«¡Oye, oye, a la urrarrá, a la urrarrá, bombochíe, chíe, chíe, bombochíe, chíe, cha, bombochíe, chíe, chíe, bombochíe, chíe, cha: Era, Era…!» y un «rra rra rrá!».
Realidades y no mitos, recursos y no lineamientos, libertades y no orientaciones, competencia y no monopolios; es lo que precisan los emprendedores cubanos