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viernes, octubre 23, 2020

Hablando de lo mío: la indiferencia sociológica

Algunos somos indiferentes por rechazo y otros son indiferentes por inconciencia

Por: Vincenzo Basile

Especial para La Joven Cuba

Días atrás, hablando con Osmany Sánchez, del blog La Joven Cuba, quedé involucrado en un intercambio de opiniones que se acabó con unas preguntas por parte del bloguero cubano. ¿Cómo ven los jóvenes lo que sucede en Italia? ¿Tienen confianza en las intituciones? ¿Van a votar?

Preguntas difíciles y complicadas, pensé. ¿Cómo veo yo lo que pasa en mi país? Paradójicamente, en estos momentos sabría contestar mejor a una pregunta sobre los últimos acontecimientos cubanos, podría hablar del famoso cable de fibra óptica, de las nuevas reformas impulsadas por Raúl Castro, de la Cumbre de Cartagena, de mentiras mediáticas, de manipulación. Me he dado cuenta que podría pasar horas hablando de Cuba mientras que tengo dificultad a contestar a una sola pregunta sobre mi proprio país, el país en el que yo nací y donde vivo. Eso me ha dejado un tanto desconcertado y me ha hecho pasar los últimos días razonando y analizando la cuestión. Por eso, he puesto a un lado el objetivo principal de mi blog (desmontar la manipulación mediática contra Cuba) y he empezado a pensar.

Finalmente, hoy, he encontrado la solución. El problema no soy yo; no es mi amor a Cuba que me ha hecho poner a un lado mis raíces itálicas. El problema no son todos mis amigos que comparten conmigo la incapacidad de reflexionar sobre nuestro proprio país. El problema, yo creo, es un mal común que se llama indiferencia. Porque al hablar de indiferencia quiero exprimir un concepto extenso, creo que -para facilitar la lectura- es mejor dividir en diversas entradas lo que es mi pensamiento.

LA INDIFERENCIA SOCIOLÓGICA

En primer lugar, el italiano medio es indiferente en un sentido sociológico. Como escribió Georg Simmel en 1903:

 “El tipo blasé es aquel que está por encima de las miserias, una persona distante, encerrada en si misma, que no se quiere implicar con lo que le rodea, quiere una vida que sólo persigue el placer: falta de reacción de los nervios: insensibilidad ante cualquier percepción. Blasé es la actitud que resulta de estimulaciones nerviosas en rápido movimiento. El hombre moderno de las metrópolis industriales se define como personalidad sin carácter, como un yo vacío, la pura sustancia cerebral, una reproducción del yo como un simulacro social. […] Al individuo blasé todas las cosas se le aparecen sobre un fondo gris uniforme, en el que ningún objeto merece ser preferido a otro. Las cosas mismas son percibidas como no esenciales, sin atributos.”

 Ha transcurrido más de un siglo desde hace cuando fueron pronunciadas esas palabras y es evidente que las características básicas o, si se quiere, las consecuencias de la modernidad no han cambiado. Millones de jóvenes italianos hemos crecido en una temporada de intenso cambio (social, político, económico, ideológico). El cambio se ha convertido en una peculiaridad de todos los días de nuestra rápida vida. Diariamente, millones de informaciones nos llegan de todos los rincones del planeta. Todos los días nos dicen que es la moda y que cosa no lo es. Nos proponen nuevos sitios donde buscar diversión que, paradójicamente, se reduce a una completa desconección con la realidad que nos circunda. Nuevos móviles; nuevas computadoras; nuevos coches; choces con móviles; móviles con computadoras. La vida se convierte en una huida hacia adelante, en una carrera sin aliento para buscar siempre más, en la frágil esperanza que una cosa más nos pueda volver a hacernos probar buenas sensaciones, seguridad y estabilidad. Claramente no es así y, tras un poco de descanso, esa carrera infinita hacia la satisfacción, empieza de nuevo.

Esa es la esencia del hombre blasé. La incapacidad de detenerse a apreciar o criticar lo que le rodea. La incapacidad de decir “eso me gusta” o “eso no me gusta”. El blasé se desconecta de la realidad, no sabe cual es su identidad, no sabe quien es ni hacia donde va. El blasé es un ciudadano del mundo pero está completamente desconectado de los otros ciudadanos. En ese sentido, todavía me acuerdo el ejemplo que nos hizo la profesora a clase de Sociología:

Imagínense encontrarse en la parada de una guagua o de un metro. Ahí están cerca de cincuenta personas. Los que están acompañados hablan entre ellos, pero ¿qué hacen los que esperan solos? Verán un rebaño de individuos aislados que miran hacia abajo, que evitan cualquier intersección con las miradas de los demas. Hay quienes fingen leer un libro. Otros simulan una llamada al móvil. Algunos ‘juegan’ con sus móviles. La mayoría se pone ariculares en las orejas y escucha música con los ojos cerrados, extrema defensa sensorial contra el exterior, contra los más viejos que quieren ‘molestarlos’ con sus charlas.”

A veces, algunos nos damos cuenta de eso y por lo tanto reaccionamos negativamente. Nos involucramos en un odio generalizado hacia la modernidad, culpabilizándola por ser la causa de nuestros males, por habernos convertido en un ejército de discapacitados y desconectados. Pero, casi siempre, el blasé (italiano) no es conciente de su condición de individuo anulado y logra convertir sus ansiedades en una forma de diversión. Es decir, lo que es una eterna búsqueda de algo que nos complete se convierte en un, quizá hipócrita, “yo, sin pensamientos de ningún tipo, disfruto de la vida”. Pero, en ambos casos, más o menos concientemente, sucede que en el tráfico más intenso de una ciudad o en la multitud de un centro comercial, nos sentimos individuos aislados, solos, abandonados.

Quizá haya sido esa condición a hacerme acercar a Cuba y a su pueblo. Quizá esa sensación de soledad me haya hecho encontrar en Cuba valores sociales y humanos que no conocía, o que tal vez había olvidado. No se explicarme eso. Lo que si sé, es que ahora -tras esta reflexión- ya puedo contestar a una parte de la pregunta que me hizo Osmany Sánchez y le puedo decir, con respeto a como vemos los jóvenes lo que sucede en Italia (en un sentido social) que nosotros (por suerte no todos) muy sencilla y tristemente no vemos lo que ocurre. No nos importa. No es problema nuestro. Algunos estamos tremendamente ocupados a encontrar nuestra identidad perdida y otros a reiterar su identitad ficticia e impuesta, en un círculo vicioso sin fin. Algunos somos indiferentes por rechazo y otros son indiferentes por inconciencia. De todo modo, el resultado es el mismo.

152 Comentarios

  1. Si diciendo cosas como la anterior ud pretende:

    «que las personas que no conocen a Cuba pueda tener una imagen real de nuestro país y no las numerosas mentiras que muchas personas
    esciben en este blog.»

    Sepa que está fracasando estrepitosamente, porque, en primer lugar, el que vive fuera de Cuba, tiene la oportunidad de conocer y de hablar personalmente con los que se fueron o con los que no viraron, y de hacerse su propio juicio. No les hace falta leer este blog para eso.

  2. Los malos modos y la falta de respeto en este foro.
    Por josepcalvet

    Acabo de decirle a Tatu que a pesar de que trato de poner todo de mi parte para no enturbiar el ambiente del blog, eso es una cosa y otra es ver cómo un comentarista «se ha adueñado» del blog y en pocas horas, insulta, desprecia, lástima a quien se le ocurre andar cerca. Lo ha hecho con Robertico, lo ha hecho con Vicenzo, lo ha hecho con Jorge…..
    Pues bien, iba a contar sencillamente de dónde arranca el «contencioso» que existe con este señor. No lo voy a hacer porque he hecho otra cosa. He tratado de ver cómo «llegó» a La Joven Cuba el personaje y éste es el resultado y antes un breve comentario: llega en mayo 2010 y desde el primer momento, «la risa» está presente. Es el primer comentario suyo en LJC del 15 de mayo. Enseguida a la hora de aparecer, ya llama «chuchero» a Eduardo, uno de los fundadores de LJC. Dos días más tarde, los blogueros de LJC sueltan «discursitos babosos». Hay más «baba», los cubanos y cubanas que pueden ir a un hotel son «pirañas», Chávez es un «chaburro», se va calentando la cosa con Edu y Edu escribe un post en La Joven Cuba, dedicado al personaje y este contesta diciendo que lo suyo es chusmería barriotera…

    Anexo para la historia de la blogosfera cubana

    jorge alejandro | mayo 15, 2010 a las 4:30 pm | Yo creía que este blog era de universitarios, pero me está pareciendo que es la mejor página de chistes de toda internet: ¿Que por supervivencia hay un sólo partido?, por favor, ya me he tenido que tomar un vaso de agua de tanto reírme.

    jorge alejandro | mayo 15, 2010 a las 5:52 pm |¿Y el chuchero este es “Doctor en ciencias”? jajajajajaj ¡el mejor chiste de toda internet! jajajajajajajajajaj

    jorge alejandro | mayo 17, 2010 a las 8:23 pm | Los blogueros de este sitio debían irse por Youtube, que una imagen dice más que mil discursitos babosos.

    Tatu | mayo 17, 2010 a las 10:08 pm | Jorge se han puesto a divagar pero no han comentado lo que reconoció el jefe de la oficina de intereses que es el que atiende el negocio de la disidencia, a ver estoy esperando que me comentes eso.

    jorge alejandro | mayo 17, 2010 a las 8:54 pm | lo que sus “ideólogos”, “opinólogos” y “especialistas en baba” llaman “socialismo”

    jorge alejandro | mayo 18, 2010 a las 11:33 pm |
    Y mira si el aparheid de que hablo està bien sembrado que ahora, que han concedido como una gran merced lo que es el derecho comùn que tiene cualquiera en este mundo de hospedarse en un hotel de su paìs, en los hoteles se les llama a esos pocoscubanos que sabe dios a costa de què pueden hospedarse allì, “pirañas”, porque van a arrasar con la comida y la bebida. Asì, las cosas, no es raro que se diga: “llegaron cuatro italianos, dos gallegos y cinco pirañas”

    Siendo mayo,Posted on mayo 21, 2010 | Eduardo le dedica un post: El señor Jorge Alejadro debe estudiar historia. Ahí se reafirma en la Cuba es «hijo bobo del que lo adopte”, y “parásito internacional”. y más tarde añade unos poquitos adjetivos más: Por lo tanto: parásito, entreguista, hijo bobo, arete, sanguijuela, escoge el epíteto que más te guste.. Eso todavía no es demasiado insultante, pero llamarle al presidente venezolano «chaburro», ya empieza a mostrar «maneras» y a Edu le dice: «Edu: Deja mucho que desear tu respuesta: muestra poco nivel academico, una dosis de chusmeria barriotera »

    Edu, ya dice que se está hartando…. »
    edu | mayo 24, 2010 a las 6:52 pm | Y para que conste, yo me había prometido no usar la ofensa, pero empezó el caballero Jorge Alejandro con aquello de babilocuente y llamando burro al Comandante, y después se hace el ofendido, y el muy caballero, ah no jeringues.

      • Tatu:

        Calma a este señor, que está empezando con los ataques personales; y si le respondo como se merece, al que vas a bloquear, como siempre, es amí

        Que la ley sea pareja.

      • JorgeA:

        Todavía estoy por leer a Tatu regañar o amenazar al señor español de izquierdas. En cualquier post el individuo pone comentarios, link, disgresiones, opiniones e historias que no tienen nada que ver con el artículo y Tatu mira para otra parte. Cada cierto tiempo el individuo se enzarza con otro comentarista y lo insulta o se dedica «a buscarle la quinta pata al gato» con otro, hasta que la encuentra… y entonces Tatu salta, hace un llamamiento general al orden.. y banea al otro. ¿Por qué será?

  3. He leido todos los comentarios y de la mayoria sale una cosa: los comentaristas parece no haber leido bien el texto. Han empezado a hablar de politica cuando queda muy claro que yo queria analizar otro aspecto de la realidad de mi pais y de Europa. Mi comentario va sobre todo para los cubanos de afuera que, a pesar de la politica, saben bien como es la gente en Cuba y saben muy bien como es la gente en el llamado primer mundo…Es una cosa muy sencilla..

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