Diálogos, desasosiegos y esperanza

por Arturo López-Levy

El sábado 5 de diciembre tuvo lugar un diálogo entre funcionarios del Ministerio de Cultura y algunos artistas e intelectuales en Cuba. No se sabía aún el resultado del diálogo y ya chillaban las redes sociales con cubanos molestos que decían no haber sido representados por los reunidos allí, a quienes llamaron traidores y otros epítetos. Un número equivalente asegura que no estuvo representado tampoco por el Movimiento San Isidro ni por los que fueron al MINCULT el 27 de noviembre, quienes afirman no ser los mismos del 5 de diciembre, ni compartir con estos sus pliegos de demandas.

Totalitarios descontentos con el totalitarismo

Esa coincidente exigencia, con tirios y troyanos pidiendo que alguien represente a todos, es un síntoma de cuán totalitaria es la cultura política cubana. Sorprende el encono con el que, reclamando derecho a la disidencia, se descalifica al que tiene una opinión diferente a favor o en contra del gobierno sin reparar en el principio de que la unidad para ser auténtica viene después de la diversidad. Se reclaman diálogos en abstracto, condenando a los que dialogan en concreto. Se busca la solución total y se descalifica la gradualidad y las curas parciales. Demasiada gente con enojo, insiste en exigirle a los demás que digan lo que ellos quisieran decir.

El pluralismo es lo natural. Los cubanos -de hecho, las personas en general- tienen opiniones diferentes porque miran desde distintas perspectivas y experiencias. «Cuando muchos piensan igual -decía Voltaire- es porque pocos están pensando». La pluralidad en la sociedad civil y en la sociedad política puede ser bien o mal manejada, pero lo que no puede negarse es que es.

En una cultura republicana, nadie tiene la responsabilidad de representar a todos. El derecho a la libre expresión, interpretado como virtud republicana, implica el ejercicio del criterio, con respeto y lealtad al interés público (rēs pūblica), para defender los valores, paradigmas e intereses propios. No los de todos, no los de los demás, los propios. La pugna contra el diálogo del sábado entre el Ministerio de Cultura y algunos artistas e intelectuales es expresión de totalitarios descontentos con el totalitarismo. A quien se sienta insatisfecho –cuéntese este autor entre ellos– pues busque formas de diálogo efectivo que lo represente. Tanta gente que dice que se debe dialogar con los del MSI, aunque no están de acuerdo con su agenda o sus halagos a Trump, ¿por qué no van y se los dicen?, ¿no sería un diálogo más productivo?

En política no se dialoga ni se negocia como hobby. Tan importante como lo que se discute es aquello que une a los que dialogan. Quién negocia se sienta a la mesa para obtener un mejor resultado que el optimo alternativo a negociar –en teoría de negociación de conflictos se llama BATNA, las siglas de Best Alternative To a Negotiated Agreement–. Es lógico, útil y profesional establecer precondiciones y que el primer diálogo sea sobre cómo dialogar.

La posición de Fernando Rojas de no negociar con quienes reciban dinero de los fondos de cambio de régimen aprobados bajo secciones de la Ley Helms-Burton es lógica para un nacionalista. Un diálogo abierto a todas las fuerzas patrióticas, incluso las que discrepan del paradigma comunista, es una necesidad del país plural, pero también lo es la defensa de la soberanía. De allí hacia atrás, donde comienza la defensa del unipartidismo perpetuo, termina el interés nacional.  Salvo que su objetivo fuese correr el reloj hasta el 20 de enero y poner a dormir a los congregados sin usar la fuerza, ilógico fuera que se dejara negociar en el Ministerio de Cultura a aquellos que celebran sanciones de profundo impacto negativo para la población cubana.

Una postura patriótica y flexible por parte de los interlocutores del viceministro hubiese sido tomarle la palabra, salir del Ministerio de Cultura y pedir ante la prensa concurrente el fin inmediato e incondicional del bloqueo/embargo contra Cuba, proclamando su rechazo a toda intervención o financiamiento a favor de un cambio de régimen impuesto desde fuera. Perdieron la oportunidad, demostrando que, en política, estaban boxeando por encima de su peso.

Uno de los ponentes pontificó lo lamentable de haber tenido que esperar a leer el libro «Tumbas sin sosiego», del historiador Rafael Rojas, para entender la historia de Cuba. Cada uno tiene sus poetas preferidos, pero no se empieza bien si en lugar de defender el pluralismo se viene a imponer preferencias controversiales.

«Tumbas sin sosiego» tiene la misma orientación teleológica que critica. Lo que cambia es el destino. Si para la historia oficial todo parece ser un antecedente de la Revolución, en «Tumbas sin sosiego» toda aspiración a una Cuba moderna termina con el liberalismo occidental. Es su derecho pensar así, como es el nuestro determinar desde una matriz martiana, actualizada por las experiencias socialdemócratas nórdicas y la de estados desarrollistas en el Este de Asia, que hay otras modernidades más allá del liberalismo.

Para Rojas, la prominencia del nacionalismo frente a los designios imperiales en la narrativa histórica dominante en la sociedad política cubana desde la Segunda República –por lo menos desde 1940– es por lo menos lamentable. Nadie tiene la obligación de aceptar ese juicio ni de colaborar a la deconstrucción de una narrativa nacionalista que entendemos justa, correcta y conveniente. Una cosa es pedir diálogo y otra, demandar la rendición de los oponentes en lo que el profesor cubano residente en México pinta como una guerra civil intelectual por la memoria.

Al margen de lo que cada quien piense de las tumbas, para desasosiego de los vivos que no aceptan la posición anti-bloqueo como condición para dialogar, es un hecho que el rechazo a negociar con los cubanos preferidos de la injerencia foránea ha sido bien acogido en la historia de Cuba –rechazo a la Enmienda Platt, la «cuentecita» le llamaba Máximo Gómez; a la mediación de Sumner Welles en 1933 y a la norteamericana en 1959, «Esta vez los mambises entrarán a Santiago», como dijo Fidel Castro a las puertas de la ciudad. El nacionalismo con justicia social es en la política cubana una zona de legitimidad como resultado de haber logrado en la comunidad de naciones, un respeto que nunca lograron sus alternativas.

Por el filtro antibloqueo –es razonable esperarlo– tendrá que pasar quien aspire a entablar un diálogo con el gobierno. El terreno político para una oposición leal desde el patriotismo no se construye desde el anticomunismo, que busca re-litigar la revolución, sino desde una visión posrevolucionaria no comunista que acepta el hecho consumado, pero se propone superarlo. Si Cuba tuvo una revolución sin democracia pluralista, ahora se trata de llegar a esa democracia sin una nueva revolución.

Frente al maximalismo revolucionario y contrarrevolucionario, el proyecto post-revolucionario invoca la aceptación de mínimos y estándares internacionales –debido proceso, soberanía estatal y derechos humanos, Estado de derecho, evolución– que imponen límites a la actuación de todos. Tales límites son un problema para revolucionarios y contrarrevolucionarios, que por identidad invocan la intransigencia como virtud. No entienden de lógicas realistas y quieren la libertad total y el cielo por asalto.

El problema es que, como decía Juan Bautista Alberdi, «los países como los hombres no tienen alas, hacen su jornada a pie, paso a paso».  Para algunos de los congregados frente al Ministerio de Cultura, en particular los del Movimiento San Isidro y la prensa dependiente del financiamiento norteamericano a los programas de cambio de régimen como Diario de Cuba, cualquier limite o precondición que exija el respeto a la soberanía nacional, tal y como la entiende el derecho internacional, es inaceptable. Tampoco entienden de límites y pactos parciales, los revolucionarios para los cuales Cuba es una causa, una gesta ante cuyo altar toda libertad es secundaria. El diálogo es cuando más una tregua o un espacio no para intercambiar o transar, sino para convertir al retrasado.

Frente a esas posturas, con invocaciones incluso al Zanjón y Baraguá, los que acudieron al diálogo del sábado aparecen no solo con principios y apegos al credo nacionalista, sino también más pragmáticos y realistas. No hay que compararlos con dios, sino con lo que han logrado las alternativas intransigentes, es decir, nada.

La moderación es el espíritu de Cuba 

Las personas que leen lo que escribo saben donde me ubico. Explicar de nuevo mis simpatías nacionalistas, republicanas y socialdemócratas seria redundante y descortés. El problema con la Revolución cubana no es su legitimidad histórica o si fue necesaria; el tema es que Cuba no es una causa revolucionaria, es un país soberano, con un Estado que debe respetar los derechos de todos.

La prioridad, por encima de cualquier ideología, debe ser encontrar la mejor forma de dar comida, transporte y casa a la mayoría posible de ciudadanos con la mayor equidad. Está en el interés nacional cubano tanto mantener las conquistas de la Revolución –incluyendo la capacidad de decir «no» a Estados Unidos cuando toque– como desarrollar una vibrante economía mixta y una sociedad política con respeto a la pluralidad ideológica de sus ciudadanos. En otros lugares, he explicado la utilidad del concepto «Casa Cuba», promovido por monseñor Carlos Manuel de Céspedes para pensar un tránsito gradual a una república soberana, con separación de poderes, elecciones democráticas y oposición leal. 

El problema no es manejar la diversidad cultural sino la diversidad política. Dialogar con artistas e intelectuales jóvenes es un complemento, pero nunca un sustituto a la necesidad de pensar la política cubana de modo tal que quepan tantas diferencias como sea posible sin debilitar el interés nacional. Dentro del respeto al interés público y la soberanía del país, el gobierno cubano debe conversar con todos y para el bien de todos. Mientras más cubanos estén dentro de ese espacio de deliberación, supongo que el resultado puede ser potencialmente mejor.

Ningún artista es en virtud de su arte representante de las opiniones políticas de la nación toda. Los que fueron al MINCULT el 27 de noviembre o los que hablaron después con el Ministro de Cultura son tan representantes del pueblo de Cuba como los primeros cien nombres de la guía telefónica de Santa Clara. Nadie ha votado por ninguno, ni representan a una asociación en la que otros hemos participado, competido o apenas expuesto nuestras opiniones políticas, eligiéndolos nuestros representantes. El hecho de que alguien sea una cantante lírica, o un dramaturgo, o una artista plástica, o un trovador, no le otorga representatividad o conocimiento especializado para resolver los problemas de la economía o la política del país.

A esta hora, cuando la generación histórica que hizo la Revolución sale de la escena, es difícil entender de donde emana la soberbia del Partido Comunista al ubicarse como depositario exclusivo de la soberanía nacional. Primero, porque partido viene de parte. Segundo, porque el estado deplorable de la economía, las cifras de emigrados y deseosos de emigrar, y el nivel de desencanto y crítica a los privilegios inmerecidos y la corrupción, deberían llamar la atención de los que en las élites políticas e intelectuales apuestan por un futuro desde valores patrióticos.

De conjunto con un gobierno que ha manejado la pandemia de Covid-19 con relativa eficiencia y ha apoyado meritoriamente a otros países, se ven en los videos compartidos en las redes sociales y hasta en la Mesa Redonda, a múltiples funcionarios sin capacidad de convencer, con fundamentos de segunda y tercera categoría.

El bloqueo norteamericano es un problema fundamental, pero también lo es la ineficiencia, la corrupción, y la desidia de políticas gubernamentales. Basta ver los casos de profesores declaradamente socialistas, separados de sus aulas por expresar mínimas disidencias, para dudar de la capacidad del sistema político de lidiar con los retos políticos de una reforma económica y una apertura a flujos de información inevitables.

Cada día es más difícil confiar en que el actual sistema pueda sacar a Cuba de la crisis. Por lo menos se necesita una estructura donde lo no comunista quepa, no como ciudadano de segunda, sino con capacidad para ejercer el gobierno, ser voz en el parlamento, administrador en lo municipal y regional. En un sistema que asume la supuesta sabiduría del PCC y su competencia a priori, la doble moral y el conformismo vician inevitablemente el proceso de deliberación, participación y toma de decisiones. Aunque ese Estado/Partido aparezca poderoso, es prisionero de sus propios miedos. Lo que décadas atrás fue una unidad políticamente persuadida o maniobrada, hoy se construye sobre el falso cimiento de imponer coyundas hasta dentro de lo patriótico.

Sin el carisma excepcional y el manejo de crisis de Fidel Castro, con una población de profesionales preparados dentro y fuera del país, la falta de pluralidad política institucionalizada y el miedo a cambios urgentes es –para los intereses nacionales– peligrosa. Río que no encuentra cauce se desborda.

Si el gobierno no tiene compromiso democrático en sus políticas, la oposición no lo tiene ni en el corazón ni en su cabeza. Hasta para discutir derechos humanos, un tema que debía ser no partidista, estas tribus políticas se empeñan en despojarlo de tal carácter. Si en la Mesa Redonda de la TV cubana se habla de los derechos humanos como un derecho a construir el socialismo, en el artículo «¿Cuánto cuesta la desobediencia en Cuba?», publicado en El Toque, se afirma la falsedad de que, «sin importar qué país incluye este tipo de regulaciones sobre los símbolos nacionales, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) las considera a todas como una vulneración a la libertad de expresión». ¿Cuándo fue eso? ¿Donde tomaron ese curso de derecho internacional?

La oposición declarada, en su construcción actual, incluyendo el MSI, contiene una tendencia plattista dominante. A varios intelectuales jóvenes que protestaron ante el MINCULT les quedó grande el diálogo. Exigiendo homenajes a un grupo de poca monta en la cultura cubana como Paideia, terminaron entre las tenazas binarias del gobierno que los descolocó y la presión maximalista del Movimiento San Isidro.

De un tiempo a esta parte se ha vuelto una «gracia» de algunos opositores tomar los símbolos nacionales para choteo y «performances». Antes de pedir los jóvenes artistas que les enseñen «Paideia» –vaya nombrecito griego para un grupo cultural cubano–, seria bueno que conocieran que en El Jíbaro –narró Orestes Ferrara– por poco se caen a tiros cubanos y estadounidenses en 1898 a propósito de lo que el General José Miguel Gómez consideró un ultraje a la bandera cubana.

Entre los partidarios de esa oposición en el exterior, que han firmado varias cartas, el compromiso con la libertad de expresión es ambiguo. Condenan y alertan contra la violencia «estatal», mientras son incapaces de decir algo como grupo contra los reiterados incidentes de violencia y actos de repudio que la derecha radical ha montado en Miami, o mencionar el bloqueo como lo que la comunidad internacional lo ha calificado desde 1992: «ilegal, inmoral y contraproducente». No hace veinte años, sino apenas una semana atrás, hubo violencia respaldada por el alcalde de Miami contra la libertad de expresión de Edmundo García. No hay acto de repudio gallardo ni amenaza buena de muerte contra la libertad de expresión, ni en Cojímar ni en la Calle 8.

Existe en la Isla y en la emigración, una Cuba para la cual la «moderación», como decía Martí, es su espíritu. Es posible demandar a la vez mayor pluralidad política que la permitida por el monopolio comunista mientras se defiende desde el corazón la bandera de la estrella solitaria y desde el conocimiento el pensamiento independentista y democrático de José Martí, que es «el Delegado» que ya Cuba escogió, para citar a Cintio Vitier en polémica con Rafael Rojas. La disposición de los congregados ante el MINCULT a cantar el Himno de Bayamo es un buen comienzo para pensar un rumbo propio entre la Escila de la soberbia totalitaria y la Caribdis del plattismo sumiso. Allí va la esperanza.

27 comentarios

Franklin 14 diciembre 2020 - 8:26 AM

No es nueva la posicion del autor que la conocemos de sobra.
Se supone que se debe ser respetuoso con opiniones divergentes.

No puede ser el caso, cuando la sociedad cubana cual tren sin control, se encamina barranco abajo arrastrando consigo los sueños y esperanzas de millones de cubanos.
No puede haber medias tintas en el enfrentamiento al estado totalitario cubano y su accionar represivo y antidemocratico.

Los intelectuales y academicos de la llamada oposicion leal, izquierdistas de divan, desde la lejania, etc. Se prestan un flaco favor a la causa cubana, a los intereses del pueblo hambreado y sufrido. No puedo menos que rechazar firmemente posiciones de paños tibios y pusilamines.

dario45666 14 diciembre 2020 - 9:18 AM

“La oposición declarada, en su construcción actual, incluyendo el MSI, contiene una tendencia plattista dominante.”
En esencia,este es el mensaje mas claro que ,en este articulo lleno de contradicciones,nos presenta el autor,el cual,profesa si credo de hombre “patriota.leal,antiembargo” por todos los ambitos de los EEUU,no habiendo nunca sido reprimido,excluido,ni ptan siquiera discriminado por sus ideas.porque : que le ha pasado a un ser como Edmundo garcia por mantener sus posturas provocadoras en EEUU ? cuantas veces lo han golpeado,detenido,expulsado ?? Al igual que edmundo,el autor goza de libertad,la misma libertad que tendria que tener cuaquier cubano en su pais,ya sea partidario de la Ley Helms burto,de la enmienda platt,como de crear un sistema de vi\gilancia cuadra por cuadra o expulsar a los gusanos de la universidad,enviar cubanos a luchar en Africa,o incluso,partidario de robar la soberania al pueblo cubano.El autor,aun viviendo en el pais de la Libertad y los derechos,no quiere eso para sus conciudadanos,es socialdemocrata y partidario del aparheid politico,donde un cubano,que proclame su admiracion por los EEUU y su sistema,este en desventaja de otros que roclamen a los cuatro vientos : “que viva la eterna amistad entre Cuba-Iran” .Si el cree que la oposicion al gobierno comunista ,actualmente significa plattismo,yo creo que tratar de “pasarle la mano” al gobierno comunista es abominable y creo tambien que,aspirar a un cambio de regimen que permita a los cubanos optar por una forma de :trabajar,curarse,estudiar,que leer,como pensar,donde agruparse,por quien votar,etc,etc…es un derecho de los cubanosy no es solo patrimonio de los “leales,patriotas,revolucionarios,sociaistas,socialdeocratas,comunistas,etc “.Y por ultimo le dare una reflexion al autor: Ninguno de los patriotas que aceptaron la Enmienda Platt,era en verdad anexionista,ni plattista,solo eran personas pramaticas que entedieron,era la unica opcion.Hay veces,estimado autor,que solo hay una opcion.

Alfonso Rojas 14 diciembre 2020 - 9:47 AM

Un sistema donde el voto es cautivo y unidireccional no merece mayor analisis, esta viciado desde su nacimiento, de ahi parte toda esta tragedia, O EXIJEN PLURALIDAD DE CANDIDATOS O SE ABSTIENEN DE PARTICIPAR EN ESTAS FARSAS ELECTORALES QUE SE PRACTICAN EN CUBA, el voto cautivo es el mas pernicioso de los males que pueden sufrir los ciudadanos de un pais, a desmontar este engendro ya debe de ser una de las tareas de los que luchan por democratizar a la Isla, son ciudadanos libres y por lo tanto votar por quien quieran o son esclavos forzados a votar por losa mismos con las mimas, es decir votar por los que tienen arruinada a Cuba, esa es la disyuntiva que encaran sus ciudadanos.

tony crespo 14 diciembre 2020 - 10:14 AM

Para el profesor cubano residente en EU…..el diferendo cubano sobre el diálogo entre cubanos para usted se reduce al llamado “bloqueo”…..y que es en realidad ENBARGO medida extraterritorial legítimamente asumida por un país soberano en defensa de sus intereses nacionales que estima fueron afectados por otro gobierno soberano….El querer usar como excusa, chantaje, extorsión, este instrumento de política internacional, soberano de un país(en este caso la libertad de cada país de comerciar con quien quiera o no quiera) contra a Cuba originado por afectaciones confiscatorias SIN compensación, para condicionarlo al ejercicio de los derechos humanos en Cuba, reconocidos hoy como derecho natural de los habitantes de todos las naciones por ONU no tiene valides ni base legal y es un abuso de poder injusto y no comparable a que un país no quiera y prohíba a sus ciudadanos y a los negocios de sus ciudadanos dentro y fuera de su territorio con Cuba….no es excusa para independientemente Cuba castigue a sus ciudadanos por lo que cuba asume es una injerencia y abuso de su soberania a sus propios ciudadanos…..empiece el gobierno de cuba como paso previo y no último a ese dialogo con el imperio a solucionar este diferendo como reclama EU pero no postergue un día más el levantar el bloqueo interno de los Derechos Humanos a sus ciudadanos….NOTA:: el diferendo entre el profesor cubano residente en EU y el profesor cubano residente en Méjico(hermano del otro profesor cubano que reside en Cuba) bien podía ser tema para otro aporte a LJC

MARLENE AZOR HERNÁNDEZ 14 diciembre 2020 - 10:56 AM

UY, CAFÉ derramado, en lo único en que tiene razón es que un régimen político totalitario no representa a la República, lo demás es manipulación para quedar bien con el gobierno cubano a quien adora, me consta. Este sabe utilizar el término totalitario, como yo soy cosmonauta.

Franklin 14 diciembre 2020 - 2:54 PM

Mucha razon tiene usted Marlene.!

Y Harold te digo algo.. el hecho de q no se publique mi temprano comentario no quita una coma o un punto de veracidad en lo que digo.

Estas posiciones de izquierdistas de divan, de la llamada opisicion leal.
No la queremos, no la necesitamos.!!

Diálogos, desasosiegos y esperanza — La Joven Cuba | Cuba Nuestra: Polémica 14 diciembre 2020 - 11:32 AM

[…] Diálogos, desasosiegos y esperanza — La Joven Cuba […]

Rafael Rojas 14 diciembre 2020 - 11:41 AM

Arturo López-Levy habla de mi libro “Tumbas sin sosiego” (2006) sin haberlo leído. El tema de ese libro no es el “liberalismo occidental” en singular sino los nacionalismos cubanos en plural. En la primera parte se habla de diversos nacionalismos como el católico, el comunista y el republicano. Luego se proponen perfiles de diversos intelectuales que vivieron las tensiones entre la Revolución, la disidencia y el exilio (Cintio Vitier, Manuel Moreno Fraginals, Roberto Fernández Retamar, Heberto Padilla, Jesús Díaz). La parte final está dedicada a reconstruir las pugnas por el legado nacional a través de las políticas de la memoria y las polémicas del campo intelectual. Lo que se propone, justamente, es lo contrario de lo que López-Levy dice: superar la guerra civil por medio de la reconciliación nacional. También se critica, por cierto, la Ley Helms-Burton y al embargo comercial de Estados Unidos contra Cuba.

dario45666 14 diciembre 2020 - 11:44 AM

Cintio Vitier,que por cierto,nacio en los EEUU, dejo de ser lo que un dia fue cuando,en un acto de genufexion ,incluyo a un dictador que hizo de Cuba un portaviones y lanzadera de la URSS ,entre otras cosas en su libro “ese sol del Mundo Moral “.En la “Cuba de la Moderacion” no caben los militantes del PCC….nunca ha sido un comunista,partidario de la moderacion,precisamente por eso,Cuba esta donde esta,no por Marco Rubio,ni por Helms ni por Burton !!!!!

Livio Delgado 14 diciembre 2020 - 11:50 AM

Albert Einstein es el responsable de esta frase tan importante en la Cuba real hoy resultante, “No podemos resolver problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando los creamos”, y es aquí donde está el mayor de los errores cuando se piensa que se podría lograr otra Cuba con el PCC único y plenipotenciario imponiendo su pensamiento y acción. Seguir posponiendo un dialogo inclusive que refleje el espectro político Cubano que hoy se refleja en cualquier debate es seguir posponiendo el inicio de un cambio legítimo de hacia donde se quiere llegar.

El dialogo en la Cuba revolucionaria hasta hoy siempre termino siendo más como un monologo, en donde se impuso esa frase de Fidel “dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada” muy sacada del real contexto en la que fue dicha, si miramos la frase en su contexto, por qué el consideraba que contra la Revolución nada, “porque la Revolución tiene también sus derechos; y el primer derecho de la Revolución es el derecho a existir. Y frente al derecho de la Revolución de ser y de existir, nadie por cuanto la Revolución comprende los intereses del pueblo, por cuanto la Revolución significa los intereses de la nación entera”, es decir que Revolución es comprender los intereses del pueblo y de la nación entera, pues entonces hoy en muchas de las acciones y políticas de gobierno el PCC en el poder está haciendo contra revolución pues no comprende los intereses del pueblo cuando niega un dialogo inclusivo, no respeta los intereses de la nación entera cuando no se cansa de poner “palos en la rueda” a un accionar plural y económicamente abarcador como seria la creación de las llamadas PYMES y las pequeñas y medianas empresas privadas que por años la nación necesita para salir de la debacle económica que hoy se asume como inevitable.

Yo respeto que se impongan algunos limites iniciales relacionado con la aspiración de independencia y soberanía de la Cuba futura en ese futuro debate, pero también creo es momento de exigir y ser consecuente con el reconocimiento legítimo de la opinión diferente, de la libertad de asociación, que la existencia de una sociedad multi posicionada en cómo se podría sacar al país de los retos actuales tiene que ser reflejada en ese debate o seguiremos perdiendo la oportunidad de cambiar el pensamiento que se utilizó cuando los problemas fueron creados.

dario45666 14 diciembre 2020 - 12:17 PM

con el mayor respeto le pregunto : que corriente opositora en cuba,hoy predica pensamientos y/o ejecuta acciones contra la independencia y soberania de cuba ??No voy a hondar en esta cuestion planteda por usted ,esperare si procediera a contestarle cuando me responda esa pregunta. Me ha llenado de incertidumbre usted con ese pensamiento…..

Livio Delgado 14 diciembre 2020 - 3:41 PM

No vivo en Cuba por casi 20 años ni estoy muy informado de las plataformas de la oposición interna, en mi época de conviviente y descontento con el régimen, allá por cuando se fraguo el proyecto Varela y se comenzaba a vislumbrar diversidad de opiniones, nadie tampoco decía que el presidente americano era su presidente, ni el llamado negocio de la oposición había llegado tan profundo al entramado social. Tampoco se hacían llamados a estrangular a la familia para ganar aprobación entre la familia cubana del exilio, ni intencionalmente se desconocía de valores y logros sociales logrados en los años de revolución.
No todos los que, desde dentro, difieren del régimen hoy son anexionistas o plattistas, inclusive no creo que sean mayoría como asegura el Sr. Lopez-Levy, pero no me cabe duda de que los hay e inclusive tienen su derecho a intentar multiplicar sus idearios que no comparto.
Personalmente pienso que primero que todo, los problemas de Cuba deben ser resueltos entre Cubanos, de dentro y de afuera porque todos tenemos derechos a aportar en una Cuba futura por construir, pero sobre todo entre los cubanos que viven o mal viven el resultado de esa revolución y al quedar exentos de tener otro lugar a donde vivir tendrán que reconfigurar su propia viva y sociedad, pero mirando solo a los dos extremos hoy tan visibles y reconocibles dentro de la tragicomedia cubana, perdemos lo que podría generar mayor consenso y por lo tanto ser mas contundente en el reemplazo de un socialismo burocrático que se va agotando, el buscar puntos en común, intentar encontrar acuerdos más que resaltar diferencias, porque es que precisamente eso de meter a todos en el mismo saco es la estrategia acostumbrada del gobierno cubano que ha de ser desmontada y resaltar que al final los chicos que mostraron su desagravio en el MINCULT cantaron el himno nacional.

dario45666 15 diciembre 2020 - 12:03 PM

sr.Livio : con el mayor respeto le aclarare algo : el dia que el gobierno cubano acepte un (solamente uno) Partido opositor y le de espacio en el totalmente acaparado espacio de la Media,tratando con respeto a sus componentes,yo estare de acuerdo en prohibir la financiacion “oscura” .Mientras tanto ,yo esoy seguro que el gobierno cubano tiene una guerra cotra la oposicion ( no se si son tres o tres millones) y por lo tanto,si ellos fnancian a Iroel,etc…..los opositores tienen todo el derecho del mundo en buscar financiamiento !! El exilio de Miami se gasta su dinero manteniendo a sus pbres familares y aigos en cuba,no es sobra nada vaya peor que cuando Marti !!!!!!

Observador 2020 14 diciembre 2020 - 12:43 PM

No se puede exigir a una población condenada a educarse sin civismo, en un pais cuyo gobierno impuso una similitud entre ideología y nación, entre Partido Comunista y Patria, en sesgar el papel de la familia en la educación de los hijos, en que la salvación era emigrar a EU, pais rico del que venian remesas, paquetes de comida, ropa y medicinas en mayor cantidad que invasiones, ataques, etc (en el juicio a Ochoa en 1989 el Fiscal Juan Escalona preguntó si alguien se acordaba de cuando fue el último ataque de EU), pues en esa acumulación de aberraciones, algunos extravian el concepto de soberanía y de identidad nacional.

Ahora, si algunos creen que todo opositor o medio de prensa alternativo es obligatoriamente mercenario, plattista o anexionista, es su maletín y su problema, se habra creido el manido discurso oficial; al margen de que algunos, varios o muchos lo sean, pero nunca la totalidad y me atrevo a pensar que son minoría. Otra cosa es que la descalificación, el acoso y la prision hayan hecho mella en su estoicismo y hayan emigrado como unica salida para su futuro personal y el de la familia.

Nadie puede pretender imponer condiciones y selectividad en los concurrentes al diálogo. Nadie es tan alergico ni tan superpatriota para morirse o sucumbir ante la presencia de un oponente ideológico y menos quienes han abusado del poder y de la institucionalidad de la nación.
Aunque es igual de condenable, no puede compararse el repudio a Edmundo García que se quiso meter en la boca del lobo, en el refugio de quienes huyeron o emigraron, que el repudio a quienes nacieron en su tierra y no comulgan con un sistema totalitario y opresor y se ven asediados y marginados. No confundir el aceite con el vinagre.

El “diálogo” del sabado 5 de diciembre es un remake de varios que ha habido con similares resultados en estos 60 años con similares ingredientes: un poco de catarsis, algo de criticas constructivas adornadas de golpes de pecho de soberanía y respeto al poder omnimodo, una presidencia en Plan Caperucita, muchas promesas de satisfacer demandas, cumplir las menos comprometedoras, bajar la parada en los próximos encuentros si los hubiera, y Colorin Colorao.

Eso no es lo que exige la Cuba de hoy. El poder sigue siendo muy abarcador, represivo y atrincherado en sus conceptos y puede ser el mas afectado en esta erosión y rechazo a un auténtico diálogo cada vez mas evidente. Podrán ser muy soberanos y nacionalistas, pese a su internacionalismo que les compulsó a incorporar a la URSS sin rubor en sus constituciones, pero cada dia parecen a la vez convertirse en un rey desnudo ante su pueblo. Y ya se sabe el final del cuento.

!Y que tire la primera piedra quien no ha recibido una ayuda del exterior en su lucha política!!

Jose A. Huelva G 14 diciembre 2020 - 1:15 PM

“Una postura patriótica y flexible por parte de los interlocutores del viceministro hubiese sido tomarle la palabra, salir del Ministerio de Cultura y pedir ante la prensa concurrente el fin inmediato e incondicional del bloqueo/embargo contra Cuba”

¿Según quién? ¿Según el autor? Jajaja. Eso si es ser iluso. ¿Porqué tendrían los que solicitaron el Diálogo que ponerse a adoptar posturas para agradarle al gobierno? ¿Qué garantías tendrían de ser escuchados? Con MSI ocurrió que fueron muy mediáticos y por eso se volvieron una piedra en el zapato del Gobierno, pero en Cuba ocurrieron antes ya algunas protestas de personajes a los que ni siquiera se les probó nunca que recibieron dinero alguno y eran algo mas que desconocidos fuera (y hasta dentro de la misma isla) con posiciones “revolucionarias”
¿Fueron escuchados?… ¡Jamás!
Fueron puestos en la sombra, aniquilaron sus reputaciones con cuanto detalle podían encontrar para desacreditarlos y acallar sus voces. Nunca jamás hubo intención ninguna de escuchar voces disidentes.
Creo que para que un diálogo ocurra el interlocutor del gobierno, debe estar en una posición de fuerza, como serían por ejemplo dirigentes de alguna huelga nacional, porque de otra forma no va a pasar. Tiene que haber una voluntad del pueblo o parte de este para afrontar consecuencias. Lamer la bota del gobierno clamando (no sé a quién) porque quiten el bloqueo no ayudaría a nadie.Pero además protestantes con una agenda pro gobierno tampoco habrían alcanzado tal repercusión mediática. Estuvieron en la prensa de países donde la mayoría de sus habitantes ni saben donde queda Cuba. MSI reclamó por Denis Solis, reclamó por la falta de libertades de creación y expresión, derecho al disenso y cese de la represión y hostigamiento a los artistas. la discusión pública del polémico decreto 349, que obliga a los artistas a adherirse a una institución estatal. Todo esto atañe directamente al Gobierno cubano. ¿A que meter el bloqueo entonces? Si mi problema es con mi esposa, porqué tiene que entrar en la discusión la del vecino.

Carlos 14 diciembre 2020 - 2:33 PM

Hay veces que siento como si la intension es que tanto los cubanos que viven en la isla como los exiliados sean corderos, que hagan como el avestruz y metan la cabeza debajo de la tierra, que sean obedientes que que sigan esperando otros 62 años. Tal vez en el 2200 tengamos un sistema socialista,prospero y sostenible.

tony crespo 14 diciembre 2020 - 3:59 PM

….Eli profesor cubano que vive es Estados Unidos sabe muy bien de que pata cojea el gobierno cubano….y sabe muy bien también que con esa gente no hay diálogo posible…. la hojarasca de sus extensos artículos que hablan de todo mucho y de sustancia poco, llenando cuartillas, repitiendo dichos ajenos interpretandolos a su conveniencia como respaldo y reafirmación de apoyo no tan disimulado(de vez en cuando se le sale la oreja pelua) a la gestión de gobierno de más de 60 años en poder absoluto ….no es el asunto del diálogo verdadero que queremos la gran mayoría de los ciudadanos…. es el diálogo mediatizado que quiere el gobierno(con la emigración y los intelectuales del patio complacientes) y se resume y descubre como una campaña más contra el embargo imperial

Alexei 14 diciembre 2020 - 4:13 PM

Con todo respeto debo decir que no comparto la insistencia del autor en ponderar la soberanía del Estado en detrimento de la soberanía popular. Fernando Rojas no tomó la decisión de excluir del diálogo a los que alegadamente reciben fondos del exterior. A Fernando Rojas le dijeron, como siempre, lo que debía hacer y decir. Este texto destila elitismo. Disculpen los ofendidos. El gobierno cubano no puede dialogar – ni de mentiritas – con los receptores de fondos para los que en tesis, ejecutarían un cambio de régimen, pero sí acepta y con gusto, sentarse a la mesa con los representantes de los Estados Unidos, responsable de todo mal.

Este legitima la verticalidad de las relaciones Estado-sociedad en Cuba, naturaliza la subordinación de los ciudadanos a los designios del PCC. Muy poco de emancipador nos deja esta lectura.

Al mismo tiempo, se hace creer que los linchamientos mediáticos contra intelectuales, en los que él está incluido, son obra de un sector o tendencia, como si Raúl Castro, el Buró Político, el Dpto Ideológico, Díaz Canel y la Seguridad del Estado no estuvieran al frente de todo. El primer paso para cualquier diálogo en Cuba, es dejar la soberbia de todos, incluyéndome, guardada en una caja. Luego, se podrá dialogar. Se puede acudir al nacionalismo, a la narrativa de la patria agredida, de la plaza sitiada, para justificar las recientes y pasadas impudicias perpetradas por la elite gobernante cubana?

Carlos B. 14 diciembre 2020 - 4:21 PM

Estoy e acuerdo con el autor, los comentarios anteriores le dan la razon, el extremismo politico es lamentablemente predominante en las redes.

MIguel Saludes 14 diciembre 2020 - 4:51 PM

Gracias infinitas quiero hacerle llegar a Arturo López -Levy por este articulo tan profundo como mesurado. En estos momentos en que hasta gente que me es entrañable me acusan de traición y blanqueo a la dictadura por votar a Biden en las pasadas elecciones y por no hacer tribuna de los episodios de San isidro. Totalmente coincido con el criterio sobre los usos que algunos están dando a los símbolos patrios para argumentar sus actos pro libertades y derechos. Es inexcusable el uso, o mal uso, de la bandera cubana o las imágenes de Marti, para estos fines. Curioso que mientras en Estados Unidos los mismos que apoyan a Trump, se irritan junto al presidente por las acciones de deportistas y otros representantes de la sociedad norteamericana cuando se arrodillan ante el himno, asumen como una postura defendible y digna de elogio estas aberraciones llamadas “arte contestatario” con bandera cubana como tema. Claro, y respondo a una especie de cuestionamiento que hace en el escrito, son aquellos mismos que tienen sus miras puestas en ser los futuros presidentes de Cuba y que ahora abogan no solo por reintroducir al país en la lista de naciones que apoyan al terrorismo, sino que hasta piden el enjuiciamiento de Cuba por crímenes de lesa humanidad relativos a los hechos de San Isidro. Un saludo

Carlos Alzugaray 14 diciembre 2020 - 7:54 PM

Este es, sin duda, uno de los mejores textos de Arturo López Levy. No hay que estar de acuerdo con todo ni siquiera con una parte para darse cuenta de lo valioso que resulta en esta coyuntura.

Fernando Rojas 14 diciembre 2020 - 10:24 PM

Fernando Rojas
Alexei, Ud. No tiene ninguna razón ni ningún dato-sobre todo esto último- para afirmar que no tengo opinión propia. Ud. le da la razón al autor del artículo, desde la derecha.

Alexei 15 diciembre 2020 - 11:28 AM

Estimado Fernando, buenos días. Disculpe si lo ofendí. No creo que usted carezca de opinión propia, pero en su rol de cuadro del Estado cubano, su discurso público no ha de contrariar nunca las líneas que sus superiores le dictan. De lo contraria, estaría usted en plan pijama. Yo no tengo que probar ni usted negar que antes de recibir a las 30 personas que representaron a las más de 400 reunidas a las puertas del Mincult, recibió usted algunas orientaciones. Eso obvio y lo explica la cantidad de horas que estuvo la multitud esperando.

Aunque los testimonios de los presentes y las imágenes de video así lo demuestren, usted no podrá reconocer que la policía uso gas pimienta contra personas que querían llegar hasta el Mincult. Tal vez usted no lo sabía, pero ahora es difícil negarlo.

No dudo que en privado, comparta usted muchos de lo que plantean los libros de Rafael, pero sabemos el costo que tendría reconocer eso públicamente. Sabemos los costos que tendría para usted, responder públicamente a los ataques que ciertos voceros oficiosos, Pardos Lladas contemporáneos, han lanzado contra aquel que es sangre de su sangre.

Por su función usted es, como decía un amigo, un soldado del Gobierno. El Gobierno manda y usted acata. Y no lo veo mal. En cualquier país un viceministro responde a los designios del ministro, y este a los del presidente. Si yo estuviera en un error, espero que alguien tan informado y preparado como usted, nos haga el honor de presentar los argumentos que contrarían mi modesta opinión.

Ahora bien. Si de derecha hablamos. Discúlpeme Fernando, pero su origen socio-clasista y su trayectoria lo ubican a usted mucho más a los privilegios que a mi persona. Desde los privilegios es muy fácil etiquetar.

Si quiere una prueba de cuán a la derecha está usted y quienes lo dirigen, basta escuchar sus declaraciones en torno al muy conservador Decreto 370, a una agencia de noticias extranjera. Su discurso, viceministro, emula con el de los sectores más conservadores de América Latina. El paternalismo que es el espíritu de esa ley, es por autoritario, conservador. Poco hay de progresista en ese decreto. En materia de cultura, las leyes brasileñas son mucho más progresistas que las cubanas, aunque, claro, el presupuesto destinado para la actividad cultura sea mucho mayor en Cuba (eso creo) que en el gigante sudamericano.

Mientras su ministerio se empeña en reducir el reguetón y otros géneros urbanos, a una expresión de marginalidad (aunque se acepte en determinados centros nocturnos con fines de lucro), universidades latinoamericanas y centros de estudio, se interesan por entenderlo y lo consideran una forma de expresión de sectores sociales históricamente preteridos. Una vez más, demuestran su elitismo y su conservadurismo.

Elitismo también presente en cierto artículo de La Jiribilla en el que se presentó a Descemer Bueno como un negro malagradecido. Cómo llamarle a esa mentalidad de dueño de ingenio que se expresó a través de una revista vinculada al Mincult? Libertad para ofender dentro de la Revolución?

Fernando, dado que yo no puedo ser considerado un mercenario, si lo desea, es bienvenido a intercambiar criterios en este blog, que tampoco recibe se beneficia con dineros del gobierno americano. Por favor, no me convide a fajarnos por las razones siguientes razones: usted puede ser mi abuelo, no soy un abusador y la bronca sería no con usted, sino con quienes saldrían en su defensa.

Cuídase que como usted ya hay pocos y no qusiéramos ver a alguien de La Pupila Insomne de viceministro del Mincult.

Reciba usted fiel testimonio de mi más alta consideración.

Alexei 15 diciembre 2020 - 2:48 PM

Nota aclaratoria: donde dice Decreto 370, debe decir Decreto 340. Sirva el reconocimiento y corrección del error como pedido de disculpas. Buenas tardes.

dario45666 15 diciembre 2020 - 11:54 AM

perdone,pero creo que lo que intenta decir Alexei es que los cubanos “hombres nuevos” o “exhombres nuevos” saben y lo hacen que ir de frente al Regimen es peligroso,porque,entre otras cosas,tienen el respaldo de La “Gran Logia Izquierdosa” entonces ellos solo se mediatizan y comienzan su patras palante y siempre con el ” Imperio” por delante….eso creo quiere decir y lo digo porque yo piensso lo mismo !!Para dialogar con el gobierno totalitario cubano,hay que ser gusano,si no,no lo respetaran…..se burlaran !!!!

tony crespo 15 diciembre 2020 - 7:55 AM

….si te pica….arrazcate. Ya salieron los “cañones gordos” en defensa del profesor cubano que vive en Estados Unidos.

Lautaro 21 diciembre 2020 - 9:31 AM

Joven Cuba un comentario que envíe fue censurado??? Que decepción.

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