La victoria del Frente Amplio es recordatorio de que el camino hacia una izquierda fuerte y unida en América Latina pasa por la gestión de sus diferencias.
El lobby cubano sustentado por votantes de Florida es ahora un bloque republicano sólido, y los demócratas saben que no vale la pena competir por su apoyo.
El ciudadano común tanto dentro como fuera de la Isla, percibe el bloqueo como un dinosaurio invisible al que el gobierno atribuye todos los problemas.