cinco-heroes-cinta-amarillaPor: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)

Justo cuando creía que la apatía política nos había consumido a los cubanos y la posmodernidad nos tenía ocupados en intrascendencias, apareció René González en la televisión cubana y lo cambió todo. En Cuba se vive por estos días un terremoto de color amarillo, se respira un ambiente de activismo que los jóvenes no recordábamos y los mayores ven con nostalgia, por espontáneo, por revolucionario y emergente.

Resulta que la esperanza ya no es verde, se convirtió en amarillo el día que René salió en la televisión a la hora de la telenovela y ¡oh sorpresa!, los cubanos lejos de molestarse se sintieron conmovidos por su petición. Cualquiera que conozca nuestro país sabe que la telenovela es sagrada, pues resulta (para los que lo olvidaban) que existen cosas más importantes aún.

En la calle se observan cintas amarillas por doquier, la gente las utiliza en la ropa, en las fachadas de las casas y en los centros laborales. El nivel de movilización es inédito para los cubanos del siglo XXI, por eso me dolió escuchar de aquella empresa que “orientó” ponerle cintas a sus autos, porque el apoyo no se logra por decreto sino mediante la conciencia y le toca a los ciudadanos de manera individual sumarse. Aunque esto no significa nada, si alguien duda del apoyo masivo a la causa de los Cinco, que note las cintas amarillas en las paladares, en las bicicletas de los niños, en los balcones de la Habana Vieja.

Por: Osmany Sánchez

En este extraño mundo en que vivimos, los que contaminan son los que acusan a los demás de contaminar, los que asesinan son los que acusan a los demás de asesinos, los mayores violadores de los derechos humanos  son quienes juzgan a los demás en ese tema.

Son ellos quienes deciden lo que está bien y lo que está mal y como el que manda paga pues los que cobran se suman al coro. No importa que se haga desde fuera o desde dentro, el lenguaje no cambia, el guión es el mismo.

Los que apoyamos  la Revolución cubana somos denominados “oficialistas”. La explicación más generalizada es que lo hacemos utilizando la conexión de la que disponemos en nuestros centros de trabajo. Paradójicamente los que escriben desde embajadas se denominan “independientes”. Pudiera pensarse que este fenómeno es nuevo sin embargo no es así, la idea ha sido siempre categorizar a las personas en Legítimos o No Legítimos.

En los primeros años de la Revolución muchos cubanos fueron arrestados por actividades contrarrevolucionarias