¿Partido de la Nación Cubana?

por Domingo Amuchastegui
Nación

El VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) reiteró y ratificó una vez más la caracterización del Partido como «Partido de la Nación Cubana», formulación que se inscribe como una idea fundamental desde el IV Congreso (1991).

¿Es acaso válida tal declaración? ¿Se corresponde con nuestra realidad socio-cultural y nacional y con las tendencias que configuran nuestro desarrollo hoy en día? Considero que este enunciado no se ajusta en nada a lo que pretende reclamar. Creo además que se impone para la dirigencia actual reconsiderar seriamente semejante fórmula en aras de su propia credibilidad, prestigio y un poco de necesaria modestia.

No se tome esto como un cuestionamiento infundado e insolente; tampoco como un intento de subversión ideológica, propaganda enemiga u otras suspicacias e intentos habituales de descalificación. Trato de abordar el asunto con la mayor seriedad y rigor posibles e invito a reflexionar acerca de esta importante cuestión. A continuación algunos argumentos y criterios que pueden aportar al debate:

1. En la primera década de existencia del Partido (1965-1975), la sociedad cubana alcanzaba elevados niveles de homogenización económico-social luego de las estatizaciones absolutistas, con lo cual se culminaba una larga etapa de luchas y transformaciones significativas en materia de beneficios sociales. Tal escenario, unido al talento y carisma de Fidel, la permanente confrontación con EE.UU. y un exilio al servicio de este, propiciaron un contexto político e ideológico de apoyo mayoritario a la Revolución. Con justeza podía el Partido reclamar y aspirar a una condición de vanguardia del pueblo o, al menos, de sectores mayoritarios del mismo.

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Uno de los llamados Vuelos de la Libertad a su llegada al aeropuerto de Opa-Locka, en Miami (Foto: Archivo del Herald)

2. No obstante, se tendía a ignorar y subestimar los efectos de desgaste económico y social —y sus efectos sobre el posicionamiento político de no pocas personas— que años de privaciones y carencias materiales originaban. Los episodios de Camarioca y los llamados «vuelos de la libertad», no solo fueron síntomas iniciales de una tendencia hostil, de descontento, de alienación, que encontraba en la opción de emigrar hacia EEUU, su mejor solución.

Para finales de los años sesenta, el comandante Sergio del Valle, ministro del Interior por entonces, advertía en una conferencia a puertas cerradas que comenzaba a constatarse un fenómeno esencialmente nuevo: la composición de clase de «los que se iban» empezaba a cambiar; ya no eran «burgueses siquitrillados», sino gente trabajadora, humilde, de la ciudad e incluso de zonas rurales. Este enfoque, lamentablemente, no se tradujo en oportunos diseños de políticas que analizaran con realismo las nuevas tendencias.

3. Lo anterior antecede y explica en buena medida —junto a la influencia desmitificadora de los «vuelos de la comunidad»— el conflicto de la embajada de Perú y del Mariel (1980), cuyo análisis, dominado por la confrontación y las vejaciones (calificaciones de «escoria», brigadas de respuesta rápida y actos de repudio), no propiciaron una rectificación en la dirección que apuntara tempranamente el comandante Sergio del Valle.

4. Entre tanto, los cambios generacionales pasaban completamente inadvertidos. La generación que había luchado contra Batista envejecía visiblemente, y a su alrededor se creaba una estructura de intereses y bienes materiales que beneficiaría también a hijos y nietos. En tanto, la población joven crecía en un ambiente donde el pasado de lucha se convertía en vaga referencia de los viejos o de heroísmos de tiempos idos, mientras que el presente era una contienda diaria por resolver frente a las recurrentes carencias, fenómeno que se agudizará al extremo con el colapso del llamado «socialismo real» en Europa Oriental y la URSS.

5. Este colapso —más allá del agravamiento de la crítica situación material del país— tuvo otro efecto del que no se habla: las jóvenes generaciones, educadas en la creencia de una superioridad del sistema socialista mundial, veían con estupor desmoronarse toda la arquitectura de supuestos principios, valores y alianzas sobre los cuales habían sido aleccionados.

Dicho factor promovió decepciones, la sensación de haber sido engañados, gran frustración y el consabido saldo de desencantos, que se tradujo en diversas opciones, desde optar por diversas creencias, cultos e Iglesias, sociedades fraternales hasta mil formas de prácticas de corrupción y siempre la recurrente opción de emigrar hacia EE.UU. (la pira pa’ la Yuma).

Cuando Luis Orlando Domínguez, ex-secretario general de la UJC y miembro del Comité Central, fue enjuiciado por un caso de corrupción, su principal argumento sería: «Yo hice lo que veía hacer a otros dirigentes», ello hace recordar la famosa frase, popular en Cuba antes del 59: «Inmoralidades sin mí no, porque las combato; a mí hay que llevarme».

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Carlos Aldana fue responsable de las áreas de Ideología, Relaciones Internacionales y Educación y Cultura en el Comité Central del PCC. Fue destituido por corrupción en 1992.

Culminación trágica de semejante tendencia la van a representar poco después los sucesos del caso Ochoa-Abrantes (1989) y, durante las décadas siguientes, los casos del comandante Rogelio Acevedo y su esposa, el caso Aldana y el del general de Cuerpo de Ejército Abelardo Colomé Ibarra (Furry) y sus hijos, así como otros menos conocidos que involucraron a ministros y altos directivos gubernamentales.

6. El costo de estos últimos episodios golpeó severamente los niveles de autoridad moral, prestigio y credibilidad de la dirigencia. No admitir esto es pura ceguera. No por casualidad, el entonces miembro del Buró Político, Jorge Lezcano, advertía con preocupación acerca de la posibilidad de tener que «gobernar en minoría», razonamiento este no solo de señalada gravedad, sino absolutamente inaceptable.

En un contexto tal, proclamarse «Partido de la Nación» aparecía a los ojos de no pocos como una pretensión irreal. No menos irreal es persistir actualmente en la misma formulación. Tiene un parentesco lamentable con la conocida frase del rey francés Luis XIV: «El Estado soy yo».

7. La Cuba de estas últimas décadas no es la de la lucha contra Batista, la de Girón, el enfrentamiento a los alzados de la contrarrevolución, la Crisis de Octubre y las gestas internacionalistas; es la de una muy precaria sobrevivencia, derivada de un Partido/Estado monopolista-absolutista que se aferra a un modelo probadamente inoperante, inseparable del mundo de escaseces y de la incesante y devastadora guerra económica por parte de EEUU, agravada hoy al extremo por los efectos de la pandemia.

8. Cuba es una sociedad donde se han acentuado de mil maneras diferentes los procesos de diferenciación económica y social, con muy diversos sectores extendidos a actividades particulares y privadas —que eufemísticamente se insiste en denominar «sector no estatal».

En la que los sectores agrícolas privados y de arrendatarios, y no las cooperativas agrícolas, ven anuladas sus potencialidades, —lo mismo o peor ocurre con las CAN (Cooperativas No Agrícolas)— como resultado directo del control e injerencia estatal.

En la que existen dos tipos de ciudadanos, los que disponen de MLC (moneda libremente convertible) y los que dependen casi exclusivamente del peso. Tenemos hoy una población activa que bordea el millón de personas y que ya no depende para su sustento de un salario del Estado, fenómeno insólito cuatro décadas atrás.

A cada uno de estos sectores corresponden intereses y aspiraciones específicas, horizontes diferentes, ideas y propuestas propias que no tienen necesariamente que coincidir, o ver como aceptables, las que proponen y disponen el Partido y su gobierno.

9. Desde otro ángulo nos enfrentamos a la problemática migratoria que supone también un desafío de proporciones mayúsculas. Casi un millón de cubanos — más si sumamos su descendencia— han emigrado hacia EE.UU. y, en gran parte, alimentan una hostilidad manifiesta hacia las autoridades cubanas, al extremo de pronunciarse mayoritariamente a favor del ex-presidente Trump.

¿Son o serán considerados parte de la nación cubana? Su entrelazamiento hoy con la población de la Isla alcanza cimas insospechadas en un pasado distante. Más de 600 000 visitaron Cuba antes de la pandemia, cifra impresionante con una carga diversa de influencias, valores y conexiones.

¿Se les visualiza como parte de la nación o no? En correspondencia, ¿se les extenderán plenos derechos o no? ¿Se pondrá fin al conjunto de restricciones y costos que limitan sus posibilidades de viajar normalmente a su país de origen, sobre aquellos que hayan conservado su ciudadanía? ¿Tendrán derecho a alguna representación parlamentaria organizada?

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Las conferencias llamadas «La Nación y la Emigración» estuvieron quince años sin convocarse. Se enajenaba así un componente importante e inevitable de nuestra nación. ¿Acaso no interesan?, ¿no hay posibilidades de trabajar sobre las diferencias y probables coincidencias?, ¿es que a «La Nación» no le concierne este considerable segmento de nuestra población, aunque hayan renunciado a su ciudadanía por conveniencias elementales? ¿Los excluimos como integrantes de la nación?

10. Este universo económico y social ofrece un cuadro que cuatro décadas atrás no existía, pero que hoy se manifiesta de maneras diferentes y con un nivel de interacciones, difusión e influencias sin precedentes gracias al espacio cibernético y las redes sociales.

Es una diversidad que debe —tiene—, que ser asumida en toda su complejidad, asegurando los pasos y mecanismos que posibiliten expresarse legítimamente —unas veces coincidiendo, otras discrepando, con propuestas diferentes y hasta en franca oposición—, sin que nadie se ofenda o escandalice.

Esto deberá reflejarse en todos los planos: Partido, Gobierno, Asamblea Nacional y en los medios oficiales, sin verticalismos ni comportamientos lineales, sin exigir lealtades basadas en la intolerancia, la obediencia incondicional ni el voto a mano alzada. ¿Es acaso infundado o inaceptable que esta diversidad llegue a tener representaciones dentro del Partido e incluso en partidos diferentes? ¿O es que ya se nos olvidó aquello de «base y superestructura»?

11. Seamos razonables en abordar la diversidad actual y su incremento futuro si se pretende un rediseño integral del modelo y no solo colocar parches. Ello es imperativo para el inevitable reordenamiento económico y político de la totalidad del sistema. Esta nación heterogénea hoy y mucho más mañana, exige el replanteo.

12. El Partido puede ser el Partido de muchos y puede aspirar —mediante su práctica efectiva— a ser el Partido de vanguardia de otros, pero de ninguna manera auto-invocarse como Partido de la nación. Esta última es muchísimo más diversa. Como afirmé al inicio, se imponen un replanteo total y un debate nacional.

22 comentarios

Rafa 16 junio 2021 - 1:53 PM

Mientras existan fósiles vivientes como Esteban Lazo al frente de la ANPP y del Consejo de Estado o Ramiro Valdés como Viceprimer Ministro, nada podrá ser diferente. Ilusamente pensé que a su salida, Raúl se llevaría consigo a esos dinosaurios, pero no fue así. Espero ahora que se larguen en las próximas “elecciones” de febrero de 2023.

Rafael Perez 19 junio 2021 - 2:46 PM

No creo que sea un problema de dinosaurios más o menos en la cúpula de poder. Pueden extinguirse todos y si no existe voluntad política en sus seguidores de cambiar las reglas del juego y ellos continúan, como todo parece indicar, teniendo todos los hilos en sus manos, nada cambiará en Cuba A no ser que el ciudadano recobre su autoestima y su dignidad y se decida a provocar el cambio a como dé lugar. Desde la Constitución de 2019 hasta las leyes que posteriormente se han aprobado o están propuestas a aprobarse por el parlamento, todas apuntan a reforzar la intoccabili de la cúpula y especialmente de las fuerzas armadas, sobre todo en cuanto se refiere al sector económico. El ciudadano no puede cuestionar la actuación de las autoridades en disímiles terrenos que van desde el cuestionamiento de cómo se distribuye el presupuesto Estatal hasta las medidas que se tomen para DIF que proteger el” interés nacional” sin que en ninguna parte se defina En qué consiste dicho interés. Así que un cubano no puede cuestionar ante los órganos de justicia en qué invierte GAESA sus ingresos cuando los hospitales están destruidos, hay falta de alimentos y de medicamentos, las viviendas se caen encima de la cabeza de sus residentes, etc. Por sólo citar un ejemplo.. Esto noes asunto de personas, es asunto del sistema que es inoperante y no ha funcionado en ningún lugar dondee se le implantó.

dario45666 16 junio 2021 - 2:02 PM

Profesor: la revolucion de hoy es la misma desde que Fidel castro tomo el poder !!!!! Es una revolucion comunista con todo lo que significa…Si usted esta apenado con las consecuencias,don’t worry,arrepientase y rectifique la ruta.Eso es lo que hay !!! Cualquiera se equivoca ……..

Manuel Figueredo 16 junio 2021 - 6:27 PM

Se me hace difícil lidiar, con la gente autoritaria, socialistas de pacotilla y sobre todo de aquellos que no reconocen en los problemas que han sumido al pueblo cubano.
Buen gobierno y buen partido que todas sus dificultades caen en la onda del norte revuelto y brutal.Por eso,en temible ayuda, acude el genio tenebroso,sin mencionar al Duque de Otranto para que les resuelva sus problemitas.
Sí, se me hace difícil entender ese tipo de gente, quizás encarnado en el hombre nuevo,que no acaba de aparecer y si lo hace es para distanciarnos aún más. ? Me Explico ?

Esteban 16 junio 2021 - 2:28 PM

La capacidad de resistencia del pueblo cubano parece no tener límites. Lo aguantamos todo sin chistar y dejamos a la discreción de nuestros queridos líderes cualquier solución a nuestros innumerables problemas.
Los dirigentes del partido/estado/gobierno, que no es lo mismo pero es igual, deben estar muy contentos con nosotros.

Manuel Figueredo 16 junio 2021 - 2:57 PM

Recuerdo unas frases digna de una lápida : Me casaron con la mentira y me obligaron a vivir con ella,por eso cuando oímos la verdad parece que se nos cae el mundo,como si no valiera la pena que el mundo se cayera antes de vivir en ella. Para sesenta y dos años ya se me hace suficiente la mentira. El pueblo es el partido,pero el partido por el eje, pues en eso lo han convertido en décadas de sosobras y sinsabores. ! Pueblo levántate y anda !

Carlos 16 junio 2021 - 3:19 PM

Y llegaron las barbudos y la emigración cubana exploto, y no paro jamas.

Manuel* 16 junio 2021 - 4:24 PM

Pues no. El PCC no es el partido de la nación cubana. Es el partido de los cubanos que coinciden con los planteamientos del PCC.

Es tan obvio que no debería de hacer falta argumentarlo.

Rafael Perez 19 junio 2021 - 3:01 PM

De entrada el término “partido” está mal empleado porque éste describe a la parte de un todo, en este caso el espectro político de un país determinado. Desde el momento en que se prohibe la creación de ninguna otra organización política e incluso las sociales están sometidas a ese mismo “partido”, ya pierde sentido aplicar el término.

Luis Enrique 16 junio 2021 - 5:00 PM

¡Claro que puede ser el partido de la nación! De hecho lo es, y constitucionalmente. Que guste o no, es irrelevante. Incluso que sea una idea absurda o no, es también irrelevante. Lo interesante sería indagar y encontrar si existe alguna vía legítima y legal para modificar esa realidad.

“En nuestro país la Constitución socialista no creó un partido, sino que en nuestro país un partido comunista creó una constitución socialista. Del mismo modo que no existe el socialismo en Cuba porque haya una constitución socialista, existe una constitución socialista porque hubo primero socialismo en Cuba. Esa es la cuestión de orden constitucional, pero una cuestión simplemente táctica. Actualmente nosotros lo tenemos inscrito y ahora sí que no lo quitamos ya.
Repito, podía estar o no estar; pero ahora que está, y cuando los yankis, los imperialistas y los reaccionarios lo primero que exigen es eso, como arma, como instrumento de lucha contra el socialismo, lo primero que nosotros no haremos es eso. Allá después si se acaba el imperialismo, o qué sé yo, hayan pasado los años, y a los futuros legisladores les da por hacer más preciosista nuestra Constitución, podrán hacer algún cambio de esos, que sería más bien de tipo formal. Pero nosotros no, eso está claro, porque tal como vemos el futuro, vemos en la realidad al Partido dirigiendo indefinidamente.”

Manuel* 17 junio 2021 - 6:26 PM

Luis, una constitución no puede convertir al PCC en el partido de Cuba, por el mismo motivo que una constitución no puede abolir la muerte, o dictar que después de un domingo tiene que venir un martes.

Juan Pin Vilar 16 junio 2021 - 5:06 PM

Mezclar a Ochoa con Abrantes es un disparate tan colosal que solo alguien que no conoce qué sucedió o cree exactamente lo que le dictaron, puede hacer tal mezcla de historias y comportamientos. Usted no sabe dónde está parado compadre y solo le doy un consejo: que la lagartija suba al poste, no quiere decir que es electricista.

¿Será una tendencia de La Joven Cuba la insinuación de falsedades sobre Ochoa?

Juan Pin Vilar 16 junio 2021 - 5:10 PM

Por cierto, me extraña en un conocedor de los aparatos de Inteligencia cubanos, como Amuchástegui, quien saltó a la palestra intelectual cuando la “guerra de los mail”. Hasta ese día era un total y discreto profesional retirado en alguna calle de los EU. Vamos Domingo, yo a usted lo respeto, usted da para mucho más.

Juan Escandell 16 junio 2021 - 7:50 PM

Excelente articulo que invita a quienes ostentan el poder que no son más que quienes ocupan cargo en el PCC a que acaben de entender que deben recoger la serpentina pues el carnaval de la otrora revolución ya paso.Como ya los franceses no invocan su Revolución como tampoco los norteamericanos.
Estamos en pleno Siglo XXI con una revolución en las comunicaciones pero en particular con generaciones nuevas alejadas de la ya caduca narrativa robolucionaria .
La historia cubana no conoce de ningún gobierno anterior qué haya explotado tanto al cubano de a pie como lo han hecho los actuales gobernantes.

Juan Escandell 16 junio 2021 - 7:56 PM

Libertad para Maikel Osorno,Estean Rodríguez y todos los presos políticos es la tarea más apremiante de ese partido que ya está en verdad partido.

Orl 16 junio 2021 - 8:53 PM

Casimiro Roig comentó en Cubadebate la noticia de un grupo de balseros devueltos:

Realmente no entiendo como nuestros compatriotas se quieren ir de aqui con lo bueno que esta esto.

Alina Lopez 16 junio 2021 - 9:31 PM

Juan Pin, LJC no tiene tendencia alguna respecto a ese tema, y el autor lo menciona apenas como un ejemplo de casos de corrupción que se suscitaron en la época. Hayan o no muchas más cosas detrás de los procesos de Ochoa y Abrantes, que tuvieron a su vez sus propias peculiaridades, lo cierto es que fueron vistos como ejemplos de corrupción en aquel momento, eso no es discutible siquiera.
El profesor Amuchástegui es un reconocido historiador y analista, no creo que su artículo sea parte de una conspiración. Cuidado con la paranoia Juan.

Juan Pin Vilar 17 junio 2021 - 2:55 PM

septiembre siempre es un mes hermoso. Inician los cursos y el clima en algunas ciudades de los Estados Unidos, sobre todo en la costa este es maravilloso. Es el mes de las academy surprise en el que algunas fraternidades se instalan para bien de los jóvenes que aspiran a integrarlas. Al you need is love… and I love this wheather. Gracias por su siempre precisa aclaración, Profesora. Mi falta de rigor académico y de entrenamiento para el debate, transparentan pasión. Pero así somos de apasionados y equivocados los artistas. Saludos

Eva 17 junio 2021 - 1:33 AM

ESTE ES EL DISCURSO DE TANIA BRUGUERA EN LA CUMBRE DE GINEBRA 2021, EL CUAL PUDO SACAR DE CUBA A PESAR DEL CERCO Y DE TODO EL PESO REPRESIVO DEL ESTADO TOTALITARIO PARA DEJARLA SIN VOZ.
¿AHORA QUÉ COMA, PUNTO Y COMA O PUNTO NO LE GUSTA A LOS HABLADORES EN REDES SOCIALES?
(comienza el discurso de Tania Bruguera)
Imagina que vas caminando por la calle con una amiga y de pronto un carro particular se detiene, salen cuatro personas vestidas de civil y te entran a la fuerza, sin explicación alguna. Ahí entiendes que se trata de la seguridad del estado. Llegas a una estación de policía donde te desnudan y te interrogan sin antes leerte tus derechos, no te permiten hacer una llamada y nadie sabe de tu paradero. Imagínate que eres uno de los 170 presos políticos que existen en Cuba hoy.
Imagina que estás sentado almorzando y la policía irrumpe en tu casa y te lleva detenido sin que te de tiempo siquiera a ponerte los zapatos, y de pronto estás con presos comunes esperando un juicio por cargos completamente fabricados. Imagina cómo te sentirías si supieras que no tienes protección legal porque los abogados trabajan bajo las órdenes del gobierno, y responden no a sus defendidos sino a los intereses del Estado.
Imagínense un lugar donde la excepción es que la policía te permita salir de tu casa. Imaginen que ese estado de sitio se extiende siete meses y que, sin haber cometido delito alguno, estás impedido de ir a comprar el pan o a botar la basura. Imaginen que en la puerta de tu casa hay una patrulla de policía y agentes de la seguridad del estado en guardia día y noche para que ni siquiera se te ocurra pensar que puedes salir de tu casa. Imagínate siendo detenida por pedirles una explicación.
Imagínense que estando bajo privación ilegal de la libertad además te corten la conexión telefónica y los datos móviles por meses, mientras tus amigos también están siendo acosados o detenidos. Imaginen que cada vez que uno compra una línea de servicio telefónico te la intersectan, que cada vez que vas a hablarle al mundo de lo que sucede en Cuba la única empresa telefónica que hay, que es del gobierno, te quita las comunicaciones. Imagina que las personas tienen miedo a darte una cuenta de teléfono asociada a su nombre porque saben que la vigilancia electrónica es hoy una de las prioridades del gobierno cubano.
Imagínense encender la televisión y ver en el Noticiero Nacional expuesto tu número de teléfono privado con tu nombre al lado y tu dirección particular con datos personales, mientras un presentador enfatiza que, en efecto, ese es tu número y en ese lugar te pueden encontrar. Y unas horas después tienes tu teléfono lleno de mensajes de odio por personas que no conoces. Imagínate saber que la gran mayoría de esos mensajes son generados por agentes del gobierno haciéndose pasar por personas del pueblo para justificar después cualquier acto violento que pueda perjudicar tu integridad física. Imagínate que una persona desconocida, de pronto, en la calle, venga corriendo hacia ti para herirte con un arma blanca como consecuencia de los mensajes de odio generados por el gobierno.
Imagina ver en el noticiero tu correspondencia privada descontextualizada, editada, manipulada, interpretada de manera tal que sirva a una narrativa que no tiene nada que ver ni con tus intenciones ni con tus acciones ni con tu forma de pensar. Imagínense siendo el foco de odio de un gobierno que ha perdido su legitimidad e intenta sostenerse creando una falsa sensación de peligro ante personas que en realidad sólo reclaman sus derechos más elementales.
Imagina que no tienes derecho a réplica.
Imagina que pones una querella ante la justicia por difamación hacia tu persona por parte del gobierno y que es rechazada usando el argumento del derecho que tiene el gobierno a la libertad de prensa -pasando por encima la violación a tu privacidad, el asesinato a la reputación y los daños morales-, en un país donde los periodistas independientes son perseguidos, donde los medios de prensa independiente son bloqueados para que no tengan visibilidad en el territorio cubano, y donde el periodismo ciudadano es penalizado a tal punto que si pones un post en facebook incómodo para el gobierno te multan con un monto que excede el salario promedio de un cubano que trabaja para el Estado, y si no la pagas en un tiempo determinado eres apresado.
Imagínate que mueres en una huelga de hambre en una prisión.
Imagina que eres negro y pobre y te mata un policía con un disparo por la espalda. Y el gobierno justifica este acto culpando al asesinado porque se dio a la fuga. Imagina que la policía vuelve a matar a otro joven negro y pobre y quien ose denunciar y manifestar este hecho en público es llevado preso. Imagina que eres mujer y te viola un policía o te asesina tu pareja y ni siquiera eres considerada una estadística de feminicidio. Imagina que eres de la comunidad LGBTIQ+ y sólo si te asocias a la organización dirigida por la hija del ex-presidente del país eres reconocido y escuchado. Imagina que eres activista fuera de la sombra de la institución y por eso eres considerado un no-ciudadano, alguien sin derechos.
Imagina que tu hija estudie periodismo y sea perseguida y expulsada de la universidad por pensar diferente, logre salir del país como su única opción para terminar sus estudios, que al graduarse compre su pasaje de regreso y que el gobierno no la deje entrar al país, así simplemente, porque el gobierno no quiere personas dentro del país que le son incómodas, porque el gobierno cubano no quiere a personas que critican y se oponen a su sistema político.
Imagina que tu hija muere debido al desprendimiento de un pedazo de edificio en amenaza de derrumbe que le cayó encima mientras jugaba en la acera, y luego que has ido a pedir cuentas en todos los lugares por la falta de atención del gobierno a la situación de la vivienda, luego de que todo el aparato burocrático se desentienda, desesperado sales a la calle a pedir justicia y te meten preso.
Imagina que hacen de tu vida un infierno legal por querer darle la educación en la que crees a tus hijos.
Imagina que crees en el sistema, te postulas y te eligen representante de tu localidad rural, y empiezas a pedir por las vías establecidas que no quiten el autobús para que los niños no tengan que caminar kilómetros para ir y venir de la escuela primaria, y que el resultado de tu gestión sean amenazas a tu persona y que un día un preso común liberado misteriosamente te ataque y pierdas un brazo.
Imagina que eres un activista defensor de los DDHH, caes enfermo y no sales del hospital vivo, o que cuando te lleven al hospital de la prisión te inoculen el VIH.
Imagina que todo esto se ha normalizado por el gobierno y que la culpa siempre es de las víctimas.
Imagínate un país que recibe recibe donaciones para ser distribuidas gratuitamente y se las vende al pueblo.
Ahora imagínate que todo esto pasa en una isla que te han vendido como el paraíso de la justicia social pero que en realidad es una isla prisión y se llama Cuba.
Todo esto pasa en Cuba, donde no es raro que metan en hospitales psiquiátricos a los que luchan por sus derechos, como si desear la libertad política y pedir derechos humanos fuera un acto demencial.
Donde por muchos años tenías que dejar de comunicarte con tus familiares que abandonaban el país para no perder tu trabajo, porque eran catalogados como traidores, hoy esos emigrados el gobierno los ve como una de las fuentes principales de ingreso de las arcas del pais, aunque no les dé derechos de ningún tipo como ciudadanos cubanos.
Es en Cuba, donde no sólo eres perseguido físicamente sino también en las redes sociales, donde el gobierno tiene departamentos para crear fake news y un ejército virtual listo para atacar a quien ose publicar alguna crítica, denuncie la represión, las ilegalidades y la impunidad con la que opera el régimen. Es en Cuba, donde la impotencia ante el impacto de la opinión crítica en las redes llevó al gobierno cubano a amenazar en la Televisión Nacional con la realización de juicios en ausencia y extradición para aquéllos que les hagan críticas en redes sociales y vivan fuera de Cuba.
Es en Cuba donde las leyes son creadas para mantener a los gobernantes protegidos y en el poder y no para que el pueblo viva de una manera más segura. Cuba, un país donde nada funciona excepto su policía política.
En Cuba, como en la película Minority Report puedes ir preso no por lo que has hecho sino por lo que el gobierno infiere que puedas hacer, y para ello hay una ley de actividad predelictiva que en realidad se utiliza para inhabilitar a los activistas y a los defensores de DDHH, porque, en Cuba ni siquiera tienes el derecho a ser reconocido como activista ni como defensor de los DDHH, en Cuba las manifestaciones políticas se juzgan como delitos comunes. Porque el gobierno cubano no quiere reconocer ante el mundo que existen personas y grupos de personas que están luchando por sus derechos en su país.
Nada de esto es nuevo, hay una larga historia que se repite. Las presentaciones anteriores de cubanos que han venido a este foro, las denuncias que han hecho, pudieran volverse a narrar hoy, porque por parte del gobierno nada ha cambiado. Pero hoy el pueblo de Cuba no es el mismo, los cubanos empiezan a perder el miedo y lo manifiestan.
Hoy existen imágenes del pueblo abucheando al presidente mientras visita a los damnificados de un tornado en una zona vulnerable de la capital.
Hoy existen imágenes de más de 300 personas paradas frente a un ministerio exigiendo que se les escuche.
Hoy existen imágenes de cubanos por todo el mundo pidiendo simultáneamente con los que están dentro la libertad política para los cubanos.
Hoy hay datos de la corrupción en las altas esferas del poder.
Hoy hay registro de la persecución y el acoso a los activistas.
Hoy ya no se puede ser ingenuo ni indolente ante las acciones del gobierno cubano para con los defensores de los derechos humanos y los activistas. Hoy la comunidad internacional es también responsable de lo que nos pase a nosotros los activistas en Cuba. La comunidad internacional es también responsable de cada prisionero político en Cuba, de que los activistas Luis Robles, Thais Mailén Franco, Inti Soto, Luis Angel Cuza, Yuisan Cancio, Esteban Rodríguez, Maykel Osorbo y demás presos de conciencia estén hoy desprotegidos legalmente por hacer algo que en cualquier lugar del mundo es legal y común: expresarse y manifestarse libremente.
La comunidad internacional tiene que salir de una vez y por todas de su letargo, de su visión edulcorada de Cuba y empezar a ver la realidad de mi país hoy.
Porque Cuba hoy es también un barrio donde salen sus vecinos a protestar por las injusticias. Cuba es también esos vecinos que zafan de las manos de la policía a un activista y evitan que lo metan en una patrulla. Cuba son personas que defienden a un vendedor ambulante ante la injusta actitud de un policía. Los cubanos han empezado a dejar de tener miedo y saben que pueden enfrentar lo injusto y ganar y eso es contagioso.
Hoy en Cuba las quejas de los cubanos comienzan a transformarse en acciones cívicas.
Cuba hoy es diferente porque algún policía comienza a avergonzarse de detener a gente inocente, porque ellos también empiezan a necesitar un cambio, porque más y más personas han dejado de creer en un sistema que no funciona. Porque la injusticia ha llegado ya a todos los niveles de la sociedad y el gobierno se queda cada vez con menos adeptos.
Cuba hoy es también muchos activistas con intereses diversos que han encontrado un objetivo común: el derecho a tener derechos.
El gobierno cubano es hoy una caricatura post-irónica, pero no nos confundamos, el gobierno cubano es una dictadura militar en el uso más estricto de la palabra. Y ante eso el pueblo ha cambiado la consigna impuesta por el Estado: Patria o Muerte por su anhelo más profundo que es Patria y Vida, porque el cubano quiere vivir y vivir con dignidad.
Hoy también, mientras mando esta grabación pienso en mis compañeros activistas presos, en las posibles consecuencias de participar en este tipo de evento, en la vulnerabilidad que sentimos a diario, pero hay algo que me da fuerzas porque sé que es un grito colectivo: Patria y Vida.

Rafael Perez 19 junio 2021 - 3:31 PM

Gracias pñor publicar el alegato completo de Tania Bruguera. Lo que no entiendo es cómo una persona que mantiene una posición tan vertical contra el régimen pudo ofrecer la oportunidad de un diálogo con éste y llamar “señor Presidente” al actual usurpador del poder en la isla. Yo voy a creer más en la Tania que envió estas palabras al foro en cuestión, voy a asumir que esa ews la verdadera Tania. .

Sanson 17 junio 2021 - 5:54 AM

Sin hablar de los que estan sentados en el gobierno enriqueciendose cuando le venden en dollares a la gente, la unica alternativa real de algo tan imprescindible como comer y asearce, que hay con los militantes del fila del PCC, esos que viven en los barrios y en los pueblos y supongo que tienen las mismas carencias de los demas?. Esos no consideran que sea extremadamente inhumano vender los articulos indispensables solo en las tiendas en divisas?. No se manifiestan en sus nucleos para que los de arriba dejen de permitir y fomentar ese inmoral negocio?.
Que clase de gente es esa que perteneciendo a un Partido que se dice comunista permite que sus hijos y los hijos de sus vecinos anden hambreados mientras los del poder se enriquecen haciendo negocios con la comida y los demas articulos indispensables para el pueblo?.
Eso habla muy mal de ellos . De verdad.

¿Partido de la Nación Cubana? – Noticias viejas para usté 20 junio 2021 - 11:07 AM

[…] ¿Partido de la Nación Cubana? https://jovencuba.com/partido-nacion-cubana/ […]

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