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Ciudadanía

El  tiempo de la dolorosa lucidez

Los científicos sociales deben concientizar que un grito de ¡Libertad! constituyó un mensaje vivificante, porque tan solo su anhelo refresca, sana e ilumina todo. Hay que vivir con el tiempo y no contra él.

La humillación y el miedo en un paquete solidario

El enfoque según el cual La Habana, como si fuese una aristocrática región independiente de Dinamarca, se solidariza con las paupérrimas zonas a oscuras de la Isla en ruinas, cae en el franco terreno de la humillación

A la medida

Esa medida de «implementar medidas» suena redundante, sí. Hace falta que quienes las implementen no dicten una que exponga: «Hacer mediciones para medir en qué grado las medidas…»

Una alcancía para Cuba

Ante una situación tan desesperada, pienso en los otros, en los que ya no creen en nada, los que no pueden más con el calor, con la angustia… esos que rompieron la alcancía hace mucho, si alguna vez la tuvieron

La libertad y el diálogo

El grito que más se escucha en boca de los obstinados durante manifestaciones tipo 11-J, cacerolazos o tánganas por los apagones, no es ¡Comida!, o ¡Corriente!, sino ¡Libertad!

Morir de risa

En lugar de morir de risa, las bromas de nuestros políticos, exuberantes, desinhibidas, desternillantes, lo único que nos provocan, desde hace demasiado tiempo, es puro llanto.

El Presidente no tiene quien le escriba

Dice el Presidente que el bloqueo es la prueba de que el socialismo sí funciona, y para mí no es otra cosa que la prueba de que de socialismo no entienden nada

Perspectivas

¿Con perspectivas tan positivas, no sé si el noticiero me está hablando de la costa sur de Cuba o de la Riviera Francesa?

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