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Las Cumbres y la Naturaleza Imperial de los Estados Unidos


Por: Nyls Gustavo Ponce Seoane.

Destacados comentaristas y analistas de temas internacionales, ante el impacto político ocasionado por las declaraciones de Raúl Castro y Obama el día de San Lázaro (según el santoral católico), han hecho hincapié en las palabras de Obama reconociendo el fracaso de la política de los EEUU hacia Cuba, dando a entender,con esto, la victoria de la Isla después de una prolongada resistencia. Surgía así cierto hálito de esperanza optimista de cambios reales en la política de los Estados Unidos.

Sin embargo, algunos omitían las declaraciones de Obama en su discurso donde señalaba que eso solo consistía en un cambio de táctica, pero que se mantenía el mismo fin estratégico de derrotar al sistema económico, político y social existente en Cuba, contrario a sus intereses, según ellos.

Entonces, cabe preguntar: ¿ han cambiado verdaderamente de política manteniendo sus mismos fines?, En realidad ha sido un cambio parcial de una línea dura a otra aparentemente más suave. Sencillamente, han aplicado al mismo objeto, que en este caso es Cuba, su ya clásica política del garrote y la zanahoria (the big steak and the carrot). Son las dos caras de una misma moneda, por lo que no ha habido cambio de política alguna, más bien, si acaso, es la manifestación, con ella, de su doble moral.

Que la naturaleza ambiciosa e insaciable del Imperio continúa siendo la misma lo demuestra el hecho que a los tres meses de “reconocer” el fracaso de su política hacia Cuba, el Presidente Obama emite “sorpresivamente” una orden ejecutiva declarando a Venezuela un peligro para la seguridad nacional de los EEUU y sanciona económica y políticamente a siete personalidades del gobierno venezolano aplicándole sus leyes extraterritorialmente, como acostumbran a hacer, ¿No es eso ilegal conforme a los cánones del derecho
internacional?.

Anteriormente su política sanciones duras a otros países y sus personalidades, como parte de su política había sido llevada y aplicada a Irán y Rusia, por ejemplo, la cual fue y ha sido seguida por sus aliados de la Unión Europea, con amenazas, además, de su brazo armado de la OTAN. ¿Quién les ha dado esa injerencista potestad que viola los más elementales principios que ellos mismos siempre han proclamado?

Lo mismo se le había aplicado a Cuba con la oportunista “posición común europea” con el el intento de no solo aislarla económicamente, sino de aplastarla y estrangularla en todos los aspectos para el exterminio de su sistema también.

Empero, la Isla pequeña, sin grandes recursos naturales y económicos ha sabido resistir largamente en actos de heroicidad sin precedentes en la historia, convirtiéndose en paradigma de dignidad para sus futuras generaciones y para otros pueblos, grandes y pequeños, en especial para los de América Latina que ahora intentan liberarse del yugo neocolonial que durante más de un siglo han sido sometidos por el Imperio yanqui.

Fidel Castro en su inolvidable, para quienes lo vimos y escuchamos por la televisión, primer discurso ante la Asamblea General de la ONU pronunciado el 26 de septiembre 1960, manifestó en dirección al Imperio que: “Las guerras, desde el principio de la humanidad, han surgido, fundamentalmente, por una razón: el deseo de unos de despojar a otros de sus riquezas. ¡Desaparezca la filosofía del despojo, y habrá desaparecido la filosofía de la guerra!” Pero, evidentemente, con tales acciones imperiales ni ha cesado la filosofía del despojo, ni ha cesado la filosofía de la guerra. Los ejemplos que han sucedido de guerras y despojos a lo largo de la historia hablan por sí solos. Ahí están los ejemplos de México, Cuba, Puerto Rico, Irak, Libia y Afganistán, entre otros.

Por eso, como no han cambiado la política del despojo, no debe asombrar el hecho de que la Subsecretaria de Estado del gobierno norteamricano para América Latina, Roberta Jacobson, la haya reafirmado cuando recientemente exteriorizó sus molestias ante el apoyo que ha tenido Venezuela por todos los gobiernos de nuestro continente, incluyendo a los más conservadores, ante las pretensiones norteamericanas. Vuelven a estar aislados, diplomática y
políticamente, como lo estuvieron con Cuba. ¿No aprendieron la lección del susodicho fracaso de su política con Cuba?, ¿ahora la quieren repetir con Venezuela?, ¿no quieren asimilar las lecciones de la historia y quieren chocar con la misma piedra dos
veces?.Indiscutiblemente, mantienen sus ansias de poder, hegemónicas e injerencistas, como lo demuestran las declaraciones de la propia Jacobson sobre la economía de la Argentina, diciendo que andaba mal. Declaraciones estas que fueron refutadas sólidamente por el canciller argentino Jorge Timerman, que señaló que para los norteamericanos la economía argentina se encontraba en buen estado cuando más crisis tuvo en su etapa neoliberal. Y eso sin contar el apoyo que le brindaron a Inglaterra cuando la guerra de las Malvinas.

EE.UU se acostumbró, desde la Conferencia de Washington celebrada en 1889 con el propósito de implantar su neocolonialismo
político-económico sobre los pueblos de nuestra región, a
considerarlos y tratarlos como un trasero que los seguían en su política, automáticamente, a una señal de ellos. Para lograrlo se aliaron a una burguesía nacional indolente y traidora. Así, entre 1889 y 1954 fueron celebradas 10 Conferencias Panamericanas, La Oncena, que debió celebrarse en Quito, Ecuador, en 1961 fue aplazada.

Los antecedentes de esas conferencias, según algunos historiadores, están en el Congreso Anfictiónico de Panamá convocado por Simón Bolívar en 1826, que concluyó en fracaso. Después se reunieron los hispanoamericanos en varias ocasiones, aunque nunca tuvieron éxitos.

La falta de éxito de dichas conferencias y la Doctrina Monroe permitieron a Estados Unidos mostrarse como el heredero de los Congresos por la Unión Hispanoamericana de 1826, 1847, 1856 y 1865. Fue por lo que EE.UU. convocó a la mencionada Primera Conferencia de 1889, proponiendo un sistema de “cooperación” comercial y técnico que respondía a sus intereses y que fuera brillantemente reportada y descrita en sus verdaderas intenciones por el cubano José Martí.

Posteriormente, los EE.UU. crean una legislación y diplomacia hemisféricas dentro del llamado sistema interamericano con la Organización de Estados Americanos (OEA), que se crea en la
Conferencia Panamericana de Bogotá, Colombia, en 1948.

Por último, continuando con su verdadera línea de intereses imperiales (simplemente, “el mismo perro con distinto collar”), los EE.UU, “auspiciadas por la OEA”, ha convocado, desde el año 1994 a la fecha, a siete Cumbres de las Américas, reunión de los jefes de estado del Hemisferio Americano que se constituyó para implantar y generalizar en la región el sistema económico neoliberal del “Área de Libre Comercio de las Américas” (ALCA).

En la primera reunión de estas últimas Cumbres, celebrada en Miami, Florida, se reunieron 34 estados del continente con la excepción de Cuba, que fue excluida, como había sido antes excluida de la OEA, en 1962. Y ahora, de la misma manera que la OEA dejó sin efecto, en el 2009, la exclusión de Cuba de su sistema por presión política y diplomática de los pueblos y gobiernos del continente, se deja sin efecto también la exclusión de Cuba en las Cumbres de las Américas, donde participará en los próximos días, en la Cumbre de Panamá, que de por sí, por este solo hecho, será histórica.

Esta participación de Cuba, ¿no es un síntoma de que corren nuevos tiempos en América Latina?. Organismos puramente latinoamericanos, ahora sin la presencia de los EE.UU, como UNASUR, el ALBA y la CELAC, manifiestan su desacuerdo y ya no apoyan como hacían con anterioridad la posición de los EE. UU. contra Cuba, y aún más, tampoco apoyan la nueva orden ejecutiva barackobamense contra Venezuela. Ya en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata, Argentina, en el año 2005, los países del área hicieron fracasar la generalización del ALCA aplicada a ellos.

Desde luego que el Imperio de los Estados Unidos no se da por vencido y, nuevamente, como cuña divisionista contra las cooperaciones económicas latinoamericanas, promueven la Alianza del Pacífico. Sin embargo, esta misma reacción, ¿no indica que soplan aires de los nuevos tiempos en la región?. Al parecer, como “no hay peor ciego que el que no quiera ver”, no lo han entendido, ni quieren entender cegados por sus espurios intereses egoístas.

En este caso, más que destacar los fracasos de sus políticas, los comentaristas deben señalar, destacar y advertir además que los EE. UU. no han cambiado para nada su naturaleza imperial. Hacerla cambiar debe ser el objetivo de pueblos y gobiernos, pues se precisa salvar al mundo y a la humanidad.

Tenemos que acabar por darnos cuenta y tener conciencia de que somos la mayoría. Y la mayoría es la que debe determinar

La Habana, 7 de abril de 2015

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Encuentros y desencuentros con los representantes de EE.UU


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Foto: Alejandro Cruz/

 Por: Roberto G. Peralo (roberto.peralo@umcc.cu) Twitter: (@RobertoPeralo)

Estos norteamericanos no dejan de sorprenderme. La última actividad que realizaron los funcionarios de la delegación estadounidense que viajó a Cuba para discutir sobre el tema de las telecomunicaciones, fue reunirse con un grupo de jóvenes que tienen diversidad de opiniones acerca de este tema tan complejo. La Joven Cuba estuvo presente.

Fue un intercambio interesante y como suele ocurrir, deja más preguntas que respuestas. Expusimos la idea que mientras persista la política de promover un cambio de régimen en la Isla por parte de los EE.UU, es legítimo entonces que el gobierno cubano adopte una postura defensiva y en sectores tan estratégicos como las telecomunicaciones tome sus precauciones.

En un perfecto español uno de los funcionarios dejó bien claro que sus intenciones son: brindarle a los cubanos las mejores tecnologías que les permita desarrollar toda su infraestructura de telecomunicaciones. Lo que hagamos con ella es un problema que concierne solo a los cubanos. (Cómo me gustaría creer en la sinceridad de esas palabras.)

Quizás el funcionario que las dijo sí fue sincero pero lamentablemente él no va a ser el próximo presidente de los EE.UU. Si llegara a la Casa Blanca nuevamente la familia Bush (y pudiera ocurrir), volverán los tiempos de las políticas: tres días para matar; la necesidad de construir miles orfanatos para todos los niños que quedaran huérfanos; los planes ultrasecretos, sabrá Dios para qué y todos los etc más. Por ahora me permito el beneficio de la duda.

Otra de las ideas que compartieron con nosotros es que el Estado por sí solo no cuenta con los recursos financieros para enfrentar el proceso inversionista que necesita este sector en Cuba. Recomendaban la participación del capital extranjero pero aseguraban que el gobierno cubano no ofrecía garantías suficientes. Me quedé con ganas de saber, cuáles son esas garantías que necesita ese capital y que Cuba no ofrece.

Otra pregunta que quedó sin respuesta ¿Por qué la nueva Ley de Inversión Extranjera no es atractiva para los inversionistas extranjeros? Fue una de las ideas expresadas por los funcionarios en el encuentro. Por falta de tiempo no se pudo profundizar más. Este era un tema que me hubiera gustado conocer sus argumentos.

Según sus recomendaciones, a los países del área les ha funcionado muy bien, contar con varias empresas no estatales que brindan servicios de telecomunicaciones. El estado no tiene que destinar dinero público para garantizar esos servicios y ponían como ejemplo el caso de República Dominicana, un país mucho más pequeño que Cuba, las empresas privadas habían invertido más dinero en telecomunicaciones que las realizadas por ETECSA. Traduzco para los que no entendieron: esto es lo que llamamos neoliberalismo.

Comparto el criterio de que es necesario la participación del capital extranjero para poder desarrollar tal infraestructura pero ha quedado demostrado que los servicios básicos a la población no pueden estar en manos privadas. Las políticas neoliberales en América Latina ya fracasaron.

El problema no radica en si la empresa que presta el servicio es estatal, privada, sociedad anónima, mixta o cooperativa, la forma de propiedad influye pero no garantiza una gestión eficiente. Existen otras muchas variables internas y externas a la organización que sí determinan el éxito o el fracaso de un negocio. Estas variables pueden ser permanentes o coyunturales, pueden ser muy locales o regionales, estratégicas o insustancial pero esto es un tema para otro post, incluso para toda una investigación.

Los temas abordados fueron muchos a pesar del corto tiempo y las diferencias ideológicas. Todos los presente coincidíamos en la importancia y la necesidad de que los cubanos tengamos acceso a una Internet rápida y a precios accesibles. Toda ayuda desinteresada que no socave la soberanía nacional, será bienvenida.

El precio de la nostalgia


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Isabel Alfonso, Michael Bustamante y Harold Cárdenas

Por: Harold Cárdenas Lema (haroldcardenaslema@gmail.com)

Ponencia sobre la integración de los emigrados cubanos en el desempeño del país, presentada en Washington en el evento “Cuba and the United States in Times of Change”.

Cuando hice los trámites de VISA para venir acá me hicieron una pregunta que supongo sea estándar: “¿tienes familia en Estados Unidos?” La respuesta fue poco común: NO. El funcionario que me entrevistaba se quitó los espejuelos y mientras los limpiaba me dijo: “¿estás seguro? En Cuba casi todos tienen familiares allá”. Le sonreí y afirmé sin dar demasiadas explicaciones.

No podía decirle en ese momento que para los cubanos hablar de eso implica una carga emocional inevitable. Yo me he quedado prácticamente sin amigos debido a este fenómeno. En la Isla he visto familias destruidas por el tiempo y la distancia, además de muchísimos muertos en el mar que aún esperan ser contabilizados e identificados públicamente. Es por eso que cuando convocan a un encuentro como este, que puede contribuir a un mayor acercamiento de nuestros emigrados en la vida de Cuba, no se titubea o se piensa dos veces porque cualquiera de nosotros puede ser uno de los que se marchó o tuvo que despedir un familiar.

La historia de la humanidad es una historia de emigrados: si el Homo Erectus apareció en África, el resto de la población mundial (incluidos todos los presentes en esta sala) es descendiente de emigrantes en su totalidad. La Biblia nos narra otras migraciones célebres, desde Adán y Eva siendo expulsados del Paraíso Terrenal hasta la huida del pueblo judío de Egipto acompañados por Moisés. La búsqueda de la Tierra Prometida es un fenómeno recurrente en la naturaleza humana.

Vidas paralelas

Me parece importante aclarar que la emigración cubana no ha sido homogénea, sucesivas oleadas migratorias con características distintas han creado una comunidad en Estados Unidos en la que existen diferentes intereses generacionales. Han quedado atrás los tiempos de la Guerra Fría en que las diferencias políticas eran una causa importante. La inmensa mayoría de los emigrantes que conozco lo han sido por motivaciones económicas, aunque supongo que se hayan marchado también personas por discrepancias con el sistema político del país.

Quizás uno de los aspectos más distintivos del hecho migratorio en la Isla desde hace décadas es la connotación política que le han conferido ambos gobiernos, recordemos por un momento las especiales circunstancias de la década del 60. La invasión de Bahía de Cochinos no se interpretó en Cuba como una agresión al gobierno sino a su pueblo. Este fue un acontecimiento más que justificó un discurso de confrontación que en las décadas siguientes cambiaría muy poco. Ello significó que abandonar Cuba para marcharse a Estados Unidos se viera como un acto de traición, de dejar a los suyos para irse con los agresores, con “el enemigo”. Es por eso que muchos se marcharon resentidos con la Isla y/o sus gobernantes, sin mirar atrás.

Este matiz político fue utilizado también por Washington, que desde entonces planteó la emigración en términos de “ciudadanos que escapan de un país totalitario hacia la democracia” (olvidando a México, El Salvador, Haití y muchas otras fuentes migratorias de la región) para justificar así su política de embargo a la Isla. El tiempo fue pasando y los daños de esta malograda relación bilateral fueron las familias que en ambas orillas demoraron décadas para conseguir una mejor relación. La soga siempre se rompe por el lado más débil y este por lo regular es el pueblo.

El discurso que utiliza la emigración como arma para la confrontación fue debilitándose cada vez más, y en los últimos diez años ocurrió en Cuba un proceso sociológico y político que legitima la emigración como derecho inalienable. La inserción de los emigrados en la realidad cubana es un hecho en aumento y las cifras muestran cómo algunos comienzan a regresar a un país al que ya consideran distinto. La Ley de Ajuste Cubano, que brinda un tratamiento especial en Estados Unidos a los migrantes de la Isla por razones políticas, es un dinosaurio legal que solo se sostiene por su conveniencia.

Mientras la realidad va cambiando, la política de los gobiernos aun va rezagada respecto a ella en aspectos significativos. Cuba es posiblemente el único país del mundo donde personas que han salido de él y se califican como “exiliados” en Estados Unidos, pueden regresar de vacaciones y descansar allí con su familia, incluso durante los últimos años algunos han adquiridos viviendas en la Isla y hasta han invertido dinero en los sectores económicos emergentes.

El camino transitado para llegar hasta aquí tampoco ha sido un lecho de rosas. En décadas pasadas la intolerancia política y el contexto provocaron actos de repudio a los que emigraban mediante los cuales se les lanzaban huevos y se les gritaba ofensas. Junto a religiosos, homosexuales y rockeros, el emigrante y su familia vivieron momentos muy amargos. Vale destacar que este comportamiento, aunque convocado por el gobierno, también gozaba del beneplácito de algunos sectores sociales; emigrar era “rajarse”, una muestra de debilidad ante el imaginario popular.

Recuerdo que en mi adolescencia debíamos sancionar simbólicamente en el aula a los compañeros nuestros que abandonaban el país. No importaba su edad, el hecho de que quizás emigraban contra su voluntad o muchos otros matices posibles; debía rechazarse esa traición. Este simbolismo nunca fue más que una formalidad para nosotros, el sentido común o la intuición provocaba que los chicos no lo tomáramos en serio. En la actualidad eso ha cambiado mucho, el respeto a la emigración impera en Cuba y solo queda crear espacios para que esta pueda participar con mayor efectividad en la construcción de un país mejor.

La otra orilla

Resulta un hecho comprobado la interrelación entre la Isla y su comunidad emigrada, especialmente en Estados Unidos. En la Florida se ven programas de la televisión cubana y viceversa. Por otro lado, los invito a visitar tiendas con piezas de automóviles soviéticos en Miami. ¿Quién compra estas piezas y para qué otro destino que no sea Cuba? Lo que las leyes del embargo han dificultado en materia de restricciones, ha chocado siempre con la voluntad y la creatividad de los lazos entre ambas orillas.

La comunidad cubana en Estados Unidos ya no es la de antes. Sus intereses han cambiado radicalmente por la presencia de nuevas generaciones que no tienen el lastre de un pasado de confrontación y han contribuido a generalizar una relación normal con la Isla. Se sabe que la mayoría de esta comunidad apoya el acercamiento a Cuba y gracias a los sucesos del 17D una relación mejor se ve en el horizonte. Los cubanos hoy tampoco son los mismos de hace tres décadas.

El sector más agresivo respecto a la realidad cubana, al igual que los sectores más conservadores en el aparato gubernamental en la Isla, se caracterizan por estar anclados a un pasado de enfrentamientos y rencores. Quizás sea hora de hacer tabula rasa con las cicatrices y sin olvidar las lecciones del pasado, pensar en el presente y en el legado de nuestros hijos. Debemos tener en cuenta que hay fuerzas en ambas orillas que se benefician del discurso de confrontación, que harán todo lo posible para sabotear los puentes que tratemos de construir. Los emigrados cubanos deben jugar un papel un papel cada vez más importante. Su integración en la realidad del país debe ayudar a moderar los discursos más recalcitrantes.

Entonces, ¿cómo debe ser la relación de los emigrados con su país de origen? ¿Qué podemos esperar de ellos los residentes en la Isla? Todos tendríamos que pasar página respecto a rencores y prejuicios. Igualmente, los residentes en el Archipiélago debemos asegurarles espacios cada vez mayores y ellos deben esforzarse por comprender su importante rol en el proceso de cambios que está ocurriendo en el país. Esta inserción debe ocurrir sin segundas intenciones o condicionamientos políticos, sino sobre la base de lograr un país con mayor desarrollo que beneficie tanto a los cubanos dentro como fuera de sus fronteras.

¿Los últimos días de la nostalgia?

El 17D Cuba y Estados Unidos abrieron una nueva página de acercamiento que conmocionó a la generalidad de los cubanos. El día siguiente también fue de júbilo y, además, estuvo cargado de un simbolismo extra, porque el 18 es el Día Mundial del Emigrado. El presidente Obama dijo que él nació cuando comenzaba el conflicto entre ambos países. Qué podremos pensar nosotros, los jóvenes que nacimos durante el declive de la Unión Soviética. Somos una generación que heredamos el conflicto de la Guerra Fría, la crisis ahondada por el derrumbe del campo socialista, y las consecuencias internas que todo esto generó, sin la suficiente capacidad para revertir estas circunstancias.

Lo que la naturaleza acerca geográficamente, las leyes de los hombres y la política han tratado de separar lamentablemente. He conocido la nostalgia de los emigrados y el alto precio que pagan por estar lejos de su país. Asimismo he sentido el desgarramiento de quienes ven partir a sus familiares y amigos, lo cual además empobrece al país en todos los sentidos. En este instante, quiero dejar constancia de que muchos cubanos, en la Isla y en el extranjero, comprendemos esta circunstancia, y por ello hemos defendido el derecho del emigrado a participar del destino de Cuba. Nos reconforta saber que los últimos acontecimientos ratifican que el tiempo está de nuestra parte.

Breves impresiones de una Conferencia de Prensa


La Joven Cuba recibió una invitación a la Conferencia de Prensa de Roberta Jacobson en la residencia del Jefe de la Oficina de Intereses y allí estuvimos, estas son algunas impresiones muy breves al respecto.
Las preguntas realizadas representaban el abanico ideológico que existe dentro de Cuba y sobre la Isla por parte de los medios extranjeros. De igual forma se evidenciaron algunos de los clichés y encasillamientos de los que pecan los corresponsales extranjeros, como hacer hincapié en cuestiones que si bien son asuntos de gran relevancia, no ocupan un lugar tan destacado en la agenda del pueblo cubano.
El periódico Granma y el sitio contrarrevolucionario Cubanet tuvieron chance de hacer sus preguntas y la funcionaria estadounidense respondió de forma equilibrada. El contenido de las preguntas realizadas por Granma tenían un basamento lógico muy real y eran de gran importancia pero todavía nuestros periodistas deben moderar la forma de dirigirse para no pecar de altisonancia o dar una imagen de puritanismo ideológico que en un contexto profesional como ese es innecesaria. Por su parte el corresponsal de Cubanet se refirió a qué razones podrían obstaculizar este acercamiento entre países, Roberta Jacobson nos pareció que evadió un tanto la pregunta, quizás para no darle demasiadas ideas a una “disidencia” que ve peligrar los privilegios que les ha otorgado esta situación anormal en las relaciones bilaterales.
Vale destacar que en todo momento dejó claro que la capacidad del presidente Obama es limitada, que existen “profundas diferencias” pero el establecimiento de relaciones diplomáticas ya es una realidad.
Agradecemos la invitación a la conferencia y exponemos nuestra disposición para acompañar este complejo e importante proceso. Esperamos que de igual forma como mismo unos nos invitan a conferencias de prensa, los nuestros nos inviten a las actividades y congresos entre cubanos, que al final, son las que más nos importan.

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