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Por: Harold Cárdenas Lema
En un país que no presenta división de poderes ninguno, las funciones del gobierno, el partido y las fuerzas de la ley, están todas mezcladas y forman parte de un mismo sistema. Cualquier cubano sabe que lo publicado en nuestra prensa responde al Estado, que si bien responde a nuestros intereses, no responde a las necesidades informativas del pueblo. Un fenómeno tan enraizado que aunque el presidente del país lo critique abiertamente, poco ha cambiado en los últimos años.
Resulta muy peligrosa esta cuestión, pues se resiente la credibilidad no solo de los órganos periodísticos, sino también del propio proyecto político que tratamos de construir, de esta forma, mientras muchos funcionarios partidistas y directores de medios informativos sigan decidiendo cuál será la “papilla informativa” que podemos consumir, van destruyendo a la Revolución poco a poco, unos por ignorancia o incapacidad, otros por garantizar unos litros de gasolina y las usuales vacaciones familiares en la playa sin tener que “buscarse problemas”.
Resulta curioso que el partido que hemos escogido para representarnos, sea tan selectivo en la información que publica en sus medios. Hace más de 80 años, el que quizás sea el mejor político revolucionario del continente en el pasado siglo, se refería a este fenómeno de la censura oficial.Aunque el contexto sea muy distinto y en nuestro caso los decisores de los medios es el Estado en su conjunto y no la policía, leamos estas palabras de José Carlos Mariátegui:
“Si las noticias e ideas que se consienten divulgar en los periódicos están subordinados al criterio policial, la prensa se convierte en un comunicado de la policía. En esas condiciones, la dignidad de la función periodística se muestra atacada y rebajada. Entre la censura irresponsable y vergonzante y la censura pública, el periodista, en todo caso, debe exigir que se implante francamente esta última”
Esperemos que la delimitación de funciones entre el Partido y el Gobierno, llegue también a los medios, y estos tengan un poco más de potestad en sus publicaciones, porque lamentablemente, aún en el 2012, un dirigente conservador y de “mano dura” sigue siendo preferible o más confiable que alguien poco ortodoxo o con ideas nuevas. En última instancia, la responsabilidad cae en el Partido y no en los periodistas, pues resulta injusto criticarles por operar según las reglas que les fueron impuestas años atrás.
Esperemos los resultados de la pasada Conferencia del Partido, pronto veremos cuánto efecto pudo haber tenido el llamado de atención que hiciera Raúl a los responsables de nuestra prensa, ojalá el próximo artículo sobre el tema tenga razones para ser un poco más optimista.


A las reformas de la prensa en Cuba le ocurrirá lo mismo que el cable de fibra óptica para el internet, la reforma migratoria y todo lo demás que prometieron como aperturas del gobierno de Raúl, mucho ruido y «nada de nada», seguir engañando al pueblo con falsas expectativas de un futuro mejor, lo mismo de siempre.
Queridos jóvenes:
Ya transcribí el artículo de LENIN «Cómo deben ser nuestros periódicos».
Sin una prensa así es edificar si andamio. Me recuerda otra frase de LENIN: «…es condenar a la propia política a la peor de las vacilaciones y falta de principios.»
“Resulta curioso que el partido que hemos escogido para representarnos” Me gusto el artículo, creo trata un álgido tema, un tema donde existe mucho trecho por recorrer. Pero esa oración, la que trata de partido escogido, esa no la entendí bien. ¿Escogido?
[…] Desde la isla: Cuestiona La Joven Cuba la papilla informativa de la prensa oficial […]
Es que la prensa solo ha aprendido a echar la culpa al enemigo y no a buscar la noticia, hay tantas noticias que se pueden dar sobre Cuba y dejar de dar algunas del exterior no bien consensuada que hacen daño hasta al que la recibe, no solo ya al que las da.
Los periodistas deben llenarse de coraje y no permitir que le den las cosas ya masticadas para difundir.