Manifiesto contra el silencio, por la justicia

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A la Comunidad Artística e Intelectual cubana:

Los días 11 y 12 de julio del 2021 Cuba fue sacudida por un estallido social, que tuvo como respuesta un despliegue represivo de las fuerzas militares del Estado. Estos sucesos desembocaron en el uso desmedido de la violencia que trajo como consecuencia inmediata la muerte del ciudadano Diubis Laurencio, allanamientos de moradas, golpizas a manifestantes y detención de más de mil ciudadanos. A este episodio de desobediencia civil le han seguido procesos judiciales a más de quinientos ciudadanos, donde se han dictado penas ejemplarizantes que, en varios casos, superan los veinte años de cárcel.

En Cuba el derecho a manifestación continúa, pese al anuncio de las autoridades, pendiente de regulación. Y ante los sucesos del 11/12J el Estado responde con una violencia política y jurídica desproporcionada y metódica, que rebasa con mucho los episodios puntuales y espontáneos de violencia cometidos durante el estallido por algunos ciudadanos. No son equiparables las responsabilidades de un manifestante que daña un objeto o bien ajeno, con las de quien agrede —siendo agente del orden o civil— a otro ciudadano.

Por todo lo anterior, los abajo firmantes declaramos:

I- Esos cubanos y cubanas solo han ejercido su derecho a tener derechos, del mismo modo que cotidianamente se manifiesta la ciudadanía en nuestra región latinoamericana y en el mundo. Y en cualquier república, cuando se cometen excesos en las manifestaciones, los implicados —sean ciudadanos o agentes estatales— deben ser procesados de modo proporcional y conforme a derecho, jamás punitivamente.

II- Las penas dictadas son escarnios públicos contra toda la sociedad cubana —más allá de simpatías ideológicas o militancias políticas— para impedir cualquier intento de protagonismo activo de las personas en los destinos de su país. En su mayoría, los jóvenes procesados provienen de barrios vulnerables, afectados por la aguda crisis económica y por la mala gestión gubernamental. Hay desproporción de las condenas, vulneraciones en los estándares procesales vigentes —según la legislación cubana e internacional— y una exhibición ejemplarizante de los procesos por la prensa estatal nacional.

III- Es un deber intelectual general de académicos y artistas, en cualquier época y sociedad, condenar la violencia y la arbitrariedad sin dobles raseros; sin dispensas ideológicas o subterfugios de realpolitik. Condenarlo, además, porque las víctimas de esta violencia casi siempre son aquellos sujetos cuya vida, necesidades e intereses son objeto de nuestras investigaciones y obras.

IV- Es un deber humanista concreto acompañar a las víctimas de la violencia de Estado si entendemos que lo sucedido entre el 11 y el 12 de julio fue, como en toda Latinoamérica, un estallido social expresado mediante la desobediencia civil, resultado de la mala gestión gubernamental de la economía y de modos autoritarios de gestionar el conflicto y participación socio-políticos en Cuba.

V- En este momento inédito y triste de la historia cubana, llamamos a nuestros colegas intelectuales y artistas a acompañarnos. Los presos son —o pueden ser— nuestros familiares, vecinos, amigos. Nosotros mismos. En esta era de conectividad digital, todos sabemos lo que está ocurriendo. Nadie es ajeno en la actualidad a los acontecimientos, los testimonios y los desenlaces.

Desde cualquier ideología es posible condenar o avalar la violencia del poder. Las posturas de disimulo, silencio o complacencia ante el procesamiento punitivo a los manifestantes del estallido social, en lugar de defender a la ciudadanía vulnerable y hacer rectificar a las autoridades, solo perpetuará y ampliará los abusos y los conflictos. Y nos convertirá a cada uno de nosotros, personas de ideas y palabras, en cómplices, conscientes o disimulados, de la violencia y la injusticia.

Por ello, dada la prolongación y vicio de los juicios, la connotación punitiva de los mismos y las lecciones de procesos similares en nuestra región, exigimos la excarcelación de nuestr@s compatriotas. Y la delimitación ulterior, precisa, proporcional y estrictamente apegada a Derecho, de las responsabilidades privadas y públicas ante la violencia asociada al estallido. La forma concreta de iniciar tal proceder —por una Amnistía o fórmula similar— puede ser objeto de debate; su sustancia no. El Derecho no puede subordinar a la Justicia.

Adriana Ortega Normand

Alberto Abreu Arcia

Alejandro Pérez Díaz

Alex Fleites Rodríguez

Alexander Hall Lujardo

Alexei Padilla Herrera

Alfredo López de la Rocha

Alina Bárbara López Hernández.

Amaury Pacheco Del Monte

Armando Chaguaceda Noriega

Boris González Arenas

Camila Rodríguez

Carmelo Mesa-Lago

Carolina Barrero Ferrer

Dany Roque Gavilla s.j

Eloy Viera Cañive

Fernando Pérez Valdés

Gladys Marel García Pérez

Harold Cárdenas Lema

Haroldo Dilla Alfonso

Helen Ochoa Calvo

Ivette García González

Jorge Fernández Era

José Manuel González Rubines

Juan Pin Vilar

Juliette Isabel Fernández Estrada  

Leonardo Manuel Fernández Otaño

Leonardo Romero Negrín

Mario Valdés Navia

Marta María Ramírez García

Mauricio de Miranda Parrondo

Miguel Alejandro Hayes

Nelda Castillo

Omar Everleny Pérez Villanueva

Pedro Manuel Monreal González

Rafael Rojas Gutiérrez

Raudiel Peña Barrios

Raúl Prado Rodríguez

Sandra Ceballos

Tania Bruguera

Teresa Díaz Canals

Uva de Aragón y Hernández-Catá

 También firman y respaldan está exigencia cívica:

Abdiel González Maimó

Adriana Fonte Preciado

Aíxa Negrín Ortueta

Alberto Hernández Osorio

Alejandra Pino Díaz

Alfredo Castellanos Collazo

Alfredo Castellanos Collazo

Álvaro Tejeda Sardiña

Amílkar Feria Flores

Aminta D’Cárdenas

Anamelys Ramos González  

Aydana Hernández Febles

Camila Ramírez Lobón

Carlos Antonio Amador Rodríguez

Carlos Ricardo Molina Rodríguez

Carmen Corella

Carolina Sansón Aguiar

Cirenaica Moreira

Claudio Gaitan Garmendia

Daína Chaviano

Daniel Triana Rubio

Daniela Rojo Varona

Danilo Pompa

Danny Echerri Garcés

David Horta Pimentel

Elaine Acosta González

Flavio Garciandía de Oraá

Gerardo Mosquera

Giselle González García

Glenda Caridad Boza Ibarra

Hamed Oriol Toledo Torres

Hamlet Fernández Díaz

Hamlet Lavastida Cordoví

Hasn Carrillo Guach

Iván de la Nuez

Ivette Corcho

Jorge Carpio

Jorge Dalton

Jorge Ferdecaz

Jorge Gómez de Mello

José Alejandro Estévez

José Leandro Garbey Castillo

José M. Fernández Pequeño

Juan Carlos Sáenz de Calahorra

Juan Manuel Tabío

Julio Llopiz Casal

Karla Rodríguez Albert

Kianay Anandra  Pérez

Laideliz Herrera

Lázaro Saavedra González

Lilian María Martinó Lechuga

Llamirka Peñate Saavedra

Luis Cino Álvarez  

Luis Roberto Gómez Alarcón

Lynn Cruz

Magdiel Jorge Castro

Manuel Alejandro Rodríguez Yong

Manuel García Verdecia

Manuel Jorge Mesías

Marcela García Olivera  

María Antonia Borroto Trujillo

Mariela Brito

Marta Castillo

Marta Luisa Hernández Cadenas

Massiel Carrasquero Ramos

Miguel Alejandro Montero Ochoa

Miguel Augusto Gómez Fernández

Miguel Coyula

Miryorly García Prieto

Pedro Pablo Bacallao

Rachel Alfonso

Reinier Díaz Vega

Remy Ramses Hernández Lois

Ricardo Figueredo Oliva

Ricardo Franco Leyva

Roberto Viña Martínez

Rodolfo Gómez Schlittler

Rosario María Cruz Matos

Royma Cañas

Saily González Velázquez

Samuel Farber

Serguei Martínez Castillo

Teresa Cárdenas

Víctor Manuel Viera Potestad

Yanet Rodríguez

Yelanys Hernández Fusté

Yunior Morales

 Desde la comunidad internacional apoyan este manifiesto:

Antonio Tonga – Movimiento Migrantes, Portugal

Atenágoras Lópes – Coordinación Nacional del sindicato Conlutas, Brasil

Daniel Ruiz – Preso político excarcelado, Argentina

Eduardo Almeida – Partido Socialista de los Trabajadores Unificado (PSTU), Brasil

Herbert Claros – Red Sindical Internacional de Solidaridad y Luchas

Jessica Barquero – Candidato a la vicepresidencia, Costa Rica

Jhon Vega – Candidato a la Presidencia, Costa Rica

María Rivera – Convencional Constituyente, Chile

Miguel Sorans – Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional

Pablo Almeyda – Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional

Sebastián Romero – Preso político excarcelado, Argentina

Sérgio Carlitos Pereira – UPRG Cassacá 64, Guinea Bissau, África

Soraya Misleh- Periodista y activista, Palestina-Brasil

Vera Lúcia – Precandidata presidencial, Brasil

Zé María de Almeida – Partido Socialista de los Trabajadores Unificado (PSTU), Brasil

* La redacción de La Joven Cuba ha recibido este manifiesto que ponemos a disposición de los lectores. Varios de los miembros del equipo decidieron acompañarlo con su firma.

123 COMENTARIOS

  1. Creo que las sanciones son desproporcionadas, cualquier ciudadano con un mínimo de instrucción y humanismo entiende ese hecho. Sin embargo, hay frases del artículo poco precisas y/o alto % de utopía en las intenciones expresas en el mismo.

    1) «Y la delimitación ulterior, precisa, proporcional y estrictamente apegada a Derecho, de las responsabilidades privadas y públicas ante la violencia asociada al estallido».
    Qué quieren decir los autores del artículo con «responsabilidades asociadas al estallido?. Se refieren a los manifestantes u opresores?. O a ambos?.

    2) «Las posturas de disimulo, silencio o complacencia ante el .procesamiento punitivo a los manifestantes del estallido social, en lugar de defender a la ciudadanía vulnerable y hacer rectificar a las autoridades «….
    Sabemos que en los estados de derecho existen mecanismos institucionales para hacer rectificar a las autoridades, sin embargo, en un país donde no existe separación de poderes, no me queda claro cómo se logra que las autoridades rectifiquen. La exigencia de rectificación a las autoridades por parte de la ciudadanía me parece noble y legítima, sin embargo, en el contexto actual, es utópico esperar una respuesta positiva de las autoridades.

    3) «La forma concreta de iniciar tal proceder —por una Amnistía o fórmula similar— puede ser objeto de debate; su sustancia no».
    La fórmula en este contexto es muy importante, INDULTO o AMNISTÍA tienen significado diferentes para la dignidad del preso político, y no conviene olvidar que el DESTIERRO ha sido una fórmula aplicada con frecuencia.

    4) El Derecho no puede subordinar a la Justicia».
    Según entiendo, el Derecho es el medio para lograr el fin, que debe ser la Justicia. Si el Derecho no funciona bien, no veo cuáles son los instrumentos para lograr la JUSTICIA.

    NO FIRMO EL PRESENTE ARTÍCULO. Expresaré mi total desacuerdo con las condenas injustas a los manifestantes del 11J y el desrespeto escandaloso por los derechos humanos en el país, en otros medios.

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