrutar de protección para el ejercicio de sus derechos.

Felix 9 septiembre 2022 - 8:06 AM

bellísimo

MAURICIO DE MIRANDA PARRONDO 9 septiembre 2022 - 11:58 AM

Excelente texto, José Manuel.

Fer 10 septiembre 2022 - 4:37 PM

Estimada María Teresa; las cajas de pollo se vendieron baratas, por acá están a 6000 cpu. Saludos.

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