Recapitulación

por Yassel Padrón Kunakbaeva

La dialéctica aplicada al estudio de la sociedad se parece un poco a la sabiduría oriental. Ambas nos enseñan que cada tiempo trae a la orilla del devenir lo que las aguas del río movían en su seno de largo tiempo, y que aunque la realidad puede tomar diferentes caminos, estos no son otros que los que laten como potencia en la semilla de cada instante. Eso se aplica también a la sociedad cubana actual, en el momento concreto que es el enfrentamiento a la pandemia de coronavirus. Ahora que el presidente Díaz-Canel anunció, el pasado 11 de junio, el cercano comienzo del proceso de recuperación, es buen momento para recapitular.

La llegada del Covid19, como todas las crisis, difuminó muchas de las apariencias de la vida cotidiana y sacó a la luz lo esencial. Entre otras cosas, puso de manifiesto que sigue vigente el pacto social según el cual el Estado garantiza lo mínimo para la reproducción de la vida de los ciudadanos. Pueden cerrarse los hoteles, los negocios particulares, puede intervenirse hasta el mercado negro, pero el Estado no puede permitirse dejar a merced de una epidemia a la población.

El pacto social es la base de legitimidad misma del Estado.

La legitimidad de un sistema político se fundamenta en un mito fundacional: eso en el caso cubano, está muy claro. Pero esa legitimidad tiene que reactualizarse cada cierto tiempo, es por eso que existen ritualidades, en las que se escenifica nuevamente la situación narrada en el mito. Es como si se reviviera la situación fundacional, para que el sistema mantenga un asidero en la experiencia de las personas. En otros países las elecciones pluripartidistas juegan ese papel. En Cuba, la ritualidad que le da vida al sistema político es la experiencia de la crisis, enfrentada de manera colectiva y exitosa bajo la dirección del Estado.

Si alguien se hubiera guiado por las apariencias, luego de posar una mirada superficial en La Habana de los últimos años, podría haber llegado a la conclusión de que la base del poder social se encontraba en el empresariado dedicado al turismo, tanto estatal como privado. Su diagnóstico estaría relativamente justificado, pues alrededor del turismo y algunos otros renglones económicos se habían dado los fenómenos más novedosos e incisivos en el plano social. La imagen de opulencia de los hoteles y las paladares, frente a la pobreza de una ciudad en deterioro constructivo, parecía ser la imagen que mostraba la realidad de lo que era Cuba.

Sin embargo, ha llegado la pandemia para demostrar que aún no son los nuevos ricos los que le ponen el ritmo de su reproducción a la realidad cubana. El racionamiento, lógica ajena a cualquier burguesía, se impuso en todos los niveles, incluso en una TRD que en su creación no se suponía que fueran para el pueblo. La cola del pollo se convirtió en el fenómeno más característico de la cotidianidad pandémica. En las nuevas condiciones, las nuevas clases acomodadas trataron de hacer valer sus privilegios utilizando el poder de su dinero: comprando turnos, comprando directo en los almacenes, haciendo componendas mafiosas para ser siempre los primeros en comprar cualquier mercancía preciada. No obstante, aparecieron entonces las autoridades, el Partido, el poder popular, el MININT, para restablecer la justicia en la cola.

Cada cola se convirtió en un sutil escenario de lucha de clases.

El Estado respondió de manera relativamente eficaz en defensa de la clase trabajadora. De esa clase todavía mayoritaria que trabaja para el Estado y para la que los productos de la libreta todavía son una parte significativa de su renta. Y para que el pollo llegara a la mesa de esas personas fueron enviados el  miembro del Partido, la funcionaria del poder popular, el capitán del Ministerio del Interior, revelando su verdadera función social. Es significativo que las personas de sectores pudientes tuviesen que recurrir a la corrupción, una especie de robo de la propiedad social, para poder mantener sus niveles de consumo, en lugar de tener al Estado en función de sus intereses, lo cual es lo normal en el mundo capitalista.

Pero he aquí que, incluso la corrupción y el mercado negro, fueron enfrentados con especial dureza durante la pandemia, llevándose el asunto incluso ante las cámaras de la televisión. Se puso de manifiesto una de las funciones de los medios de comunicación: ser una herramienta de poder, en manos de unos sectores, en su lucha por el desplazamiento de otros. El Estado cubano de tiempos pandémicos puso el puño sobre la mesa, y declaró abierta la temporada de caza del intermediario acaparador. Es cierto que algunos quisiéramos ver caer a más peces gordos de las empresas estatales que participan en el mercado negro, pero lo importante es que se trata de una demostración de fuerza del Estado, para mostrar su capacidad de imponer los mecanismos de la reproducción social, y enviar un mensaje visible a las clases sociales sobre las que descansa su poder político.

Nada de esto puede analizarse, por cierto, fuera del contexto de lo que es el relevo generacional. Ahora más que nunca, cuando la generación histórica se está preparando para abandonar las principales posiciones, los nuevos dirigentes del Estado necesitan validar ante el pueblo el pacto social. En ese sentido puede decirse que

La pandemia ha servido para fortalecer la nueva arquitectura del Estado y a sus rostros más visibles.

No solo eso. Si hubo un momento interesante y significativo en la intervención de Díaz-Canel el 11 de junio, fue ese en el que mencionó la importancia de “la unión civil y militar”. Y es que no se puede pasar por alto uno de los principales impactos de la pandemia en lo que se refiere a las relaciones sociales expresadas también a nivel de Estado: el redimensionamiento y empoderamiento del sector civil de la sociedad. De un momento en el que estaban en un primer plano nuestros heroicos militares, depositarios del honor de pasadas epopeyas, y también gestores de una buena parte de las empresas turísticas, hemos pasado a un momento en que el turismo demuestra su falibilidad, a la vez que son los médicos, epidemiólogos y científicos los que han pasado a primer plano. Esto no puede verse separado de otro de los hechos principales de los últimos tiempos: la presencia de un civil en el más alto cargo del Estado.

No quiero caer aquí en ninguna teoría conspiranoica. La unidad no es una figura retórica de nuestros políticos, sino uno de los principios de funcionamiento del Estado cubano. Como un iceberg que se mueve, el paso de este Estado será lo suficientemente lento para que no se parta, porque hay muchos intereses puestos en que no se parta. Pero de que se mueve se mueve. ¿Cuándo, en las últimas épocas, hemos escuchado una declaración que enfatice en el honor de lo civil, a la misma altura que lo militar?

La pandemia ha sido además el escenario perfecto para la puesta en funcionamiento de las nuevas estructuras nacidas de la Constitución del 2019. Las nuevas instancias en el municipio y en la provincia han respondido favorablemente, aprendiendo a coordinarse con el resto de las instituciones y organizaciones en ese arco organizativo que ha permitido la respuesta eficaz frente al coronavirus. Pero también en lo que se refiere a las relaciones entre el Estado y la sociedad civil, la realidad cubana se ha movido dentro de los causes que se desprenden de esa Constitución.

La libertad de expresión en el ámbito digital se ha convertido en una realidad de facto, a pesar de torpes intentos por contenerla.

Mientras en el mundo analógico seguimos teniendo el mismo puñado de periódicos oficiales de siempre, en las redes se ha desarrollado una dinámica de espacio público abierto, y prácticamente cada cual pone lo que quiere. Tanto es así que incluso ya tenemos fenómenos negativos asociados a las redes sociales, similares a otras latitudes, como el tribalismo, el sensacionalismo y el bullying.

Estas redes sociales han sido una de las vías a través de las cuales se ha canalizado el descontento público. Entre las insatisfacciones de los cubanos que han encontrado una voz en las redes, ha estado la necesidad de cerrar las fronteras en su momento, el desabastecimiento, los precios de Etecsa, los problemas de la plataforma Tu envío, etc. Esas son las cuestiones que realmente han preocupado o molestado a la ciudadanía, y que han encontrado una expresión en las redes sociales. Demandas ante las cuales el Estado, en la medida de sus capacidades, ha respondido, poniéndose de manifiesto lo importante que es para él el sostenimiento del pacto social.

Esta es la realidad del momento social y político en que vivimos. Muchas veces los intelectuales hacemos hincapié en nuestras inconformidades con el sistema político, con la manera en que se respetan o no los derechos políticos individuales. Y es positivo y necesario que se hable al respecto. Pero yo creo que hay que cuidarse también de no caer en un debate enajenado. Nada llegará antes de que llegue su momento. Los pueblos luchan por las causas que pueden entender como colectividad, aquellas cuya pertinencia les plantea la vida cotidiana. En Cuba, la lucha que está puesta sobre la mesa es la que define de qué manera se reparte el pollo.

¿Qué sectores de la economía serán los más beneficiados en la normalidad post-pandemia? ¿Cómo se hará para aumentar la producción de alimentos? ¿Qué papel tendrán las pequeñas y medianas empresas? ¿Cómo serán las relaciones de poder a nivel de Estado? Estas son cuestiones que se están planteando de una manera más inmediata.

19 comentarios

Castellanos 15 junio 2020 - 7:28 AM

El sentimiento que me ha provocado este post es el de pena. Me apena ver la pobreza material de los cubanos y cómo se arrastran en el tiempo los mismos problemas de siempre. Pareciera que las limitaciones y escases nunca tendrán un fin.
El pueblo de Cuba no tiene amigos coroneles. Siempre machacado, siempre de una cola a otra, siempre para atrás, siempre aguantando a un gobierno sin ideas para sacar a Cuba del hueco. 😥

Andrés Perdomo 15 junio 2020 - 9:56 AM

Creo certado el contenido del artículo en cuanto a lo realizado para enfrentar la pandemia; los resutados obtenido hasta la fecha evidencias una eficaz unión de todos los llamados a partiipar en esta batalla.
Sin embargo, me hubiera gustado terminara haciendo énfasis en que ante ese reconocimiento del pueblo por la labor realizada, también está presente su insatisfacción por lo que poco que ha hecho el gobierno -al margen de consignas y llamamientos- para resolver el problema de la alimentación; cuya parcial solución transita por la impostergable necesidad de introducir los cambios desde hace años aprobados para transformar el uso de la tierra en función de su mejor aprovechamiento.

Carlos 15 junio 2020 - 10:47 AM

Andres, el problema de alimentación en la isla es “endémico” del socialismo. La agricultura de Cuba en los años 50 era mucho mas productiva, eficiente y variada que lo que se ha vivido en las ultimas seis décadas de crear el hombre nuevo y un sistema que nadie sabe como construir, y tampoco en que etapa esta.

La continuidad anunciada por el presidente designado, es lo mismo o peor, pues mientras mas se posponen los cambios, mas campesinos dejan de sembrar, los que sembraron alguna vez ya no tienen edad para hacer mas, los pocos que quedan se han ido del campo, el atraso técnico de la agricultura de la nación se puede decir que es medieval.

Una vez mas se avizora lo mismo, las mismas consignas recicladas, la misma inmovilidad, el mismo discurso, mientras la nación se desangra. La emigración, envejecimiento población, persecución de los opositores, la doble moneda, el autoritarismo, falta de pluralidad, y un largo etcétera sigue aquejando a la patria. Los dirigentes, bien, ellos como siempre triunfaran.

Saludos.

Javier el otro 15 junio 2020 - 10:04 AM

Tu observacion sobre el pacto social es muy actual y sobre todo, la capacidad de reaccion del gobierno ante lo que esta en las redes; en otra epoca el mecanismo de retroalimentacion hubiese sido mas lento.. Lo primero, por la confianza de muchos ciudadanos que el Estado cubano timonearia la crisis sanitaria con buen pulso. Creo que los resultados hasta el momento lo confirman. No hubo colapsos de UCIs ni una transmision fuera de control, como se ha visto en otras naciones. Hay otros retos que vienen y no son menos faciles y son para ahora, no para el 2030. De como se resuelvan dependera mucho la fortaleza futura de ese pacto en el futuro cercano.
Lo segundo, ante los llamados de alarma que empezaron a aparecer en las redes para que cerraran las fronteras cuando recien se detectaron los primeros casos, el gobierno actuo (quizas con unos dias de retraso), probablemente sopesando las consecuencias que traeria la interrupcion del turismo vs la amenaza cierta de una epidemia. Habia preocupacion en muchos ciudadanos (algunos llegaron a pensar que primaria lo economico sobre lo sanitario) y pienso que el gobierno tomo las decisiones q procedian, aunque hubo por ahi el /la funcionario(a) que haya hecho declaraciones poco afortunadas.

Onelio Nelson García 15 junio 2020 - 10:12 AM

No veo la vigencia del Pacto Social por parte alguna. Ese pacto está roto mucho antes que la pandemia, que la coyuntura y que el recrudecimiento del infame bloqueo. El desabastecimiento está presente desde que alguien decidió que no era necesario que el CUC tuviera un billete verde respaldándolo bien guardado en las bóvedas de Belascoaín, lo que obligó al BCC a distinguir los inconvertibles CUC en buenos y malos, los primeros respaldados por CL o certificados de liquidez y los segundos sin valor alguno por no poseer un contravalor en MLC. Por tanto todo el Sistema Empresarial que controla la venta minorista en el país que no sea de la llamada canasta básica, comenzó a embucharse de unos papelitos desvalorizados con los que no se puede comprar ni pagar nada, en el exterior, por supuesto. Se exigió entonces a los proveedores plazos más largos de pago. Las cartas de crédito a 720 días se pusieron de moda, pero oh misterios de la vida! tampoco se podían pagar al vencimiento ni intentar descontarla ni siquiera en un banco nacional. En fin se perdió la confianza en el país y cesaron los créditos, la consigna de los proveedores fue casi unánime: o me pagas o no te vendo más. Vaya, como la vieja canción de la Aragón: “Toma cho-co-la-te y paga lo que debes”. Pero lo mejor y a la vez peor estaba por llegar: como consecuencia del descongelamiento protagonizado por Obama en las relaciones de los EE.UU. con Cuba una avalancha de Jefes de Estado o de Gobierno comenzaron a arribar al país, Francia, Japón, España, Austria, etc. y se renegociación las viejas deudas soberanas incluidas las del Club de París con importantísimas quitas o condonaciones del 70 % y la posibilidad de obtener nuevos créditos y una importante condonación de deuda de la Federación Rusa que ascendió al 90 % de los $ 30,000 millones que se le debían. También los chinos hicieron lo suyo: nos concedieron 10 años de gracia, sin pago de intereses, para la abultada deuda que incluía la compra de los ómnibus Yuton.
Ahora se nos viene encima una postpandemia que quién sabe si va a ser peor que la pandemia misma. Un país endeudado hasta el tuétano, descapitalizado, dependiente de la importación de alimentos en más del 80 % sin créditos importantes, ni inversionistas, ni prestamistas de última instancia. En fin, por ahí nos veremos.

Pedro Sánchez Buján 15 junio 2020 - 12:49 PM

Acabo de comprar dos de los últimos quintales de arroz que quedan en Cuba, con dólares provenientes de los Estados Unidos, a un guajiro que, por suerte, lo cultiva y todavía tiene una reserva. Así se reparte el arroz en Cuba en tiempos de pandemia… Y para agosto ya no hay arroz.

Jagger Zayas Querol 15 junio 2020 - 1:01 PM

O este país elimina el intento de reflotar el defenestrado socialismo estalinista sustituyéndolo por el socialismo democrático y participativo, o implanta sin ambages el capitalismo de estado de variantes china o vietnamita que terminara inexorablemente en un capitalismo corriente y bananero para traer el pasado servido en copa nueva. No hay otra alternativa y el crédito del Pacto Social se acaba, terminando en el triunfo de la marginalidad y la ingobernabilidad.

Azul 15 junio 2020 - 1:20 PM

Yassel, una vez más a pesar de reconocer la valentía en publicar cosas así, también critico la falta en el mismo de verdades,amargas pero necesarias.

Si el Gobierno tuvo que meterse en el abastecimiento,es por culpa del desabastecimiento. No he visto ningún país del mundo donde hayan surgido tantos y tantos problemas con la alimentación. De hecho, mientras aquí dice ese mismo Gobierno que los precios de los alimentos están subiendo en el mercado mundial, en numerosas agencias mundiales de prensa las referencias que leo es al abaratamiento de esos mismos productos por exceso de oferta y contracción de demanda.

Si la ineficacia no se hubiese enseñoreado sobre todos los aspectos de la vida del cubano, excepto en la censura y el control de los ciudadanos, hoy estaríamos hablando de otras cosas.

Jose Varela 15 junio 2020 - 2:11 PM

Pandemia, pero no para todos. Segun el Nacional de Venezuela, La esposa del presidente cubano fue multada con 600 Eur por querer entrar a una tienda en Espana sin marcarilla.
Primero, Como en tiempos de cuarentena puede un cubano viajar a Espana.
Segundo, Por que no respetar las leyes del pais al que visita?
Tercero, Tendra la primera dama cubana 600 EUR para pagar la multa o tendra que realizar trabajos sociales por un mes para cancelar la deuda?

Carlos 15 junio 2020 - 4:28 PM

O_O >>> Liborio paga

Luis Enrique 15 junio 2020 - 3:42 PM

Me resulta siempre interesante e incómodo. cuando Yassel escribe y siendo prolijo en detalles no dice ninguna mentira(nunca lo hace, para que no se me teriverse), pero omite una parte de las verdades y hechos… justo los que hacen que su escrito tenga el enfoque final. Si fuera igual de prolijo con todos y cada uno de los detalles, el enfoque de su texto no pudiera ser el mismo.
Que me corrija si me equivoco, estaré feliz de rectificar pues el autor se ha ganado mi respeto. Yassel esencialmente describe un contexto en el que la crisis hace que el gobierno demuestra continuar cuidando la piedra angular de su fundación: la igualdad y justicia social. Realiza un análsis temporal de los hechos más recientes y emplea dicho análisis para concluir que el gobierno cubano no olvida a los más humildes y que demuestra su poder cambiando el orden de la realidad conocida para conseguir una distribución más justa que alcance a los menos favorecidos. Al final, se plantea varias preguntas muy lógicas, sobre cómo se levantarán o modificarán dichas medidas.
Muy válido todo e incluso muy interesantes preguntas finales. Excepto que su análisis ignora completamente el hecho que el mismo gobierno es el responsable de que no exista una infraestructura productiva y de distribución eficientes, como existen en casi todos los países hasta tercermundistas. También ignora el análisis, que el gobierno ha podido usar ese mismo poder que muestra para combatir la corrupción y los vicios del poder desde muuucho antes: ¡años! ¡decenios! Ignora que las tareas de choque que se llevan y llevaron a cabo son reactivas y no proactivas, lo que no le da ningún mérito a quién las toma, especialmente si ha tenido la capacidad de interceder y manipular a su antojo la realidad económica y social del país.
Supongo que mi inconformidad viene de la mano de la precisión al describir el contexto. Yo coincido en las preguntas finales, pero discrepo de la motivación para hacerlas. Por ello me gustaría ampliarlas con otras como ¿Por qué el gobierno cubano nunca ha sido proactivo en el aspecto económico y la lucha contra la corrupción y la malversación que atentan directamente contra su propio principio económico? ¿Acaso no es notable la función social de los revendedores e intermediarios? ¿Por qué, con todo el poder de decisión y operación disponible, no se intentó antes sin necesidad de crisis, modificar el orden “natural” de la distribución de bienes? ¿Si el interés es realmente la justa distribución y acceso, por qué no se modificaron los precios de los bienes de consumo para elminiar la tasa de impuesto artifical de más de 100-200%? ¿Qué medidas y acciones se llevaran a cabo para lograr que en caso de necesidad, lso cubanos puedan cumplir una cuarentena sin necesidad de zapatear a diario por algo tan “mundano” como el sustento diario?

Victor Manuel 15 junio 2020 - 4:02 PM

Al leer el artículo me da la impresión de que su contenido trata la realidad de otro país y no de este en el que vivo. Coincido totalmente en que ha sido muy acertada la política de enfrentamiento a la pandemia en Cuba. Pero no veo reflejadas en el artículo cuestiones de nuestra realidad que si constituyen preocupaciones de nuestro pueblo, aunque se vean penosamente minimizadas por otras de mayor impacto en pos de satisfacer nuestros instintos de supervivencia. Me refiero a temas como: violaciones de derechos ciudadanos fundamentales mostrados en los medios de comunicación como algo normal, y de hecho a veces perpetrados por los propios medios, que no responden a otros intereses que a los del gobierno. Visibles faltas a la libertad de expresión relacionadas al uso de los propios medios digitales, avaladas por la existencia y aplicación de decretos inconstitucionales, así como de otras formas más sutiles pero no menos eficaces, las cuales el autor parece desconocer. Violacion de derechos de trabajadores “por cuenta propia” , los cuales parece que se las deben arreglar por su cuenta. Mal funcionamiento de instituciones y mecanismos de supuesto empoderamiento ciudadano como la Fiscalía General de la República, que se traducen en violaciones impunes de derechos ciudadanos por las propias instituciones del estado u otras. Injustificado control militar de importantes sectores de nuestra economía. Corrupción a los más altos niveles del gobierno, cuyos integrantes no tienen justificación para disfrutar de un nivel de vida totalmente diferente al que PADECE el pueblo.
Son tantas las cuestiones que como ciudadano considero (espero por este comentario no cambiar la categoría de ciudadano a agente del enemigo) que si de esto trata el Socialismo tan defendido, prefiero ser explotado por otro sistema (da igual el nombre) que me explote menos.
Nadie me paga por expresarme de esta forma, lo que me hace sospechar que de aquellos ciudadanos que lo hacen más abiertamente y con menos miedo que yo en las redes sociales, no todos deben ser mercenarios. De igual forma existen muchísimos otros posiblemente mayoría, que ni siquiera tienen la posibilidad de disfrutar de esta supuesta libertad que nos ofrecen los medios digitales. Para ellos la única alternativa es el Granma.
Pero en cualquier caso, mercenarios o no, todos somos ciudadanos y como tal tenemos derechos, aunque a veces se nos nieguen.
Con todo esto solo pretendo mostrar que existimos ciudadanos con muchas más inquietudes y preocupaciones que al menos yo no logro ver reflejadas en el artículo.
Raro socialismo en el que el debate por “los derechos políticos individuales “ y la “inconformidad con el sistema político” sea tema sólo de los intelectuales. Pero suponiendo que exista en Cuba algún ciudadano no intelectual que coincida en inquietudes con uno que si lo es: De qué medios dispone en Cuba para hacer valer su criterio, o al menos para ser escuchado?
Tengo una duda sobre quienes serán los “nuevos ricos “, pero algo me hace sospechar que a esos no los veo en las colas y que tampoco son tan
“ nuevos “, pero esto parece carecer de importancia para el pueblo (parece ser que un grupo importante de cubanos entre los que me incluyo no caemos en la categoría de pueblo ni de nuevos ricos)
Me surge otra interrogante al leer el artículo sobre la forma en que el gobierno ha respondido ante las demandas en temas como “…el desabastecimiento, los precios de ETECSA y los problemas en la plataforma Tu Envío”. Según el autor “Demandas ante las cuales el Estado, en la medida de sus capacidades, ha respondido, poniéndose de manifiesto lo importante que es para él el sostenimiento del pacto social “ . Esta frase me hace reflexionar o más bien dudar sobre la capacidad del estado y sobre sus prioridades.
Coincido en que “nada llegará antes que llegue su momento “ lo cual me consolaría si creyera en la reencarnación.

otrocesar 15 junio 2020 - 6:02 PM

Leí el artículo en la mañana. Me dejó con unas cuantas cosas por decir, y esperé hasta ahora para darme tiempo para contestar.. solo para entrar y comprobar que ya Luis Enrique dijo más o menos lo que pretendía decir yo. Gracias

Victor Manuel 15 junio 2020 - 4:48 PM

No sé si se trata de un problema técnico, pero mi comentario no sale publicado. No es la primera vez que publico, pero si es la primera en la que esto pasa.
En cualquier caso mi comentario carece de importancia ante la lectura de otros muy interesantes que complementan perfectamente el artículo.

jovencuba 15 junio 2020 - 4:53 PM

No se trata de un problema técnico. Al parecer usted es nuevo en este foro, por la extensión de su comentario, este fue directo a moderación hasta que se apruebe por parte de un administrador. Es política editorial en LJC, cómo en muchos otros medios digitales, revisar todos los comentarios de foristas nuevos en nuestra plataforma.
Harold Cardenas, Editor

Alexei 15 junio 2020 - 6:16 PM

Es justo reconocer la efectividad de las autoridades cubanas, con el Minsap a la cabeza, en el control de la pandemia. El alto nivel de preparación y experiencia práctica de los epidemiólogos cubanos, la organización y la capilaridad del sistema de salud, así como los mecanismos de control social inherentes a un modelo político autoritario, han contribuido a lo que es sin dudas una victoria.

Ponerse a comparar la estrategia cubana con la llevada a cabo por otros países, debe partir de la honestidad de también incluir lo hecho en naciones como Uruguay, Costa Rica, Nueva Zelanda, Corea del Sur, entre otros. Digo esto porque ya he leído comparaciones que parecen escritas durante la guerra fría, en que el mundo, en efecto, estaba inmerso en la disputa ideológica entre el socialismo de Estado y el capitalismo liberal. Aunque no puede ignorarse el régimen político de cada país, una comparación más precisa debe tener en cuenta aspectos organizativos, base material, derechos sociales, económicos y políticos, etc. Una comparación con base en criterios ideológicos dejaría a Cuba en franca desventaja ante los países que mencioné anteriormente, todos capitalistas con sistemas de bien estar social bastante aceptables.

No hay que congratularse con lo que a mi juicio no es otra cosa que la recurrente administración de la escasez (problema crónico de la economía cubana) que se ha visto fortalecida con la intervención de la PNR en actividades consideradas ilícitas. Quienes somos un poco más viejos recordaremos que a inicios de los años de 1990 el gobierno mandó a vaciar tiendas y supermercados; y le fue arriba a los llamados macetas, precursores de los actuales nuevos ricos. Por qué se realizó todo aquello? En parte, para concentrar los pocos recursos existentes ante el advenimiento de la peor crisis económica de la historia nacional. Crisis que aún no ha sido superada. Por tanto, lo que hemos visto en estos días es una suerte de remake de lo vivido hace casi 30 años.

Es natural que los que no han vivido fuera de Cuba, crean que solo el Estado socialista cubano toma medidas contra el acaparamiento en momentos de crisis. Pues debe saber que en países como Brasil – donde vivo – tiendas y supermercados limitaron el número de unidades por cliente, al tratarse de artículos considerados esenciales para el combate a la pandemia: gel hidroalcohólico, máscaras desechables.Hoy la producción de esos items se estabelizó y no hay ni limitaciones ni personas llenando el carrito del super. Sí hay en cambio miles de familias brasileras en situaciones extremas por falta de ingresos, lo que ha desatado campañas de solidaridad para hacer llegar alimentos y productos de higiene y limpieza a esas familias. La sala y el garaje de mi casa fue durante una semana centro de distribución de canastas básicas para inmigrantes en situación de vulnerabilidad.

La actuación vergonzosa del presidente Bolsonaro, contrasta gobernadores con la de mayoría de alcaldes de gobernadores. Pese a todo, lo contagios en Brasil, como un todo, no están bajo control.

Ojalá que el equipo económico del gobierno cubano, demuestre en la etapa pospandemia la mitad de la competencia y efectividad de los técnicos del Minsap. Eso sí sería un motivo de tranquilidad, aunque sabemos que hay cosas que superan la capacidad e inteligencias de esos hombres y mujeres.

Alex Garcia 15 junio 2020 - 9:53 PM

“A un amigo que me llamó desde el extranjero preocupado por la respuesta cubana para enfrentar el covid-19, respondí: “Sabrán hacerlo. Ellos son buenos administrando el desastre. Llevan más de 60 años haciéndolo. Lo que no saben es administrar la prosperidad”…….
Padre José Conrado Rodríguez Alegre, Sacerdote Católico, Trinidad, Cuba

Alfredo P. Rodríguez Palacios 16 junio 2020 - 12:35 AM

Estimado Padrón, observo en tu publicación un radiante odio hacia el Sector no Estatal. Nos señalas en primer orden de ser “los nuevos ricos” Para tu concepto, ya existen otros. Por qué no los señalas.
En tu Citio te estás excediendo de tu alcance constitucional violando el margen que tebrinda la “libertad de expresión”.
Con la forma agresiva que te haz dirigido al Sector no Estatal podría llevarte a la Fiscalía.
Nos has llamado corruptos, ladrones. Has sido tan superficial que nos has hecho responsable de los desordenes que han publicado en el noticiero.
Te a faltado vista y poder de análisis al ver que una parte de ellos son causas de responsabilidades del control del Estado y que la gran mayoría de los infractores son personas inescrupulosas que realmente no son Trabajadores por Cuenta Propia, no avalados con la documentación establecida y son frutos del incorrecto control por las instituciones del Estado.
Usted en su comentario debía hablar de la “doble moral” a la que me estoy inclinando a pensar que usted es parte de ella.
Una de las enseñanzas que nos dejó Fidel fue la estrategia de la “Unidad”. Tenemos en el país más de “un millón” de afiliados al TPC. Usted se ha atrevido en su Citio atacar a ese sector, lo que va en contra de la política del Partido y el Estado.
Mire, para mí uno de los aspectos que más está afectando al país es la fragmentación de la Nación Cubana. Usted sabe cuántas mamá, cuantos papá en la tercera edad han pasado la pandemia SOLOS porque sus hijos han marchado al exterior porque personas como usted no atienden su reclamo y luego andan creando espacios donde cacarear
Oiga Señor Padrón, soy Teniente Coronel retirado y Trabajador por Cuenta Propia. Seguro que tengo más dinero que usted porque trabajo más y resuelvo más problemas a nuestra sociedad que usted, porque soy más emprendedor y realista y sepa que no somos nosotros los que estamos dando dinero a los coleros y formando el caos como irrespetuosa mente afirma.
Mire, cualquier TCP tiene los calzoncillos más largos que usted. Y la próxima vez que usted coja su Citio para ofender nos personalmente nos vamos a conocer y que lo llevó a la Fiscalía, delo por seguro.
Mi nombre es Alfredo P. Rodríguez Palacios me puede buscar en Goule

Ernesto Estévez 17 junio 2020 - 12:46 PM

Saludos y mis respeto a todos, llevo poco tiempo siguiendo este sitio y creo que es una buena plataforma para el debate inteligente, profundo y serio, lo que más disfruto sinceramente son los comentarios y análisis que se generan y la forma respetuosa con que lo hacen, a excepción de algunos pocos, como por ejemplo este último que se publicó de Alfredo P Rodríguez donde quiza el vio que el sector no estatal se le trató con injunsticia en el análisis de Yassel, lo cual también me pareció a mí y comparto su criterio. Ahora lo que no es necesario son las amenasas de llevarlo ante la ley. Porque, que mejor tribunal que este, sus lectores y seguidores y que mejores jueces o fiscales? que los muchos lectores inteligentes siguen este sitio de la “Joven Cuba” que al final somos nosotros los que probamos o desaprobamos con nuestros criterios y análisis lo que se publique, aunque no todos coincidamos, al final siempre se percibe un consenso general que aprueba o desaprueba lo publicado. Saludos cordiales.

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