demis valdes matanzas
Foto: Radio 26

Por: Guillermo Rodríguez Hidalgo (Especial para La Joven Cuba)
El último juego entre los Cocodrilos de Matanzas y las Naranjas de Villa Clara se llevó los principales titulares de los medios nacionales. Lo lamentable que la atención no la acaparó una gran jugada, ni un enorme jonrón, ni la formidable labor sobre el montículo del zurdo Yoanis Yera. Una trifulca convirtió el estadio en campo de batalla.
El juego marchaba tranquilo hasta el inning siete. Allí, el máscara espirituano, refuerzo de Matanzas, le conectó enorme cuadrangular al abridor Fredy A. Álvarez por el jardín izquierdo. Después Fredy le pegó un pelotazo por la cabeza a Yasiel Santoya. Una vez que dominó a Anibal Medina, el abridor naranja volvió a propinar otro pelotazo, esta vez a Víctor Víctor Mesa. Inmediatamente sobrevino la violenta reacción de Demis Valdés Galarraga, que sin estar dentro del desafío, salió como una exhalación, con bate en mano.
Precisamente Valdés dio sus impresiones en exclusiva sobre este desagradable acontecimiento, del cual el árbitro Osvaldo de Paula, el lanzador Fredy Asiel Álvarez y él, son sus grandes responsables. Quienes lo ven sentado en un sillón de la sala de su casa, dialogando con mucha ecuanimidad, no se atreverían a pensar que Demis cometería una indisciplina de tanta magnitud.
Al llegar a su hogar, en la barriada de Pueblo Nuevo, de la ciudad de Matanzas, se encontraba durmiendo la siesta del mediodía. Enseguida su mamá le comunicó el motivo de mi visita. Sin perder un segundo le lanzó la primera interrogante, buscando siempre la esquina lejana, para evitar que la bola lo golpee.

-¿Qué te llevó a cometer esta indisciplina, incluso sin estar dentro del terreno de juego? –

Fredy Asiel atentó contra el equipo de Matanzas, y eso lo sentí más fuerte que el resto de mis compañeros, por eso de forma espontánea salí con el bate. ¡Quiero aclarar que nadie me mandó a que saliera a agredir al lanzador!

Por: Harold Cárdenas Lema

Dejé mi Patria querida hace más de un año ya, por más que me lo propongo, mi herida no cerrará.

Orishas

El tema que voy a tocar hoy es sencillamente desgarrador; encierra en sí dramas familiares, incomprensiones, separaciones indeseadas y muchísima nostalgia, tanto del que se marcha como el que se queda. Durante años se vio al emigrado cubano como un paria, un indeseable o un traidor, incluso cuando las personas se marchaban por reunificación familiar o razones semejantes, si era militante de la juventud o el partido comunista, se efectuaba una reunión entre sus compañeros para rechazar y condenar su actitud “traidora”. El presente es otro, Raúl prometió cambios en el sector migratorio y doy por seguro que los cumplirá, como ha hecho paulatinamente en otros sectores de conflicto de la realidad cubana.

Pero así fue durante muchísimo tiempo, nuestros padres vivieron los sucesos del Mariel, vivieron los numerosos actos de repudio y el rechazo social que sufría quien se marchaba o tenía un familiar fuera. En un currículum de mi padre llegué a encontrar la aclaración siempre necesaria: “tengo familia fuera del país, con los que no tengo NINGÚN LAZO”. Esta situación definió un abismo entre la parte de mi familia que emigró y los que se quedaron en Cuba, se cortó el cordón umbilical y nunca más supimos los unos de los otros. Hubo casos peores, de personas que se marcharon a vivir bajo otra bandera y por ello se les acosaba o sus familiares, luego regresaban en los noventa convertidos en la panacea y tabla salvadora de aquellos que dejaron atrás. Además resulta curioso que muchos de los extremistas que los abuchearon a su salida con el paso del tiempo resultaran ser los oportunistas que luego se marcharan también. Este asunto es demasiado complejo como para analizarlo en tan pocas líneas, pero siempre me he cuestionado qué posición hubiera tomado yo en aquellos años, ahora me parece algo bárbaro el repudio que se le hizo al emigrante pero… ¿hubiera podido yo hacer otra cosa en ese contexto? Confieso que tengo muy poco familiar fuera, pero esta cifra palidece junto a los amigos, grandes amigos, que se marcharon y posiblemente no vuelva a ver jamás.

¿Puede una isla tan bella ser un "problema"?

Por: Roberto Peralo

Existen un grupo de sucesos que vienen llegando de forma muy aislada y esporádica. Lo pudiéramos ver como sucesos insignificantes que son tan risibles que muchos ni atención le prestan. Me puse a escribir un artículo y en mis archivos memorísticos muy al fondo recordé una declaración. Después leyendo en las cosas que uno guarda para cuando le hagan falta algún día, encuentro otra idea, y así comienzan a desencadenarse un grupo de ideas sobre una realidad. Mi intención es compartirla con ustedes y escuchar, o en este caso leer sus opiniones.

Aunque un poco alejado del tiempo es necesario recordar un hecho histórico que guarda mucha relación a la hora de proponer soluciones para resolver “El Problema de Cuba”. Comienzo por el documento que se desclasificó por el gobierno de los Estados Unidos en el año 1991, que ya en otros momentos se ha hecho referencia en este blog. Donde se explica que el 6 de abril de 1960, se discutió en una reunión presidida por el Presidente de ese gobierno, referido a la naciente Revolución Cubana, que cito textualmente: “No existe una oposición política efectiva en Cuba; por tanto, el único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno de la Revolución, es a través del desencanto y el desaliento, basados en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros a Cuba, para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno revolucionario”. Era así como el gobierno de los EEUU pretendía darle solución al “Problema de Cuba”

Me viene rápido a la mente las declaraciones del embajador de EE.UU. en México, cuando decía que “El Problema de Cuba” se resuelve dentro de 50 años cuando nuestra isla desaparezca bajos las aguas, por los efectos del calentamiento global.