Tres tristes torres y una señora con sombrero

por Néster Núñez

Humanos sobrevivientes se bañan en el mar para refrescarse en el agua salada, según entiendo. Algunos han traído a sus animales de compañía y otros comen frutas del trópico, que no parecen muy nutritivas. Los más jóvenes activan la química interna, la adrenalina, lanzándose de cabeza desde un atracadero de barcos en desuso. Practican la natación, se ejercitan. Las parejas expresan su afecto y los solteros miran o exponen sus cuerpos ante las miradas de otros y otras solteras, con el fin de aparearse temporal o permanentemente. 

Es un día típico de ocio para los humanos en la Playita del Deteí, como la nombran ellos. Queda en la costa norte de la bahía, en la zona del puerto de Matanzas. No hay barcos en los muelles y el agua se ve bastante limpia. Para asegurarlo, tendría que realizar un análisis micro óptico de sus componentes.  El cielo está despejado. Son las siete de la tarde, hora local. La noche cae repentinamente.

Foto: Néster Núñez

No. Es una mujer que se ha sentado delante de mí, sobre las raíces de un árbol costero llamado uva caleta. La pamela que le cubre la cabeza es la causante de la oscuridad. Me quita el sesenta por ciento de mi campo de visión, y yo necesito ser libre de mirar hacia donde tenga deseos. Carraspeo la garganta, como hacen las personas decentes, para ver si se percata de lo incómodo de la situación, pero es en vano. Respiro la atmósfera de diez galaxias buscando lógica y paciencia. Después le toco un hombro a intervalos de un cuarto de segundo. Cuando vuelve su rostro terrestre hacia mí, le explico cuál es el problema y, además, le hago ver que es una redundancia estar sentada a la sombra y llevar un sombrero del tamaño de los anillos de Júpiter.

—Entiendo que los rayos del astro sol le molesten, pero le sugiero que escoja entre estas dos opciones: o se quita de inmediato esa cosa enorme que lleva en la cabeza, o se va para otra parte.

La señora es versalliana, dice. No el Versalles de Francia, en París, sino el de Cuba en Matanzas. Para más datos, del reparto Dubrocq. Su casa está a muy pocos metros de la planta química conocida como Rayonitro:

—Allá donde se ven las tres tristes torres —dice y señala con el brazo completo.

Foto: Néster Núñez

Las tres torres sí que son tristes. Ya pasé por allí. Tristes por las ruinas que las rodean: barras de metal oxidado y pedazos de concreto, caídos de lo que fuera el techo. Oscuridad. Peligro. Maleza por todas partes. Sótanos sin tuberías, pero aún con olor a ácido. Tres tristes torres como túneles horizontales que no conducen a ninguna parte. Por allí pasó la guerra, pensé en ese momento.

Solo un edificio sobrevive. Encomed, se lee afuera: Empresa Comercializadora de Medicamentos. Bien hecho, supongo, para restaurar a las víctimas. Al frente, algunas casas de vecinos. Las casuarinas viejas bordean la carretera hacia la curva y más abajo hay lo que fuera un centro recreativo con piscina, abandonado y saqueado. En un tiempo y un universo que ya no es este, hubo también un parque de diversiones. Cuando me lo dijeron, respiré la atmósfera de diez galaxias y logré trasladarme allí: escuché la risa de los críos humanos. Había una noria, una estrella, como la designan en esta parte minúscula del cosmos, y otros muchos aparatos. Exhalé el aire y volví a encontrarme en la playa.   

Foto: Néster Núñez

—Ya sé con exactitud dónde usted vive —le dije a la versalliana—, pero eso no cambia el hecho de que su sombrero continúe interrumpiendo gran parte de mi campo de visión. ¿Usted sería tan amable de cambiarse de sitio? Yo llegué primero.

—Ven acá, chica. ¿De qué planeta tú eres?

Por un momento casi perdí la compostura, creyéndome descubierta. Controlé, sin embargo, el rubor verde que me acaloraba el rostro, y contesté:

—¿Por qué lo preguntas?

La versalliana hizo ese gesto humano con la cabeza, que significa NO. Eso llevó a que su sombrero levantara aires de tormenta y que una marejada arrasara parte de la playita. Cuando tomó consciencia del daño, accedió a quitarse el sombrero. Cinco personas hubieran podido usarlo como barco para irse a una playa de arenas más blancas.

—Yo lo que te digo, cariño, es que he vivido en la zona industrial toda mi puñetera vida. Soy lo más tóxica que te vas a encontrar, y no precisamente por haber respirado toda la contaminación que sale de esas chimeneas. Así que mejor no te metas conmigo.

Foto: Néster Núñez

Lo de los niveles de azufre en el aire lo había notado, pero no me causó preocupación. Más me interesaba su versión de la historia.

—¿Qué sucedió en esa fábrica? ¿Hubo un conflicto armado?

—De verdad, cariño… ¿De qué planeta tú vienes?

—De acuerdo, me descubriste. Provengo de Marte.

—Eres hasta graciosa —dijo la versalliana—, pero voy a creerte.

Foto: Néster Núñez

Desvió su atención de mí y se acostó en la arena. Tomó su sombrero como almohada y comenzó a tararear una nana infantil que me remontó a los primeros meses de mi existencia, doscientos años atrás. Lágrimas verdes descendieron por mi rostro. Recordé la voz de mi abuelita y no pude dejar de cantar yo también: «Un día de paseo, una señora rompió con su sombrero una farola…»

—No fue una farola. Fueron tres torres y todo a su alrededor… Pero los poetas lo suavizan todo.

—Entonces no hubo guerras —dije—. Fue solo un accidente.

—Exacto, cariño. Y no puedo decir que yo fui la culpable, sino mi sombrero.

Más lágrimas verdes, pero marcadas por otra emoción: conocer a una famosa intergaláctica. Le pedí que me firmara un autógrafo. Mientras dibujaba en la palma de mi mano martiana lo que sería una boa con un elefante dentro, le pregunté si su sombrero había pagado la multa, pero no. 

 

11 comentarios

haha75 IVI 22 julio 2023 - 6:37 AM

¿Qué le influyó más: Una vista del amanecer en el trópico (1964) o Tres tristes tigres de Guillermo Cabrera Infante(1967)? 😉

Livio Delgado 22 julio 2023 - 8:23 AM

Sr. Nuñez, lamento mucho que su crónica fotográfica de esta semana equivoqué dirección y foco del objeto de atención, no es el sombrero a la sombra de la playa sino la gorra militar a la sombra del palacio de la convención el punto de mira de millones de cubanos hoy, intentando entender o tener idea más o menos clara de cómo desde el poder único y supremo de los históricos en retiro, hoy también sentados como delegados pero claramente no simples espectadores se pretende salir del mamerto que han ido creando sus propias decisiones o indecisiones.

Sobre la desbocada inflación que pulveriza día a día el valor del peso cubano habló Vladimir Regueiro Ale, ministro de Finanzas y Precios volviendo a la retórica de que

“la inflación, se encauzan a través del Programa de Estabilización Macroeconómica, que entre otros objetivos esenciales concibe la reducción gradual de estas distorsiones, en correspondencia con la evolución de la economía”

Alguien me puede decir dónde leer para entender qué significa ese programa de Estabilización Macroeconómica que sigue sin dar resultados?

Del otro aspecto crítico al día de hoy, la jama, es impresionantemente ilustrativo como un grupo de burócratas bien alimentados terminan llamando a hacer una revolución pero ninguno renuncia o depone su cargo por cúmulo de errores sin resultados.

“sostuvo Tapia Fonseca (vice primer ministro de la República de Cuba), y agregó que se debe realizar una revolución desde la agricultura, que incluya a todos los organismos de la Administración Central del Estado vinculados con la ley.”
“Para producir alimentos no se necesitan tantos papeles. No son cifras en un informe, sino ¿cuándo vamos a empezar a sembrar? ¿quiénes lo van a hacer? ¿cuántas hectáreas de un producto necesitamos para satisfacer las demandas de la población?”.

Es decir no se cumple nada, se sigue perdiendo el tiempo y recursos pero nadie renuncia, no botan a nadie porque siempre hay una historia cada día menos creíble de justificación, los delegados siguen la coreografía de la aceptación sin réplica, el presidente designado habla de cualquier cosa y se pretende apostar por más tiempo para que los dirigentes de “esa revolución” que han creado todos estos problemas hagan “otra revolución” para intentar solucionarlos aferrados al poder.

Manuel Figueredo 22 julio 2023 - 10:33 AM

Tengo a la vista un Sábado nublado, gris y con visos de una tormenta en camino. Quisiera respirar no diez galaxias, sinó veinte.
Observo las torres de las fotos y viene a la mente ese famoso refrán , que siempre lo tengo presente : Torres más altas se han caído.
Que triste, que desolado, se ve mi caserío sin su torre o chimenea o como quieran llamarle .
Tres tigres devoradores nos ergullen y no son extranjeros, son del patio, quizás busquen una u otra torre que quede en pie.
Quiero respirar aire fresco y puro,

Taran 23 julio 2023 - 10:07 AM

“Elegimos el camino mas difícil”. DC.

Livio Delgado 23 julio 2023 - 3:13 PM

Donde y cuando preguntaron por el camino a elegir Sr. Taran, los que eligieron no la tienen tan difícil como los que han de cumplir lo elegido, la lucha por la sobrevivencia en ambos partes, los que eligen y los han de cumplir, sigue marcadas por dos rutas diferentes que hasta hoy solo se mueven como el horizonte.

Taran 23 julio 2023 - 3:57 PM

La ultima vez fue en 2019.

Livio Delgado 24 julio 2023 - 9:31 AM

Donde dice en el texto constitucional que fue a consulta, porque imagino que por la fecha que me da usted se refiere a esa consulta popular de la nueva constitución, donde pregunta “Elegimos el camino más difícil” que no sea el de continuar con los artículos 4 sobre el socialismo irrevocable y el capitulo 5 que fija “el partido comunista único y vanguardia organizada, esos dos artículos claramente, y es una opinión personal, forzaran el parto con fórceps de la nueva Cuba por venir EL CAMINO MAS DIFICIL

Manuel Figueredo 23 julio 2023 - 5:32 PM

Señor Taran con la vara que mides serás medido.

Carlitos 23 julio 2023 - 7:09 PM

Somos nosotros, los cubanos de aquí y los de allá, los que amamos la Patria, los que tenemos que resolver nuestras insuficiencias, nuestros errores. El bloqueo yanqui no solo perdura, se acrecienta, ante este no vale solo la denuncia, su invocación perpetua para argumentar y en ocasiones justificar nuestras carencias y anomalías. Los gobiernos de los EEUU no están dispuestos a ceder y al contrario tratarán siempre de apretar más la soga sobre nuestro cuello. Con el perdón de la expresión; al carajo el bloqueo y si, es preferible hundirnos en el mar antes que claudicar. Viva Fidel y Díaz Canel

Armando 24 julio 2023 - 4:38 PM

Hay un campesino en Villa Clara que tiene unas vacas lecheras,hace un tiempo, los encargados de buscar la leche (el estado)no buscaba la leche,por lo que el campesino se la daba a los puercos,cuando el señor se quejó,le dijeron que no buscaban la leche por el había cumplido el plan,y que si seguía molestando lo acusarían de contra revolución;Cuál bloqueo esas malo?

Yaneysis 27 julio 2023 - 10:26 PM

La alarmante falta de honestidad, corrupción y abandono que el gobierno cubano ha demostrado hacia aquellos ciudadanos que se atreven a reclamar por injusticias cometidas en Sancti Spiritus y en otras partes del país. Ha dejado al descubierto los graves problemas del sistema de justicia y la indiferencia de los altos dirigentes hacia los problemas del pueblo.
Uno de los casos más evidentes de esta lamentable realidad es el de la Doctora Julia Elizalde Pérez, una destacada especialista en Ginecología y Obstetricia, con una trayectoria ejemplar en el Hospital Materno Provincial de Sancti Spiritus. A pesar de sus méritos y dedicación a salvar vidas, la doctora se convirtió en víctima de una injusticia flagrante.
La muerte de una paciente, de la cual la Doctora Elizalde Pérez jamás tuvo responsabilidad alguna, se utilizó como pretexto para sancionarla injustamente. El Informe de Medicina Legal, realizado por la Capitana Beatriz M. Nápoles Porras, dejó claro que la doctora no estuvo involucrada en el caso, y que la verdadera responsabilidad recaía en otros médicos. Sin embargo, la justicia fue ignorada y la doctora fue castigada con una sanción de 18 meses sin trabajar ni recibir remuneración y hoy continual la sanción sub utilizada en un policlínico mientras el Hospital materno de Sancti Spiritus carse de personal caificado para atender este sensible segmento de la población.
Lo más preocupante es que las instituciones gubernamentales, en lugar de actuar con transparencia y buscar la verdad, protegieron a aquellos implicados en la injusticia. Altos funcionarios y políticos, con relaciones cercanas a los culpables, ejercieron su poder para encubrir la negligencia médica y salvarse de cualquier consecuencia.
El esposo de la fallecida, Elianny Silot, muestra una falta de integridad preocupante al no buscar la verdad detrás de la muerte de su esposa. En lugar de luchar por justicia, aprovechó la situación para su propio beneficio y fue promovido a un cargo importante en el gobierno. Esta actitud solo perpetúa la corrupción y socava la confianza de la población en las instituciones gubernamentales.
El caso de la Doctora Elizalde Pérez se convirtió en un ejemplo de la ineficiencia de los “canales pertinentes” para reclamar en Cuba. Estos canales, supuestamente destinados a atender las quejas de los ciudadanos, en realidad funcionan como cortinas de contención para diluir los reclamos y desgastar mentalmente a los afectados. Los funcionarios encargados de escuchar las quejas carecen de poder de resolución y solo transmiten los problemas a las mismas instituciones o personas responsables de las injusticias.
Ante la ineficacia de los canales oficiales, las redes sociales se convirtieron en una herramienta poderosa para denunciar las injusticias. En el caso de la Doctora Elizalde Pérez. Cientos de personas se solidarizaron con ella, compartieron su historia y exigieron justicia en plataformas digitales. Sin embargo, las autoridades ignoraron estas demandas y no tomaron medidas para resolver el problema.
El gobierno cubano parece mantenerse en el poder a través del miedo y el terror, violando los derechos humanos fundamentales de las personas. La falta de justicia y el encubrimiento de casos de corrupción y negligencia médica generan desconfianza en las instituciones gubernamentales y desesperación en el pueblo.

Es imprescindible que casos como el de la Doctora Julia Elizalde Pérez lleguen al conocimiento de todo el pueblo cubano para que puedan ver la verdadera cara de sus gobernantes, así como las injusticias y el poco amor que sienten por el bienestar del pueblo. Estos casos son solo la punta del iceberg, representan una muestra de las muchas injusticias que ocurren en el país y que quedan ocultas tras un velo de impunidad y corrupción.
El poder de la información y la divulgación es clave en esta lucha por la justicia. Todos debemos alentar y difundir estas historias para que lleguen a cada rincón de la isla y se conozca la realidad que enfrentan muchos ciudadanos a diario. El pueblo necesita estar consciente de la falta de honestidad y transparencia por parte de sus gobernantes, así como de la falta de interés en resolver los problemas reales que afectan a la población.
Cada caso de injusticia debe ser una llamada de alerta para unirnos y alzar nuestras voces en busca de un cambio real. Es tiempo de que todos seamos conscientes de que la Doctora Elizalde Pérez es solo una de las muchas víctimas de un sistema que privilegia a unos pocos y olvida a la mayoría. Nuestro compromiso debe ser seguir compartiendo estas historias, denunciando las injusticias y exigiendo una transformación profunda en beneficio de todos los cubanos.
La lucha por la justicia y la verdad no debe ser en vano. Cada caso que se haga visible es un paso hacia una sociedad más justa y equitativa. Animemos a nuestros compatriotas a no quedarse callados, a unirse y a alzar sus voces por aquellos que han sido víctimas de la opresión y la injusticia. Juntos, podemos construir un futuro donde los derechos humanos sean respetados, donde la corrupción sea erradicada y donde el amor y el bienestar del pueblo sean la prioridad de nuestros gobernantes.

Los comentarios están cerrados.

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