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Las cuentas nacionales de Cuba en el 2023

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Para los economistas cubanos que nos dedicamos al estudio de los problemas globales, especialmente la macroeconomía, es una satisfacción contar con las ediciones anuales que realiza la Oficina Nacional de Estadísticas e Información en su Anuario Estadístico, aunque sería adecuado o conveniente que salgan a tiempo prudencial, y que no se obvien algunas estadísticas del mismo año en que se publica.

Finalmente ya está disponible el Capítulo 5 «Cuentas Nacionales» del 2023. Si bien se hace público casi al concluir el 2024, el informe contiene información sumamente valiosa para el análisis económico, como el PIB trimestral del pasado año.

Varios indicadores clarifican el estado real de la economía cubana, que está atravesando una crisis muy profunda, y con soluciones poco visibles si no se realiza una reforma integral. La acumulación de tantas deformaciones estructurales impide conseguir una mejoría de esos datos que retratan la situación en la que se encuentran hoy los cubanos residentes en la Isla.

El indicador global Producto Interno Bruto, muestra que la economía decrece o crece muy poco, lo cual lleva a la disminución de la economía durante estos años, sin particularizar que sectores claves como la agricultura y la industria han decrecido.

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Gráfico 1: Tasas de crecimiento del PIB en %, precios constantes de 1997. / Fuente: ONEI. Anuario Estadístico de Cuba. Cuentas Nacionales. Edición 2024.


En un análisis sectorial del Producto Interno Bruto, a precios de mercado se demuestra fehacientemente cómo desde hace ya varios años las actividades cruciales para la población, como la alimentación, y sectores que impactan directamente sobre el bienestar, como el agua y la electricidad, se mantienen decreciendo cada vez. El gráfico siguiente lo refleja, pero no es nada nuevo que la población está sufriendo esos resultados después de la covid.

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Gráfico 2: Tasas del PIB por clase de actividad económica a precios de mercado. A precios constantes de 1997. En % Fuente: ONEI. Anuario Estadístico de Cuba. Cuentas Nacionales. Edición 2024.

Si se clasificaran de mayor a menor el aporte al PIB de las 10 principales áreas por el año 2023, tenemos una serie de distorsiones dada la carencia de alimentos y bienes de servicios personales en la economía, por ejemplo, la educación (siendo en su mayoría pública y gratuita) aporta un valor similar a la industria y mucho más que la agricultura, asimismo, los principales aportes están en el área de los servicios, siendo estos en muchos casos de baja calidad y baja competitividad.

Las recién publicadas cuentas nacionales del 2023 corroboran la gravedad de la situación económica y cómo las políticas no han logrado revertirla.
Fuente: ONEI. Anuario Estadístico de Cuba. Cuentas Nacionales. Edición 2024.


Si se analiza la tendencia en los crecimientos trimestrales del PIB, se puede constatar que generalmente es en el último trimestre donde se debería apretar el paso, pero por mucho esfuerzo que se haga en ese periodo, no se logra revertir la desaceleración de los trimestres anteriores.

Lo primero que salta a la vista, en el gráfico 3, de los crecimientos trimestrales, es que la agricultura y la industria han decrecido en los 4 trimestres del año 2023, sectores de lo que se ha llamado históricamente la economía real. Pero si analizamos la gráfica de los crecimientos sectoriales del PIB en los últimos 5 años, es el mismo comportamiento. Ver gráfico 2.

Lo más preocupante de todo esto es que el 2024 puede resultar más negativo que el año 2023, pues el presente año se ha visto afectado por las necesidades de divisas para la compra de materias primas, y combustibles, cuya insuficiente disponibilidad ha ocasionado cuantiosos apagones a lo largo de toda la geografía nacional, con su lógico impacto en la producción nacional.

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Gráfico 3: Tasa interanual del PIB trimestral por clase de actividad económica seleccionada a precios constantes en % / Fuente: ONEI. Producto Interno Bruto Trimestral. Edición Septiembre 2024.

Uno de los indicadores que tiene una influencia directa en el incremento del bienestar de los empleados es el indicador «remuneración del trabajo». La ONEI lo define como «equivalente a los sueldos y salarios devengados por los trabajadores, las dietas y gastos en viaje de trabajo, y la contribución a la seguridad social».

Este indicador ha disminuido de una forma abismal llegando a ser del 46.3 % en el 2020 a casi el 18 % en el 2023. Esta baja demuestra cómo el Estado ha utilizado la comprensión o congelamiento de la remuneración como un instrumento para evitar el incremento del déficit fiscal del país, o el sacrificio de las utilidades empresariales. Sin embargo, en un contexto de constante inflación esto trae como consecuencia la drástica reducción de la capacidad de compra de los salarios, con el consiguiente empobrecimiento de los trabajadores, y la pérdida de las funciones básicas del salario: la reproducción de la vida del trabajador y el estímulo para continuar trabajando.

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Grafico 4: Remuneración de los trabajadores como % del PIB a precios de mercado / Fuente: ONEI. Anuario Estadístico de Cuba. Cuentas Nacionales. Edición 2024.


Por otro lado, la gráfica siguiente muestra el desbalance creciente de la balanza de mercancías del país, indicador que antes se compensaba con las exportaciones de servicios, pero sucede que, aun sumando este renglón, la balanza continúa siendo negativa. Estos datos ilustran que el país no logra compensar sus gastos en divisas con los ingresos que todavía logra obtener en esta moneda.

En el 2023, el déficit comercial de bienes y servicios fue de 435 millones de pesos, a precios constantes. Este valor ha sido ajustado por inflación, eliminando el efecto de las variaciones en los precios a lo largo del tiempo. Sin embargo, si se consideraran los precios corrientes, es decir, los precios sin ajuste por inflación y tal como se registran en el momento de la transacción, que es como normalmente se analiza el servicio de comercio exterior, el déficit llegó a 183 372 millones de pesos. Los precios corrientes reflejan las fluctuaciones del nivel general de precios, incluyendo los efectos de la inflación.

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Gráfico 5: Exportaciones e Importaciones de mercancías a precios corrientes en millones de pesos. / Fuente: ONEI. Anuario Estadístico de Cuba. Cuentas Nacionales. Edición 2024.

Otra de los indicadores publicados es el consumo final de los hogares por fuentes de oferta, y ahí claramente se observa como el sector estatal ha perdido significación en el consumo de la población, mientras el privado crece exponencialmente. Por tanto, no se entiende por qué esa cruzada contra el sector no estatal, que está moviendo aproximadamente 60 % del dinero asociado al consumo de los hogares, y si este desapareciera o se redujera considerablemente, la oferta de productos y servicios básicos se vería sumamente limitada, provocando una crisis incalculable.

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Consumo final de los hogares por fuentes de oferta en millones de pesos. Fuente: ONEI. Anuario Estadístico de Cuba. Cuentas Nacionales. Edición 2024

Una vez más, cuando se publican estadísticas oficiales, se corrobora lo que algunos especialistas vienen señalando y alertando: la gravedad de la situación económica y cómo las medidas que se han promulgado no han logrado revertir la situación, entre otros factores, por encontrarse distantes de las necesidades de productores y consumidores.

Los mecanismos de control económico, inspecciones, auditorías, reuniones, visitas gubernamentales, chequeos, exhortaciones, entre otros, no han conducido ni a crecer la economía, ni a producir alimentos, ni a mejorar la producción eléctrica, ni a hacer funcionar el transporte público, ni a recoger la basura de las calles, ni a bombear más agua a las ciudades.

Para tener un país que cambie su rumbo económico hacia una mayor prosperidad y equidad posible, donde todos aporten a la sociedad, se necesita, en primera instancia, generar bienes y servicios. Esto pasa por muchas aristas, pero una de ellas es el incentivo a los trabajadores, que se sientan comprometidos con el avance de sus instituciones, y la otra es que todas las formas de gestión convivan y formen cadenas de valor sin que el marco regulatorio y las políticas públicas pongan trabas a unas, mientras se subsidia la ineficiencia de otras.

El «dilema» feminista en Cuba

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Ilustración: Félix M. Azcuy

No es que el vocablo «feminismo» o «feminista» sea monopolio de algún movimiento, política, escuela, ni del Norte ni del Sur global, pero debe observarse también su uso, qué intereses o actitudes revisionistas, comerciales o demagogas pretende afianzar hoy. Entre estos dilemas aparece el cubano, cuando se afirma o discrepa con que la Revolución cubana de 1959 fue feminista o si dicha vocación se mantuvo durante el proceso de institucionalización, restando importancia a algo que particularmente he denominado «emergencia de una conciencia feminista cubana en la historia».

Antes de agotar los aspectos más importantes con relación a esta problemática, debe aclarase que los feminismos —resaltando su pluralidad—, en los marcos de su lucha antipatriarcal y la crítica a los sistemas de dominación múltiple, han realizado, desde diferentes contextos de activismo y enunciación, una propuesta ética de valores universales. Un aporte tan grande, que despojarse de este término para defender lo mismo que su teoría, filosofía, movimiento y formas de resistencia plantean, es un derecho de quienes defienden la integridad de las mujeres y disidencias sexuales a la par del enfrentamiento al imperialismo, el racismo, la xenofobia y otros ejes de poder.

El pensamiento feminista se articula en movimientos populares de diversa índole, incluso, para sorpresa de algunes —ya no tantes—, en la teología y distintas prácticas religiosas. En medio de sus formas revolucionarias de actuar, de desdibujar y reintegrar los límites entre la práctica emancipatoria y la utopía, no todes se hacen al mástil de la palabra «feminismo».

El pensamiento feminista se articula en movimientos populares de diversa índole, incluso, en la teología y distintas prácticas religiosas.

Igualmente, es cuestionable el feminismo de corte liberal que llega con las políticas de mercado, aquel que no se plantea la explotación de la mujer por el sistema capitalista, que aísla al patriarcado del resto de las relaciones de dominación con las que se da la mano, la industria cultural que promueve un feminismo para todes como si el empoderamiento solo quedara en la capacidad de consumo y de vestir como se nos dé la gana, un feminismo soportado en la individualidad, en la ausencia de responsabilidades colectivas, familiares y comunitarias, un feminismo definido por el salario.

Posicionarse en y desde el feminismo parte aguas, incluso dentro de la izquierda marxista, pero pensar el Socialismo o los mundos posibles desde este parangón, desde la oposición antipatriarcal y anticapitalista, resulta vital. Se hace necesario evocar otros sujetos que han quedado disueltos en las luchas sociales detrás de una pretendida universalidad, a propósito de la subjetividad del hombre blanco occidental.

Para subvertir el establishment del orden capitalista, hay que reconocer el ciclo económico completo, la reproducción de la vida —el trabajo de cuidados y el resto de las labores domésticas— como un momento de la producción que favorece la acumulación al quedar invisibilizado por la centralidad del mercado. Pero es igual de relevante entender que los esquemas binarios, heteronormativos y cis género hegemónicos, no están hechos más que para reificar tal proceso, para legitimarlo.

Desde el siglo XIX comienzan a corroerse los cimientos del propio sujeto que había propuesto la Ilustración y las revoluciones burguesas. Hombre, ciudadano y trabajador, no serían suficientes para representar a todes en la lucha contra la opresión. El movimiento sufragista, la lucha anticolonial, las revoluciones socialistas, el feminismo del siglo XX con una atención para nada edulcorada a la sexualidad, demostrarían esta realidad. El sujeto de derecho es un sujeto colectivo; resulta imposible la idea de un único sujeto universal que asegure la representación política de todes.

Hombre, ciudadano y trabajador, no serían suficientes para representar a todes en la lucha contra la opresión.

Con anterioridad hacía alusión a la emergencia de una conciencia feminista cubana en la historia. Antes del triunfo revolucionario predominaba un feminismo liberal sobre otras formas de conciencia de este tipo. A propósito de la lucha armada, las mujeres —muchas con un pensamiento antipatriarcal ya definido—, se articularon en la insurrección colocando por delante las ansias de autonomía económica y política de la Isla. 

Luego del 59, la denominada «revolución de la mujer dentro de la revolución» (expresión acuñada por Fidel Castro), tendría más similitudes con la experiencia soviética y algunas empatías con el feminismo socialista decimonónico, aunque respondería a la propia necesidad de incorporarlas a los sectores productivos en todas las escalas —al trabajo remunerado y espacios donde eran fuertemente discriminadas—, sin aliviar las suyas en el privado o contribuir a un cuestionamiento de los roles tradicionales de la mujer (como el propio órgano editorial de la Federación de Mujeres Cubanas, la revista Mujeres, demostraría en la reproducción de determinados estereotipos).

Hablar de la emancipación femenina del yugo patriarcal, de los derechos de las disidencias de género, reconocer otra esfera de poderes al margen del capital, implicaría una actitud «segregacionista» en criterio de muchos, pudiendo afectar la unidad nacional y en torno al partido único.

Los límites de la FMC estuvieron siempre definidos por su subordinación institucional a los lineamientos del partido, como el resto de las organizaciones de masas. Este es un primer gran problema que debe enfrentar el feminismo en Cuba, en especial a partir de los noventa: romper con esa visión universalizante de la izquierda marxista, con ese pretendido sujeto portador de una sola representación posible.

Las políticas públicas que hoy presentan un lenguaje más integrador sobre los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y disidencias de género, el reconocimiento de la perspectiva de género como un enfoque necesario para una mejor convivencia y la resolución de problemas sociales, resultan no directamente de la agencia revolucionaria de los primeros años, como muchos funcionarios y voceros de instituciones públicas defienden. Influenciadas sí están por los principios de equidad e igualdad ciudadana inaugurados con el 59, del afán por construir una sociedad socialista, pero son el resultado de otras agencias que quedan excluidas, al pretender integrarse tales logros en el discurso de la linealidad y unidireccionalidad de la historia cubana tras la Revolución.

Ese feminismo que hoy defienden muches, resulta por tanto de las nuevas formas de conciencia crítica, hijas de la segunda mitad del siglo XX cubano, occidental y latinoamericano.

Por otro lado, no es apropiado partir del hecho de si es discutible o no la vocación feminista de la Revolución cubana o del proceso revolucionario que duró poco más de una década; hay que entender también que los sesenta ofrecen una connotación diferente al feminismo en el mundo no asumida por el proceso revolucionario en su devenir, y de ahí se heredan criterios con los que todavía se tropiezan, como los que sostienen que el feminismo es una lucha de carácter burgués.

No es apropiado partir del hecho de si es discutible o no la vocación feminista de la Revolución cubana o del proceso revolucionario que duró poco más de una década.

Retomando la idea de las aprehensiones que existen del feminismo, debe aclararse que a partir del siglo XX como particularidad, se refiere a una lucha que comprende al patriarcado como un sistema de dominación —ya no como un estructura cultural o un orden heredado—, que particularmente en el Norte otorga un papel esencial a la categoría género a la hora de sostener la crítica social; que entiende lo privado —el hogar, la familia, los espacios de socialización excluidos de la intervención e influencia pública— como zona donde se afianza y naturaliza la opresión (a propósito el lema «lo personal es político»), y que ofrece un tratamiento especial a la sexualidad y la identidad sexual de las mujeres y personas LGTBIQ. Todo ello, no solo dentro del círculo académico sino motivado por un movimiento que despertó otra sensibilidad en la ciencia.

Cuando hablamos de feminismos en la actualidad —desde la Patagonia hasta Norteamérica—, estamos influenciados por dicho cambio de paradigmas, sin negar la apropiación indígena, popular y de las formas históricas de resistencia de los pueblos latinoamericanos.

La pretendida universalidad del sujeto revolucionario es contraria al reconocimiento de la permanente lucha de clases en la historia y de la acumulación de formas de opresión. Tanto es así, que el patrón de masculinidad dominante que desciende de la sierra, que se afianza en el poder, es sumamente machista y heteronormativo, y responde al cómo ontológica y normativamente las sociedades burguesas habían organizado y distribuido las instituciones sociales sobre la base de la división sexual del trabajo y los estereotipos apropiados a este sistema. La UMAP y la segregación de las personas homosexuales evidencian dicha realidad.

Finalmente, aunque la publicación de algunas biografías y la salida a la luz de declaraciones de mujeres relevantes del proceso revolucionario denoten una identidad feminista y un cuestionamiento mayor de las relaciones patriarcales, debe adjuntarse que el feminismo no fue una realidad como movimiento, debido a que no se propuso ni se presentó como alternativa colectiva en Cuba, como una forma de militancia para las mujeres y las disidencias de género en los 70s u 80s contra la política sexual resultante del patriarcado. O sea, no fue ese precisamente el interés de la Federación de Mujeres Cubanas, y actualmente continúa marcando distancias con el feminismo.

Mucho más lamentable es que en Cuba no exista una recepción considerable, ni una producción de pensamiento crítico amplia en favor de un feminismo socialista. El marxismo y el feminismo continúan siendo vistos como sistemas de ideas y propuestas prácticas distantes, sin ánimo de generalizar, pues es muy reducido el esfuerzo por hacer lo contrario.

Lamentable es que en Cuba no exista una recepción considerable, ni una producción de pensamiento crítico amplia en favor de un feminismo socialista.

El feminismo debe superar el marco académico e investigativo, debe lograr asentarse en lo popular. Existe un terreno desde donde se puede trabajar, estimulando alianzas colectivas y una conciencia emancipadora capaz de transformar las relaciones intrafamiliares y comunitarias, pero que a la vez se encuentra sujeto a múltiples mediaciones políticas y culturales.

Deben rescatarse la comunidad como escenario central de toma de decisiones y alianzas, porque es precisamente ahí donde se garantiza y reproduce la vida, y la centralidad de los cuidados en tanto paradigma de bienestar. De esta forma romperíamos con el estándar de desarrollo hegemónico, soportado en el sistema de salarios y la sobreexplotación de los cuerpos y la naturaleza.

Sin embargo, lo que tenemos ante nuestros ojos es todo lo contrario; el empoderamiento solo es posible para aquellas mujeres que han conseguido probarse en el escenario público y salir airosas.

La imagen de la aplaudida «emprendedora» no visibiliza precisamente a esas voces que no pueden desvincularse de la condición original de dependencia.  En la cotidianeidad de la vida, son mayores las influencias del feminismo liberal que las políticas de mercado proponen, y ahí el feminismo socialista, resultante del pensamiento crítico y las luchas sociales más nobles, tiene una dura tarea que debe acabar de desplegar.

Alien y El Conde

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Ilustración: Brady

¿Quién necesitaba un nuevo Alien?

Yo no, desde luego. Soy un convencido de que la franquicia que nació con la película de Ridley Scott en 1979 debió terminar con la segunda entrega, la Aliens (1986) de James Cameron. Cuanto ha venido después, con todo e involucrar a directores como David Fincher, Jean-Pierre Jeunet (que después de rodar Alien III realizaría Le fabuleux destin d’Amélie Poulain [2001], entre otras razones, supongo, para desintoxicarse), Paul W. S. Anderson y el propio y reincidente Scott, se me antoja inferior y fácilmente olvidable. O peor, intercambiable. Haber visto hace unos días Alien: Romulus del uruguayo Fede Álvarez no ha contribuido a hacerme cambiar de opinión.

Álvarez tiene una no muy extensa pero sólida trayectoria como director de piezas de terror, suspense y ciencia ficción. En la nueva película lo mezcla todo, como es de suponer, añadiendo al brebaje una buena cantidad de citas y guiños a las entregas anteriores de la franquicia (en especial a la primera, la grande, la de Scott) y una pizquita, sobre todo al principio, de crítica a las desmesuras de un capitalismo de proporciones cósmicas. Los protagonistas son, en la práctica, esclavos de la todopoderosa corporación Weyland-Yutani, que sin miramientos incumple su parte del contrato pero los fuerza a extender la suya. Una tentativa de fuga los lleva directamente a… en fin, ya lo verán. A partir de ahí, el relato se convierte en un encadenamiento de secuencias bien construidas pero sin otra sustancia que la que emana de una espectacular puesta en escena.

Un punto que ha suscitado polémica es la reaparición, gracias a la tecnología digital, del actor Ian Holm, el buen Bilbo, que lleva cuatro años muerto. Como se recordará, en Alien interpretaba al androide Ash, que revelaba a los sobrevivientes que no iban a sobrevivir. Aquí reaparece como otra unidad robótica del mismo modelo, con otro nombre (Rook), pero también reducido a cabeza y torso que, por si fuera poco, comparten voz y misión con Ash. En efecto, su directiva lo impele a priorizar la vida del xenomorfo por encima de las humanas. Según el director, la idea fue de hecho de Ridley Scott; a mí me da igual de quien haya sido, la tengo por innecesaria y autocomplaciente.

Los protagonistas, tanto humanos como androides, responden a una concepción variopinta de la sociedad del futuro, que tiene todo el sentido del mundo: esas tripulaciones compuestas en su gran mayoría por blancos resultan muy poco probables. En lo tocante a las actuaciones, bueno, habida cuenta del vertiginoso ritmo que toma la película una vez que aparece el primer bicho, tampoco es que quede mucho espacio para demostrar virtuosismo interpretativo, pues todo se reduce a una sucesión de expresiones de terror, furia o tensión reconcentrada.

La protagonista Rain, encarnada por Cailee Spaeny, está obvia y excesivamente inspirada en la teniente Ripley de Sigourney Weaver, y en general mucho de lo que vemos se corresponde con una versión aumentada, que no corregida, de la obra precursora. El vínculo entre Rain y el androide Andy, su hermano adoptivo, interpretado por el británico David Jonsson, es un elemento interesante y complejo, pues el humano artificial se ve forzado a tomar decisiones, a dudar entre caminos divergentes, entre la amistad y la directiva, pese a no ser siempre bien tratado por todos; a ser menos artificial y más humano, en una palabra (como HAL 9000, la computadora de 2001: A space odissey [1968] de Kubrick en sus últimos momentos). Con él asomamos la nariz a ese futuro inmediato en que coexistiremos con la Inteligencia Artificial en maneras que apenas empezamos a avizorar. Crucemos los dedos.

Alien: Romulus no es una mala película. Pero, volviendo a la interrogación inicial, no estoy seguro de que sea una película imprescindible.

¿Quién necesitaba un nuevo Conde de Montecristo?

Yo, por ejemplo, sobre todo después de ver lo que Matthieu Delaporte y Alexandre de La Patellière, los directores, hicieron como guionistas de Les Trois Mousquetaires: D´Artagnan (2023) y Les Trois Mousquetaires: Milady (2023), ambas realizadas por Martin Borboulon. Aquí no se trata de añadir nuevas piezas al mosaico, sino de restaurarlo con pleno respeto por su añeja estructura. En otras palabras, no son versiones libres, sino buenas versiones.

Delaporte y La Patellière llevan tiempo trabajando juntos. Recordaré aquí una de las mejores comedias francesas en lo que va de siglo, Le prénom (2012), que no solo dirigen, sino que está basada en una obra de teatro igualmente suya. La casi totalidad de la película transcurre en una sola locación, un apartamento; en medio de una reunión de amigos que incluye a algún intelectual de izquierda, un hombre anuncia que piensa llamar Adolf a su hijo por nacer… Pero bueno, ahí lo dejo; solo quería apuntar que estos dos autores no son en absoluto unos improvisados.

El joven y carismático Pierre Niney interpreta a Dantés en la nueva versión de Le Comte de Monte-Cristo, mucho más cercana al original que la miniserie con Depardieu, la versión con Caviezel o el telefilme con Chamberlain. Los personajes femeninos son poderosos, no solo la Mercedes de Anaïs Demoustier, sino sobre todo la Haydeé de Anamaria Vartolomei. Y, aunque dura tres horas menos dos minutos, la película va que jode, te arrastra sin apenas sentirlo, auxiliada por una cuidadísima puesta en escena, espléndidos escenarios arquitectónicos y naturales, la música de Jérôme Rebotier y un CGI que no se te echa encima, sino que se limita a reconstruir paisajes perdidos hace dos siglos con verosimilitud y sin estridencia.

Aunque mucha gente los descubre después de ver la correspondiente versión cinematográfica, los clásicos literarios no tienen por qué ser letra muerta, curiosidades para gente con gafas y poca vida social. Y es que todo proviene de ahí. Si uno lo piensa bien, hay mucho del Conde en Batman: no tiene superpoderes, pero es un vengador solitario e inmensamente rico que se enmascara para salir a impartir justicia, aunque a menudo permanece en su habitación, ora meditando, ora exponiendo los detalles de un plan a su colaborador más cercano. Y no solo en el hombre murciélago: ya Gramsci señaló que los superhéroes como concepto le deben muchísimo a Edmundo Dantés, ese hombre que ha sufrido mucho e injustamente y dedica el resto de su vida a castigar a los villanos, y que atrae a las mujeres pero no puede atarse a ninguna.

Todos merecemos un nuevo comienzo, todos hemos tenido la esperanza de levantarnos tras una caída que parece definitiva y poner las cosas en su sitio. Dantés encarna esa esperanza. La novela de Dumas no necesita probar nada; seguiría brillando aunque el cine la olvidara. Pero si ella no necesita una segunda oportunidad, nosotros sí.

Dichosos los que tienen fe

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Foto: Néster Núñez

Mercedes espera la lanchita para cruzar la bahía. Un pañuelo le cubre el pelo, canoso a sus 54 años. Lleva un abanico alegre y una sonrisa calmada pese al calor, a la bulla de la multitud, a la demora. «Yo vengo todos los años», dice. «Mi abuela me traía desde chiquita». Del otro lado de la valla hay una madre sentada en un banco con sus dos hijos pequeños. En el espacio negativo a la derecha de la foto, donde están los nubarrones que amenazan lluvia, resalta la ausencia del padre y esposo. A uno le da por pensar que se postrarán ante la virgen conteniendo las lágrimas, y con el corazón en la mano pedirán por salud, por fuerza, por tener otra vez una familia reunificada.

Es 7 de septiembre, el día de la santísima virgen de Regla, patrona del puerto de La Habana. A las 5 habrá misa en la iglesia y después la procesión recorrerá una parte del pueblo. «Mucha gente le pide porque tienen fe. La fe es lo que nos salva, aunque sea mentira», dice Mercedes. Abren la puerta de acceso al muelle y las muñecas azules se levantan sobre las cabezas de la gente, para que no sean dañadas. Las voces, el sonido de los autos, las pisadas sobre el pavimento se silencian de pronto, como en una película, y solo se escucha el canto unánime, abovedado, que da fuerza motivadora:

«A remar, a remar, a remar… que la virgen de Regla nos va a acompañar».

El esfuerzo es tuyo, va por ti echar adelante el bote de tu vida, pero hay consuelo en ese acompañamiento de la virgen, de lo que tiene un origen que escapa al entendimiento y que solo puede ser abrazado con la fe. Absolutamente, no estás en soledad.

II

La fe ciega abunda menos entre los cubanos, y la esperanza se limita cada vez más a los proyectos personales y familiares.
Foto: Néster Núñez

La fachada principal de la iglesia Nuestra Señora de la Caridad, en Centro Habana, está cubierta por una malla verde, como un gran mosquitero que la salvaguarda de las enfermedades tropicales. De él cuelga una gigantesca bandera cubana que ondea sobre los girasoles y los vestidos amarillos, y sobre la virgen que saldrá en peregrinación, engalanada con globos rojos, azules y blancos. El interior de la iglesia está tan abarrotado como las calles aledañas. Los fieles oran en silencio, encienden sus velas y entregan sus ofrendas ese 8 de septiembre.

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Foto: Néster Núñez

Los vecinos de Galiano y de Reina, desde sus balcones altos y azoteas, abarcarán con la mirada una parte más amplia de la procesión, sin llegar jamás a igualar el punto de vista del ser superior en el que muchos creen. Él está por encima de todas las cosas y a la vez está en cada uno de nosotros, dicen. Para su tiempo eterno, nuestro paso por la Tierra es un rasguño en el polvo, como los edificios de La Habana que se derrumban y se convierten en basureros poco antes de desaparecer de la memoria y quedar únicamente en las fotos.

Van los fieles a «Cachita» y los hijos de Oshún mezclados en celebración y armonía. Con suerte, permanecerán en la memoria de sus seres queridos. La inmortalidad nos está vedada. Muchos solo anhelan salud y fuerza para sobrellevar el presente.

III

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Foto: Néster Núñez

De la procesión del Cabildo, otra vez en el municipio de Regla, destacan los cuatro santos y los tambores. Solo una vez en el año las autoridades españolas permitían a los esclavos venerar a sus dioses. El 12 es un día de fiesta. Es una comparsa bajo el sol ardiente. Los traídos de África eran los más fornidos y saludables de sus tribus. De ellos, los más débiles morían por las condiciones de la travesía en barco. De los que tocaban tierra, los menos fuertes perecían por el trabajo brutal en los cañaverales. Quedó lo mejor de lo mejor de lo africano; que se mezcló entre sí y con los españoles. Esa es, mayoritariamente, la raza que somos. Para sobrevivir, los dioses negros tuvieron que camuflarse durante siglos en el credo religioso impuesto por el poder, aunque no era mayoritario.

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Foto: Néster Núñez

Quizá ese mismo instinto de conservación es el que todavía hoy, en cuestiones relacionadas con las autoridades, nos lleva a decir una cosa cuando en realidad pensamos, sentimos y deseamos todo lo contrario. Si ubicamos la formación de la identidad nacional, de la conciencia de lo cubano, a inicios del siglo XIX, somos una nación extremadamente joven ante los ojos de la Historia humana. Dios nos hizo con libre albedrío, dicen, así que somos responsables de nuestras propias decisiones y de nuestros actos individuales y colectivos. Ojalá maduremos pronto y no pasen generaciones y generaciones antes de que actuemos en consecuencia, para cambiar lo que debe ser cambiado.

IV

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Foto: Néster Núñez

El futuro está abierto a un sinfín de posibilidades que desconocemos.

Hay quien entrena, condiciona, adormece su mente con una oración absurda: todo va a estar bien. Puede que así atraigan lo bueno, según teorías. Puede también que el exceso de optimismo les impida prepararse para enfrentar eventos negativos. Una cosa es la esperanza y otra la fe ciega. La fe ciega abunda menos entre los cubanos, y la esperanza se limita cada vez más a los proyectos personales y familiares. Como sociedad, hemos dejado de esperar que algo bueno suceda.

Quien tiene fe acepta la existencia de algo mayor que escapa al entendimiento y a la voluntad humana.

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Foto: Néster Núñez

Quien tiene fe suelta un poco el control sobre su vida, recibe la ayuda, se abre más al misterio de la existencia. Es muy difícil aceptar que somos los máximos responsables de lo que nos pasa.

La fe se manifiesta de múltiples modos. Están los que oran, los que siembran o abrazan árboles, los que encienden velas, los que dudan de sí y luego recuperan la autoestima, los que acuden a lugares sagrados, los que limpian los océanos, los que hacen sacrificios y promesas, los que conectan con el espíritu de los muertos, los que meditan con las piernas cruzadas, los que, espantados de todo, se refugian en sus hijos y siguen confiando en el mejoramiento humano y en la utilidad de la virtud.

Entre lo más hermoso de la humanidad está la diversidad de las creencias.

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Foto: Néster Núñez

Los problemas de la economía: muchas reuniones y pocas soluciones

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Consejo de Estado reunido para analizar los problemas de la economía
Foto: Cubadebate

La noticia es que el Consejo de Estado de Cuba, el órgano permanente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, se reunió en presencia del primer ministro para analizar las problemáticas más urgentes de la economía cubana: la reactivación de la producción nacional, la generación de ingresos en divisas, el programa de estabilización macroeconómica, la disciplina presupuestaria, la reducción del déficit fiscal, el fomento de las exportaciones y la reducción de importaciones, el fortalecimiento de la empresa estatal y el proceso de bancarización.

Según el medio estatal Cubadebate, «el jefe de Gobierno cubano, Manuel Marrero Cruz, subrayó que desde la última sesión del Parlamento cubano, desarrollada en el mes de julio del presente año, se ha mantenido el sistema de trabajo con el seguimiento constante desde el grupo económico del Gobierno a la implementación de las acciones aprobadas, así como en el análisis de las nuevas propuestas». Sin embargo, poco se informó sobre el número significativo de urgencias que golpean a los electores que ese Consejo representa.

El reporte subrayó que se preparan 65 mil reuniones en todo el país para que los delegados al Poder Popular rindan cuentas ante sus electores, un proceso que se había pospuesto y que ahora comenzará este fin de semana.

Los comentarios publicados en la plataforma mediática reflejan las inconformidades de algunos ciudadanos. Una usuaria llamada Olivia afirmó que «según esta información todo va marchando adecuadamente y las próximas asambleas de rendición de cuentas permitirán buscar soluciones y “sobreponernos a las dificultades”. Soy revolucionaria fidelista, vivo y viviré en Cuba, pero soy una cubana de a pie y jubilada. Nada va marchando, hay muchos problemas graves en todos los órdenes que afectan la vida del país, y hacer una reunión con un Delegado que no tiene ninguna posibilidad de resolver ninguno de los urgentes y graves problemas que nos agobian, y que ellos como cubanos lo deben saber también, no sé cómo vamos a sobreponernos a las dificultades. ¡Creo que hay que ser objetivos y realistas!».

Otro lector apodado Elemental se preguntó si en esa reunión se definiría si «a la bodega no van a distribuir ni café, aceite, pollo, huevos y otros productos; entonces que suban las pensiones», para luego tocar un tema candente en el debate nacional: «¿Algunos de los que aprobaron la bancarización tendrán que perder 4 horas en un cajero para cobrar el dinero del salario o pensión?» refiriéndose a la complejidad de acceder a los cajeros, al efectivo, y a la realidad concreta de que la mayoría de los servicios se pagan en efectivo y no por transferencias electrónicas.

En esta sesión del Consejo de Estado se anunció la eliminación del Instituto Nacional de Seguridad Social, encargado de distribuir y supervisar los fondos de la seguridad social y atender a sus beneficiarios. Esto ocurre en un país que está experimentando un acelerado envejecimiento y un palpable empeoramiento de las condiciones de vida de las clases populares, que cada vez más necesitan de la asistencia social.

Las razones expuestas por la ministra del sector, María Elena Feitó Cabrera, en los medios nacionales, mencionan la experiencia de la aplicación de las leyes 138 y 139 y de otros decretos-leyes, sin especificar qué significa esto. Según Feitó, la función de controlar la aplicación y efectividad de la protección de la seguridad social, así como la dirección metodológica de los procesos de ese ramo, será asumida por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), al que estaba adscrito el INASS. Sin embargo, no se aclaró si serán los mismos trabajadores quienes continuarán con estas funciones, ni qué uso se le dará al emblemático edificio que ocupaba el instituto, que albergaba, entre otros servicios, un círculo infantil.

Las funciones de las filiales provinciales y municipales, a las que acuden los que necesitan la protección de la seguridad social, serán asumidas por las direcciones de Trabajo y Seguridad Social, que no pertenecen al MTSS, sino a las administraciones provinciales y municipales del Poder Popular. Estas direcciones, que ya enfrentan problemas de personal, se encargan de trámites diversos, como la búsqueda de empleo para exconvictos reinsertados en la sociedad y la expedición de licencias para trabajar como cuentapropista.

Las reacciones en los comentarios no se hicieron esperar. Algunos usuarios resaltaron la importancia de reestructurar el sector estatal y reducir su tamaño, mientras otros mostraron preocupación por el futuro de sus trámites como jubilados, debido a las largas esperas y la falta de respuestas claras.

Por otro lado, se aprobó un decreto que avanza en la inclusión y protección de derechos de comunidades históricamente desatendidas. El decreto-ley «De la Lengua de Señas Cubanas» reconoce el uso de la lengua de señas como idioma oficial de la Comunidad Sorda de Cuba y garantiza un acceso amplio y no discriminatorio de las personas sordas a la información en todos los contextos.

La bancarización también fue abordada en el controversial programa «Hacemos Cuba» en la televisión cubana. En el espacio, estuvieron presentes Alberto Quiñones Betancourt, vicepresidente del Banco Central de Cuba (BCC); Reynol Pérez Fonticoba, vicecontralor general de la República; y el coronel Marcos Rodríguez González, segundo jefe del Órgano Especializado de Enfrentamiento a los Delitos contra la Economía de la Dirección Técnica de Investigaciones (DTI) del Ministerio del Interior.

El presentador, Humberto López, reconoció que «no tenemos un mercado mayorista establecido para las formas de gestión y no tenemos acceso legal sistemático a las divisas para reaprovisionar todos estos negocios», y luego preguntó al representante del BCC si no hubiera sido preferible esperar a que estos problemas estuvieran resueltos antes de bancarizar. Sin embargo, el funcionario evadió la pregunta y no explicó cómo resolver la disyuntiva de exigir a los actores económicos privados que pongan su dinero en el banco, mientras no se les permite acceder legalmente a divisas y el mercado informal opera con efectivo. Esta preocupación ya ha sido señalada por empresarios y economistas.

«Qué nos hubiera pasado si no hubiéramos acelerado este proceso. Cómo estaríamos en este momento si hoy tenemos largas colas en las sucursales, tenemos los cajeros automáticos que prácticamente no pueden funcionar», se limitó a decir Quiñones Betancourt.

En el espacio también se discutieron otros problemas asociados a supuestas conductas delictivas que afectan el proceso de bancarización, como el tráfico ilegal de moneda nacional y divisas, y estafas a través de plataformas digitales. También se señalaron deficiencias en los controles internos de las entidades, incluyendo la falsificación de documentos y registros contables, la manipulación indebida de operaciones bancarias por parte de funcionarios y la negativa de los comerciantes privados a brindar la opción de cobro digital. Asimismo, se abordaron problemáticas como la falta de disponibilidad de efectivo en las sucursales bancarias y las largas colas para depositar y extraer efectivo. Los presentes reconocieron que estas situaciones generan desconfianza en los medios de pago electrónicos y obstaculizan la aceptación general de la bancarización por parte de la población.

Esta noticia significa que, si nos guiamos por los reportes de prensa difundidos, el Consejo de Estado discutió temas de preocupación ciudadana, pero no se dieron a conocer soluciones concretas a estos, aunque sí se aprobó la disolución de un órgano que se dedicaba a proteger a una población creciente en Cuba: ancianos, personas vulnerables, embarazadas y personas viviendo con algún tipo de discapacidad.

Los reportes de prensa en torno a la reunión demuestran que la situación de urgencia es evidente: las cifras del déficit de generación eléctrica, el número de afectados por la falta de agua corriente, las preocupaciones en torno a la demora o inexistencia de los productos subsidiados que se distribuyen en las bodegas mensualmente, así como la inflación, que marcó una tasa interanual de al menos un 30 por ciento (cifras consideradas conservadoras).

Nuestra opinión es que, si bien está bien que el Consejo de Estado, órgano que sesiona de manera permanente como representante del Parlamento, se reúna para analizar los problemas del país, si de esas reuniones no salen propuestas de soluciones, poca efectividad e impacto tendrán.

Por su parte, las rendiciones de cuentas son procesos que cada vez reciben más desinterés y críticas por parte de la población, debido a que los delegados tienen poca capacidad de decisión para solucionar los problemas locales, mientras que los Consejos de Administración Municipales concentran ese poder y rigen sus decisiones más por urgencias administrativas o por órdenes superiores, que respondiendo a las peticiones de los electores.

Asimismo, si bien los medios estatales dieron cobertura a estas reuniones, lo hicieron como de costumbre: sin mostrar las opiniones o intervenciones completas. Por tanto, poco o nada se sabe de los enfoques con los que fueron analizadas estas problemáticas, y mucho menos de sus propuestas de solución.

Por otro lado, que en la televisión nacional se reconozca que la única opción que tienen los comerciantes privados para cerrar su ciclo es incurrir en la compra-venta informal de divisas para luego criminalizar este mercado, es una muestra fehaciente de la incoherencia de las políticas públicas que se están implementando y que hoy hacen imposible la reproducción de la vida en el marco de la ley.

Urge una reforma integral de la economía sobre la base del realismo, los criterios de experticia y, sobre todo, la consulta vinculante con las bases. En un contexto de «sanciones» externas que no parecen mermar y una estanflación constante, mantener lo que desde las bases hasta los mismos dirigentes reconocen que no ha funcionado sería el peor de los suicidios políticos.

El saldo de la crisis migratoria: 208 mil cubanos en Estados Unidos en 2024

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cubanos durante la crisis migratoria
Imagen de Referencia / Foto: El Estornudo

La noticia es que más de 208 mil cubanos han entrado por la frontera sur de Estados Unidos en lo que va de 2024. Esto ocurre a pesar de que está vigente, con una breve pausa, un programa de Parole Humanitario que otorga una autorización de viaje, siendo una alternativa más segura y económica para miles de cubanos que buscan emigrar.

Si bien los expertos señalan una desaceleración en las cifras, la crisis migratoria cubana continúa, y Estados Unidos sigue siendo el destino preferido de los cubanos. Los encuentros de cubanos a nivel nacional en Estados Unidos suman 208,308, según las cifras actualizadas hasta agosto del Departamento de Seguridad Nacional. Solo en el mes pasado, 11,744 cubanos arribaron a la nación norteamericana.

El Parole Humanitario, junto al largo proceso de reunificación familiar, son las únicas dos vías legales para emigrar a Estados Unidos, mientras que las visas de turismo o de negocios siguen siendo prácticamente inaccesibles debido a los limitados servicios consulares en la Embajada estadounidense en La Habana.

Este programa experimentó una reducción en agosto: «solo 1,195 cubanos recibieron el permiso para entrar a Estados Unidos, una cifra considerablemente menor en comparación con las 5,000 aprobaciones de julio y las 5,900 de junio», informó la plataforma especializada en trámites Directorio Cubano. Dicho decrecimiento puede deberse a los controles implementados para evitar los fraudes detectados, que provocaron la suspensión temporal del permiso.

Por otra parte, las deportaciones también amenazan la permanencia de cubanos en territorio estadounidense, aquellos que entran de manera irregular o violan los procedimientos para solicitar permisos. Esta semana, medios locales de Florida anunciaron una protesta de cubanos para pedir el fin de las deportaciones y el «limbo migratorio» para los migrantes con I220B procedentes de la Isla. El I220B es una autorización que permite la estancia en el territorio de destino, pero no la regularización del estatus migratorio bajo la Ley de Ajuste Cubano.

Esta semana también causó polémica el post del canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, sobre que «de enero a septiembre de 2024 se han legalizado en @CubaMinrex más de un millón doscientos mil documentos». Aunque la intención era resaltar la celeridad con la que se realizan los trámites —que «no exceden el plazo establecido de 10 días en la Cancillería, gracias al esfuerzo conjunto de trabajadores y organismos implicados»—, esto suscitó múltiples cuestionamientos, considerándolo un indicador del éxodo de cubanos que está provocando la desprofesionalización del país.

Esto significa que, si bien la Administración Biden ha implementado mecanismos para ordenar el flujo migratorio de cubanos, los problemas relacionados con la migración irregular están lejos de resolverse. Aún menos hay indicios de que la cantidad de cubanos que intentan cruzar las 90 millas, de manera legal o ilegal, vaya a disminuir.

La creciente oleada migratoria tiene su raíz en la grave crisis socioeconómica que atraviesa el país, provocada tanto por malas decisiones internas como por el peso de medidas unilaterales coercitivas externas, varias de las cuales fueron renovadas esta semana con la firma presidencial. La escueta nota afirmaba que estas sanciones se mantenían por razones «de interés nacional para los Estados Unidos», sin una explicación clara.

Además, el hecho de que en Estados Unidos persisten ciertos beneficios exclusivos para los cubanos, como la Ley de Ajuste Cubano, es un incentivo para que los emigrantes intenten llegar al lugar donde tienen mayores posibilidades de establecer redes familiares y regularizar su estatus.

Las elecciones estadounidenses de noviembre también podrían alterar los planes migratorios de algunos, ya que las políticas podrían cambiar según el presidente elegido. Si Kamala Harris continúa el mismo camino de Joe Biden, ya se sabe qué esperar: ha sido durante este mandato demócrata cuando más cubanos han sido acogidos. Sin embargo, la elección de Donald Trump, junto a su propuesta de vicepresidente JD Vance, podría ejercer una presión inesperada sobre los beneficiarios de programas que regulan la situación migratoria de miles de personas.

En un reciente intercambio con la prensa, el candidato a la vicepresidencia de Trump afirmó que la estrategia de Harris consiste en ofrecer TPS o «parole masivo». Vance opinó que esas decisiones son ilegales, y por lo tanto, los inmigrantes que se benefician de ellas también son ilegales.

«Que Kamala Harris mueva su varita mágica en una acción ilegal, no convierte a un indocumentado en alguien legal», dijo Vance, cuyo jefe acusó en el último debate a los haitianos de Springfield de comer perros y gatos de sus vecinos.

Nuestra opinión es que la actual crisis migratoria afecta a ambos países. Para Cuba, el éxodo masivo de fuerza laboral representa un problema en un contexto de envejecimiento poblacional e instituciones clave con escasez de personal. Para Estados Unidos, la acogida de miles de migrantes pone en jaque los servicios de trámites y, en algunos casos, puede representar una carga para el presupuesto estatal, especialmente en los primeros años de adaptación. Por tanto, este debería ser un problema que ambos Estados resolvieran mediante el entendimiento.

El relajamiento de las «sanciones», que tienen un impacto directo sobre la vida de los cubanos, como la despenalización de las navieras que tocan puerto en la Isla, o la aprobación de licencias generales que faciliten la importación de alimentos e insumos básicos, podría ser un buen camino para aliviar la actual crisis en Cuba, principal impulsora de la emigración.

Por su parte, el gobierno cubano debería aprovechar estas ventajas para dinamizar la economía y abandonar el modelo rentista, junto con prácticas autoritarias que también han empujado a muchos de sus ciudadanos a ver la migración como el único camino para alcanzar estándares mínimos de bienestar.

Electricidad y agua: «sacrificios» financieros y ciudadanos

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Foto: Alba León Infante

La noticia es que Cuba «logró pagar el barco de combustible que irá a la generación distribuida», informó este jueves el periodista Lázaro Manuel Alonzo en sus redes sociales, lo cual contribuiría a una estabilización del sistema eléctrico en los próximos días.

Antes, el ministro de Energía y Minas, Vicente e la O Levy, en entrevista con la televisión nacional, había dicho que se tendría que hacer un «sacrificio financiero» para lograr descargar el combustible, y el hecho de que no se hubiera pagado era la causa fundamental de los cortes de electricidad los últimos días.

«Se pagan semanalmente montos elevados de dinero», dijo el titular. Esta semana ha sido una de las más complicadas en Cuba en términos de generación eléctrica, con al menos cuatro unidades de distintas termoeléctricas fuera de servicio —aunque llegaron a ser siete—, y sin disponibilidad de combustible para echar a andar los equipos de generación distribuida que contribuyen a paliar el déficit, el cual llegó a pronosticarse por encima de los 1500 MW en horario pico, representando más de un tercio de la demanda habitual.

Esta situación dejó al menos el miércoles de esta semana, al 42% del país apagado. Las afectaciones superan el horario pico, y se presentan durante todo el día, explicó Lázaro Guerra, director técnico de la Unión Eléctrica y el rostro de las noticias vinculadas con la disponibilidad de corriente en el país.

Mientras tanto, esta misma semana se inauguró en PABEXPO, La Habana, la 3era edición de la Feria Internacional de Energías Renovables y Eficiencia Energética, con la presencia del primer ministro, Manuel Marrero Cruz.

En el evento se informó sobre la transición energética en Cuba, que implica la instalación de al menos 92 parques fotovoltaicos con ayuda de China, y ayudarían a cumplir la meta para 2030 de alcanzar el 30% de la generación con fuentes renovables de energía. «Al ritmo actual esperamos que al final de este año tendremos instalados unos 400 MW de generación», señaló el ministro cubano a la agencia del gigante asiático Xinhua.

De acuerdo a los reportes, en el evento se compartirá la Estrategia de Cuba para la Transición Energética, el programa que se supone resuelva la tormenta que aqueja a la generación eléctrica, en un país en que miles de familias cocinan alimentos con electricidad.

Se supone que el incremento de una generación que no dependa del petróleo mejorará la cobertura y ofrecerá un alivio al presupuesto del Estado, que debe sostener una constante importación de combustible. No obstante, la solución con energías renovables ha sido ensayada, practicada y aplicada por muchos países del mundo sin que estas se conviertan en la solución única frente a las demandas energéticas. Aún así por el momento parecen ser un paliativo para la Isla.

La Estrategia planifica la instalación de 10 grandes parques solares en 2025, y luego continuar hasta construir 92, que aportarán 22 MW cada uno, lo que brindaría 2024 MW al sistema electroenergético nacional. Si bien esto no permite sustituir la generación por combustibles fósiles, sí cubriría el déficit actual. Asimismo, el mantenimiento, piezas y durabilidad de esos sistemas dependerán, afirman las autoridades, de servicios técnicos nacionales, lo cual aumentaría la soberanía energética y la disminución de la dependencia de la importación de combustibles.

Pero no es solo la electricidad expresada como apagón lo que aqueja a los cubanos en un septiembre tan caluroso, sino la falta de agua que tiene que ver con la disponibilidad energética, pero también con la carencia de equipos de bombeo.

El presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos compareció esta semana en el espacio editorial televisivo de la Mesa Redonda, y ofreció cifras que muestran la gravedad de la situación.

La semana pasada unas 713 mil personas estuvieron afectadas por falta de agua, y le sumó la situación de 300 mil personas que esperan el agua en pipas y que tienen ciclos de hasta 15 días, los cuales se han alargado por la situación del combustible.

Al evaluar el problema de manera integral, afirmó que el 40% de los afectados tienen problemas en equipos de bombeo, y el 39 por ciento por déficit de energía.

El alto funcionario reconoció que el sector también sufre por la falta de personal: «El salario medio aquí es de solo 3 500 pesos, pero hay cuatro empresas con salarios por debajo de los 3 000 pesos, lo cual nos priva de personas que saben operar las conductoras. Trabajamos para buscar una solución a este asunto», afirmó.

El asunto del agua comenzó a empeorar desde finales de julio, y se ha extendido por semanas. Durante este período se han reportado protestas por la falta de agua en varias localidades habaneras.

Estas noticias significan que la falta de presupuesto, los bajos salarios y la acumulación de problemas ponen en riesgo el acceso a servicios básicos fundamentales para el funcionamiento de la economía, o del hogar.

Durante la llamada Revolución energética, un esfuerzo del expresidente cubano Fidel Castro por cambiar equipos altamente consumidores y sustituirlos por otros, en muchos lugares del país se cambió el gas como fuente de cocción, y se optó por la electricidad, lo que ha dejado en condiciones de vulnerabilidad a muchas personas, sobre todo fuera de la capital.

En la inauguración de la Feria, el primer ministro cubano, Manuel Marrero, afirmó que las medidas unilaterales coercitivas de Estados Unidos encarecían todo para Cuba, que algunas navieras no querían encallar en tierras cubanas por miedo a ser sancionadas, y que «ningún país vivía con la cuenta corriente», refiriéndose al hecho de que la Isla no recibe créditos ni préstamos con facilidad para la compra de productos básicos.

Esta noticia significa también que los envíos de México y Venezuela no son suficientes, y por tanto, Cuba queda desprovista de combustibles. A pesar de las alianzas geopolíticas con otros países petroleros como Rusia, Irán o Turquía, estas tampoco han podido garantizar un suministro estable del combustible, del cual hoy depende la estabilización del sistema energético de Cuba, e incluso del propio sistema político.

Nuestra opinión es que estas noticias dan cuentan de un empeoramiento severo de la calidad de vida de los cubanos, lo cual repercute directamente en el descontento que puede conducir a protestas sociales y un aumento —aún mayor— la emigración.

La electricidad hoy es un elemento vital en el desarrollo de cualquier país, y de ella dependen el buen desempeño de la mayoría de las labores productivas, desde el riego en la agricultura y el buen servicio turístico, hasta el desarrollo de software.

Cuba no es el único país en la región que sufre de cortes eléctricos. El desbalance entre generación y consumo hoy es uno de los grandes problemas del subdesarrollo en Latinoamérica y el Caribe. El aumento de la demanda provocada por el abaratamiento de los costos de equipos que facilitan la vida de las poblaciones y aumentan la productividad, pero que en no todos los casos son eficientes energéticamente, es una de las tantas causas que han provocado esta situación. A esto se le suma la obsolescencia de las plantas y la falta de inversiones para aumentar la capacidad de generación. Naciones como Puerto Rico o Ecuador hoy enfrentan esta disyuntiva que también ha provocado múltiples protestas.

Sin embargo, la realidad de la Isla supera con creces a la mayoría de sus vecinos. En algunas regiones del Archipiélago se han rebasado las 14 horas de apagón, a lo cual se le suma la falta de agua, y la cuasi paralización del transporte público en la mayoría de las ciudades. Una realidad que no tiene eco en las respuestas que se ofrecen para semejantes urgencias.

La propia información ofrecida por el gobierno denota que, más allá de las afectaciones reales y palpables de las «sanciones» norteamericanas, hay problemas internos de planificación y gestión que son clave en el agravamiento de la crisis. Desde la poca prioridad en la estrategia inversionista del país a los sectores del agua y la energía, la falta de coordinación que provoca que un barco esté días en el puerto sin que se pueda descargar el combustible, la ausencia de regulaciones efectivas para la importación de equipos energéticamente eficientes, hasta los irrisorios salarios que hoy cobran técnicos y operarios en sectores que deberían tener formas de pago mucho más ventajosas, por ser clave en el sostenimiento de la vida.

Los ministros del sector han reflejado, quizás con mayor claridad que nunca, la complejidad de la situación y las acciones que se acometen para enfrentar la última de las urgencias, pero sin un plan o estrategia que ofrezca la esperanza de alivio para el cúmulo de problemas que se acumulan en la cotidianidad de la vida de los cubanos.